Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

sábado, 13 de abril de 2013

Un susurro para políticos maquiavélicos


Eramis Cruz

Es bueno tener claro que se puede ser buen político, sin caer en la inmoralidad, y que se puede ser honesto en la política, pero cuando se escala una posición del Estado hay mayores riesgos y tentaciones, por los que muchos despeñan con facilidad debido a un sistema que han sido diseñado para dejar abiertas las puertas traseras por las que se incurre en el engañó y la charlatanería. Esas puertas son defendidas por los que necesitan de la libre empresa con fin de utilizar medios reñidos con las leyes para acrecentar sus capitales.
Definitivamente la comunidad dominicana ha venido sufriendo las consecuencias de los errores y engañifas de políticos y líderes comunitarios irresponsables, ambiciosos y oportunistas, aquí Nueva York como en la misma República Dominicana.
Allá lo demuestra la demanda interpuesta por Guillermo Moreno contra el ex presidente Leonel Fernández y su Funglode.
Aquí, dos jóvenes pudieron ser nuestras dos más grandes figuras políticas, Miguel Martínez y Nelson Castro, no tengo dudas de que el pueblo les hubiese garantizado el triunfo y tal vez el avance hasta el congreso nacional, pero lamentablemente ambos fueron educados por el liderazgo de un sistema corrompido.
¿Cómo se invierten miles y hasta millones de dólares en una campaña política que termina en una position con una paga que solo permite vivir decentemente? ¿Cómo Guillermo Linares y Adriano Espaillat generan pupilos que luego caen en la tentación del beneficio indebido? Pero sobre todo ¿cómo ambos son conspiradores en el silencio? Creo que huyen de la tapa caliente que le hace sudar la gota fría. En política no hay que ser culpable o inocente, basta con perder la confianza y el respeto de la gente.
Muchos de nosotros también tenemos la capacidad para seguir el hilo conductor hacia un puesto de jerarquía política, pero sabemos que no podríamos sobrevivir al lado de un caudillo o pichón de dictador. No por lo menos en las actuales circunstancias de la llamada diáspora, una palabra que nos queda enana.
Para tener éxito fecundo es necesario ser honesto consigo mismo, y al mismo tiempo con los demás, trabajar como los demás, como aquellos que apenas logran un salario mínimo, esos que se afanan para pagar sus rentas y sus impuestos. Todos tenemos una voz en la conciencia que nos grita un susurro, a veces hasta perturbador, cada vez que pensamos en algo que no está correcto, eso todo el mundo lo reconoce. Además, cada vez que pensamos algo, consciente o no, escogemos entre miles de alternativas, y entre ellas quedan descartadas las que carecen de sentido.
No recuerdo por cuantos años fui a impartir clase de computadora a aquel lugar pequeño, con un nombre largo en la calle 185 y la Duarte Boulevard. Al principio aquellas no eran computadoras, eran unos aparatos remanentes de lo que habían sido. Las cosas cambiaron cuando por gestión del congresista se instaló un moderno laboratorio. Pero como poco dura la alegría en casa de pobre, la comunidad perdió aquel punto referente de lo que pudo ser un centro de servicios para la comunidad. Llegaron las malas nuevas para todos, una investigación por incorrecta inversión de fundos públicos. Fue por una razón similar que el mayor proyecto del alto Manhattan fracasó, Alianza Dominicana.
Como siempre sucede, la Coalición del Norte de Manhattan para el Desarrollo Económico, tenía la apariencia de un buen proyecto, con objetivos claros, pero es así que se establece una agencia comunitaria si se quieren garantizar fundos públicos para ella. Lo que me llamó mucho la atención fue que Adriano Espaillat nunca vino a una de mis clases, él es uno de esos políticos sagaces, igual que Guillermo Linares, que saben nadar y esconder la ropa. Los anima el hecho de que sea común que lo ingenuos consideren la habilidad de no ser sincero, y de hacer triquiñuelas por debajo de la mesa, una virtud de políticos inteligentes del maquiavelismo.
 En realidad no sé si Adriano Espaillat o Guillermo Linares puedan decir conocer a un Eramis Cruz, al final ellos no son los únicos, pero debo confesar que me acostumbré a eso que más que una sonrisa es una mueca, como por si las moscas, ellos nunca saben a quién están saludando que les pueda garantizar unos cuantos votos, aun sea dentro del ámbito familiar. Soy un amante del bajo perfil, y prefiero escribir mis artículos a un medio más directo, entiendo que la escritura adquiere alas propias, es como una paloma mensajera que se lanza al viento. Estoy convencido que Dios esta más a la derecha que a la izquierda y que es por eso que la derecha tiene tantos éxitos. Me refiero al Dios que la gente se inventa.
Igual que a Miguel Martínez, a Nelson Castro lo conocí como un joven de proceder humilde, siempre acorralado en un silencio gráfico, las veces que visité Albany en función de mí empleo en la Autoridad de la Vivienda Pública, NYCHA. Para entonces Nelson usaba publicar su foto en revistas comunitarias, una foto con su nombre y nada más. Un día de eso que dejó tranquilo el celular para tomar un respiro, le expresé que ya era tiempo para que dijera algo. Luego resultó electo al puesto en medio del escándalo, creo que mucha gente aún no le conocía.
Entiéndase que es difícil trabajar con estos políticos, ellos son unos controladores malvados, no obedecen a nada ni a nadie que no esté vinculado a sus intereses, y conocen con nombre y apellido a todo aquel que le aporta algún beneficio a sus propósitos maquiavélicos. Con ellos tú no tienes a quien acudir de surgir un conflicto que marcara los ámbitos de su hábitat. Esta ha sido la position de Nurys de O’leo y otros políticos o trabajadores envueltos en labores políticas.
Pero todo tiene su tiempo y su lugar, a quien no le mata la ambición, le llama el degaste la hora final indicada por el reloj biológico, hay quien mueren antes de la muerte.
Mientras otros tantos prefieren el anonimato, para hacer su aporte de la manera que sea posible, ya que no están dispuestos a rendir cuentas a un político que cuando le venga en gana corte el cordón umbilical, especialmente en los momentos de decisiones turbias para beneficiar interese personales o de particulares. Una cosa muy de moda en el país de Duarte.
Muchos de ellos saben bien lo que hacen, saben extraerle el oxigeno al más pequeño hasta asfixiarle poco a poco, saben dejar el otro correr el pasillo que conduce al abismo, sin el menor remordimiento y los demás se preguntan ¿Cómo pueden reconciliar el sueño? Lo escribimos una vez …que dolor, que dolor, que pena. El primero que lo dijo fue Erasmo Lara, haciendo un referente a Miguel Martínez. Este artículo termina aquí, pero no el maquiavelismo dominicano, manténgase atento, que para bien de muchos hay quien cae por su propio peso.