Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

sábado, 29 de diciembre de 2012

Tome apuntes, es bueno que lo escriba


Eramis Cruz
Me llamaron por el intercomunicador y me dijeron que tenía una visita. Tan pronto la vi me di cuenta de quien se trataba, su nombre era Lucrecia, y sé que la había visto unas dos veces anteriormente. Tuve que detenerla para que no me dijera sus problemas en frente de todo el mundo.
Me dijo que la última vez que la vi fue tres años atrás, y que por eso tenía unas cuantas cosas más que decirme que la última vez.  Apenas le abrí la puerta para que pasara a la pequeña oficina, reconoció que el calor la sofocaba. Me dijo que la gente cree que porque uno hable más de la cuenta, es que está loco, pero en su caso no era así, aunque era cierto que a veces se sentía un poco nerviosa, y otras veces hasta algo tensa. Fue enfática de nuevo en repetir que debido a que una persona visite a un siquiatra, eso no indica que le falte el juicio. Y mucho menos en su caso, ya que ella se considera una mujer muy inteligente. Me mostró un certificado de participación en un taller sobre violencia doméstica.
La mujer tan pronto como entró al cuarto de conferencia, comenzó a deshacerse de sus atuendos, primero fueron sus guantes negros, luego la bufanda gris y por últimos su abrigo azul oscuro, menos mal que esto fue lo último de que despojó. Luego se sentó y sustrajo de su bolso algunos papeles. Me aclaró de nuevo que tenía que decirme algo, pero primero tenía muchas cosas que contar debido a que hacía tres años que no me veía y que durante ese tiempo muchas cosas habían sucedido en su alrededor o mejor dicho entre ella y sus vecinos.
La mujer no paraba de hablar, yo por lo pronto estaba dispuesto a escucharla, sabía, que como me había dicho, tenía mucho que decirme. Finalmente dijo que la peor de todos era Ana Luisa, pero que Mirna no se quedaba atrás y en tercer lugar estaba aquel hombre de baja estatura, que hacía poco tiempo había muerto, porque como ella sabía, Dios es grande y todo se paga, en esta vida o en la otra.
Me dijo que sabía que Ana Luisa fue la que más daño le hizo. Dijo saber de fuente segura que fue Ana Luisa la que dijo a medio mundo que ella se acostaba con el guardia de seguridad del edificio. Reconoció que el guardián era un hombre muy decente y que por eso lo trataba, y que a veces le regalaba cosas, pero no más de ahí. “Simplemente esta gente anda buscando que me echen del edificio, que me tiren a la calle” –dijo en voz alta y con gesto agresivo.
Luego contó que Mirna era una malvada aunque no tan diabólica como  Ana Luisa. Fue Mirna la que aseguraba que ella vivía con el joven Anthony, un muchacho muy bueno y vecino suyo. Dijo que el muchacho era de buena familia y hasta cristiano, que fue cierto que se quedaba por las noches en su apartamento, y que ella le había permitido pasar la noche en su dormitorio, que con mucho gusto le cedió, mientras ella dormía cerca de la puerta del frente.
“Escriba usted todo lo que le digo, es bueno que lo escriba, fíjese que hacía tres años que no venía a verle” –insistía la mujer.
Continuó hablando con la mirada fija y sin pestañar, mientras yo la escuchaba sin interrumpirla, y a cada momento repetía cuan inteligente era ella, no como la gente la creía. Dijo que el muchacho continuó durmiendo en su habitación, pero un día mientras ella preparaba algo en la cocina él aprovecho la oportunidad y se escapó por la puerta del frente. “Él lo había intentado antes, pero no le he dicho que yo levanto pesas, o sea que hago ejercicio, no son tan pesadas, son para mujeres, algunas diez libras cada una, pero él sabía que yo tenía fuerza, y por eso aprovechó que estaba ocupada en la cocina para escapar por la puerta del frente, sin que yo pudiera detenerlo”.
–“Como le dije ya, hacía tres años que no venía a verle por eso tengo tanto para decirle, pero apunte lo que le digo, es importante que lo escriba. Hasta me permito llamarle hermano, se nota que usted es una persona buena”.
–“Me sacaron de la iglesia, pero muy pronto comenzaré a visitar otra, la gente sabe cuando uno ayuda, fue por eso que me sacaron de allí”.
Fíjese que es diabólica esa Ana Luisa, ella cree que yo no me doy cuenta, pero yo soy muy inteligente, la veo cuando se vale de un hilo, con algo atado en una punta, lo desliza entre sus dedos y lo deja descender hasta el piso. Es de esa manera que sabe todas mis cosas, no solamente ella sino todos los demás vecinos que se han conjurados para verme en la calle.
–“Mire si es diabólica esa mujer, digo Ana Luisa, la última vez me dañó el cerrojo de la puerta, lo hizo sin tocarlo, solamente mirando y haciendo unos movimientos raros. Tuve que convencer el ferretero del sector para que viniera a hacerme la reparación.
Pero tengo suerte, ya cuento con mi transferencia para otro residencial aprobada y certificada, lo único que temo es que estos se salgan con las suyas y me saquen de mi apartamento antes de que me escojan para una nueva vivienda.
La mujer insistió en denunciar que sus vecinos están interesados en hacerle daño, pero que ella es muy inteligente y que fue hábil de su parte abrirle un caso en la corte, que aunque no se impusieron penalidades, está pendiente otra cita.
Pero estas vecinas son unas testarudas, –dijo– fue después de la cita a la corte que oyó a Ana Luisa cantando: “La niña quiere sexo… La niña quiere sexo…  Ellas saben bien que soy de la iglesia y que fue verdad que tuve sexo, pero yo era mujer casada entonces.
Lucrecia se tornó mas calmada, luego que le dijera que no había razón alguna para que perdiera su apartamento, que su record estaba al día y en orden. Noté que se sintió algo mejor. Le dije que no había nada pendiente de hacer por ella, y que lo único que tenía que hacer era vivir su vida, y olvidarse de sus vecinas.
Con esto ella se marchó, balbuceando algunas frases… por hoy parece que no hay problemas, hasta que decida volver a verme dentro de tres años, tres meses o quién sabe si en tres días, estos clientes son así, se aparecen el día que menos los espera. Uno sabe que algo no anda bien con ellos, pero es uno el que lo supone. Hay que escucharlos y respetarlos, buscando méritos a sus reclamos, no siempre andan tan errados como dan a entender.

martes, 25 de diciembre de 2012

Sin memoria no hay historia

Eramis Cruz


Los años comienzan y terminan dentro de algunos días, le aseguro que no es fácil aprender a contarlos, estos no se cuentan como las cosas a las que uno esta acostumbrado. Primero tienes que ser un privilegiado, si quieres algún día contar muchos años, y tener mucho cuidado, algo que comienza muy temprano en tu vida. Aquella expresión de “vivir para contarlas” no es tan fácil como parece. Lo primero es que mucha gente no tiene una buena memoria para acordarse de los acontecimientos más importantes de su vida y la vida de los demás, especialmente, si los recuerdos no son relevantes para los demás, aquellos que tal vez sacarían el tiempo para escucharle.
Nadie quiere oír una historia de cosas aburridas, carentes de sentido alguno, o mejor dicho, cuando el relator no tiene la capacidad de pintar de colores las imágenes, de dinámica interacción los acontecimientos, y sobre todo, de impactantes reacciones las impredecibles y recurrentes experiencias de una vida transcurrida entre risas y lagrimas, que como un turno, transforma la tosquedad de un trozo de madero en obra de arte, con la misión de servir de soporte bajo la mesa o de decorativo en el espaldar de la cama.
La mala memoria no es una enfermedad en la cabeza de la gente, es una condición que se adquiere por culpa de la indiferencia, ésta a la que nos referimos, no está asociada al mal de Alzheimer, ya que estas personas recuerdan todo aquello que les interesa, por eso recuerdan poca cosa, debido a que el interés personal es muy limitado, comparado con el interés colectivo.
Uno solo puede disfrutar de una buena memoria, aunque muchas veces encuentre rincones con huecos no previstos, si durante su vida instintivamente y hasta simultáneamente tomó el tiempo para escuchar. A sabiendas que escuchar no es lo mismo que oír, al oír uno está prácticamente obligado, porque no es posible desconectar el auditivo cuando los ruidos son unos invasores de la privacidad. Escuchar es una disposición personal, un acto de voluntad con la intención y la extensión de interrelacionar los mensajes con las experiencias y los elementos relativos a lo comunicado. Uno se convierte en receptor, un decodificador dinámico con capacidad de análisis.
Pero uno no escucha aquello que no le importa, y muchos menos escucha aquel o aquella que no le interesa. Una actitud que los demás detectan más rápido que inmediatamente. De esta manera, se pierde la oportunidad de escuchar una interesante historia.
Y es que es demasiado simple. Tú no puedes vivir más vida que la tuya, y por eso debes de aprovechar la experiencia de los demás para aprender de ellos, escuchándoles. Es por eso que se hacen las encuestas, los estudios, para sacarle información a la gente, la sociedad no puede dirigirse o guiarse por el parecer de unas cuantas personas, no importa cuán preparadas sean estas.
Hoy más que nunca, es difícil escuchar a las personas, especialmente porque, nos invade la rutina, y a veces puede ser muy útil hacerse un autoanálisis, como los que desarrollan los trabajadores sociales con la gente, que le hace pensar como es la rutina del día, o sea, qué hace desde que se levanta hasta que se acuesta. Uno tiene que contar todas sus actividades, no importa cuán simples o complejas parezcan. Para esto hay que hacer una lista en un pedazo de papel. Y después uno subdivide las actividades en la de carácter físicas, sociales e intelectuales.
A veces las personas caen en la cuenta de que sus actividades intelectuales son muy limitadas en la rutina diaria, o sea que, no leen, no ven un programa que sirva para el intelecto.
No hay que sacrificarse mucho, basta con pensar en una persona que tiene una rutina de trabajo de ocho horas diarias, más dos horas en el trasporte público, que le ocurren durmiendo en uno de aquellos asientos, luego que llega a la casa, prepara la comida, hace o recibe algunas llamadas en su celular, y después, de siete a once de la noche, se dedica a ver novelas de cadena Univisión. Podemos asegurar que la actividad intelectual de este individuo es prácticamente cero.
Hace unos años, en la estación del tren de la calle 181 de Manhattan, una señora, que conozco desde más diez años, iba cruzando la plataforma, hablando en voz alta con una amiga que parecía una compañera de trabajo. Le contaba una historia que yo dudé fuera de ficción, por el modo espontaneo y realista de su narrativa.
Dijo que Carolina Bustamante, había llegado al colmo de la paciencia, debido a las calumnias de la amante de su marido, conocido en el paraje como Negrito, que se había envuelto en una relación desvergonzada con la hija de Carmelina que se llamaba Aurora, por culpa de quien su reputación estaba en lengua de medio mundo. Contó la mujer que era como las diez de la mañana, cuando había llevado a sus hijos a la escuela, y se quedó al cuidado del más chiquito. Le llevó el muchacho a su vecina Rafaela y le dijo: Cuídame este muchacho por un rato que yo vengo de inmediato, voy a ir en un momento a matar a Aurora. Narró la mujer que Carolina sin decir palabras entró en la casa de Carmelina y se topó con Aurora, que venía de la cocina hacia la sala, y con un cuchillo matavaca, que traía oculto en el bolsillo de su falda, le dio varias puñaladas a la amante de su marido. Regresó por su muchacho a casa de su vecina y se dirigió a la suya, donde con tranquilidad esperó que llegara la policía.
No me gustaría vivir esa experiencia, sería frustrante ver a alguien ser parte de una tragedia de tal magnitud, pero cuando uno escucha a las personas, puede ver en ellas talentos que ni se imagina.
Uno vive los años que le tocan, pero estos son más interesantes si son compartidos con los demás. La vida es muy corta para vivir solamente la de uno. No hay que entrometerse en la vida de los demás, solamente hay que saber escuchar a quien quiere dejarse oír, que son muchos y están por todos lados.
Vivir para contarla, inclusive para retenerla para uno mismo, si eso es lo que se quiere, no es para todo el mundo, por los menos no para aquellos que pretenden de sabelotodo. No lo es para el prepotente ni para el arrogante, mucho menos para el vanidoso, prejuicioso, adelantado y criticón, la gente no tolera esos tipos de actitudes, y mucho menos si se convierten en aptitudes.

Ana María era la más lindada del barrio, la recuerdo por sus ojos verdes y un pelo castaño sobre sus espaldas. Y ninguno de los chicos éramos buenos para ella, se cría la única Coca-Cola en el desierto. No hace mucho me encontré con ella, acabada a causa de las cirugías, algunas estéticas otras por urgencia de salud, no tuvo hijos, el marinero que siempre se moría por su amor, finalmente se casó con ella cuando prácticamente era una joven anciana, luego la abandonó por ser intolerante y debido a los complejos de su vida, que le costaba tanto trabajo aceptar que ya no era la misma. En esta ocasión me senté con ella pero noté que tenía poco que contar, su vida fue como una flor, tierna pero muy breve. No recuerdo haberla visto escuchando a nadie. El día de su velatorio, encontré una funeraria vacía, aparentemente muy pocos la recordaban. La brevedad de la vida debe ser recompensada con la intensidad de su hermosura, cuando se oye el eco, el efecto no puede ser revertido.




 

sábado, 22 de diciembre de 2012

La melancolía de Tanango de Bella Vista


 
Eramis Cruz

A veces a uno le llega la melancolía, por tanta gente que conoce y nunca más le vuelve a ver, mucho más aun, cuando hace cuarenta años que le conoció, para ese entonces era gente otoñal. Fue Panyé quien me recomendó a Tanango. Hace poco instaló su taller, tendrá trabajo, no deje ir a verlo –me dijo. Tanango era un hombre alto, que se transportaban en una motocicleta, usaba espejuelos oscuros, con pelo caído, un buen reloj y un anillo con piedra brillante. Con su figura delgada Tanango era hombre poseedor de un porte impresionante. Me dijo que se crió en la sierra, en un lugar llamado Los Montones.
El día que hablé con él sobre nuestro contrato de trabajo, no solo me dio empleo a mí, sino también a mi familia, el taller era tan abierto que uno entraba y salía sin darse cuenta. Aunque, “poco dura la alegría en casa de pobre”, esta fue una relación laboral paradójica entre un joven y un hombre maduro y con la apariencia de posesionado. Uno agradece para siempre cuando alguien deposita la confianza sin exigir difíciles credenciales.
Ahora tenemos mucho que contar, era al año de 1972. Ese año, también llegó la navidad, y es que todos los años llega una. Me extraña sobremanera, que no se celebre cada seis meses ahora en vez de doce, para hacer posible mayores ventas en tiendas, supertiendas y supermercados. Pero ese 24 de diciembre, mi hermano, que después también fue mi compadre, nos levantamos para ser parte del drama de un maravilloso  día, de un verde ecológico en la cosmografía y un azul cielo en el firmamento.
Recién mudado de Macorís para Santiago, éramos jovencitos, casi adolecentes, que teníamos un grupo de muchachos qué mantener, no solo a ellos, sino también a nuestros padres, mejor dicho, junto a ellos para buscarnos la vida mientras la vivíamos.
Aquella miseria estaba marcada solamente por la carencia de plata, pero no porque nos faltara el calor humano, nuestra casa era tan grande como el barrio mismo, y la familia tan extensa que ocupaba la provincia, incluyendo comarcas, aldeas lejanas, y caseríos sin nombres de residenciales.
Detrás de la bodega de aquella calle de Bella Vista, que forma dos ángulos de 90 grados con el puente Hermanos Patiño, estaba el taller de ebanistería de Tanango, justo al lado de un almacén de tabaco que era considerado centenario y que expedía un aroma que hacía agradable el aire. Fue en principio el taller de nuestras esperanzas, aunque luego resultó ser un referente a nuestras frustraciones. Pero lo más importante es entender que la experiencia siempre le deja a uno algún beneficio, que luego se sabe aprovechar de una manera y agradecer de otra.
Nos fuimos al trabajo ese día, y echamos manos a los muebles diseñados por el entorno de la memoria, ambientados por la alegre música, con botellas de vino y ron, pasamos una navidad tan feliz como otras tantas de esos míseros años. La navidad para nosotros no era el 25 de diciembre, sino el 24. El 25 era reservado para pasar la llamada “resaca”. Ese día de Noche Buena, fue un día bienvenido para el trabajo alegre, con martillos, limas, serruchos, lijas de papel, y planchas de formica, y un margen reducido para los errores, hacíamos milagros en cuestión de horas. Un gavetero para la mujer del Coronel, o un seibó para el compadre Julián, o una cama con puertecitas de manubrios dorados para la vecina Margot.
 No recuerdo a la hora que salimos de aquel trabajo, pero no lo recuerdo como un trabajo, era como un gozo, estábamos llenos de alegría, nosotros, los hijos de Tanango y los demás trabajadores, que no pasaban de unos cuantos. Uno canta una canción de Sandro de América, otro vocifera bloqueado por el ruido de la sierra, mientras Tanango entra y sale a una hora, y en un rato se desaparece de nuevo, haciendo facturas urgentes o cubicando madera de memoria. Aunque el Jornal no estuviera seguro, no perdíamos la fe de que al menos un adelanto se nos recompensaría, ese día fue de suerte.
Es muy placentero poder caminar en un entorno vestido de adornos naturales, un lago con  superficie de espejo, donde se reflejan los pájaros con su vuelo sincronizado con la indiferencia. De la misma manera, es agradable echarle riendas sueltas a la memoria y encontrar en el pasado un punto donde detener la vista, esa que llevan consigo los recuerdos. Y es que aunque podría ser funesto vivir sin un futuro definido, en el mismo grado, es confortante saber que se cuenta con un pasado que no transcurrió inadvertido. El único ciego real es aquel que no ve los detalles, y todo lo esquiva como  corpulencia que estorba. La escritura es parte indispensable para la reconstrucción del pasado, para que no se obstruyan los huecos del porvenir.
Todas la navidades que recuerdo, fueron muy alegres, una alegría que pertenecía a la gente, sin regalos, con pocos arbolitos de navidad, algunos de bombillitos de colores y ramos de algodón, había que usar algodón, ya que la nieve por allí nunca caía, como ahora en la pantalla de la televisión u otros dispositivos. Pero los arbolitos estaban en los rincones iluminados en la sala de algunos vecinos, que muchas veces era un resultado del interés y no un esfuerzo monetario.
La gente de aquellos tiempos dice que la navidad perdió la magia, después que todo se comenzó a vender. A pesar de reconocer que todo cambia, existe algo de razón en ella, pero para quienes no vivieron aquel pasado, la vida es simplemente como la conocen.
La juventud siempre se ha visto como una etapa de la llamada “vida loca” que hiciera popular Ricky Martin. Pero luego que se superan las etapas, la gente puede mirar hacia atrás y darse cuenta que con todo el alboroto navideño, el fiestón y la cena, el traguito de ron, los dulces y los pasteles, ya que de asaltos ni hablar, hay un mensaje que trasciende las distracciones de la algarabía y los cambios tecnológicos. Hace más de dos mil años que ese niño nace y lo crucifican, porque muchos son intransigentes y no lo le quieren entender.
La palabra nunca pierde su brillo, siempre encuentra a alguien que la coloca en un contexto que resalta su semántica. Pero hay palabra que por sí sola compone una oración gramatical, y cuando se piensa en ella se convierte en una clausula de benevolencia.
El amor es para las personas, no para sus defectos o sus errores, no para sus imperfecciones. Lo que  es común a todos no hace ninguna diferencia, por tanto, es necesario mirar aquella valorada esencialidad del ser humano, que de alguna manera forma parte de nuestra vida, y decirle de corazón algún aliciente en tiempo de navidad o en cualquier otra ocasión.
 El primer día que vine a hablar con Tanango, en una casa enclavada en el Cerro de Bella Vista, me pidió que me quedara hasta el otro día, dijo que había acomodo. Fue una noche de celebración, un vino en la mesa, su primo tacaba la guitarra, mientras Tanango cantaba una canción que decía: Sembré una flor… la regaba con agua que cae del cielo… y la regaba con lágrimas de mis ojos… Descubrí que era buen cantante el Tanango… que no desafinaba. Creo que miraba reflejado en la copa la figura de su mujer que le sonreía mientras regaba una flor allá arriba entre las blancas nubes... yo lo percibí en el parpadeo de sus ojos húmedos.
Al otro día Tanango salió en su moto, inclusive antes del amanecer, se fue a invitar a nuestra madre que viniera a vivir con nosotros y a convivir con ellos, luego también descubrí que los Tanango tenían un hueco grande, un vacío de madre. Qué corazón más grande el de aquel hombre, si apenas empezaba a conocerme.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El terror americano refiere sueños y pesadillas

Eramis Cruz

Sucedió otra vez, una persona de 20 años de edad, actuando por su propia cuenta, obtiene sin mayor dificultad armas de fuego automáticas de alto calibre, de su madre, y no encuentra un lugar más ideal para matar a 26 personas, incluidos 20 niños, y a su propia madre. Todo el mundo está consternado. ¡Es una locura!
La dantesca escena, no apta ni siquiera para una película de terror, sucede en Newtown, un pequeño pueblo del estado de Connecticut, en una escuela elemental llamada Sandy Hook, exactamente a las 9:40 de la mañana, día viernes de diciembre, cuando la gente sentía la llegada de las fiestas navideñas del 2012.
De alarma son las entradas en las páginas sociales, los medios de comunicación no paran durante varios días trasmitiendo los detalles de la tragedia, pero sobre todo, con empeño por cubrir primero cualquier nuevo elemento que explique lo que pasó. El presidente de los Estados Unidos, el país más poderoso  del mundo, Barack Obama, habla a la nación, reconoce que no es la primera vez que este acontecimiento siniestro oscurece la geografía de la nación. Con rostro triste y ojos humedecidos por sus lágrimas del alma, el presidente entiende que es imperativa una solución para prevenir la recurrencia de tales tragedias. 
El demente utilizó armas diseñadas para el combate, con capacidad de disparar cinco balas por segundo a una distancia de 1,200 pies. Las balas también tienen algunas particularidades que las hacen más efectivas para matar, especialmente porque al hacer contacto con el objetivo, se abren como una flor multiplicando sus efectos contra músculos y órganos del cuerpo. En esta ocasión cuerpos de niños, de madres y maestras.
Adam Lanza, sufre de un desorden de personalidad conocido como el síndrome de Asperger. Era evidente para muchos de sus ex compañeros de estudios, que tenía problemas muy serios para asociarse y compartir con otros. Luego se sabrá más información sobre los factores psicológicos que lo llevaron a cometer una tragedia de carácter megalómano.
Luego de 17 años de casados, los padres de Adam Lanza, Nancy y Peter, se divorciaron en el 2008, el padre se fue a vivir a otro lugar y luego se casó con una bibliotecaria de una universidad. La madre del joven se dedicó a sus hijos y dicen los vecinos que era madre entregada a los quehaceres del hogar, aparte de mantener su empleo como maestra, la definen como un pilar de aquella comunidad.
Tal vez nunca se conozca la verdadera razón de esta tragedia, pero podemos de antemano asegurar que pudo ser evitada si se hubiesen tomado medidas legales para impedir la compra y venta de armas tan peligrosas, simplemente a cualquier persona que pase un chequeo de record criminal. En este nuevo caso de tan horribles consecuencias, reportan que las armas usadas por Adam Lanza pertenecían a su madre, y que ella las había obtenido legalmente como instrumento de protección o objeto de colección, a pesar de que esta familia vivía en una ciudad clásica estadounidense, de gente económicamente estable.
Se reportaron varias armas con la que Adam Lanza terminó con la vida de veinte niños, la directora de la escuela, la psicóloga de la misma, y otras personas, es obvios que Adam Lanza terminó con su vida luego de consumado el acto.
Se trata de un rifle de asalto Bushmaster calibre .223, diseñado para operaciones militares y agencias de seguridad policial para el cumplimiento o aplicación del orden público. Este rifle de alto poder puede ser adquirido por unos $1,040 dólares. La otra arma utilizada por el señor Lanza, fue un Sig Sauer de 9-mm, capaz de disparar 5 balas por segundo at 1,200 pies. Esta puede ser obtenida por $650-950. Una tercera arma utilizada contra la escuela Sandy Hook fue una Clock 9-mm con una capacidad similar al Sig-Sauer. Unos días después se hablo en los medios de una cuarta arma encontrada en nombre de Nancy Lanza.
El joven Lanza parece tenerlo todo, excepto lo que a otros, tal vez, le sobra, un mínimo sentido común para entender los complicados aspectos psicológicos de las relaciones humanas. A pesar de tanto que se ha avanzado, y reconocido los derechos y los tratamientos para las personas afectadas por algún tipo de limitación física o mental, existe la tendencia a ofrecer un mejor trato para las que son de tipos físicas en comparación con las que son netamente mentales o de efectos emocionales.
Adam Lanza mostraba signos raros ya a la edad de cinco años, según testimonian quienes le conocían. Para el 2006 su único hermano, el mayor, Ryan Lanza, deja el hogar por razones de sus estudios, en este año, ya los padres, Nancy Lanza y Peter confrontan problemas con su relación marital, una situación que termina en el divorcio en el 2008. Ryan vive en Nueva Jersey y no tenía contacto con su hermano, según sus propias declaraciones, desde el 2010. Al padre de Adam, un contable que trabaja como vice presidente de una compañía de servicios financieros, no se le veía por aquellos lares, se supone que mucho menos, luego que se casara con la bibliotecaria. El mismo acordó pasar una suma que inicialmente era de 240, mil dólares y que para el 2015 llegaría a los $298 mil dólares.
Las preguntas vienen a la mente de todo el mundo después de la tragedia, no antes. Ahora todo el mundo quiere saber quién era Adam Lanza. Y causalmente esto quizá fue lo que motivó a este ser humano a ejecutar una acción con la capacidad de correr por los canales cibernéticos de las cadenas de comunicación. Es suficientemente inteligente para entender que has sido ignorado, que no existe, que no es nadie, no tiene una máscara para esconderse como los demás, es un enfermo sin cuidados apropiados, su defectos mentales no se ve como quién anda en una silla de ruedas, para su desgracia él puede ver en una sola dirección, es inteligente, pero tiene un límite desconocido, hay rincones que le obstruyen la luz, del mismo modo que otros le ocultan las miradas.
Sube el rating de los programas de televisión, todo el mundo deja clavado sobre los aparatos, ojos, mente y corazón. Es una reacción que desgarra por dentro y por fuera, pero sabemos que no es la primera vez, aunque todos queremos que sea la última. Sabemos que nadie se hace demente solo, ya que nadie está solo en este mundo, por tanto, es también la responsabilidad de todos dedicar recursos humanos y materiales para evitar que se repitan tragedias como la de Sandy Hook, en Connecticut y la de Columbine en Deber, Colorado, en el año 1999.
Una madre que se niega a reconocer públicamente el peligro que es un hijo, un padre que rehúye de su responsabilidad, un hermano insensible, una comunidad que se cree invulnerable de alguien, de algo o de nada, un sistema que se cree por encima de la acción de los individuos, ciegas a las puertas traseras que no reflejan los virus de las computadoras, al fin, una equivocación táctica civil y militar.
Debemos lograr las transformaciones legales o constitucionales para el control de la venta y el tráfico de armas, legal o ilegalmente. La garantía constitucional para el porte arma a los ciudadanos en tiempo de paz, y por razones de seguridad personal, carece de sentido, especialmente, cuando se trata de armas de guerra. Si no se hace, efectiva y rápidamente, entonces no convertimos en cómplices de tragedias que en nada se diferencian del terrorismo que en la actualidad Estados Unidos combate por razones imperialistas y de dominio de la economía corporativa. Son urgentes, cambios rápidos y efectivos, este mal tiende a empeorarse, todo porque vivimos una crisis de valores y nos negamos a reconocerlo. Está demostrado que los sueños se nos pueden convertir en pesadillas en un abrir y cerrar de ojo. Tenemos que garantizar la vida de los  niños, los padres y los maestros.

martes, 13 de noviembre de 2012

Memoria de una década


Eramis Cruz

Con melancolía el ser humano se la pasa deseando los tiempos pasados, a pesar de que no hay tiempo completamente malo ni tiempo totalmente bueno, además, el mejor tiempo de uno, no necesariamente, es el mejor tiempo del otro. El tiempo es solo notable por su efecto imperativo e irreversible o por la virtualidad de la memoria.
Fuimos participes de un mundo que se habría a nueva invenciones. Luego de la Primera y la Segunda Guerra Mundial los países más poderosos y predestinados a dominar el mercado sobre el perímetro del globo, competían por el florecimiento de la riqueza, mientras una gran parte de la humanidad no era más que simple observador de los procesos y del usufructo de los beneficios de la plusvalía. Se pusieron de moda las dictaduras, tomó realza la guerra de guerrilla como método de lucha contra el más fuerte. Las organizaciones obreras se veían en perspectiva hacia una dinámica determinante de los cambios económicos  sociales.
En países como la República Dominicana nos moríamos de frío, era un frío que llegaba al hueco de la conciencia de las personas moralmente dispuestas a no sucumbir ante las invasiones militares y el dominio de los monopolios. Era el frío de la guerra fría, una guerra de la ideología, el antídoto que se aplicaba contra el miedo al despertar de los pueblos, era un miedo a muerte al comunismo. Cuba era el terror en carne viva.  ¿Cómo había sido posible que un país tan pequeño doblegara un imperio?
La guerra fría se calentó en la República Dominicana en la década de los 60's. Cuando la gente pierde el miedo siente  derretido los coágulos de la conciencia, en consecuencia se vieron por las calles los cañones encendidos de los fusiles de los marines.
El  problema de aquella gente nadie lo podía entender, conspiraron para terminar la dictadura, sorpresivamente se confabularon con sus asociados cavernarios para terminar con la democracia. El imperio del norte blandió sus cuernos, entendía que la democracia era buena pero solamente si eran ellos quienes la controlan, que no lo hicieran los comunistas, ni reales ni fantásticos. Ese era el fantasmagórico para asustar a los obreros  y a los campesinos, el espantapájaros para asustar a los estudiantes y a los catedráticos. Están seguros de que el comunismo no funciona, pero tienen miedo que se les demuestre que están equivocados.
En la barriada la parte trasera de las casas colindaban con los patios de los vecinos y por delante se oía el bullicio de los niños, los únicos navegantes de los mares de la felicidad. La gente mayor tenía aquella costumbre de subir y bajar la voz, a veces era como el susurro de los viejos haciendo advertencias a los jóvenes, pero ellos dejaban ver aquella expresión en la cara indicando que les daba un bledo si eran escuchados o no.
A pesar de la discreción observada para no romper los parámetros de la privacidad, era más conveniente que prohibido lo que sucedía en las jurisdicciones urbanas de entonces donde todo el mundo sabía los pecados de los demás, de manera que no había necesidad de confesarse al menos que se quisiera cumplir con uno de los sagrados sacramentos. Ni el padre de la iglesia estaba libre de las malas lenguas, a quien los más renuentes calificaban de metiche comunitario, decían que no perdía la oportunidad para echarle el ojo a la hija de doña Rosa, que ignoraba que Rosalinda se hacía la desentendida mientras desempolvaba los altares del templo. El cura se autoimponía la penitencia para que Dios le ayudara a librarse de las tentaciones por la delicia de la carne.
Ese señor de sotana negra era alguien difícil de evadir, no tanto por su carisma sino por su habilidad y sofisticada malicia, aparte de su buena memoria para recordar los nombres de los pecadores. Era el único, aparte de los delatores del gobierno, que no cedía en su percusión, el cura perseguía a los pecadores que se negaban a cargar su cruz y los espías perseguían a los hombres de vergüenza que desafiaban la dictadura.
Eran consistentes y hasta desmedidos en perseguir a la gente, como si esta naciera marcada por un destino determinado, como si de alguna manera, viniera a este mundo sujeta a un esquema que otros idiotas se inventaron, con un cielo inalcanzable por arriba y un infierno asequible por de debajo. El mensaje era claro, los hijos de Dios nacen marcado por el pecado y determinado por el fatalismo del que no se libran el manos que sometan al imperio de la santa inquisición.
Pero no había mensaje más claro que el aire que se respiraba cada mañana, y allá a la distancia, entre nubes tímidas, entre luces y sombras contrapuestas, estaba el alba, entonces toda aquella armonía extendía sus salas, mientras en la cercanía un gallo cantaba como respondiendo preguntas a sus iguales, un perro ladraba sin otra razón que la de revelar su existencia, o una vaca bramaba celebrando la tibieza de la mañana, o una flor nueva en el vergel había recibido la visita del rocío.
Y para completar el cuadro, no se dejaba esperar el aroma del café típico de la inventiva de doña Mariana. Ella era la mejor haciendo milagros con el café, envuelta en un proceso perfeccionado entre un pilón rústicos, un caldero de aluminio, un colador casero, el ímpetu ardiente del los fogones, una porción de agua de una tinaja arrinconada, una cucharada de azúcar crema y una pica de nuez moscada, producía el elixir preferido de la mañana. Lo servía con gracia diciendo "Menéelo que tiene el azúcar abajo".
Es después que uno se da cuenta, el mundo no pudo ser posible sin un sustituto de la ciencia que bien pudo haber sido la superstición popular o la brujería de las hechiceras, cultivo en tierra fértil si se le adhiere la ingenuidad de quienes viven sin hacerse las preguntas y sin preocupaciones por las repuestas. Se contacta un mundo de gente que solo quiere vivir la vida, sin complicaciones políticas ni conjeturas filosóficas. De esa manera vivió Romina la dueña del ventorrillo de la esquina, poco tiempo después murió Pascual el fino carpintero que arreglaba todas las casas menos la suya, confirmando lo que dice la gente que “unos van a'lante y otros van atrás”.
Fue unos años después que algunos nos dimos cuenta que Anastasio no era tan excéntrico como la gente creía, era cierto que le gustaba beber ron y cerveza en compañía de cualquiera y sin importar la hora, pero lo hacía para olvidar sus penas, no para huirle a la alegría, después de todo, él no era el único a quien le aplicaba el dicho de que “el corazón de la auyama no más lo sabe el cuchillo”. Al final, algunos escucharon su consejo que solía dar a voces y a más de uno, cuando pasaba tambaleándose por la acera, “no se tomen la vida tan en serio, que es corta”.  Luego todo el mundo cambió de parecer, el día que se lo llevó arrestado una patrulla de la Guardia Nacional y lo metieron en la cárcel de la Cuarenta acusado de conspiración para derrotar el gobierno constitucional. “De cualquier yagua sale tremendo grillo”   ̶-decía la gente con incredulidad.
El error de los sabios es ignorar a los tontos, hay sabiduría en todas las cosas y en todas las personas. es misión del ignorante intelectual descubrirla según su teoría y los accesorios de su laboratorio. Uno se da cuenta de ello cuando recuerda el conversar de los viejos. Se da cuenta cuando se hace un autoanálisis y descubre que el origen de la sapiencia de la vida se encuentra sobre fuentes académicamente  informales.
Se desboronó la  Unión Soviética, cayó impotente la Torre de Berlín, descalificaron la llamada teología de la liberación, se impuso en el globo el neoliberalismo, fueron descontinuados los viajes a la Luna para financiar invasiones militares, no se ha levantado el embargo contra cuba, ni se ha logrado una asistencia efectiva contra la miseria del pueblo haitiano, solamente se ha logrado aumentar el número de pobres en el mundo a costa de hacer más prósperos a los ricos. Así terminan los recuerdos de una época que poco tiene que envidiarle a la contemporánea, a acepción de los teléfonos celulares y las fantasías virtuales de la ingenuidad.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Vodú dominicano

Ventana 10 Noviembre 2012   http://www.listin.com.do/ventana/2012/11/9/254536/Vodu-dominicano

SE CELEBRA A ESTE "LUÁ" EL DÍA DEL SANTO CATÓLICO CARLOS BORROMEO


Indhira Suero
Los Cleto, Villa Mella

Creencias en cada pueblo. En los centros del vodú se hacen fiestas de palos el dia del santo que es su protector o su representación. En República Dominicana es practicado tanto por las mujeres como por los
hombres, aunque en torno a este existan muchos prejuicios.


Cada año Marino Cleto Mercedes sigue la tradición de sus antepasados, fundadores de la comunidad de “Los Morenos”, en Villa Mella. Con fervor y con el alma llena de esperanza y plenitud celebra la fiesta a su “luá”, Papá Candelo. Al igual que él, otros fieles esperan con ansias el cuatro de noviembre y se preparan para recibir las bendiciones de aquel que “no le teme al agua, ni tampoco a la candela”. De esta manera, llenos de gratitud hacia su “Viejo Sedifé” unen sus creencias, su poca economía, sus ilusiones, su herencia y sus vivencias para rendirle honor a quien, de acuerdo a sus corazones, “honor merece”. 

Culto a los luases
Marino Cleto posee múltiples talentos, uno de ellos es su capacidad de entonar salves a la virgen, en especial a La Dolorita, patrona de esa comunidad de Villa Mella. Además de cantante, sirve a los “luases o misterios” y consulta a los creyentes con la lectura de la vela los martes y viernes.
Todos los años celebra dos fiestas, una a las veintiuna divisiones y está en honor a Candelo Sedifé, quien pertenece a la división de “Los Radá”, cuyo jefe es Belié Belcán.  

Éxtasis
Todos los presentes en la humilde propiedad de este “servidor de misterios” entonaban cantos a su protector, mientras Marino Cleto dejaba de ser él y pasaba a asumir la identidad del “luá” en un acto conocido como “trance, montadera o posesión espiritual” y en el que “los luases se introducen en la mente de los creyentes, a los cuales se les llama caballos de misterios”. Durante este posesión, la persona asume come, fuma, bebe, grita, se rie, baila y le da consejos a slos fieles, todo esto de acuerdo a lo que le dicte su fuerza interior. 
 

Poder
Durante la celebración los mayores parecían recordar mejores tiempos, quizás cuando la vida no era tan dura y cuando comunidades como esta no estaban tan olvidadas por el resto del mundo y las autoridades.
Los jóvenes disfrutaban de la música y con gozo movían sus cuerpos al toque de la tambora, de la güira, de las panderetas y de las maracas. Con júbilo exclamaban: “Yo tengo un luá que me ilumina y me protege de la gente, con cuatro velas de a centavo y un poquito de aguardiente”.
La niñez no era excluida de esta fiesta, formaban parte de todo lo que allí acontecía y de la comunidad que le rendía culto a Candelo. Con la mirada inocente y con la tradición sobre sus hombros cantaban: “Con su machete en la mano y su tabaco en la otra y un pañuelo colorao’”. 

El “Viejo”
Candelo posee una “personalidad impresionante, es presumido, hace alardes de valentía, de ser el mayimbe del barrio, enamorado permanente de todas, se va a parrandear con Belié Belcán ó del cual dice que es su hermano ó a beber ron y fumar tabaco hasta el amanecer”.
Es considerado como el “defensor de los desamparados” y de manera celosa cuida de sus seguidores, aunque no le tiembla el pulso para reprenderles cualquier comportamiento erróneo. Su color preferido es el rojo, disfruta de hacer alardes con el fuego, le gustan las peleas de gallo y posee un excelente olfato para hacer negocios.

Comportamiento
Muchas veces, Candelo “anda sobre el fuego hasta que se apague” y le fascina demostar su poder a los demás. Los investigadores de este luá dicen que a veces “se echa agua florida sobre las manos, las prende con fuego y limpia la gente contra cruces espirituales”.
Para servirle, sus seguidores le ofrecen un vaso de ron y un tabaco. Muchas veces deben acompañarle en sus “parrandas”.

Vestimenta
El servidor de misterios que se “monte” en Candelo se pone un pañuelo rojo en la cabeza y, en algunas ocasiones, otro rojo por el hombro izquierdo o en la cintura. A veces usa una bata y su capa, confeccionadas en tela satinada.
 

Sincretismo
Este tipo de eventos forma parte de las creencias del pueblo y pertenece a la religiosidad popular de cientos de hombres y mujeres de todos los niveles sociales. En este “se destacan creencias y prácticas que son el resultado de la capacidad creadora de la gente, de una respuesta de espiritualidad nueva, donde se mezclan diferentes expresiones religiosas que corresponden a las creencias y a las practicas españolas y africanas adoptadas por el pueblo dominicano”.
Los fieles se esmeran en ofrecer al luá lo mejor, aunque ellos vivan en un estado de pobreza extrema que suele caracterizar a estas localidades. Con esto se pone de manifiesto que los que menos tienen son los más generosos y desprendidos de sus bienes terrenales.
Presenciar una de estas fiestas del vodú permite “expandir la mente” y reconocer que al final del día, la nación dominicana es una muestra viva del poder del sincretismo en todas las vertientes de la vida de la nación. Aunque muchas veces para aparentar, “se esconda la basura debajo de la alfombra”. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Otra vez el despotismo dominicano


Eramis Cruz

Existe en el ejercicio del poder político dominicano una cultura del deportismo, se ha demostrado en casi todos los gobiernos llamados constitucionales que han tenido lugar desde la fundación de la república en el año 1844. Fue ese el año que vio nacer la primera Constitución del país la cual se ha venido modificando hasta el día de hoy.
La mayoría de los gobiernos que han tenido los dominicanos han sido de un perfil dictatorial, en el sentido de que en la práctica o ejercicio del poder han ignorado, no solo la constitución de la republica, sino las leyes que de ella se han desprendido.
En la actualidad y bajo una Constitución modificada en el año 2010, la nueva administración encabezada por Danilo Medina ha dado muestra de sufrir del mal congénito en la administración del Estado con la imposición de una reforma o imposición fiscal en perjuicio del pueblo dominicana.
A pesar del clamor de la ciudadanía, las organizaciones populares, y los partidos políticos, demandando que antes de esta llamada reforma fiscal se realizara un ponderada consideración de la disponibilidad de los recursos, y de la posibilidad de recuperar los hurtos millonarios cometido por los funcionarios de la administración anterior del Partido de la Liberación Dominicana.
Inclusive, expertos economistas han sugerido que la llamada reforma fiscal no es necesaria si se impone un plan de austeridad y se hacen los correctivos necesarios para evitar el mal gasto y el desperdicio de los recursos públicos. Pero no se ha logrado una reacción del gobierno que se muestra urgentemente decidido a llevar su proyecto hacia el poder legislativo para convertirlo en ley. Para esto ya obtuvo la bendición de la Iglesia Católica.
Es obvio especialmente para los dominicanos más sensatos, que con el aumento de los impuestos solo se busca un aumento de los ingresos con la finalidad de continuar el mismo despilfarro puesto en práctica por el gobierno de Leonel Fernández, de la misma manera que resulta claro para la mayoría de la gente de trabajo, que en la actualidad no existen las condiciones, ni para el sector productivo, ni para los consumidores, para un aumento de los impuestos sin la provocación de una situación que puede provocar una explosión social en el país.
Lo que parece no entender el presidente Danilo Medina ni sus asesores es que con esas medidas, pero más que todo, con esa actitud prepotente frente a la oposición de su gobierno y más directamente frente al mismo pueblo, está prácticamente provocando el caos en el país. Pero también está demostrando que está dispuesto a continuar con esa metodología de gobierno salpicada despotismo que han utilizado la mayoría de las pasadas administraciones.
Aparentemente no existe la necesidad de un cambio de dirección de la política oficial, ni siquiera en el momento más oportuno, cuando se está supuesto a poner en práctica las habilidades logística para establecer nuevas estrategias en la dirección del Estado luego de celebradas las elecciones generales.
El llamado a la manifestación o protesta pública para el martes, casualmente el cumplirse el 168 aniversario de la Constitución el 6 de noviembre del 2012, pues es una resolución validad de parte de los organizadores de las marchas y manifestaciones populares.
Luego de gobiernos sucesivos del PLD, de una administración que utilizó cuantiosos prestamos, uso los llamados bonos soberanos, permitió lujosos sueldos para funcionarios, diputados y senadores, uso recursos de venta de empresas del Estado, y aumento los impuestos en varias ocasiones, incumplió la ley con respecto a la entrega del 4% del PIB para la educación, no es justificable que ahora, sin explicar dónde esta parada la economía del país, se quiera hacer pagar el pueblo las habas que otros burros se comieron deliberadamente.
La costumbre de tomar el Estado como un arca tesoro para impunemente hacerse rico de la noche a la mañana tiene que descontinuarse. En un país en el que impere un mínimo sentido de la institucionalidad, esa desfachatez no puede ser permitida, no importa si se trata del presidente de la republica o del más humilde de los empleados. Nadie está por encima de la ley.
Con la admisión del doctor Joaquín Balaguer cuando felicitó a los nuevos 100 millonarios que gracias a su gobierno fueron posible entonces, además de su famosa declaración considerando la Constitución de la republica un pedazo de papel, se confirma la práctica despótica del estilo de gobernar en la Republica Dominicana.
Esta situación no cambiará al menos que el pueblo demuestre una actitud clara de intolerancia frente al abuse de poder. Que si fue cierto que durante el tiempo de la dictadura el despotismo estaba más que justificado con el use de la fuerza, no es menos cierto que en este país nos hemos superados a niveles más elevado de la civilización y la formación política. No importa el nivel académico de la mayoría de los dominicanos, ni de qué manera contribuyen con la economía de la nación, hay que salir a las calles y protestar contra el abuso, la prepotencia y despotismo de un gobierno que quiere presentarse como naciente iluminado de un proceso democrático.
Frente al silencio del gobierno saliente representado en la persona del doctor Leonel Fernández Reyna, y tomando en cuenta la actitud de la presenta administración dirigida en la persona de licenciado Danilo Medina lo único que resta es sentirse indignado y de manera firme manifestar la necesidad de contar con un gobierno del pueblo para el pueblo que muestre sensibilidad cuando la gran mayoría demanda que se escuche su voz y se tomen en cuenta sus intereses, los cuales están estrechamente vinculados al derecho que le otorga la constitución del país.

 

martes, 30 de octubre de 2012

Tu imagen el espejo


Eramis Cruz

¿Cuándo fue la última vez que te miraste en el espejo? Estoy seguro que no hace mucho tiempo, es prácticamente un hábito. Este fue un invento fascinante, y el espejo es tan necesario que uno no se imagina el mundo sin ese reflector de las imágenes. Uno se mira en el espejo por más de una razón, pero sobre todo para observar aquellos pequeños detalles de la apariencia. Nadie quiere que se le acuse de negligente simplemente por no mirarse en espejo antes de salir a la calle.
El espejo lo encontramos relacionado a esa interacción entre el hombre y el mundo. Ligado a cuentos y leyendas desde la civilización griega, egipcia, etrusca y romana. Al principio se hacían espejos de superficie de metal pulido, y existían variaciones de una civilización a otra, luego en siglo XIII con la producción del vidrio y el cristal, el espejo logró una función más eficiente en la reflexión de las imágenes. La función del espejo se explica mejor usando le ley de la reflexión que se refiere al cambio de dirección que experimenta un rayo luminoso al chocar con una superficie pulida.
Es raro que uno visite un casa en la que no hay por lo menos un espejo y parece que su función principal es la de reflejar nuestra imagen de manera fiel aunque sea invertida, nuestro cerebro sabe relocalizarla. Pero el espejo tiene otras funciones tan importantes como la que le atribuimos más comúnmente, como son los espejos retrovisores en los vehículos de motor. Uno no se imagina conduciendo un automóvil sin espejo a ambos lados y uno en el interior.
Al espejo se le ha dado inclusive atribuciones mitológicas, se le ha asignado un role en obras y películas en el que espejo mágico es capaz de responder y reaccionar.
Pero al mirarnos en el espejo adoptamos una predeterminación en la búsqueda de lo que queremos ver, y uno se pregunta si las personas cuando se miran en el espejo se ven en realidad como son. Se sabe que el espejo no miente, las que mienten son nuestras percepciones.
El espejo es capaz de reflejar solamente lo que se ve por fuera, no podemos ver en el espejo nuestros fuertes ni nuestras debilidades interiores. De manera que juzgando por las veces que nos miramos en el espejo en un determinado periodo de tiempo, una semana o un mes, podemos llegar a la conclusión de que ponemos mayor empeño en lo que es nuestra apariencia en comparación que lo que somos interiormente.
Naturalmente que no tenemos un espejo para mirarnos por dentro, además esa parte interior nuestra no es un objeto corporal que pueda verse en un espejo o reflejarse sobre una superficie de cristal. Con la proliferación de las cámaras de fotografía digítales podemos reproducir nuestras imágenes, sin embargo el espejo no tiene competidor, se usa en vivo y es más económico.
La sociedad enfatiza en la apariencia hoy más que antes, aunque parezca banal, muchas personas terminan aceptándose como son dependiendo de la frecuencia en la que se miran en el espejo. El espejo no ha contribuido con la igualdad social de las personas, simplemente porque estas lo usan para ver sus diferencias, no su igualdad con los demás. Resulta más positivo que uno se acepte como es, ya que la manera como vemos al otro ideal, puede ser una imagen virtual que reside en el espejo de nuestro cerebro sujeta a distorsiones propias de nuestras percepciones.
Pero la reflexión no sólo es posible con el uso de un espejo, existe una reflexión que es mucho más fácil, ya que no requiere de ningún objeto, y es aquella que podemos hacer usando nuestra capacidad introspectiva.
Este es el método para uno verse a sí mismo por dentro y por fuera, inclusive con más eficacia que un espejo, ya que este sólo nos trasmite una imagen sin detalles subjetivos. Nadie puede ver sus frustraciones ni sus mayores preocupaciones en los reflejos de un espejo, pero la introspección con propósito de análisis críticos para tomar una acción que nos permita enfatizar lo que anda bien en nuestra vida o enderezar lo que necesita de una redirección.
La imagen es importante para mucha gente, a todo el mundo le gusta verse bien y que le vean mejor, pero las imágenes están sujetas a las percepciones de los demás e inclusive de las nuestras, por esa razón, lo más importante no es como nos vemos o nos ven, lo más importante es lo que somos. Somos prácticamente lo que son los demás, las diferencias nos son más que detalles de la personalidad, de lo que nos define como individuo. Pero inclusive esas diferencias, como el color de los ojos, el color de la piel, la estatura, e inclusive la religión o el partido político con los que nos identificamos son partes de lo que somos y no de lo que no somos.
Casi siempre tenemos un espejo en el baño de la casa, muchas veces hay un espejo en el pasillo que conduce al exterior, y algunos edificios también colocan grandes espejos en los vestíbulos para que los residentes puedan echarse una última mirada antes de exponerse al ojo crítico de los demás.
Los que no abundan son espejos que reflejen lo que llevamos por dentro, pero es mucho mejor de esta manera, el interior nos pertenece intrínsecamente para que sea una reserva bajo nuestro dominio absoluto que podemos cambiar sin denotar cuando cambiamos ideas y conceptos de los que somos o de los que queremos.
Con frecuencia nos sorprenden las trágicas noticias que ocurren en la ciudad o en el país, crímenes horrendos, sucesos que parecen de películas, accidentes que pueden ser evitables si se observa la prudencia y el respeto al derecho ajeno. Ciudadanos que optan por la violencia para remediar sus conflictos, o determinan usa el crimen como medio de ingresos exorbitantes.
Uno se pregunta si alguna vez se vieron en el espejo, si se dieron la oportunidad para una introspección que le permitiera saber sus valores, sus caminos, pero sobre todas sus opciones.
Otra distorsión del espejo interior de cada persona, puede ser esa manera de verse en el espejo de la perfección, especialmente cuando el espejo no miente, la que miente es la miopía que no permite ver la imagen que correctamente corresponde, aun sea invertida.
Hay gente partidaria de un mundo sin espejo, que no le confirme aquello que no quiere ver, una imagen de una persona envejecida, o con sobrepeso, o con una cara que demanda de una cirugía estética como la que se hacen los iconos de la televisión, imágenes que denuncian lo feo, o la negrura de la piel, espejo crueles y degradantes, imágenes contrapuesta entre la bella y la bestia. Olvidan que el espejo es un fenómeno producto de su obediencia a la ley de la reflexión. La persona es mucho más que una reflexión de un espejo que no sabe nada del alma ni de la grandeza sintetizada frente a una imagen virtual de luces que parecen determinar las ilusiones y la felicidad.
Y caminamos por la pasarela de la vida creyéndonos mejor que todo el mundo, especialmente en el modus vivendi de muchas comunidades donde la gente llega a creer que no necesita ni siquiera conocer a su vecino más cercano, una actitud que tiende a desvalorizarnos como personas que por naturaleza somos seres sociales, esos son los que se miran en el espejo de la ignorancia y que definitivamente necesitan hacer una verdadera introspección. El espejo solo te confirma lo que eres, no necesariamente el potencial de lo que puedes ser en término de tus valores, de tu talento y tu capacidad introspectiva para ser cada vez una mejor persona. .

lunes, 1 de octubre de 2012

Males y remedios de un paraíso


Eramis Cruz
 
Sin ánimo de cometer plagio, sino de resaltar una gran responsabilidad de toda una generación, uso una frase que ha dado vida a una canción popular, "contigo porque me matas y sin ti porque yo me muero...". Es históricamente funesto no darse cuenta cuando cambia el tiempo, cuando se da una transición de una época a otra. En el mundo se desarrollan patrones, y se usa una simbología para definir las cosas y establecer protocolo de comunicación. Mucha veces una o dos palabras describen toda una era, un modelo económico, o un sistema político. Así tenemos “guerra fría”, “neoliberalismo”, “dictadura”, “Guerra Santa”, "los Templarios", Santa Inquisición”, “Renacimiento”, “guerra civil”, "Bolos y Coludos", "Gran Depresión", "Bretton Woods", "banda colorá", "comes solos", y "llegó papa", entre otras.
Existe un país pequeño con nombre grande, pero también con una historia larga, los habitantes de este país son tan valientes que se han declarado en guerra en múltiples ocasiones sin importarles si el enemigo es un vecino o un imperio. Su historia le resulta increíble a medio mundo. Llevan sobre sus hombros la fatalidad de arreglar lo que otros les descomponen.
Nunca fuimos ni la gloria ni el infierno, sino ambos a la vez. Nos contaron cómo se maravilló Cristóbal Colon, el almirante y explorador a quien no conocimos ni siquiera en retrato, cosa que no nos sorprende ya que tampoco conocimos retrato original de Juan Pablo Duarte y Diez. Se trata de dos seres excepcionales, uno por su temple y el otro por su honestidad. Pero sabemos que Duarte fue mucho mejor que los demás juntos, fue tan bueno que hasta lo echaron del país, y ahora vivimos y sufrimos con él, reímos y lloramos con él, como dice la canción, “ni contigo ni sin ti”. Duarte es el sueño que se antepone a todas las pesadillas, que nos llegan por el norte y no por el este, como creía la gente.
 Dijeron unos turistas que pagaban con dólares y euros, que esa tierra es un paraíso, se referían a sus playas y sus mares, a sus mujeres, las cervezas frías que transpiran las caricias, su música, el sentido del humor de su gente y la manara peculiar de hacerle el juego a los vericuetos de la vida. Se referían a lo que se ve, lo que no se ve es el infierno en míseros campos y barriadas.
Esa fue la evaluación del año, todas las demás fallaron en la última década. Esa “algo más de media isla” ha caído en un estado depresivo por el uso, el desuso, el abuso, lo cóncavo y lo converso de la orografía de la especulación y el engaño del más fuerte y por los nuevos vientos que azotan desde el interior, así como el torbellino de sus contradicciones internas. Mientras las grandes potencia disminuyen las funciones del Estado, esta "algo más de media isla" la acrecienta y tiene un congreso más grande que el de un continente. Su cuerpo diplomático provoca la risa del otro medio mundo que le cree.
 Se dejó de oír el eslogan femenino de que “no son  machos pero son muchas” para ceder el paso a la violencia de género” en completa desarmonía con el logo de campaña “llegó papá” que luego fue la premonición de aguafiestas de Miguel Vargas Maldonado, que no vende su partido por 30 monedas sino por 130 millones que no iguala su fortuna. Se hunde el paraíso por no decir la isla, porque no es sólo nuestra, pero el pueblo tiene razón cuando se coge la política de "relajo" hasta que se sienta ponderado, ya que públicamente Leonel Fernández se fue con Balaguer y Daniel Vargas Maldonado se fue con Leonel para que papá Mejía no llegara a la silla de los alfileres.
Pero es tiempo de pensar diferente, hace ya algún tiempo que lo es, digo para que por lo menos hagamos otro intento, ya que pensando solamente no se resuelven las contrariedades. Nuestra historia fue la de unos cuantos, si se toma en cuenta el hábitat por kilometro cuadrado en el tiempo de los bucaneros, el presente es ahora el de diez millones de personas con sus nuevos capítulos que se animan gracias a la estática con que se reconocen los 1's y los 0's para expresar los pixeles en un millón de colores.
Sufrimos en carne viva la vulnerabilidad de la democracia, después de aguantar el oprobio de la dictadura, “ni contigo ni sin ti”, diría un fatalista empedernido, o un religioso rey en el mundo de los ciegos. Ese país hay que buscarlo en el mapamundi con la punta de un lápiz, o el cursor del ratón de Bill Gates. A quien se le hubiese ocurrido la idea de hacerse multibillonario con el uso de un ratón. Pero este país no es tan pequeño como se cree, allá fue que mandaron 42,000 marines y más, solamente a la capital, y parecían robots detrás de las alambradas, aún  no sabemos para qué mandaron tantos, ya que no venían a pelear sino a buscar a unos gringos indocumentados que allí se encontraban cuando se armó aquella “vaina” en defensa del Profesor Juan Bosch. Después, así fue, ni uno, ni el otro, ni Peña Gómez por ser negro y haitiano, ni Juan Bosch por creerlo comunista. No olvidamos que los cristianos no son hermanos de los comunistas sino de los pecadores que no son los mismos ni que se empinen, el prójimo es aquel que nos conviene, no quien pretende distribuir nuestros bienes y propiedades, la comunión nos queda grande aunque el vino embriague.
Venimos descifrando los dilemas y atando los cabos sueltos para concluir que nos “jodieron” los caudillos, tanto los buenos como los malos, ellos nos dejaron pichones de dictadores, ladrones bien educados, y una idiosincrasia con tendencia de “aprovéchate de lo que no es tuyo”. En aquella “algo más de media isla”, casi todo el mundo es un buen político que confunde la democracia con el sectarismo y su resultado con el patrimonio personal.
Después de 1965 la juventud paso a ser rebelde sin causa. Mentira, eran los únicos con la razón. Ellos leyeron la historia y lo descubrieron todo. Que nos impusieron lo de dominicanos por los dominicos, la democracia por el capitalismo, la religión por la Iglesia Católica. Todo para no darnos el crédito sino el delito, que si hablábamos francés nos llaman haitianos, y si hablamos ingles dominican-york, para el colmo el español no era nuestro sino de España, pero el castellano también era de ellos." Esas aguas trajeron estos lodos", estuvo lloviendo desde el tiempo de la restauración, algo que evidencia la rabiosa valentía del bravo general Gregorio Luperón, a ese no lo mató nadie porque no creía en esa vacilación de “contigo ni sin ti”, o está con Dios o está con el Fondo Monetario Internacional.
En ese paraíso el pueblo se define como un gentío o un grupo de “pendejos” que gana los conflictos para beneficio de otros, algunos egresados de la UASD o de la Madre y Maestra neoliberalita, o el que escala al palacio, al congreso, a un ministerio, o escala la dirección de un organismo del partido, como el Revolucionario que no revoluciona o el de la  Liberación que no libera, “ni contigo ni sin ti”, diría el cardenal Nicolás López Rodríguez, un partidario de que manden a los niños criminales a las cárceles, esos que no son vistos como pecadores, los pecadores no son criminales, debido a que los pecadores van a las iglesias a pedir el perdón del día después y admiran al cardenal, los criminales matan a pecadores e inocente por igual.  “Dejad que los niños se acerquen a mí”, pero que no sean traficantes ni han de estar armados, diría el señor desde la basílica de Higuey. Y para que nos sirven los millones invertidos en la educación dizque para educar a los niños, incluyendo los colegios del cardenal. La opinión del cardenal es el juicio de un reaccionario que no se pierde en los estamentos del poder, después será fácil justificarse como lo hizo recientemente el padre Rafael Marcial Silva.
El pueblo sabe que el gobierno no funciona, pero también sabe que no funcionó antes, y el pueblo aguarda el momento oportuno, una vez esperó 22 años, otra vez lo hizo por treinta años. Ahora no se sabe por cuantos, Leonel Fernández tomó unas vacaciones luego que le aseguró  el empleo a su señora. Se va de viaje al exterior, él necesita renovarse, recibir títulos y aplausos para mantener la vigencia. El es el último caudillo, no es dictador pero lo controla todo porque lo sabe casi todo, inclusive que la memoria colectiva no existe para él.
Ahora todo es sostenido, inclusive la corrupción y uno se pregunta y los líderes dónde han estado, y los periodistas, dónde han estado, los sindicalistas, dónde los revolucionarios del proletariado, le dejaron los fusiles a los narcotraficantes mejicanos. Extrañamos los héroes que no murieron en la guerra, todo este tiempo dónde se ha ido tanta gente. Todos sabemos donde está  cada uno, uno en el silencio, otros sobreviviendo, otro compartiendo lo que se pueda. Todavía el coronel no tiene quien le escriba un e-mail.
Es fácil entenderlo, que hay mucha gente hablando en parábola, sin especificar casos ni nexos, o escribiendo metáforas bellas y profundas, como quien dice mucho sin decir nada. A unos les llaman resentidos sociales y a otros políticos rancios, y hay los que se llaman millonarios funcionarios o millonarios sin funciones.
Resta el otro subconjunto del conjunto, esos son los melancólicos, enfermos del pasado, que buscan la libertad que no tuvieron, que no renuncian a su egocentrismo, no caben dentro de sí, viven como “el coronel que no tiene ni Twitter ni Facebook”, esperando con paciencia la muerte, tal vez su nombre salga en un periodiquito digital o en “Vainas Dominicanas”. Uno tiene que aplicarse su medicina, el tiempo ha cambiado, y hoy vivimos con una nueva generación que merece un cambio de actitud para prepararlos para sus nuevas responsabilidades, uno no puede vivir prisionero del pasado, a pesar de quererle tanto, “contigo porque me matas y sin ti porque yo me muero”.