Inquietudes, Conocimiento y Experiencias. Una publicación Aceda - Eramis Cruz *******

martes, 25 de septiembre de 2012

Feria del libro dominicano políticamente viciada


Eramis Cruz

La comunidad dominicana en los Estados Unidos, y esta vez, específicamente en la ciudad de Nueva York necesita contar con un organismo cultural fuerte y autónomo, independiente del gobierno en la Republica Dominicana. Para colmo, tanto el Comisionado Dominicano de cultura como el Desfile Nacional Dominicano carecen de capacidad moral para representar con autenticidad a la comunidad.
Esto quiere decir que carecen de capacidad para tomar decisiones por cuenta propia y de acuerdo a las necesidades e intereses de los dominicanos y sus instituciones de base.
En el caso del Desfile Dominicano, es de conocimiento público que este está secuestrado por Nelson Peña y un grupito que el controla con el apoyo de Alcalde de la ciudad. A esto se le arrima los problemas  confrontado por Alianza Dominicana, para empeorar la situación del panorama que presentamos frente a las demás comunidades y el mundo político y diplomático.
Es evidente que el cordón umbilical del Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos y el Partido de la Liberación Dominicana es prácticamente una instrumentalización política que marcha acorde con los males de la Republica Dominicana en término de la disfunciolinalidad institucional y los desafueros legales de las funciones administrativas del gobierno saliente, del entrante no sabemos aun.
Al arte, la literatura, los escritores, y la propia comunidad son tomados como instrumento para darles autenticidad a personajes cuestionados moralmente por su comportamiento y el  enriquecimiento ilícito aprovechando sus posiciones políticas y administrativas en el estado.
Nos referimos de manera directamente a la participación del doctor Euclides Gutiérrez Félix y exactamente para disertar sobre una temática relacionada al padre la nación dominicana, Juan Pablo Duarte. Pero hay otros también vinculado a estos programas que pescan en rio revuelto.
La VI Feria del Libro Dominicano puede ser aceptada como una actividad puramente gubernamental, pero no necesariamente esa sería la mejor manera de hacerla, ya que no todo el que escribe, hace arte o disfruta de él está de acuerdo con la justificación de un gobierno que ha funcionado alejado de los intereses del pueblo dominicano para favorecer a personas, instituciones con los recursos del estado supuestamente destinados al bienestar general del país.
Esto quiere decir que hay muchos en la comunidad que se presentan como reformadores y demandan cambios, pero cuando hay que demostrar una actitud coherente con su táctica política, fallan bajo el “pretexto de que no hay de otra”.
La razón por la que el Comisionado Dominicano de Cultura se ha librado de los recovecos de sus propias contradicciones, a partir de la fuente de los recursos, se debe al largo periodo de gobierno del PLD, una situación que aparenta darle una característica de estabilidad a la vulnerable institución cultural. Una cosa es la cultura, otra cosas el gobierno, una cosas es aportar recursos, y otra cosa my diferente es la autonomía.
Inclusive, estamos convencidos de que la razón por la que el Comisionado Dominicano de Cultura existe como punto de gestión cultural de mayor perfil se debe a la debilidad de la comunidad dominicana en término de una consolidación institucional con vista al bienestar cultural. Especialmente porque nuestro empresariado no se inclina en el patrocinio de mayor inversión por temor el oportunismo o carencia de visión corporativa en el sistema fiscal norteamericano.
Es esta irregularidad y distorsión la que permite que Fernando Mateo represente a los taxistas de Nueva York, el ex concejal Miguel Martínez en prisión, y Guillermo Linares apoyara al congresista Charles Rangel en las pasadas elecciones. Es un indicador de que estos problemas son nuestros, y son de aquí, que por debajo deja un el vacío utilizado por el mejor postor.
No hay nada mal con el evento como actividad cultural comunitaria, pero molesta que tanto La Feria del Libro Dominicano como Desfile Nacional Dominicano en los Estado Unidos estén secuestrados  con el apoyo de entidades gubernamentales.
La propuesta es que ambas entidades en cuestión se constituyan en autónomas e independientes para que sean auténticas y aptas para todos los artistas y la comunidad del libro en general.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Disfunciolidad del estado no motiva la lectura


Eramis Cruz


Los medios han reportado un alto índice de dominicanos que no leen. Es una lástima, y lo que más  duele es saber que es cierto. Podríamos defendernos diciendo que no somos los únicos, pero no vale la pena, mal de otro consuelo de tonto, dice el dicho. ¿Y por qué no nos decidimos y comenzamos a leer de una vez por todas? Hoy más que nunca hay más libros acaparando polvo en los estantes, y a pesar de que para algunos los precios son prohibidos, también es cierto que hay bibliotecas y otros medios donde se puede leer. “Si se quiere se puede”.
Como una imposición del sistema educativo elitista, piramidal y comercial, existe una concepción equivocada del proceso educativo en el que se asume que los centros académicos son los únicos en capacidad de enseñarnos y educarnos, dejando al margen la autoformación. Ninguna academia enseña a nadie todo cuando debe o tiene que saber, de ahí surge el autodidacta, pero también todo aquel que se supera más allá de los parámetros de su educación acreditada.
Hay que decir que una parte no lee porque no sabe, otra por falta de voluntad, y otra porque nunca hace nada que le exija algún sacrificio para interactuar en beneficio del conglomerado. Estos últimos son los egocentristas, los oportunistas y vividores del sudor ajeno, lo que no leen para que nadie escriba. Aun nos quedan esos remanentes trujillistas, ese megalómano que quería alfabetizar a sabiendas que pocos se atrevería a escribir por su propia determinación en esa era cuando el nacionalismo era él.
No se puede culpar al pueblo, fueron 12 años de dictadura de Ulises Hilarión Heuraux Lebert (Lilí), más 30 años de férrea dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina (Chapita), más 12 años de dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer Ricardo (muñequito de papel), más los años alternados de los gobiernos bipartidistas (PRD, PLD), que han sido incapaces de superar el analfabetismo ni motivar la lectura. En países como el nuestro enseñar el pueblo a leer es considerado siempre un acto conspirativo en contra de los intereses de partidos abanderados del modelo económico neo liberal. No lo dicen pero lo creen.
Aunque no vamos a permitir que nos ofendan generalizando una condición que existe en todas partes, debemos admitir que la mejor manera para resolver un problema es reconociendo que existe y mirando la consecuencia que acarrea.
La lectura tiene consigo una magia que solo se puede descubrir leyendo las fuentes que contienen esa maravilla, esa que está en la universalidad de la lectura, es que los libros y los medios de lectura se combinan para enseñarnos, para informarnos, y para formarnos. Lo lamentable es que durante la niñez se pierda la oportunidad de adquirir el hábito de leer y la mejor etapa de la vida para la asimilación.
Qué en un país un alto porcentaje de la población no lea, eso constituye en un problema social de alta envergadura. Porque de ahí se deprenden otros problemas sociales que están directamente vinculados con las condiciones económicas y el nivel de vida de la población. Especialmente en países con el llamado desarrollo sostenido, sostenido en beneficio de una minoría carente del sentido del bien colectivo. Y lo peor del caso es que no leen, inclusive, muchos con la capacidad de hacerlo.
El ex presidente Bill Clinton en su discurso de proclamación de la candidatura del Presidente Barack Obama, dijo que en los Estados Unidos hay empleos disponibles que no están ocupados debido a que hay que muchos trabajadores que no están técnicamente preparados para ellos, y eso que se trata de los Estados Unidos del Norte de América, imagínese, y nosotros ocupados con el habito de leer.
En el caso de nuestro país, lo más preocupante es que es sabido que este problema se viene arrastrando desde hace décadas y ni el Estado, ni las instituciones relacionadas por sus incidencias sociales muestran contar con un plan real para elevar el nivel educativo de la presente y la futura generación. El nuevo gobierno, y los gobiernos que vendrán, deben retomar este desafío.
Quisiéramos distinguir entre la educación formal y el hábito de la lectura. Pero no todo el mundo está en la capacidad y tiene la motivación de aprender a leer por sí solo. Si la gente se motivara a leer, estoy seguro que en poco tiempo la diferencia sería notable.
  Sin embargo debemos de reconocer que entre los que no leen se encuentran muchos profesionales. Y después están aquellos que leen, pero carecen de sensibilidad para vivir en una sociedad que necesita el apoyo de los profesionales.
 Cuando se habla de la inversión de por lo menos el 4% del producto interno bruto, se acepta la expectativa de la sociedad, que hace este esfuerzo por medio del Estado, reciba en cambio algún beneficio de parte de los graduados.
Parece irónico que muchos se hagan profesionales con la educación gratuita universitaria y luego se conviertan en seres prepotentes e inconsecuentes frente al ciudadano de menos recurso, pero que renunció al beneficio de los impuestos para hacer posible la educación de otros. Esta es una acción política de altura de parte de la ciudadanía, aunque no lea lo suficiente.
Necesitamos que se lleve a la práctica un proyecto combinado para descentralizar los medios y los recursos humanos y materiales de las grandes ciudades hacia todo el perímetro nacional.
Sin la pasión por la lectura, sin la motivación por la superación, sin el anhelo por ser mejor cada día, sin el empeño por saber cómo ayudar y como ayudarse, no hay forma de elevar el nivel de cultura a través de la lectura misma.
Esta científicamente demostrado que el ser humano necesita satisfacer sus necesidades elementales para luego ocuparse de lo que esta supuesto a venir por añadidura. Un padre de familia sin empleo, mal alimentado, en medio de la violencia callejera, inseguro de que unos de sus hijos pueda perder la vida en una esquina, en uno de los famosos intercambio de disparos, no va a pensar en leer, no puede leer, no tiene la estabilidad emocional para eso. Hay cosas que son más fácil de decir, pero son completamente difíciles para quien en realidad las vive. Contamos con una policía que ha cometidos más de 4,000 ejecuciones extrajudiciales  en los últimos años, impunemente. ¿Donde está la articulación entre la educación y el orden del desorden?
No hemos sido capaces de romper las cadenas, aquellas nos atan a la pobreza, a la marginación de esa gente maravillosa conglomeradas en los barrios de las ciudades. Ellos han tenido la fe de que un día llueva milagros, que llueva café, que llueva dólares green(go) home, pero al contrario, ha crecido el hueco entre los más ricos y los más pobres, dirán que para qué leer libros y escuchar operas de Luciano Pavarotti, si las telenovelas son gratuitas y gratificantes, no excuse la ironía.
Contrasta esta situación con la propuesta de Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez para que por ley se reconozca en el país el día de los Santos Reyes. ¿Para qué leer?, mejor que nos traigan los Santos Reyes la canasta familiar y que la coloquen en la despensa de la cocina, pero que no vengan en camellos, ya en la capital no se puede andar en esos animales. Uno no concibe a Melchor con un GPS en la mano montado en un camello por uno de nuestros elevados. Mejor que haga la orden usando amazon.com. Pero que no traiga “tirijalas”, ni muñequitas que no hacen nada, aquí ya los niños no creen en ese cuento, a pesar de que lean poco o no lean nada.

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Quién le miente a quién?


Eramis Cruz

 Es mentira, “él me mintió”, ella también lo hizo, y lo peor del caso es que lo hicieron en medio de todo el mundo. Uno cree que la gente tiene un mínimo de vergüenza, que es verdad que cree en Dios y que igual que Jesucristo es capaz de morir por la verdad. A Damaris la vi feliz en una foto de celular publicada seis horas antes en la Internet, fue en la mañana que la vi sonriendo junto a su marido, ambos muy encariñados, sentaditos en el balcón de trasfondo de color beige, y luego me informaron que ella había llamado a la policía para denunciar maltrato físico contra su príncipe azul. La vida le puede cambiar a cualquiera de la noche a la mañana mientras se pone empeño por ocultar los fracasos detrás de la cortina de éxitos aparentes, nunca la vida fue tan bella como en Facebook.
Escribir es siempre un riesgo, pero esta aminorado cuando la única verdad que pueden decirle a uno es la que todo el mundo conoce, que antes era un pobre y ahora un pobre diablo en la simpatía del señor. Uno no puede escribir al menos que esté dispuesto a afrontar críticas y reacciones.
Mentir a diestra y siniestra parece ser más placentero hoy que nunca, uno hasta se acostumbra no solo a oír las mentiras sino a leerlas y verlas, quien no las vas creer si vienen hasta documentadas con múltiples fotografías a colores.
 Hace poco confundí a Diana Celeste y a Cristian Guido con Romeo y Julieta, no eran palabras de amor, eran poemas completos, de esos que se escriben apresurados, sin tiempo para corregirles las faltas de ortografía. Ella con el corazón en la mano le dice que se iría al infierno con él y le aseguraba que ya el cielo lo tenía a su lado porque tan solo una mirada suya era suficiente para dejarla embarazada, no sé si quiso escribir embelesada o embriagada. Ya él le había dicho una carreta repleta de inspiraciones también apresuradas, dejando claro que la pasión es una diablura poderosa mientras el fuego no se apague, mientras las llamas sean atizadas por esa brisitas que tienden a convertirse en ráfagas ciclónicas. Para no dejar la menor duda y sin importarle si era verdad o mentira, se lo dijo con palabras simples, y lo hizo con tal claridad para que todo el mundo lo entendiera, que en su puta vida no había encontrado una mujer como ella, la vaina perfecta para su lanza de Cid Campeador.
Seguramente que ya una fotografía no cuesta lo mismo que antes, las cosas tienden a bajar de precio cuando abundan, y especialmente si dejan de ser competitivas. Todo el mundo lo creyó, una fotografía costaba el estimado de mil palabras, en nuestro tiempo cuesta mucho menos, no tanto por su contenido emocional, o sus cualidades de convicción, sino porque poca gente tiene la capacidad de escribir mil palabras, especialmente si se les restan las incorrectas y las mentiras disfrazadas de sinónimos.
Hasta me resultó difícil creerlo, meses mirando las fotos de Ana Delia y familia, ella que ha convertido la calzada, el patio y el callejón de su casa en una pasarela privada, donde la he visto luciendo vestidos largos apropiados para el verano u otros my cortos para su edad, o llevando unos pantalones blancos revelando el universo entres sus piernas, uno ni se lo puede creer, pero hay cosa que impacta más por su tamaño que por sus funciones. Pero quien no se anima a creerle con tanta alegría en su cara y tratándose de una persona conocida. Luego nos damos cuenta por qué  la globalización ha logrado sobrepasar todos los parámetros.
Pero todo era mentira, Ana Delia andaba llorando con sus tres niños. Lo primero que perdió fue a su marido, dicen que por culpa de cuernos inmerecidos, todo el mundo lo sabía menos él que se la pasaba trabajando noche y día mientras ella dizque feliz subiendo fotos a Facebook. Luego ella perdió toda la esperanza de sacarse la lotería, después perdió el trabajo que con tanto esfuerzo había conseguido y mantenido por siete años, cometió el error de hacer a su jefe amigo en su página social.
No pudo seguir pagando con puntualidad la renta, pagó tres meses con los mayores sacrificios, en el quinto le sacaron los muebles y sus pertenencias y le echaron de allí como a una cualquiera. Nadie supo nada. Lo último que perdió fue la vergüenza, comenzó a sufrir de sordera. Vive en un refugio público con sus tres criaturas, colectando cupones de alimento y esperando por una vivienda del gobierno. Todo el mundo pude vivir una vida de mentira, pero la verdad no desaparece por quererlo simplemente.
Hay que entender que las personas tenemos nuestra propia identidad, valores en la escala, uno no puede ser como lo demás quieran, hay que saber decir las cosas con sentido propio. Uno no puede vivir como Rigoberto, que todo se lo deja a su mujer, ella se encarga de sus asignaciones en la casa, ella hasta lo exhibe secándole el pelo en la sala de su casa, sin importarle hacerlo víctima de la ridiculez.  Ella determina los tipos de amigos que debe tener y cuándo y dónde puede pasar un momento con ellos. El es bueno haciendo chistes, y tiene una afinidad deportiva admirable. Ella es quien le mantiene su página social, donde determina qué se dice y que no ha de verse, pero él vive feliz como nadie a costa de que no le deje la última reina de sus amores. Es increíble, el siempre fue el mejor jugando “a la escondida”.
Uno no tiene que decirle su vida privada a nadie, al final como dice el dicho, “la gente critica pero no mantiene”. Sin embargo las falsas apariencias contribuyen con la manera con que  se pierde el sentido de solidaridad entre la gente, aquella que antes consideraban a su vecino como a su familia. También corremos el riesgo de convertirnos en seres sin sensibilidad frente al dolor ajeno.
La sensibilidad es algo muy importante entre las personas. Sabe usted lo que significa un médico sensible frente al paciente, un maestro sensible a sus estudiantes, o un policía sensible a la ciudadanía. Una persona sensible a sus semejantes puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, o frente a otras circunstancias de la vida de connotación menos trágica.
Hay tantas maneras de mentir, pero lo peor es cuando la mentira se hace un sistema, un espejo en el que uno se acostumbra a mirarse. La única razón por la que tenemos por lo menos un espejo en nuestra casa es para mirarnos en el. Queremos vernos como posiblemente otros nos ven. Tal vez hay algo en nosotros que no se ve bien, y podemos corregirlo para vernos mejor. Pero luego que nos acostumbramos a ver imágenes que no son nuestras, y reflejar un estilo de vida que no es nuestro, a mentirnos a nosotros mismos, lo que era simple se convierte en complejo, y resulta mucho más difícil de resolver.
La palabra persona etimológicamente está relacionada con la palabra mascara, es decir era aquella en el escenario detrás de la máscara. De nuevo en la vida moderna muchas personas pueden estar viviendo detrás de una máscara, en la que la sociedad no refleja su verdadera condición en término de los elementos indispensables para llevar una vida verdaderamente feliz.
“Lo que está a la moda no incomoda” pero una cosa es la moda y otra cosa es la vida. La vida implica una manera de verla, de llevarla. Uno sabe que no lo tiene todo, que hay cuentas pendientes, que quedan caminos por transcurrir, que existen desafíos en esta sociedad que de un momento a otro nos pueden convertir las mentiras piadosas en verdades crueles e indolentes.
La mentira no solo son las palabras que se dicen, también son las imágenes que se muestran, los falsos papeles y roles que se interpretan, las trayectorias fantásticas para hacer creer que lo hacemos mejor que nadie y como dice una canción “que sabe nadie”.  Ser auténtico es la mejor manera de uno verse a sí mismo, y es la mejor manera de que los demás vean lo mejor de uno. No tenemos nada de qué avergonzarnos. Hay muchas personas que tienen una condición física y tienen que vivir con ella, están en una silla de ruedas, personas que pueden ser ciegas, mudas, o tal vez tienen alguna condición de discapacidad mental y tienen que vivir con ella. No hay manera ni necesidad de mentir frente a esa realidad. Ellos aprenden que tienen que vivir de manera auténtica.
En las páginas sociales la gente miente todos los días y todas las noches. En los medios de comunicación nos mienten las 24 horas del día. Exageran las noticias, distorsionan la verdad, manipulan los criterios, presentan sus propias opiniones sobre los hechos y los acontecimientos. Los medios de comunicación redefinen las imágenes, editan las noticias y manipulan las opiniones para decir la verdad le conviene.
De esta manera se aprende y se enseña a vivir según la mentira. En las pantallas de televisión desaparecen a las personas de color, se transforman a las mujeres de pelo negro en clones de rubias inventadas.
¿Qué es lo que tenemos los latinos, o los de origen africanos que tenemos que vivir avergonzados? ¿Por qué tenemos que vivir negando lo que somos? No podemos renunciar a ser auténticos porque renunciando a ser auténticos renunciamos a ser íntegros.
      Quiénes han mentido todo el tiempo y a todo el mundo son aquellos prepotentes y colonizadores que han pretendido negar a nuestros pueblos su derecho a la felicidad. Echemos a la basura los sofismas de clase blanca o los complejos de clase negra y dejemos de nuestro lado lo autentico de la belleza de un mundo que nos ofrece un entorno para los sueños. Lo peor que uno puede hacer es mentirse a sí mismo. Tal vez uno pueda cambiarse la piel y hasta la fisionomía pero no puede cambiarse el alma, la integridad y la autenticidad de su persona. La manera como otros nos ven, es un problema de ellos, no tenemos que mentir para reconciliar la verdad ajena.