sábado, 20 de octubre de 2018

Henry Molina, líder sindical


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Henry Molina fue un modelo de laico católico.

José Gómez Cerda

En ocasión del fallecimiento de Henry Molina,  viernes 19 de octubre 2018


De Henry Molina se pueden escribir varios libros, en esta ocasión voy a narrar nuestras relaciones entre 1957 al 1965, que se mantiene intacta hasta la fecha.
 Nos conocimos durante la dictadura de Trujillo, en 1957, cuando él era miembro del Comité de la Acción Católica y yo presidente de la Juventud Obrera Católica-JOC, en la Iglesia San Juan Bosco, en Santo Domingo.
 Yo acababa de llegar de Santiago de los Caballeros, buscaba un ambiente religioso, en una ciudad capital, donde la juventud tenía muy poco espacio para una vida espiritual. Mi amigo Ramón Vásquez, oriundo como yo del barrio Baracoa, me había orientado, él me integró a una Cooperativa de consumo en la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, y me ingresó a la JOC, en la Iglesia San Juan Bosco.
 Henry iba a las reuniones de la JOC, acompañado de Pablo Nadal, que era también miembro de la Acción Católica. Otros miembros de ese organismo eran Milagros Pratt y Juan José Ayuso.

 Juntos leímos dos libros que eran prohibidos por la dictadura, que eran:
El Coraje de Vivir, de Maxence Van der Meer, una biografía de José Cardijn, fundador de la JOC Internacional, y En la Escuela de lo Social, sobre la situación social en la España de Franco.
 En la JOC compartí con Porfirio Zarzuela, Luis Genion Power, Luis Lantigua, Ramón Vásquez, Javier Prensa, y otros valiosos jóvenes.
 En 1958 por problemas político contra la dictadura de Trujillo salí al exilio y me instalé en Nueva York, un año después lo hizo Henry Molina, ambos trabajamos en la Juventud Obrera Católica, de Nueva York, en la sección hispana, donde yo era el Presidente y Henry encargado de Relaciones Internacionales.

En Nueva York conocimos a José Cardijn, el cura belga, fundador de la JOC. Ahí nos reencontramos, además en la JOC-hispana participaban otros dominicanos como Sabas Morillo y Rafael Peralta (Miguelito) y Virginia Mella. También estaban Cristina Casanova, argentina, Osvaldo Sepulveda y Gladys Sánchez, cubanos, y Héctor Vargas, puertorriqueño, y otros jóvenes, chilenos, brasileños, mexicanos, puertorriqueños, nicaragüenses y cubanos. Nuestro asesor era el Padre Jean Paul Casaboun. Nos reuníamos en la Iglesia de La Guadalupe, en la calle 14, en el West Side, de Manhattan.
 En esa ciudad establecimos relaciones con Guido DAlessandro-Yuyo, Alfonso Moreno Martínez, Mario Read Vittini, y otros exiliados, trabajamos juntos en la Delegación del Frente Interno-DAFID, y participamos en la elaboración de los estatutos del futuro Partido Revolucionario Social Cristianos.

Yo era el secretario juvenil del Movimiento Pro Liberación Dominicana, que dirigía Bienvenido Hazim Egel.
 Desde Nueva York viajé a Puerto Rico, Costa Rica y Cuba.

Durante un tiempo fui a estudiar sindicalismo en la Universidad de Río Piedras, en Puerto Rico, y colaborador de la JOC de esa isla. Ahí conocí a Emilio Máspero, un dirigente argentino, encargado del área del Caribe de la Confederación de Sindicalistas Cristianos (CLASC), por intermedio del Padre Salvador Freixedo, Asesor de la JOC en Puerto Rico.
 En Puerto Rico compartí con Miguel Padilla, Moncho Fuentes, Toñita, Isabelita, Geñita, la dominicana Norma González, Miguel Soto, Francisco Velásquez, Francisco García (El Nica), Antonio Negrón, Juan Vera Vera, Blanca Acevedo, Hilda Maldonado, Julio Cross Beras, (dominicano que estaba exiliado en esa isla). Francisco Colón Gordiany, Pedro Grant, Bibiano Pizarro, Paulino Santiago, Luis Varela, exiliado cubano, y otros jóvenes sindicalistas y militantes de la JOC. Allá estuvieron también Guido D Alessandro y Alfonso Moreno Martinez, exiliados dominicanos.
 Emilio Máspero y Rafael Caldera organizaron un curso en Venezuela para un grupo de jóvenes dominicanos que estamos exiliados, participando Henry Molina y yo, para especializarnos en el sindicalismo,

Henry Molina y yo participamos en un curso intensivo en Venezuela sobre Sindicalismo, Reforma Agraria, Política y Asuntos Juveniles, evento que fue organizado por la CLASC (después CLAT), el Instituto Nacional de Estudios Sociales   (INES), de Venezuela.
 Ese grupo de jóvenes dominicanos exiliados estaba compuesto por: Henry Molina, Caonabo Javier Castillo, Prospero Morales, Prisco Morales, Ramón Harvey, José Antonio Brea, Cucho Rojas Fernández y José Gómez Cerda.
 Henry Molina y yo participamos en el Congreso Extraordinario de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (C.T.V.), después del atentado de Trujillo contra el Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. Ese fue el primer Congreso de la CTV después de la dictadura de Pérez Jiménez. Además participaron en actividades sindicales organizadas por la Confederación Autónoma de Sindicatos Autónomos (CODESA).

Conocimos y tratamos a varios dirigentes sindicales venezolanos, como Rafael León León, Dagoberto González, Laureano Ortiz, y a varios cubanos que llegaron exiliados y se instalaron en Venezuela como Eduardo García Moure y José de Jesús Plana.
 Nuestros profesores fueron Emilio Máspero, Rafael Caldera, Luis Herrera Campis, Arístides Calvani y otros destacados sindicalistas y políticos venezolanos.
 Cuando Trujillo fue asesinado el 30 de mayo de 1961, nos encontrábamos en Venezuela, haciendo el curso sindical y político.
 Henry Molina y yo regresamos a Santo Domingo a fines de enero del 1962, nos acompañó Emilio Máspero. Preferimos quedarnos en el extranjero para capacitarnos más, para servir mejor a la sociedad dominicana.

El 29 de enero de 1962 se realizó en Primer Encuentro de Trabajadores Cristianos, en el local del Instituto Comercial Juan Pablo Duarte, en Villa Duarte, Santo Domingo. Esa reunión fue presidida por Emilio Máspero, Secretario General Adjunto de la Central Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos (CLASC). Entre los participantes estaban Jesús Caminero Morcelo, Porfirio Zarcuela, Gabriel del Río, José Gómez Cerda, Jorge Cruz Reyes, Henry Molina, Prisco Morales, Rafael Hidalgo y otros.

Henry Molina, Gabriel del Río y yo, participamos en la constitución del Instituto Nacional de Formación Agraria y Sindical (INFAS), sus primeros cursos se realizaron en la Casa Manresa, en Santo Domingo y en el Seminario Menor en Santo Cerro, La Vega. Los cursos contaban con la colaboración de los Padres Manuel González Quevedo, José Arnaíz, José Llorente y Benavides, en Santo Domingo; y Francisco Guzmán, en el Santo Cerro.
 En marzo los trabajadores de los Ingenios Catarey, Esperanza, Amistad y Monte Llano realizaron una huelga. Entre los dirigentes sindicales estaban José Altagracia Telleria, del Ingenio Catarey, Mon Spencer, de Monte Llano, “El viejo Pou”, del ingenio Esperanza, y otros líderes azucareros.
 La CASC defendió a los trabajadores azucareros, lograron un aumento salarial de 0.60 pesos diarios a 3.20, inmediatamente esos sindicatos se afiliaron a la CASC, luego lo hicieron otros sindicatos azucareros de San Pedro de Macorís.

Henry Molina estudió Ciencias Políticas y Agrarismo en el Instituto Nacional de Estudios Sociales (INES), en Caracas, Venezuela 1961-1962; Derecho del Trabajo, Negociaciones Colectivas y Economía, en el Instituto Internacional de Estudios Sociales (IES), situado en Colombia, en 1963. Derecho Internacional del Trabajo, en el Instituto de Estudios Laborales de la OIT, en Ginebra, Suiza en 1964.
 A fines de agosto de 1962 se celebró el PRIMER CONGRESO NACIONAL DE TRABAJADORES DOMINICANOS, organizado por la CASC, en el local de la Hermandad Cigarrera de Santiago, con la participación de 300 delegados oficiales, y con la presencia del Gobernador de Santiago Dr. Virgilio Maynardi Reyna.
 El Primer Congreso de la CASC eligió a Jesús Caminero Morcelo, como Secretario General. En la directiva estaban también Gabriel del Río, Porfirio Zarzuela, José Gómez Cerda, Rosendo López, Henry Molina y otros destacados jóvenes sindicalistas.

Un mes más tarde se celebró en el local “Madre y Maestra”, de La Vega, el congreso constitutivo de la Federación Dominicana de Ligas Agrarias Cristianas- FEDELAC, donde la CASC estuvo representada por Henry Molina, José Gómez Cerda y Francisco José Bidó, además participó Rangel Parra, dirigente agrario venezolano, en representación de la Federación Campesina Latinoamericana FCL, y el Padre Francisco Guzmán. SJ.
 El Congreso eligió a Prisco Morales, como Secretario General, además estaban Ramón Vásquez, Luís Estrella, Rafaelito Bencosme, y otros líderes campesinos cristianos.
 La CASC realizó unidad de acción con diversas organizaciones sociales, entre ellas con el Bloque Revolucionario Universitario Cristiano (BRUC), que eran dirigidos por Bernardo Defilló, José Joaquín Puello, Lucas Rojas y otros líderes universitarios.

El primer dirigente de la CASC que viajó para representar a los trabajadores dominicanos fue Henry Molina, que participó como delegado oficial a la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 1962. Con sólo 21 años era el delegado oficial más joven en esa Conferencia mundial. Se integró a la Comisión de la OIT sobre seguridad social.

Luego Gabriel del Río viajó a Alemania, para estudiar durante un año, con una beca de la Fundación Konrad Adenauer.
 Henry Molina representó la CASC en el organismo de dirección del seguro social dominicano, y fue él quien propuso el cambio de nombre de Caja Dominicana de Seguros Sociales, a Instituto Dominicano de seguros sociales-IDSS, y que ese organismo fuera dirigido por un grupo tripartita, donde fueran representados los trabajadores, los empleadores y el Estado, en forma de igualdad. Durante muchos años fui su suplente en el IDSS.
 El 25 de septiembre un golpe de Estado derrocó el gobierno del Profesor Juan Bosch. Henry Molina, junto a otros dirigentes de la CASC, fue uno de los primeros dirigentes sociales en ser encarcelado por militares del gobierno golpista del Triunvirato.
 En agosto de 1964, cuando el Gobierno del Triunvirato pretendió modificar las aportaciones de los trabajadores para el sostenimiento del Seguro Social. La Ley 360 pretendía modificar la Ley 1896, sobre Seguros Sociales, para que los trabajadores y los Empleadores aportaran el doble (del 2 ½% al 5%), la CASC hizo una huelga general, esta ciudad se inició en Santiago, luego tuvo un carácter nacional.

 Todos los miembros del Comité Ejecutivo Nacional fueron hechos prisioneros por la policía nacional, con amenaza de ser deportados.

Yo estaba esos días en Panamá, cuando regresé toma la dirección de la CASC, fui escondido por el Padre Marcial Silva, y discutí la solución a la huelga.
 Esta actividad le costó mucho a la CASC, el gobierno la declaró ilegal, cientos de directivos sindicales fueron despedidos de sus puestos de trabajo, y decenas de sindicatos se des-afiliaron de la Confederación, entre ellos parte de los eran empresas del Estado, y de la industria azucarera.
 Ese mismo año la CASC hizo su segundo Congreso Nacional y eligió a Henry Molina como Secretario General, quedando yo como Secretario Nacional de Organización, y encargado de la región del Norte. También estaban Gabriel del Río, Porfirio Zarzuela, Rosendo López, Francisco José Bidó, y otros valiosos dirigentes. La CLASC estuvo representada por Eduardo García, de Curazao participó Oscar Semerel.
 Por indicación del Comité Ejecutivo Nacional de la CASC, Henry Molina viajó a Puerto Rico, a reunirse con el Profesor Juan Bosch, en preparativos para derrocar al gobierno del Triunvirato, que tomaba medidas contra los trabajadores. La CASC estuvo enterada y participó en el proceso de conspiración contra el gobierno ilegitimo.

Desde la fundación de la CASC. El dirigente que tuvo mayor carisma, por su forma de actuar, hablar y orientar, era Henry Molina.
Cuando comenzó la revuelta contra el Triunvirato, el 24 de abril de 1965, la CASC no vaciló en apoyar el movimiento constitucionalista, y en una presentación en el Canal 4, de Radio Televisión Dominicana, todos los miembros del Comité Ejecutivo Nacional, nos presentamos, y fue Henry Molina, en su calidad de Secretario General quién leyó el manifiesto de los trabajadores apoyando el retorno a la constitucionalidad y el regreso del profesor Juan Bosch, como presidente de la República.
 En su casa, situada en la Calle Pimentel, de Santo Domingo, nos instalamos los dirigentes de la CASC que vivíamos en el interior, entre ellos Francisco José Bidó, Francisco Santos y yo, para participar en las actividades que realizó la CASC durante la revolución, y ahí se formó el Comando Armado de Sindicalistas Cristianos-CASC, siendo Henry Molina, el comandante.
 Una noche, como a las diez, llegó frente a la casa de Henry un tanque de guerra norteamericano, todos entramos en miedo. Nadie podía enfrentar esa situación… de repente salió un haitiano llamado Lamarque, amigo de la CASC, y dijo que se había robado ese aparato, sólo iba dormir a la casa de Henry. Al otro día temprano entregamos el tanque al Comando superior, encabezado por Caamaño, quién agradeció el gesto de Lamarque. Fue el primer tanque de guerra que tuvo el movimiento constitucionalista…

 Durante todo el proceso de confrontación militar en Santo Domingo, Henry Molina representó a la CASC (sindical y militarmente), ante el gobierno constitucional que dirigió el coronel Francisco Alberto Caamaño. Recuerdo que él y yo estuvimos en el Palacio Nacional horas después que yo bombardeado por las fuerzas aéreas dirigidas por el General Elias Wessin y Wissen.
 Tuvimos una reunión con Alejandro Magnet, chileno, representante de la Comisión de la Organización de Estados Americanos -OEA, y al año a él le sorprendió que los sindicatos cristianos apoyaran el movimiento constitucionalista, pues todos los organismos internacionales decían que era una confrontación entre los constitucionalistas, comunistas, y anti-constitucionalistas, pro-norteamericanos. Él le solicitó a Caamaño que enviara un delegado sindical al exterior para explicar esta situación.

 Yo salí al exterior, a representar a los trabajadores y el gobierno constitucionalista, estuve en Venezuela, Chile y México, también visité Nueva York y Washington, en actividades del sector constitucionalista,

Conversé en Venezuela con el presidente Raúl Leoni, en Chile con el presidente Eduardo Frei Montalva, en México tuve una rueda de prensa con periodistas internacionales, después me instalé en Puerto Rico, diariamente me reunía con Carmen Peña, en ese entonces novia de Henry Molina, que era azafata de la Compañía Dominicana de Aviación- CDA, e intercambiaba comunicaciones escritas entre Henry Molina y yo.
 A fines de junio regresé al país, después de realizar mis actividades internacionales. Cuando llegué al aeropuerto dominicano me salvé gracias a Henry, que llamó al encargado del aeropuerto, fingiendo la voz del Nuncio Apostólico, diciéndole que yo era un alto funcionario internacional que venía para buscar una solución al conflicto armado, pude entrar al país son problemas, inclusive el funcionario pidió que no me registraran mi equipaje, y me mandó a la ciudad de Santo Domingo con su chófer.
Henry Molina participó en todas las actividades del movimiento constitucional, en representación de la CASC, como comandante del grupo de trabajadores de la Confederación y como del Comando.

José Gómez Cerda




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viernes, 19 de octubre de 2018

HAITÏ Y RD: MIGRAR NO ES INVADIR


                                                                                                             Por Narciso Isa Conde
El poeta Pedro Mir, en su condición de dirigente del Partido Comunista Dominicano-PCD, abordando el tema de la revolución insular, escribió en  1966 en su Programa que cada vez que históricamente la clase dominante-gobernante dominicana se sentía insegura por el despertar, la indignación y la rebeldía de nuestro pueblo, esgrimía el peligro haitiano y recurría con renovada intensidad, al manoseado término de la “invasión pacífica” de nuestro territorio por el pueblo haitiano.
No es, pues, accidental que estos tiempos de verdes indignaciones y crecientes rebeldías, se recurra reiteradas veces a ese expediente.

 Por eso entiendo necesario contribuir a desmontar esta nociva falacia con argumentos bien precisos. Empecemos pues.

La migración no es invasión.

Las migraciones son pacíficas y con fines humanamente justos.

 Las invasiones, no.

Las invasiones son avasallantes, violentas, ejercidas con la fuerza militar para ocupar territorios, apropiarse de riquezas y zonas estratégicas apetecidas por los Estados y claques  políticas y sociales que las emprenden para despojar, saquear, ejercer poder y matar o someter por la violencia a quienes se les resistan.

No es verdad que existan “invasiones” pacíficas, sino “procesos migratorios” pacíficos.

El término “invasión” en esos casos se usa para estigmatizar al que emigra por cuenta  propia en busca de mejor vida o al que lo hace con igual propósito a través de mecanismos montados por la clase dominante, las partidocracias corruptas y sus Estados receptores para ampliar la sobre-explotación de la mano de obra “extranjera” y “criolla”, obtener mayores ganancias pagando salarios más bajos y  logrando otras ventajas abusivas, o para ampliar la modalidades de corrupción que favorecen a los que detentan poder.

·      MIGRAR NO ES DELITO, INVADIR SI.

Migrar para recuperar derechos negados,  trabajar honestamente, sobrevivir y superar situaciones agobiantes, no es delito.

Ningún ser humano es ilegal en el planeta.  

A lo sumo -en mundo dividido en “naciones” por los intereses de las burguesías locales enmarcados en su legalidad internacional- podrían considerarse  indocumentados en su propio país o en otro territorio, que es otra cosa; esto, si carece de la documentación correspondiente, ya por limitaciones propias o por las ventajas que eso les ofrece a los que explotan, semi-esclavizan y trafican permanentemente con su vulnerable condición social.

 En verdad no son pocas las burguesías de diversos calibres que se han forjados o han multiplicado fortunas a costa del trabajo en condiciones de semi-esclavitud o imponiéndole una extrema precariedad a numerosos componentes de las migraciones forzadas y del tráfico de seres humanos.

Abundan incluso sus socios políticos y militares dedicados a explotar  mano de obra barata (adulta e infantil), sexo (“trata de blancas”) y poblaciones discriminadas fácil de maltratar bajo el mote de “seres inferiores”.

No son pocos los países constituidos por diversas migraciones sobre-explotadas en distintos periodos de su historia y proliferan las sociedades conformadas por diversas identidades, presentando características multiétnica y multinacionales.

 La invasión implica el empleo de la fuerza para ocupar territorios y dominar seres humanos.

Implica matar, masacrar, saquear…

Los pueblos empobrecidos y oprimidos de África no están invadiendo a Europa Occidental. Ni los asiáticos, africanos, latino-caribeños… están invadiendo a EU.

Las potencias europeas, asiáticas y norteamericanas si que nos invadieron, nos colonizaron y convirtieron nuestras fronteras en negocios espurios. Y lo siguen haciendo con saña postmoderna.

En esa abusiva relación de poder los países periférico-dependiente hemos sido  cruelmente maltratados y nuestros pueblos brutalmente empobrecidos.


·      HAITÍ Y RD: VICTIMAS, NO VERDUGOS.

Haití y República Dominicana no pudimos escapar a esa dominación imperial degradante, de las que las elites locales son cómplices y beneficiarias

Al pueblo haitiano le ha ido peor por habitar el territorio más invadido, peor colonizado, más saqueado y mas empobrecido del Continente; víctima de la sádica revancha del imperialismo occidental que nunca perdonó su ejemplo contagioso plasmado en su temprana revolución independentista y antiesclavista de 1804.

Las vicisitudes acumuladas asumieron al paso de dos siglos características de tragedia social y humana.

 Y en tales condiciones para una gran parte del pueblo haitiano, emigrar hacia acá (como destino o como puente) o hacia EEUU o Canadá (como destino), se ha tornado cuestión de vida o muerte.

No se trata ni por asomo de un fenómeno de invasión, agresión, ocupación… sino de un proceso migratorio ascendente e imperioso.

 Más aun. República Dominicana  nunca ha sido invadida por Haití, porque realmente la denominada “ocupación haitiana” de esta parte oriental de la isla se hizo siendo ésta colonia de  España y en su condición de presa codiciada por otros imperios; en el promisorio marco de la independencia y la revolución social antiesclavista en Haití, por lo que ese hecho tiene otro carácter y consecuencias distintas, unas positivas y otras negativas.

República Dominicana se fundó en 1844 en un acto de separación de Haití y de independencia frente a todas las potencias colonizadoras.

Traicionada la independencia dominicana de 1844 (anexión al imperio español) y luego igualmente traicionada la Restauración de la misma lograda en 1863, nuestro país -pese a su definida identidad nacional- ha sido convertido en una semi-colonia o dependencia de EEUU, pese a los heroicos intentos posteriores por emanciparlo (1916-24 y 1965).

Esa es la verdad.

 Pero igual y peor, repito,  le ha pasado a Haití.

·      DOS PAISES RECOLONIZADOS CON SUS RESPECTIVOS FLUJOS MIGRATORIOS.

Ni uno ni otro somos soberanos y no porque uno someta al otro, presente sin embargo el recuerdo de la horrible  y traumática matanza de haitianos en la zona fronteriza a cargo de la tiranía trujillista (no del pueblo dominicano); y también otros hechos parecidos –aunque más remotos- que de parte y parte son usados para envenenar los vínculos de dos pueblos llamados a compartir en hermandad la misma isla, todavía dominada por poderosos enemigos imperiales comunes y por pandillas locales asociadas a la recolonización.

Sí, una isla, dos república sin soberanía y dos pueblos cruelmente oprimidos.

Esa es otra verdad.

Ahora bien, la lucha por sobre-vivencia empuja muchas veces a los seres humanos hasta a abandonar su tierra, su patria, su familia...para entonces vivir más o menos sobre-explotados, discriminados, maltratados… A eso se le agrega el racismo con toda su crueldad.

El problema a resolver en las relaciones dominico-haitianas es fundamental migratorio, porque la negación de independencia y soberanía en ambos casos está a cargo de EEUU y otras potencias imperialistas.

Haití no tiene soberanía real, mucho menos posibilidad de afectar la nuestra.

República Dominicana-RD igual respecto Haití.

Por más de un siglo nadie puede probar que uno u otro país se haya dedicado a invadir al otro para conquistarlo y dominarlo.

La migración de RD a EEUU, Europa y otras partes del mundo la provoca la opresión, la explotación y el saqueo practicado por las potencias imperialistas.

La misma causa tiene la emigración haitiana hacia ese “primer mundo”.

Pero hay particularidades a ponderar: la emigración haitiana hacia acá no la  causa RD, mucho menos el pueblo dominicano; sino fundamentalmente EEUU, Canadá y las potencias europeas, que saquean, explotan y empobrecen ese territorio y ese pueblo, en alianza con mafias políticas, empresariales y militares locales.

El o la haitiana que emigra hacia acá no lo hace por maldad, sino por necesidad. Es un ser humano, que en su dramática lucha por la vida decide cruzar por vía terrestre al país vecino, al más cercano, el cual tiene una situación económica relativamente menos mala. Y lo hace para trabajar duro por un baja remuneración, que influye intensamente también reduciendo el salario local. Todo esto a beneficio de los dominicanos ricos y muy ricos, no del pueblo en general.

Los poderosos de Haití y las potencias que lo colonizan le niegan derechos vitales al pueblo haitiano en su  propia tierra,  y lo convierten en mercancía barata generadora de ganancias fáciles con la que se nutre la corrupción fronteriza militar, policial y empresarial de allá y de aquí.

Trafican con sus componentes más empobrecidos de múltiples maneras y los exprimen con modalidades propias de la acumulación capitalista originaria.

La frontera pasa a ser un negocio soterrado, sucio, ilegal de jorocones dominicanos, que su vez hacen campaña racista anti-haitiana; mientras los trabajadores y las familias haitianas radicadas aquí aportan miles de veces más que las migajas que reciben.

 Pero esas inmensas riquezas van directo a los bolsillos de los ricachones de nuestro país y a las arcas de las empresas transnacionales.

 La Gulf and Wester, Alcoa, Falconbridge, Barrick, Vicini, Bonetti, compañías constructoras, latifundistas, políticos y generales mafiosos… son los grandes beneficiarios de esa migración.


·      LOS VERDADEROS INVASORES DE ESTA ISLA.

Los conquistadores españoles y de otras potencias europeas invadieron esta isla, esclavizaron y asesinaron a sus  pacíficos pobladores, invadieron a África y trajeron esclavos de esas tierras lejanas para reforzar la esclavitud y practicar el genocidio. Civilizaciones blancas se impusieron a sangre y fuego para explotar y saquear

En ambas parte de la isla los conquistadores y colonizadores exterminaron las poblaciones originarias (llamados indios/as).

Ambas terminaron pobladas por “extranjeros” o descendientes de “extranjeros”, unos pocos verdugos blancos y la mayoría victimas negras, mestizas y mulatas.

 Y así hasta el presente, con muchos otros ingredientes.

Las tropas yanquis que nos invadieron en 1916 y 1965, la CIA, el FMI, el BM, los bancos de negocios... son por tanto los verdaderos invasores, depredadores y saqueadores de este país y de nuestro pueblo. Las corporaciones mineras (Gold Quest, Uni-Gold… amenazan con invadir la Cordillera Central.

Ambas poblaciones hemos sido forzadas a emigrar por periodos.

 Nuestro enemigo no es ni el emigrante haitiano, ni el humilde pueblo de ese país hermano.

Nuestros enemigos son los poderosos que dominan el mundo y esta la isla, que oprimen a ambos pueblos y nos quieren enfrentar para ellos disfrutar con tranquilidad los frutos de sus fechorías.

Igual pasa en la vecina Haití, donde desde arriba se fomenta el odio contra nuestro pueblo.

Los pueblos dominicanos y haitianos son pueblos que desde sus respectivos países deben unirse para defenderse, para independizar realmente nuestras respectivas patrias, para  liberarlas de la voracidad imperialista-capitalista y de los políticos, empresarios y jefes militares ladrones, déspotas y explotadores. Para desterrar el odio y sembrar amor entre pueblos liberados y naciones independientes.

Eso es imprescindible para establecer regulaciones migratorias mutuamente ventajosas y normas de cooperación justas en comunidad con todos los pueblos de Nuestra América, uniendo la diversidad y respetando la identidad de cada pueblo.

 En fin, yo quiero a mi patria sin olvidar que patria, como dijo Martí, es humanidad.

Henry Molina, líder sindical

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