viernes, 17 de septiembre de 2010

La memoria de aquella juventud


Eramis Cruz

Hay gente que olvida que fue joven, y no tiene memoria de los tiempos de la niñez. El olvido es lo peor que nos puede suceder. Tengo una familiar que dice que a ella nadie le hable del pasado. Especialmente su juventud, pues está asociada a un entorno repleto de limitaciones. No le perdono que quiera olvidar los malos tiempos, porque los malos tiempos estuvieron rebozados de sueños por tiempos mejores y fue así que pudo salir del atolladero. En los años 70s y 80s fuimos jóvenes que pendíamos de la esperanza. ¿Quién no los recuerda? Mientras un pequeño grupo de la elite y los oportunistas políticos se hacían millonarios, los jóvenes sufríamos juntos a nuestras familias una situación de miseria difícil de combatir.

Nos fue posible sobrevivir con las canciones de Sandro de América, Raphael de España, Leonardo Fabio, y otros que a través de la radio emitían hondas agradables al oído y confortable para el corazón. Lo otro era una pesadilla. Una rasquiña llamada la peseta, niños con tosferina, huelga de choferes y trabajadores de las fábricas, movilizaciones de estudiantes que terminaban en atropellos y hasta muertes.

Los jóvenes de entonces lo fuimos a las buenas o las malas, teníamos un espíritu indoblegable, había que impedir a toda costa que nos mataran los sueños. Para ello teníamos que aprender a vivir, a vivir enamorados, enamorados unos de los otros. Aprendimos a mirar al cielo, de día y de noche, mirando alto se descubría que la vida no tiene límite, sino aquel que uno mismo se impone. Después aprendimos a mirar desde lo alto, desde allá se puede ver que hay cosas que en verdad son pequeñas, que no superan la altitud de los grandes ideales.

El único hombre capaz de entender un joven es aquel que nunca envejece, porque no pierde las perspectivas ni el punto determinante de cada ángulo. Después de todo, ser joven tiene su desafío y sólo hay que decírselo a aquellos que lo olvidaron, especialmente a los de ese tiempo. Uno a veces se pregunta si los jóvenes del siglo veintiuno podrán entender lo que era ser joven en un país como la Republica Dominicana durante esas décadas. En el patio de mi casa se dejaba arroz sobre un saco extendido al sol, y había que espantar las gallinas para que no se lo comieran. Ahora el arroz se vende en bolsas plásticas para que no lo contamine la orina de los ratones. Estamos abordando una nueva civilización que pretende dejar de lado, los valores propios de esa relación del hombre con la naturaleza, echando a pique la memoria refrescante que dará sentido al futuro.

Era difícil de digerir la idea de que el hombre había llegado a la luna, era incomprensible que en América Latina no se podía hacer una sola revolución, aunque fuera la de Cuba, era cuestionable que en Chile los camioneros conspiraran contra su presidente democráticamente electo por el pueblo bajo un sistema compartido por los Estados Unidos, la democracia. Era difícil de creer que se asesinara un talentoso periodista llamado Orlando Martínez por el simple hecho de decir lo que todo el mundo sabía. Uno no concebía que mientras el presidente reconocía que muchos se hacían multimillonarios en su gobierno, la universidad del estado no contaba con un presupuesto suficiente para educar su cuerpo estudiantil. No tenía lógica la portada de la revista Última Hora titulada “Si Peña Gómez fuera blanco”, en el país más mestizo de América Latina. No lo hubiesen dicho si nadie hubiese estado dispuesto a creerlo, que Peña Gámez era haitiano y Juan Bosch un comunista, que la revolución de 1965 no era para que se restableciera los dictámenes de la constitución de la república y el gobiernos democráticamente electo, pero no, dijeron que todo era una mascarada para establecer el comunismo.

Todo esto solamente en el ámbito político, un mundo de ideas mirando hacia el futuro de la juventud, después restaba una realidad más directamente vinculada al diario vivir. El costo de la vida, el precio de los libros de texto, el desempleo, la falta de agua potable y la carencia de energía eléctrica.

Cuál salida podría ser considerada viable para los jóvenes de este país, untado por dentro y por fuera de las ideologías. No era suficiente el auge del género musical llamado disco, ni los pantalones campanas, ni la película “Fiebre del Sábado por la Noche”. Había mucho de divertido en todo aquello que estaba supuesto a llegarnos por añadidura. La vida pide repuestas, alternativas. Todo ser humano quiere saber adónde va y la razón por la que avanza en una dirección determinada.

Cuando no se vislumbra un desenlace en ese drama colectivo de los pueblos, hay gente que cede el paso, se resigna, baja la guardia, determina resignarse a la sobrevivencia. Otros se rebelan contra lo que sea, con causa o sin ella, que diablo importa cuando se rebosa la copa. Eso son los que dicen que debieron nacer de una familia de gánsteres, que ellos no viven mucho pero viven bien, sin someterse a ninguna ley, ni reconocer más autoridad que la suya, con bellas mujeres, bien armados y protegidos por sus hombres, buen vino en los salones más distinguidos, con muchos que dicen respetarles y adorarles, hacen vida pública y no logran encontrarles. Un encuentro con ellos es una escena para películas de Hollywood.

A otro no le gusta la idea de un Alcapone, prefieren hacer lo que está de moda, tomar una yola y cruzar el Canal de la Mona, llegar a Puerto Rico y con un acta de nacimiento terminar en Nueva York. Ese día que llega a Washington Heights comienza una carrera como el mejor Drug Dealer de América, inventor del Crak. Su destino se sintetiza en pocas palabras, mata o lo matan, que importa, vino a jugarse el todo por el todo. Sabe que vino sin nada y está seguro que volverá para hacer historia. Será exitoso y todos estarán felices de verle más blanco de lo que se fue y más rico que sus vecinos.

El otro, es aquel considerado más inteligente, claro que también dejó el terruño, pero vino a aprender Ingles, para luego inscribirse en el colegio comunal donde pasará más tiempo para graduarse, para un título que colgará de la pared de su apartamento. Consigue un empleo en Housing o Welfare para cobrar un cheque cada dos semanas con tantas deducciones que apenas le resta para hacer la compra y pagar la renta. Con el tiempo su sueño del regreso se debilita tanto que se hace una pesadilla. Tendría que construir una casa de diez millones de pesos y duda que convenza ni a hijos ni a nietos para que regresen a vivirla, esos preferirán ir a Punta Cana de vacaciones.

No todo dejaron el nido de la miseria de la misma manera, pero nadie saldrá de allí sin pagar un precio, y aquellos que no se fueron tuvieron que renegociar lo único que tenían, su dignidad. Una definición que ajusta bien a la palabra política la define otra palabra de semántica más precisa, se dice negociación. Si no te convierte en político tendrá que ser negociante y si eres negociante tendrá mucho en común con el político.

A los jóvenes de esas décadas no las pusieron tan difícil para ser jóvenes que nos quedamos jóvenes para siempre. No es cuestión de verse joven, es cuestión de sentirse tal. Y como decíamos al principio una persona no puede permanecer joven si carece de memoria. Una juventud sin memoria encierra un problema con cierta envergadura. A nosotros nos correspondió proseguir la memoria de nuestros padres y hasta de nuestros abuelos. Hoy la tecnología sustituye en parte la memoria del ser humano. Hasta no le extraña a uno oír decir a alguien que necesita más memoria (en su celular). Hay menos necesidad de almacenar datos y hechos, ya que podemos guardarlos en el disco duro.

Existe una necesidad imperiosa de que la juventud adopte una disposición más activa con respecto a la diversidad y extensión del mundo que determina su existencia. Más interés en el pasado para ser capaz de entender el presente, con una visión creativa para proyectarse hacia un futuro más prometedor para el mundo que le tocará vivir. “Juventud divino tesoro”, el mejor tesoro es tu memoria, no desperdicie ni su calidad ni su espacio.

La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...