Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

lunes, 27 de febrero de 2017

Cómo fue la primera gran ley para prohibir la inmigración a EE.UU

130 años antes de la llegada de Donald Trump al poder

Febrero 26, 2017 Dato de Primera Plana

Estados Unidos.- Son momentos de tensión económica y estos extranjeros son vistos con resentimiento por los locales.

Llegaron a Estados Unidos para enviar dinero a las familias que dejaron en su país y, además, tienen que pagar los préstamos que contrajeron con los comerciantes que les ayudaron a materializar el tan anhelado viaje.

Estamos en las décadas de 1840 y 1850 y estos inmigrantes son los chinos.

“Al tiempo que luchaban por encontrar trabajo, los inmigrantes chinos también peleaban por sus vidas. Durante las primeras décadas en Estados Unidos, los chinos sufrieron una epidemia de ataques racistas violentos, una campaña de persecución y asesinatos que hoy en día se ven con estremecimiento”, señala el reportaje “Inmigration” del sitio en internet de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

“Desde Seattle hasta Los Ángeles, desde Wyoming hasta los pequeños pueblos de California, los inmigrantes chinos fueron obligados a dejar negocios, abandonar ciudades, fueron golpeados, torturados, linchados y masacrados, generalmente con la mínima esperanza de recibir ayuda de la ley”.

Se puede afirmar que los inmigrantes chinos sufrieron el peor tratamiento que haya tenido cualquier otro grupo que vino voluntariamente a EE.UU.”
Biblioteca del Congreso de EE.UU.
Contribuyeron a este clima de terror y derramamiento de sangre”, indica la institución.Y es que para muchos historiadores, los chinos fueron el chivo expiatorio de la clase política estadounidense de la época.

“Menos civilizados”
De acuerdo con el estudio de la Biblioteca del Congreso, “los perpetradores de estos crímenes, que incluían estadounidenses de muchos segmentos de la sociedad, quedaron, en gran medida, sin castigo”.

Las estadísticas exactas de este periodo son difíciles de obtener, pero se puede afirmar que los inmigrantes chinos sufrieron el peor tratamiento que haya tenido cualquier otro grupo que vino voluntariamente a Estados Unidos”.

Un viajero que provenía de la costa este de Estados Unidos contó lo que vio en California: “Abusar de un chino, robarle, patearle y esposarle; incluso matarlo, son cosas que se han hecho no sólo con impunidad por hombres malvados y retorcidos, sino hasta con vanagloria”.

Y es que, según la investigación “Inmigration to the United States, 1789-1930” (“Inmigración a Estados Unidos, 1789-1930”) de la Biblioteca de la Universidad de Harvard, algunos estadounidenses veían a los chinos como “racialmente inferiores”.

“Cuando los chinos fueron discriminados en el siglo XIX, el argumento era que les estaban quitando los trabajos a los estadounidenses y que los chinos eran menos civilizados que los estadounidenses blancos”, señala, en conversación con BBC Mundo, el profesor Xu Guoqi, autor de “Chinese and Americans. A shared history” (“Los chinos y los estadounidenses. Una historia compartida”).

Desde minas hasta ferrocarriles
Las noticias sobre el descubrimiento de minas de oro en Estados Unidos no tardaron en llegar a otros continentes y en atraer a inmigrantes.

En 1848, se desató el fenómeno conocido como “California gold rush“, “La fiebre del oro en California”.

En la década de 1850, los chinos llegaron a trabajar en las minas de oro. Pero también se les empleó en el sector agrícola, en fábricas, restaurantes, lavanderías.

“Los inmigrantes chinos fueron particularmente fundamentales en la construcción de ferrocarriles en el oeste de Estados Unidos y a medida de que los trabajadores chinos prosperaban en Estados Unidos, algunos de ellos se convirtieron en empresarios gracias a su propio esfuerzo”, indica la unidad de Historia del Departamento de Estado de Estados Unidos, en el artículo “Chinese Immigration and the Chinese Exclusion Acts” (“Inmigración china y las Leyes de Exclusión de Chinos”).

Algunos decían que ‘admitir a los chinos en EE.UU. degradaba los estándares culturales y morales de la sociedad’”
Departamento de Estado de EE.UU.De hecho, entre 1864 y 1869, los chinos ayudaron a construir el primer ferrocarril transcontinental en la red Central Pacific.

Como la mayoría de las comunidades de inmigrantes, los chinos establecieron sus propios vecindarios e historias sobre lo que supuestamente sucedía en las llamadas Chinatowns, “Ciudades Chinas”, exacerbaron los prejuicios.

Cuentos sobre Chinatowns como lugares donde grandes números de chinos se reunían para visitar prostitutas, fumar opio o apostar se propagaron”, señala el análisis del Departamento de Estado.

Fue así como se comenzaron a escuchar voces que pedían una legislación contra la inmigración china.

Algunos decían que “admitir a los chinos en Estados Unidos degradaba los estándares culturales y morales de la sociedad estadounidense”, indica el Departamento de Estado.

“Otros usaron un argumento más claramente racista para limitar la inmigración procedente del este de Asia y expresaron preocupación por la integridad de la composición racial estadounidense”.

Los eternos extranjeros
Y esas voces fueron escuchadas.

En 1882, el Congreso aprobó la Ley de Exclusión de los Chinos, la cual fue firmada por el entonces presidente de Estados Unidos, Chester A. Arthur.

La ley suspendió la inmigración de trabajadores chinos (calificados y no calificados y los empleados en la minería) por un periodo de 10 años.

Esa legislación fue la primera en la historia de Estados Unidos que impuso amplias restricciones a la inmigración.

De esa forma, dice el estudio de la Biblioteca del Congreso, “la puerta del sueño americano de los chinos se cerró de un solo golpe”.

Y, al mismo tiempo, un compromiso contraído por Estados Unidos fue ignorado.

“En 1868, inmediatamente después de la Guerra Civil estadounidense, China y Estados Unidos firmaron el Tratado de Burlingame, el cual permitía la libre inmigración entre ciudadanos de ambos países. Pero 14 años después, Estados Unidos olvidó lo que había acordado con los chinos”, dice Xu, quien es profesor de Historia de la Universidad de Hong Kong.

De acuerdo con la Biblioteca del Congreso, esa ley “hizo que los inmigrantes chinos fueran unos extranjeros permanentes”, pues también se les negó el derecho a solicitar la ciudadanía estadounidense.

La medida tuvo un impacto social dramático ya que impidió la reunificación de muchas familias, no sólo por los chinos que no pudieron entrar.

“Los chinos que ya estaban en Estados Unidos no se atrevían a salir del país porque temían que al regresar, las autoridades migratorias no les fueran a permitir el ingreso”, indica Xu.

Y, en términos prácticos, “la Ley de Exclusión así como las restricciones que le siguieron congelaron a la comunidad china en 1882 y le impidieron progresar y asimilarse en la sociedad estadounidense como sí lo pudieron hacer los grupos de inmigrantes europeos”, indica la investigación de la Biblioteca del Congreso.

En 1892, la ley se extendió otros 10 años y en 1902 se hizo permanente.

Es por eso que, como le explica a BBC Mundo el profesor de Historia Estadounidense de la Universidad de Stanford, Gordon Chang ,”lo que se conoce como la Ley de Exclusión de Chinos es, de hecho, una serie de leyes que buscaban mantener a los chinos fuera de Estados Unidos o hacerles la vida tan difícil que no tenían otra opción que irse”.

“Ilegal hasta demostrar lo contrario”
La Ley de Exclusión creó tensión entre los gobiernos de China y Estados Unidos.

Se trató de la primera vez que una política migratoria se interponía en la relación de Estados Unidos con otro país.

Franklin D. Roosevelt, presidente de EE.UU.
“El estatuto también invirtió la habitual presunción de inocencia y planteaba que se consideraba que ‘cualquier persona china o persona de ascendencia china’ estaba en el país ilegalmente al menos de que él o ella pudiera demostrar lo contrario”, señala Daniels.

Y demostrarlo no era algo fácil, como lo explica la profesora Deborah Samuel en su investigación “Chinese Immigration, Exclusion and the Chinese-American Experience” (“Inmigración china, exclusión y la experiencia chino estadounidense”), publicado por la Universidad de Yale.

La historia debería servirnos para recordar que no podemos cometer los mismos errores y que el legado de la Ley de Exclusión de Chinos no debería ser olvidado.

Todavía, hoy en día, los chino estadounidenses son vistos como extranjeros, son caricaturizados y se hacen generalizaciones sobre ellos para hacerlos entrar en un estereotipo que tuvo sus raíces en la Ley de Exclusión de Chinos. El impacto de esta legislación trascendió más allá de su derogación“.

Las fotografías de Arnold Genthe forman parte de “Pictures of old Chinatown”. New York: Moffat, Yard, 1908 y son cortesía del Open Collections Program, Harvard Library. BBC MUNDO


Fuente: http://www.primeraplanany.com/dato-de-primera-plana/fue-la-primera-gran-ley-prohibir-la-inmigracion-ee-uu-130-anos-la-llegada-donald-trump-al-poder/

==========================================================

viernes, 24 de febrero de 2017

Juan Pablo Duarte secuestrado

Eramis Cruz

En el día de su natalicio se recuerda como ha sido secuestrado el fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte y Díez, nacido el 26 de enero 1813 - murió en Caracas, Venezuela, el 15 de Julio 1876. El secuestro de este gran padre de la República Dominicana ha sido protagonizado por los gobiernos dominicanos. El secuestro tiene como objetivo impedir la independencia de la nación dominicana que luego de zafarse de ocupación haitiana (1822), el 27 de febrero de 1844, pasó al dominio español hasta la Restauración ((1863), el 3 de marzo1865 y después al dominio de los Estados Unidos que invadió militarmente la nación en dos ocasiones: 1916 y 1965. 
Para solo citar cuatro ejemplos: el dictador Ulises Hilarión Heureaux Lebert (Lilís) desde 1882 hasta 1889; el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina durante más 30 año; el presidente de la dictadura ilustrada Joaquin Balaguer durante sus turnos a la presidencia desde 1960 hasta 1996 y Leonel Fernandez y Danilo Medina bajo sus gobiernos consecutivos del PLD. 
Debo resaltar que los presidentes de Estados Unidos mintieron al Congreso para justificar estas invasiones. USA no abandonó realmente su influencia o dominio imperial luego de que sus tropas se marcharan de Quisqueya. Al contrario, el país no volvió a ser el mismo después de 1916 porque al término de la ocupación dejaron una completa reestructuración y un gobierno bajo su control. En 1966, tiempo de la Guerra Fría, comisionaron al presidente Balaguer para depurar el territorio de los remanentes revolucionarios anti imperialistas de la Guerra Civil de 1965. La narrativa de estos acontecimientos es una megalomanía.

Ese maquiavélico sistema de gobierno no le es extraño a la historia dominicana si se toma en consideración cuán determinante fue la iglesia Católica en contra de Juan Pablo Duarte, los miembros de la Trinitaria y sus seguidores cuando en el mismo año del nacimiento de la república, en la persona del arzobispo Tomas Portes Infante, amenazó con excomulgarlos si no apoyaban el gobierno de Pedro Santana y Familias, en la Carta Pastoral del 28 de julio 1844. El arzobispo lo hace enfáticamente como representante de Dios y refiere a Santana como seleccionado por Dios dándole carácter teocrático a su gobierno. Esta Carta Pastoral por ser tan grotesca estuvo escondida por cien años hasta que fue descubierta por el historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi. No es coincidencia que la misma situación en esencia se repitiera en 1963 cuando el padre Jesuita Laútico García confrontó públicamente al profesor Juan Bosch acusándolo de comunista que equivalía a lo mismo que ser ateo en 1844.

Los dominicanos más entregados han permanecido atónitos por el prolongado secuestro de quien desde el principio de la fundación de esta nación fue símbolo de independencia y libertad. Juan Pablo Duarte es un secuestrado y no un prisionero porque nunca fue debidamente procesado ni condenado por una corte. El secuestro físico de Juan Pablo Duarte terminó con su muerte, pero continúa el secuestro de su ideario.

Merece la pena analizar las similitudes, no meras coincidencias, entre el llamado Partido Azul de Ulises Heureaux y Gregorio Luperón y el PLD  (fundado por Juan Bosch) de Leonel Fernandez y Danilo Medina. Ambos partidos y sus líderes engatusaron al pueblo dominicano presentándose como alternativa definitiva a la libertad y la independencia pero en cambio se convirtieron en maquinaria para la corrupción y la impunidad. Tanto Gregorio Luperón como Juan Bosch fueron defraudados por sus discípulos luego que alcanzaron la presidencia de la república. Demás esta decir que detrás de estas traiciones han estado la oligarquía económica y los elementos desenfrenado de una burguesía ambiciosa y los que simplemente usan el Estado como pedestal para hacerse ricos e influyentes cueste lo cueste y caiga quien caiga.

Conviene llamar la atención que Ulises Heureaux fue tan cínico como Joaquín Balaguer. El primero fue el proponente para elevar a Juan Pablo Duarte a padre de la patria, mientras el segundo escribió su obra maestra llamando a Duarte el “Cristo de la libertad”. Ambos presidentes fueron sanguinarios y detractores de la independencia dominicana. Balaguer fue un entreguista al servicio de Estados Unidos y un admirador del elitismo hispánico español.
El patricio Juan Pablo Duarte, luego de ser enviado al exilio, permaneció silente. Muchos dominicanos conscientes se han preguntado porqué tanta desidia contra el padre de la patria cuando el oficialismo en múltiples ocasiones promulgó una nueva Constitución olvidando el proyecto de nación del general Duarte Díez.  

Cada año se hace palpable que Juan Pablo Duarte ha sido un prisionero del oficialismo tanto en la Republica Dominicana como en el exterior. En Nueva York, en Providencia, Rhode Island, y otros lugares se presentan al pie de las estatuas del patricio ofrendas florales y se dicen discursos en favor del gobierno y del presidente de turno. Para confirmar esto siempre son los oficiales los que dicen los discursos principales. Durante esas ceremonias raras veces se hacen alusiones a otras figuras patrióticas como los que murieron durante y después de la invasión norteamericana de 1965. Duarte Igual que Abraham Lincoln en la historia aparecen como personajes desligadas del los movimientos revolucionarios (anarquismo) en la Europa de su época, esas ideas no hacen asomo en hombres tan principales de la historia política.

El pensamiento duartiano no se ha aplicado en la República Dominicana porque los secuestradores y varios historiadores al servicio de intereses encontrados y foráneos se han empeñado en presentar a Duarte como un beatificado, clásico, dócil, y sin la energía suficiente ni capacidad para auto-generarse a nivel de los nuevos tiempos. Nada más alejado de la verdad, Duarte creía en Dios, era masón, pero no era un religioso con característica de monje como Cristobal Colón. Resalta que a Duarte lo forzaron a formar parte de una trilogía de padres de la patria para no darle entero crédito militar y jurídico.
No más evidente que el abandono bajo el cual vivió. Se dejó perdida en la sombra y la polilla del tiempo la documentación de su biografía para luego manipular de manera amañada el Duarte que dieron a conocer en las escuelas y el ámbito oficial. Gracias a su hermana Rosa Duarte algunas paginas sobrevivieron aún cuestionadas por algunos investigadores, porque al parecer no fue un acto voluntario sino un encargo.

Pero el gran temor de la clase dominante en la República Dominicana es que los dominicanos adopten el pensamiento duatiano como hilo conductor e instrumento ideológico para construir de su tres tercera partes de la isla una nación libre en la que todos los dominicanos tengan el derecho a vivir dignamente sin corrupción ni impunidad.
El rescate a pagar por el pensamiento duartiano para sacarlo del secuestro está estrechamente vinculado a la toma de conciencia del pueblo dominicano. Esta concientización y ponderación hoy se nota empañada por los efectos de la bruma del modelo económico neoliberal. Agréguese el concepto de la globalización bajo el cual los grandes capitales de los consorcios locales, internacionales y hasta fantasmagóricos se consolidan para expandir su control sobre gobiernos flácidos como el de la República Dominicana, dirigido por un partido y un gobierno que permite y practica la corrupción y el narcotráfico, y para colmo la impunidad más aberrante. Con cinismo y delirio niegan hechos, datos, evidencias y personajes sin hacer relación de tiempo ni lugar y mucho menos metodología operacional.
Juan Pablo Duarte espera inquieto que sus hermanos dominicanos se acojan a su pensamiento y le rescaten del oficialismo que le silencia y tergiversa los elevados principios sobre los que concibió la nación dominicana.



El autor: Eramis Cruz, es editor, escritor y promotor social dominicano. Radicado en Estados Unidos desde 1978.
perfilamerica@gmail.com








jueves, 9 de febrero de 2017

Episodios heroicos y procesos magníficos



Eramis Cruz

No me cabe la menor duda, nadie puede ser más feliz en esta vida que las personas simples o sencillas, las que no tienen nada que ocultar, son consecuentes de sus actos y


aman la naturaleza. Esta manera de ser es menos complicada que vivir mintiéndose a sí mismo. Quien se valora por lo que es y no por lo que tiene, si alguna vez no tiene nada, la esencia de su persona no se verá afectada, he decir la autoestima o el alto concepto en la que afianza su escala de valores.
Del mismo modo que nadie se baña dos veces en el mismo río, tampoco ninguna mirada se asienta en nuestra apariencia más de una vez, tampoco nosotros sostenemos la misma imagen, además, no todo el mundo valora a la persona por la manera como se ve. Aparte de eso, no siempre los demás nos ven como nosotros pretendemos.
Aún no sea obvio para muchos, por la mayoría de las cosas que benefician nuestra vida, específicamente las más importantes, no podemos reclamar crédito alguno. Uno no decide su ADN, por tanto, ningunas de las cualidades físicas, habilidades y destrezas son en realidad in invento personal, aún dependan de la voluntad de quien la visualiza para hacerlas posibles.
La próxima vez que usted piense en la grandeza que nos define como seres humanos, o se mire en el espejo, piense que valemos más por nuestras similitudes que por nuestras diferencias como miembros de una sociedad o como individuos que dependen unos de los otros para la supervivencia en medio de las tormentas.
Nuestra historia está saturada de episodios heroicos y procesos magníficos. Sobrevivimos a enfermedades contagiosas y mortíferas, gracias a los aportes de científicos que sacrificaron mucho para hacerlo posible, a guerras y turbulencias políticas, gracias a negociaciones para reconciliar intereses encontrados. 
Al final, si miramos la historia con ojo crítico, tenemos más de qué estar agradecidos, que el asumido privilegio de rey del universo o de sentirnos prepotentes o distinguidos. Somos un punto invisible en la inmensidad del espacio, en una ínfima porción del tiempo que se consume con un numero limitado de respiros. Pero si nos vemos según nuestra naturaleza sobrepasamos los límites que nos ocultan nuestras falsas percepciones.
Son más lo que nacen que los que mueren. Y a pesar de que millones de hombres y mujeres no dejaron evidencia de su pasar por este espacio, contribuyeron sin darse cuenta para hacer a la aproximas generaciones más fuertes y competitivas. Nada de la naturaleza desaparece, todo se transforma para continuar la existencia. Los criterios que se debaten entre la realidad objetiva y la metafísica no contradice estas aseveraciones. Hagamos de la vida el alcance de la felicidad, no importa la circunstancia.

No importa cuan heroicos hayan sido los eventos, ni los complicados problemas resueltos por necesidades del intercambio comercial, lo importante es que cada día millones de seres humanos se levantan, cual una colonia de hormigas obreras, a afanar para hacer de la tierra un mundo mejor, a veces sin esperar a cambio no más que lo mínimo, apenas suficiente para reponer la energía gastada, un acto valiente compensando con lo tantos que nos ofrece la vida sin exigirnos paga, un cielo infinita para echar la mirada o un mar inmenso para hacer posible navegar la imaginación.