Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

jueves, 27 de agosto de 2015

Los judas atribulados

 Por Andrés L. Mateo. 27 de agosto de 2015 - 5:00 am - 2      


Un Judas atribulado tiene el poder de hacer su ración de daños, su traición, en cierto modo, es un espectáculo del miedo. Incluso es un ritual erótico porque el Judas atribulado se tiene que desnudar frente a todo el mundo.

Fuente: http://acento.com.do/2015/opinion/8278802-los-judas-atribulados/


Un Judas es un Judas. Y decirlo así parece una tautología, pero es bueno aclararlo porque el único que no se siente Judas es un Judas. La noche del 23 de marzo de 1844 Juan Pablo Duarte entraba en la casucha destartalada que ocupaba Pedro Santana en la ciudad de Azua. Nadie sabe qué hablaron. La historia solo registra el desplante que Duarte sintió frente al caudillo seibano, y la retirada silenciosa del patricio acompañado de sus combatientes; mustio frente al estupor y la impotencia. Santana no conocía a Duarte, un idealista de mierda que escribía versos, y del cual había oído hablar. Duarte, quien tampoco conocía a Santana,  lo calibró en la petulancia del hatero habituado a mandar peones, y el aura del triunfo de la batalla reciente. ¡Judas!- dijo entre dientes el Padre de la patria, montándose en su caballo-, y diecisiete años después, en marzo del 1861, Santana era un Judas, un traidor perdido para siempre en la alternativa de sus mentiras.

Nada hay más triste que un Judas atribulado. Un Judas es siempre la omisión de alguien. Una agresiva y engreída manera de no ser que lo lleva a creer que todos son sus semejantes. Un Judas simula, inventa, aparenta, y elude así su propia condición. “La mentira se instala en su ser y se convierte en el fondo último de su personalidad”. Pero si es un Judas atribulado se excede en el disimulo de sus pasiones. Cuando asume la defensa de un gobernante de turno es el más radical, eufórico, implacable. Con su vozarrón crea un nicho de infalibilidad, y con el párpado algo plegado amenaza a todo el que no esté con su defendido. Es un trueno, se pasea por todos los salones, hace fortuna, encuentra una mirada glacial y la desdeña, es la pausa de la conversación en las fiestas de los diplomáticos, y parece que es la sombra protectora del amo. Pero tan pronto advierte que el amo va a caer del poder se repliega buscando campos de acción más efectivos. El Judas bíblico, padre de la metáfora, besa a Jesús no por remordimiento, sino porque se había secado, endurecido, porque ya era incapaz de legitimar otro azar. El Judas de nuestros días traiciona por haber llevado la sumisión hasta el extremo, y ser un lambón de oficio que pone sus bienes por encima de la lealtad. El Judas bíblico se bambolea en la soga del ahorcado. El Judas de hoy en la obscenidad.

Un Judas atribulado tiene el poder de hacer su ración de daños, su traición, en cierto modo, es un espectáculo del miedo. Incluso es un ritual erótico porque el Judas atribulado se tiene que desnudar frente a todo el mundo.  Pierde todos los escrúpulos. Antes justificaba y alababa sin medidas al líder a quien atribuía todos los dones, como un ser superdotado; y unas horas después, sin ningún remordimiento, lo abandona. El simulador jamás se entrega, su objetivo es mantener sus privilegios y hacerse útil a los ocultos intereses del orden. Y el modelo político rápidamente le recompensa. El Judas bíblico, bamboleándose en la soga, tiene el saquito con las treinta monedas apretado en las manos. El Judas de hoy recibe nombramientos para sus familiares, recompensas y cargos diplomáticos. El antiguo jefe ha sido abandonado sucesivamente por sus Dioses, sus vasallos y sus aliados. El Judas verdadero solo asciende  para volver a caer, traicionar, y volver a crecer. Esa viñeta es la más parecida a la historia dominicana.

¿De dónde saca un Judas atribulado el mandato de vivir?  ¿Se puede alguien inventar sus rasgos? Nadie es un Judas sin volverse ilustre. Únicamente leyendo su práctica se puede reconocer a un Judas atribulado. De un solo vistazo Duarte reconoció en Santana al Judas de sus martirios, y no confundió el desencanto con la verdad. Nuestra historia es escatológica y ruin, frecuentemente son los Judas, los canallas, los triunfadores. La verdadera revolución que necesitamos tiene que ser moral.
Pido perdón a mis lectores por estas reflexiones casi filosóficas, me brotaron de un tirón después de leer dos artículos de César Medina, un verdadero triunfador de la sociedad dominicana. Me resulta imposible atravesar la inasible y movediza frontera que separa la posesión de la representación. Un Judas es un Judas.

martes, 18 de agosto de 2015

Hablemos: aprendiendo de la rutina



Eramis Cruz

Nosotros podemos ser nuestro mejor maestro, observando elementos y proceso de la rutina diaria. Las buenas relaciones humanas nos facilitan la vida, aunque eso no quiere decir que tenemos que agradar a todo el mundo. En toda comunicación hay un emisor y in receptor, el éxito consiste en saber corresponder cuando desempeñamos ambos roles.

Pero a pesar de una buena comunicación con quienes nos relacionamos en el entorno familiar, en el empleo o en actividades sociales e institucionales, es imperante tomar en cuenta que todo el mundo necesita su espacio. Esto se conoce como espacio vital y aplica también a las parejas, a los hijos e hijas. ¿Cómo se puede vivir hostigado todo el tiempo? El aire se contamina y se hace imposible respirar. Con frecuencia notamos a dos o más personas de pie sosteniendo una conversación y cuando alguien se acerca demasiado, la otra persona retrocede. Este es un indicativo de que el espacio vital, que como un aura determina el marco de nuestro cuerpo, es indispensable para vivir cómodamente en el entorno. Por ejemplo, en muchos hogares el cuarto de baño es el único lugar en el que se puede estar un momento consigo mismo, y cuando ese espacio no se respeta la persona siente como que necesita un día en un hotel para relajarse un momento.

La saturación debida el crecimiento poblacional en las ciudades hace difícil contar en el hogar con un lugar apropiado para estar solo cierto tiempo, lo mismo ocurre en los lugares públicos. Esto contribuye con el incremento del stress y otras afecciones sicológicas o emocionales.
La otra invasión a la privacidad es la injerencia en los objetos personales como el diario, el teléfono celular, tableta y todas las cuentas privadas electrónicas que por descuido se dejan abiertas en el monitor. Es innegable que en una familia existe una jerarquía, los padres, los hijos, los abuelos, los sobrinos y los primos, pero a diferencia de varias décadas atrás, nuevas leyes determinan algunos derechos que no toman en cuenta tal jerarquía luego que la persona pasa de niños a adolescentes a legalmente adulta.
Tal vez lo más beneficioso para comunicadores y receptores actuando en un entorno compartido podría ser establecer los parámetros que determinan el espacio vital al que por derecho y sentido común pertenece a cada persona, independientemente del tipo de relación existente. Es importante diferenciar la invasión a la privacidad como producto circunstancial, como el limitado número de habitaciones del hogar comparado con la composición familiar, de aquella que se ejerce como iniciativa personal para crear un estado de dependencia en la persona con quien convivimos. En este caso no es extraño el conflicto de quien se siente perjudicado ni que adopte actitudes defensivas.

jueves, 13 de agosto de 2015

Cuando la migración no tiene madre



Eramis Cruz



Conducir un vehículo de motor fue para mí una fantasía desde que era un chico, obtuve mi licencia de conductor tan pronto alcancé la mayoría de edad y han sido muchos los vehículos de mi propiedad. En eso pensaba mientras transitaba la Avenida Grand Concourse. Salí en mi Ford Escape, el aire acondicionador estaba como un congelador, el GPS se negó a conectarse pero yo sabía a dónde iba, eso es una gran ventaja para cualquier persona. Conmigo iba mi amigo Junior, un joven recién llegado a esta gran ciudad. Teníamos la misión de ir a varias empresas en busca de empleo para él. Hicimos un recorrido por un par de condados neoyorquinos, positivamente Junior tiene buenas perspectivas.
 Mientras conducía, el vehículo se estrellaba contra el tiempo de mis recuerdos, fue en ese entonces que por una decisión fortuita,  tomé mi ligera valija, dieciocho dólares en el bolsillo y con una esperanza con piel de rinoceronte, abordé un aparato de Dominicana de Aviación y crucé el Atlántico hace 37 años.

Hay muchos que después de un tiempo han estabilizado su mundo y el de sus proles. Entonces es fácil olvidar que por estos predios aun llega gente en busca de un sueño y que merece algún tipo de solidaridad o condescendencia. Las cosas pequeñas adquieren una gran dimensión cuando en verdad se necesitan para resolver otras mayores, un pasaje para el subterráneo, por ejemplo.    
No es el país, ni la distancia que se recorre la que importa, sino la circunstancia que te convences y te obligas a recalcular las coordenadas del mundo a explorar por un empleo y la garantía de un futuro de mejor suerte. Es de conocimiento general que la necesidad es el elemento motivador de toda acción, y hasta reacción, especialmente la necesidad de carácter económico.
Volviendo a mis memorias, debo decir que más de una vez me quise regresar a mi país, pero cuando soñaba que había regresado despertaba con la impresión de que había tenido una pesadilla. En realidad era muy joven cuando arribé, a sabiendas de que en poco días me convertiría en un indocumentado, una diferencia con los ilegales pero muy leve. La diferencia era tan mínima que un día llegaron a la factoría los agentes de migración, algunos corrieron despavoridos y se escondieron en cualquier hueco o se arriesgaron por las escaleras de incendio.  Pero otros estábamos muy cerca de la puerta frontal, a la vista de todos y terminamos acorralados como las reses en corral. 

Luego comentaron los trabajadores que el patrón nos había traicionado para deshacerse de aquellos más conflictivos, especialmente los que queríamos afiliarnos al sindicato. Logré salir de allí gracias a los buenos oficios de un bogado que en realidad no lo era. Durante los tres días de detención y firmando documentos sin saber lo que decían, aparecieron los amigos para unirse a mi rescate debido a mi reputación de líder juvenil de una iglesia del Alto Manhattan. Todavía era el tiempo cuando ser un indocumentado o un ilegal, era un inconveniente pero no necesariamente un crimen. No existían las penalidades ni apresamiento por largo tiempo como en los últimos años.
Hoy puedo resumir en pasos amplios el camino recorrido. Cambié mi licencia de conducir por la de Nueva York, inicié un curso de inglés, volví al país cuatro años más tarde después que tenía un apartamento rentado. Entonces me había divorciado de un amor tormentoso y de otro amor de verano. Al volver al matrimonio fui apremiado con mis dos hijas maravillosas que sumada a mi hijo por excelencia, fueron los únicos descendientes. Ya había obtenido la certificación de equivalente de la secundaria, luego ingresé a la universidad. En el 1992 hice la ciudadanía de los Estados Unidos, y después de varios empleos en la industria del vestido, ingresé a la universidad; venciendo los desafíos logré un empleo en la Ciudad de Nueva York. Ahí trabajé para  tres departamentos por veinte tres años hasta mi retiro definitivo en el 2014. Tengo el beneplácito de haber publicado cinco obras literarias.

Ahora debo volver a mi amigo Junior, que también dejó en la isla a su mujer con la esperanza de que un día pueda seguir sus pasos. No todos seguimos las mismas sendas, pero siempre estamos compelidos a luchar por cosas muy similares o análogas. Junior es un recién llegado, pero tiene una ventaja comparado con otros inmigrantes, él era indocumentado en su República Dominicana porque nació en Estados Unidos y su madre fue deportada y se lo llevó cuando el tenía siete años de edad.
Como a su madre no se le permitió volver a su apartamento a recoger sus pertenencias y documentos, ni contó con un familiar que lo hiciera, el niño estuvo desprovisto de identificación por más de veinte años. Se pudo inscribir en la escuela solo hasta el octavo grado, luego era como que no existía en el país.  En uno de mis viajes familiares conocimos a este joven por medio de su novia y nos contaron las serias dificultades que él confrontaba. Se nos ocurrió escribir a la prensa y el caso llamó la atención nacional e internacional, con más de diez mil comentarios el muro de Facebook del Listín Diario. Después de algunas gestiones la embajada de Estado Unido le llamó para entregarle un pasaporte a este dominico-americano.
Nótese que Junior no fue el único americano indocumentado en otro país, los hay en todas partes del globo, pero ellos ni se consideran ni son considerados indocumentados por razón de su costumbre de imponerse en la psiquis del resto del mundo usando la razón o la fuerza. 

Es evidente que en este caso hubo alguna negligencia familiar, pero todo cuanto ocurre siempre tiene una razón que a veces se desliga de la solución más atinada. A pesar de los vericuetos, este joven me recuerda mi entrada a esta gran nación. Junior a pasar de ser hijo de dos países, ni en uno ni en el otro había tenido la oportunidad de vivir con dignidad, ahora le toca tomar las cosas en sus manos para reivindicar lo más pronto posible el tiempo perdido.
Tal vez no falten diez mil años para que se cumpla la utopía que refiere el tiempo en que los ciudadanos de los países sientan que son hermanos y un hermano siempre es bien venido, entonces la migración se hará por comodidad no como un exilio forzado por necesidades tan perentorias para la sobrevivencia.

jueves, 6 de agosto de 2015

Un tanto confidencial pero apto para Facebook



Eramis Cruz
Las congratulaciones de Ana y mis hermanos.

¡Gracias! por tus congratulaciones anticipadas “eres mi niña bonita”. Admiro tu generosidad. Seguimos adelante con la seguridad de que vamos por buen camino. Una mirada al pasado y me embarga la melancolía de un poeta al transitar un bello panorama de imágenes impresionantes que convertidas en hermosas memorias pintan de enfatizado colorido el trajinar del presente.
 A tiempo logramos comprender que las dificultades son pequeñas frente a lo tanto que hemos sido recompensados por el esfuerzo satisfactorio para uno y los seres a los que amamos. No me daré por vencido ni claudicaré en mis propósitos, especialmente porque la vida está saturada de falsas percepciones, lo que indica que no es cierto que todo sea” del color del cristal con que se mira”, a pesar de lo oportuno de tal metáfora. He vivido grandes fantasías y crudas realidades y no me arrepiento de mis decisiones, ni de las correctas ni de las erróneas, porque al fin y al cabo, no soy el único protagonista de los desaciertos.

He aprendido superlativamente de las malas experiencia, considerando lo mínimo que se aprende de las buenas, las buenas se disfrutan, las malas nos reivindican de nuestras debilidades y pasiones. Como es claro en mi trayectoria de vida, he evitado lo fácil y los favores de los influyentes, uno quiere escalar por su propio esfuerzo para luego tener derecho a defender sus créditos. Mis amigos verdaderos han sido muy pocos, pero esos pocos los he valorado porque han sido los que de manera desinteresada estuvieron dispuestos sin que yo se lo solicitara. Los demás no son más que eso, a quienes aplica el dicho del que “al amigo al que amarlo con su vicio”.
Amo a toda mi familia, pero he sido cuidadoso en no ofrecerle los que no era posible darle. Por ser el hermano mayor entre los hijos de mi madre, tuve la responsabilidad de cuidar mis pasos con la convicción de que el resto es responsabilidad de cada uno. La vida nos enseña que debemos ser agradecidos, no importa que tan bien vivamos ahora comparado con aquellos tiempos tan desafortunados, pero en ese tiempo tuvimos la suerte de contar con el amor compartido y con el amigo incondicional.  He sido intolerante hasta el punto de ser visto tal vez con cierto desdén, pero poco me importa, porque al final del día, me  he dado cuenta que han hecho lo que con disgusto tuve la valentía de advertirles. Uno vez la soberbia ajena que arremete con furor cuando se cree ofendida, uno la ve y la comprende, es fácil subestimar las reacciones de quien ignora que se auto elimina.  

Hoy tengo la percepción de que las distracciones de este tiempo nos robaron aquella manera de respeto y confianza, de admiración por el talento, era lo único que creí merecer de los míos. Siempre he tenido ese empeño por hacer comprender que debemos poner esfuerzo por excluir todo aquello que nos hace dependientes, el vicio, el alcohol, los complejos, el temor al desafío, los prejuicios y la tentación de desnudarse de cuerpo y alma en las paginas sociales. Así podremos  vivir orgullosos de lo somos y tener las cuentas claras con respecto a lo que queremos.

Al final, todo tiene un principio y un proceso que sigue una ruta que no termina con el último suspiro, mientras tanto vale la pena vivir la vida con alegría, cantar una canción desafinada, oír la buena música, expresarse con sinceridad y no ser indiferente a las cosas que son importantes para nuestro país. Debemos de cuidar de los niños, ellos darán testimonio de nuestra vida con la suya propia. Debemos ser sus héroes que estamos siempre dispuestos al sacrifico para liberarlos del mal que se disfraza para distorsionar la personalidad y limitar la capacidad del ser humano. Uno tiene que mirar al pasado, no olvidar de donde viene ni avergonzarse del infortunio, no importa cuán ridículo y absurdo parezca, todo el mundo oculta su otro yo, pero somos más felices si no lo ocultamos de nosotros mismos.
Sigamos adelante con la pasión de una llama capaz de encender lo imaginable. Esa llama es el amor, pero aquel que se ofrece con una expresión sincera y una praxis de vida incuestionable. Puede ser concebido como una alucinación o una utopía, pero nadie puede vivir sin una ilusión, sin un sueño, demandar “el final del silencio” “por una mejor mañana y nos damos cuenta que no estamos tan lejos de la “fortuna ignorada. Vivimos una carrera constante “tras la paz perdida”, “somos como luminiscentes, sin la sombra del temor”.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Una falsa: la venta de un sueño



Eramis Cruz

La naturaleza es una maestra, no hay razón por la que tanta gente no aprende de ella, hay que estar dispuesto a hurgar en la búsqueda de lo que realmente nos ayuda a realizarnos. Con frecuencia transitamos por la vida yendo por las rutas equivocadas. Existe un mundo de fantasía creado por los medios y pagado por intereses bien establecidos con la finalidad de abrumarnos con la creencia de que la felicidad se obtiene cuando se goza jugando con las fantasías, cuando se desborda la fortuna material y los gastos excesivos.
Nada puede igualar todas las maravillas que suceden en nueve meses de gestación de un bebe, la madre se presta a un proceso repletos de eventos extraordinarios, todo para que al nacer habitemos un cuerpo determinado por una capacidad funcional que ni la ciencia ha logrado comprender o descubrir a cabalidad. Nuestros genes son un recurso que nos ayuda a comprender lo que somos y lo que podemos ser. Nuestro cuerpo combate lo negativo en función de lo positivo, la verdad.
No importa si vivimos mejor que otros, nuestro interior nos indica que somos partes de un principio de compactibilidad y que nuestros grandes valores superan las comodidades y el poder la posición que desempeñamos dentro del colectivo.

Así nacemos con la capacidad de ser feliz. Durante la niñez todas las aspiraciones son posibles. Basta con ver a los niños mientras juegan, ríen, saltan y escuchan, aprenden la mayor base de datos para su cerebro. Lo que se aprende desde la concepción hasta la pubertad no podrá ser superado por el resto de la vida.  La rectitud de la naturaleza, sus grandes eventos y su colosal composición del espacio sideral, su manera de tratar todo y a todos por igual, el equilibrio de la gravitación universal, debería ser para nosotros la base que sustente nuestro mundo moral, los principios lógicos para que la vida continúe su proceso evolutivo hacia un estatus positivos de igualdad para todos los humanos.
Pero lamentablemente luego que crecemos y adoptamos responsabilidades, cuando adquirimos la capacidad de decidir, de trabajar y producir no solo bienes y servicios sino todo lo que para la sociedad tiene valor, intervienen intereses de elites establecidas que determinan o pretenden determinar el modo de vida, de producción y consumo de la sociedad.

Es en este punto donde tenemos que tener cuidado, y no dejarnos utilizar como si no tuviéramos la capacidad de pensar, de actuar según nuestros derechos y nuestras habilidades como ser humano. En los medios y el medio en que vivimos encontramos toda una maquinaria que tiene como fin la explotación del cerebro humano, nos crean duendes y fantasmas malos y supuestamente buenos que están dizque por encima de nuestra naturaleza, que apremian y condenan durante la vida en la que se sigue un destino o después la muerte con el infierno del sufrimiento o la gloria de un lugar que nadie conoce.
La mayoría de los seres humanos tenemos un concepto pobre de la libertada y un peor criterio de la felicidad, especialmente porque no nos proponemos buscar la verdad por la lógica de la naturaleza que en primer plano esta en nosotros. Nada puede impedir que nos ocurran accidentes o enfermedades, es parte de la naturaleza nuestra. Pero lo peor que nos puede ocurrir es obedecer a sofisma que nos esclavizan la vida entera.
Cualquier video de alta definición nos puede embaucar por quince minutos presentando como indispensable para ser feliz y realizar un sueño, tener lo mejor que se vende. Casa grande con piscina diáfana, coches que siempre están nuevos y transitan por carreteras que nunca se deterioran, playas y estadía en hoteles de máxima calidad, un medio ambiente de abundancia y sin problemas ni preocupaciones. Quienes protagonizan tal falsificación siempre son hombres jóvenes y musculosos acompañados de esbeltas mujeres que ríen y se mueven al compás de una música de trasfondo agradable al oído del receptor del mensaje. Gente que no trabaja y de hacerlo viven libre de problemas laborales, heredera de fortuna acumulada gracias a la vida heroica de sus antepasados o gracias a las peripecias de cerebros extraordinarios a quienes Dios le brindó el privilegio de ser se diferentes a los millones de persona que habitan la tierra.

 Los personajes casi siempre son blancos de color de piel y con rasgos físicos de gente procedente del mundo europeo, es como si en África, los sectores indígenas, las grandes porciones de los países de América Latina no existiera gente que también tiene un sueño.
Todo está interconectado, un sistema social toma cuerpo a través de siglos de transformaciones y toma cuerpo en una superestructura que tiene forma física e intelectual, de ahí la concepción de que el mundo fue creado por Dios de manera perfecta como él, y que después ha venido pasando por un proceso histórico de deterioro, especialmente debido a los pecados, el original y los demás, casi siempre por violar mandamientos y reglas. Este concepto de la creación perfecta contradice los principios de la evolución de la naturaleza, que como una espiral busca siempre ser mejor, hasta con aquellos eventos que nos parecen trágicos, como son los terremotos y los huracanes.
Nos dijeron que Caín mató a su hermanos Abel, el trabajo fue un castigo cuando el hombre fue echado del Jardín del Edén, que por nuestra culpa fue crucificado el hijo de Dios, que no solo era su hijo, sino él mismo. Para el colmo la mayoría de los hombres serán colocados a siniestra del Poderoso y condenados para siempre.

Esta sociedad cuenta con la composición de cuerpo policiales y militares armados para imponerse frete a cualquier persona, grupo social, o país que se anteponga al orden. Estas posibilidades existen debido a que cuando no estamos apegado la verdad, esta verdad se auto revela según la lógica natural de ser humano, de ahí las grandes guerras que han dejado millones de seres humanos muertos.
No solo el sistema educativo es análogo a esas concepciones sino que en la praxis de la vida diaria no vemos acorralado a obedecer como esclavos del sistema social impuesta por los imperios. En la última etapa vivimos un mundo dominado por el consumismo que se empeña en imponer el criterio de que la historia del pasado fue un error en referencia a los intentos libertarios de siglos pasados, y que en la actualidad todo gira en el orden personal y que al menos que la persona escale al cúspide la pirámide no puede llagar a una realización personal. Pero son las mayorías los que alucinan, no las élites del capitalismo que componen el uno por ciento de la humanidad y se apropian de los excedentes del trabajo.