Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

martes, 13 de noviembre de 2012

Memoria de una década


Eramis Cruz

Con melancolía el ser humano se la pasa deseando los tiempos pasados, a pesar de que no hay tiempo completamente malo ni tiempo totalmente bueno, además, el mejor tiempo de uno, no necesariamente, es el mejor tiempo del otro. El tiempo es solo notable por su efecto imperativo e irreversible o por la virtualidad de la memoria.
Fuimos participes de un mundo que se habría a nueva invenciones. Luego de la Primera y la Segunda Guerra Mundial los países más poderosos y predestinados a dominar el mercado sobre el perímetro del globo, competían por el florecimiento de la riqueza, mientras una gran parte de la humanidad no era más que simple observador de los procesos y del usufructo de los beneficios de la plusvalía. Se pusieron de moda las dictaduras, tomó realza la guerra de guerrilla como método de lucha contra el más fuerte. Las organizaciones obreras se veían en perspectiva hacia una dinámica determinante de los cambios económicos  sociales.
En países como la República Dominicana nos moríamos de frío, era un frío que llegaba al hueco de la conciencia de las personas moralmente dispuestas a no sucumbir ante las invasiones militares y el dominio de los monopolios. Era el frío de la guerra fría, una guerra de la ideología, el antídoto que se aplicaba contra el miedo al despertar de los pueblos, era un miedo a muerte al comunismo. Cuba era el terror en carne viva.  ¿Cómo había sido posible que un país tan pequeño doblegara un imperio?
La guerra fría se calentó en la República Dominicana en la década de los 60's. Cuando la gente pierde el miedo siente  derretido los coágulos de la conciencia, en consecuencia se vieron por las calles los cañones encendidos de los fusiles de los marines.
El  problema de aquella gente nadie lo podía entender, conspiraron para terminar la dictadura, sorpresivamente se confabularon con sus asociados cavernarios para terminar con la democracia. El imperio del norte blandió sus cuernos, entendía que la democracia era buena pero solamente si eran ellos quienes la controlan, que no lo hicieran los comunistas, ni reales ni fantásticos. Ese era el fantasmagórico para asustar a los obreros  y a los campesinos, el espantapájaros para asustar a los estudiantes y a los catedráticos. Están seguros de que el comunismo no funciona, pero tienen miedo que se les demuestre que están equivocados.
En la barriada la parte trasera de las casas colindaban con los patios de los vecinos y por delante se oía el bullicio de los niños, los únicos navegantes de los mares de la felicidad. La gente mayor tenía aquella costumbre de subir y bajar la voz, a veces era como el susurro de los viejos haciendo advertencias a los jóvenes, pero ellos dejaban ver aquella expresión en la cara indicando que les daba un bledo si eran escuchados o no.
A pesar de la discreción observada para no romper los parámetros de la privacidad, era más conveniente que prohibido lo que sucedía en las jurisdicciones urbanas de entonces donde todo el mundo sabía los pecados de los demás, de manera que no había necesidad de confesarse al menos que se quisiera cumplir con uno de los sagrados sacramentos. Ni el padre de la iglesia estaba libre de las malas lenguas, a quien los más renuentes calificaban de metiche comunitario, decían que no perdía la oportunidad para echarle el ojo a la hija de doña Rosa, que ignoraba que Rosalinda se hacía la desentendida mientras desempolvaba los altares del templo. El cura se autoimponía la penitencia para que Dios le ayudara a librarse de las tentaciones por la delicia de la carne.
Ese señor de sotana negra era alguien difícil de evadir, no tanto por su carisma sino por su habilidad y sofisticada malicia, aparte de su buena memoria para recordar los nombres de los pecadores. Era el único, aparte de los delatores del gobierno, que no cedía en su percusión, el cura perseguía a los pecadores que se negaban a cargar su cruz y los espías perseguían a los hombres de vergüenza que desafiaban la dictadura.
Eran consistentes y hasta desmedidos en perseguir a la gente, como si esta naciera marcada por un destino determinado, como si de alguna manera, viniera a este mundo sujeta a un esquema que otros idiotas se inventaron, con un cielo inalcanzable por arriba y un infierno asequible por de debajo. El mensaje era claro, los hijos de Dios nacen marcado por el pecado y determinado por el fatalismo del que no se libran el manos que sometan al imperio de la santa inquisición.
Pero no había mensaje más claro que el aire que se respiraba cada mañana, y allá a la distancia, entre nubes tímidas, entre luces y sombras contrapuestas, estaba el alba, entonces toda aquella armonía extendía sus salas, mientras en la cercanía un gallo cantaba como respondiendo preguntas a sus iguales, un perro ladraba sin otra razón que la de revelar su existencia, o una vaca bramaba celebrando la tibieza de la mañana, o una flor nueva en el vergel había recibido la visita del rocío.
Y para completar el cuadro, no se dejaba esperar el aroma del café típico de la inventiva de doña Mariana. Ella era la mejor haciendo milagros con el café, envuelta en un proceso perfeccionado entre un pilón rústicos, un caldero de aluminio, un colador casero, el ímpetu ardiente del los fogones, una porción de agua de una tinaja arrinconada, una cucharada de azúcar crema y una pica de nuez moscada, producía el elixir preferido de la mañana. Lo servía con gracia diciendo "Menéelo que tiene el azúcar abajo".
Es después que uno se da cuenta, el mundo no pudo ser posible sin un sustituto de la ciencia que bien pudo haber sido la superstición popular o la brujería de las hechiceras, cultivo en tierra fértil si se le adhiere la ingenuidad de quienes viven sin hacerse las preguntas y sin preocupaciones por las repuestas. Se contacta un mundo de gente que solo quiere vivir la vida, sin complicaciones políticas ni conjeturas filosóficas. De esa manera vivió Romina la dueña del ventorrillo de la esquina, poco tiempo después murió Pascual el fino carpintero que arreglaba todas las casas menos la suya, confirmando lo que dice la gente que “unos van a'lante y otros van atrás”.
Fue unos años después que algunos nos dimos cuenta que Anastasio no era tan excéntrico como la gente creía, era cierto que le gustaba beber ron y cerveza en compañía de cualquiera y sin importar la hora, pero lo hacía para olvidar sus penas, no para huirle a la alegría, después de todo, él no era el único a quien le aplicaba el dicho de que “el corazón de la auyama no más lo sabe el cuchillo”. Al final, algunos escucharon su consejo que solía dar a voces y a más de uno, cuando pasaba tambaleándose por la acera, “no se tomen la vida tan en serio, que es corta”.  Luego todo el mundo cambió de parecer, el día que se lo llevó arrestado una patrulla de la Guardia Nacional y lo metieron en la cárcel de la Cuarenta acusado de conspiración para derrotar el gobierno constitucional. “De cualquier yagua sale tremendo grillo”   ̶-decía la gente con incredulidad.
El error de los sabios es ignorar a los tontos, hay sabiduría en todas las cosas y en todas las personas. es misión del ignorante intelectual descubrirla según su teoría y los accesorios de su laboratorio. Uno se da cuenta de ello cuando recuerda el conversar de los viejos. Se da cuenta cuando se hace un autoanálisis y descubre que el origen de la sapiencia de la vida se encuentra sobre fuentes académicamente  informales.
Se desboronó la  Unión Soviética, cayó impotente la Torre de Berlín, descalificaron la llamada teología de la liberación, se impuso en el globo el neoliberalismo, fueron descontinuados los viajes a la Luna para financiar invasiones militares, no se ha levantado el embargo contra cuba, ni se ha logrado una asistencia efectiva contra la miseria del pueblo haitiano, solamente se ha logrado aumentar el número de pobres en el mundo a costa de hacer más prósperos a los ricos. Así terminan los recuerdos de una época que poco tiene que envidiarle a la contemporánea, a acepción de los teléfonos celulares y las fantasías virtuales de la ingenuidad.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Vodú dominicano

Ventana 10 Noviembre 2012   http://www.listin.com.do/ventana/2012/11/9/254536/Vodu-dominicano

SE CELEBRA A ESTE "LUÁ" EL DÍA DEL SANTO CATÓLICO CARLOS BORROMEO


Indhira Suero
Los Cleto, Villa Mella

Creencias en cada pueblo. En los centros del vodú se hacen fiestas de palos el dia del santo que es su protector o su representación. En República Dominicana es practicado tanto por las mujeres como por los
hombres, aunque en torno a este existan muchos prejuicios.


Cada año Marino Cleto Mercedes sigue la tradición de sus antepasados, fundadores de la comunidad de “Los Morenos”, en Villa Mella. Con fervor y con el alma llena de esperanza y plenitud celebra la fiesta a su “luá”, Papá Candelo. Al igual que él, otros fieles esperan con ansias el cuatro de noviembre y se preparan para recibir las bendiciones de aquel que “no le teme al agua, ni tampoco a la candela”. De esta manera, llenos de gratitud hacia su “Viejo Sedifé” unen sus creencias, su poca economía, sus ilusiones, su herencia y sus vivencias para rendirle honor a quien, de acuerdo a sus corazones, “honor merece”. 

Culto a los luases
Marino Cleto posee múltiples talentos, uno de ellos es su capacidad de entonar salves a la virgen, en especial a La Dolorita, patrona de esa comunidad de Villa Mella. Además de cantante, sirve a los “luases o misterios” y consulta a los creyentes con la lectura de la vela los martes y viernes.
Todos los años celebra dos fiestas, una a las veintiuna divisiones y está en honor a Candelo Sedifé, quien pertenece a la división de “Los Radá”, cuyo jefe es Belié Belcán.  

Éxtasis
Todos los presentes en la humilde propiedad de este “servidor de misterios” entonaban cantos a su protector, mientras Marino Cleto dejaba de ser él y pasaba a asumir la identidad del “luá” en un acto conocido como “trance, montadera o posesión espiritual” y en el que “los luases se introducen en la mente de los creyentes, a los cuales se les llama caballos de misterios”. Durante este posesión, la persona asume come, fuma, bebe, grita, se rie, baila y le da consejos a slos fieles, todo esto de acuerdo a lo que le dicte su fuerza interior. 
 

Poder
Durante la celebración los mayores parecían recordar mejores tiempos, quizás cuando la vida no era tan dura y cuando comunidades como esta no estaban tan olvidadas por el resto del mundo y las autoridades.
Los jóvenes disfrutaban de la música y con gozo movían sus cuerpos al toque de la tambora, de la güira, de las panderetas y de las maracas. Con júbilo exclamaban: “Yo tengo un luá que me ilumina y me protege de la gente, con cuatro velas de a centavo y un poquito de aguardiente”.
La niñez no era excluida de esta fiesta, formaban parte de todo lo que allí acontecía y de la comunidad que le rendía culto a Candelo. Con la mirada inocente y con la tradición sobre sus hombros cantaban: “Con su machete en la mano y su tabaco en la otra y un pañuelo colorao’”. 

El “Viejo”
Candelo posee una “personalidad impresionante, es presumido, hace alardes de valentía, de ser el mayimbe del barrio, enamorado permanente de todas, se va a parrandear con Belié Belcán ó del cual dice que es su hermano ó a beber ron y fumar tabaco hasta el amanecer”.
Es considerado como el “defensor de los desamparados” y de manera celosa cuida de sus seguidores, aunque no le tiembla el pulso para reprenderles cualquier comportamiento erróneo. Su color preferido es el rojo, disfruta de hacer alardes con el fuego, le gustan las peleas de gallo y posee un excelente olfato para hacer negocios.

Comportamiento
Muchas veces, Candelo “anda sobre el fuego hasta que se apague” y le fascina demostar su poder a los demás. Los investigadores de este luá dicen que a veces “se echa agua florida sobre las manos, las prende con fuego y limpia la gente contra cruces espirituales”.
Para servirle, sus seguidores le ofrecen un vaso de ron y un tabaco. Muchas veces deben acompañarle en sus “parrandas”.

Vestimenta
El servidor de misterios que se “monte” en Candelo se pone un pañuelo rojo en la cabeza y, en algunas ocasiones, otro rojo por el hombro izquierdo o en la cintura. A veces usa una bata y su capa, confeccionadas en tela satinada.
 

Sincretismo
Este tipo de eventos forma parte de las creencias del pueblo y pertenece a la religiosidad popular de cientos de hombres y mujeres de todos los niveles sociales. En este “se destacan creencias y prácticas que son el resultado de la capacidad creadora de la gente, de una respuesta de espiritualidad nueva, donde se mezclan diferentes expresiones religiosas que corresponden a las creencias y a las practicas españolas y africanas adoptadas por el pueblo dominicano”.
Los fieles se esmeran en ofrecer al luá lo mejor, aunque ellos vivan en un estado de pobreza extrema que suele caracterizar a estas localidades. Con esto se pone de manifiesto que los que menos tienen son los más generosos y desprendidos de sus bienes terrenales.
Presenciar una de estas fiestas del vodú permite “expandir la mente” y reconocer que al final del día, la nación dominicana es una muestra viva del poder del sincretismo en todas las vertientes de la vida de la nación. Aunque muchas veces para aparentar, “se esconda la basura debajo de la alfombra”. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Otra vez el despotismo dominicano


Eramis Cruz

Existe en el ejercicio del poder político dominicano una cultura del deportismo, se ha demostrado en casi todos los gobiernos llamados constitucionales que han tenido lugar desde la fundación de la república en el año 1844. Fue ese el año que vio nacer la primera Constitución del país la cual se ha venido modificando hasta el día de hoy.
La mayoría de los gobiernos que han tenido los dominicanos han sido de un perfil dictatorial, en el sentido de que en la práctica o ejercicio del poder han ignorado, no solo la constitución de la republica, sino las leyes que de ella se han desprendido.
En la actualidad y bajo una Constitución modificada en el año 2010, la nueva administración encabezada por Danilo Medina ha dado muestra de sufrir del mal congénito en la administración del Estado con la imposición de una reforma o imposición fiscal en perjuicio del pueblo dominicana.
A pesar del clamor de la ciudadanía, las organizaciones populares, y los partidos políticos, demandando que antes de esta llamada reforma fiscal se realizara un ponderada consideración de la disponibilidad de los recursos, y de la posibilidad de recuperar los hurtos millonarios cometido por los funcionarios de la administración anterior del Partido de la Liberación Dominicana.
Inclusive, expertos economistas han sugerido que la llamada reforma fiscal no es necesaria si se impone un plan de austeridad y se hacen los correctivos necesarios para evitar el mal gasto y el desperdicio de los recursos públicos. Pero no se ha logrado una reacción del gobierno que se muestra urgentemente decidido a llevar su proyecto hacia el poder legislativo para convertirlo en ley. Para esto ya obtuvo la bendición de la Iglesia Católica.
Es obvio especialmente para los dominicanos más sensatos, que con el aumento de los impuestos solo se busca un aumento de los ingresos con la finalidad de continuar el mismo despilfarro puesto en práctica por el gobierno de Leonel Fernández, de la misma manera que resulta claro para la mayoría de la gente de trabajo, que en la actualidad no existen las condiciones, ni para el sector productivo, ni para los consumidores, para un aumento de los impuestos sin la provocación de una situación que puede provocar una explosión social en el país.
Lo que parece no entender el presidente Danilo Medina ni sus asesores es que con esas medidas, pero más que todo, con esa actitud prepotente frente a la oposición de su gobierno y más directamente frente al mismo pueblo, está prácticamente provocando el caos en el país. Pero también está demostrando que está dispuesto a continuar con esa metodología de gobierno salpicada despotismo que han utilizado la mayoría de las pasadas administraciones.
Aparentemente no existe la necesidad de un cambio de dirección de la política oficial, ni siquiera en el momento más oportuno, cuando se está supuesto a poner en práctica las habilidades logística para establecer nuevas estrategias en la dirección del Estado luego de celebradas las elecciones generales.
El llamado a la manifestación o protesta pública para el martes, casualmente el cumplirse el 168 aniversario de la Constitución el 6 de noviembre del 2012, pues es una resolución validad de parte de los organizadores de las marchas y manifestaciones populares.
Luego de gobiernos sucesivos del PLD, de una administración que utilizó cuantiosos prestamos, uso los llamados bonos soberanos, permitió lujosos sueldos para funcionarios, diputados y senadores, uso recursos de venta de empresas del Estado, y aumento los impuestos en varias ocasiones, incumplió la ley con respecto a la entrega del 4% del PIB para la educación, no es justificable que ahora, sin explicar dónde esta parada la economía del país, se quiera hacer pagar el pueblo las habas que otros burros se comieron deliberadamente.
La costumbre de tomar el Estado como un arca tesoro para impunemente hacerse rico de la noche a la mañana tiene que descontinuarse. En un país en el que impere un mínimo sentido de la institucionalidad, esa desfachatez no puede ser permitida, no importa si se trata del presidente de la republica o del más humilde de los empleados. Nadie está por encima de la ley.
Con la admisión del doctor Joaquín Balaguer cuando felicitó a los nuevos 100 millonarios que gracias a su gobierno fueron posible entonces, además de su famosa declaración considerando la Constitución de la republica un pedazo de papel, se confirma la práctica despótica del estilo de gobernar en la Republica Dominicana.
Esta situación no cambiará al menos que el pueblo demuestre una actitud clara de intolerancia frente al abuse de poder. Que si fue cierto que durante el tiempo de la dictadura el despotismo estaba más que justificado con el use de la fuerza, no es menos cierto que en este país nos hemos superados a niveles más elevado de la civilización y la formación política. No importa el nivel académico de la mayoría de los dominicanos, ni de qué manera contribuyen con la economía de la nación, hay que salir a las calles y protestar contra el abuso, la prepotencia y despotismo de un gobierno que quiere presentarse como naciente iluminado de un proceso democrático.
Frente al silencio del gobierno saliente representado en la persona del doctor Leonel Fernández Reyna, y tomando en cuenta la actitud de la presenta administración dirigida en la persona de licenciado Danilo Medina lo único que resta es sentirse indignado y de manera firme manifestar la necesidad de contar con un gobierno del pueblo para el pueblo que muestre sensibilidad cuando la gran mayoría demanda que se escuche su voz y se tomen en cuenta sus intereses, los cuales están estrechamente vinculados al derecho que le otorga la constitución del país.