Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

martes, 30 de octubre de 2012

Tu imagen el espejo


Eramis Cruz

¿Cuándo fue la última vez que te miraste en el espejo? Estoy seguro que no hace mucho tiempo, es prácticamente un hábito. Este fue un invento fascinante, y el espejo es tan necesario que uno no se imagina el mundo sin ese reflector de las imágenes. Uno se mira en el espejo por más de una razón, pero sobre todo para observar aquellos pequeños detalles de la apariencia. Nadie quiere que se le acuse de negligente simplemente por no mirarse en espejo antes de salir a la calle.
El espejo lo encontramos relacionado a esa interacción entre el hombre y el mundo. Ligado a cuentos y leyendas desde la civilización griega, egipcia, etrusca y romana. Al principio se hacían espejos de superficie de metal pulido, y existían variaciones de una civilización a otra, luego en siglo XIII con la producción del vidrio y el cristal, el espejo logró una función más eficiente en la reflexión de las imágenes. La función del espejo se explica mejor usando le ley de la reflexión que se refiere al cambio de dirección que experimenta un rayo luminoso al chocar con una superficie pulida.
Es raro que uno visite un casa en la que no hay por lo menos un espejo y parece que su función principal es la de reflejar nuestra imagen de manera fiel aunque sea invertida, nuestro cerebro sabe relocalizarla. Pero el espejo tiene otras funciones tan importantes como la que le atribuimos más comúnmente, como son los espejos retrovisores en los vehículos de motor. Uno no se imagina conduciendo un automóvil sin espejo a ambos lados y uno en el interior.
Al espejo se le ha dado inclusive atribuciones mitológicas, se le ha asignado un role en obras y películas en el que espejo mágico es capaz de responder y reaccionar.
Pero al mirarnos en el espejo adoptamos una predeterminación en la búsqueda de lo que queremos ver, y uno se pregunta si las personas cuando se miran en el espejo se ven en realidad como son. Se sabe que el espejo no miente, las que mienten son nuestras percepciones.
El espejo es capaz de reflejar solamente lo que se ve por fuera, no podemos ver en el espejo nuestros fuertes ni nuestras debilidades interiores. De manera que juzgando por las veces que nos miramos en el espejo en un determinado periodo de tiempo, una semana o un mes, podemos llegar a la conclusión de que ponemos mayor empeño en lo que es nuestra apariencia en comparación que lo que somos interiormente.
Naturalmente que no tenemos un espejo para mirarnos por dentro, además esa parte interior nuestra no es un objeto corporal que pueda verse en un espejo o reflejarse sobre una superficie de cristal. Con la proliferación de las cámaras de fotografía digítales podemos reproducir nuestras imágenes, sin embargo el espejo no tiene competidor, se usa en vivo y es más económico.
La sociedad enfatiza en la apariencia hoy más que antes, aunque parezca banal, muchas personas terminan aceptándose como son dependiendo de la frecuencia en la que se miran en el espejo. El espejo no ha contribuido con la igualdad social de las personas, simplemente porque estas lo usan para ver sus diferencias, no su igualdad con los demás. Resulta más positivo que uno se acepte como es, ya que la manera como vemos al otro ideal, puede ser una imagen virtual que reside en el espejo de nuestro cerebro sujeta a distorsiones propias de nuestras percepciones.
Pero la reflexión no sólo es posible con el uso de un espejo, existe una reflexión que es mucho más fácil, ya que no requiere de ningún objeto, y es aquella que podemos hacer usando nuestra capacidad introspectiva.
Este es el método para uno verse a sí mismo por dentro y por fuera, inclusive con más eficacia que un espejo, ya que este sólo nos trasmite una imagen sin detalles subjetivos. Nadie puede ver sus frustraciones ni sus mayores preocupaciones en los reflejos de un espejo, pero la introspección con propósito de análisis críticos para tomar una acción que nos permita enfatizar lo que anda bien en nuestra vida o enderezar lo que necesita de una redirección.
La imagen es importante para mucha gente, a todo el mundo le gusta verse bien y que le vean mejor, pero las imágenes están sujetas a las percepciones de los demás e inclusive de las nuestras, por esa razón, lo más importante no es como nos vemos o nos ven, lo más importante es lo que somos. Somos prácticamente lo que son los demás, las diferencias nos son más que detalles de la personalidad, de lo que nos define como individuo. Pero inclusive esas diferencias, como el color de los ojos, el color de la piel, la estatura, e inclusive la religión o el partido político con los que nos identificamos son partes de lo que somos y no de lo que no somos.
Casi siempre tenemos un espejo en el baño de la casa, muchas veces hay un espejo en el pasillo que conduce al exterior, y algunos edificios también colocan grandes espejos en los vestíbulos para que los residentes puedan echarse una última mirada antes de exponerse al ojo crítico de los demás.
Los que no abundan son espejos que reflejen lo que llevamos por dentro, pero es mucho mejor de esta manera, el interior nos pertenece intrínsecamente para que sea una reserva bajo nuestro dominio absoluto que podemos cambiar sin denotar cuando cambiamos ideas y conceptos de los que somos o de los que queremos.
Con frecuencia nos sorprenden las trágicas noticias que ocurren en la ciudad o en el país, crímenes horrendos, sucesos que parecen de películas, accidentes que pueden ser evitables si se observa la prudencia y el respeto al derecho ajeno. Ciudadanos que optan por la violencia para remediar sus conflictos, o determinan usa el crimen como medio de ingresos exorbitantes.
Uno se pregunta si alguna vez se vieron en el espejo, si se dieron la oportunidad para una introspección que le permitiera saber sus valores, sus caminos, pero sobre todas sus opciones.
Otra distorsión del espejo interior de cada persona, puede ser esa manera de verse en el espejo de la perfección, especialmente cuando el espejo no miente, la que miente es la miopía que no permite ver la imagen que correctamente corresponde, aun sea invertida.
Hay gente partidaria de un mundo sin espejo, que no le confirme aquello que no quiere ver, una imagen de una persona envejecida, o con sobrepeso, o con una cara que demanda de una cirugía estética como la que se hacen los iconos de la televisión, imágenes que denuncian lo feo, o la negrura de la piel, espejo crueles y degradantes, imágenes contrapuesta entre la bella y la bestia. Olvidan que el espejo es un fenómeno producto de su obediencia a la ley de la reflexión. La persona es mucho más que una reflexión de un espejo que no sabe nada del alma ni de la grandeza sintetizada frente a una imagen virtual de luces que parecen determinar las ilusiones y la felicidad.
Y caminamos por la pasarela de la vida creyéndonos mejor que todo el mundo, especialmente en el modus vivendi de muchas comunidades donde la gente llega a creer que no necesita ni siquiera conocer a su vecino más cercano, una actitud que tiende a desvalorizarnos como personas que por naturaleza somos seres sociales, esos son los que se miran en el espejo de la ignorancia y que definitivamente necesitan hacer una verdadera introspección. El espejo solo te confirma lo que eres, no necesariamente el potencial de lo que puedes ser en término de tus valores, de tu talento y tu capacidad introspectiva para ser cada vez una mejor persona. .

lunes, 1 de octubre de 2012

Males y remedios de un paraíso


Eramis Cruz
 
Sin ánimo de cometer plagio, sino de resaltar una gran responsabilidad de toda una generación, uso una frase que ha dado vida a una canción popular, "contigo porque me matas y sin ti porque yo me muero...". Es históricamente funesto no darse cuenta cuando cambia el tiempo, cuando se da una transición de una época a otra. En el mundo se desarrollan patrones, y se usa una simbología para definir las cosas y establecer protocolo de comunicación. Mucha veces una o dos palabras describen toda una era, un modelo económico, o un sistema político. Así tenemos “guerra fría”, “neoliberalismo”, “dictadura”, “Guerra Santa”, "los Templarios", Santa Inquisición”, “Renacimiento”, “guerra civil”, "Bolos y Coludos", "Gran Depresión", "Bretton Woods", "banda colorá", "comes solos", y "llegó papa", entre otras.
Existe un país pequeño con nombre grande, pero también con una historia larga, los habitantes de este país son tan valientes que se han declarado en guerra en múltiples ocasiones sin importarles si el enemigo es un vecino o un imperio. Su historia le resulta increíble a medio mundo. Llevan sobre sus hombros la fatalidad de arreglar lo que otros les descomponen.
Nunca fuimos ni la gloria ni el infierno, sino ambos a la vez. Nos contaron cómo se maravilló Cristóbal Colon, el almirante y explorador a quien no conocimos ni siquiera en retrato, cosa que no nos sorprende ya que tampoco conocimos retrato original de Juan Pablo Duarte y Diez. Se trata de dos seres excepcionales, uno por su temple y el otro por su honestidad. Pero sabemos que Duarte fue mucho mejor que los demás juntos, fue tan bueno que hasta lo echaron del país, y ahora vivimos y sufrimos con él, reímos y lloramos con él, como dice la canción, “ni contigo ni sin ti”. Duarte es el sueño que se antepone a todas las pesadillas, que nos llegan por el norte y no por el este, como creía la gente.
 Dijeron unos turistas que pagaban con dólares y euros, que esa tierra es un paraíso, se referían a sus playas y sus mares, a sus mujeres, las cervezas frías que transpiran las caricias, su música, el sentido del humor de su gente y la manara peculiar de hacerle el juego a los vericuetos de la vida. Se referían a lo que se ve, lo que no se ve es el infierno en míseros campos y barriadas.
Esa fue la evaluación del año, todas las demás fallaron en la última década. Esa “algo más de media isla” ha caído en un estado depresivo por el uso, el desuso, el abuso, lo cóncavo y lo converso de la orografía de la especulación y el engaño del más fuerte y por los nuevos vientos que azotan desde el interior, así como el torbellino de sus contradicciones internas. Mientras las grandes potencia disminuyen las funciones del Estado, esta "algo más de media isla" la acrecienta y tiene un congreso más grande que el de un continente. Su cuerpo diplomático provoca la risa del otro medio mundo que le cree.
 Se dejó de oír el eslogan femenino de que “no son  machos pero son muchas” para ceder el paso a la violencia de género” en completa desarmonía con el logo de campaña “llegó papá” que luego fue la premonición de aguafiestas de Miguel Vargas Maldonado, que no vende su partido por 30 monedas sino por 130 millones que no iguala su fortuna. Se hunde el paraíso por no decir la isla, porque no es sólo nuestra, pero el pueblo tiene razón cuando se coge la política de "relajo" hasta que se sienta ponderado, ya que públicamente Leonel Fernández se fue con Balaguer y Daniel Vargas Maldonado se fue con Leonel para que papá Mejía no llegara a la silla de los alfileres.
Pero es tiempo de pensar diferente, hace ya algún tiempo que lo es, digo para que por lo menos hagamos otro intento, ya que pensando solamente no se resuelven las contrariedades. Nuestra historia fue la de unos cuantos, si se toma en cuenta el hábitat por kilometro cuadrado en el tiempo de los bucaneros, el presente es ahora el de diez millones de personas con sus nuevos capítulos que se animan gracias a la estática con que se reconocen los 1's y los 0's para expresar los pixeles en un millón de colores.
Sufrimos en carne viva la vulnerabilidad de la democracia, después de aguantar el oprobio de la dictadura, “ni contigo ni sin ti”, diría un fatalista empedernido, o un religioso rey en el mundo de los ciegos. Ese país hay que buscarlo en el mapamundi con la punta de un lápiz, o el cursor del ratón de Bill Gates. A quien se le hubiese ocurrido la idea de hacerse multibillonario con el uso de un ratón. Pero este país no es tan pequeño como se cree, allá fue que mandaron 42,000 marines y más, solamente a la capital, y parecían robots detrás de las alambradas, aún  no sabemos para qué mandaron tantos, ya que no venían a pelear sino a buscar a unos gringos indocumentados que allí se encontraban cuando se armó aquella “vaina” en defensa del Profesor Juan Bosch. Después, así fue, ni uno, ni el otro, ni Peña Gómez por ser negro y haitiano, ni Juan Bosch por creerlo comunista. No olvidamos que los cristianos no son hermanos de los comunistas sino de los pecadores que no son los mismos ni que se empinen, el prójimo es aquel que nos conviene, no quien pretende distribuir nuestros bienes y propiedades, la comunión nos queda grande aunque el vino embriague.
Venimos descifrando los dilemas y atando los cabos sueltos para concluir que nos “jodieron” los caudillos, tanto los buenos como los malos, ellos nos dejaron pichones de dictadores, ladrones bien educados, y una idiosincrasia con tendencia de “aprovéchate de lo que no es tuyo”. En aquella “algo más de media isla”, casi todo el mundo es un buen político que confunde la democracia con el sectarismo y su resultado con el patrimonio personal.
Después de 1965 la juventud paso a ser rebelde sin causa. Mentira, eran los únicos con la razón. Ellos leyeron la historia y lo descubrieron todo. Que nos impusieron lo de dominicanos por los dominicos, la democracia por el capitalismo, la religión por la Iglesia Católica. Todo para no darnos el crédito sino el delito, que si hablábamos francés nos llaman haitianos, y si hablamos ingles dominican-york, para el colmo el español no era nuestro sino de España, pero el castellano también era de ellos." Esas aguas trajeron estos lodos", estuvo lloviendo desde el tiempo de la restauración, algo que evidencia la rabiosa valentía del bravo general Gregorio Luperón, a ese no lo mató nadie porque no creía en esa vacilación de “contigo ni sin ti”, o está con Dios o está con el Fondo Monetario Internacional.
En ese paraíso el pueblo se define como un gentío o un grupo de “pendejos” que gana los conflictos para beneficio de otros, algunos egresados de la UASD o de la Madre y Maestra neoliberalita, o el que escala al palacio, al congreso, a un ministerio, o escala la dirección de un organismo del partido, como el Revolucionario que no revoluciona o el de la  Liberación que no libera, “ni contigo ni sin ti”, diría el cardenal Nicolás López Rodríguez, un partidario de que manden a los niños criminales a las cárceles, esos que no son vistos como pecadores, los pecadores no son criminales, debido a que los pecadores van a las iglesias a pedir el perdón del día después y admiran al cardenal, los criminales matan a pecadores e inocente por igual.  “Dejad que los niños se acerquen a mí”, pero que no sean traficantes ni han de estar armados, diría el señor desde la basílica de Higuey. Y para que nos sirven los millones invertidos en la educación dizque para educar a los niños, incluyendo los colegios del cardenal. La opinión del cardenal es el juicio de un reaccionario que no se pierde en los estamentos del poder, después será fácil justificarse como lo hizo recientemente el padre Rafael Marcial Silva.
El pueblo sabe que el gobierno no funciona, pero también sabe que no funcionó antes, y el pueblo aguarda el momento oportuno, una vez esperó 22 años, otra vez lo hizo por treinta años. Ahora no se sabe por cuantos, Leonel Fernández tomó unas vacaciones luego que le aseguró  el empleo a su señora. Se va de viaje al exterior, él necesita renovarse, recibir títulos y aplausos para mantener la vigencia. El es el último caudillo, no es dictador pero lo controla todo porque lo sabe casi todo, inclusive que la memoria colectiva no existe para él.
Ahora todo es sostenido, inclusive la corrupción y uno se pregunta y los líderes dónde han estado, y los periodistas, dónde han estado, los sindicalistas, dónde los revolucionarios del proletariado, le dejaron los fusiles a los narcotraficantes mejicanos. Extrañamos los héroes que no murieron en la guerra, todo este tiempo dónde se ha ido tanta gente. Todos sabemos donde está  cada uno, uno en el silencio, otros sobreviviendo, otro compartiendo lo que se pueda. Todavía el coronel no tiene quien le escriba un e-mail.
Es fácil entenderlo, que hay mucha gente hablando en parábola, sin especificar casos ni nexos, o escribiendo metáforas bellas y profundas, como quien dice mucho sin decir nada. A unos les llaman resentidos sociales y a otros políticos rancios, y hay los que se llaman millonarios funcionarios o millonarios sin funciones.
Resta el otro subconjunto del conjunto, esos son los melancólicos, enfermos del pasado, que buscan la libertad que no tuvieron, que no renuncian a su egocentrismo, no caben dentro de sí, viven como “el coronel que no tiene ni Twitter ni Facebook”, esperando con paciencia la muerte, tal vez su nombre salga en un periodiquito digital o en “Vainas Dominicanas”. Uno tiene que aplicarse su medicina, el tiempo ha cambiado, y hoy vivimos con una nueva generación que merece un cambio de actitud para prepararlos para sus nuevas responsabilidades, uno no puede vivir prisionero del pasado, a pesar de quererle tanto, “contigo porque me matas y sin ti porque yo me muero”.