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lunes, 28 de marzo de 2016

El Juan Pablo Duarte que conocemos es una manipulación literaria, cosmética y política



Por Pedro Julio Jiménez Rojas. 17 de junio de 2014 - 12:56 pm 18 de junio de 2014 - 12:00 am - 62
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Pedro Julio Jiménez Rojas
Profesor emérito de la UASD y Doctor en Fisiología Vegetal de la Universidad de París.
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Dedicado a todos los iconoclastas del país y en especial al Dr. José Ramón Albaine Pons.

En pleno ejercicio de uno de los derechos más socorridos de  nuestra folclórica democracia como lo es la libertad de expresión, pretendo en este trabajo testimoniar en primer lugar mi rechazo a toda esa literatura-biografías, ensayos, fábulas – que desde hace más de un siglo trata de resaltar la figura central de esa plural paternidad patriótica conocida con el nombre de Padres de la patria.
No exagero al indicar que el alumbramiento de este artículo concitará el repudio de la membresía del Instituto Duartiano, de los afiliados -si aún existe- del partido Duartista y de no pocos “nacionalistas” del patio, pero a ellos les digo que cuando se cumplen 70 años de edad se posesiona de nuestro ánimo una voluntad de claridad y una honestidad intelectual que extinguen cualquier intento de condescender con los demás.

El hecho que ha desatado y justificado este rapto público de sinceridad ha sido la reciente lectura de un libro-ganador del premio nacional de Ensayo-titulado “Los espejos de Duarte” de la autoría del padre jesuíta dominicano Pablo Mella –nacido en 1963- quien es Doctor en Filosofía, profesor del Instituto Filosófico Pedro Francisco Bonó y Director del Centro Bonó situado en el barrio “Mejoramiento Social” de esta ciudad.
Así como la obra “El capital en el siglo XXI” del joven economista francés Thomas Piketty está en la actualidad revolucionando las posturas en torno a las desigualdades sociales estimuladas por el capital-creando riquezas simultáneamente – el libro  del padre Mella destapará entre la intelectualidad nacional una irritante caja de Pandora que alentará controversias y polémicas sobre los textos histográficos mas acreditados.

En los párrafos que siguen a continuación procuraré resumir mi experiencia como lector de la literatura duartiana que hasta el momento he logrado frecuentar –desde la Apoteosis de Meriño de 1884 hasta el ensayo del sacerdote Mella- así como también las vivencias en otros órdenes que he tenido sobre este “infortunado patriota” –como lo llamaba Hostos – que fue una de las primeras víctimas de la maltrecha república que instauramos a raíz de  nuestra separación de Haití en 1844.
No es necesario ser un quisquilloso historiador o un meticuloso historiógrafo para  uno convencerse de que los calificativos relativos a Duarte que utilizan José Gabriel García, el arzobispo Meriño, Eugenio María de Hostos, Vetilio Alfau Durán, Joaquín Balaguer, Antonio Thomen, Manuel Salvador Gautier y la generalidad de las plumas duartistas, son más bien propios de un hagiógrafo, es decir, aquellos que reseñan la vida de los santos.
Un apóstol; un evangelista; una epifanía; un elegido del señor; el mesías dominicano; el Cristo de la libertad; el máximo prócer dominicano y hasta el Pater Noster nacional forman parte de esa colección de epítetos cuasi celestiales con que describen su persona igualándolo en buena medida con el llamado Hijo de Dios y a la Trinitaria que fundó con la denominada iglesia  de Cristo.
El  juicio de ellos nos da la impresión que se trataba de un ser totalmente espiritual –ojalá el padre Tardiff tener sus credenciales para ganar en primera vuelta la santificación propuesta –y de acuerdo a José María Serra, que en sus “Apuntes” afirma ser el individuo que inició a Duarte en las ideas separatistas y ser por consiguiente el padre del Padre de la patria, la apariencia física del hermano de Rosa y Vicente Celestino correspondería a la de una persona salida de la mentalidad novelesca de Víctor Hugo o Dickens.

Dice esto: “Sus ojos eran azules, de mirar sereno.  Su tez suave  teñida de ordinario por las rosas.  Sus labios finos, donde de continuo una dulce y cariñosa sonrisa revelaba la bondad e ingenuidad de aquella alma noble e inmaculada.  Su bigote era espeso, negro que formaba un seráfico contraste con su dorada cabellera”.  Esta hiperbólica y romántica descripción es más bien propicia para definir al arcángel de la benevolencia.
En la mayoría de los casos sus biógrafos parecer elaborar una obra de ficción no interesados en retratar a un hombre de carne y hueso, y desde luego, sin ninguna pretensión realista.  Es como si trataran de dibujar a un ser sobrenatural o que un rabino provisto de una imaginación desbordante intentara atrapar con palabras los rasgos faciales y corporales del profeta bíblico Elías cuando en su carro de fuego subió a los cielos.

Quienes tienen mucha experiencia en el mundo de las relaciones interpersonales y presumen haber incursionado muy a menudo en la mentalidad y el corazón de los seres humanos, saben que la virtud no es la disposición que preside el comportamiento de los hombres y mucho menos el de los políticos como Juan Pablo, y que únicamente en los guiones de las telenovelas pueden existir personajes que son buenos o malos las veinticuatro  horas del día, o sea, todo el tiempo.  En la vida real esto no es posible.
A diferencia de otros dominicanos de menor principalía y quizá por el poco tiempo  que residió en el país –menos de la mitad de su vida-, de Duarte no existe ningún daguerrotipo o retrato realizado durante su escasa permanencia en nuestro territorio, siendo el del venezolano Próspero Rey de cuerpo entero y pintado en Caracas, el único hecho en vida el cual fue enviado por sus hermanas en 1883 al  historiador José Gabriel García.
En vista de que en esta representación Duarte tenía la nariz un poco torcida y además había sido confeccionada cuando estaba viejo y enfermo, a la gran mayoría de los dominicanos –a la élite desde luego- no les gustó y para remediar la situación un pintor nativo que había sido su amigo en la juventud llamado Alejandro Bonilla decidió hacer  un óleo utilizando como modelo la figura de un príncipe europeo que vio en una revista ilustrada que a su juicio tenía un asombroso parecido con el patricio.
Esta pintura sí suscitó la admiración de la ciudadanía usándose en estampillas y sellos postales, y basado en sus rasgos fisionómicos con posteridad el reputado retratista y escultor dominicano Abelardo Rodríguez Urdaneta, retocó el de Bonilla resultando ser la figura de Duarte que aparece en un cuadro alegórico –solicitado por el Congreso de la época– simbolizando el momento histórico de nuestra independencia el día 27 de febrero  de 1844.

Pues bien, ésta figuración duartiana estéticamente más favorecida pero menos original que el retrato de cuerpo entero pintado por el venezolano, es el más exhibido desde entonces por nuestros gobiernos y la sociedad civil tanto aquí como en el extranjero, debiendo consignar en este trabajo una experiencia callejera tenida sorpresivamente en Cádiz, España cuando paseaba una fresca mañana  de Enero 2010 por la alameda “Marqués de Comillas” frente al Océano Atlántico.
De improviso y en medio de la vegetación ornamental reinante me encuentro con un busto de Duarte que por ser su progenitor gaditano el ministerio de cultura dominicano donó a la ciudad natal de su padre en el 2009, cuyo rostro y expresión estaban sumamente mejorados como si existiera entre los promotores de esta esculpida representación el bastardo designio de embellecerlo para complacer el  ego de ser dominicanos de ascendencia hispánica.

El desorbitado concierto de alabanzas literarias orquestado por nuestros escritores asociado al empeño estético para que su rostro estatuario sea bello y armónico, contribuyeron desde entonces a que el personaje no me resultara simpático –no por su causa sino por la intención aviesa de sus apologistas- pues con estas cosméticas maniobras quieren proyectar una falsa imagen a los dominicanos.
Acaso por su fealdad, pienso que los panegiristas de Duarte pusieron el grito al cielo cuando al leer el libro “Galería de dominicanos ilustres.  Juan Pablo Duarte y sus descendientes” del historiador boricua Luis Padilla D. Onis, descubrieron que la primera novia de Duarte se llamó Prudencia la segunda Toña, casándose con una prima de nombre Vicenta procreando con ella dos hijas llamadas –horror de los  horrores- Sandalia y Sinforosa.  Esta truculenta onomástica parece extraída de aquel popular programa de La Voz Dominicana “Macario y Felipa”.

En el caso de hacer a grosso modo una recapitulación de la vida de Duarte nos encontramos con esto: nació en santo Domingo en 1813 de padre español y madre nacida aquí pero hija de españoles, o sea, que todos sus abuelos eran peninsulares.  En sus primeros 16 años estuvo, como era de esperar a su edad, al margen de la política. A los 17 años sale del país a estudiar en el Seminario Conciliar de Barcelona, España regresando dos años después, es decir en el 1831, incorporándose como profesor de Latinidad, Filosofía  y Literatura en Regina.
Con apenas 25 años de edad funda “La Trinitaria” junto a otros jóvenes provenientes de la élite de la ciudad capital.  Se entrega a  una labor conspirativa-redacción, distribución de panfletos, y reuniones clandestinas,- en contra del gobierno haitiano ocupante de la parte este de la isla de Santo Domingo, debiendo por sus actividades revolucionarias abandonar el 2 de agosto de 1843 nuestro territorio dirigiéndose a Venezuela y luego a la isla de Curazao.
Estuvo por consecuencia ausente en la proclamación del grito de la independencia el 27 de febrero de 1844 retornando desde Curazao dos semanas después.  Forma parte de la Junta Central Gubernativa y el 9 de junio 1844 junto a los trinitarios que la  conformaban dan el primer golpe de estado registrado en nuestra vida republicana.  En julio es declarado en Santiago presidente de la República –lo cual aceptó- pero en ese mismo mes Pedro Santana dio un contragolpe desterrándolo del país el 22 agosto 1844.

Se encaminó primeramente hacia Alemania recalando después en el archipiélago antillano.  Estuvo de 1850 a 1862 en los llanos y selvas del Orinoco en Venezuela período sobre el cual nadie sabe nada.  En abril de 1864 vuelve al país en medio de las luchas por la restauración de la República abolida por la corona española, permaneciendo unas quince semanas enfermo y acompañando a Mella en su lecho de muerte, partiendo de nuevo en Julio hacia Venezuela no regresando jamás.  Murió en 1876.
Si hacemos un inventario frío y sumario de su activismo político a favor de la patria constatamos lo siguiente: de los 63 años de su vida un poco más de la mitad -34-  los pasó en el exterior.   Los primeros 16 años –infancia, adolescencia –mas los siete de docencia que precedieron, la formación de “La Trinitaria”, o sea, 23 en total no pueden ser computables a su participación política.  Solo restan los 5 que militó en la patriótica organización que propugnaba por la separación definitiva de la porción oriental de la isla.

Estas claras y contundentes demostraciones de su exigua colaboración en el tiempo a favor de nuestra patria me invitaban a pensar que a diferencia de Sánchez y Luperón –a Mella lo descartaba siempre – Duarte no era una opción válida para ser el padre de la patria o miembro principal de  nuestra pluralista paternidad patriótica.  Pero entonces qué sucedió cuarenta años después de  nuestra independencia para que siendo casi un desconocido por su ausentismo en la arena política se promoviera su figura?
Por qué a partir de 1884 “descubren” los dominicanos que Juan Pablo Duarte fue un héroe epónimo de la libertad y la independencia de este país?  Por qué él, un individuo aislado y la mayor parte del tiempo extrañado de la república y no en su lugar alguien más conocido y destacado en las guerras independentistas y restauradoras? Por qué los actores políticos más relevantes de esos años ochenta del siglo XIX coincidieron en rescatar del olvido a quién estuvo ausente en  la Puerta del Conde y en Capotillo?

En un principio había pensado con ingenuidad que talvez se había apoderado del ánimo de los dominicanos de esa época un desacostumbrado arrepentimiento por los inconvenientes o perjuicios causados por ellos mismos a Duarte – o por sus ascendientes -, y que como reparación moral a su presunto protagonismo en las luchas por la independencia lo más oportuno era en un primer momento traer sus restos de Caracas y sepultarlo junto a Sánchez  y Mella en la capilla de los inmortales en la catedral de Santo Domingo.
Sabía que el crítico santiaguero Pedro F. Bonó había dicho que el Tabaco ha sido, es y será el verdadero padre de la patria.  Que Pedro Henríquez Ureña había sentenciado que la verdadera independencia nacional se produce en 1874 cuando aquí se olvida el tema de la anexión a otro país.  También que Bolívar Batista del Villar afirmó que Duarte no podía ser el padre de la patria porque pertenecía a un segmento de la sociedad extraño a la realidad del pueblo dominicano y que sólo podía serlo póstumamente.

Estos y otros conocimientos no respondían o satisfacían las interrogantes antes citadas, teniendo entonces la  suerte de leer recientemente la obra “los espejos de Duarte” del padre jesuita Pablo Mella –cuya primera edición es de noviembre 2013 –cuyas páginas me han aportado las razones y las causas por las cuales cuarenta años después de la separación definitiva de Haití y a ochos años de su muerte, Duarte es reivindicado como el primero entre los padres de la patria.
En  honor a la verdad debo significar que los tres primeros capítulos del libro no son de fácil lectura puesto que el autor le expone al  lector la metodología de trabajo asumida para convencerlo de su correcto posicionamiento al analizar la documentación duartista revisada, pero a los interesados en tan apasionado tema les aconsejo no desesperarse  pues a partir del capítulo cuatro se comenzará a ver la luz al final del túnel.

El andamiaje heurístico marxista; los discursos epidícticos; el abordaje epistemológico; la construcción sintética  de significantes; la implicatura conversacional; la reificación identitaria de determinados actores históricos; la ciudad letrada masculina; el constructo conceptual; el circulo hermenéutico y otras insólitas nociones, si en verdad son herramientas esenciales del análisis crítico su lectura es de pesada digestión para el lector común y corriente.
Ahora bien sus notas al pie de página no tienen desperdicios por su misión informativa y de sustentación a sus planteamientos así como también los balances que figuran al término de los cuatro capítulos finales, sobrándole razones al prologuista de la obra el señor Raymundo González al señalar que “este libro podría parecer  un resabio iconoclasta sin embargo puede resultar un basamento  -una base- para efectuar otras lecturas e indagaciones más profundas”.

El autor sugiere que la redención de la figura de Duarte obedeció en buena parte a que el partido azul, que a principios de los años ochenta del siglo XIX estaba dominado por Ulises Heureaux, quería redefinir su liderazgo.  Por  un lado la imagen cesárea de Lilis era más cercana a la de Santana que a la de Duarte, apoyándose además con baecistas y viejos anexionistas.  Otro sector del partido que se reconocía como liberal había sido desplazado y trataba de relanzar  a Duarte como personaje político.
Para alcanzar esto último se imponía la realización de una activa campaña de rehabilitación para su entronización, tanto como ideólogo como padre de la patria.  Se utilizó para ello el florido verbo del arzobispo Meriño cuando llegaron los restos mortales del patricio; la redacción y difusión de  un documento por el abuelo de la patria José María Serra; una brillante exposición como la realizada por Emiliano Tejera en la colocación de una estatua de Duarte en el parque homónimo, y una enérgica justificación histórica como la aportada por José Gabriel García.  La colaboración de Federico Henríquez y Carvajal fue también significativa.

Al mismo tiempo que se producía este operativo, los miembros de la llamada “ciudad letrada masculina de la capital” –entiéndase la Intelligentsia- se disponía reforzar un proyecto criollo de nación liberal que siempre había fracasado y pensaron que el único individuo que en el pasado del país podía ser aceptado sin provocar roces con el presente que se vivía y mucho menos con el pasado por no haber sido un anexionista, baecista o partidario de las luchas fatricidas era Juan Pablo Duarte.
La élite de la ciudad de Santo Domingo al querer reforzar el ala liberal del partido azul se consagró como dice el autor, a reparar escatológicamente el desagradecimiento de la patria hacia quien supuestamente era su verdadero padre a sabiendas de que Duarte tenía escasa reputación en la arena pública, y por su gran ausentismo no tenía aceptación en el imaginario popular de la nación al ser un desconocido para el pueblo.

Heureaux, presidente del país durante el relanzamiento duartista y consciente de lo que se estaba cocinando, decía si mal no recuerdo a los propulsores tanto de ese activismo como a los defensores de Sánchez algo así: “tranquilos señores que se me van a caer los santos de los altares” ya que los debates suscitados entonces ponían a veces en entredicho a los personajes titulares involucrados en las acciones que tuvieron como epílogo la independencia de la parte este de la isla.
Al finalizar la lectura de este escrupuloso y singular libro de la bibliografía nacional, me ha quedado la sensación de saber que como  ocurre en todo endiosamiento el de Duarte fue resultado de  quienes deseaban sacar provecho de su póstuma consagración para ellos beneficiarse en esos momentos, sin importarles que en el pasado la mayoría de ellos y sus ascendientes se inclinaran reverentes ante Santana, la corona española, Báez y los caudillos de la montonera.
Este endiosamiento es muy típico entre nosotros los dominicanos recordando en estos instantes algo que se decía de mi bisabuelo Genaro Pérez cuando se desempeñaba como ministro de justicia de Lilis.  En atención a su probidad y rectitud quienes le conocían  aconsejaban que si en la inauguración de un juzgado, una oficialía civil o una prisión llegara a faltar el agua bendita, había que llamarle para que orinara y así despachar  este religioso trámite.

En vista de que uno siempre quiere más, en esta obra no encontré casi nada de  la estancia de Duarte en San Carlos de río Negro y en Apure en el Amazonas venezolano.  Conocía de que en estas soledades sobrevivía vendiendo pieles de cocodrilo, plumas de garzas blancas, ofreciendo clases de esgrima y con posteridad en Caracas vendiendo velas.  Cuánto me gustaría  saber lo que pensaba, hablaba, sentía, escribía o simplemente leía por espacio de más de 30 años el hombre que a juicio de sus alabarderos nacionales vivía obsesionado, desvelado y ocupado  reflexionando sobre el porvenir de la república.

No abrigo la más mínima intención de participar en ningún debate sobre este tema -sólo leo lo que puedo-  propio de historiadores  y sicólogos pero no de agrónomos,  aunque si debo resaltar que las confrontaciones y controversias que originará la circulación de esta obra entre los componentes de la ciudad letrada dominicana, resultarán sin dudas de gran utilidad para quienes aspiran a que la transparencia se posesione de  una vez por siempre de nuestro pasado histórico.

jueves, 17 de marzo de 2016

Narciso González Medina "Narcisazo




Nació el 29 de octubre de 1941, fue dirigente, activista político y cultural; catedrático universitario, libretista, articulista de periódicos nacionales…todo esto era  Narciso González Medina. Se le conocía también como “Narcisazo”, para diferenciarlo de otra persona que llevaba el mismo nombre.
Por lustros residió con su familia en una casa en la calle Luis Reyes Acosta, número 305 del sector Villa María, Santo Domingo. Estaba casado con Luz Altagracia Ramírez, con quien tuvo cuatro hijos: Ernesto González Ramírez, Rhina Yocasta González Ramírez, Jennie Rossana González Ramírez y Amaury González Ramírez.
Su lado académico. Se graduó de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Se desempeñó como profesor universitario en esta academia de estudios desde 1968 hasta la  fecha de su detención y desaparición. Para entonces, ocupaba el cargo de Director del Departamento de Extensión Cultural. También ocupó puestos de dirección en el Movimiento Popular Dominicano y en la Federación de Estudiantes Dominicanos.
Narciso el escritor y el poeta. Narciso González Medina publicaba columnas de humor político en los periódicos  El Sol y  La Noticia, elaboraba guiones para programas de televisión, fundó el semanario de humor político Tirabuzón, fundó y dirigió la revista  “El callejón con salida” y promovía el Comité Gestor de la Sociedad de Animadores de la Cultura y la Democracia (SACUDE).
Narcisazo también se destacó por su capacidad poética de denuncia a través de la columna “El pueblo se queja en versos” que publicaba el diario La Noticia y por el libretista de la sección de humor “Tano cao”, que se transmitía por “El Show del Mediodía”.
Firme opositor de Balaguer. El profesor universitario, que era catedrático en la UASD, se caracterizó por mantener una postura de firme oposición al régimen de Balaguer, de quien llegó a afirmar que era “lo más perverso”.
En las aulas universitarias sus prédicas contra el gobierno de Balaguer no se hacían esperar y era visto con frecuencia colaborando con grupos comunitarios, generalmente cercanos a la oposición.
Poseedor de un agudo y fino nivel literario, con frecuencia concebía artículos y consignas de carácter políticos, haciéndolas acompañar de “décimas” (especie de versos elaboradas habitantes de las comunidades rurales).
La verticalidad de su postura opositora al régimen de Balaguer le valió la pérdida de empleos en medios de comunicación y se dedicó por su cuenta a producir revistas humoristas de corte político en los que satirizaba a los dirigentes en el poder y de la oposición de derecha.
Sus afiches, muchas veces pagados con su salario de catedrático universitario, aparecían continuamente en las calles de Santo Domingo, las paredes de la UASD y de Clubes Culturales, a los que contribuyó a formar para “oponerse a la penetración cultural norteamericana”¨, sobre todo en las décadas de los años ’70 y ’80.
Vida en el campus universitario. En las explanadas de la universidad estatal se le veía dictar charlas a los estudiantes, que lo veían como un profesor democrático “abanderado de los pobres”.
Conocía al dedillo la biografía del guerrillero cubano argentino Ernesto -Che- Guevara, cuyos ideales decía admirar, mientras se mostraba orgulloso de los éxitos de la Revolución Cubana.
En terrenos de la UASD, se mostraba como un crítico severo de sus compañeros de cátedras que “negaban los postulados del Movimiento Renovador”, un fenómeno surgido en la academia estatal en procura de su democratización para hacerla más accesible a los sectores de menos ingresos.
Ese Movimiento Renovador definió a la UASD como una institución de carácter científico que promovía la investigación, la docencia y la extensión, mientras era decidida partidaria de defender la soberanía nacional.
Con el avance del tiempo, el “fervor revolucionario” disminuyó en República Dominicana, pero Narcisazo mantuvo la firmeza de su postura.
Posibles razones de su desaparición. Días antes de las elecciones del 1994, Narciso González Medina había publicado una columna de opinión en la revista  La Muralla titulada: “10 pruebas que demuestran que Balaguer es lo más perverso que ha surgido en América”.
En dicha columna, calificaba a Joaquín Balaguer como “asesino”, “pandillero”, “inmoral”, “delincuente”, “pervertidor”, “servil”, “tramposo”, “dañino”, “miserable” y “desfalcador”. Luego de esa publicación, fue objeto de seguimiento.
El 25 de mayo de 1994 Narciso González Medina pronunció un discurso durante una asamblea de profesores de la UASD, en el cual solicitó al Consejo Universitario y al Rector que la UASD asumiera una posición de condena frente a lo ocurrido en las elecciones de nueve días atrás.
En su discurso, Narcisazo señaló como principales beneficiarios del fraude electoral a los jefes de la Policía, del Ejército y de la Fuerza Aérea, a quienes, según el periodista, el Presidente  Balaguer habría entregado fuertes sumas de dinero como garantía de su permanencia en el Poder Ejecutivo:
El discurso fue filmado y cuando Narciso González ya se encontraba desaparecido, fue transmitido por los medios de comunicación. Algunos testimonios sugieren que el discurso fue grabado por el Servicio de Inteligencia del Estado.
En los días previos a la desaparición de Narcisazo, oficiales militares acudieron a una funcionaria de CODETEL (Compañía Dominicana de Teléfonos) que habitualmente colaboraba con “los organismos de seguridad” a fin de lograr “la intervención del número a la señora del profesor Narciso González”.
 El 26 de mayo de 1994 Narciso González Medina desapareció de sus actividades cotidianas.
Testimonios sobre su desaparición. Varios testimonios indican que Narcisazo fue visto en la misma fecha y en los días siguientes en varias dependencias estatales, en malas condiciones físicas.
Entre estos testimonios se encuentra el de Juan Dionisio Marte, funcionario militar que afirmó haber participado en el operativo en el cual fue detenido. Este funcionario afirmó que tras dicho operativo, Narcisazo fue trasladado a las instalaciones de la División de Inteligencia de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas (J-2), en la fecha en que sus familiares indicaron que desapareció.
También consta en el expediente el testimonio del funcionario militar Antonio Quezada Pichardo, quien afirmó haber presenciado el momento en que Narcisazo ingresaba a las instalaciones de la División de Inteligencia de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas (J-2)  acompañado de “unas tres o cuatro personas”.
Asimismo, Narcisazo fue visto en mal estado y “bañado en sangre” en la madrugada del 27  de mayo de 1994 en el Departamento de Homicidios de la Policía Nacional, por Junior Sarita Lebrón, funcionario de dicha institución.
Finalmente, el hermano de un capitán del Ejército declaró que, antes de morir, su familiar le informó que había visto a Narciso González Medina en las instalaciones de la Fuerza Aérea Dominicana (A-2 o “El Mercadito”), después del 26 de mayo de 1994 en muy mal estado de salud.
Si bien se escucharon rumores sobre “posibles hipótesis” en cuanto al destino de Narciso González y el paradero de sus restos, a la fecha no existe ninguna versión oficial sobre lo sucedido y ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada.
Condena al Estado Domininicano. El pasado 2 de abril, tras casi 18 años de la desaparición, la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado dominicano por negligencia en las investigaciones relativas a la desaparición del profesor universitario.
El artículo contra Balaguer que Narcisazo escribió días antes de su desaparición

Narciso González. Archivo.
El catedrático universitario Narciso González Medina fue un activista político y cultural, catedrático universitario, libretista y articulista de periódicos nacionales.
González Medina, a quien se le conocía como Narcisazo, para diferenciarlo de otra persona que llevaba el mismo nombre, se caracterizó por mantener una postura de firme oposición al régimen de Joaquín Balaguer. Tanto así que en un artículo escrito días antes de su desaparición, y publicado en la desaparecida revista “La Muralla”, llegó a afirmar que el líder del partido rojo era“lo más perverso.
A continuación publicamos de manera íntegra” el artículo en el que sostenía “Balaguer es lo más perverso que ha surgido en el continente americano en toda su historia”

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra perverso se define así: “Individuo sumamente malo, depravado, en las costumbres o en las obligaciones de su Estado.
Entre los sinónimos de perverso aparecen los siguientes: Asesino, delincuente, inmoral, pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico, dañino, mentiroso, corrupto, alevoso, servil, pervertido y otros.
En América la perversidad ha brotado como una hierba mala en todos los países y en todos los tiempos. Por eso nuestras naciones han sido corridas por los Trujillo, loa Pinochet, los Duvalier, los Somoza, los Pérez Jiménez, los Fulgencio Batista y otros mandones locos, desfasados y desfalcados.

Y aunque no se ha establecido un aparato para medir la malicia de tantos enemigos de su pueblo, bastaría con hacer una confrontación, con los hechos y el diccionario, y llegaríamos a la obligada conclusión: Joaquín Balaguer es lo más perverso que ha surgido en el continente americano en toda su historia.
Por si acaso alguien pide pruebas de ello, vamos a tomar 10 de los sinónimos enunciados anteriormente y a confrontarlos con los hechos, y la palabra de ese Joaquín Balaguer Ricardo.

 1) Asesino: Son incontables los crímenes contra todo tipo de hombres y mujeres, llevados a cabo por ese tirano disfrazado, llamado Joaquín Balaguer (Orlando Martínez, Amín Abel, Sagrario Díaz, Gregorio García Castro, los jóvenes de la calle Espaillat, mama tingó…) estos no son más que unos cuantos nombres que no incluyen los crímenes predeterminados por Balaguer, cuando era la mano derecha de Trujillo, muertos e supuestos enfrentamientos en los 60 años que Balaguer ha estado en el poder.
2) Pandillero: Balaguer podría ocultar su participación en la creación de la pandilla llamada la 12M que sirvio a Trujillo para exterminar a sus opositores. Pero está fresca la sangre derramada por la pandilla llamada la banda colorá creada por Balaguer durante el periodo de los 12 años.

Fue esa pandilla dirigida por Ramón Pérez Martínez (Macorís) por cuyos servicios recibió contratas millonarias en construcciones y en la C.D.E. En esta empresa, Macorís dirigió otra pandilla para acabar con el sindicato de los trabajadores, el valiente SITRACODE. El pandillero Balaguer ha llegado hasta nuestros días con la creación del grupo delincuencial que forman Guaroa Liranzo, Aníbal Páez, Arteaga, Bello Andino y otros.
3) Inmoral: A confesión de partes, relevo de pruebas. Balaguer se enorgullece de ser político. Define la política con estas palabras: La política y la moral son cosas diferentes diferentes. La moral es el arte de lo justo y la política es el arte de lo conveniente.
4) Delincuente: un delincuente es quien se dedica, al margen de la ley. Balaguer no solo ha pisoteado todas las leyes del país, sino que además, frente a la ley máxima del estado, ha declarado en forma grosera que la constitución es un pedazo de papel.
5) Pervertidor: Nadie ha igualado al Dr. Joaquín Balaguer, en el uso del soborno y la corrupción. A su famosa declaración de que él había hecho 300 nuevos millonarios y de que la corrupción se detenía en la puerta de su despacho, se unen decenas de decenas de confesiones parecidas, como la de llamar “indelicadezas” a los robos de los fondos del estado.
Justificar el macuteo, en nombre de los bajos salarios que el mismo Balaguer ha mantenido en la administración pública. Pero la condición de pervertidor de Balaguer, no se ha limitado al tren gubernamental sino que se ha extendido a toda la sociedad. Con Balaguer llegó el narcotráfico en 1965, y sus funcionarios han usado las más diversas formulas para pervertir, ya sea el fracasan, la caraquita o la prostitución.
6) Servil: Con aquella declaración, en la cual, Balaguer decía que; “Si el Presidente de los Estados Unidos me pide que yo le ceda mi Presidencia, no sería capaz de negársela”, no comenzó su historia de servilismo.

Tampoco comenzó con la cesión de nuestras riquezas a multinacionales como GULF, FALCOMBRIDGE……muchos años antes ……cuando la era, ya Balaguer había pronunciado frases con esta:” El más ligero análisis de la historia nacional revela que solo a partir de 1930, esto es después de 438 años del Descubrimiento de América, es cuando el pueblo dominicano deja de ser asistido exclusivamente por Dios, para ser asistido por una mano que parece tocada por una especie de predestinación divina (La mano providencial de Trujillo). Como veis, no hay quien iguales una actitud tan servil como esa.
7) Tramposo: Nadie, ni Tomas Bobadilla, ni Buenaventura Báez han sido tan siniestro ni simulador como el presidente Balaguer. Y no lo decimos porque sea el hombre que le repitió a la prensa en más de 20 ocasiones, que ya no sería candidato a la presidencia por razones de edad y de salud…. Eso es percata minuta; de lo que se trata es de que Balaguer nunca ha llegado al poder por las vías legales: sus vehículos han sido el uso de las Fuerzas Armadas, la compra de votos, los votos falsos, el cambio en los cómputos, etc.
8) Dañino: Balaguer puede decir igual que ATILAS, “Por donde pasa mi caballo, no nace la hierba”. Basta con ver el estado en que se encuentra la Agricultura, el precio de los alimentos y la medicina, las escuelas que son cajas de cementos sin nada dentro, el desempleo creciente, el mantenimiento de los salarios de miseria, la energía eléctrica es una ruina, para conseguir un galón de gasolina hay que ser un héroe, en fin, no existe una zona en el país que no haya sido azotada por el ciclón Balaguer.
9) Miserable: Que no es aquel que padece la miseria, ese es miserioso. El miserable es el individuo avariento y mezquino, el cual produce la miseria para aprovecharse de ella. Por ejemplo, para repartir funditas “colorada” y comprar la conciencia de millares de personas; el que mantiene sueldo de hambre que luego que luego se lo arranca al pueblo vendiéndoles el galón de gasolina a 320 pesos….. sí, ese es el miserable el que arrastra unos cuantos seguidores, enseñándoles, muñecas y bicicletas.
10) Desfalcador: Si, porque se nutre de los recursos que le pertenece al pueblo. Unas veces usa como disfraz la política de construcciones, cuyos contratos los da de grado a grado a los miembros de su pandilla, los cuales devuelven jugosas comisiones. Otras veces realiza lo que su misma gente ha llamado “robo del siglo” como el contrato de la Hidra-Quebec….y en el colmo del desarrollo llega a tener cuentas secretas, en dólares, como la cuenta 1401, que le ha permitido a Balaguer usar en su provecho, mas de 10 mil millones de pesos.

Eso es Joaquín Balaguer: la perversidad elevada a la máxima expresión. Es tiempo de que terminemos ya con esta pesadilla…

Tomado de:
http://fundacioncaamano.blogspot.com/2014/05/narciso-gonzalez-narcisazo.html

martes, 15 de marzo de 2016

Toma de conciencia sobre los adultos mayores


José Gómez Cerda

Presidente de la Central Latinoamericana y del Caribe de Pensionados, Jubilados y Adultos Mayores (CLATJUPAM)

La Central Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores (CLATJUPAM), denuncia que el maltrato de los adultos mayores está aumentando a medida que la población envejece y cambia la dinámica social.
Todos debemos concientizarnos para mejorar y hacer que los adultos mayores tengan mejor CALIDAD Y VIDA con nuestra ayuda valorándolos como personas humanas, y no como mercancías.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que entre un 4% y un 6% de las personas adultas mayores han sufrido alguna forma de maltrato: físico, psicológico, emocional, financiero o debido a negligencias. 
El maltrato a los adultos mayores es una violación de los derechos humanos. Las personas mayores también representan un recurso para sus familias, comunidades y economías. La inversión en salud a lo largo de la vida produce dividendos a cualquier sociedad. 

Los desastres y las emergencias tienen un gran impacto en las personas más vulnerables, y en particular en los ancianos. 
El envejecimiento es un fenómeno mundial. La población mundial de 60 años o más es el grupo de crecimiento más rápido. 
La Central Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores (CLATJUPAM) considera que es necesario crear una política de protección a los adultos mayores, y crear organismos que defiendan a los pensionados, jubilados y adultos mayores, con participación representativa de los interesados, sin fines políticos partidistas, para que sean atendidas las demandas de forma integral , tanto en salud, educación, vivienda, aspectos laborales y sobre todo la educación permanente, aprovechando las capacidades y experiencias de los adultos mayores, personas con 60 años o más.

Actualmente los programas sociales están dispersos y se necesita un ente coordinador que vele por los intereses de las personas mayores, partiendo de las necesidades, aspiraciones y problemas que tienen los pensionados, jubilados y adultos mayores, y la ausencia de leyes de protección social para éste sector, que representa alrededor del 10% de la población nacional y latinoamericana.
Existen leyes de protección a los adultos mayores que no se cumplen, y existen diversos organismos estatales que no cumplen con los intereses de los pensionados, jubilados y adultos mayores, ni representan nuestros intereses.
Las experiencias, capacidades y conocimientos de los adultos mayores no se están aprovechando, porque en muchos casos se discriminan, tanto para los empleos como para los servicios que deben recibir los adultos mayores.
Los adultos mayores reclamamos una mayor participación en un Estado de bienestar social se refiere al nivel alcanzado en la satisfacción de las necesidades básicas fundamentales de la sociedad, que se expresan en los niveles de educación, salud, alimentación, seguridad social, vivienda, desarrollo urbano y medio ambiente. 

No pedimos limosnas ni servicios, regalos o donaciones por un día; reclamos derechos, porque somos personas humanas que durante toda la vida productiva hemos pagado impuestos a los gobiernos, tanto de nuestros salarios, como en las compras que hemos realizado, y en transacciones económicas, y consideramos que los gobiernos deben darnos un mejor trato como personas humanas.
José Gómez Cerda
Presidente de CLATJUPAM

viernes, 11 de marzo de 2016

No son tantos, ni tontos ni tonterías

Eramis Cruz

No es nada personal, pero si usted lo piensa bien, la desgracia del mundo proviene de Europa como imperio de dominación. Las potencias europeas no son desgraciadas, los desgraciados somos nosotros que les hemos permitido que nos tronchen la vida. Fuimos descubiertos por ellos, (supuestamente), esclavizados por ellos, y educados por ellos. Nuestras guerras han sido contra ellos y por causa de ellos ya que la mayoría de los conflictos internos no han llegado a una solución por culpa de sus injerencia e
intervenciones. Pero no quiera usted confundirse, que al hablar de europeos no solo me refiero al viejo mundo sino también al imperio del nuevo.
Estados Unidos y Canadá siempre han obedecido a su padre eterno, Europa, y si han tenido guerras y conflictos, no han sido otros que los que se dan entre padres e hijos. En el presente solamente han cambiado de táctica con fin de implementar una nueva estrategia. Les servimos mejor como buenos consumidores que como enemigos. Eso lo descubrieron después de la Segunda Guerra Mundial, en aquella famosa conferencia entre los grandes de los grandes que se conoce como “Bretton Woods”. Mucha gente en el mundo no sabe lo que fue esa conferencia, ni qué clase de convenios se adoptaran allí entre las grandes potencias mundiales. Breton Woods es el nombre del lugar donde se celebró la conferencia, en New Hampshire, US, del 1 al 22 de Julio de 1944. Asistieron 730 delegados de 44 naciones. 

La primera y la segunda guerra mundiales dejaron grandes tensiones entre los envueltos, y había que evitar una tercera guerra mundial de manera civilizada, se trataba de un problema, además de territorial, específicamente económico. Luego muchos teóricos y economistas de relevancia implementaron un nuevo modelo económico coherente con el “Bretton Woods system” (Sistema financiero Bretton Woods) que hoy conocemos como neoliberalismo, que para tener éxito deja en ridículo las ideologías, e impone una sola manera de pensar para todos, y por eso, todo el mundo ha de vivir para satisfacer supuestas necesidades inmediatas de consumo, o sea consumir lo que ellos producen, no lo que necesitamos, de tal manera que el mundo entero sea una máquina de hacer dinero, incluyendo el dinero inorgánico que imprimen las potencias contra la real fuerza de trabajo de la gente y contra aquellos que con sacrificio invierten en sus iniciativas empresariales. “El pez grande se traga al pequeño”. Bajo el modelo neoliberal el Estado renuncia a su papel como garantía al bienestar general de los pueblos para ser un instrumento al servicio del monopolio de la economía del uno por ciento. En mi país se dice que “el que tiene más saliva come más holjadras. La competencia es un elemento principal que los economistas aluden es un medio de estabilidad entre la inflación y la deflación. Parecen olvidar la gran depresión de 1929.

La Fundación del Banco Mundial, el Fondo Monetarios Internacional y la Organización Mundial del Comercio, fueron para proteger los intereses privados que se filtran a través del sistema bancario. De modo que todos los Estados terminan al servicio de los dueños de los grandes bancos y toda una estructura de dominación política. Hablar o actuar contra ese sistema es lo que ellos asociaban al terrorismo, del mismo modo que el que difiere del modo de pensar del Vaticano es considerado ateo.
Una sola pregunta para usted ¿Dónde tiene usted ahorrado su dinero? Usted no tiene dinero, el dinero pertenece al Estado, usted solo cuenta con un crédito que ellos determinan como le viene en gana. Por eso se hacen las grandes guerras y las pequeñas las cuales han sido patrocinadas por la misma gente con diferentes apellidos. Estos problemas no se analizan en los centros académicos de nuestras universidades, y si se hace, es como información manipulada.

Existieron dos últimos buenos discípulos defensores e impulsores del modelo de economía neoliberal conocido como “Globalización”, Ronald Reagan y Margaret Tatcher (la Dama de Hierro). Ronald Reagan dijo que el problema es el Estado. Ahí comenzaron las negociaciones de los llamados tratados de libre comercio entre las naciones, gracias al avance tecnológico para una economía globalizada. Pero principalmente para que todo pase al sector privado. Las propiedades y empresas públicas han sido vendidas a precios ridículos, de manera que se renuncia al Estado como empleador e innovador empresarial contra las privatizaciones al estilo socialista. Todo ese proceso aparentemente encaja bien para los países desarrollados, pero deja en el caos a los países de desarrollo sostenido bajo el control de las grandes potencias.

La historia es importante, porque quien olvida de donde viene difícilmente sabe hacia donde va.

jueves, 10 de marzo de 2016

Un peso para los dos

Eramis Cruz

Sobrino Cesar Lopez, me ha hecho referencia a un pasaje que me trae a la memoria aquel tiempo cuando mi vida era como un barco a la deriva, no tenía entonces un faro con una luz apuntalado el mar, pero me gustaba cantar sin tener voz para eso. Fue un tiempo muy difícil durante aquellos 12 años de Balaguer.
Había venido del Cibao a la capital, a vivir en la casa de una prima de mi madre que ni siquiera conocía. Ella residía en la calle Juana saltitopa, en la cercanía del parque Enriquillo, en una pieza de un cuarto y una sala, eran unas casas traseras donde todo el mundo compartía el mismo baño. Ella era una mujer en sus 37 años de un cuerpo excepcional que tenía una relación con un teniente reformista. A éste señor yo le resultaba un estorbo porque yo dormía en aquella pequeña sala sin caer en cuenta que previamente la amante vivía sola, para él.

Ella se llamaba Gisela, sé que no me negó el albergue por consideración hacia mi madre. El teniente me vivía provocándome con indirectas políticas pero yo conocía sus intenciones y evitaba sus trampas.
Una amiga de Gisela a veces me veía de paseo por la Avenida Duarte, matando el aburrimiento, asumía que andaba buscando prostitutas, luego iba a decirle a la mujer que se cuidará de una enfermedad venérea. Era cierto que los cueros eran tan atractivas como las vitrinas de las tiendas, descontando aquellas viejas de caras marcadas por las cicatrices de las navajas.

No recuerdo cómo me encontré con Negro, tu padre, nuestro hermano que siempre fue cariñoso con todos nosotros. Ese domingo de aspecto triste, Negro se compró una pequeña botella de coñac y nos fuimos a un cine cercano a ver una película que no recuerdo. Al salir del cine aún le quedaba del coñac. Lo invité a venir al lugar donde vivía pero no le dije nada de mis contratiempos. Ya tenia yo unos días largos buscando algo qué hacer. Una señora amiga de Gisela, que tenia una especie de puesto de vender comidas en su casa me ofreció comida y ropa limpia que luego no me cobraba ni una cosa ni la otra, ella tenia una gran admiración por mi. Un día me confesó de manera muy espontánea que le habían matado un hijo, no me dijo la circunstancia ni yo le pregunte, pero me confesó con las lagrimas inundando sus ojos que el muchacho se aprecia mucho a mi. 
En cuando a Negro, fue obvio que se dio cuenta de la situación y me ofreció su casa para venir a vivir con ustedes.

Fue por pura casualidad que me encontré con un amigo, compañero de un taller de ebanistería donde habíamos trabajado como aprendices. El tenía una hermana muy hermosa y habilidosa, era muda de ojos azules como el agua del mar. Él me invitó a trabajar con un señor delgado y bien moreno. Montando los gabinetes de los edificios multifamiliares cercanos al Puente Duarte. Ahí ganábamos algo, pero el empleo nos duró poco. Este patrón nunca hablaba sino era para dar órdenes, hasta un día que lo vimos llegar algo agobiado, con penas nos dijo que no tenía más trabajo.

Luego mi amigo consiguió empleo informal para los dos con un señor dueño de una compraventa con aspecto de mueblería, y no era para menos, ya que atrás tenía un pequeño taller con una mesa y sin ventilación, había una bombilla indiferente colgando de un cable improvisado. Trabajábamos mañana y tarde y no sabíamos cuanto ganábamos ni cuando era el día de pago, nunca supimos ni una cosa ni la otra. El dueño siempre estaba de buen humor. El negocio cerraba al mediodía y luego de cerrar, mi amigo le hacía una señal al dueño y él metía una mano en el bolsillo y extraía dos monedas de medio peso que lanzaba desde el medio de la calle. El resonar de las monedas contra el cemento de las aceras, era tan claro que todavía puede ser escuchado con un ‘retiñe' recurrente.

Con ellas íbamos a un restaurante ubicado en la Teniente Amado García, próxima a la Avenida Duarte y comíamos todo un servicio consistente en arroz, carne, habichuelas y ensalada mixta. Sobre la mesa había sal, vinagre y aceite de oliva, abundante servilletas y agua refigerada que empañaba el cristal de jarrón. La música en el background alienaba el efecto de la algarabía.
Luego no íbamos a un parque cercano a dormir la siesta con el aire fresco que provenía del río Ozama y a mirar las bellas chicas en minifalda que por allí pasaban, cuando no, hablamos de nuestros sueños y limitadas aventuras.

Fue por este tiempo que conviví' con ustedes, allí no lejos de mis hermanos y hermanas. Fue entonces que prácticamente conocí de nuevo a Rosemary y a Dulce, a Radhamés lo recordaba, pero eran imágenes de niños fortalecidas desde que nos vino a visitar a aquel campo de Nagua, aparte de eso, nuestro padre no dejaba de mencionar a los hijos que tuvo con Virgencita, siempre dominado por una melancolía lacrimógena. Debo mencionar mi encuentro con una gran mujer, bella por naturaleza y un carisma especial que deja al desnudo las descripciones de la sinceridad, ella no solo se llama Milagros sino que es un milagro tener la suerte de contar con ella. Milagros me ofreció trabajo que su reservado marido podía facilitarme, pero yo no tenían inclinación por el entorno militar sino militante. También conocí a otras personas que me brindaron un ambiente acogedor, a pesar de aquellas terribles limitaciones. Tenía en mi contra la apariencia de que ganaba dinero cuando en realidad apenas conseguía para el pasaje y la comida de 50 centavos.

Pero un día, luego de haber agotado mis posibilidades, me fui. Volví al punto de partida buscado otra faro con un rayo luminiscente,o de una luz más intensa y extensa. Tomó tiempo navegar en barco seguro pero en el trayecto encontré tantas cosas hermosas difícil de olvidar. Al final siempre terminamos “reconfirmando” que recordar es vivir.