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domingo, 16 de abril de 2017

El amor se siente gracias al hígado y no al corazón

El amor ha sido asociado por años con el corazón. Este órgano es un icono el Día de los Enamorados y, generalmente, se utiliza para representar los sentimientos que se tienen por alguna persona.

“Te amo con todo el corazón” es una frase que se suele emplear con recurrencia, pero de acuerdo al psicólogo Boris Barraza, lo correcto sería decir “Te amo con todo el hígado.”Y es que lo que hace que “alguien nos mueva el tapete” es un proceso químico que comienza cuando las féminas destilan sus feromonas.El psicólogo explica que las damas están permanentemente emitiéndolas. En algunas ocasiones con mayor intensidad que otras. Se captan a través de un órgano llamado vomeronasal, que se localiza en el epitelio olfatorio, en el cerebro, y de ahí ingresan al sistema nervioso central.

El “clic” -según Barraza- se da cuando el umbral perceptivo olfativo del muchacho se encuentra en la misma frecuencia que la vibración de las feromonas de la joven. Es por esta razón que una chica puede resultar atractiva para alguien y no para otro.En ese intercambio de estímulos, se descargan ciertas sustancias que impactan el hígado, lo que genera que éste libere unas hormonas llamadas glucocorticoides. “Son una especie de almacenadoras de energía. Cuando estamos emocionalmente impresionados, tanto la adrenalina como los glucocorticoides se liberan y hacen que nos sintamos bien con la persona que nos atrae”, señala Barraza.“Cuando alguien nos gusta, tenemos tanta energía que el corazón comienza a acelerar su ritmo cardíaco -por ello la asociación del amor con dicho órgano-. Es una respuesta a lo que el hígado está indicando. La pasión que se siente es el hígado trabajando con las suprarrenales”, agrega.

Es por esto que se dice que el enamoramiento es un proceso neuroendocrinológico.Aquí se entra en una etapa de fascinación, en la que no se le ve ningún defecto a la pareja. Esto mueve a iniciar una relación de noviazgo, donde se sube otro escalón: se pasa a la ilusión. Acá se empiezan hacer planes a corto, mediano y largo plazo con la pareja, desde viajar a casarse y formar una familia. Se comparte con el otro y es a través de la convivencia que suele surgir el afecto y a veces el amor.

La tercera etapa es la más difícil. Según Barraza es conocida como objetivación o confrontación. En ella, se comienzan a notar las imperfecciones del otro y es cuando se decide si se sigue o no. En un noviazgo, no todas las parejas pasan por las tres etapas. “Hay relaciones que duran más que otras. Y el hecho de que logren sobrellevar la tercera no significa que al final vayan a quedarse juntos”, sostiene Barraza.

En este caminar, a veces se suele confundir la pasión con estar enamorado. Barraza aclara la diferencia: la primera es una reacción intensa que acaba en un instante; la segunda te hace sentir bien constantemente.

Amor para siempre
De acuerdo al psicólogo, el amor eterno es posible. “Se trata del amor que ha soportado y seguirá soportando las pruebas del tiempo. Es el amor maduro”, expresa.
Alcanzarlo implica un esfuerzo grande de la pareja. El apoyo y la comprensión no pueden faltar. Varios estudios han revelado que el enamoramiento no dura más que dos años, entre ellos el presentado por la BBC a inicios de febrero.

La investigación la realizó un equipo de la Universidad de Pisa, en Italia, y una de sus conclusiones es que “cuando una relación se vuelve estable, un tipo diferente de hormonas toma el relevo de la química corporal.” De las neurotrofinas o “moléculas del amor” se pasa a segregar oxitocinas o “moléculas de la ternura.”

Así finaliza el enamoramiento, pero no el amor. Sin embargo, Barraza establece que la monotonía puede deteriorar dicho sentimiento, por lo que recomienda la innovación diaria.
Con información de El Salvador

http://culturizando.com/el-amor-se-siente-gracias-al-higado-y/

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jueves, 13 de abril de 2017

El legado de William Edgard Burghardt DuBois

Por Eramis Cruz


 La historia no ha terminado, la historia nunca termina, porque es simplemente el antecedente del futuro. He aquí un hombre ilustre, que viene a complementar el escaso número de grandes luchadores de este planeta en el que habitamos los hombres que tenemos la responsabilidad de hacerlo mejor para el género animal, del cual somos nosotros los más atinados a dirigir los grandes y positivos cambios.

A esta parte del planeta, ocupado por los Estados Unidos de América, llegaron hombres blancos en un tiempo cuando sólo habitaban unos que ellos llamaron indios, luego trajeron negros del continente del sol, como esclavos que usaban y vendían como cosas poseídas, de esos negros surgieron hombres que soñaron con la existencia de un Estados Unidos libre de discriminación racial, donde los hombres y las mujeres no sufrieran la consecuencia del odio y la explotación por el simple hecho de ser negros, hispanos, o asiáticos.

Cuando analizamos la vida de un hombre que nunca tuvo miedo a la controversia y que fue capaz de sacrificarlo todo para sostener sus convicciones, entonces nos damos cuenta cuan profundamente han estado enclavadas las raíces raciales de este país. Pero sobre todo, cómo se han resistido a los embates de la lucha de las ideas los defensores tradicionales de la sociedad basada en el predominio económico y político de aquellos que monopolizan los medios.
  William Edgard Burghardt DuBois, es un referente a un hombre que se entregó por la causa de la igualdad de los hombres en esta  nación, ese es un legado que ha sido reconocido inclusive por aquellos que de algún modo no compartieron los últimos giros que tomó su vida a favor de las ideas del socialismo.

  En la presente circunstancia de la realidad que viven los afro-americanos, conjuntamente con las otras minorías, en el ámbito económico, de salud, vivienda, seguridad de empleo y justicia social, las ideas de este hombre siguen vigentes, y deben constituirse en razones para reactivar las acciones y las reacciones contra la sociedad de consumo y de la explotación de la fuerza de trabajo.  W. E. B. DuBois ocupó una posición en la historia de las luchas civiles de este país, y por la reivindicación de la dignidad humana en otros países, que a la vez es extremadamente distante de las posiciones que han ocupado el General Colin Powell, la Secretaria de Defensa  Condoleeza Rice y el Juez de la Corte Suprema Clarence Thomas entre otros que sirven a la ala conservadora de la nación. En términos más claros, se prestan al juego contra su propia gente bajo los indicadores de un discurso ya expuesto por Booker T. Washington.

William Edgard Burghardt DuBois nació el 23 de febrero de 1868 en Great Barrington, Massachussets, y murió el 27 de agosto de 1963 en Accra, capital de Ghana.  DuBois se hizo miembro del partido comunista en 1961 y ciudadano de Ghana, luego de renunciar a la ciudadanía norteamericana.
Este académico es bien conocido como un autor afro-americano, catedrático y sociólogo, fundador de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) en 1909.  Fue el editor de la revista “The Crisis” que era un órgano dedicado a los aspectos de interés para la  gente de color.  Es el más destacado opositor negro estadounidense durante la primera parte del siglo veinte. En 1952 recibió el premio del Consejo Mundial de la Paz y el premio soviético por la Paz Lenin en el 1959.  Ha de suponerse que estas influencias de DuBois en los medios diplomáticos y terrenos internacionales debió de ser de mucha molestia para la oligarquía estadounidense, porque el nombre de DuBois llegó a ser sinónimo de las denuncias y protestas contra la segregación de los negros en una nación supuesta a ser ejemplo de la democracia para el mundo, pero segada por la supremacía blanca y las aspiraciones imperialistas.

DuBois se gradúo en Fisk University, una institución académica de artes liberales, establecida para los negros en Nashville, Tennessee, en 1888.  Poseyó un ph.D. de la Universidad de Harvard en 1895, siendo el primer afro-americano en obtener ese título de ese prestigioso centro académico. Su disertación con motivo de su doctorado fue publicada en 1896, titulada “La supresión del comercio de esclavos africanos en los Estados Unidos de América, 1638-1870”.  Cabe señalar que DuBois obtuvo una maestría en historia avanzada, tenía amplias habilidades en materia de ciencias sociales, y condujo amplias investigaciones sobre las condiciones de los negros mientras era profesor de la Universidad de Georgia, es su mérito que “The Philadelphia Negro”, 1899, fuera el primer caso de estudio de la comunidad negra en los Estados Unidos.

 Para ese entonces Booker T. Washington era el negro de mayor influencia en América, para los años posteriores a 1915, un gran educador, para finales del siglo 19 y principio del siglo 20, pero estaba destinado a ser superado en los aspectos fundamentales de su filosofía por aquellos líderes más radicales de la estatura de W. E. B DuBois, quien demostró, con la teoría y la práctica, que para los negros alcanzar un estatuto libertario era necesario escalar estrategias y tácticas más radicales aún fuera a costo de conflictos sociales y políticos frente a la tolerancia y la reconciliación. Booker pensaba que era más exitoso un trabajo desde el centro del poder, tenía fe en el alcance de la educación como medio de superación, y desde esa posición controlaba recursos de importancia destinados para esos fines. El hombre tiene sus méritos históricos y temple de carácter demostrado desde su juventud. Nacido esclavo en una hacienda de Virginia trabajó en las minas, pero estuvo decidido a subir la escalera académica para alcanzar la prominencia, viajaba gran distancia para llegar a “Hampton Instittute”. 

Al principio, DuBois también compartía la creencia de que las ciencias sociales eran suficientes para ofrecer las soluciones a los problemas raciales, pero gradualmente se convenció de que debido a la violencia extrema, el racismo imperante, las injusticias y el prejuicio racial, era necesario optar por medidas de protesta y agitación.
Debido a esas convicciones DuBois entra en desacuerdo con este líder de mucho prestigio y contemporáneo suyo, Booker T. Washington, que predicaba y sostenía una filosofía de acomodamiento y que en cierta medida proponía que los negros aceptaran las condiciones de discriminación mientras elevaban sus condiciones económicas y ascendieran hacia posiciones que les permitieran ganar el respecto de los opresores.

En el año 1903 en su famoso libro “Las Almas de la gente negra” (The Souls of the Black Folk), DuBois expone que la estrategia de Booker T. Washington, no terminaría con la liberación de los negros de la opresión, sino que la perpetuaría solamente. Precisamente, DuBois con la oposición a la táctica pasiva de Booker dividió en dos alas a los dirigentes negros cuando muchas etapas faltaban por encumbrarse hasta llegar a las contundentes protestas por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos y la aparición de figuras políticas de las cualidades de Martín Luther King Jr. y Malcolm X. Dos alas en vez de una hicieron posible un vuelo más acelerado hacia metas más objetivas.
Lo que hace prominentes a los grandes líderes es esa simbiosis que entrelaza su creencia con la puesta en práctica de ejecutorias capaces de provocar la acción efectiva de la gente en busca de solucionar los problemas que afectan tanto a ella como a sus descendientes.  En 1905 DuBois toma el liderazgo en la fundación del Niagara Movement (Movimiento Niagara) que tenía como principal moción desenmascarar la plataforma de Booker T. Washington. Este reducido movimiento dirigido por DuBois fue de importancia vital en las definiciones y concretizaciones por la influencias ejercida dentro de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP).

W. E. B. DuBois enfatizó en dos elementos que todavía hoy son parte de un componente crítico en término de la razón fundamental sostenida por la constitución de los Estados Unidos consistente en garantizar el bienestar general de la población. Por un lado ser un americano y por el otro ser un negro, dos elementos que, según DuBois, eran dos conceptos irreconciliables en medio de la segregación, dos ideas preocupantes residentes en un mismo cuerpo negro.  Emerge ese concepto al sueño de que fuera posible para el hombre ser americano y negro sin que las puertas de las oportunidades se cerraran en su cara.

DuBois fue fundamental en la preparación de la primera conferencia del Pan-African en Londres en el 1900, y el diseñador de cuatro congresos del Pan-African que se desarrollaron entre 1919 y 1927. El Pan-Africanismo perseguía el objetivo común de los descendientes africanos en la lucha por su libertad en el mundo.
 Su trabajo durante un extenso periodo en la Universidad de Atlanta contribuyó con su regreso a la NAACP para el 1944, pero también fue mantenido en la mira de muchos por su tendencia y sus enunciados que cada vez lo acercaban más a la izquierda política. Luego de ser confirmada su identificación a favor la causa rusa, el fue acusado de ser un agente no registrado de una potencia extranjera en 1951, para ese entonces tenía la edad de 83 años. A pesar del reverso que se le dio a ese proceso por un juez federal, DuBois se sintió decepcionado de los Estados Unidos y en 1961, a la edad de 93 años, se unió al partido comunista y se mudó a Ghana, renunció a la ciudadanía de su país.


El entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, visitó Ghana (Oeste de África) el 23 de marzo de 1998 y reconoció el legado de DuBois y mencionó que éste se hiciera ciudadano de este territorio para el final de sus días. DuBois fue bienvenido por el presidente Kwame Nkrumah, que también era su amigos. El presidente Clinton citó a DuBois cuando dijo que “el habito de la democracia debería ínter circular la tierra”.  Una expresión que expone el carácter universal de las convicciones de W. E. B. DuBois.  El paso del tiempo, a pesar de las tormentas, demuestra que la verdad perdurará por encima de quienes pretendan dilatar las luces para mantener la humanidad a oscuras pretendiendo cortar las alas a las ideas luminarias de los hombres con conciencia histórica.