Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

domingo, 27 de noviembre de 2011

El folklorismo de la campaña política dominicana

Eramis Cruz

La República Dominicana bajo la administración del PLD, e igualmente, bajo la del PRD, es o será un país acorralado al menos que sus ciudadanos reaccionen a tiempo y opten por una opción electoral para elegir un gobierno honesto, como lo ha propuesto Alianza País a través de su candidato presidencial Guillermo Moreno.

Basta con leer las declaraciones de Ramón Alburquerque, quien denuncia la administración del PLD en referente a la manera cómo endeuda el país. En su intento de sacarle capital político a la situación en favor de su partido, Alburquerque expone una verdad hiriente sobre la nación dominicana.
Lo divertido es leer los comentarios de los lectores, algunos un tanto vulgares y otros bastante irónicos, sin embargo, se hace evidente que hoy más que nunca la crisis a la que se induce el país my pronto podría tener el efecto de un volcán.
Lea esta declaración a la prensa nacional del citado político del oportunismo:
“… el crecimiento económico que ha registrado el país durante la actual administración del Partido de la Liberación Dominicana, “está basado esencialmente en el endeudamiento público externo, que se elevó de 9 mil 700 millones de dólares en el 2004, a 25 mil 500 millones de dólares en el 2011, incluyendo las deudas en constante crecimiento de Petrocaribe y el Metro y los más recientes contratos de préstamos aprobados por el Congreso Nacional”.
El pueblo dominicano conoce por experiencia propia esas dos fuerzas políticas. Aparenta ser incompresible que estos partidos todavía se presentan como alternativas en las elecciones del 20 de Mayo del 2012. Pero sabemos bien que la partidocracia dominicana compuesta por el PLD, el PRD y el PRSC, ha invertido grande suma de dinero y recurso en una campaña política que tiene como objetivo claro comprar  votos de la manera que sea posible para escaparse con el poder.
Muchas páginas en los periódicos y medios digitales han sido publicadas haciendo análisis de psicología social sobre la causa del comportamiento de la gente en este país. ¿Se puede comprar el voto con una mísera tarjeta de solidaridad emitida por el gobierno con ese fin? ¿Es posible que un empleado vote contra su conciencia bajo la amenaza de perder el empleo? ¿Es posible apoyar una maquinaria política que el único crédito que tiene es el fracaso cada vez que ha tomado el poder?
Otros son más consecuentes y se documentan en la realidad de un pueblo que aun no se libera de la figura presidencialista, directamente relacionada en la imagen del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina quien gobernó con mano de hierro por más de 30 años.
¿Quién puede ignorar el heroísmo del pueblo dominicano? ¿Quién puede pasar desapercibidos sus sacrificios y muy especialmente la valentía cada vez que la historia le ha exigido hacer afrenta al invasor? Cada etapa ha contado con muchos hombres y mujeres valientes ya fuera en el combate en el campo de batalla o en el uso de la pluma o el discurso para anteponer el valor y el derecho de nuestro pueblo frente a los planes traidores de intereses ocultos en el protocolo o patente en el dominio de potencias internacionales.

Pero también han sido muchos los traidores, muchos años después de Pedro Santana. Traicionar el país es no actuar en consecuencia, es llevarlo a la ruina conscientemente, a sabiendas, porque pueden más los intereses personales, de grupos o de familias en la conciencia de quienes ejercen el poder que los sagrados acápites de la constitución del país.

Por muchos años se han dado esas intentonas por un cambio definitivo para la Republica Dominicana, pero por cada intento ha habido un contra intento, el imperio se ha mantenido al acecho dispuesto a arremeter con fuerza avasalladora contra quienes se creyeran en pleno derecho de contar con país capaz de auto determinarse.

Nuestro origen nos denuncia. ¿Quiénes fueron los primeros descubrideros la isla? ¿De qué manera vinieron como conquistadores? Esa historia de violencia no dio tregua, la miseria del pueblo trabajador, de la clase campesina, nunca fue un afán de los gobiernos que se han sucedidos. De algún lado salió un Ulises Heureaux (Lilis), un Doctor Joaquín Balaguer, y por qué no decirlo, un Doctor Leonel Fernández Reina.

El PLD  será en la historia del pueblo dominicano el peor proyecto político, un trauma en la memoria colectiva del país. Son muchos los que les han mentido al pueblo dominicano, y por eso es que hay mucha gente que se toma la política como si fuera un folklor, una especia de fiesta de carnaval, es una pena, pero es la pura verdad. Grandes mítines de seguidores que no parece que les importe un bledo la no funcionalidad del régimen.
Si gana el PRD las próximas elecciones generales, o si se mantiene el PLD en el poder, no se sabe cuáles serán las consecuencias, especialmente para aquellos que se consideran invulnerables. Olvidan que los pueblos llegan a un punto que se cansan  de que se les engañe.
El único que se cree capaz de presentarse libre de toda culpa es Ramón Alburquerque con sus declaraciones, que a pesar de ser contundentes, no puede presentar como si salieran de la boca de un extranjero, de alguien que nunca tuvo que ver con esa política de exclusión, que no solo pertenece al PLD, sino que también es compartida y aceptada como suya, por el PRD. Sus origines los denuncian, PRD Y PLD son cascara de un mismo palo. Ellos pretenden imponer en la República Dominicana la dictadura del bipartidismo, una fórmula que no funcionará debido el modo descarado del latrocinio de funcionarios de ambos partidos, cada cual a su debido turno.
El doctor Leonel Fernández Reina has estado trabajando incansablemente en el proyecto de regreso al poder, quiere a su esposa en la vice presidencia del posible próximo gobierno, ha trabajado en una nueva constitución, el tribunal constitucional, nuevo código civil, y un conjunto de medidas en pro de la inmortalidad. Los caudillos parecen haber pasado de moda, pero no para alguien que los tuvo como sus maestros.

Le presentamos al lector las declaraciones de Ramón Alburquerque en el Nuevo Diario y los comentarios de lectores ese medio de prensa.

domingo, 20 de noviembre de 2011

El reto de enfrentar la violencia doméstica



Por Dinorah Coronado
Según la enciclopedia cibernética Wipedia, “En 1981 se celebró en Bogotá, Colombia, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, recordando el asesinato de las hermanas Mirabal. En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió la "violencia contra la mujer" como todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la liberta; ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada.”

Por otro lado, se explica que las mujeres de todo el mundo son objeto de violación, violencia doméstica y otras formas de violencia, y a menudo están ocultas la escala y la verdadera naturaleza de la cuestión. En el mundo, una de cada cuatro mujeres ha sido violada en algún momento de su vida. Dependiendo del país, entre una y tres de cada cuatro mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de forma habitual. Cerca de 120 millones de mujeres han padecido mutilaciones genitales.
El Día de la No-violencia contra la Mujer debe entenderse como una fecha para evitar ejercer la humillación, la violencia, esclavitud sobre otros seres humanos. Es hora de que todos tomemos conciencia de los diversos matices de la violencia en el hogar y en cualquier entorno social, y comencemos a abrir las puertas de la tolerancia, del afecto libre, de la ecuanimidad, del respeto y compasión hacia el dolor ajeno, y de que agresores y víctimas no se sometan a consecuencias tan funestas como la prisión, muerte a destiempo, traumas psicológicos, destrucción de la gente por la gente.
La violencia doméstica consiste en el maltrato habitual de tipo psicológico, sexual o físico, que una persona ejerce sobre otra en el ámbito familiar, y se ejerce sobre niños, mujeres, hombres y ancianos. No escapan los animales. Es un problema mundial, sin fronteras, según informan organizaciones como las Naciones Unidas y Unicef.
Los malos tratos ocurren en todos los estratos sociales, inicialmente en el noviazgo, siguen en el embarazo y se profundizan con los años. El maltrato físico es el más evidente: golpes, jalones de pelo, de orejas, agresión con objetos. Por lo general se empieza con insultos, humillaciones, menosprecios, intimidación, hasta convencer a los victimarios de que son merecedores de las agresiones, y lo cual le asegura al perpetrador(a) que no se lo va a contar a nadie. Las cicatrices de este maltrato no desaparecen nunca.
La mujer abusada puede tener problemas de autoestima, estar atrapadas por presiones económicas y sociales, tener sentimientos de miedo, impotencia; tiende a aislarse, por imposición del agresor, y sentir culpa y vergüenza. Sufre por dependencia económica: “No puedo mantener el hogar sola); independencia emocional (“Es un buen hombre, siempre me pide perdón.”); no tiene un circulo social de apoyo (teme hablarles de ese tema a familiares y amigos); a veces las creencias religiosas mal entendidas influyen en el mantenimiento de situaciones alienantes (la mujer debe servir al marido).
En ocasiones la mujer justifica la deleznable vida que lleva con razonamientos como estos: “Si se va, le vamos a destrozar la vida a sus hijos; si me voy, me va a encontrar; si se lo cuento a alguien, se empeora la crisis; el juez no me va a creer; me va a denunciar por ser ilegal; o puede contar mis secretos como revancha.”
 Por otro lado, se afirma que más de tres millones de niños son testigos de la violencia doméstica cada año; el agresor siempre hallará una excusa para volcar su agresividad en la mujer y los hijos. Casi siempre está envuelto(a) en problemas de alcoholismo, drogas, desórdenes bipolares, falta de empleo, padres violentos. Los agresores tienden a tener baja autoestima, frustración, dificultad para expresar sus sentimientos; no cambian fácilmente porque no entienden que necesitan ayuda y no reconocen su situación. Generalmente piensan que el problema es de los otros, les falta compasión y autocontrol; tienen problemas con la ley, abusan de drogas, alcohol; han sufrido abusos en la niñez, suelen tener una historia criminal y casi siempre son pesimistas y están enfadados.
Otros reservan la violencia a la intimidad del hogar. Son encantadores en el trabajo, con los parientes, amigos y vecinos; pero en la casa se convierten en tiranos muy agresivos. En el caso del hombre abusado, que oculta sus problemas por temor a ser juzgado “débil”, dado que es víctima del sexo femenino, le recordamos que usted es un ser humano con necesidad de apoyo. No tarde en detener el círculo de la violencia, pues sus hijos y los suyos sufrirán las consecuencias también.
Lo mismo les decimos a las abuelas que aceptan por muchos años una carga familiar, que debió ser muy pasajera: comuniquen sus pesares a los hijos, busquen ayuda y entreguen la carga a los padres de esos nietos, quienes son los responsables de los hijos que engendraron. Si no pueden, por lo menos acérquense a agencias y grupos de apoyo.
El efecto de la violencia doméstica en los hijos es terrible. Se exponen a situaciones de inseguridad física por los golpes, gritos entre los padres y el deseo de intervenir para separarlos; se asustan, se sienten culpables, sufren traumas psicológicos con efectos negativos para toda la vida; esos efectos se reflejan en la salud, bajo rendimiento académico, en su comportamiento social. Pueden mostrar excesivos niveles de timidez, agresividad contra hermanos, madres, amigos; depresión, suicidio, promiscuidad sexual, drogas, delincuencia.
Esos niños necesitan personas que les ofrezcan modelos positivos, actuando con calma, serenidad, consideración; que sean confiables, que no rompan las promesas, que promueva la autoestima de los menores alabando sus esfuerzos y logros, que les haga entender que el abuso nunca es culpa de ellos; que use los cuentos, la poesía, la pintura o manualidades y el drama para canalizar las frustraciones. También pueden esos colaboradores ayudarles a crear un plan de seguridad: no meterse en pleitos, tener números telefónicos de parientes, organizaciones  o amigos adultos para pedir ayuda; un sitio seguro a dónde acudir.
Si usted o alguien que conoce es víctima de violencia,
Además, hay que tomar acción: a largo plazo, o inmediatamente, si se presentan síntomas de violencia excesiva, crueldad contra animales, lesiones físicas inexplicables, dramatización de violencia física o sexual extrema, mientras juegan los menores; aislamiento, temor a invitar a otros niños o menores a su casa.
Para reportar un caso de violencia doméstica, se debe llamar al 911, o a la línea directa (800) 799-7233. Más tarde puede ser peor. Pueden conseguir una orden de protección, que obliguen a los perpetradores a recibir la ayuda profesional necesaria y a recibir terapia familiar, para lidiar con los traumas.
Mujer, antes de agotar esos recursos, recuerden confiar en un miembro de la familia o amigos, consulta tu caso con el trabajador social de una agencia comunitaria, crea un plan de seguridad para salir; reúne los documentos familiares importantes y ponlos en un lugar secreto o guárdalos en otra casa que te inspire seguridad y confianza; guarda algunos ahorros, juguetes y ropas.
Nos queda la pregunta, ¿qué podemos hacer para detener el círculo deleznable de la violencia doméstica?
Evitar los exabruptos, el descontrol, mediante el asesoramiento médico, lecturas y talleres sobre el manejo del estrés.
Desarrollar una filosofía más humana, basada en el amor a la humanidad y en la cooperación; aprender a perdonar y a deshacernos de egoísmos y sentido de posesión. Aprender a retirarse a tiempo de situaciones conflictivas que no se pueda manejar. Sacar tiempo para reflexionar, acercarse a la naturaleza, concentrarse en ser portadores del buen vivir. No encajone su mente, eche alas; conozca a otra gente, llénese de nuevas ideas, lea libros y júntese con gente que le ofrezcan antorchas para alumbrar el camino. No pierda la fe en su familia, sus hijos; pero prepárese para contribuir a su desarrollo con ecuanimidad y conciencia. Si no puede, si ya ha buscado ayuda, aléjese por un tiempo y deje que la vida de los suyos transcurre sin los tropiezos que usted le impone.
Promover la paz, la tolerancia a través de la danza, las canciones, la poesía, el teatro, el cine, los videojuegos, los programas televisivos, los periódicos, y todo lo que sirva como puente para acercar o comunicarse con la gente, y fortalecer el respeto, los buenos valores, el acercamiento amistoso y la expresión libre, pero armoniosa.
Implementar marchas, debates, conferencias en que se transmita la promoción del valor a la vida, a la fe en la humanidad y las sanas interrelaciones, son puentes viables para construir senderos saludables para esta y las futuras generaciones.
Dinorah Coronado: escritora, psicóloga y consejera dominicana, autora del libro “Manual de Relaciones Humanas y Madurez Psicológica” y de las novelas A la sombra del flamboyán, Raquel, Soy campeón, Entre dos mundos y Juanito y su robot. dinorahcoronado@aol.com

domingo, 6 de noviembre de 2011

Educación solución o problema

Eramis Cruz

¿Quién puede ser considerado un hombre o una mujer educada? Era Martin Luther King Jr un hombre educado? ¿Es Fidel Castro un hombre educado? ¿Se puede considerar una persona sin grados académicos educada? ¿Porque hay tantos criminales egresados de la universidades en las cárceles del mundo? Quién era más educado, el presidente Salvador Allende o Sebastián Peñera de Echenique?

No hay dudas de la importancia que implica el nivel educativo de un país, pero hay muchos que aluden a la educación académica cada vez que refieren los problemas sociales contemporáneos en países como República Dominicana, México y el Salvador, entre otros. No se percatan de que el método y el contenido de la educación que se imparte en estos países es parte del problema, no solución.

Hay que ser muy cuidadoso y hacer necesarios análisis sobre los procesos y los valores de la sociedad. Por ejemplo, se puede caer en un error similar al citar referentes al partido Demócrata y al partido Republicano de los Estados Unidos. Uno no siempre fue el peor, el otro no siempre fue el mejor. Por eso es un mito decir que ambos partidos son la misma cosa, especialmente tratándose de una potencia de influencia determinante en el dominio internacional.

Hablar de derecha e izquierda es la mejor manera de entender las confrontaciones políticas de sectores de la sociedad que se bifurcan en intereses encontrados, pero la derecha necesita de la izquierda, y la izquierda no tendría razón de existir sin el ejercicio del poder de la derecha. La mejor manera de poner en la balanza este concepto es utilizando el cambio de ángulo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que fundado como un partido de izquierda ha terminado ejerciendo un gobierno completamente de derecha. La derecha sabe camuflarse. Cambia su pintura y no le importan los términos sino los hechos, son los verdaderos usuarios de la matemática, la historia no le interesa.

Lo que favorece a la derecha es que fue definida como tal por ser poseedora del poder desde el principio, y su trabajo ha sido impedir que la izquierda le desplace del poder utilizando los recursos que el poder le brinda, es decir el estado mismo. La derecha en su interacción con la izquierda adopta muchas de sus conquistas que utiliza para renovarse.

En los Estados Unidos la derecha ha tomado al Reverendo Martin Luther King como uno de los grandes inmortales de ese país. El republicano Ronald Reagan tiene el honor de ser el proponente de un día al año en memoria de este gran líder. El que mejor sabe de esto es el Doctor Leonel Fernández, es el maestro de la maliciocracia, no cree en las masas sino para utilizarla, Juan Bosch fue su maestro y Balaguer su praxis, Juan Pablo Duarte es un símbolo utilizable, el pueblo es una cosa, el estado algo muy diferente, este es el poder, el pueblo solo le sirve para llegar a él, y nada más.

Cuando se habla del el gran flagelo que representa la alta criminalidad social en los países de América Latina, en los análisis más intenso suele llegarse a la conclusión del que el problema radica en la falta de educación de los sectores mas desventajados de la sociedad. Se cae en el mito de que los pudientes no comenten crimines, y que los pudientes son todos educados. Alguien dijo que el dinero lo compra todo, hasta la decencia.

¿Cómo se explica que un niño pase diez años asistiendo a una escuela y luego termine en una de las llamadas pandillas o gangas? Hay estudios sociales que se llevan a cabo bajo la óptica de lo que se quiere que sea la sociedad. Lo mismo sucede cuando se culpa a los padres de los fracasos educativos de sus hijos. Dicen que el problema está en el hogar, pero si eso se ha estado diciendo por los últimos 30 años, y no da resultado, entonces no sirve como solución al problema. Es el mismo circulo vicioso, el positivismo de los escritores y su énfasis en el crecimiento personal, el sueño que no pasa de ser una alucinación que tiende a desaparecer con el despertar al golpeo de la realidad. “La vida es un sueño”, “del polvo viene y al polvo volverás”, “hay que nacer de nuevo”, Jesús crucificado en la imagen de un hombre blanco. Era que el verbo flotaba sobre el agua y separó las tinieblas, fue el verbo, era la palabra, principio fundamental para los impostores de la historia.

El problema del sistema de educación es el la misma educación, claro que la derecha se niega a reconocerlo, a la derecha le ha dado buenos resultados, sus hijos no tienen que ser profesionales para ser exitosos. Pero desde un punto más crítico, debemos reconocer que el sistema educativo establecido se enfoca directamente en el individualismo, en la persona en particular, el enfoque es el niño, su cerebro. Ir a la escuela es lo mismo que ir al ejército, se asiste y se insiste en un programa piramidal, igual que la sociedad en que vivimos. Claro que cada sociedad también depende de su sistema de educación, y el sistema no cambia sino cambia lo educativo y viceversa.

Los males sociales que concluyen la criminalidad social, los robos, los asaltos y las muertes de inocentes ciudadanos en barrios marginados e inclusive en residenciales con un mayor desarrollo urbanístico, es un problema que radica en la marginación económica, en el desempleo, en la desesperación de grandes sectores de nuestros países.

De lo contrario como se explica que con un mayor crecimiento económico, un descenso en el alfabetismo, según las estadísticas oficiales, se registre un crecimiento en la criminalidad social. El nivel de la criminalidad en los residenciales públicos de las grandes ciudades de los Estados Unidos ha experimentado un incremento, a pesar de los esfuerzos de las autoridades civiles y policiales. Se han adoptado políticas para ofrecer los apartamentos vacantes a familias con mayores ingresos económicos bajo un sistema de prioridades con la mira de que alargo plazo se logre una estabilidad en el ámbito social de las viviendas públicas.

A lo que no se prestan los expertos del sector civil u oficial es a reconocer que existe una relación directa ente las demandas de éxitos económicos de los sectores empresariales, la política económica de los países desarrollados y las restricciones de las políticas educativas globales. Si en realidad se quisiera, si sinceramente se mostrara voluntad en la educación de la población, esto conllevaría a cambios importantes en las empresas de los medios de comunicación, en las producciones llamada de entretenimiento de Hollywood y otras centros cinematográficos, en la industria del teatro y los video juegos que afecta el comportamiento de la juventud y de los niños.

El libertinaje triunfante en la sociedad que deriva en crimines dolorosos es un condicionante, un mal necesario, porque así lo necesitan quienes ponen en práctica patrones de consumo sin tomar en cuenta cómo afectan la moral y la ética de la sociedad, un problema que si es relativo a la educación de las personas, no está necesariamente determinado por esta, (ipso facto).

Creemos que la educación en una sociedad equilibrada con primicia en los intereses colectivos de la mayoría, debe verse como medio y método para desarrollar la capacidad de la persona en relación con el grupo social, educar para aprender conceptos preconcebidos es una cosa, otra cosa es la realización integral con mira a la convivencia y el respeto mutuo. Si en realidad hay algo que cambiar en nuestra sociedad, esa debe ser la educación, pero es algo que la derecha no está dispuesta a pagar.


Rememorando el tiempo de los cacahuales


Eramis Cruz
   
Cuando la vida no se parecía a lo de estos tiempos, solíamos seguir a Ramona el campo de Hatillo. Recuerdo el caudal del río Jaya, bajando por la calle Billini, allá más abajo de la tenería. Caminábamos entre fincas rasgadas por las alambradas, sin temor a un asalto, ni a las fatalidades de las balas perdidas. Cuando Ramona dejaba de hablar, comenzaba a pensar, nosotros le escuchábamos el pensamiento, era poseedora de un rostro muy expresivo. Así era cuando caminábamos rumbo al campo de Hatillo.

Entonces uno vivía tan cerca de la naturaleza, era el tema del que más se hablaba, nadie era indiferente al jardín de la casa, uno sabía donde vivía fulano de tal, sus apremios y sus desgracias. Todas las cosas estaban llenas de vida, todos los sonidos tenían ecos para los recuerdos.

Era mi modo de ver las cosas, entendía que los campesinos venían al pueblo a algo más que diversión, algo así como a vender sus productos, en cambios nosotros íbamos al campo a divertirnos. Por un extremo de la ciudad íbamos a Mata Larga cruzando un puente que saltaba una especie de quebrada de agua contaminada. Por el otro extremo íbamos a Hatillo, un viaje para cruzar aquel río cuando su caudal era tan hermoso y exuberante. Nuestra familia procedía de uno y otro extremo, una familia se inicia cuando se atan los cabos sueltos de las casualidades por culpa de una mirada o la picardía de una sonrisa mágica. 

Luego de un leve descenso, se llagaba a la casa de Matilde, un casón al estilo campestre. Era para nosotros el lugar ideal por el entorno dinámico definido por sonidos y movimientos. Alrededor del rancho la tierra estaba pelada por el vaivén de los becerros, la manada de gallinas, los marranos inquietos y siempre hambrientos. Aquí no había flores como en la casa de Luisa en Mata Larga, ni el hedor de las pocilgas tenía aquella intensidad que desafiaba el olfato.  En Hatillo la casa de Matilde y su marido, apopado Nene, el espacio exterior de la casa, y el piso de tierra de la cocina era espacio libre para gente y animales.

Matilde estaba siempre allí, rodeada de sus muchachos y protegida por su marido, casi no le recuerdo sin una barriga de ocho meses, ni tampoco le recuerdo en medio de la sala de la casa, siempre estaba atizando los fogones en la tibieza de la cocina. No era mujer grande, pero muy fuerte y firme para llevar a cabo su faena, y ocuparse del papel de madre de una numerosa familia.

Llegábamos a esa hora de medio mañana, cuando el desayuno ha sido servido, y comienzan los preparativos para la próxima jornada. Muchos detalles nos eran desapercibidos, como el caldero de agua hirviente, el ave había sido atada en un rincón de la cocina, más exactamente debajo de la barbacoa, nos fascinaba la habilidad de aquella mujer de movimiento rápido. Nos llamaba la atención el pataleo del ave levantando el polvo de la tierra, en poco tiempo era desplumada con la asistencia del agua hirviente.      

Pasando la casa, luego del amplio patio, comenzaba aquel terreno de cacao y café, decorado por los naranjos. De camino al río, o de regreso, uno se podía detener a disfrutar de aquellos cítricos deliciosos. Entonces éramos un grupo de muchachos dispuestos a devorar los informales manjares del menú familiar. Comer era entonces tan divertido para nosotros, a pesar de las advertencias de algunos para que los adolescentes no consumieran frutas, eran mitos y cábalas de aquellos abuelos centauros. 

Nada podía compararse a la hora de la comida, regresamos hambrientos después de horas nadando en el riachuelo que corría en los márgenes de los cacahuales. Allí comparábamos las piedras, buscando las más apreciadas, llamadas piedras de rayo porque, según decían, eran los reductos destructivos de las palmeras cuando las tormentas partían el espacio. Y es que el rayo era el tormento de mucha gente, no había peor noticia que aquella de alguien calcinado por un rayo en medio de la sabana. El relámpago iluminaba los ranchos en la oscuridad de la noche, seguido por el estruendo desafiante, tan aterrador como divertido.

De alguna manera, éramos exactos cuando llegaba la hora de la comida, no solo nosotros, sino también los gatos y los perros, seguidos por los puercos, los patos y las gallinas. Cada cual tenía que defender lo suyo por su cuenta, especialmente los niños, aquellos animales eran socialistas, que gustaban de compartirlo todo, sin dejar remanente para el futuro.

Nunca supimos que hacía Nene cuando se desaparecía por el amplio cacahual, era como un fantasma que sabía mejor que un brujo cuando estamos maltratando sus floridos naranjales, pero él no decía nada, y feliz a veces nos ayudaba en la recolección civilizada de aquellas jugosas y dulces frutas. Cuando no lo hacía seguían indiferente su camino, y se perdía hasta la campanada de su instinto que le avisaba la hora familiar del almuerzo exactamente al medio día.

Ramona y Matilde no se callarían hasta después de la despedida cuando el día rallaba la noche. Las dos mujeres contaban con el coro de las señoritas de la familia, con las cinco hablando al mismo tiempo era difícil que algunos de nosotros pudiera ser escuchado, al menos que surgiera la imperiosa necesidad de un reproche o un “búscame una ramita de yerbabuena”.

Nene no era muy conversador que digamos, pero tenía la gracia de hacer reír a la gente con sus comentarios, nos daba la impresión de que a pesar de ser tan discreto en un medio tan limitado, donde todo el mundo conocía a medio mundo, tenía cosas muy particulares que contar. Cualquier reclamo de Matilde a su marido, era motivo de risas para Ramona. Ya dijimos que nunca vimos molesto a Nene que sabía encontrar vida en la soledad del campo y en la magia de su sombrero preferido.

A distancia de un gran perímetro, Matilde no tenía vecinos y tal vez por eso nos sentíamos en medio del paraíso cuando veníamos a su fundo. La magia comenzó a desaparecer con la llegada del hombre a la luna, algo que tuvimos que aceptar porque era mejor creerlo que averiguarlo, perdimos la inocencia para comenzar la guerra de las ideas de la parte final del siglo.

De regreso a la ciudad, que para ese tiempo era más parecida al campo, excepto por sus luces, las calles pavimentadas y la comodidad del acueducto, llegábamos cansados por el afán del día con un dulce sueño garantizado hasta despertar de madrugada con el cantar de los pájaros desde los patios aledaños.

Matilde nos resultó una mujer de hierro, vivió para ver la era digital y nos ha convencido de que uno se muere cuando le da la gana, si es que aprende los secretos de la vida sin temor a la muerte.

Aquella era la felicidad de nuestras vidas, con muchas limitaciones materiales, pero vivíamos más acorde con lo que la naturaleza nos ofrecía, aunque para muchos la pobreza era un destino, la esperanza por un  mundo mejor trascendía los disparos de las injusticias humanas. Pero como oíamos decir a los viejos, “unas son de cal y otras son de arena”, ellos a pesar de sus penas, sabían ocultar lo intolerable para dejarnos crecer y descubrir casos y  cosas a su debido tiempo. Es que éramos niños sin conciencia real de la falta de libertad de nuestros padres, eso hacía cambiar con el tiempo la manera de interpretar nuestros más anhelados sueños. Ese tiempo nos llena de melancolía y nos enseñó el valor de la vida sencilla, la hermosura de compartir la vida, sin la vanidad de lo que no perdura.