Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

lunes, 25 de agosto de 2014

¿Sirviendo a Dios? Cuidado con su creencia





Eramis Cruz

Hace poco me ofrecieron una oportunidad en la red, pero antes tenía que proporcionar datos personales.

Oigan, pero eso de pedir datos de identidad con la promesa de que no serán publicados está muy extraño. Claro que tal vez lo único que se quiera es mandar un mensaje cada mañana a través del E-mail.

Yo aceptaría el convenio, pero no parece justo que me ofrezcan un mensaje directamente del cielo, eso me parece una falta de honestidad. Es posible que me sienta así porque nunca me he considerado un pecador y mucho menos para que otros pecadores me rescaten ni siquiera del mismo infierno.

La expresión "un mensaje directamente desde cielo a tu corazón" no es más que una ingenuidad, primero yo no creo que el cielo esta exactamente donde los religiosos creen, ni tampoco recibo mensajes en mi corazón sino al cerebro. El corazón no puede almacenar nada, su misión es latir para expulsar la sangre a las demás extensiones del cuerpo.

Por qué es tan difícil entender el mensaje de Dios que está en un lugar observándolo todo, desde allí ve todo lo que ocurre en el mundo, mucha gente que sufre y mucha gente que goza de grandes privilegios, pero Dios no hace nada simplemente porque lo hizo todo y que nadie crea que va a trabajar doble, especialmente él a quién nadie le paga por hacer mundos imperfectos, crear seres hijos del pecado y tan rebeldes que ni siquiera a su hijo respetaron.

Si yo fuera verdaderamente cristiano viviera avergonzado de mi mismo por creer en algo que no se altera, siempre igual dizque ofreciendo pequeños privilegios a unos y no a otros. Imagínese usted que cada especie creara su propio dios, como debe ser porque no es justo que el mono adore un dios creado por el hombre, ni que el burro adore uno creado por un cuervo. Lo más ideal es que cada especie crea su propio dios y que lo haga a su imagen y semejanza, inclusive, según sus propias imperfecciones. En estos los griegos estaban menos incongruentes.

El género humano ha logrado ponerse de acuerdo con que su dios existe, pero no se pone de acuerdo en que sea el mismo. De esta manera el dios de los judíos es solo de ellos, pero no es Jesucristo, ya que para ellos Jesús es un profeta, diferente a los Católicos para quienes el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son la misma cosa y que nadie se meta con ese misterio, que eso es cosa de Dios y no de los humanos que no están hecho para entender lo misterios teológicos.

La religión no tiene sentido sin el miedo. Y uno solo tiene miedo de aquello que no conoce. Por eso la expresión de que la verdad hace libre es muy profunda. De modo que en la medida en que se conoce a Dios se debería  dejar de temerle, y tal vez si se le conoce verdaderamente se renuncie al fanatismo. No importa el contexto, la palabra ignorancia es una de las mas ofensivas que existe, pero sin embargo uno solo se afana por saber en la media en que se reconoce ignorante de algún modo, de alguna manera o sobre alguna temática o complicacion.

Según predican, parece que Dios limitó la inteligencia del hombre, primero porque son muchos y segundo para evitar lo que le pasó con Lucifer que luego comenzó a conspirar y quería más poder, como si el cielo fuera una democracia. Cuando el Dios que conocemos fue creado, fue hecho para los hombres blancos, por eso es que esa es la imagen que se creó de él, porque para ese tiempo y mucho después los negros no eran hombres libres, inclusive, a los negros aun se le discrimina sin que Dios se moleste por ello. Luego que usted termine de leer estas palabras, no se asuste, que la persona libre no debe temer. Parece ser que decir la verdad es la vía para ser libre, pero para hacerlo hay que estar dispuesto asumir las consecuencias.

Definitivamente no debemos aceptar mensajes de Dios, el menos que provengan de él, ya que hay muchos impostores pasándose por sus discípulos, pero son unos falsos. Ahí está cuando salió la Sentencia del Tribunal Constitucional de la República Dominicana negando la ciudadanía a los descendientes haitianos, muchos creyentes no dijeron nada, sino que fueron los pecadores los que salieron a defender la verdad y presionar al presidente para que promulgara otra ley y resolviera ese atolladero jurídico criminal. No se concibe que tantos cristianos están apoyando a la derecha, dizque porque a la izquierda esta Fidel y estuvo Chávez, pero sin embargo apoyan a Barack Obama que patrocina guerras a pesar de que se le ofreció el premio nobel de la paz.

La verdad que no hay que ir muy lejos para darse cuenta porque hay tanta gente con tan poca fe, especialmente todos aquellos que saben pensar. El mundo no se acaba todos los días, ese mundo que no existe para aquel que vive en otra dimensión, cosa que no es posible. Por tal razón hay gente que no se da cuenta que está siendo utilizada como tontos útiles para confirmar criterios y aseveraciones que no tienen otro fin que prolongar los privilegios de los oportunistas impostores.

sábado, 23 de agosto de 2014

La historia de tu persona



Eramis Cruz



La historia de tu persona
Eramis Cruz

Sólo podemos ser persona en relación con los demás, ser persona es asignarse una existencia, una particularidad. Si eres una persona, debes de tener una historia que hace con la convivencia pero también con los matices y colores de tu gracia y virtudes.
A todos nos fascina una historia bien contada, y todos tenemos la capacidad para disfrutar un buen cuento. Creo que todo el mundo debería de dar a conocer su propia historia ya que todos vivimos los elementos necesarios para una interesante película.
No es necesario hacer una novela, podemos escribir un cuento, pero que explique algo más que “esta era una vez que el que no tenía azúcar no bebía café”. Todas nuestras historias deben tener garantizado un final interesante por el simple hecho de que interesante es la vida, pero especialmente porque además de interesante la vida es hermosa.
Muchas personas no entienden esto, creen que no son escritores ni alguien con talento para jugar con las palabras, pero eso no excusa para no hacer el intento o para valerse de alguien que le extienda una mano. El tiempo se lleva en sus alas tantos episodios fascinantes de tanta gente que se esfuman en el anonimato.
Todos tenemos un hermano que gusta de la buena música, de algún deporte, de los vaivenes de la vida pública, de la erudición y de los grandes inventos, o tal vez gusta de analizar los inventos fracasados que son muchos más que los exitosos y de ellos se aprende tanto como de aquellos producto de la casualidad o la coincidencia. Ese hermano podría ser un desconocido, un vecino tímido o uno mismo en persona. Al final resulta que el mundo podría ser mejor si uno viera en la otra persona una fuente de talento o un potencial de grandes posibilidades.
Lo peor que podemos hacer es concebirnos como marcianos en este planeta en que nacimos, y creer erróneamente que todo cuando existe ha sido hecho sin nosotros, que existe un Dios que nos considera sus hormiguitas, que nos amenaza con la condena. Así por no aceptar la muerte como es, le cambiamos el significado a la vida, para hacer una cruz que no tiene otro final sino el sacrificio en vez del apremio por el buen trabajo, por la obra de levantar una familia, colaborar con una empresa o, complementar los elementos de una sociedad.
Ver la vida solamente desde dos ángulos opuestos es el mayor error de mucha gente y entre lo bueno y lo malo creerse que solamente tenemos un camino que conduce a un extremo o al otro y que nos niega la oportunidad de vernos dentro de una dimensión que define la diversidad  de todos los elementos incluyendo el lo desconocido que desafía los avatares de la ciencia.
Quien se encasilla hace de la vida una cárcel y solo puede ver el futuro a través de sus trancas en la que si no es posible la vida entonces la única alternativa es la muerte. No es cierto que no hay punto medio ni relativo entre lo blanco o lo negro, ni entre la luz y la oscuridad, ni entre lo alto y lo bajo, o entre la sabiduría y la ignorancia.
Vivimos en una sociedad que aún no supera sus propias limitaciones debido a que es la economía y la que esta ofrece a quienes manipulan el poder la que dirige todos los ámbitos del avance del motor de la historia. Pero todo esto podría ser diferente si cada ser humano relacionara su propia historia con los puntos cardinales que atan y limitan su espacio y su tiempo bajo conceptos falsos disfrazados de dogmas y divinidades. Somos seres libres por naturaleza pero esa liberta no se vive con un concepto propio de vivir para construir.
Simultáneamente resulta que el egocentrismo aniquila y elimina nuestras mejores posibilidades, a pesar de las tantas evidencias de que las grandes obras se hacen colectivamente y esto no será posible mientras tengamos miedo a vivir en el mismo tiempo y el mismo espacio para poner en coordenadas nuestro cuento fascinaste y hacer una novela de metáforas maravillosas. Para pensar diferente hay que pensar en lo que se piensa.

domingo, 17 de agosto de 2014

La madriguera de Penélope



Eramis Cruz

Yo estaba en aquella etapa de la vida en la que el futuro es tomado como un camino amplio y sin mayores complicaciones. Sin nada que ofrecer me creía dueño de un porvenir que prometía todas las posibilidades, la capacidad de hacer posibles los sueños, el poder de volar sobre la planicie, rompiendo el viento con alas inventadas por la imaginación. Todo era posible porque no quería más que la magia de un beso de los labios de una virgen, la caricia de una piel torneado por la curva de una diosa, el aliento volcánico de una mujer no tocada por nadie ni con el pétalo de una flor.
La casa de la novia de mi amigo estaba ubicada a corta distancia del río. Me sentía inspirado en medio de la fiesta, en aquella terraza decorada con flores y globos de colores. Los novios eran mis amigos Dante y Helena. Ella traía una elegante falda de terciopelo y una blusa de seda tocada por algunos brillantes. Dante lucía más alto de lo acostumbrado y a pesar de su elegancia lo único que le importaba era el anillo de diamantes que traía guardado en el bolsillo de su blazer.
Yo no podía faltar, especialmente porque mi amigo Faustino me había comunicado que traería una invitada muy especial quien era como una hermana para él. Ella era amiga también de Helena, pero que se había ausentado y nadie sabía la razón, el asunto había sido como un secreto familiar.
Todo el día y lo que había transcurrido de esa noche yo solo pensaba en la invitada de mi amigo Faustino, no sabía qué razón me impulsaba pero la esperaba con inquietud como si en realidad hubiésemos tenido algún tipo de contacto.
La vi llegar sin interés en llamar la atención de los presentes, venía de pelo suelto, me quedé atado a su mirada, al destello de sus ojos verdes. Al principio no sabía qué decir, ni me explicaba la magia de su reír. Todo marchaba según lo previsto con buen ambiente y total franqueza porque para muchos la única extraña era Penélope, especialmente para los más jóvenes.
 La fiesta terminó repentinamente por un motivo imprevisto, un asunto confidencial que no fue de dominio público para los comensales.  Nadie quería irse a casa. Antes de salir del hogar, desde la terraza improvisada sobre la grama verde, noté algo raro en el ambiente, había un murmullo entre los familiares de Dante y Helena. Luego Faustino me comunicó que no habría compromiso por una determinación de la novia. Yo no hice preguntas, acepté que había pasado lo peor entre nuestros amigos.
Aquella casa quedó vacía en un instante, paró la música y apagaron las luces. Salimos de allí tristes, en silencio y consternados y terminamos espontáneamente a la ribera del río porque no queríamos arruinar la noche ni dejar a Dante solo. Lo llevaron a su auto y allí le confortaban sus amigos pero él se notaba cada vez más sombrío hasta que logró levantarse pretendiendo una recuperación que nadie creía.
 Mi amigo Faustino era quien conocía mejor a Penélope e interrumpió el momento para explicarme que ella  era de aquí, me dijo que su apellido era del Carmen. Ella se adelantó y me tendió su mano que tomé complacido de cumplir con el protocolo. Sentí la sutileza de la superficie de su piel, mientras su pelo negro escondía parte de su cara, con un gesto armónico acomodó su melena con el viento a su favor.
La noche fue corta para hablar de nuestras vidas llenas de comunes episodios e impresionantes exploraciones campesinas o barriales de pueblos y campiñas. Nos dimos cuenta que habíamos crecido sin una oportunidad para conocernos, a pesar de haber compartido la misma iglesia y la misma escuela antes de que sus padres la mandaran al monasterio gracias a las intervenciones del párroco y las Hermanas Carmelitas. Faustino no había tenido tiempo para explicarme que Penélope vino de vacaciones después de años de ausencia y que regresaría el próximo sábado al noviciado. Saber que era una novicia me dejo atolondrado, perdí la esperanza, pero la recupere de nuevo cuando leí en sus ojos un arranque inconfundible de las tormentas del amor, a pesar de mis limitadas experiencias de don Juan.
Esa noche con nuestros amigos improvisamos una hoguera sobre las piedras menuzas de la ribera. Ella y yo mirábamos el reverbero del fuego reflejándose en el agua mientras aprovechábamos las emocionadas conversaciones de los demás para pasar por ignorada la nuestra.
Faustino continuaba muy preocupado por Dante, él sabía que su amigo hacía un esfuerzo extraordinario para contener la calma y la cordura. El que tanto quería a Helena no pudo imaginarse que esa noche ella terminaría su relación con él al confesarle que no estaba segura de lo que sentía, pero que ella no amaba a otro hombre, simplemente no podía confirmarse a sí misma que estuviera lo suficientemente enamorada para comprometerse.
Con el pasar de la noche hicimos más ardiente la fogata, a veces veía su luz reflejada en los ojos de Penélope. Sentimos la necesidad de alejarnos del grupo por un instante, fue solo por un momento, pero suficiente para permitir que la pasión que conteníamos se desbordara en un beso tan ardiente como el fuego que iluminaba aquel entorno.
Regresamos al grupo y luego notamos que las luces de la casa estaban encendidas de nuevo entonces vimos a Helena que desesperada venía al encuentro de Dante. Él la recibió en sus brazos y la levantó como una avecilla de blanco plumaje. Los novios se confundieron en un solo beso. Detrás llegaron los familiares de ambos y todos formaron un círculo alrededor del fuego. Todo el mundo aplaudía y gritaba de alegría. Esta algarabía llamó la atención de los vecinos quienes vinieron sin formalidad desando buenos augurios a los dos jóvenes. Entonces Dante sustrajo del bolcillo de su blazer el anillo que puso en el dedo anular de Helena.
Para mi especialmente esta reconciliación fue motivo de alegría interior por no considerar justo que el amor de mis anfitriones muriera mientras el de Penélope y yo renacía en una oportuna noche a la ribera del río con la luna dando vida al cielo y una fogata calurosa rosándonos la piel.
Penélope renunció al noviciado a pesar de la protesta de sus padres. Mantuvimos un amor incandescente que rayaba en la locura. Terminamos siendo los padrinos de los hijos de Dante y Helena.
Un día de lluvia ininterrumpida, truenos y relámpagos que iluminaban los rincones de las habitaciones recibí una llamada de Penélope. No reconocí su voz que transmitía con una seguridad que yo nunca había percibido en ella. Me pidió perdón sin preámbulo, y enseguida me dijo que lo nuestro no podía continuar, que olvidara todo lo que entre nosotros había sucedido, pero que definitivamente regresaba al monasterio.
Fue la última vez que oí su voz hasta el día que la vi de nuevo llevando el habito de las Hermanas Carmelitas, había venido al funeral de su madre. Me miró con sus ojos húmedos, hasta creí que se quedaría de nuevo, pero no, al otro día muy temprano se marchó. Me sentí verdaderamente perturbado, como quien se escapa de una misteriosa madriguera.