lunes, 2 de noviembre de 2020

Montes Arache Revolución de Abril 1965

Montes Arache afirma abundan héroes ficticios de Revolución Abril 1965

Por Claudia Fernández

Entrevistas con la historia reciente del país

[Continuando con la serie sobre la Revolución de Abril de 1965, RELÁMPAGO INFORMATIVO publica la serie de entrevistas realizadas a algunos de los principales protagonistas de este acontecimiento, tanto del lado constitucionalista como del lado conservador. Casi todos han fallecido, por lo que es necesario que se conozca el pensamiento de estos hombres, que en su momento incidieron en el devenir histórico de esta nación.]

Montes Arache:

(29 de noviembre de 1927 – 23 de diciembre de 2009. Entrevista realizada en 1997)

Comandante de los hombres que se constituyeron en leyenda, casi superhéroes para la población en una época de grandes convulsiones y problemas políticos que mantenían en virtual estado de sitio al país. Nervudo, de baja estatura, a primera vista no parece ser el gigante que fue hace ya más de cinco décadas, cuando el estallido armado que dio lugar a la Revolución de Abril de 1965.

Este hombre-leyenda, que habla hasta por los codos y refiere episodios inéditos de aquellos tiempos, no tiene pelos en la lengua para externar su manera de pensar y sentir de los acontecimientos en los que luchó al lado del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, con quien tuvo serias divergencias, como él mismo lo señala, pero cuya amistad se mantuvo por encima de todo.

Su nombre es ya parte de la historia reciente, y lo que más le duele de toda la situación, es el ostracismo en que han mantenido al grupo de combatientes excepcionales que tuvo el honor de comandar, así como el olvido “involuntario” de toda una sociedad y los gobiernos que le siguieron, incluyendo los de los partidos Revolucionario Dominicano y el de la Liberación Dominicana.

Conversar con Manuel Ramón Montes Arache, hombre orgulloso que no se doblega ante la adversidad porque ha vivido con ella como si de una compañera fiel se tratara, constituye toda una experiencia. Es como dice: “Claudia, no me siento frustrado sino decepcionado”, ya que nunca se ha reconocido la obra de cientos de dominicanos que se lanzaron a las calles fusil en mano a defender la Constitución, enfrentar la corrupción imperante y poner en alto la soberanía nacional en medio de una odiosa intervención, de la que dice, “fue hecha unilateralmente por los Estados Unidos”.

Un hombre que se atreve a enfrentar a grupos que inciden en la sociedad, emplazándolos a decir cuál fue su papel en la Guerra de Abril, pues si ese grupo que ahora se quiere atribuir la gloria explicara a las nuevas generaciones su participación, entonces, añade, “yo no estuve en la revolución”.

Este mismo personaje que enfrenta con valentía al doctor Joaquín Balaguer, al que reconoce su nacionalismo pero le echa en cara el que por temor haya creado los antagonismos en los altos mandos militares, quien también se atreve a decir que ya la institución a la que perteneciera –Marina de Guerra– no tiene la capacidad logística y de personal para tener en su seno un grupo élite como los hombres rana, ya que actualmente en ésta “no hay ni un renacuajo”.

Al cabo de los años, reconoce que el episodio del hotel Matum en diciembre de 1965 fue un “soberano disparate, una estupidez de Francis”, que arriesgó la vida de sus hombres para cumplir el sagrado deber de asistir a una misa.

En la acogedora salita de su apartamento de la urbanización El Millón, en donde vive modestamente rodeado de sus recuerdos, la conversación se interrumpe de vez en cuando por la irrupción de Flappy y Sophie, sus dos perros. Así se inicia una retrospectiva hacia el pasado, cuando el Gran Zulú, como le decía a Caamaño Deñó, fue a reclutarlo para la conspiración, petición a la que accedió sin pensarlo dos veces, ya que el móvil que le diera el coronel de Abril bastó para que se decidiera.

Este protagonista de primera línea de la Revolución de Abril de 1965, cuyo arrojo, temeridad y valor no se los escatima nadie, siempre al frente de sus tropas, le creó dentro de sus subordinados la aureola que aún hoy parece relumbrar en su blanca cabeza.

Recuerda con dolor y pena al héroe nacional de mil batallas Manuel Urbano Gilbert, quien ya anciano se sumó a las fuerzas rebeldes “y murió en la indigencia”, cuyo valor nunca ha sido reconocido, así como al italiano Illio Capocci, legionario, hombre de increíble valor que decidió su suerte sin pensarlo dos veces, negándose a acogerse en la Embajada de su país porque este lo había adoptado, así como a todos aquellos que ofrendaron sus vidas por la patria, para ver al final de sus días cómo esos héroes han sido sepultados por falsos ídolos que han usurpado la gloria de los verdaderos.

Su cara se transforma al hablar de esos momentos en que la existencia de la nación como tal peligraba, al intervenir las fuerzas militares norteamericanas en el conflicto “de manera inconsulta”, según afirma y asegura, y habla de los mitos que se crearon en torno a la guerra civil, así como de la supuesta participación de muchos que han vivido a costa de una pantalla ficticia.

El contralmirante (r) Manuel Ramón Montes Arache responde todas y cada una de las preguntas sin pensarlo dos veces, en medio de gestos que le son característicos y que repite sin cesar, dependiendo de cómo le caiga la pregunta y el tipo de respuesta que ofrece.

Realmente, más que una entrevista, fue un intercambio de impresiones, muy agradable por cierto, porque detrás del super entrenado militar que fue, subyace el hombre galante, bien educado, que se desvive porque una se sienta bien en su presencia, cuyo trato fino y cordial contrasta con la imagen de hombre duro y con “arrestos” de la Revolución.

Pero pasemos a la entrevista con este nativo de San Pedro de Macorís, hijo de un inmigrante español y una campesina del Este, criado con todos los rigores, la severidad y la disciplina de aquellos tiempos. Este hombre que todavía conserva el fusil del primer norteamericano que cayó abatido por las balas del no menos famoso italiano Illio Capocci, se muestra sencillo, afable, sin dobleces, y así, en ese estado de ánimo empiezan a surgir sus recuerdos.

P.- General, ¿cuándo, cómo, por qué y en qué tiempo empiezan los preparativos que dieron por resultado la Revolución de Abril?

R.- El inicio, la gestación de lo que se llamó el Movimiento Constitucionalista de 1965, no puedo decirte cómo empezó porque yo estaba fuera del país desde junio de 1961, luego de la muerte del Jefe, tuve un accidente con unos explosivos y durante un año y 8 meses estuve en Barcelona por las heridas que recibí, y de ahí me trasladaron a Washington, en donde estuve interno en el hospital naval de Bethesda hasta el año 1963, cuando vine al país de licencia médica, siendo ya Juan Bosch, Presidente de la República.

Estando en el país, se derroca a Bosch y le hago saber al jefe de Estado Mayor de la Marina en ese tiempo, que era un compañero de academia, Julio Alberto Rib Santamaría, mi inconformidad con los sucesos, porque creía que era una estupidez la que habían cometido y él me dijo que ese hombre era un comunista. Yo le dije que eso era un error, y el tiempo me ha dado la razón a mí. Fue un error y quizás por la aseveración que hice, fue que me llamaron de nuevo desde el hospital y volví a salir del país y entonces retorno el 14 de abril de 1965, cuando todo el proceso se estaba gestando. Había inconformidad del pueblo y de los partidos y los políticos en torno a los gobiernos de ipso. Se hablaba de conspiración, pero a mí, el primero que se me acerca para hablarme de eso fue también un compañero de academia, Giovanny Manuel Gutiérrez y me dice que quería ponerme en conocimiento de lo que se estaba preparando. El no me dejó ver nada de lo que se tramaba, quien me puso en evidencia fue Francis Caamaño, él fue y me dijo que en el seno de las Fuerzas Armadas se gestaba un movimiento para terminar con el Triunvirato, que lo presidía el doctor Donald Reid Cabral.

Una sola pregunta le hice. Francis, ¿para qué se van a meter en problemas políticos, qué tú pretendes y ese sector de las Fuerzas Armadas para comprometerse en ese hecho político? Me contestó, una sola cosa Montes, que cese la corrupción y la politiquería en las Fuerzas Armadas. Y no hubo más nada, yo le dije, cuenta conmigo. El plan original estaba preparado para el 26 de abril, se anticipó como ya es de dominio público, por el apresamiento de varios oficiales y eso es lo que produce el estallido dos días antes de lo esperado.

Naturalmente, yo me incorporé a lo que se llamó en esa época “los rebeldes”, a quienes se les conminó a que entregaran la posición, a lo que se negaron. Eso estuvo muy bien hecho, y a partir del domingo 25, fue que me integré a los rebeldes. De ahí en adelante, lo demás es una historia más que comentada.

P.- Hay muchos mitos, comandante, de lo que fue la Revolución y de quiénes participaron en ella, ¿qué tiene usted que decir a esto?

R.- Claudia, esto me da un poco de risa, porque tienes mucha razón con esto que está aconteciendo hoy sin que la historia se encargue de definir los hechos. Si algún día alguien me pregunta si yo estuve en la Revolución de Abril de 1965, que fue en Santo Domingo, si estos personajes que están diciendo que fueron comandantes, directivos, que estuvieron en ciertas posiciones, estaban ahí, entonces yo no estuve en la Revolución de 1965. con esto te contesto la pregunta. Es que han aparecido tantos atorrantes, tantos vagabundos, esos mitos que tú has dicho, que se han abrogado posiciones, cuando hay hombres que merecen mucho, que jamás han abierto la boca, nunca se ha hecho mención de ellos la lista de estos hombres es larga, y nunca se han mencionado y están inéditos en la Revolución.

P.- ¿Esto significa que no son todos los que están, ni están todos los que son?

R.- Eso fue así realmente, y fue un detalle que lo tomé muy en cuenta y me marcó porque siempre mantengo mis posiciones, no me gusta saltar de un carril a otro, por eso tuve mis divergencias con Francis Caamaño, porque creo decididamente que yo elegí como hombre, con mi conciencia, con mi personalidad y con mi manera de ser, elegí, digo, mi camino desde muy temprana edad. Respecto a tu pregunta, en la Revolución de 1965, aquellos partidos que decían defendían al pueblo a ultranza durante la lucha armada y cayendo hombres muertos, muchísimos, no sacaron la cabeza, ya que invocaban que la lucha no era de ellos. Pero, ¿cuál era la lucha de ellos, lo podrán explicar alguna vez y decirle a esa juventud ansiosa por saber y que le contesten? Me gustaría que hoy por hoy, contestaran después de décadas de haber emitido esos juicios, cuál era la lucha de ellos…

P.- Usted se refiere a…?

R.- Algunos partidos de izquierda, el PCD y el MPD específicamente, no sacaron la cabeza, yo no vi a ninguno combatiendo en ningún sitio. De seudo comandos escondidos, dizque combatiendo. Y si alguno de ellos dice que combatió, entonces yo no combatí en la guerra y no estuve en el país en esos momentos.

P.- En la separación del CEFA, ¿qué sucedió realmente, y después de la Revolución, cómo se logró integrar de nuevo a los militares disidentes y rebeldes?

R.- Bueno, la integración real y efectiva después de la guerra y el inicio del gobierno de Reconstrucción, no se produjo nunca. Lo que me preguntas en principio, a raíz de haberse proclamado el movimiento constitucionalista puedo decirte sin lugar a equívocos, que la totalidad de las Fuerzas Armadas y casi de la nación, salvo sectores interesados, estaban todos apoyando el movimiento. A partir de ese momento, naturalmente hay un sector militar que apoya al Triunvirato, que era el CEFA, la máquina bélica más poderosa de ese tiempo, y amparados en esa contingencia y esa posición sólida militar, el doctor Donald Reid Cabral dio un ultimátum, que no fue escuchado, claro está, y dio precisamente por resultado el enfrentamiento de los sectores.

Todavía creo que se contaba con el apoyo de todas las guarniciones militares fuera de Santo Domingo, pero se produce un hecho que es la batalla del puente Duarte, que define el status militar. ¿Quién tiene el control? El bando constitucionalista, definitivamente, era dueño del teatro de operaciones en este lugar, a partir del lunes 26 en la noche, en la madrugada del 27 somos dueños del terreno, eso es lo que da al traste con la Revolución. Porque quizás con la dolorosa espina que tenían los norteamericanos con el presidente de Cuba, pensaron que iba a haber una nueva Cuba e inconsultamente se produce la invasión norteamericana.

P.- ¿Inconsultamente?

R.- Sí. La invasión norteamericana fue una decisión inconsulta, porque si teníamos un organismo, que era la OEA, que regía y tenía sus delimitaciones en cuanto a sus cláusulas, una de las cuales establecía la no intervención –hace un aparte para una disquisición y dice—fíjate que se dice que hemos sido en América los primeros en todo, en descubrimiento, la primera catedral, hasta los primeros sinvergüenzas, pero creo que somos los primeros que llevamos a la OEA y le ponemos un epitafio, hay que hacer una serie de modificaciones al acta constitutiva de ellos y darle visos de legalidad a esa invasión que fue inconsulta, trayendo tropas de aquí y de allá.

P.- Esa invasión, ¿entonces no fue solicitada por la gente de aquel lado, es decir, por los militares no constitucionalistas?

R.- Ese es otro de los mitos, porque posteriormente, hablando con elementos que estuvieron y formaron parte de la Junta de Reconstrucción Nacional, entre ellos Enrique Casado Saladín, me dijo a mí que a él le llevaron un memorando para firmarlo cuando estaba en el baño y le dijeron fírmalo de orden y llévatelo, pero él no lo firmó, por eso yo te digo que los otros que firmaron el documento no creo que estuvieran de acuerdo, eso fue una decisión unilateral de los Estados Unidos, esa es la verdadera verdad. Afirma de manera tajante y cortante.

P.- Comandante, en el caso de que ustedes, el Movimiento Constitucionalista hubiera triunfado, ¿qué pretendían hacer?

R.- Bueeeeeeeno, objetivamente en funciones políticas, eso era competencia de los políticos, a ellos les tocaba establecer las pautas a seguir.

P.- ¿A cuáles políticos, específicamente?

R.- Los políticos que estaban en ese mundo, yo no conocía a ninguno. Yo venía hecho en la escuela de Trujillo, y lo político para nosotros era terreno vedado, entonces, como te dije, yo salí del país a raíz de la muerte de Trujillo y llegué sin conocer a nadie en ese ambiente. Por eso digo que eran los políticos los que debían hacerse cargo de todo, pero siempre ajustándose a los principios de la legalidad, la democracia y los derechos del pueblo.

P.- Siguiendo con algunos aspectos de la Revolución, ¿de dónde consiguieron las armas para abastecer a los de la resistencia?

R.- Las primeras resultaron del bombardeo de la Aviación Dominicana al campamento donde estaba Hernando Ramírez, en el kilómetro 9 de la carretera Duarte, y respecto de los hombres míos, tenían sus armas con ellos pero no eran muchos los hombres rana.

P.- ¿Cuántos hombres componían realmente el cuerpo de los hombres rana?

R.- Efectivamente eran tres escuadras, 36 hombres, más un grupo que estaba en entrenamiento, eran ciento y pico de hombres, no más de ahí. No todos graduados, pero hombres verdaderamente entrenados eran 36, que formaban la Escuela de Comando, los demás estaban en proceso medio y no tenían la categoría de los graduados. Con esas armas fue que iniciamos, las otras, además de las del campamento del 9, si se me permite decirlo así, fueron donadas gentilmente por las fuerzas de ocupación. Después que se las quitamos peleando, naturalmente. Y se echa a reír recordando algunos episodios.

P.- ¿A qué se debió, en su opinión, la desaparición de los hombres rana después de la Revolución?

R.- Hay una cosa, cuando un jefe ve que uno de los que está cerca de él, le falta aparentemente el respeto, le toma ojeriza. Quizás por el hecho de haber intervenido los Estados Unidos a nuestra nación, se crean esas situaciones, que deben ser analizadas en el futuro en cuanto a groserías políticas, yo digo que se tomó la decisión de desaparecer ese cuerpo, que era necesario en la Marina de Guerra, por haber cometido el irrespeto de haber estado contra esas tropas, fue eliminado totalmente, hoy por hoy no hay ni un renacuajo en Marina de Guerra, es una organización muy necesaria por los trabajos de la institución.

P.- Entonces, ¿usted cree que se necesitaría de nuevo un cuerpo élite como los hombres rana?

R.- Creo que ya no para la Marina de Guerra porque ha reducido mucho sus fuerzas.

P.- ¿En qué sentido?

R.- Es que no tiene el personal ni la capacidad de antes. Cuando yo estaba en la institución, era una verdadera Marina de Guerra. Tenía más de 50 unidades navales, tenía aviación, tenía infantería, blindados, hoy por hoy, apenas quedan unas unidades a flote que cumplen precariamente con sus obligaciones, cuando realmente nuestra fuerza mayor debería ser la Marina de Guerra por la cantidad de costas que tenemos, y ahí mandar. Una fuerza élite sí la deberíamos tener como en todas partes del mundo, para cualquier contingencia, una fuerza especializada porque el mundo vive sujeto a las expectativas.

El Siglo: Jueves, 24 de abril de 1997.

RELÁMPAGO INFORMATIVO: Lunes,20 de mayo de 2019.


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La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...