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martes, 31 de agosto de 2010

Sobre la separación de Bosch y Peña


Tony Raful

Es preciso insistir en el concepto de aproximaciones sucesivas a la realidad histórica datada como contribución al esclarecimiento de hechos y situaciones políticas que determinaron la ruptura entre el profesor Juan Bosch y el doctor José Francisco Peña Gómez. La importancia de recrear las razones y criterios de esa división nos conduce al establecimiento de responsabilidades y a la toma de conciencia del destino dominicano.

Una de las versiones que pretenden explicar esa desunión propone que Peña Gómez era partidario de que el PRD se levantara o movilizara a las masas para respaldar el desembarco de un destacamento guerrillero comandado por el héroe de abril, coronel Francisco Caamaño, a lo cual se opuso Bosch. Este argumento es falso, ni Bosch ni Peña tenían relaciones políticas ni militares con Caamaño en 1973.

Estas relaciones se habían roto a raíz del viaje a Cuba socialista de Caamaño y su decisión de procurar organizar la lucha armada en Santo Domingo sobre la base de una definición político revolucionario de identidad con el modelo guerrillero y con las ideas socialistas. Al respecto hay abundante documentación tanto de Bosch como de Peña en ese sentido, datos puntuales de esa separación consignada en la visita del mártir revolucionario, Heberto Lalane a Bosch en Benidorm (España) como en la entrevista en Roma, de Peña con Lalane, autorizada por Bosch, para delimitar los campos en torno a la unidad de propósitos y alianzas en los objetivos de la lucha armada.

Ni Bosch ni Peña habían pactado con Caamaño el apoyo político a su desembarco, ni tenían conocimiento sobre la fecha en que se produciría. Todavía más, tanto Bosch como Peña fueron desinformados sobre el día de llegada de Caamaño a través del Coronel Emilio Ludovino Fernández, quien había estado con Caamaño en Cuba y quien había regresado a Santo Domingo una semana antes; mientras los ”Comandos de la resistencia” también eran desinformados por Melvin Mañón, revolucionario del aparato urbano del proyecto Caamaño, quien aseguró, porque así se le dijo que dijera, y él también lo creyó, que el desembarco de Caamaño se produciría en términos de un año o más de tiempo.

La táctica y la política del PRD en febrero de 1973 eran compartidas tanto por Bosch como por Peña Gómez. La carta de Peña a Balaguer pidiéndole que le preservara la vida al héroe revolucionario y admitiendo su presencia en la cordillera central constituyó un gesto noble de Peña Gómez, pero no coordinado con Bosch, a quien la represión y persecución a muerte, de ambos, pero sobre todo de Peña, los separó por una barrera infranqueable, no sólo de gendarmes y fuerzas especiales, sino de oportunistas que inocularon veneno para irritar y sobredimensionar el gesto de Peña ante Bosch.

El partido se encontraba educando a los cuadros dirigenciales, altos y de base, en el conocimiento de la historia y la formación política, así como en la denuncia diaria de lucha contra el Gobierno del doctor Joaquín Balaguer, de repudio a sus arbitrariedades y contra sus intentos permanentes de reelección presidencial. Peña era el Secretario General del partido y era miembro de la “comisión permanente” y no tuvo ninguna diferencia en torno a la línea política del PRD, por el contrario, en discursos por Tribuna Democrática impulsaba la política trazada por Bosch.
Años antes, en el periodo 1969-70, en ausencia de Bosch, Peña motorizó fuertes y amplias movilizaciones de masas, muchas de ellas de carácter pre-insurreccional, con la finalidad de desmontar el aparato represivo del gobierno del doctor Balaguer, sobre la base teórica de los enunciados del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sorbona de París, Mauricie Duverger, de que un Gobierno podía ser legal por su origen (producto de elecciones) pero ilegítimo por sus acciones y por su degradación antidemocrática, lo cual justificaba su desplazamiento. En la ejecución de esa política, Peña aglutinó las más diversas fuerzas políticas y sociales en medio de una ola represiva de carácter criminal, lo cual presagiaba en lo inmediato un baño de sangre sobre el país, debido a la precaria correlación de fuerzas entre sectores militares y el pueblo.

En esas condiciones Bosch precipita su regreso al país y retoma la dirección política del PRD. Peña Gómez es quien le solicita que regrese de inmediato debido a la grave crisis de gobernabilidad existente y la pérdida de control del proceso de lucha. Peña se ausenta a Europa, no sin antes manifestar su total apoyo a la política implementada por Bosch a su regreso. Otro argumento falso es que Bosch y Peña se separan por alianza con los liberales de Washington preconizada por Peña.

En el texto de las cartas de Bosch a Peña Gómez, recopiladas por Alberto Despradel y editadas por Miguel Antonio Decamps, se comprueba claramente que fue Bosch quien alentó y estuvo de acuerdo con Peña Gómez para que se pusiera en marcha la política de denuncia y presión al doctor Balaguer en Washington, política ejecutada por Peña y Milagros Ortiz Bosch, basándose en la importancia como aliados de los liberales norteamericanos. Otro argumento falso es que Peña promovía la alianza con partidos de la derecha y de la izquierda, mientras Bosch negaba la utilidad de esas alianzas que perjudicarían los intereses y objetivos del PRD.

Bosch encabezó en principio la alianza con fuerzas de extrema derecha y con partidos de la izquierda revolucionaria llamada “Bloque de la Dignidad Nacional”, alianza, que aunque trunca, representaba sectores tan disímiles como los que prohijó Peña Gómez, en el “Acuerdo de Santiago”. Ambos, pues, eran partidarios de alianzas con grupos y fuerzas de derecha y de izquierda, incluso con golpistas de 1963 y adversarios de la epopeya constitucionalista de 1965. Volveremos sobre el tema.

Martes, 31 de agosto de 2010. SANTO DOMINGO


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Publicado por GUASABARAeditor para GUASABARAeditor el 8/31/2010 05:00:00 PM

31 aniversario del Huracán David


10:38 PM -

31 aniversario del Huracán DavidSe cumple este martes, el 31 aniversario de uno de los huracanes más poderosos de ese tipo que ha azotado el territorio nacional en los últimos años, el huracán David, que tocó el país alrededor de las 3 de la tarde del 31 de agosto del 1979. Este poderoso fenómeno natural entró por el sur del país, entre Bani y San Cristóbal, por Palenque. A pesar de todos los esfuerzos realizado por la autoridades y los organismos de socorro del país de ese entonces, quienes se emplearon afondo para evitar pérdidas de vidas humanas y materiales, ya que en los lugares de refugios dictaban charlas y conferencias para orientar a la gentes de cómo debían comportarse durante el inminente paso de David, el fenómeno dejó más de 3,000 personas muertas y cientos de afectados.

David se formó en las costa de Cabo Verde en África, y un día antes de su llega al país, el entonces Presidente de la República (1978-1982), Don Antonio Guzmán Fernández, envió guaguas de transporte público a las calles para llevar a la gentes a los lugares de refugios y muchas personas que vivían en lugares vulnerables, como cañadas, orilla de ríos fueron sacada de sus hogares casi por la fuerzas públicas para prevenir un desastre humano.

Se recuerda también, que el huracán David se esperaba en la madrugada del 31 de agosto, pero el fenómeno disminuyó su velocidad de traslación y ese retraso provocó que personas, ya en sus refugios volvieran a sus hogares, pensando que el ciclón no venía, pero el “poderoso fenómeno” categoría cinco se presentó en hora de la tarde con vientos por encima de 240 kilómetros por hora.

David salió a la 5 de la madrugada del territorio nacional el 1 de septiembre, por la bahía de Manzanillo de Monte Cristi, dejando destruido el sistema de distribución de electricidad, teléfonos, decenas de acueductos dañados, fueron afectadas las represas principales, se dañó casi toda la producción agrícola y decenas de miles de personas perdieron sus viviendas.

Hasta ese momento el huracán más fuerte que había azotado a Santo Domingo, la capital de la República, había sido el San Zenón, el 3 de septiembre de 1930, el cual produjo también alrededor de 3,000 muertos, según cifras de las autoridades de entonces.

San Zenón, sin embargo, llegó a tener categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson. David dejó a la familia dominicana sumida en un espanto y a la comunidad internacional conmovida, luego entró la tormenta Federico que también era un huracán pero bajo su vientos y se convirtió en tormenta.

El gobierno que encabezaba el fenecido presidente Guzmán Fernández destinó grandes recursos del presupuesto nacional para recuperar el campo destruido, el cual se recuperó nuevamente siendo el secretario de agricultura Hipólito Mejía Domínguez.

Pero nuevamente el país fue afectado por el desbastador huracán George el 22 de septiembre de 1998.

Fuente: El Nuevo Diario

domingo, 29 de agosto de 2010

El discurso del tigre sin rayas ante la dictadura

El discurso del tigre sin rayas ante la dictadura


JOSÉ TOBÍAS BEATO | El 3 de agosto de 1960, en una jugada política sorpresiva, Trujillo, tratando de evadir responsabilidades en el atentado contra Rómulo Betancourt, nombró presidente a Balaguer.

“Pero ahora quieren libertarnos de quien es precisamente el último de nuestros libertadores: de Trujillo… que nos ha conducido, al través de una serie de batallas ganadas a la pobreza y al intervencionismo extranjero, a nuestra condición actual, que no es la de un país que vive en el regalo y en la opulencia, pero sí la de un pueblo que dispone de recursos propios para acudir con orgullosa dignidad a sus citas presentes y a sus citas futuras con la historia”.

Así se expresaba el doctor Joaquín Balaguer, un mes antes del desembarco glorioso de los muchachos del 14 de Junio de 1959, quienes entrando por Constanza, Maimón y Estero Hondo sacrificaron sus vidas o sufrieron enormes torturas y humillaciones, a fin de que el pueblo dominicano cobrara conciencia de la necesidad de zafarse de las garras de una dictadura que sofocaba su desarrollo, que amenazaba su tranquilidad.

Eso decía quien ya para esas fechas podía soñar con cierta probabilidad de convertirse en el poder, y no ser un mero “muchacho de mandado” que obedeciera a Trujillo, verdadero poder tras el trono. Por eso, columbrando cercano el fin del tirano, que se anunciaba violento, proclamó en el mismo discurso, con voz simuladamente conmovida: “y si cae, sabrá caer como el árbol cuando lo abate el rayo para convertirlo en cenizas, y no como el árbol cuando lo corta el hacha para que sirva de leña ignominiosa. Los hombres como Trujillo, cuando caen, saben caer con las manos en alto, empuñando en ellas el asta en que la bandera nacional despliega orgullosamente a los vientos la augusta grandeza de sus colores inmortales”.

El discurso fue pronunciado en el Estadio Trujillo, luego “Quisqueya”, a raíz de celebrarse el 29 aniversario de la primera elección del General Trujillo como Presidente de la República Dominicana. Se titula “Al cabo de un cuarto de siglo” y puede leerse en La Palabra Encadenada. La cita que acabo de hacer está en la página 186, de la edición del año 1997. También, quien desee percibir el entusiasmo y al mismo tiempo la hipocresía trujillista del inefable doctor, puede verla y oírla en El poder del Jefe III del realizador cinematográfico René Fortunato.

Desde aquella época comenzó Balaguer a pensar en el panegírico fúnebre que pronunciaría supuestamente dolido ante el cadáver del dictador: “Querido Jefe: hasta luego. Tus hijos espirituales, veteranos de las campañas que libraste durante más de treinta años para engrandecer la República y estabilizar el Estado, miraremos hacia tu sepulcro como hacia un símbolo enhiesto y no omitiremos medios para impedir que se extinga la llama que tú encendiste en los altares de la República y en el alma de todos los dominicanos”. Así dijo dos años más tarde en el entierro del hombre fuerte dominicano, el 2 de junio de 1961, en la Iglesia Parroquial de San Cristóbal. Algunos aseguran que el doctor dictó de memoria la pieza oratoria, señal de que llevaba tiempo hilvanándola.

Claro, en 1959 para no ser tragado por las circunstancias, como le había sucedido hacía poco a su amigo Anselmo Paulino Álvarez, hombre sin duda alguna talentoso, cuyas habilidades Trujillo había aprovechado para la expansión de su ambicioso plan industrial, pero que no obstante ello fue a parar —aunque por breve tiempo— con todo su voluminoso cuerpo a las celdas de “La Victoria”, preso y multado de forma sorpresiva, por un Trujillo ya del todo paranoico. Balaguer tenía que extremar precauciones, pues Trujillo no vacilaba para exterminar físicamente a todo aquel que estimara un peligro o una posible competencia por el poder. Eso lo sabía Balaguer de sobra. Pero por si tenía alguna duda, vería dos meses después de su célebre discurso, el 17 de Julio de 1959, el cadáver carbonizado de su otro amigo de tertulias literarias e históricas, el del escritor Marrero Aristy y su chofer Juan Concepción, derrumbados desde las frías lomas de Constanza, en un accidente claramente simulado.

viernes, 20 de agosto de 2010

Reelección sería “Golpe Estado Constitucional


Presidente Alianza País afirma narco asalta organismos de seguridad e inteligencia


El presidente del Partido Alianza País, Guillermo Moreno, afirmó que hay señales evidentes de que la reelección está montada con la anuencia del presidente Leonel Fernández y advirtió que si ésta se impone sin modificar la Constitución estaríamos ante un Golpe de Estado Constitucional.

En ese sentido señaló que imponer la reelección del presidente Leonel Fernández sin una nueva reforma equivaldría a un golpe de Estado Constitucional que generará una crisis de gobernabilidad.

Según explicó, la Constitución está regida por el principio de la aplicación inmediata y citó como ejemplo el caso de los jueces de la Suprema Corte de Justicia, que por la nueva Carta Magna a los 75 años deben renunciar.

Moreno afirmó que hay señales evidentes de que hay un proyecto reeleccionista montado con la anuencia del presidente Leonel Fernández, porque de lo contrario espectáculos como el ocurrido en el acto de inicio del año escolar no pasarían.

Al comparecer al “Encuentro en LA INFORMACION”, el presidente del Partido Alianza País dijo que si esto ocurre el gobierno resultante sería ilegítimo.El ex fiscal del Distrito Nacional advirtió que la reelección presidencial de Leonel Fernández sólo es posible si se procede a reformar nueva vez la Constitución de la República.

De lo contrario, el doctor Guillermo Moreno indicó que una eventual imposición de la reelección presidencial, por cualquier otro mecanismo sería un acto de fuerza.
Moreno indica que de producirse esa eventualidad la sociedad civil y la oposición estarían en la necesidad denunciar esas autoridades y el gobierno ilegítimo.

Narco se apodera organismos inteligencia y seguridad del Estado.

Guillermo Moreno dijo la situación que vive el país es sumamente delicada porque el narcotráfico ha sido capaz de tomar segmentos importantes de la estructura de los organismos de seguridad e inteligencia del Estado para ponerlo a su servicio.
Explicó que esto ha quedado evidenciado en los casos de Paya, Figueroa Agosto y Arturo del Tiempo entre otros, donde se resalta la complicidad de segmentos de la seguridad del Estado.

Moreno considera grave que las autoridades no hayan podido dar una respuesta aceptable al cuestionamiento planteado desde la sociedad y advirtió que los cambios no deben ser de hombres o de figuras sino de la dirección que evidencian las acciones desde el Estado.

Define de muy grave el hecho de que en la misma dirección del Estado se hable de 18 mil puntos de micro tráfico, activos en el país y que alrededor de 300 mil personas están ligadas a esa práctica ilícita, porque refleja los niveles que alcanzan estas acciones.

Recordó que hasta hace unos años, lo que ocurría era que algunos militares y policías recibían algunos sobornos para dejar pasar las drogas, pero que los hechos demuestran ahora que el problema raya en niveles de gravedad.

Partidos tradicionales en crisis

El presidente del partido Alianza País consideró que los partidos tradicionales están dando señales de que han entrado en una situación de crisis e incapacidad para auto renovarse.

El doctor Guillermo Moreno puso como ejemplo el hecho de que la lista de precandidatos a la presidencia está formada por personas que ya se han presentado al escenario electoral y no han recibido el apoyo de los electores.

Aseguró que los partidos llamados tradicionales viven el momento de mayor descrédito de su historia y que la población no cree que tengan propuesta alguna para enfrentar los problemas que les afectan.

Dijo que la dirección política del PLD se ha apartado totalmente de los lineamientos que dieron origen a ese partido.

Expone ejes fundamentan su propuesta

Moreno al ser entrevistado en LA INFORMACION explicó que Alianza País es una organización política que se está estructurando a nivel nacional, con vocación de tener presencia en las 32 provincias del Cibao.

En ese sentido señaló que el propósito es enderezar el país que se ha torcido con los malos gobiernos que ha tenido.

Según dijo su proyecto tiene como ejes fundamentales el apoyo a la producción nacional, porque a su juicio si no se logra aumentar la capacidad productiva del país no se puede hacer sostenible el desarrollo.

De igual forma planteó como un segundo eje la satisfacción del derecho a sistemas educativos y de salud públicos, de calidad.

Y el tercero es la institucionalización democrática, seguridad pública y participación ciudadana.

Dominicanos viven en incertidumbre

El presidente del Partido Alianza País expresó que los dominicanos y dominicanos viven este presente con mucha consternación e incertidumbre.

En ese sentido puso como ejemplo el anuncio de la indexación de los combustibles, que a su juicio es el producto de una actitud irresponsable del Gobierno que ha despilfarrado los recursos del Estado en politiquería.

“Ahora es la población la que debe pagar el déficit de una mala política de despilfarro”, dijo.

Guillermo Moreno estuvo asistió a este diario acompañado de una delegación de dirigentes provinciales de su organización política.

Por Mariela López y Amable Grullón



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martes, 17 de agosto de 2010

La Restauración fue una conquista del pueblo


La República 15 Agosto 2010, 10:58 PM
DÍA DE LA RESTAURACIÓN

por Jhonatan Liriano

El recuerdo de las heroicas batallas sostenidas por el pueblo dominicano para conseguir y consolidar su independencia todavía estaba fresco cuando Pedro Santana, siempre vinculado a las ideas entreguistas de los sectores conservadores, comenzó a gestionar la protección de España. Corría el año 1859 y los haitianos habían descontinuado los intentos de reconquista de la parte Este de la isla, aunque poco a poco incrementaban su influencia comercial y poblacional en las zonas fronterizas.

El gobierno de Santana veía grandes amenazas en la inestabilidad política permanente y en la crisis económica que sus funcionarios corruptos ayudaron a empeorar, además de que sentía temor por las incursiones de aventureros estadounidenses en aguas territoriales. Por tales razones delegó en el antiguo trinitario Felipe Alfau la misión de atraer el favor político y militar de los españoles a cambio del control de las aduanas y de la reducción de los impuestos para los barcos provenientes de la Madre Patria.

Tras casi un año de acciones diplomáticas, Alfau consiguió la respuesta de la Corona, que ya había perdido sus grandes dominios en Hispanoamérica y necesitaba acciones estratégicas para mantener su hegemonía en las Antillas Mayores.
““La historia nos enseñará que los pueblos han sido libres, prósperos y felices, siempre que han pagado tributo a la virtud”.”

Ulises Francisco Espaillat Vicepresidente de la Restauración.
El 27 de abril ñcuenta Frank Moya Pons en su libro “Manual de Historia Dominicana”ñ Santana se dirigió a la Reina en términos que no dejaban duda de que el interés de su gobierno era anexar el país a España. Las condiciones presentadas a espaldas de la mayoría de la población y de los sectores productivos del país fueron: “Que no se volviera a la esclavitud; que la República fuera una provincia y no una colonia como lo eran Cuba y Puerto Rico; el mantenimiento de cargos importantes para los santanistas; el reconocimiento de las actas que hasta entonces se habían producido en el Estado dominicano; y el canje justo de papel moneda por monedas de oro y plata”. Así lo cuenta Juan Gilberto Núñez en su escrito “La Restauración de la Independencia Dominicana”.

España acogió las condicionantes y comenzó, a instancias del Capitán General de Cuba, Francisco Serrano, los preparativos para convertir al recién nacido país en una simple provincia de ultramar. Solo exigió al General Santana la implementación de una serie de actividades, incluida la recolección de firmas, para dar a entender que el proceso de asimilación brotaba como deseo “espontáneo” del pueblo dominicano.
“Al lanzarme en la arena de la revolución sólo he tenido por movil el ansia de ver restaurada la República Dominicana, sus leyes y sus libertades”.”
General Gregorio Luperón Líder de la Guerra Restauradora.
Reacción inmediata

Moya Pons cuenta que “tan pronto se proclamó solemnemente la anexión en la plaza de la Catedral (hoy parque Colón), el 18 de marzo de 1861, los manifiestos forjados a instancias del Gobierno empezaron a publicarse durante las semanas siguientes, dando la impresión de que todo el país había apoyado la reincorporación”. Sin embargo, la realidad era otra, contraria y efervescente.

En enero, antes de que se enarbolara la bandera española, Matías Ramón Mella había sido arrestado y expulsado del país por oponerse al entreguismo. Y ya el 2 mayo, a menos de un mes de la llegada de los primeros 3,000 soldados españoles, el general José Contreras y un grupo de criollos se habían levantado en armas en contra del cambio político, temerosos de que se restableciera el viejo sistema colonial de esclavitud.

Estos rebeldes fueron capturados rápidamente, pero en junio del mismo año el prócer Francisco Sánchez del Rosario, en coordinación con José María Cabral, invadió el país por el Valle de San Juan. Su grupo se había articulado en Haití, cuyo gobierno apoyó el proceso de rebelión porque temía al expansionismo colonial.
Sánchez tenía la intención de arrastrar fuerzas hasta Santo Domingo, pero cayó herido en las inmediaciones de El Cercado, y un tribunal de guerra ordenó su inmediato fusilamiento.

“Para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez, para arriarlo se necesita también la de los Sánchez”, dijo el patricio antes de ser llevado al patíbulo.

El descontento del pueblo se expandía en la medida en que los españoles armaban su estructura de gobierno. Comenzaron con la reorganización del Ejército, donde relegaron a posiciones inferiores a los altos mandos santanistas. El mismo Pedro Santana, nombrado capitán general de la provincia Santo Domingo, tenía que rendir cuentas a su lugarteniente, el brigadier Antonio Peláez de Campomanes, quien a la vez se comunicaba con la Capitanía de Cuba. Los comerciantes del Sur y el Cibao se sentían oprimidos por las impuestas medidas monetarias y de seguridad, además de que no resistían la actitud racista y de superioridad del soldado español.
Hasta la Iglesia católica local, con una importante participación de sacerdotes masones, se opuso a las medidas adoptadas por el nuevo arzobispo, Bienvenido de Monzón.

A finales de 1862 la tención reinaba en todo el territorio. Y en la primera semana de 1863 el comandante Cayetano Velázquez, con unos 50 hombres, se rebeló contra la comandancia de armas de Neiba, sin mayores resultados. “Esta acción, aunque fue controlada por las tropas españolas, marcó el inicio de la larga carrera de luchas restauradoras”, apunta Juan Gilberto Núñez.

ACTA PROMULGADA POR LOS RESTAURADORES
INDEPENDENCIA

Nosotros, los habitantes de la parte Española de la Isla de Santo Domingo, manifestamos por medio de la presente Acta de Independencia, ante Dios, al mundo entero y al trono de España, los justos y legales motivos que nos han obligado a tomar las armas para restaurar la República Dominicana y reconquistar nuestra libertad, el primero, el más precioso de los derechos con que el hombre fue favorecido por el Supremo Hacedor del Universo, justificando así nuestra conducta arreglada y nuestro imprescindible obrar, toda vez que otros medios suaves y persuasivos, uno de ellos muy elocuente, nuestro descontento, empleados oportunamente, no han sido bastantes para persuadir al Trono de Castilla: que nuestra anexión a la Corona no fue obra de nuestra espontánea voluntad, sino del querer fementido del general Pedro Santana y de sus secuaces, quienes, en la desesperación de su indefectible caída del poder, tomaron el desesperado partido de entregar la República, obra de grandes y cruentos sacrificios, bajo el pretexto de anexión al poder de la España, permitiendo que descendiese el pabellón cruzado, enarbolado a costa de sangre del pueblo dominicano y con mil patíbulos de triste recuerdo.

En pie de Guerra

A principios de febrero las tropas españolas descubrieron que el general Santiago Rodríguez tramaba, desde Sabaneta, la rebelión de todos los pueblos del Cibao para tomar las armas el día 27, por conmemorarse la Independencia Nacional. Pero el 21, el comandante de armas de Santiago, José Antonio Hungría, movilizó sus tropas hacia los poblados de Guayubín y Sabaneta, donde se produjeron trascendentales enfrentamientos. Allí las figuras de Benito Monción, Pedro Antonio Pimentel, José Cabrera y José Mártir se movieron bajo la jefatura de Rodríguez. Y, pese a que tuvieron que replegarse hacia la frontera, dieron inicio a una táctica de batalla agobiante para las fuerzas lineales del Gobierno español: la guerrilla. Más adelante el general Mella distribuiría todo un manual sobre este tipo de movilización.
Ante la ausencia del general José Antonio Hungría, un grupo de patriotas intentó desmontar la Plaza de Armas de Santiago, el 24 de febrero. Moya Pons cuenta que Hungría dio un giro y consiguió detener momentáneamente a los conspiradores que ya habían puesto en libertad a varios prisioneros y reclamaban la rendición de la Fortaleza San Luis.

“Las fatales consecuencias que enfrentaron los patriotas que llevaron a cabo el levantamiento de la Línea Noroeste y de Santiago no amedrentaron a los valientes dominicanos Santiago Rodríguez, Benito Monción, Pedro Antonio Pimentel y José Cabrera, quienes mantenían sus operaciones en diferentes zonas de la frontera cerca de Dajabón, para lo cual contaban con la ayuda del presidente haitiano Fabré Geffrard”, precisa Juan Gilberto Núñez, para describir la agitación que crecía entre los dominicanos progresistas.

Finalmente, el 16 de agosto de 1863, un grupo de catorce hombres, encabezados por Santiago Rodríguez, atravesó la frontera, y en el Cerro de Capotillo, enarboló la bandera tricolor concebida por el genio de Juan Pablo Duarte antes del 27 de febrero de 1844. De este modo comenzaba un encendido movimiento patriótico por la restauración de la República. De inmediato los pueblos de La Vega, Moca, Puerto Plata, San Francisco de Macorís y Cotuí se sumaron a las fuerzas del Noroeste, para luego, con el concurso de 6,000 hombres, rodear la ciudad de Santiago.
El ataque se produjo el 6 de septiembre y, después de siete días de combates intensos, los españoles decidieron abandonar la ciudad, que había sido incendiada por la fuerte avanzada dominicana.

El 14 de septiembre, en una vivienda cercana al Fuerte de San Luis, se constituyó el Gobierno Provisional Restaurador, presidido por José Antonio Salcedo, jefe de Operaciones de los recientes combates. Desde esa trinchera, los restauradores coordinarían cerca de 107 combates necesarios para sacar a las tropas de España del suelo dominicano, sin ningún tipo de concesión. Dentro de estas batallas sobresalió la valentía y la inteligencia de un demócrata de piel mulata llamado Gregorio
Luperón.


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Publicado por GUASABARAeditor en 7:53 AM
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Barrick Gold una amenaza para la República Dominicana http://www.youtube.com/watch?v=DbZj9E1FjBc

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Publicado por GUASABARAeditor para GUASABARAeditor el 8/16/2010 06:15:00 PM

lunes, 16 de agosto de 2010

Efecto dominó en Washington Heights



Por José Carvajal
El autor es periodista

Es posible que, con el encarcelamiento federal del ex concejal Miguel Martínez a principios de este año y la reciente renuncia de Moisés Pérez como director ejecutivo de Alianza Dominicana, se haya iniciado un efecto dominó en Washington Heights.

Moisés fue obligado a renunciar al cargo que desempeñó por más de 20 años, al parecer como parte de un acuerdo negociado entre él y los peritos que todavía olisquean documentos relacionados con el caso Martínez. Y si las labores de los investigadores se profundizan, los tentáculos del temido pulpo de la ley pueden llegar incluso a proyectos universitarios favorecidos por las gestiones del ex concejal y otros políticos.

Pero la debacle puede ser aún peor, y eso lo saben algunos dirigentes de organizaciones no gubernamentales que forman parte de lo que yo llamo “anillos de compromiso” en Washington Heights. Imagino a unos cuantos trabajando día y noche para poner todo en claro, porque el gusanillo indagatorio puede ser tan dañino que el alto Manhattan podría verse de la noche a la mañana sin los rótulos de sus principales organizaciones de servicios comunitarios.

El efecto dominó fue una teoría de la política exterior estadounidense en relación con la expansión del comunismo en Indochina. El término alcanzó notoriedad después que el presidente Dwight D. Eisenhower se refirió al mismo en 1954 durante una conferencia de prensa. En imágenes concretas, se trata de una hilera de fichas del famoso juego dominó colocadas de modo tal que al derribo de la primera, las demás caen por el efecto de las piezas que las anteceden.

En el caso particular de Washington Heights, el ex concejal Miguel Martínez podría considerarse la pieza clave de una indagatoria que busca demostrar falta de ética y posible manipulación de fondos públicos y privados al interior de las organizaciones comunitarias sin fines de lucro, y que en ciertos casos han sido convertidas en trincheras de la ambición de poder y control étnicos que exhiben sus dirigentes.

No dudo de la buena fe de los directivos de las ONG del alto Manhattan en relación con los servicios que prestan a una población aparentemente necesitada, pero sí de las razones que a veces los impulsan a ejecutar planes maquiavélicos contra personas y grupos que no son de su agrado.

El caso de Alianza Dominicana no deja de ser un escándalo mayúsculo por ser la organización más poderosa en manos de los dominicanos en todo Estados Unidos. Es una “flotilla” sin precedentes en materia de servicios sociales, con más de una veintena de programas en puntos estratégicos de la geografía comunitaria en el alto Manhattan. Puede que ahora sea un buque a la deriva, pero hay que salvarla de la tormenta y evitar el naufragio.

Fuente: http://www.diariodigital.com.do/?module=displaystory&story_id=55816&format=html