Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

domingo, 27 de octubre de 2013

Integridad contra oportunismo


Eramis Cruz 

Hay integridad en el hombre o la mujer que trabaja por un jornal necesario con el que mantiene a su familia, dinamiza el sistema que mueve el engranaje de una sociedad y al mismo tiempo con su trabajo trasforma la naturaleza e impulsa la marcha de la historia. El oportunista no tiene visión histórica, es un personaje del momento más oportuno, y está dispuesto a obstruir la integridad que sirve de fundamento a sociedad.
Aunque parezca increíble, hay personas que nunca renuncian al niño o la niña que fueron, son quienes ignoran dónde se bifurcó su vida en aquellos estatus del crescendo del intelecto. Cuesta mucho ser íntegro, uno tiene que dejar pasar las oportunidades que otros aprovechan para ufanarse de lo que son y del sitial al que han llegado. Es muy significativo para una pedagogía funcional en una sociedad políticamente bien establecida, que la mayoría de nuestras imperfecciones y prejuicios son aprendidos.
Al final es obvio que si alguien conoce la felicidad interior tiene que ser la persona íntegra, porque es aquella consecuente con sus principios, sin secreto que ocultar, a quien la verdad no le preocupa y la mentira no es parte de su vocabulario ni de su praxis. Vivimos rodeados de imitadores, de gente que se presenta a través de una falsa personalidad.
La integridad conlleva a una actitud hacia los demás inspiradora de confianza, donde no media el subterfugio ni la manipulación. Donde no se usa la malintencionada práctica de dividir el todo para vender las partes que más convienen, ocultando lo que no funciona o tiene algunas implicaciones que aumenta el costo de mantenimiento, o es pronto a ser reemplazado.
Los dominicanos, tanto como otros gentilicios de nuestros países latinoamericanos, conocemos a plenitud lo que significa la ausencia de integridad, muchos por experiencia propia, otros por experiencia ajena. El mayor cuidado ha de prestarse en el mundo de los negocios, medio mundo acepta como normal querer salir con alguna ventaja abusiva cuando se trata de una transacción comercial o de un contrato de venta o compra.
Esta desconfianza se eleva a las instituciones públicas y privadas y se extienda con mayor énfasis al mundo de la política y a los desempeños de las funciones públicas, donde el funcionario se reviste del poder que le confiere el cargo y luego extralimita su capacidad hacia donde puede obtener beneficios personales simplemente compartiendo un mínimo para pagar por la impunidad. Se trata del oportunista vulgar escondido detrás de un político habilidoso, no importa si es un catedrático o un predicador.
Este comportamiento del ser humano se evidencia de modo retrospectivo y retroactivo en la etimología de la palabra “persona”. En el teatro griego los actores utilizaban una máscara, con la que hacían más elocuentes las muecas, o expresiones, en vez de las palabras, por carecer de medio para difundirlas en el perímetro. En el teatro del presente transcurrir encontramos esos actores de la vida real, usando la máscara que se ajusta al mundo de su interior, un escondite de la personalidad, del querer ser, para vivir no solo distraído sino retraído de un medio que nos impones deberes y obligaciones, no solamente derechos y mucho menos ilimitados por ese impuesto despotismo ilustrado del cual se exhiben muchos de nuestros funcionarios.
El culto a la personalidad lleva consigo las distorsiones propias que tienden a negar la esencialidad de la acción colectiva frente a la acción individual, la farsa de que el líder determina a las masas cuando son estas las que generan el líder y predefinen la plataforma de su influencia. La personalidad esta más enmarcada a ese espacio relativo a otros factores que conviven en busca de algo necesario para sobresalir de lo común o lo ordinario. Pero nunca falta el oportunista para quien el único principio válido de la geometría es que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta que los une, uno de dos puntos está ocupado por derecho propio por el oportunista empedernido. Pero olvida que el principio solo aplica a la geometría plana. Ya sabemos que la tierra no es plana, y no es el único cuerpo del universo que es redondo. 
Supuestamente en una sociedad de oportunistas uno tiene que vivir al acecho, como los animales en la sabana, esperando a la presa más débil para consumirla con la fiereza que impone la necesidad de la sobrevivencia. Pero ni somos animales ni vivimos en la selva, solo que al oportunista se le hace difícil reconocerlo, y dejarse llevar por ese instinto destructivo que proviene de los tiempos cavernarios que corren por los linderos de la genética.
Un hombre  o una mujer integra permitirían que lo elijan al primer lugar, no forzaría la circunstancia, ni cortaría cabezas para llegar a la cima de la fama o de la riqueza, o de ambas a la vez. Pero la fiera humana es la más peligrosa de todas en el entorno del universo, usa más que sus afiladas fauces para eliminar la presencia de la alta moralidad que obstaculice la realización de sus ambiciones.
Entre estos demonios el más notable es el político deshonesto, corrupto e hipócrita, sea hombre o sea mujer, que no solo aspira al primer lugar siempre, sino controlar el medio para llegar a él, y luego que lo consigue se considera su eterno heredero. Luego que cruza el río, no se resiste a su deseo de destruir el puente para que nadie más lo cruce. Maquiavelo es su maestro, pero solamente observa sus más malvadas sugerencias, ocultando aquellas necesarias de usar antes de valerse del exterminio.
En todas partes y en todos los tiempos ha existido una guerra entre el bien y el mal, y los hombres íntegros tienen un modo distinto de combatir a los malvados maquiavélicos, megalómanos oportunistas de la sociedad. Las personas integras enciende la luz en los rincones más oscuros, para que los demás descubran donde habitan los oportunistas de la vida pública, especialmente, en cual guarida se protegen disfrazados de mansas ovejas los leones de los encumbrados tronos de las sociedades humanas.
Estos son los que quieren usar a los demás como escudo, para escalar a posiciones que le permitan robarle el pan y la vivienda a los vulnerables de la sociedad. Y luego acusan a la gente de ser indiferente, de ignorante e inconsciente. La gente es sabia y precavida, de lo contrario los oportunistas nacerían, vivirían y morirían en el poder y los privilegios, pero no, de vez en cuando caen victimas de sus propias ambiciones, terminan defraudados, aniquilados moralmente, en el exilio, detrás de las rejas, muertos físicamente, o moralmente, que es aún peor.
Los oportunistas abundan por doquier, y para el colmo no aprenden ni de sus propias experiencias. Ellos son como la historia aquella de la rana y el alacrán, “está en su naturaleza”. Pero es el pueblo el que paga siempre el precio, y para evitarlo el oportunismo debe ser combatido y los oportunistas moralmente eliminados. Son males aprendidos, por eso la sociedad debe implementa los medios  facilitadores de una integridad para el bien de la colectividad.

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Quién conoce el programa de gobierno del partido?


Eramis Cruz

Yo no estoy seguro cual sería el resultado si nos dispusiéramos a escoger 10 dominicanos de las calles de la capital a una hora determinada con la finalidad de que explicaran que es la Democracia Representativa. Tal vez sería demasiado pedirles que hicieran una comparación con otras ideologías o sistema de gobierno.
La manera cómo se comporta la mayoría de dominicanos en las campañas electorales, la indiferencia con respecto al comportamiento de los políticos a quienes eligen para que les representen, no solo en el Congreso y el Senado, sino durante el tiempo que permanecen en sus gestiones, indica que es imperativo un cambio con relación a la responsabilidad democrática del ciudadano. Lo mismo aplica con respecto al presidente y al vicepresidente e inclusive al mismo partido que postula a esto candidatos.
Si realmente fuéramos ciudadanos responsables en el ejercicio del derecho político, lo primero en lo que debiéramos estar interesados es en el programa de gobierno. No solo en su contenido sino en los recursos disponibles o planificados para la ejecución de dicho programa, independiente de cual partido, y muy particularmente cuales representantes.
Al hablar de programa de gobierno de los partidos políticos, no nos referimos a hojas de papel conteniendo letras muertas engavetadas, sino de un programa activo y realista desarrollado en el 
marco de un trabajo participativo de los miembros de la organización.
El programa de gobierno debería estar definido en términos generales y desglosado en términos específicos según las regiones y las áreas de aplicación, por ejemplo educación, saludad, empleo, seguridad ciudadana, producción o aumento del empleo, y aspectos tan importante como la infraestructura, agua potable, alcantarillado, y el sector eléctrico.
Sobre todo, antes de aprobarse el programa do gobierno debería ser sometido al consenso de los miembros del partido e inclusive a segmento de la población, con la finalidad de ser depurado de irrealidades y verborreas y terminar con correctivos a problemas reales de los pueblos, para satisfacer necesidades que afectan la vida de la mayoría de las familias, especialmente la relativa al nivel de vida, y la necesidad de brindar oportunidades justas de participación en la sociedad.
Aunque parezca una utopía, sería una manera de educar a la población y darle participación en el quehacer político, no solamente previo a unas elecciones, sino posteriormente haciéndoles partícipes en la evaluación de las ejecutorias de la administración gubernamental.  En este contexto la democracia no sería solamente representativa sino participativa.
Estos conceptos sobre el programa del partido, son extensivos a la oposición que no debe limitarse a un rol pasivo, sino que sus candidatos electos contribuyan con los objetivos de su organización y de sus representados en la medida en que trabajan en obediencia al programa bajo el cual fueron electos.
Los partidos políticos que reciben recursos del Estado, o sea de los impuestos que paga la ciudadanía, deberían darle en buen uso. Una manera es desarrollando actividades serias durante las campañas políticas. La educación política de ciudadanía debería ser una de las grandes responsabilidades de los partidos políticos. Los fundos asignados no deberían gastarse solamente en el renglón publicitario, sino ser justificado por actividades participativas de sus miembros.
Es tiempo de que la gente se dé a respetar frente a políticos demagogos e irresponsables que no creen en el pueblo sino en cómo escalan a las posiciones públicas o en busca de prebendas personales.
Una sociedad podrá ser subdesarrollada, pero no necesariamente esta es una condición que pueda impedir tener cierto tipo de organización en pro de una perspectiva hacia logros reales en las soluciones de los problemas más serios que aquejan el país.
En el caso muy particular de la Republica Dominicana, los partidos políticos vienen siguiendo un patrón de campaña electoral permanente, en la que el candidato de este año, se auto elige para el próximo, inclusive el presidente saliente es candidato autoproclamado para las próximas elecciones, un mensaje claro a la ciudadanía de que su voto no cuenta para su elección, sino el dinero substraído del arca del Estado. Así el candidato ladrón, y el ex presidente ladrón, luego del privilegio de la impunidad, se ríe con una actitud triunfalista muy propia de países donde la ciudadanía no se toma la política en serio.
    Hablamos del sistema de Democracia Representativa, porque esto es lo que supuestamente se conoce en el país, pero que no se aplica ni de forma ni de fondo. Solamente con un cambio de actitud del ciudadano, y con aptitudes demostrativas de que se avanza por un camino para mejorar las condiciones en que nos encontramos, será posible salir del atolladero en que nos encontramos. Cuando los pueblos deciden cambiar el curso de su destino, no hay fuerza capaz de detenerle. Aún predomina en la mentalidad del liderazgo dominicano vestigio de caudillismo por lo que no reconocen la importancia de trabajar con el pueblo. La acción educa, en la acción se aprende, cuando se ejecuta la acción se crea la experiencia, la acción es el camino para que el pueblo pase de observador a participante.

domingo, 13 de octubre de 2013

Quien piensa por ti te hace su esclavo


Eramis Cruz

Es vocación del hombre por naturaleza querer hacer mejor el mundo, hacer un esfuerzo por ser feliz, garantizar a los suyos un medio de vida digno. Hoy por hoy millones de seres humanos viven sometidos a un estado de ignorancia y miseria, carentes de los medios indispensables para la vida. Nadie podrá liberar el hombre o la mujer oprimida, el ser humano se libera tan rápido como lo entiende, tan pronto como toma en sus manos su destino, tan expedito como se da cuenta debe pensar por sí mismo.
Uno debe pensar, hacer análisis y atreverse a llegar a sus propias conclusiones. La persona que no piensa en lo que ha estado pensando tal vez no descubra la basura que alquila el espacio de su cerebro. Nuestro cerebro es la computadora más avanzada que el mundo conoce, todo lo que existe creado por el hombre es producto del cerebro. Es una lástima que se desperdicie con repeticiones, trivialidades, y otros ingresos propios de un sistema de sociedad netamente comercial. En pocas palabras, mirar Univisión seis horas diarias: Despierta América, Novelas, Familia Peluchi, Chespirito.
El estudio de la historia nos permite descubrir esta gran maravilla, como hemos avanzado en este proceso evolutivo de la sociedad universal. Había un tiempo cuando la rueda no existía, el hombre de entonces no sabía la utilidad de la rueda. Se cree que la rueda apareció como instrumento mecánico unos 5,500 años antes de Cristo. Hoy más que nunca la rueda sigue siendo de una utilidad que le hace insustituible. Prácticamente todo lo que se mueve utiliza un mecanismo rodante. Basta con pensar en el medio de trasporte sobre rueda y nos daremos cuenta de la importancia de este
mecanismo, a pesar de lucir tan simple.
 Sin embargo, el hombre tiene un gran obstáculo, es el otro hombre, aquel incapaz de entenderse a sí mismo, incapaz de verse por encima del espacio donde otros le han puesto. Y pensar que sin el trabajo del esclavo, la humanidad no hubiese llegado a este sitial. Sin el trabajo de los hombres considerados libres hoy tampoco fuera posible la existencia de este mundo tal como lo conocemos. Pero existe una sociedad piramidal que deniega de estos aportes del hombre o la mujer simple, y atribuyen el crédito del progreso a grandes líderes y científicos, solo por ser pensantes, una parte del componente de las ejecutorias.
Es hombre o mujer, sin historia, camina con la manada, es uno más de los miles que dan coloridos a las campañas de políticos oportunistas, esos que hacen campañas electorales sin programas, ofrecen cambios sin contar los recursos, esos que no tienen madre, ni padre porque son hijos de la mentira y la manipulación. El camino para hacer libre a la gran mayoría de seres humanos, se encuentra obstruido por quienes se niegan a darse a sí mismos su única puerta de salida. Son los mismos que se arrodillan en las iglesias a pedir perdón por nimiedades de la vida. Penden esperando que sucedan los milagros, a atinar el premio de la lotería, el mismo número que jugaba su abuela. Se les encuentras en los casinos adictos a la palanca de maquina traga dólares.
Ellos no son miembros de organizaciones colectivas, no tienen disciplina para cumplir con algunas regulaciones. Son muchos y sin saberlo eligen a los gobernantes, garantizan a la clase dominante su futuro de millonarios. Pertenecen a una generación incriminada a obedecer a los caudillos. Así como a ellos, educaron a sus hijos, transmitiendo la idea de que el mundo pertenece a otros, que las decisiones colectivas son decisiones de otros, que los recursos naturales que nos pertenecen a todos, son propiedades o privilegios de otros. Así permiten que sean otros los que decidan por ellos.
 En nombres de este montón de gente se adhirieron los poderes, el poder económico, el poder político, y el poder de Dios. El poder económico se vale de la fuerza de trabajo que ahora incluye a la tecnología en todas sus expresiones para aumentar sus riquezas y asegurarse el futuro de su “estatus quo”.
 El poder político para utilizar el Estado como un instrumento de mayor capacidad de poder y dominio, especialmente los cuerpos armados,  las instituciones con capacidad para desarrollar grandes proyectos, y autorizado para la aplicación de leyes y regulaciones manipuladas. Además, el Estado es un recaudador de fondos económicos, que en vez de utilizarse para bien de la ciudadanía son desviados hacia beneficios de particulares e influyentes.
 El poder de Dios que en la tierra es sostenido por el clero, ministros, teólogos y toda una estructura física de control social desimanada por todas las comunidades para llevar el mensaje de Dios los desposeídos y desheredados, pedirles que se resignen, que este mundo es perverso, y que no vale la pena, que es mejor que esperen purificados por el sufrimiento que proviene del pecado, que los ha manchado inclusive antes de nacer. Presenta un Dios omnipotente, único e invisible, sedicente de adoración, extremado en sus apremios a los buenos, pero inclemente con el pecador merecedor del infierno.
Esta es la razón por la que el mundo está repleto de héroes, las condiciones de control no es pura casualidad, más bien es causalidad que proviene de la conspiración mejor disimulada por los sofismas creados por los explotadores de la humanidad. Para proteger su pode crearon las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, en medio de ellos existe un gran conciliador, el Vaticano.
En una sociedad verdaderamente democrática se supone que los miembros de esa sociedad desempañan en papel activo en defensa de sus intereses y a través de sus representantes en los organismos de decisiones creando un balance a su favor. Definitivamente este sistema no es funcional en los países subdesarrollados con un bajo nivel educativo y sistema político corrupto, ejemplo Republica Dominicana.

lunes, 7 de octubre de 2013

República Dominicana al borde de una nueva dictadura


Eramis Cruz

Yo sé que muchos buenos dominicanos se están cuestionando, especialmente ahora con el problema que representa el PLD que aliado al PRD y otras inorgánicas organizaciones políticas aliadas, están proyectando implantar otra dictadura en el país. Existe un gran desafío y este es el momento más crítico, porque es cuando se consolidan las instancias para dar comienzo al monopolio del poder.
No hay dudas, y todo el mundo sabe, que el arquitecto de esa dictadura es el ex presidente Leonel Fernández Reyna, con el apoyo de Miguel Vargas Maldonado, Vincho Castillo, Hipólito Mejía y el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, amparado en una gran corporación con estatuto de partido político con el nombre de Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Cada uno de estos siniestros personajes, actúa burlando sus supuestos principios, y el proceso democrático de sus instituciones. En el caso de la Iglesia Católica, está violando los parámetros cristianos en los que la gente sustenta su fe, aprovechándose del silencio de las otras religiones que pescan en río revuelto.
Nadie niega, que como en todos los países, en la República Dominicana existe una minoría con un alto nivel  de vida, pero inclusive esa minoría vive en estado de zozobra por la inseguridad y la incertidumbre que vive el país, la falta de seriedad de las instituciones y los altos riesgo de salud de la población en la capital y en el interior. Con el nuevo gobierno de Danilo Medina, no se esperan soluciones por ser un presidente títere.
Frente a esta alta peligrosidad para la integridad de la República Dominicana, existe la urgente necesidad de un llamado al despertar, de un salto a la realidad, de un llamado a la conciencia, un cambio de actitud de dominicanos. Aquellos que están siendo considerados como masa silente e inerte. Es imperante renunciar a la indiferencia, al consumo de lo inútil, al adormecimiento que produce la inyección de bachatas, deportes televisivos y novelas de banalidades.
Nunca antes el pueblo estuvo corriendo un mayor riesgo de que una minoría poderosa secuestre el Estado y sus instituciones. Leonel Fernández Reyna, igual que Rafael Trujillo Molinas, escaló al poder para convertirse en una persona despreciable, ambicioso de poder, insensible y prepotente, por eso su silencio, esperando como serpiente en acecho, la oportunidad de la campaña electoral para lanzar sus millones de pesos a las calles y comprar los votos de los dominicanos pobres y alcahuetes.
Del mismo modo que lo hizo Duarte, cada dominicano necesita cambiar de actitud, adoptar una posición responsable y rechazar de raíz esa desfachatez con la que pretenden desgobernarnos. Sabemos que somos un país digno de mejor suerte, pero no llegaremos a buen término mientras tantos dominicanos se comporten como ignorante.
Solamente unidos será posible contrarrestar esta nueva envestida contra la democracia del pueblo dominicano. Recuérdese que cuando la anexión a España de nuestro país, al pueblo se le hizo creer que bajo el dominio de la madre patria todo iba a cambiar. Y que inclusive, con el inicio de lucha restauradora, el triunfo contra la fuerza del imperio se veía plagado de limitaciones, sin embargo fue el mismo pueblo dominicano quien directamente confió en su capacidad para hacer el país libre e independiente de nuevo. Pero nuestro gran error histórico ha sido siempre ignorar que quienes realmente no creen en el pueblo dominicano son elementos enquistado en las mismas instituciones del estado y del estado en sí.
Hemos hecho revoluciones para dejar las súper estructuras en mano de una oligarquía traidora. Del mismo modo que Pedro Santana y sus secuaces sirvieron a los intereses más negros contra la instauración luminosa de la Republica Dominicana, así mismo el PLD, ha traicionado el pensamiento
de su líder y fundador, Prof. Juan Bosch, y se ha colocado del lado de la corrupción y la tergiversación. No debería de carecer de motivación e entereza un partido fundado en los albores de la salida de la dictadura, los golpeos contra el pueblo del balaguerismo, y los vaivenes dudosos del PRD que provocaron la salida de su líder y fundador.  Para nadie debió ser más claro el camino y la razón de la marcha.
Estos millonarios políticos, ladrones del los recursos del pueblo, han aprovechado los efectos del llamado neoliberalismo que pretende convertir el planeta en una factoría productiva, donde el capital y quienes lo apropian sean los amos de la humanidad. Pretenden hacer creer que la clase trabajadora no existe, que las organizaciones populares no existen, que las conquistas que con esfuerzo fueron arrancadas a las grandes empresas por los sindicatos y federaciones son excesivas e innecesarias. Y para lo peor, pretenden debilitar el papel del Estado en su relación de poder para actuar en defensa de la ciudadanía en término de empleo, inversión, e iniciativas de proyectos empresariales. Se cambia el papel impulsor del Estado para convertirlo en simple contratistas de las grandes corporaciones. Para estos se están modificando las leyes en muchos países, se cambia la constitución y se crea instrumento de alta investidura, como el caso del Tribunal Constitucional en la Republica Dominicana.
En este contexto de neoliberalismos el gran capital ha cedido una miseria, o dejado caer brizna de la mesa de sus caudales para crear la impresión de que todo el mundo vive bien, un estado de enajenación motivado además por los medios de comunicación.
Frente a esta situación lo única salvedad es la participación consciente del pueblo, la creación de alianzas de las fuerzas políticas, de las organizaciones populares para contrarrestar con la fuerza necesaria y el vigor indispensable las medidas que se están tomando a modo de conspiración a voces contra la democracia y contra los derechos naturales y positivos de la ciudadanía.
Debemos finalmente comprender que aquellas revoluciones, aquellas guerras por la
independencia de los países de América, fueron actos heroicos de los pueblos. Pero en eso tiempo se trataba de crear la patria, de establecer la nación para una clase social que no conocía otro sistema que el de la clase burguesa de Europa. Por eso nunca hemos tenido éxito rotundo, porque es necesario ahora hacer la diferencia. Son esas mismas clases sociales las que se han renovado, ellas son las dueñas de los bancos que forman el FMI, y el Banco Mundial. Ellos no ven de otro modo que no sea por el hueco de sus interese, no por los sentidos de los pueblos sufridos de América.
Las grandes masas adormecidas que conforman los grandes partidos del país, deben salir de allí, todos esos partidos ya han gobernado y no han sido capaces de solucionar los graves problemas del país. El pueblo no tiene nada que buscar en el PLD, ni en el PRD, y mucho menos en el PRSC. Hoy por hoy, o actuamos como seres inteligentes, en defensa de los nobles intereses del pueblo dominicano, o el PLD gobernará hasta quien sabe hasta qué año.