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Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

domingo, 15 de octubre de 2017

El muro de los prejuicios raciales

Eramis Cruz 

Es normal que la gente sienta vergüenza al desnudarse, digo para la que la vergüenza no fue verde. 
Me llamó la atención al mirar la gráfica de un niño blanco y uno negro discutiendo la razón de su color de piel. El niño blanco pregunta al negro: ¿Estuviste demasiado tiempo y quemaste? y el negro contesta: Lo normal 9 meses, y a ti, ¿Te sacaron crudo? 
Me recuerda las veces que me preguntaron de igual manera los adultos al compararme con otros de mis hermanos. ¿Qué me había sucedido? Que si estuvo muy caliente la sartén. Yo nunca contestaba nada, no era moda contestar a los mayores. 

El chiste casi siempre era hecho por personas tan prieta como uno. A mi propia madre y a sus familiares les divertía este tipo de broma, uno se acostumbraba y la vida seguía adelante. Entre nosotros era común tomar como una ofensa que le llamaran haitiano, y aunque decían que el negro era “comida de puerco” al a vez te hacían creer que tu eras negro, sino blanco marrón o indio de color.

El problema fue que un un día, a la edad de unos seis años, yo me miré al espejo pero esta vez lo hice desde otra perspectiva, me comparé y me di cuanta que mi físico no era igual al de las personas que yo veía en la popular revista de entonces ¡OLA!. 
A pesar de que muchas fotografías de la elite social eran publicadas en blanco y negro era obvio que no se trataba de gente denominada "comía de puerco”. Fui muy cuidadoso en observarme bien, me di cuenta que no tenía labios perfilados ni una narices puntiagudas, pero sobre todo, mi pelo era completamente distinto, sin importar la brillantina. 
Recuerdo que no miré a nadie en particular, sino a todo el mundo como grupo. Hacía mucho tiempo que yo contaba con la confianza de doña Virgen, una acomodada dama de la vecindad. En su casa, mientras ella dormía la siesta yo me quedaba en la ordenada sala, cosa que a ella no le molestaba. Lo que más me gustaba era entonar su radio Philips y escuchar las emisoras en tono bajo, oír a los locutores hablando tan buen español especialmente lo bien que pronunciaban las palabras. Hacían contraste con el modo autóctono de los viejos y gente de a pie.

Con el radio a tono bajo, ojeaba las revistas y en ellas veía aquellas fotografías de la alta sociedad española del tiempo de Francisco Franco, el gran amigo de Trujillo.
Es increíble cómo los prejuicios pasan de los padres a los hijos y de una generación a otra. Estos pasan como elementos folclóricos de la sociedad, con una apariencia completamente inofensiva. Buen consejo es cuidarse hasta del silencio.

Recuerdo que desde muy niño le había confesado a mi madre algo que quería ser y cosas que quería tener, cosas muy naturales hasta para un niño de hoy. Mi madre repetía mis aspiraciones con una cara de alegría, como era ella. Yo le decía que me  casaría con una mujer de pelo negro, muy largo, de cintura muy fina, con piernas gordas y que usara zapatos de tacones que sonaran al caminar. Que quería tener un automóvil convertible de eso que miraba en los “paquitos” y revistas. También le decía que cuando creciera quería ser un doctor, lo que a esa edad quería decir un médico. Pero lo que más a mi madre le divertía era el consejo que yo le daba: que cuando yo llegara al frente de la casa conduciendo el auto se quitara de el medio porque no quería estropearla.
No sé como lo hice, pero luego que me miré en el espejo aquella tarde algo me dijo que me parecía a mucha gente nuestra, pero no a tanta de la triunfadora o exitosa de las revistas y los canales de televisión. 

Seguí adelante con mi vida como todos los demás niños pero tomó tiempo sobreponerme a mis equivocadas percepciones. 
Creo que prácticamente muchos seres humanos pasan por este asunto, pero no todo el mundo lo cuestiona ni lo trata como un problema que puede afectar las posibilidades de desarrollo de los niños, desarrollo que se puede ver coaccionado por trabas que se imponen mediante los prejuicios de manera indirecta en el campo laboral y hasta académico; especialmente porque lo niños no saben como lidiar con su culpabilidad y generalmente nunca la discuten con los adultos aún cuando pueda tener un efecto tóxico al forjar la personalidad. 


El problema no es sólo llegar a las metas personales sino como llegar sin tener que pasarle un filtro a la arena de las escasas oportunidades. Una idea equivocada es percibir que si el niño reúne las características de raza dominante éste está libre del efecto de los prejuicios y la exclusión, olvidando que en cualquier lugar puede haber un Donald Trump al acecho para construir un muro que impida la vista hacia el otro lado.
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jueves, 5 de octubre de 2017

La super-estructura que se levanta sobre la estructura economía, la prensa y los medios



La información no mata, pero es un arma terriblemente eficaz. Bien utilizada puede desarmar a todo un ejército. Durante la guerra de Vietnam, los enviados especiales fueron relatando los horrores, los cuerpos destrozados, las aldeas bombardeadas con Napalm y gas naranja. La televisión, el cine y la prensa escrita se convirtieron en parte del "fuego amigo", provocando un efecto boomerang. "Los ciudadanos descubrieron a un ejército cruel e injusto. Vieron soldados realizar ejecuciones masivas a civiles, torturar prisioneros, bombardear aldeas y utilizar armas y defoliantes químicos contra la población vietnamita. En buena medida debido a la televisión, el país no estuvo ya detrás de sus soldados. La guerra se perdió militar y psicológicamente. La noción de 'trasparencia' entró en crisis. (...) El pentágono y la OTAN aprovecharon las enseñanzas. Aunque los militares no culparon únicamente a los medios de comunicación de la derrota en el sudeste asiático, quedaron convencidos de la necesidad de canalizar y controlar a la prensa y mantenerla apartada de las operaciones bélicas".1 Nunca más periodistas independientes, apegados a su trabajo, dispuestos a ser un canal de mediación entre el acontecimiento, el ciudadano y el lector. Surge una nueva definición de información. El periodista se trasforma, acude a relatar espectáculo. Para él, ya no hay causas. No hay actores. No hay contexto. No hay memoria. No existe la historia.2 Solo puede existir una verdad: "la verdad oficial”.

Al tiempo que se fabrica la "verdad oficial", la guerra psicológica gana protagonismo. Los medios de comunicación pasan a cubrir el aspecto más "mundano" de la guerra. Son el vehículo de trasmisión ideológica de los valores dominantes y hegemónicos. Mutan en dispositivos para la disuasión. Las noticias y los hechos se recrean mediante técnicas de propaganda y publicidad ad-hoc. Se inventan informes, datos, se manipula y se miente deliberadamente para distorsionar la realidad y presentar un cuadro acorde a las necesidades militares.
En los escenarios de guerra no se puede permitir ningún desliz. Es necesario anular al enemigo en el terreno más importante: la mente. "El ser humano es considerado el fin prioritario en una guerra política. Concebido como un objetivo militar, el punto más crítico del ser humano es su mente. Cuando su mente es alcanzada, el 'animal político' ha sido derrotado sin que necesariamente haya recibido un proyectil. El objetivo es la mente de la población civil, de toda la población" Sólo a posteriori, es posible descubrir cómo se manipuló la opinión pública, cual fue el papel desempeñado por los servicios secretos, las organizaciones internacionales, así como la contaminación de las fuentes, el rol de las agencias y medios de comunicación para crear un estado de ánimo propicio a una guerra, invasión o bloqueo económico. Todos los dispositivos del poder, son mecanismos de trasmisión de mensajes sesgados, prejuicios, símbolos y sentimientos compartidos por la mass-media para recrear una imagen del enemigo y la necesidad de combatirlo.

El periodismo de guerra está inmerso en esta batalla psicológica. Una vez definido el enemigo, el aparato propagandístico se vuelca en construir una barrera preventiva que anule cualquier información en sentido contrario. Desacreditar, enturbiar y sobre todo conseguir el apoyo de la población a sus planes se convierte en prioritario. Sumisión y domesticación.
Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. También por los recursos naturales. Para hacerlo creíble, es obligado presentar dos bandos en guerra, dos maneras de entender el mundo. Débiles y fuertes. Un Estado opresor y una sociedad que lucha por su liberación. Comunismo versus libertad. Desobediencia civil, contra represión. Indefensos ciudadanos contra el poder omnímodo del totalitarismo. En esta guerra, todo vale. Hasta el Vaticano se decanta. La iglesia se siente amenazada, y apoya a un bando, a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. Los considerados oprimidos. Primero, los obispos y la curia venezolana toma partido, es parte de un bando, se siente perseguida, hostigada por las fuerzas "chavistas". No aporta datos, pero se escuda en su palabra. Excusa suficiente para que El Papa Francisco se manifieste. Ya no tiene una posición equidistante, se quita la careta. La oposición es su bando. La misma que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. El guión es similar a lo ocurrido con la iglesia en Chile durante el gobierno de Salvador Allende en 1973, apoyo el golpe cívico-militar. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde, miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es recurrente, la fe en peligro, la amenaza a los católicos, la libertad de culto, y el sacrilegio.

El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment del bloque occidental, han tomado una decisión, retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado, y el pacto inter-oligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que solo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente, lo demuestra. La declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, se parapetan en la violencia, el sabotaje y la sedición golpista. Se consideran víctimas de la opresión y la prensa así los presenta al mundo, invisibilizando que más de ocho millones de venezolanos acudieron a votar, pero eso no es noticia. El hecho se oscurece bajo la acusación de fraude. En contrapartida, y como acto democrático dan publicidad y consideran un éxito la convocatoria de plesbicito del 16 de julio, de la Mesa de Oposición democrática (MUD), donde los datos fueron falseados, las estadísticas del censo no cuadran con los votos emitidos, los lugares de votación no se atienen a la legalidad y para más inri, se queman las actas de votación, haciendo imposible una verificación de resultados. Todo lo anterior fue documentado extensamente, pero la prensa mundial califica dicho acontecimiento como expresión democrática del pueblo venezolano. Extraña manera de informar. 3

Mientras el proceso electoral para la Asamblea Constituyente es verificable, la oposición se dedica a quemar urnas, poner barricadas, impedir el acceso a votar, amenazar a quienes lo hacen, lanzar cocteles molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el poder ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones, poner barricadas, entre vítores de la prensa mundial. El mundo al revés. Tal vez por este motivo, sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet, y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaro: "los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco, si viviera nos apoyaría, como Rajoy", y el ex alcalde de Caracas, Ledesma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, espetó: "Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo”.

El control, es total. Cuando se declaró la guerra contra el gobierno constitucional y legítimo de Venezuela, se patrocina la estrategia del miedo y el terror. Así, es posible usar adjetivos como: "asesino", "corrupto", "dictatorial", para referirse al gobierno y sus funcionarios. Todo, aderezado con declaraciones tendientes a desacreditar y negar la legitimidad del Estado, a fin de declarar la "guerra a muerte al chavismo". Podríamos seguir esta política que invisibiliza la ideología de los llamados "demócratas venezolanos". La lista se haría interminable.
Sus aliados en el exterior comparten tales afirmaciones desde el silencio cómplice, y se suman a la guerra, dando cobijo, financiando a todo aquel que les apoye. Mientras tanto, cuando urge una voz discrepante en sus filas, la atacan y desacreditan. Ha sido el caso del Alcalde de Valladolid y portavoz parlamentario del PSOE, Óscar Puente. En entrevista a los medios de comunicación subrayó: "que la crisis por la que pasa Venezuela es responsabilidad colectiva" apostillando que en España los medios de comunicación sobredimensionan el problema, "portada tras portada". No pasaron minutos, toda la prensa y los dirigentes políticos lo insultaron. La Vicesecretaria General del PSOE, Adriana Lastra, a la par se disculpó con la oposición venezolana y destacó su compromiso con la MUD. Sin olvidar la editorial de El País, donde se le insulta y llama a guardar silencio en cuanto a la cobertura informativa sobre Venezuela.

Los principales periódicos del Estado español, secundan el golpismo en Venezuela, se unen a la guerra con editoriales incendiarias y mal intencionados. Los enviados especiales un día sí y otro también, mienten, manipulan y desinforman. En ese momento dejaron de ser periodistas, para ser títeres del poder. Hoy sus homólogos, renuncian a la profesión y se trasforman en soldados de una guerra. Antonio Caño, en El País, Francisco Maruhenda en la Razón, Francisco Rosell en El Mundo, Bieito Rubido en ABC o Marius Carol en La Vanguardia, por citar los destacados, cumplen órdenes aunque ello suponga abandonar los principios deontológicos para mentir. Se reconocen en el insulto, la descalificación y los exabruptos. No informan, son parte de las radioemisoras, televisiones públicas, privadas y por cable que se dan a la tarea diaria de mentir, bajo el manto de la una falsa objetividad. Es una guerra declarada contra el pueblo de Venezuela.4

No es primera vez que asistimos a un teatro de operaciones donde el control de la información conlleva manipular la realidad hasta hacerla irreconocible, forjando una mentira para subir la moral de los combatientes, aunque el resultado sea la derrota. Hitler no dejo de arengar a sus generales, mintiendo y distorsionando los hechos. Estados Unidos hizo lo mismo en la guerra de Irak y hoy se repite en diferentes escenarios. Venezuela no es diferente. Sin embargo, esta guerra impuesta, ha sido rechazada e impugnada en las urnas por el pueblo venezolano. Pero aún así, la oposición no reculará, llevará esta guerra espuria hasta sus últimas consecuencias. Occidente lo tiene claro, el proyecto bolivariano debe ser reducirlo a cenizas y sus militantes aniquilados. Las declaraciones de Donald Trump, señalando que no "descarta una intervención militar" dan fe de sus planes. Sin embargo, estas manifestaciones han puesto en entredicho el carácter democrático, si alguna vez lo fue, de la oposición venezolana. Hoy se fragmenta, no sabe hacia dónde ir. Ha fracasado, dejando una estela de muerte, asesinatos, golpes fallidos o asaltos a cuarteles por mercenarios, el último, el cometido contra la 41 brigada blindada, en el Estado de Carabobo, el 6 de agosto. Así, la oposición ha ido de derrota en derrota, de fracaso en fracaso. Ojalá, abandone la sedición y la violencia, acepte dialogar, la mano está tendida, sólo hace falta ser demócrata. ¿Lo será la oposición venezolana? Ese es el dilema.

Nuestra fuente: Le Monde Diplomatique, septiembre de 2017.
1Fazio, CarlosTerrorismo mediático. La construcción social del miedo en México. Editorial DEBATE, México. 2013. Pág. 26.
2Véase: Ramonet, Ignacio: "La guerra en los medios" Revista Papeles, Nº 62, 1997.
3Para la información del plesbicito puede consultarse: La Jornada de México; Página 12 de Argentina; o las páginas web: Resumen LatinoamericanoRebelión.org, Red Voltaire, entre otros medios de comunicación.
4Como ejemplo sirva el libro publicado y financiado por los servicios de inteligencia de México en colaboración con Le Monde y El País para desacreditar al EZLN en 1994. Bertrand de la Grande y Maite Rico: Marcos, la genial impostura. Una sarta de mentiras para favorecer una acción punitiva de las fuerzas armadas en Chiapas al vincular al EZLN con grupos terroristas internacionales.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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jueves, 28 de septiembre de 2017

El aborto es un derecho de toda mujer

Por Sharon Smith 
El derecho a elegir es solamente uno de los aspectos del tema mucho más amplio de los derechos reproductivos, es decir, el derecho de la mujer a controlar su cuerpo y su vida reproductiva. A pesar de que en las décadas recientes la batalla se ha centrado alrededor del derecho al aborto, los derechos reproductivos incluyen mucho más que el derecho a terminar un embarazo no deseado, involucrando también el derecho a tener hijos frente a los programas racistas de esterilización dirigidos a los afro americanos, nativos americanos y discapacitadas a lo largo de gran parte del siglo XX en los EE.UU.

Las latinas eran frecuentemente obligadas a firmar formularios de consentimiento en inglés en vez de en español, y fueron esterilizadas frecuentemente sin su conocimiento. Hacia 1968, un tercio de todas las mujeres en Puerto Rico--todavía una colonia de los EE.UU.--habían sido esterilizadas permanentemente. Hoy en día, los programas racistas de esterilización continúan dirigiéndose a hombres y mujeres de raza negra o mestiza de los países pobres de todo el mundo bajo el nombre de "control de la población."
La libertad reproductiva implica también el derecho al aborto de las mujeres pobres. Incluso aunque el aborto sea ilegal, las mujeres de alto nivel socio económico tienen a su alcance, y siempre han tenido, el dinero y los médicos privados para hacerse abortos; mientras que las mujeres pobres deben enfrentar la decisión de llevar a término un embarazo no deseado o arriesgar sus vidas en un aborto inseguro e ilegal.

Muchas mujeres pobres y de la clase trabajadora mueren cuando el aborto es ilegal. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 78.000 mujeres mueren cada año en el mundo por abortos inseguros.
En los EE.UU. antes de que el aborto fuera legalizado en 1973, muchas mujeres morían por complicaciones en los abortos. En Nueva York, el 50% de estas mujeres que morían tras un aborto ilegal eran de raza negra, mientras que las puertorriqueñas representaban el 44%.

Desde los años 70, muchos de los mismos estados que se opusieron a que Medicaid se hiciera cargo de los costos de los abortos de mujeres pobres no han tenido ningún problema en esterilizarlas gratuitamente. Esta es la razón por la cual los derechos reproductivos, es decir el derecho a decidir si tener hijos o no, no es solamente un asunto de mujeres. Es también un asunto de clase, un asunto racial, un asunto de justicia global.

La cruzada de los reaccionarios
Las organizaciones de derecha con nombres como el de "Mayoría Moral" (Moral Majority) no son ni moralmente superiores ni representan nada cercano a la mayoría de la población. Representan sí a una minoría extremadamente bien financiada, con "amigos" en los lugares de poder como el Congreso y la Casa Blanca.
Por supuesto, estos derechistas -George W. Bush incluido-, sostienen su oposición al aborto con argumentos piadosos aduciendo "la santidad de la vida" y "la santidad del matrimonio." Pero son unos hipócritas. Newt Gingrich por ejemplo--uno de los principales portavoces en favor de la "santidad del matrimonio"--va ya por el tercero.
Su cruzada es política, no moral. La moralidad es personal. Aquellos que se oponen al aborto deberían ser capaces de escuchar a su propia conciencia y, al mismo tiempo, permitir que otra gente escuche la propia.
Nadie en el movimiento "pro-elección" (pro-choice) ha sugerido que alguien que personalmente se oponga al aborto deba ser forzado a practicar uno. Sin embargo, el objetivo de la cruzada anti-aborto es imponer, por ley, un conjunto de valores morales muy conservadores al resto de la población.

El ascenso de la derecha cristiana

La Derecha Cristiana tiene sus orígenes en la Nueva Derecha de los años 80 que originalmente no pretendió de ninguna manera basarse en motivaciones religiosas. La observación del programa de la Nueva Derecha destruye el mito que sostiene que estos sectores creían en la santidad de la vida humana. Este programa incluía, por ejemplo, el apoyo a la pena de muerte, las armas nucleares y masivos recortes al gasto social.
El diputado derechista Bob Dornan (republicano por California) llegó incluso a apoyar la "Enmienda por la Vida Humana", que habría prohibido el aborto bajo cualquier circunstancia, sin excepciones por violación, incesto o riesgo de muerte de la madre al dar a luz. Todo para respetar la vida humana.
La Nueva Derecha se formó para oponerse a todos los triunfos logrados por los movimientos sociales de los 60, no solamente los movimientos de mujeres, sino también el "Poder Negro" (Black Power) y los movimientos por la liberación de los homosexuales. La Nueva Derecha reunió en los años 80 a protestantes fundamentalistas y antiguos segregacionistas.

No es ninguna coincidencia que el 9 de Diciembre de 2002, en la fiesta de cumpleaños del ya fallecido Strom Thurmond, Trent Lott--quien pelea diariamente por imponer el programa de la Derecha Cristiana en el Congreso--declarara su admiración por la campaña presidencial de Thurmond en 1948 cuyo centro era la oposición a la integración. "Estamos orgullosos de ello" dijo Lott. "Y si el resto del país hubiera seguido nuestro camino, no tendríamos todos los problemas que hemos tenido durante estos últimos años."
La oposición al aborto de la Nueva Derecha, y ahora también la de la Derecha Cristiana, se originó en este contexto. Estos derechistas se oponen a todos los aspectos relacionados con los derechos de la mujer y creen que el incremento del número de mujeres en la fuerza laboral, juntamente con el aborto, son los responsables de la destrucción de la familia nuclear "tradicional."

Se podría argumentar que el ideal de "familia tradicional," el del marido que gana el pan y la esposa que se queda en su casa, jamás ha existido realmente dado que muchas mujeres de la clase trabajadora han trabajado siempre fuera de su casa. Pero este ideal, de los programas de televisión "Ozzie y Harriet" y "Leave it to Beaver," fue la base de la época reaccionaria de los 50. Y ésa es exactamente la época a la cual las fuerzas de la Derecha Cristiana quieren volver.
En los 80, la piedra fundamental de la Nueva Derecha era no solamente la oposición al aborto, sino también a la "Enmienda por la Igualdad de Derechos" (Equal Rights Amendment, ERA) que había establecido la igualdad constitucional de mujeres y hombres. La organización "Stop ERA" liderada por Phyllis Schlafly se opuso tan fervientemente a esta enmienda como la organización "Derecho Nacional a la Vida" (Nacional Right to Life) se opuso al aborto.
En los 90, la Derecha Cristiana apoyó la llamada "reforma" del estado de bienestar de Bill Clinton que empujó a millones de familias, mujeres y niños a una mayor pobreza, y trabajó a favor de programas que fomentaban la abstinencia entre los adolescentes. Hoy, la Derecha Cristiana no solamente está detrás del apoyo de Bush a la prohibición del casamiento entre homosexuales y sus ataques contra el aborto, sino también del programa, que costará mil quinientos millones de dólares, para promover el matrimonio en las áreas donde viven pobres de raza negra, donde se cree que la familia tradicional está más amenazada por el fenómeno de las madres solteras.

¿La familia de quién? ¿Los valores de quién?
Vale la pena preguntar por qué la Derecha Cristiana está tan apegada a ese ideal rígido de la familia tradicional cuando sólo el 9% de las familias de los EE.UU. cumple con este modelo. ¿Por qué su idea de los "valores familiares" no puede evolucionar para reflejar los cambios reales en las vidas de las personas?
Hoy en día la mayoría de las mujeres forma parte de la fuerza de trabajo, y la mitad de todos los matrimonios termina en divorcio. Y la demanda del matrimonio homosexual es el resultado de que parejas del mismo sexo estén eligiendo vivir juntas y criar una familia.
La Derecha Cristiana no puede adaptarse a estos cambios porque la clase dirigente se apoya en la familia nuclear heterosexual no como una institución "moral" sino como una unidad económica central para el capitalismo. Mientras políticos como Bush y Lott actúan como portavoces de la Derecha Cristiana, demócratas como Bill Clinton y John Kerry también hablan de "valores familiares."
No fue un accidente que Bill Clinton firmara el "Acta de Defensa del Matrimonio" en 1996 y promoviera la abstinencia entre los adolescentes mientras fue presidente.

Estaba intentando apaciguar a la Derecha Cristiana. Tanto Republicanos como Demócratas representan intereses corporativos y sostienen a la familia nuclear como una institución que es central a la sociedad capitalista.
Preservar la institución de la familia nuclear, y, más importante, el trabajo no remunerado de la mujer dentro de ella, es un beneficio material para el sistema. Ya sea que trabajen fuera de la casa o no, dentro de la familia las mujeres se dedican al trabajo de la casa, a cocinar, lavar la ropa y cuidar a los hijos, trabajo que es gratis y por lo tanto invalorable para la existencia del sistema capitalista.

Electoralismo sin salida
El programa político de la Derecha Cristiana es volver el reloj atrás. Estados a todo lo largo de los EE.UU. han sancionado cientos de leyes que limitan el derecho de la mujer a elegir, imponiendo períodos de 24 horas, exigiendo que los adolescentes obtengan el consentimiento de sus padres incluso en familias abusivas, y rechazando la financiación estatal de abortos a mujeres pobres aún en los casos de que tengan cáncer o diabetes.
En noviembre, el ataque contra el aborto alcanzó el ámbito federal cuando el Congreso aprobó la prohibición de llevarlo a cabo mediante la dilatación del cuello uterino y extracción del feto intacto (intervención quirúrgica que la derecha tacha deliberadamente de "aborto por nacimiento parcial") sin una cláusula para proteger la salud de la mujer embarazada. El Senado ha sancionado el 25 de marzo la "ley de Víctimas no natas de la violencia", que tipifica como crimen el dañar el feto de una mujer embarazada.

Pero debemos hacer una pregunta: ¿Cómo ha podido la Derecha Cristiana cambiar el clima político con tanto éxito? La respuesta es simple. La cruzada anti-aborto ha estado basada en una estrategia que promueve la falsa impresión de que la mujer elige el aborto por razones frívolas, y "egoístamente" demora los abortos por su propia conveniencia.
Pero si la Derecha Cristiana ha estado continuamente haciendo campaña para erosionar el derecho a elegir--con miles de manifestantes protestando fuera de las clínicas de abortos--no puede decirse lo mismo del movimiento a favor del aborto legal. En lugar de montar una defensa del derecho de la mujer a controlar sus propios cuerpos, los líderes de este movimiento han gastado la mayor parte de su dinero y de su tiempo haciendo campaña por demócratas que apoyan este tipo de políticas.
Sin embargo, el noviembre pasado, 63 demócratas en la Cámara Baja y 11 en el Senado--muchos de ellos a favor del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo--votaron a favor de la mal llamada ley que prohíbe "el aborto por nacimiento parcial." En marzo, 47 demócratas se unieron a los republicanos para votar a favor de la "ley de Víctimas no natas de la violencia". Estos resultados demuestran el fracaso de la estrategia electoral del movimiento a favor del aborto legal.

También es necesario preguntar por qué este movimiento no forzó a Clinton a cumplir su promesa de campaña de sancionar la ley por la libertad de elección (Freedom of Choice Act), y por qué no reaccionó cuando dejó a las mujeres pobres fuera del sistema de protección. Clinton no expresó desaprobación alguna cuando los derechistas aprobaron leyes estatales en todo el país requiriendo el consentimiento de los padres o su notificación, y una gran cantidad de otras restricciones a los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.
Durante el primer mandato de Clinton como presidente, el Congreso tuvo el récord de votos anti-libre elección de la historia. La única vez que Clinton le prestó atención al tema del aborto fue en su segundo mandato, esta vez para promover la abstinencia sexual entre los adolescentes con el objetivo de disminuir la tasa de abortos del país.
La presidencia de Clinton demostró que no se puede confiar en los políticos para defender el derecho al aborto más allá de cuál sea su retórica de campaña.
¿Qué clase de movimiento?
Si la estrategia electoral ha sido un fracaso, ¿qué clase de movimiento se necesita para dar vuelta las cosas? El movimiento de base a favor del matrimonio homosexual está mostrando el camino.

En los últimos meses, miles de activistas alrededor del país en favor de los derechos de los homosexuales han resucitado estrategias del movimiento por los derechos civiles y han rechazado aceptar un No por respuesta al demandar la licencia para casarse. De repente, el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, que parecía imposible unos meses atrás, parece estar al alcance.
Esto demuestra cuán rápido el clima político puede cambiar cuando un movimiento de base empieza a presentar batalla. También podemos aprender una lección de los movimientos de mujeres de los 60 y 70--el movimiento que ganó el derecho a elegir en primer lugar.

En aquel momento, Richard Nixon, un derechista tan anti-aborto como George W. Bush, ocupaba la Casa Blanca, y la Corte Suprema estaba llena de jueces conservadores. Aún más, el primer estado en legalizar el aborto fue California en 1970, cuando era gobernador nada menos que Ronald Reagan.
Entre 1969 y 1973, decenas de miles de mujeres y hombres organizaron cientos de protestas a lo largo de los EE.UU., haciendo del derecho de la mujer a elegir la demanda central del movimiento por la liberación de la mujer, junto con exigencias de igual salario, guarderías para los niños, y el fin de la discriminación. Hoy necesitamos un activismo que construya un tipo de movimiento que pueda unir el derecho a elegir con los plenos derechos reproductivos de todas las mujeres. Esto se puede convertir en un movimiento que no aceptará nada que no sea la completa igualdad.
La gente real está viviendo vidas que son completamente diferentes a los llamados valores familiares de la Derecha Cristiana. Una de cada tres mujeres hoy ha tenido un aborto. La mayoría de las personas conocen hoy a alguien que ha necesitado uno.

Somos la mayoría, la Derecha Cristiana no lo es. El movimiento a favor del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo debe luchar contra todo lo que la Derecha Cristiana representa. Un movimiento como éste, que defiende el derecho al aborto sin excepción, encontrará millones de personas de su lado.

Traducido por Cora Fernández Anderson y revisado por Fernando Soler.

Fuente: una cortesía de Dinorah Coronado / Facebook
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