Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

sábado, 21 de septiembre de 2013

Inmigración haitiana: causas y causantes

 
Por Miguel Espaillat Grullón                                        New York, 19/09/13
El 5 de diciembre de 1905, el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt,  en un discurso planteó: “La República Dominicana es un verdadero desorden y un país solo de nombre”.  En el 2013, ciento ocho años después, el cardenal Nicolás López Rodríguez,  revive esa tesis, declarando, que la vida en la República Dominicana es un

desorden total. Y cierto que lo es, no porque lo diga, “ese representante de Dios sobre la tierra”, quien paradójicamente él y su iglesia, son partes del desorden, sino, porque estamos inmersos en una pesada tragedia existencial, que una mayoría está padeciendo, sin que su causante mayor, el ambicioso, expresidente Leonel Fernández y co-causantes,  puedan escurrir el bulto de sus dañinas acciones, bajo ningún sofisma, o cualquier otra conceptualización demagógica.
El cuadro desolador, desesperanzador y triste, en que se debaten los ciudadanos de la república, donde la vida se ha convertido  en un infierno, en una país callándose a pedazos, no se puede atribuir de ninguna manera, a la inmigración haitiana, sino, porque el desorden planteado por Roosevelt en 1905, y reafirmando por López Rodríguez, ciento ochenta años después, sigue impertérrito.   
El desastre ecológico que desde ya nos está ocasionando la explotación del oro por la Barrick Gold en Pueblo Viejo, no es por culpa de esa presencia haitiana.  La deuda externa que nos acogota, y el quiebre del país debido al hoyo fiscal dejado por Leonel, rotundamente, no se puede atribuir, a esos infelices inmigrantes.  
No es atribuible a esa inmigración la corrupción rampante, que nos  empobrece cada  vez más, al  extraer más de cien mil millones del erario.  Pero tampoco, esa inmigración es culpable, de que nuestros hospitales sean pocilgas, o que los servicios de agua y luz sean pésimos,  o que los hombres estén matando a las mujeres, o responsables de los miles de embarazos de niñas y adolescente, o de que las ciudades estén llenas de basuras, del alto costo de la vida, de la inseguridad en nuestras calles, o de que la Policía Nacional y la Fuerzas Armadas sean nichos de delincuentes,  o que la juventud se haya corrompido, o de que los cantantes urbanos, estén con su arte, excitando al sexo irresponsable, o de que en la misma frontera la inmigración sea una fuente de enriquecimiento, precisamente, para los encargados de velar para que ese trasvase se haga de una manera armónica, legal, civilizada, justa y humana. 
Tampoco esa inmigración es culpable de la iniquidad e inequidad social, que nos
devora, o del aumento del narcotráfico y del consumo de drogas, o de las fallas en la educación, o la falta de institucionalidad, que malogra nuestra democracia, o de la existencia de un congreso irresponsable, que con sus sueldos, barrilitos y otras canonjías desfalca el erario e irrespeta a su pueblo, o de la venta a precio de vaca muerta de nuestras empresas estratégica. Definitivamente, todos estos males señalados, que nos están conduciendo a un estado fallido,  no son debidos a la presencia de la inmigración haitiana, ni de ninguna otra inmigración.
En resumida cuenta, la inmigración haitiana que estamos tratando, señalada por algunos “analistas” como peligrosa para la dominicanidad, tiene su génesis, en la naturaleza perversa de las clases dueñas de los medios de producción y de servicios, que desde 1844 han gobernado a esta res-pública, quienes en sus mentes, nunca han tenido un proyecto de nación, sino, un proyecto personal de enriquecimiento  a como dé lugar, aunque sea vendiendo el alma al mismo diablo, y el país al mejor postor.  
En este tenor, la inmigración haitiana, viene a ser un problema más, que se suma a los sin resolver, a los creados y a los agravados por falta de una férrea voluntad política, que legal y humanamente, solucione esta problemática, que cada día se empeora, porque como ya dijimos, los responsables de resolverla, no están en eso, y porque nuestro pueblo llano, está en bachata y ron.
Esta situación se ha complicado, con la gestión irresponsable de los sucesivos demonios,  que nos han desgobernado, pero, especialmente con los desgobiernos de Leonel, y porque nuestro pueblo, otrora honrado y trabajador, al compás de los malos ejemplos, del leonelismo,  también se ha corrompido y envilecido; viniendo a ser, que el sector tradicional que se dedicaba a las labores del campo y construcción y labores similares, ya no quiere  trabajar en eso, páguenle, lo que le paguen.
El grueso de ese sector, se ha dedicado al motoconchismo, o son beneficiarios en nomilla por su activismo y militancia política en el peledeismo.  Pero además, la mayoría tiene un familiar en el exterior que le remesa dólares, cajas de comida, tenis, perfumes, pantalones, camisas y ropa interior de marca, y de vez en cuando, a petición, le llegan unos dólares extra, ya sea para celebrar el cumpleaños con buen vino, o abundante cervezas; y si se enferman, u ocurre algún accidente, el familiar en el extranjero cubre los gastos de hospitalización, honorarios médicos y medicamentos; y hasta el partido mete su mano en eso. 
Así vemos, que la gente de la presente generación, formada en el leonelismo, ha asumido la filosofía laboral del Negrito del Batey, enarbolando, que el trabajo lo hizo Dios como castigo, pero esta vez, no se los están dejando al buey, sino a los
haitianos, porque ya los bueyes casi no existen en el campo.
A ese respecto, por doquier se oye, que esos trabajos de las fincas y construcciones, son para haitianos.  Es decir, son trabajos denigrantes, para gente inferiores.  La cosa ha llegado tan lejos, que una mujer de la nueva generación no le hace caso a un trabajador de esa categoría, por considerar que al hacerlo, se rebaja;  decantándose al efecto, por uno de los llamados jodedores, que la montan en buenas jipetas, le hacen buenos regalos, y la llevan a lujosos moteles, todo en un ambiente al son de merengue, bachata, dembow, reggaetón,  ron,  wiski, cervezas, buenos vinos, cigarrillos,  y hasta de otras drogas ilícitas.  
Todo lo expuesto, es parte de la real génesis de la inmigración haitiana, la cual, cada vez se torna más compleja, si tomamos en cuenta, que ni Trujillo con su mano y corazón duro, logró que los dominicanos cortaran su caña, ni que se dedicaran de lleno a otras labores agrícolas y de construcción, por lo que  el mismo, después de la matanza de 1937, se  vio precisado a traer braceros haitianos para cortar la caña en sus campos cañeros,  y en los demás que había en el país.
Trujillo como solución a ese problema inmigratorio, nos dejó el  modelo genocida, el cual como vimos, después no funcionó,  porque el mismo, posteriormente, tuvo que traer braceros haitianos para cortar esa gramínea, porque como ya dijimos, ni  él, con su mano y corazón duro, pudo  lograr que los dominicanos se dedicaran a  esa dura labor.
Ante semejante realidad, ¿Cuáles son las posibles soluciones a un problema tan delicado y con tantas aristas a ventilar?
Ya vimos que el modelo trujillista  fracasó, lo mismo que el modelo irresponsable asumido por Leonel y los gobiernos que le precedieron.
En este inventario de modelos, pienso que el de Duarte es el más acertado, por humano y civilizado. Debemos de avanzar, ya no es posible, ni debe ser, que en esta época pensemos, en resolver los problemas a machetazos, apoyados en patriotismos o en nacionalismos rancios.
Si desde la creación de la República en 1844, hubiésemos aplicado el modelo duartiano de nuestra relación con Haití, que implica un acuerdo de comercio bilateral negociado con seriedad, lo mismo, que una inmigración basada en leyes regulatorias, hoy no tendríamos el  problema económico, social y político, creado por la falta de un comercio y una inmigración reguladas por leyes claras y justas.
En este contexto, para ver el problema inmigratorio desde otro Angulo, hemos de señalar que los canadienses con su Barrick Gold, constituyen el atentado más grande contra la soberanía dominicana,  que con los capitalistas  gringos y europeos blancos y de ojos azules, liderando el neoliberalismo mundial, invaden al país, de forma violenta, solapada, sutil, subliminal, o como sea, apropiándose a grandes pasos y zarpazos, del territorio nacional y las empresas y recursos estratégicos y turísticos, y no los haitianos, que vienen a trabajar por salarios de miseria.
En esta ocasión solo me resta decirles a los futuros gobernantes y a nuestro pueblo en general, que definitivamente, en  conjunto tendrán que enfrentar esta y otras inmigraciones, tomar en cuenta la filosofía de Duarte, del que yo pienso aborrecería y entraría en pánico con la solución trujillistas, porque nos diría:
“Dominicanos, Yo no luché, para que ustedes sean una horda salvaje de asesinos, sino, para que fueran un pueblo de Dios, rabiosamente decente, justo, solidario y civilizado”.
 
Miguel Espaillat Grullón
New York, 9/19/2013

jueves, 12 de septiembre de 2013

Tiempo de inocencia y fantasía


Eramis Cruz

  
No sé si a usted le pasó lo mismo que a mí, viví un tiempo de fantasía, en el que todo se explicaba de manera diferente. En la familia no había nadie enfermo, aparte de que teníamos abuelos muy saludables, la mayoría de los nuestros eran jóvenes o éramos niños. No teníamos ni siquiera uno solo que sufriera de alguna enfermedad de esas que ahora hacen médicos millonarios en el albor de su carrera.
Pero los chicos teníamos nuestro mundo aparte en el que nos decían que Jesús nos amaba mucho, que cada uno tenía un ángel que siempre detrás, ese ángel de alas blancas hablaba por medio de la conciencia para que los niños no hiciéramos lo indebido. Uno sabía que su ángel era el mejor, podría tener aspecto masculino o apariencia de mujer, pero sin cirugía estática ni senos de silicona.
Qué bonito era el cielo de entonces, no era como el de ahora, cuando la gente hasta lo duda, aquel cielo era un lugar donde la mayoría podíamos ir, especialmente los chiquillos y los “tigueritos”.
Era cierto que sucedían cosas malas, pero eran culpa del diablo, nunca de Dios. El diablo tampoco era como ahora que no más se ve por Facebook y otros medios, en ese tiempo hasta le salía a la gente. Un encuentro sorpresivo con el diablo no era considerado improbable.
Era que la mayor virtud de los niños de aquel tiempo de fantasía era la inocencia. ¿Quién dudaba entonces de la amistad de Jesús? Uno parecía oírlo, llamando la atención de todos, con aquella autoridad con la que hablaba, pero al mismo tiempo, con aquel dulzor que destilaba de su manera de tratar a los demás. “Dejad que los niños se acerquen a mí” ―decía. Eran los niños de Jesús que querían tocarle su túnica blanca con sus manitas sucias. ¡Aquel hombre tan diferente al que conocimos después! Durante miles de años se refirió a los niños de la misma manera. No fue su culpa que luego se tornara más tolerante, y permitiera los desastres armados de los imperios y muchos niños se le fueron con Sendero Luminoso y hasta con Fidel por su parecido aunque más bien sus afueras.
Fue después que nos explicaron que Dios no era como se nos había dicho, que era mucho más grande que la propia imaginación. Que un minuto para él era como mil años, por eso pensamos que se ha ausentado por un millón de años, creyendo que para la humanidad eso no es nada. Al final las iglesias hacen el cuento y lo arreglan a su manera, usando solamente l imaginación.
Pero en ese tiempo fantástico, la gente hablaba de la misma manera, todo el mundo hablaba español, después nos dimos cuenta que existían otros idiomas, aparte del latín que era la lengua que procedía de Roma, donde San Pedro y Dios conversaban. Lo único que nadie entendía qué cosa quería decir, ni siquiera el sacristán que a veces balbuceaba algo en latín, y hasta algunas vecinas que contestaban la misa en el idioma del papa.
Pero nada, no teníamos de qué  quejarnos porque todo aquello que no sabíamos de Dios se resolvía de manera muy simple, nos decían que era un misterio y ahí terminaba sin ninguna complicación. De verdad era un buen tiempo. Todo lo malo pertenecía al diablo, incluyendo a Fidel Castro, y todo lo bueno era de Dios, incluyendo a Trujillo, a Franco, a Batista y a Anastasio Somoza. Pero ahora hay algunos que la gente no está segura a cuál de los dos pertenece, como Leonel Fernández y el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, esos sí que son dos camaradas “atrevidos” y con buen bolsillo. Uno levante el cáliz y el otro la indiferencia.
Nuestra fantasía era ciertamente una realidad porque parecía de verdad, ¿“cómo de que no”?, si la virgen, eso sí, en silencio, apareció en la Vega Real para animar a los españoles en su batalla mortal contra los indígenas. Fue después que dijeron que era una leyenda.
Fue muy inteligente del hombre que determinó que los niños nacen en el pecado y además condenados por los de sus padres, un absurdo impuesto con la amenaza del infierno. ¿De qué manera podíamos creer que gente entregada a la hostia del señor podría violar niños en pleno neoliberalismo? ¿Cómo ese Dios puede convivir en medio de tanta ignominia? Es por todo esto que muchos creen que el milagro más grande de los teólogos es Hollywood, el diablo se encargó de sus inventos más originales, la OTAN Y el FMI. Hasta ahora nadie tiene más poder que ellos, ni la ONU.
Recuerdo que todas las mujeres del pueblo querían ser como María, que según nos dijeron fue la madre de Jesús. Los misterios de María eran los más extraños, primero era la que más nombres tenía, y después su marido era un hombre inocente que su propio hijo. Los niños no queríamos complicarnos la vida con los misterios, después de todo, no valía la pena si nadie los iba a entender. Fue por medio del niño Jesús que terminé asociando a la virgen, que además entre todas las mujeres, era la más linda, eso se podía ver a lo lejos. Pero aún siendo niño, me preguntaba la razón de su silencio, siempre eran los demás los que hablaban por ella, ni siquiera una palabra, exactamente como las mujeres sumisas a los horrores de la violencia de género. Me decepcioné mucho cuando supe que la foto no era verdaderamente suya, que la hizo un pintor. ¡Cómo le mienten a uno! Hasta la imagen de nuestro querido Jesucristo era falsa, el hombre era de gente de color, de esos predios de Saddam Husein.
Ahora me pueden caer encima, ya no soy un niño como cuando me engañaron, y me metieron de bruces a católico sin saberlo, aprovechándose de mi inocencia. A mí solamente me gustaba la virgen María y no me importaba si el cuadro era falso, al fin ella era la única en cielo tal como era y también gustaba de su hijo, más por su inteligencia y talento que por las cosas que después le atribuyeron, escribiendo de él a diestra y siniestra lo que le dio la gana. Yo por lo menos reconozco un derecho: ¿Por qué no ha de tener derecho el burro a crear a su dios a su imagen y semejanza, del mismo modo que lo teólogos? Aprovechando que Dios no está, que se fue por un rato, lo presentan apoyando a la derecha, en contra de los oprimidos, con una biblia que eterniza la esclavitud. Por eso más de medio mundo no le cree.
Pero como siempre pasa, todos los reinos caen, de la misma manera, todos los tiempos pasan, especialmente aquellos considerados fantásticos. Aunque debo reconocer que los tiempos no pasan para todo el mundo, en término virtual. Sin embargo aquellos incapaces de perder la inocencia, siguen siendo como los niños, y siguen escuchando a Jesús, pidiéndoles a los soldados del papa y Barack Obama que dejen que los inocentes lleguen a la verdad. Que dejen tranquila la tierra donde nació Jesús.
Pero le recuerdo al lector que este asunto de la inocencia es más serio de lo que uno se imagina. Y parece que es más fácil a los inocentes entrar al reino de los cielos aunque no tengan una residencia o una tarjeta de crédito para pagar los costos del Vaticano.
Otro que perdió la inocencia fue Lucifer, el ángel más querido de Dios. Quiso reclamar parte del poder después de leer sobre el funcionamiento de la democracia, creyendo que Dios lo iba a escuchar, y pensando que tenía las agallas de Fidel Castro o Hugo Chaves Frías, un chance que no se corrió Danilo Medina cuando Leonel Fernández era el presidente del paraíso dominicano.
De esta manera uno se da cuenta que la democracia es un sistema que no funciona ni el cielo ni en la tierra, en el cielo porque lo que existe es la teocracia y solo hay un jefe, y en la tierra porque hay muchos jefes y ninguno cede lo que tiene ni para dárselo a los niños de Jesús.
Para quienes perdimos la inocencia se nos acabó la fantasía, a pesar de tantos que hablan de lo contrario. Sin embargo estos son procesos normales y parte del crecimiento del ser humano, pero debo confesar que es bastante caro vencer las cosas de la inocencia, la ingenuidad de la religión, los cuentos que no le dejan saber a nadie que se trata de una ficción, y luego pasa como mentiras ideológicas y sin un desenlace que compense el valor del arte.
Aunque le resulte difícil a muchos fanáticos pervertidos, todos los hombres y mujeres de este mundo tienen vocación para ser libres, y existe una estrecha relación entre la libertad y la verdad. Uno no es libre mientras sea una manipulación de quienes pretenden disfrazar la realidad para prolongar sobre el mundo el dominio del universo dizque por designio divino. Dejad que los niños alejen de los malvados, permitan que vengan a mí, diría Jesús, no quiero más hombres de rodillas, no más gente inocente, incapaz de elevar su voz en defensa propia. Que venga otra vez a desmentir los misterios, que la virgen no pudo ser madre del hijo y del padre al mismo tiempo al menos que practicara el incesto que prohíbe.
Ella misma lo denuncia con su silencio, por ser la más sufrida de todas las mujeres sobre la tierra. Su hijo fue el más grande de los hombres, y no lo mataron en la cruz como muchos creen, tal vez le mataron el cuerpo, pero no el alma. Lo mataron el día que lo hicieron hijo de los duendes para echarle a perder el proyecto que tanto sacrificio le había costado. Por eso ella no dice nada, ni por su boca ni por la ajena, pero el silencio también habla, cuando la gente quiere oír. Hace tiempo que nos dimos cuenta de la jugada contra los inocentes, al final son los astutos y maliciosos los beatificados. Quieren hacer santos a todos, incluyendo a María, al negro San Martin, a Juan Pablo Duarte, a todos para que vuelvan a ser como los niños, la inocencia les ha dado muy buenos resultados a los G20 y sus comparsas.