Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

domingo, 29 de mayo de 2011

No postergues tus prioridades que el tiempo es irreversible

Eramis Cruz

Uno esta supuesto a pensar y luego hablar, pero no siempre es así. La
vida requiere tener un concepto del conjunto, una visión universal de las cosas
más importantes que atañen a nuestras vidas. Hay que saber que tú eres tu vida,
esta no será para siempre, tienes que darte la oportunidad de ser feliz y hacer
feliz aquellos que son importantes para ti. No postergues establecer tus
prioridades de una manera realista, se puede ser feliz con lo que se tiene y
darle impulso al motor del corazón persiguiendo lo que se que se quiere.

Muchas cosas no llegaran a tus manos nunca por razones que no controlas,
por ejemplo tu apariencia física es tu identidad, se feliz con la tuya y no con
la de los demás. A esta altura del mundo el racismo no debería ser tema de discusión.
Uno no puede permitir que las percepciones del derredor sean determinante en los
momentos de las decisiones.

Óyeme bien ángel de los amores, este es tu mejor momento, la juventud es
un tesoro solo para aquel dispuesto a transformarle en algo duradero, un
recurso deja de serlo para aquel que no sabe cómo invertirlo. Vas a la
universidad porque tienes la determinación de dar un salto en tu vida con altas
calificaciones, obtener las habilidades necesarias para venderte como el mejor
candidato para el empleo, y contar con una certificación con diga mucho con
unas cuantas palabras. Esto no será posible al menos que dejes de lado las
vacuencias, te impongas sobre tus inseguridades y tus miedos. Para nadie fue
diferente, todos contamos con una gran extensión de la incertidumbre, de lo
contrario, las conquistas no tendrían merito.

Hace un tiempo que vengo siguiendo tus pasos, son tan inseguros que
apenas dejan huellas en el fango del camino. Todos corremos los mismos riesgos,
es difícil saber que inquieta el corazón del otro, pero es su corazón, uno no está
supuesto a controlar eso. Preocuparte por el tuyo, o mejor dicho no te
preocupes tanto, ya tiene edad suficiente para descubrir que cada día trae
consigo sus propias interrogantes, unas son predecibles el día anterior otras
escapan a nuestro control, pero ningunas son parte de una conspiración contra
tus planes personales, ni afectan los puntos de enfoques de tus planes a
mediano y largo plazo.

Machas veces pienso en el trabajo que hace un cirujano de alta reputación,
nada para mí es más impresionante, toda una tarea incidente entre la vida y la
muerte, pero también pienso en la tarea de un experto que desactiva los
explosivos de alta capacidad, con la vida expuesta y los riesgos de un error
fatal que puede hacer eternos los minutos irreversibles.

En mi empleo a veces pienso en el trabajo del presidente de la nación,
para él todo cuenta, lo que hace, lo que dice, por donde camina, y cuáles son
los atractivos de su paisaje, es una gran responsabilidad cuando hay soldados y
generales en la línea de fuego. Todo el mundo está atento en la figura y las
ideas del presidente. Entonces me doy cuenta que mis responsabilidades laborales
y mis otras responsabilidades no son tan grandes ni tan comprometidas, aun
tengan la misma importancia para aquellos a los que presto un servicio.

Quiero decirlo a mi sobrina que ya te he visto en muchas fotos en
Facebook, estoy convencido que eres linda, tienes unos ojos encantadores, una
boca de labios sexi, pero lo que tienes con más atractivo es el conjunto que
forma lo que eres, una mujer preciosa que podría ser la envidia de otras
tantas. Esto de nada sirve si no te lo crees. Por dentro puedes ser aun más
bella, puede ser la persona que tú quieras, puede elevarte a al nivel que tú
quieras, nadie controla tu interior al menos que tu así lo permitas.

Dicen los expertos que todos tenemos un yo real y otro yo ideal. Esto es
complicado cuando nuestro yo real está limitado por nuestros fracasos y
experiencias negativas y nuestro yo ideal influido por las falsas imágenes de
los demás, que también expresan su yo ideal y ocultan el real. Debemos tener
cuidado por ese juego de la psiquis, ya que nos influye de manera muy
sofisticada.

Uno no debe de hablar de sí mismo, no hay derecho a quitarle esa
oportunidad a los demás, que sean ellos los que opinen. Claro que podemos
contestar sus inquisiciones solamente si son positivas y necesarias.

Puedo hacer una pequeña confesión, tengo la percepción de que la gente
es muy tardía en reconocer el talento de los demás, y es más efectiva en hacer críticas
destructivas sin base de conocimiento sobre la causa de las personas para
actuar, vivir o comportarse de cierta manera. Pero eso no es importante, cada
cual que viva según los dictámenes de su propia conciencia, yo solo me pregunto
cuál fue el parámetro que terminó relacionándome con ciertas personas. Uno lo
sabe de inmediato, la elección no fue mía, qué culpa tengo yo, a modo de
ejemplo, de que mi hermano convirtiera en mi cuñada a una Juana de lo Palote,
simplemente necesito imponer el respeto ante todo, y cuando hay una buena intensión y una sana determinación siempre el bien se impone sobre el mal, de lo
contrario que los ciegos sean guía de otros ciegos, podrá ser desastroso, pero
por lo pronto al menos puedo verlos enfrascados en sus desaciertos que no les
aportan buenos resultados por les adviene divertido.

Escribir es un gran privilegio, y muchas veces puede ser revoltoso,
especialmente cuando se cruza la línea de privacidad, pero por otro lado, tiene
el poder del contagio y la extralimitación del tiempo. Solo sé que si llegaste
hasta esta última línea el mensaje te llegó por tratarse de una importante reflexión
para confirmarte lo grandioso que eres para nosotros que tanto te queremos. Uno
no puede ser maestro porque el que enseña aprende más que el educando, ironía
de la vida o dilema de la pedagogía.









sábado, 28 de mayo de 2011

El regreso primero a la tierra mía

Eramis Cruz

Nadie olvida el día de la despedida, el inicio de una jornada en tierra ajena, detrás se deja algo más que la mitad de la vida, la única compañera para vencer los inconvenientes es la esperanza de que algo por encima de tu fuerza te de una mano para regresar lo más pronto posible. Del otro lado ningún pariente te espera, cuando eres el primer emigrante en tu familia. Tus primeros días dependen de amigos que apenas conoces luego de varios años sin verles y que tal vez te aguarden con más preguntas que repuestas.

Permítanme dar un salto como el canguro, y olvidar los sinsabores de las factorías, los desperdicios en las aceras de las calles de Manhattan, los muertos del tráfico de estupefacientes, las noches solitarias en un dormitorio alquilado donde lo único de tu propiedad son algunas prendas de escaso valor y la añoranza con sabor a melancolía. También quiero contar con el derecho a ser discreto en referencia a las chicas y a los muchachos que fueron mis grandes amigos unos y otros mis peores distractores del grupo juvenil de la iglesia. La historia nunca se escribe completa porque la gente suele tomar en cuenta lo que conviene o lo que perjudica, en el medio queda un capitulo reservado a la investigación de los eruditos.

Cuatro años sin volver a mi tierra fue demasiado tiempo, regresé a conocer unos cuantos sobrinos tiernos, un pueblo completamente cambiado y algunas tumbas nuevas de gente muy querida. Cuando uno se ausenta se da cuenta de que el tiempo no pasa sin dejar huellas, algunas son visibles en el rostro ajeno y otras invisibles en el de uno propio.

En solo cuatro años reeligieron el presidente para continuar con la misma vaina, se murió el sindico de la ciudad de un ataque cardiaco. El río Jaya causó deslizamiento de tierra en el bario Santa Ana y la gente pagaba unos centavos para transportarse en “motoconchos” escandalosos y contaminantes del medio ambiente. Creció el número de los moteles y las cabañas en las márgenes de la ciudad. Era la década del lavado de dinero para construir hermosas residencias con marquesinas para varios vehículos de lujo. Ahora se construyen residenciales y condominios con la misma fuente pero con mayor discreción.

Quise darle una sorpresa a la vieja que me dio la vida, no solo a mí sino a montón de hombres y mujeres, nunca la había visto tan feliz. La primera semana de mi regreso fue todo un festejo. Fue la primera vez que regresé recordando a todo el mundo. Las otras veces fueron todas distintas, el mundo cambió de una manera tan acelerada que se perdieron los buenos contactos, la lista de los difuntos siguió tomando vida con nuevos nombres, la gente no era la misma gente. El sueño del regreso definitivo y para quedarse se convierte en un hilo tan vulnerable que no sostiene la pieza de una falda tan amplia como la isla quisqueyana. Mi cuñado fue el más certero cuando me dijo que ya en ese país “no se vive con cheles como antes”, es cuestión de “papeletas”, me dijo con cierta elocuencia.

Atrás quedaron los tiempos cuando un asesinato era una noticia nacional en las primeras páginas de los periódicos. Después perdió brillo la noticia de la llegada, a nadie le importa cuando llegaste ni cuando te vas, mucho menos después que se terminan los dólares destinado para la rutina de los días.

En ese primer regreso la que más me impresionó fue mi sobrina, una morenita tierna y angelical que apenas había cumplido dos años de vida. Tenía unos ojitos negros con grandes pupilas, había nacido con un parpado caído que le daba a su cara un aspecto triste, pero no le restaba gracia a su manera de reír. Nos acompañó a un paseo con patines al estadio Julián Javier que hacía poco tiempo se había terminado de construir.

La muchachita fue hija de madre soltera un tiempo y de padre soltero otro tiempo, hombre sin esposa pero no por falta de mujeres sino por culpa de ellas. Un día él también decidió romper las olas del Canal de la Mona y se trajo sus muchachos a la ciudad de los rascacielos, como siempre pasa, la babel de hierro le cambia la vida a todo el que ella viene, no importa cuántos intenten desmentirlo, Nueva York le cambia la vida a todo el mundo. A algunos no les cambia la vida sino que se la arrebata en actos repentinos y acontecimientos espectaculares.
Esto le pasó a Carlos Domínguez que lo mandó a matar una amante obsesionada, celosa y con temperamento de perra rabiosa. A Ernesto Germán se le pasó la mano con una sobredosis de cocaína durante una noche de algarabías y desbordamientos de pasiones. Ramón Benavides se fue para Nueva York impulsado por su mala suerte en el amor, de niño sabía que el dinero lo compra todo, casi logra demostrarlo si en su camino no hubiese interferido una bala que no era para él. Ana Celeste sobrevivió los desafíos del infortunio y la violencia pero perdió su marido por razones de un embarazo producto de una relación extraña con un hombre mayor que ella que le hizo subir a la luna en menos de quince minutos.

Todos eran hombres jóvenes y elegantes que vinieron con el propósito de hacerse ricos en poco tiempo. Unos años fueron suficientes para la culminación de sus carreras, mejor pagadas que la de cualquier profesional, una oferta de un coche nuevo, una rubia de cuerpo de guitarra, exhibiendo en su pecho senos exuberantes, un arma de alto calibre y un paquete de dólares días tras días que no podían depositar en los bancos antes de lavarlos con una transacción de una barbaría o una bodega de las tantas en las esquinas de Manhattan.

La muchachita de ojos negros fue la que más cambios experimentó, era la única que daba la menor muestra de preocuparse por nadie, ni por los de allá ni por los de aquí. Ella, igual que sus hermanos, llegó marcada por un bajo nivel académico, deficiencia alimenticia y un diagnostico de salud propio de países del tercer mundo, donde el pobre todo lo paga caro, si es que tiene con qué pagar.

La niña aprendió inglés más rápido que los demás de su edad y condición, teníamos el temor de que la muchacha olvidaría el español y que luego su padre tendría inconvenientes para comunicarse con ella. Los niños que dejan su país sufren una metamorfosis de carácter que les confiere cierta particularidad a su manera de relacionarse entre ellos mismos y especialmente con sus parientes adultos. Pierden la pimienta que caracteriza la manera sensible y meritoria como referente a reconocer y hasta agradecer a quienes hacen posible sus logros y sus éxitos.

Hace poco me encontré con unas fotos digitales de la niña convertida en mujer en las que hace alarde de su cuerpo escultural. Me recordó un reporte periodístico que citaba un estudio sobre las hijas de madres solteras que suelen ser más agresivas para lograr sus sueños que las chicas de hogares de ambos padres.

A pesar de la prisa con la que llevaba la vida, el tiempo no fue lo único que le pasó por encima, de alguna manera terminó siendo madre de un hermoso niño. Siempre sucede, cuando el ejemplar es salvaje y desafiante, algún tigre le acecha detrás de los matorrales protegidos por las sombras que le ocultan la luna. El dilema no termina, tarde o temprano las personas acaban reconociendo que lo que hicieron por sí mismas fue un poco frente a lo que aportan los demás en la sociedad y la familia.

La emigración es un fenómeno común a todos los países del mundo, pero no podemos negar que lo que debería ser natural es vivir en el país en el que se nace. Ninguna institución de la sociedad sufre con tanta notoriedad los efectos de la emigración como la familia. Los que hemos emigrado de nuestra tierra tan querida sabemos todo lo que hemos ganado, pero también sabemos cuánto vale lo que hemos perdido. El patio de mi casa fue un universo cubierto de gramas verdes y aire oxigenado, un despertar de cantares de pájaros felices, algo que no es posible cuando se vive en el asfalto.

viernes, 20 de mayo de 2011

El Terrorismo del fin del mundo

Eramis Cruz

El 21 de mayo del 2011 ha sido un día como todos los demás y la gente lo pasó como un sábado para llevar a cabo la rutina del fin de semana. La predicción de que se cumpliría una profecía de muchos siglos que anuncia que el mundo se acabaría o que sería el fin del mundo no se cumplio.

Esta vez se hace famoso un señor llamado Harold Camping, un hombre estadounidense de 89 años de edad que asegura haber interpretado en la Biblia unos cálculos indicadores de que el juicio final tomaría lugar en la fecha indicada.

Estamos seguros de que esta no será la última vez que alguien aparezca en los medios con predicciones semejantes e inclusive que sea este mismo señor si realmente no tuviera una edad ya avanzada.

Todo el mundo sabe que el señor Harold Camping ha hecho de su creencia una carrera en los medios de comunicación, ha publicado libros y libretos, y mantiene su nombre entre los famosos a causa de la gente que pone en ridículo sus falsedades.

No es la primera vez que esto sucede y de la misma manera. Basta con que alguien con alguna influencia cacaraquee una falsedad o una mentira disfrazada con una pintura de carácter devino. Lo que es difícil de entender por qué Dios estaría interesado en mantener a la gente en un estado de zozobra, de inseguridad y terror.

Todas las religiones implican una dosis de miedo, una de incertidumbre y una gran dosis de fatalismo. En primer lugar, el desafío más importante al respecto es que existen diferentes religiones en completo desacuerdo y todas dicen adorar a un Dios del amor.

No cabe la menor duda sobre lo que se confirma históricamente que la religión tiene su origen en la ignorancia, y de ahí se desprenden las contradicciones frecuentes entre la religión y la ciencia.

La promoción que ha recibido la predicción sobre el fin del mundo o el juicio final de Harold Camping no tiene otra explicación que la tendencia conspirativa del fatalismo religioso en las masas enajenadas del mundo globalizado de la presente corriente liberal de los sistemas sociales dominados por el gran capital.

La gente muy sabiamente dice que “el mundo se acaba para el que se muere”. El hombre y la mujer se pasan la vida haciendo los sacrificios necesarios para hacer de la vida un medio para lograr sus aspiraciones. La naturaleza está cubierta y pintada de maravillas. El ser humano se entiende como la suprema creación de Dios, tanto, que según la Biblia, Dios prefirió crearle a su imagen y semejanza.

Se repite por todas partes que el bien ha de triunfar sobre el mal. Inclusive podemos estar seguros que el proceso universal que determina el desarrollo histórico de la humanidad demuestra que el bien ha dominado el mal, que la verdad se impone sobre la mentira como la luz domina la tiniebla.

De esta manera, no parece tener sentido el empeño de los religiosos en enfatizar y promover el pecado, el mal, la destrucción, el fatalismo, la catástrofe, el efecto de la mentira y el dominio del Diablo en este mundo. Tan evidente es esa conspiración histórica que predice que este mundo no tiene solución y debe ser destruido.

Pero mientras a la gente humilde y de trabajo se le mancha y se le rebaja a un plano humillante, el clero cuenta con el apoyo incondicional de los gobiernos y las superestructuras de explotación. Las iglesias no han dejado de crecer y mantienen grandes templos y grandes centros educativos por todas partes.

El clero no pasa hambre con los desamparados y sus sacerdotes toman vacaciones como cualquier otro empleado del medio productivo, la cual no se le reprocha, pero es notable que los sacrificios están muy lejos de los vejámenes que sufrió el hijo del padre para sostener la verdad que predicaba.

Las religiones y los religiosos se amparan en la moral que necesita la sociedad para su conducción y formación como entidad colectiva, pero al mismo tiempo hace compartible sus posiciones políticas e ideológicas con las pautas y fundamento del sistema social manipulador y poseedor de los medios productivos que marginan y excluyen a quienes hacen su mayor contribución con su fuerza de trabajo.

Quién no se da cuenta de las vacuencias que se hablan los pulpitos de los templos religiosos, cómo se huye de llamar las cosas por sus nombres, y es peor cuando estos son arrinconados en el ámbito de la acción o de la inacción. Existe una evidente huida para no asumir las responsabilidades que se deben asumir.

Pues sí que hay beneficio al predicar el fin del mundo y el juicio final. Beneficios en mantener el miedo, esa es la gran conspiración a la que se prestan las religiones y los religiosos, incluyendo al fanático alienado, esclavo de lo que cree es su verdad. Falsos profetas distorsionadores de los propósitos naturales de un mundo patente y existente.

Este problema no es con Dios, sino con quienes se creen predestinados representantes y predican lo que no deben ni tiene que predicar. Si la gran mayoría no se salvará entonces para qué vamos a hacer el esfuerzo. Para salvar a unos cuantos, y salvarles de qué, esos son los que menos se merecen la gloria, porque se pasan la vida creando el terror y el miedo, humillando al ser humano en vez de invitarle a ser libre de sus condiciones materiales.

Hombres y mujeres libres de la explotación, del bajo salario que les humilla, libres de las guerras de las potencias como Estados Unidos, sediento de petróleo y dominio para extender su mercado. Libres de los políticos corruptos que permiten y fomentan el narcotráfico y el lavado de dinero sucio.

Claro, que es más fácil predecirles a las victimas el fin del mundo o la llegada del juicio final que hacer frente a esos graves problemas de la humanidad. Falta por definir quiénes y donde están los verdaderos terroristas que tanto atemorizan el bienestar de los despreocupados VIP’s.