lunes, 22 de octubre de 2018

Para ser bella por fuera y fuerte por dentro


Eramis Cruz



Recuerdo el tiempo cuando te conocí, vivías entonces en tu pueblo natal, tierra de hombres y mujeres valientes. Eran tus padres quienes proveían lo necesario para ti y tu pequeña hija. Recuerdo que años después tuvimos el honor de tu visita. Nos llamó la atención que fuera tan organizada con tus cosas y hasta meticulosa al comunicarte con la gente. Luego te fuiste dejando una maleta en el closet para asegurarte que regresarías, tomó varios años, pero lo hiciste.
En busca de manera para mejorar la vida tu regresaste y tu hermano se fue de aquí como si estuviera supuesto a ocupar tu lugar al otro lado del océano. He sido testigo de cómo han crecido desde ángulos opuestos. El brilla desde adentro y tu centelleas desde afuera. Según los parámetros de la sociedad ambos parecen tener sentido porque él es hombre y tu eres mujer, pero eso no pasa del estereotipo.

Así es la vida, el espacio y el tiempo no son iguales para todos, lo que si es igual es la reafirmación de que no importa adónde vamos, es necesario que tangamos un cometido en la mente y en el corazón y la convicción de que es realizable, de no serlo tenemos que hacer los ajustes requeridos, pero nunca claudicar.
En varias ocasiones te he referido esta temática, pero ahora que has logrado hacer de tu cuerpo la figura que soñaste y mientras te sientas hermosa por fuera, quiero que te decidas con todo tu coraje y que logres la estabilidad que has estado buscando. Estoy seguro que no eres cobarde, el miedo que sientes es completamente normal en todas las personas que se ven compelidas a enfrentar sus propias limitaciones.
Recuerdas que fuiste capaz de ponerte en forma, moldeaste tu cuerpo y te tomaste las fotografías de colores que veía en tus sueños y en los espejos ajenos.  Rememoras que no lo hiciste en un solo día, de igual manera, necesitas establecer tus metas objetivamente e ir tras ellas. Hay tres cosas indispensables en la vida de una persona, y casi siempre las pasamos inobservables: la educación o habilidad de empleo, un hogar o una casa para guarecernos, y trabajo para ganar los medios que nos exige la vida. De estos tres, el único seguro y que estará con nosotros siempre es la educación. Empleos y viviendas son elementos variables, mientras que la educación la podemos mejorar y de hecho mejora con la experiencia y la preparación adicional, pero nunca se menoscabará.

No pretendo ser tu maestro ni hacer uso de verbo sin praxis, por eso debo exponerte mi ejemplo. Yo inmigré a este país en 1978, tenía 26 años de edad. Llegué peor que tú porque era un indocumentado, estaba casado y tuve tres hijos en unos años. Fui el primero que emigré de mi familia, o sea no tenía ese apoyo moral, sino que era la promesa virtual de otros.
Trabajé en varias factorías, en empleos mal pagados que me presionaban a conseguir algo mejor, quería un empleo en una oficina, como el que tenía en mi país cuando trabajaba como sindicalista, pero esa oportunidad había quedado atrás. sin inglés, sin documentos y sin experiencia, era como una utopía, pero no me detuve y paulatinamente, todo lo puse en su lugar. Solo te menciono estos logros personales para que sepas que tu también puedes, pero no te acomodes, esfuérzate con alegría sin abandonar el ánimo que requiere el día a día.

Cuando no nos ha sido posible llevar una vida ordenada según los estándares sociales, sea a consecuencia de la disfuncionalidad familiar o por razones propias de la edad y tenemos los hijos antes de casarnos, buscamos empleo antes de graduarnos, y desarrollamos experiencias aún muy jóvenes, entonces nos queda el desafío de tener que reordenar los elementos de la mejor manera posible. Un día mi hija de cuatro años de edad me preguntó porqué ella estaba en la fotografía de nuestras bodas, la verdad que no lo pensamos antes de hacerlo. Fue difícil, pero tratamos de explicárselo.

Yo estoy felizmente retirado, puedo ocuparme de mis obligaciones del mismo modo hice durante los 23 años que trabajaba para la Ciudad. Tu apenas comienzas tu carrera, y no tengo dudas que lograrás lo que te propongas.

Nunca es tarde para quien quiere reinventar los apremios del tiempo, del mismo modo, uno no se detiene ante la distancia cuando sabe adonde va. Lo más importante de envolverse en estos cometidos es que ir en su búsqueda resulta divertido, porque se puede vivir al mismo tiempo, y cada paso que se logra hacia adelante, es un destello de indetenible voluntad.

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