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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Historia del año nuevo

El año no ha comenzado siempre el 1 de enero. Ni siquiera el tiempo se ha medido igual desde el comienzo de los tiempos. La celebración del año nuevo el 1 de enero data de 1583 en los países católicos. Fue el Papa Gregorio XIII quien impuso esta modificación, ya que hasta entonces el año nuevo se solía celebrar en marzo. Al comenzar la primavera se celebraba en la antigua ciudad de Babilonia la festividad de año nuevo. Estaba muy relacionada con la actividad agrícola y en esos tiempos el periodo transcurrido entre la siembra y la cosecha marcaba un año o ciclo. Era tradición que un sumo sacerdote ofreciera, tras bañarse en el río Éufrates, un himno a Marduk, el dios local de la agricultura. El rito servía para pedir una buena cosecha el próximo año y se conocía por el nombre de Kuppuru.

 El antiguo calendario de los romanos consideraba el 25 de marzo como el día de año nuevo. En el año 46 antes de Cristo, Julio César llevó a cabo una modificación del calendario creando el calendario juliano. Ese año es conocido como el año de la confusión, ya que duró 445 días para ajustar las fechas y llevar a cabo las modificaciones pertinentes. Con ese calendario, entre otras cosas, se introdujeron los años bisiestos. En el año 153 antes de Cristo, el Senado romano declaró el 1 de enero como el primer día del año. El año juliano tenía un desfase con el año solar.

En 1582, el Papa Gregorio XIII se propuso modificar este desfase y para ello promulgó una bula papal en la que establecía que tras el jueves 4 de octubre de ese año se pasaría al viernes 15 de octubre, y que el año 1583 comenzaría el 1 de enero, supuesto día de la circuncisión de Jesús. Había nacido el calendario gregoriano. Naturalmente, los primeros países en hacer esta modificación fueron los católicos. Mucho más tiempo tardaron el resto de países en adoptar el cambio. Hasta el siglo XVIII no se adoptó este calendario en el Reino Unido y fue en 1917, curiosamente tras la Revolución Rusa, cuando se impuso en Rusia el nuevo calendario.

En todo caso, hay algunas civilizaciones que celebran el año nuevo en fechas distintas al 1 de enero, pues siguen diferentes tradiciones. Es el caso de los judíos, que celebraran su Rosh Hashaná (cabeza del año) en una fecha variable entre septiembre y octubre, cuando habría sido creado Adán. El año nuevo chino se celebra cuando se forma la primera Luna Nueva en el signo de Acuario, entre finales de enero y mediados de febrero. Los musulmanes celebran el comienzo del año en su mes de Muharram, que puede caer en fechas muy variadas. Además, su calendario comienza en 622, año de la huida de Mahoma a Medina.

En todos los casos, la celebración del año nuevo en una fecha o en otra responde a tradiciones religiosas o culturales. Algo común en todas las civilizaciones, como ya ocurría en Babilonia, es pedirle al nuevo ciclo suerte y que sea un buen año para todos.


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martes, 27 de diciembre de 2016

Cuando los pueblos retroceden


Los pueblos si retroceden porque la historia no avanza en línea recta. El último  retroceso, desde 1966 al presente, en la República Dominicana, tiene tres  símbolos político_empresarial PRSC, PRD y PLD.


Indicadores:
▶︎ Asesinatos por año

Modificaciones constitucionales 
▶︎Condiciones de los hospitales

Bajos salarios a los miembros de la fuerza del orden
▶︎El sector informal de la economía

▷Agua potable y contaminación ecológica 
▶︎Impunidad a la corrupción 

▷Institutos duartianos
▶︎TC168-13 y la inmigración haitiana

▷Prensa amarilla y la compraventa de la información 
▶︎No existe la separación de poderes

▷Compraventa del voto

▶︎Prestamos y bonos soberanos

▷Entrega del patrimonio de la nación 
▶︎En linea descendente: Danilo, Leonel, Hipolito y Trujillo

▷Confabulación: Iglesias, corporaciones y muchos intelectuales

Expectativas:
Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún 
tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Abraham Lincoln



domingo, 25 de diciembre de 2016

La leyenda del azúcar

Declaraciones inéditas resumen el espíritu espléndido, vivaz y ocurrente de Celia Cruz.

Por:  UMBERTO VALVERDE  21 de julio de 2013   La leyenda del azúcar

El 7 de agosto de 1980 cambió mi vida. El empresario caleño Larry Landa me invitó a Barranquilla para conseguir cinco minutos con Celia Cruz y su esposo Pedro Knight, con el fin de exponerles el proyecto de un libro en el que necesitaba, sí o sí, de su participación directa y de sus testimonios y vivencias.

Larry Landa, quien trajo a la Fania All Stars por primera vez a Latinoamérica, inició la gira en Panamá, visitó Barranquilla, saltó a Bogotá –sin Celia, porque en ese entonces ella estaba impresionada por el infarto que le provocó la altura de Bogotá a Miguelito Valdés– y terminó en Cali.

Diez años antes, en el teatro Blanquita de México, me encontraba en las primeras filas con un grupo de amigos, cuando Celia –entregada como siempre–, bajó al escenario como una aparición. Entonces tocó mi mano. En ese instante mi memoria regresó a mi Barrio Obrero de Cali (cuando sonaba su voz en cualquier esquina) y entendí que ella era la única Diosa de mi vida y de la música. Que habían pasado muchos años de profunda admiración.

Aquella vez en Barranquilla, ya de frente a ella, Larry Landa dijo: “terminaron los cinco minutos”. Entonces Celia, quien hasta entonces no había participado de ningún proyecto editorial directo o indirecto, miró a Pedro Knight y le preguntó: “¿Qué tú piensas, Pedro?”. A lo que su marido, corto y seguro, dijo: “A mí me parece bien todo lo que ha dicho Umberto”.

Celia Cruz, con una risa en su boca, me dijo: “Umberto, prende la grabadora, no perdamos tiempo”. El comedor del hotel Golf en Barranquilla fue testigo. Ahí empezaron varias charlas.

La Fania marchó hacia Bogotá, donde fue a tener problemas. Mientras tanto, Pedro, Celia y yo viajamos en un vuelo Eastern, a Cali. La grabé en el aire.

Luego, la seguí a Nueva York, a donde iba a dar un concierto en el Madison Square Garden, donde me permitió estar en el camerino y conocer su silencio. Allá la acompañé a subir a las tarimas para comprobar como los aplausos la transformaban en una adolescente.

Hablé de Celia con los integrantes de la Sonora Matancera, tanto que terminé haciendo un libro sobre ellos. Hablé con Tito Puente, quien años después me pediría que le hiciera su biografía. Perseguí a Johnny Pacheco hasta los amaneceres más frenéticos, buscando la melodía de una noche extraviada por la rumba desenfrenada.

Por ese entonces, nadie especulaba con la edad de Celia Cruz. Entonces ella, con mucha discreción, me dijo: “Eso de la fecha de nacimiento déjalo para esos periodistas de pacotilla. Si tú quieres hacer un gran libro, eso no te interesa, ¿no es cierto?”. De inmediato pacté: “A mi ese dato no me interesa, de mi boca nunca saldrá esa fecha ni mucho menos la escribiré”.

Cuando falleció, todos especularon. La mayoría de los noticieros de televisión se equivocaron, los periódicos también, el único que entregó el dato cierto fue mi amigo de infancia Humberto Corredor, quien en un viaje a La Habana había adquirido una copia del certificado de nacimiento que decía así: Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso de la Santísima Trinidad nació el 21 de octubre de 1925.

¿Cómo fue su infancia?

Yo nací en Santos Suárez. En algún tiempo, cuando tenía seis o siete años, vivía en el Cerro, otro barrio de La Habana. Ahí me crié: en la calle Flores, entre San Bernardino y Zapotes. Nosotros éramos muy pobres, yo era muy pobrecita, pero al fin y al cabo feliz, nuestras ilusiones no eran muchas, queríamos aprender a leer para conocer el catecismo y hacer la comunión. Mi padre era fogonero del ferrocarril, se llamaba Simón Cruz y mi madre Catalina Alfonso. Éramos cuatro hermanos: Dolores, que se quedó en Cuba con Bárbaro, el tercero de la lista; yo, la segunda; y Gladys, que vive conmigo en Nueva York, es la última.

¿Cómo fue posible que llegara a cantar?

Con mis amigas íbamos a los bailes, a un club que se llamaba Los jóvenes del vals. También existían otros como El Antilla, Las Águilas y otro, más lejos, Los Tulipanes. Bailábamos de once a cuatro de la mañana. Al menear mi cinturita atómica armaba la rumba porque yo tenía la salsa y la pimienta. Mis amigas se fueron casando y yo me dediqué al canto. Yo fui maestra normalista, pero me dediqué a ir a los concursos porque daban premios en metálico y con eso compraba los libros para estudiar.

¿En esta búsqueda quién la ayudó?

Mi primo Serafín descubrió que yo cantaba y me inscribió en un concurso de aficionados que se llamaba La Hora del Té, que dirigía Edulfo Ruiz en Radio García Serra. Me gané una torta. Cuatro semanas después, en las eliminatorias, me dieron una cadenita de plata. A la vez me presenté al programa más famoso de todos, La Corte Suprema del Arte, donde obtuve el primer premio, algo así como 15 dólares. Como no tenía repertorio, me gané el premio cantando Nostalgia, pero no la canté como tango, sino que yo fui con un par de clavecitas y la interpreté rítmicamente, inspirada en Paulina Alvarez, sobre todo en una canción que me gustaba mucho, Dulce Serenidad.

Doña Celia, usted llegó a la Sonora Matancera por el azar. Fueron muchas las cosas que ocurrieron, por ejemplo, su presencia en las Mulatas del Fuego, la participación con la orquesta Anacaona y su inclusión en el espectáculo Sun Sun Ba Baé, en el que la canción temática era una guaracha compuesta por Rogelio Martínez, el director de la Sonora Matancera. ¿Un golpe de dados?

Es cierto. Es una historia larga de perseverancia, de intentar todos los caminos. Yo estaba en Radio Cadena Suaritos y Rogelio me soltó una frase que me dejó muda: “Nosotros queremos contratarla a usted para ver si puede trabajar con la Sonora Matancera, en Radio Progreso, porque Myrta Silva regresa a Puerto Rico”. Fui con dos arreglos: Nosotros no queremos chaperonas y El tiempo de la colonia. No salió bien porque estaban hechos para orquesta y la Sonora era un conjunto chiquito. Las primeras trasmisiones no gustaron porque el público estaba muy apegado a Myrta Silva y yo no me quería tanto. El mismo Rogelio Martínez, que no me mostraba las fuertes cartas que enviaba el público, decía que chillaba mucho. Hasta me dieron el premio Codazo, pero a mí me tocó el ‘codazo’ de dolor. Finalmente, Rogelio se puso terco y me salvó: le dijo a Sidney Siegal (el dueño de Seeco Records), ‘grabó con ella como sea’. Pactaron que si el disco no se vendía, pagaba la Sonora. Grabamos Cao Cao Maní Picao y Mata Siguaraya. Después de un tiempo grabamos Las frutas y mi son cubano, El disgusto de la rumba, Tatalibaba y Lacho. Sidney quedó sorprendido. Grabamos 74 elepés con la Sonora Matancera, exclusivamente para la Seeco. Por eso siempre estaré agradecida con Rogelio Martínez.

¿Cómo recibió el triunfo de la Revolución?

Yo estaba presentándome en el cabaret El Afro, en México. Regresé el 28 de enero y encontré que todo era distinto. No sólo empezó a morir el ambiente de farándula de antes, sino que ellos se convirtieron en el control total de los eventos que se realizaban. Mis amigos de la Sonora Matancera y yo entendimos que no teníamos futuro en Cuba.

¿Recuerda su primer encuentro con Fidel Castro?

Un famoso periodista de la revista Bohemia, Quevedo, nos invitó a su casa en los inicios de 1959. Yo estaba al lado del piano, cantando, y de repente sentí que los asistentes se revolotearon por la presencia de una persona. Era Fidel Castro. Quevedo se acercó y me dijo que Fidel me quería conocer porque en la sierra escuchaba Burundanga. Con respeto le dije a Quevedo que como cantante mi lugar era cerca del piano y que si quería conocerme que viniera hasta acá. No sé si él lo supo o no, pero nunca vino.

¿Cómo salió la Sonora de Cuba?

Me conseguí un contrato de varios meses para La Terraza de México y la Sonora Matancera para el Teatro Lírico. El 15 de junio de 1960 salimos en un avión con la Sonora Matancera. Cuando el vuelo atravesó aguas internacionales, Rogelio nos dijo a todos: “Este viaje no tiene retorno”. Me angustiaba la situación de mi padre, que se encontraba muy mal. También Ollita, mi madre, no tenía aliento para aguantar. No habíamos cumplido un mes en México, cuando murió mi padre, a los 78 años. Intenté regresar, pero se atravesó la Invasión a Bahía Cochinos. Ya en ese momento era la novia oficial de Pedro; él me apoyó en todo. Hablé por teléfono con mi mamá Ollita quien, muy dolida, me dijo: “Ven porque me voy a morir sin verte”. El 7 de abril de 1962 murió y yo estaba haciendo un show que saqué adelante a pesar de todo. Al otro día, me quise regresar a Cuba, pero no me lo permitieron. De verdad, nunca lo perdoné. El 14 de julio de 1962 me casé con Pedro Knight ante un juez. Lo festejamos con Rolando La Serie, su esposa, y Catalino Rolón, nuestros testigos de boda.

De ahí en adelante todo cambió, eran los tiempos del mambo y el chachachá. Pero también apareció una nueva musicalidad en Nueva York. En 1966 usted grabó el primer elepé con el gran Tito Puente. ¿Cómo fue esa época de cambio?

Yo me sentía cansada de hacer lo mismo, hablé con la disquera para romper con ellos. Primero me dijeron que les debía cinco elepés y después me dieron la carta de recesión. Luego Sidney se puso a llorar en su oficina. Tito me llamó para decirme que quería trabajar conmigo. En enero de 1966 grabamos el primer elepé, Celia y Tito. No pegó mucho porque faltó promoción pero, musicalmente, eran temas maravillosos. Las giras con Tito fueron muy exitosas. Además, fue mi gran amigo, mi hermano del alma.

¿Cómo ocurrió lo de la orquesta de Larry Harlow en 1973? Él declaró que, cuando grabaron: “ella disparó todo el número de arriba abajo, completo, sin equivocarse, sin repetir nada, me quedé abrumado, eso solo lo hace una Reina, una cantante única y excepcional”.

A Jerry Masucci, fundador del sello de la Fania, se le ocurrió que yo debería grabar Gracia Divina. Me aprendí el número el mismo día que lo grabé. Fue una sola versión que se hizo, de comienzo a fin. Parece que todo el mundo quedó muy impresionando, empezando por Harlow, quien ha contado muchos detalles de lo que sucedió.

Entonces ocurrió el encuentro de la vida: Celia Cruz y Johnny Pacheco en 1974. Un músico que admiraba a la Sonora y que le gustaba cantar como Caíto; y usted, que lo tenía en su cabeza para reencontrar ese sonido antiguo…

Yo me sentí siempre muy bien con Pacheco porque me recordó el estilo de la Sonora Matancera. Él grabó con dos trompetas, con la misma estructura de la Sonora. Utilizó bongoes y no timbalitos de Papaíto. En realidad, lo mío es un piano, percusión y trompetas. Cuando grabé con Pacheco sentí que regresé a tocar con la Sonora Matancera. El tema lo dice claramente: “Hace tiempo que buscaba que quien me acompañara, un ritmo que me recordara cuando a cantar yo empecé, pero por fin lo encontré, caña, guarapo y melao, y por eso estoy cantando con Pacheco y su tumbao”.

Después vino todo. El mundo se entregó a la ‘Reina de la Salsa’, grabó con Willie Colón Usted Abusó, con Papo Lucca y la Sonora Ponceña.

Ha sido un honor para mí estar con ellos, hacer propuestas musicales diferentes, adaptarme a los cambios de las épocas, mantenerme en tarima y ser respetada por las nuevas generaciones. Vivir para cantar, ha sido mi sueño y lo he cumplido. Humildemente he sido una triunfadora porque, si hubiera sido débil de carácter, con los primeros problemas me hubiera venido abajo. Todas esas cartas contra mí que llegaron a Radio Progreso, las reservas iniciales de Rogelio, el rechazo del señor de la Seeco. Nunca me doblegué.

¿Se considera la mejor cantante de este siglo?

Nunca he creído que sea la mejor. Pero acepto los elogios, sobre todo porque son expresiones de mucho afecto. Me encantó, por ejemplo, el título de tu libro Reina rumba. Y esas palabras en el prólogo de nuestro amigo Guillermo Cabrera Infante me producen mucha emoción: “Aquí y antes, en Cuba y en Nueva York, Celia muestra, demuestra que es una de las grandes creadoras del canto y del encanto negro. Ella está a la altura de Bessie Smith y de Billie Holyday, más allá de Sarah Vaughan y de Ella Fitzgerald y de Nina Simone. Celia es la canción: fue son y sonora, antes como ahora es la salsa. Celia es como su voz: generosa pero precisa, nada menos que la música. Esto si no la hace una diosa, la hace al menos una musa. No está nada mal para una negrita que sólo quería ser soprano y cantar en la ópera”. Tú libro sirvió para reencontrarme con Cabrera Infante, una persona muy especial. Además, mi amigo Dizzy Gillespie, cuando vino a Cali y estuvo contigo, me envió un libro en un sobre que decía: ‘Celia Cruz, Nueva York’. No sé qué pensó, pero el paquete me llegó.

¿Cómo ha sentido la muerte de sus compañeros de la Sonora Matancera?

Es inevitable sentir con gran dolor la muerte de Caíto (Carlos Manuel Díaz). Fue mi compañero desde que entré a la Sonora Matancera, además nos unía una buena amistad y una buena química. En vez de decirme mi hermana, me decía mi ‘herma’. También me afectó la muerte de Lino Frías. La desaparición de Carlos Argentino me dejó una mala sensación, yo era muy amiga de su esposa, Aydée. Me quería mostrar mucho la ciudad y lo hizo en un carro grande. Fue una como una despedida, estaba contento de hacerme feliz. Con Daniel Santos me ocurrió algo extraño, trabajamos en el teatro Blanquita y no presentíamos nada, a los pocos días ocurrió. A todos nos va llegando el momento, no podemos evitarlo, pero la gente de la Sonora Matancera es mi familia.

¿Cuál son tus mejores dúos?

Es una historia muy larga, no puedo olvidar grandes acompañantes como Bienvenido Granda, en el tema El Pai y la Mai; Celio González, con quien grabé muchas guarachas; Carlos Argentino, con quien hice Buenas noches, mi amor; Laíto Sureda, con quien grabamos un tema inolvidable En el bajío; Angela Carrasco, con La Candela; y claro, Oscar de León. También grabé con mi amiga Matilda Díaz.

¿Alguno se quedó sin hacer?

Muchos. Tengo versatilidad para hacer cualquier ritmo y no le veo obstáculos a nada. Me hubiera gustado hacer algo con el Joe Arroyo. Me llamó la atención el color de su voz. Si tú cierras los ojos, crees que está cantando una mujer. El una vez me dijo a mí: ‘Celia, aunque Ralph Mercado no me pagara, yo la haría, no me importa’. Sin embargo, no se pudo hacer.

La gente de la Fania es como tu segunda familia, pero ellos son de otra generación. ¿Cómo ves a tus ‘hijos’: Héctor Lavoe, Pete Conde, Alfredito?

Héctor no sabe quién es él. Con Pete Conde me siento tranquila, todos los cortes los hace perfectos. Cuando viene Alfredito (de la Fé) es una alegría especial, es mi ahijado.

El periodista José Pardo Llada le preguntó una vez en qué gastaba la plata y usted le dijo: “En pelucas, Pardo”. ¿Eso es cierto?

Es cierto. Cuando nos instalamos a vivir en Nueva York me sorprendió que había un procedimiento para las negras como alaciar el cabello y ponerle pelo artificial. Pero me pasaba horas en una peluquería, a veces llegaba a las siete de la mañana y salía a las cuatro de la tarde. Siempre me gustó brillar en el escenario, el maquillaje, los zapatos, las uñas largas… Por eso mismo no aprendí a tocar piano. Entonces, a finales de los sesenta, cuando las pelucas se pusieron de moda, resolví mis problemas. Con una peluca iba rápidamente a una entrevista y, claro, a mis presentaciones. Después compré muchas en Los Ángeles a través de catálogo.

Una faceta en su vida ha sido la de actriz, ¿cómo se sintió en ese terreno?

No voy a decir que soy la mejor ni nada parecido, pero fíjate que cuando grabé la telenovela Valentina alcancé mucho éxito. Se veía hasta en Rusia. Entonces yo le comentaba a Pedro: ‘mira, Celia Cruz en ruso’. En cine ha sido muy importante: Mambo Kings tuvo resonancia en el mundo latino y Pérez Family, igual. A mi gustaron siempre los retos y he tratado de superarme en todo sentido.

¿Cómo son sus hábitos alimenticios?

Nuestra vida ha sido de viajes, ciudades y aviones. Uno tiene que adaptarse, más aún cuando Pedro se vio afectado por la diabetes. Una vez le dije: ‘el único azúcar que te permito es el mío’ En realidad, siempre me gustaron las frutas, la comida saludable, y eso es parte de nuestra vida como artistas.

¿Licor?

Ni un trago, nunca. A veces, cuando se me afectaba la voz antes de un show pedía un cognac, pero solo para sentir caliente la garganta.

¿Cómo se siente en el mundo agitado de la Fania?

Como en la Sonora Matancera, todos me respetan. A veces, cuando veo que hay problemas entre ellos, les digo, ‘somos una familia’ y ya está.

¿Cómo recuerda con su marido esos viejos tiempos?

Recordar es vivir. A veces vemos esas viejas películas mexicanas, como Amorcito Corazón. Ahí veo a mi Pedro cuando estaba todavía más hermoso que hoy en día.

Cuando el médico le dijo que tenía cáncer, el 2 de diciembre del 2002, Celia Cruz le respondió: “Quíteme esa malanga”.

Grabó su última producción Regalo del Alma, con problemas. El pianista Isidro Infante, por teléfono, me comentó después del entierro: “Se le olvidaban las letras, el tumor hacía presión sobre la memoria y era duro retener los versos. Tres temas se quedaron sin grabar, otros dos no aparecieron en el Cd que se vendió al mercado”.

El 16 de julio de 2003, a las 4.45 de la tarde, Celia Cruz murió después de luchar con un tumor canceroso que invadió su cerebro. Humberto Corredor me llamó cinco minutos después. A partir de ese momento, recibí cientos de llamadas telefónicas desde los más extraños lugares del mundo.

Después de un entierro simbólico en Miami, coordinado por Omer Pardillo Cid, su agente, productor y jefe de prensa, su cuerpo regresó a la funeraria para estar los días 21 y 22 de julio, con el fin de recibir la visita de 75.000 personas. Dicen que la devolvieron a la funeraria ‘a ver si revivía’.

Fui a Nueva York para despedir a doña Celia Cruz. Cuando llegué a la funeraria, me encontré con Pardillo Cid y le pregunté por Pedro Knight. Estaba en el segundo piso, con un grupo de personas. Cuando entré la habitación, se paró y me abrazó y, llorando, les dijo a todos: “Aquí está Umberto, el biógrafo de Celia”. Ese mismo honor que ella me hizo cuando lo dijo ante 50 mil personas en un concierto en la Feria de Cali: “¿Dónde está mi biógrafo? Voy a cantar la canción del Cali, Pachito Eché”.

Lloré con Knight y nunca más lo volví a ver.

El 22 de julio, su cuerpo fue llevado al cementerio Woodlawn del Bronx, en un día de verano con lluvia y tormenta eléctrica. Pero Celia Cruz no fue exactamente enterrada gracias a que varios allegados pensaron en diferentes alternativas para la conservación de su cuerpo. Mientras decidían, el cuerpo fue a un congelador. La fecha de su entierro fue un oscuro secreto. Finalmente, tras la muerte de Pedro, juntos fueron a un mausoleo en Nueva York.

En Cuba, su sobrina Irene Hernández vive cerca del Solar de las Margaritas, en un tercer piso que es como una pocilga. Hoy, diez años después de su muerte, todavía Celia Cruz no se oye oficialmente en La Habana, aunque en un gran rumbeadero llamado El Sauce, Celia suena con Químbara y la bailan con frenesí.

El sueño de volver a tocar en La Habana siempre estuvo en su mente: “Cómo anhelo regresar y ver tus playas, ver la luna por el malecón, a pesar de la distancia no te olvido, Habana, mi Habana”, me dijo.

No hay antes ni después de Celia Cruz: ni por semejanza en su voz, ni por nada. Hace 10 años que la humilde Celia Cruz, hija de Catalina y Simón, ya no está entre nosotros. Ella es la música, es el son y el guaguancó, es el bolero y la guaracha. Es la única cantante que permaneció en primer lugar por más de 55 años.

Ella siempre lo cantó:

“No vayas a olvidar

A esta humilde guarachera

Así que nunca olvides mi nombre

Yo me llamo Celia Cruz.

Ay la bemba colorá”.

Sólo ella será la Reina Rumba. Celia Cruz: no hay un antes ni un después. Solo ella, la negra de la bemba colorá.

¡Azúcar!

UMBERTO VALVERDE
Revista Bocas

Fuente:


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miércoles, 21 de diciembre de 2016

ANTECEDENTES DE LA CASC

Jose Gómez Cerda

José Gómez Cerda, que estaba exiliado en Nueva York, siendo Presidente de la JOC hispana tuvo contactos con la JOC en Puerto Rico, Costa Rica y Cuba. En Costa Rica conoció a Monseñor Sanabia,el Padre Benjamín Nuñez, y en Cuba al Padre Fernando de Arango.

En Nueva York conoció a José Cardijn, el cura belga, fundador de la JOC. Ahí se reencontró con Henry Molina, además participaban otros dominicanos como Sabas Morillo y Rafael Peralta (Miguelito).


Siendo Secretario Juvenil del Movimiento Pro Liberación Dominicana, en Nueva York, Serafino Rumualdi, de Relaciones Internacionales de la AFL-CIO le otorgó una beca para estudiar sindicalismo en la Universidad de San Juan de Puerto Rico. Ahí compartió con otros dominicanos.

Tuvo contactos con organizaciones sindicales internacionales, y a través del Padre Salvador Freixedo, S.J. en su condición de Asesor de la Juventud Obrera Cristiana (JOC.)de Puerto Rico, se comunicó con Emilio Máspero, entonces Secretario General Ejecutivo para el Caribe de la Confederación Latino Americana de Sindicalistas Cristianos ( CLASC), que tenía asiento en Caracas, Venezuela. Abandonó la beca de la AFL-CIO, y con otros dominicanos residentes en Argentina Y Nueva York, formaron un equipo de jóvenes que tenían como objetivo capacitarse sindical y políticamente para luego trabajar en nuestro país.


Hicieron  un curso intensivo en Venezuela sobre Sindicalismo, Reforma Agraria, Política y Asuntos Juveniles, evento que fue organizado por la CLASC ( ahora CLAT), el Instituto Nacional de Estudios Sociales ( INES), de Venezuela, y DAFID ( Delegación de Ayuda al Frente Interno), dominicanos en el exilio, encabezados por Alfonso Moreno Martínez, Guido D’Alessandro y Mario Read Vittini.
          
El grupo estaba compuesto por: Henry Molina, Caonabo Javier Castillo, Prospero Morales, Prisco Morales, Ramón Harvey, José Antonio Brea, Cucho Rojas Fernández y José Gómez Cerda.

Los Profesores fueron el Dr. Rafael Caldera, Dr. Arístides Calvani, Dr. Luis Herrera Campis, Dr. Jiménez Landiz, y los sindicalistas Dagoberto Gonzáles, Eduardo García, José de Jesús Plana, Ramón Silva y Emilio Máspero.

Henry Molina y José Gómez Cerda participaron en el Congreso Extraordinario de la Confederación de Trabajadores de Venezuela           (C.T.V.), después del atentado de Trujillo contra el Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. Ese fue el primer Congreso de la CTV después de la dictadura de Pérez Jiménez. Además participaron en actividades sindicales organizadas por la Confederación Autónoma de Sindicatos Autónomos (CODESA).

El 24 de enero de 1962 se realizó en Primer Encuentro de Trabajadores Cristianos, en el local del Instituto Comercial Juan Pablo Duarte, en Villa Duarte, Santo Domingo. Esa reunión fue presidida por Emilio Máspero, Secretario General Adjunto de la Central Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos (CLASC). Entre los participantes estaban Jesús Caminero Morcelo, Porfirio Zarcuela, Gabriel del Río, José Gómez Cerda, Jorge Cruz Reyes, Henry Molina, Prisco Morales, Rafael Hidalgo y otros. Entre los primeros sindicatos afiliados a la CASC figura el de Astilleros de Santo Domingo.


El 14 de febrero de 1962 se realizó la primera reunión con dirigentes cristianos campesinos para dejar formada la Federación Dominicana de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC). A esa reunión asistieron Prisco Morales, Juan Antonio Brea, José Gil Santos, Ramón Vásquez, Tiburcio Díaz. José Ramón Rangel Parra, de la Federación Campesina Latinoamericana (FCL) y José Gómez Cerda, de la CASC. El 4 de marzo se constituyó la Liga Agraria  de Juan López Abajo, en Moca, la primera liga agraria dominicana. Esa reunión fue orientada por Rangel Parra, Ramón Vázquez Prisco Morales y José Gómez Cerda. La segunda Liga se constituyó días después en Jima, La Vega.

Por otra parte la CASC constituyó el Instituto Nacional de Formación Agraria y Sindical (INFAS), sus primeros cursos se realizaron en la Casa Manresa, en Santo Domingo y en el Seminario Menor en Santo Cerro, La Vega. Los cursos contaban con la colaboración de los Padres Manuel González Quevedo, José Arnaíz, José Llorente y Benavides, en Santo Domingo; y Francisco Guzmán, en el Santo Cerro.


El 25 de febrero de 1962 se constituyó la Confederación Nacional de Trabajadores Libres (CONATRAL), con dirigentes disidentes de la original FOUPSA, sus principales dirigentes eran Robinson Ruiz López, Antonio Checo y Diego Díaz.

En marzo los trabajadores de los Ingenios Catarey, Esperanza, Amistad y Monte Llano realizaron una huelga. La CASC los defendió, lograron un aumento salarial de 0.60 diarios a 3.20, inmediatamente esos sindicatos se afiliaron a la CASC, luego lo hicieron otros sindicatos azucareros de San Pedro de Macorís.

En Santo Domingo se afiliaron a la CASC los sindicatos de la Sociedad Industria Dominicana (La Manicera), Molinos Dominicanos, La Algodonera, M. González, Asbestos Cemento y otros sindicatos industriales.  En Santiago se afiliaron a la CASC  los sindicatos de la Compañía Anónima Tabacalera, Licorería Bermúdez,  Tienda El Gallo, Industria Nacional de Muebles, etc. En poco tiempo la CASC se convirtió en la principal fuerza sindical del país.

El 5 de abril de 1962,  se creó la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE. Entre sus fundadores estaban  figuras del periodismo dominicano y destacados escritores, entre ellos el Doctor Salvador Pittaluga Nivar,  Doctor Rafael Molina Morillo, Don Emilio Rodríguez Demorizi, Don Julio César Martínez y Germán Emilio Ornes, entre otros. 

La ADPE fue una asociación que enfrentó la situación política después de la muerte de Trujillo, representó dignamente a los profesionales de la escritura, y defendió los derechos humanos, la libertad de asociación y la profesión de los periodistas y Escritores.

La ADPE después creó el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP),  y los premios Caonabo de Oro.


El 1ro. de mayo de 1962 fue la primera ocasión de los trabajadores dominicanos se celebrar el Día Internacional del Trabajo en libertad. La CASC organizó una concentración de más de 3.000 trabajadores en el Estadio Deportivo de la Escuela Normal, de Santo Domingo.

El 19 de mayo se constituye el Sindicato de Trabajadores Telefónicos (S.T.T.), que agrupa a los empleados y trabajadores de la Compañía Dominicana de Teléfonos    (CDT).
El primer dirigente de la CASC que viajó para representar a los trabajadores dominicanos fue Henry Molina, que participó como delegado oficial a la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 1962. Con sólo 22 años era el delegado oficial más joven en esa Conferencia mundial.
Luego Gabriel del Río viajó a Alemania, para estudiar durante un año, con una beca de la Fundación Konrad Adenauer.

HUELGAS
En la Compañía Anónima Tabacalera: Ante la negativa de la empresa a firmar un Contrato Colectivo, después de haber sido discutido entre las partes, el Sindicato, dirigido por Julio Fermín, Luis Eladio Rigaud, José Hidalgo Paulino y Bertico Pichardo, con el asesoramiento y participación de José Gómez Cerda, hicieron una huelga de ocupación de la empresa, que duró tres días, y tuvieron que llegar policías especiales de Santo Domingo para sacar a los sindicalistas. Gómez Cerda fue hecho prisionero, pero todos los sindicatos de Santiago (alrededor de 30 en esa época), se presentaron ante la Policía y tuvieron que liberarlo a él, y a otros dirigentes del sindicato de la Tabacalera.
Otras importantes huelgas se realizaron en la Pepsi-Cola de la región norte, donde la empresa fue ocupada por los trabajadores. El propietario de la Empresa Horacio Álvarez, viajó de Santo Domingo a Santiago, con una caravana de Policías, desmantelaron la huelga, aunque los sindicalistas se pusieron como barrera humana para impedir la salida o entrada de vehículos, luego Francisco José Bidó y José Gómez Cerda, que encabezan la huelga fueron hechos prisioneros.
Otras importantes huelgas se realizaron en la fábrica de Camisas Bazar y en diversas empresas en Santo Domingo y Santiago.
 CONTRATOS COLECTIVOS:

Entre los primeros contratos colectivos de condiciones de trabajo que la CASC firmó fueron con la Compañía Anónima Tabacalera y J.m. Hernández, de Santiago y La Manicera, de Santo Domingo.

En la empresa J. M. Hernández, firma farmacéutica, se firmó un contrato progresista, que contenía un salario familiar para los trabajadores, participación de los trabajadores en los beneficios de la empresa, primas en caso de nacimientos de hijos, matrimonios, fallecimientos de familiares, etc. Esto motivó que algunos patronos e industriales protestaran ante el Consejo de Estado  pidiendo la deportación del patrón J. Roberto Hernández Asencio.

En la Compañía Anónima Tabacalera se firmó el contrato de mayores proporciones, no sólo por la cantidad de viviendas que lograron los trabajadores, sino porque se logró la participación de los trabajadores en los beneficios de la empresa por un equivalente de 4 meses de salarios. Este dinero fue negociado para la elaboración de un PLAN EDUCATIVO PARA LOS HIJOS DE LOS TRABAJADORES, que se concretizó con la instalación del COLEGIO LA ESPERANZA, con un aporte de los trabajadores de sus beneficios y la empresa hizo una aportación de 40.000 pesos. Además se logró un seguro colectivo para los trabajadores y sus familiares.

El COLEGIO LA ESPERANZA fue una idea del Padre Manuel González Quevedo y del sindicalista José Gómez Cerda. Para que los hijos de los trabajadores tuvieran las mismas oportunidades que las otras clases sociales en materia de educación escolar. En el principio el Colegio era controlado y dirigido por el Sindicato, con la entusiasta cooperación del Sr. Diógenes Silva, en representación de la empresa.

En junio se fundó el periódico sindical REVOLUCION OBRERA, que se editaba en Santiago, y se iniciaron  los programas radiofónicos Justicia Social, en Radio Caribe, en Santo Domingo, y La Clase Obrera, en Radio Cibao, en Santiago. Estos medios de comunicación eran de la CASC.

El 8 de julio la CASC celebra un pre Congreso para elaborar los Estatutos y preparar el Primer Congreso Nacional.

A fines de agosto de 1962 se celebra el PRIMER CONGRESO NACIONAL DE TRABAJADORES DOMINICANOS, organizado por la CASC, en el local de la Hermandad Cigarrera de Santiago, con la participación de 300 delegados oficiales, y con la presencia del Gobernador de Santiago Dr. Virgilio Maynardi Reyna. El Primer Congreso de la CASC eligió a Jesús Caminero Morcelo, como Secretario General. En la directiva estaban también Gabriel del Río, Porfirio Zarzuela, José Gómez Cerda, Rosendo López, Henry Molina y otros destacados jóvenes sindicalistas.

Era una época de protestas y manifestaciones. Se realizaron huelgas en las empresas de El Caribe, Molinos Dominicanos, La Tabacalera, Pespsicola, La Manicera, en casi todos los Ingenios Azucareros. FENEPIA Y FENAMA estaban constantemente en huelgas y las organizaciones afiliadas a  CASC realizaron 36 huelgas en el segundo semestre de 1962.

El 23 de septiembre quedó formada la Federación de Ferrocarrileros que agrupaba a los trabajadores del ferrocarril de los ingenios azucareros de Consuelo, Porvenir, Angelina, Santa Fe, Barahona y Haina, además de la Grenada Company.

El 30 de septiembre se realizó el Primer Congreso Nacional de Campesinos Dominicanos, organizado por la FEDELAC, en el Centro MADRE Y MAESTRA, de La Vega, Prisco Morales resultó electo Secretario General, además estaban en la directiva Luis Estrella, Ramón Vázquez, Luis Rufino y Rafaelito Bencosme.
Una delegación de la CASC, encabezada por Jesús Caminero Morcelo, participó en el IV CONGRESO de la Confederación Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos   (CLASC), realizado en noviembre de 1962, en Venezuela, bajo el título de “Los Trabajadores y la Revolución Latinoamericana”, donde se reeligió a José Goldsack, como Presidente de la CLASC, y a Emilio Máspero como Secretario Ejecutivo para la zona del Caribe.
En el mes de diciembre se realizaron las primeras elecciones políticas libres, resultando electo el Profesor Juan Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano (P.R.D.).


El 1ro. de diciembre quedó formada la Federación de Trabajadores de Manzanillo, y el 11 de ese mes se constituyó la Federación Provincial de San Francisco de Macorís.
La CASC realizó unidad de acción con diversas organizaciones sociales, entre ellas con el Bloque Revolucionario Universitario Cristiano (BRUC), que eran dirigidos por Bernardo Defilló, José Joaquín Puello, Lucas Rojas y otros líderes universitarios. 
También con la Juventud Obrera Cristiana (JOC), que estaba dirigida por José Enrique Trinidad, Chichí Mejía, Gabriel Fortuna, José Sosa y Ramón Martínez Portorreal. En Santiago estaban Herminio Almonte, Claudio Peña, “El Hindú”, y otros valiosos militantes. El Asesor era el Padre Fernando de Arango y como Colaborador estaba Alberto Cao Herrera, éstos dos últimos de origen cubano. También la CASC coordinó con la Juventud Revolucionaria Cristiana (J.R.C.), donde estaban Tom Lluveres y Enrique de León.
Al finalizar el año 1962 habían registrados 1.700 sindicatos en la Secretaría de Estado de Trabajo.

Los Empleados Públicos habían aumentado de 88.026, en 1961, a 110.340; 94.445 del Gobierno Central, 11.652 de los Municipios y 4.252 en instituciones autónomas.


NOTA. Extracto del libro digital EL SINDICALISMO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA, escrito por José Gómez Cerda.
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¿Estamos criando una generación de jóvenes inútiles?

Por Carolina Mila

La periodista Mickey Goodman observa que los chicos de la generación nacida entre 1984 y el 2002 (generación y o milenio), esperan conseguir todo lo que quieren inmediatamente y con facilidad, porque toda su vida han estado acostumbrados a la gratificación instantánea. Esto, por supuesto, les traerá grandes frustraciones en su vida diaria.

Cuando una universitaria recibió una C- en su primera prueba, tuvo, literalmente, un ataque en clases. Llorando, le envió un mensaje de texto a su madre quien llamó de vuelta, pidiendo hablar con el profesor inmediatamente (quien, por supuesto, se negó). Otra madre acompañó a su hijo a una entrevista de trabajo, para luego preguntarse por qué no había conseguido el empleo.

Un importante empleador comentó que durante una entrevista de trabajo, una candidata le dijo que estaría disponible para este trabajo en 18 meses más. Ni siquiera se le pasó por la mente que él había tenido que trabajar durante 20 años para llegar a su meta.

¿Suena loco?


Lamentablemente, todas estas historias son reales, comenta Tim Elmore, fundador y presidente de una organización sin fines de lucro llamada Líderes en Crecimiento, y autor de las series de libros “Habitudes” junto con sus guías para el profesor, kits de DVD y cursos por correspondencia. “La generación Y de chicos que nacieron entre 1984 y 2002 han crecido en una era de gratificación instantánea. iPhones, iPads, mensajes instantáneos y un acceso inmediato a información está todo en la punta de sus dedos,” comenta. “Sus notas en el colegio son usualmente negociadas por su padres en vez de merecidas y se les celebra por lograr cosas mínimas. Tienen cientos de amigos en Facebook y Twitter pero usualmente no tienen muchas conexiones reales.”

Para cambiar esto, Líderes en Crecimiento trabaja con 5.000 escuelas públicas, universidades, organizaciones del gobierno, equipos deportivos y corporaciones a lo largo del país (e internacionalmente también) para ayudar a los jóvenes, particularmente entre 16 y 24 años, a convertirse en líderes. “Queremos entregarles las herramientas que les faltan antes de que hayan pasado por 3 matrimonios y varios negocios fracasados,” nos cuenta.

Pero, ¿por qué han pasado los padres de enseñarles a ser independientes a ser padres que están siempre encima de sus hijos intentando protegerlos a cualquier precio?
La sobreprotección


Nos vemos consumidos por la actividad de protegerlos en vez de prepararlos para el futuro. No hemos dejado que se caigan, que comentar errores y que tengan miedo. El problema es que si no toman riesgos desde el principio, como colgarse de las barras y quizás caerse, tendrán miedo de todo lo que hagan cuando tengan 29.

Psicólogos y psiquiatras están tratando más y más jóvenes que tienen una crisis en el cuarto de su vida, así como también muchos casos de depresión clínica. ¿La razón? Los jóvenes dicen que es porque aun no son millonarios o no han encontrado a la persona perfecta.

Los profesores, asesores y ejecutivos reclaman que los chicos de la Generación Y tienen bajos niveles de atención y se apoyan en la motivación externa en vez de la interna. La meta de Líderes en Crecimiento es revertir esta situación y ayudar a los jóvenes a ser más creativos y más motivados para que puedan apoyarse en ellos mismos y no depender de una motivación externa.

El psicólogo familiar, John Rosemond, está de acuerdo. En un artículo de Febrero que apareció en la revista Atlanta Journal Constitution, comenta que nuevos estudios han descubierto que el sistema de premios usualmente genera problemas, produciendo el efecto totalmente opuesto al que se busca. Cuando un niño agresivo es premiado por no ser agresivo por un corto período de tiempo hay más posibilidades que repita este mal comportamiento para generar más premios.
Problemas de crianza


Los padres de esta generación le han dicho a sus hijos que sueñen en grande, y ahora cualquier acto pequeño parece insignificante. En el gran esquema de las cosas, los chicos no pueden cambiar el mundo instantáneamente. Tienen que dar pasos pequeños, que, para ellos, no significan ningún tipo de progreso. Nada que no sea fama instantánea es bueno. “Es tiempo de decirles que para lograr cosas grandes debemos empezar por las cosas pequeñas,” comenta.

Sus padres les han dicho que son especiales por ninguna razón en particular, no tenían una personalidad o habilidad sobresaliente y ahora los integrantes de esta generación demandan un tratamiento especial. El problema es que los chicos asumen que no tienen que hacer nada especial para ser especiales.

Han tenido todas las comodidades, y ahora lo quieren todo en el mismo momento. Y este mensaje lo escuchamos claramente. Nosotros también nos paseamos en frente del microondas, nos enojamos cuando las cosas no salen como queremos en el trabajo, peleamos con el tráfico. “Es momento de volver a darle importancia a esperar por lo que queremos, posponer los deseos de los otros y dejar nuestros deseos personales para ir tras algo que sea más grande que ‘el yo’,” dice Elmore.

Los padres de esta generación hicieron de la felicidad de sus hijos lo más importante, y ahora es difícil para ellos crear su felicidad como producto de vivir una vida llena de sentido. “Es tiempo de decirles que nuestra meta es permitirles descubrir sus dones, pasiones y propósito en la vida para que puedan ayudar a otros. La felicidad es el resultado de lo anterior.”
Las personas necesitan cometer sus propios errores


“Necesitamos dejar que nuestros hijos se equivoquen a los 12, lo cual es mucho mejor que lo hagan a los 42,” comenta. “Necesitamos decirles la verdad (con buenas palabras) sobre que la noción de ‘puedes hacer lo que te propongas’ no es necesariamente cierta.”

Los chicos necesitan alinear sus sueños con sus habilidades. No todas las niñas que tengan una buena voz lograrán cantar en el Museo Metropolitano de las Artes; no todos quienes sean una estrella en las Ligas para niños de baseball lograrán jugar en las ligas mayores.

Permíteles meterse en problemas y aceptar las consecuencias. Está bien sacarse una C-. La próxima vez esfuérzate más para que sea una A.

Balancea la autonomía con responsabilidad. Si tu hijo pide prestado el auto, también debe llenar el tanque.

Colabora con los profesores, pero no hagas el trabajo de tu hijo. Si le va mal en una prueba, deja que asuma las consecuencias.

“Necesitamos ser como ladrillos cubiertos en terciopelo,” comenta Elmore, “suaves por fuera y duros por dentro, y permitirle a los chicos que se equivoquen mientras son jóvenes para permitir que sean exitosos cuando lleguen a la adustez”.

Fuente: http://www.upsocl.com/mujer/la-generacion-acostumbrada-a-tener-todo-lo-que-quiere/


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viernes, 16 de diciembre de 2016

Discurso de Madonna al recibir el premio Mujer del año




"Hoy me presento ante ustedes como un felpudo, quiero decir, como una mujer que se dedica al mundo del espectáculo. Cuando me mudé por primera vez a Nueva York en 1979 era una adolescente, las personas se morían de SIDA por todos lados. No era nada seguro ser gay. No era para nada bien visto relacionarse con la comunidad gay. NY era un lugar muy atemorizante. El primer año fui raptada y apuntada con una pistola, fui violada en una azotea con un cuchillo cavando mi garganta y habían entrado y robado tantas veces en mi apartamento que dejé de cerrar con llave. En los años siguientes perdí a muchos de mis amigos a causa del SIDA, de las drogas o por disparos.

Como podrán imaginar, todos estos acontecimientos inesperados no solo me ayudaron a ser la mujer atrevida que está delante de ustedes, sino que también me recordaron que soy vulnerable y que en la vida no hay nada realmente seguro, excepto creer en uno mismo. Una cosa que he aprendido es que no soy la dueña de mi talento; no soy la dueña de nada en realidad, todo lo que tengo es un regalo de Dios. Gracias por reconocer la capacidad para continuar mi carrera durante 34 años, a pesar de un sexismo despiadado, misoginia y abusos constantes e implacables. Por supuesto que me inspiraron Debbie Harry, Chrissie Hynde y Aretha Franklin, pero mi verdadera musa fue David Bowie. Él personificaba al espíritu masculino y femenino, lo cual me iba perfectamente. Él fue quien me hizo entender que no hay reglas. Pero entendí mal, no hay reglas si eres hombre. Sí las hay, si eres mujer. 

Cuando eres mujer tienes que jugar el juego. Se te permite ser linda y sexy. Pero no parecer inteligente o tener una opinión que no esté alineada con el Status Quo. Se te permite ser acosada por los hombres y vestirte como una puta, pero no puedes apropiarte de tu putez. Y ni se te ocurra, repito, ni se te ocurra compartir tus fantasías sexuales con el mundo. Serás lo que los hombres quieren que seas, pero más importante, serás lo que las otras mujeres se sientan cómodas que tú seas alrededor de otros hombres. Y finalmente, no envejezcas. Porque envejecer es un pecado. Vas a ser criticada y denigrada y, definitivamente, no te van a pasar en la radio. Eventualmente me dejaron en paz por que me casé con Sean Penn, y no fue solo porque él era peleador, sino por que yo había pasado a estar fuera del mercado. Por un tiempo dejaron de considerarme una amenaza. Años más tarde, divorciada y soltera (lo siento, Sean), hice mi disco Erotica y edité mi libro Sex. Recuerdo haber sido el titular de cada diario y revista. Todo lo que leía sobre mí era condenatorio, me llamaron prostituta y bruja. 

Un titular me comparaba con Satanás. Entonces me dije "Paren un poco ¿No está Prince dando vueltas por ahí con medias de red y tacos altos y lápiz de labios y el culo al aire?" Y así era, pero él era un hombre. Esa fue la primera vez que entendí que las mujeres no tenemos la misma libertad que los hombres. Recuerdo un momento en mi vida donde deseaba tener un modelo femenino a quien admirar y para que me apoyara. Camille Paglia, la famosa escritora feminista, dijo que retrasé al colectivo femenino por haberme convertido en un objeto sexual. Entonces pensé "Ah, si eres feminista no tienes sexualidad, la tienes que negar", y ahí me dije "A la mierda todo, soy otro tipo de feminista, soy una mala feminista". Creo que lo más controvertido que he hecho es seguir viva. Michael se ha ido. Tupac se ha ido. Prince se ha ido. Whitney se ha ido. Amy Winehouse se ha ido. David Bowie se ha ido. Pero yo sigo viva. Soy una de las afortunadas y cada día doy las gracias. 

Lo que quisiera transmitirle a todas las mujeres de hoy aquí es esto: Las mujeres han sido oprimidas por tanto tiempo que llegan a creer lo que los hombres dicen de ellas. Creen que necesitan a un hombre para hacer bien el trabajo. Y hay muchos buenos hombres y son muy necesarios, pero no porque sean hombres, sino porque son buenos. Como mujeres tenemos que empezar a apreciar nuestro propio valor y el valor de las demás. Busquen mujeres fuertes para tener de amigas, de aliadas, de maestras, de colaboradoras, de inspiradoras, de apoyo, de iluminadoras. No es tanto para recibir este premio que he venido hoy sino para pararme y decirles gracias. No solo a la gente que me ha amado y apoyado a lo largo del camino, no tienen idea. No tienen ni la menor idea de todo lo que significa para mí ese apoyo. Pero también además para decirle a los que han dudado de mí y a los que me han rechazado y a todos los que me hicieron padecer y dijeron que yo no podía, que no lo haría o que no debía. Su resistencia me ha hecho más fuerte, me hizo empujar hacia adelante y me ha convertido en la luchadora que soy hoy. Me hizo la mujer que soy. Así que gracias." - Madonna, Reina de la Música.

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