sábado, 13 de octubre de 2018

La Feria del Libro Dominicano en Nueva York


Eramis Cruz

Por cada año que se celebra este magno evento, queda mejor confirmada la urgente necesidad de su realización. Otra vez la actividad se realiza en la escuela George Washington, y para nadie es secreto que detrás del local está la persona de Juan Villar. Fue él también el facilitador del local del otro centro educativo que honra el nombre de Gregorio Luperón. Estamos comprendiendo la importancia que tiene que nuestra gente aprenda español igual que ingles para trabajar en puestos administrativos.
Para los que tenemos experiencia en la organización de actividades grandes, sabemos lo que significa organizarla y sostenerla por tres días consecutivos con la finalidad de lograr determinados objetivos. La Feria del Libro Dominicano es un evento de la comunidad, igual que el Desfile Dominicano, por lo que la comunidad debe velar para que funcione según sus mejores intereses.

Es prácticamente imposible desarrollar una actividad como La Feria del Libro Dominicano sin reflejar en ella los fines que se persiguen. Es un trabajo arduo especialmente cuando no se tienen los recursos de antemano para saber cada aspecto a tiempo y evitar el corre, corre. Ha sido notable el trabajo de Benjamín García, a pesar de que necesitó a su lado el equipo, el trabajo de equipo, no soterrado sino visible.

Por esta razón, persisten algunos problemas, que no tienen nada qué ver con el local, ni con la hora, nada que ver con las fechas, ni con los invitados. Con lo que si tienen qué ver es con el fondo y con el método.

El miedo que pone a temblar a cualquier exponente en la Feria del Libro Dominicano es verse en la triste realidad de hacer su exposición en un salón solitario, con dos o tres participantes. En otras palabras, es completamente ridículo que año tras año se repita la misma tragedia que afecta tanto a escritores como a charlistas. No debería ser mandatorio brindar a políticos y funcionarios del gobierno una ventana de figureo politiquero en una actividad que debe estar consagrada a la promoción del libro, o mejor dicho, de escritores y lectores. Pero ¿quien puede ser tan ingenuo que pueda creerse que los políticos del partido van a dejar escapar esta oportunidad, sea en la persona del Ministerio de Cultura, o de cualquier otro influyente?
De aquí se deduce que la única manera para corregir estos inconvenientes, que están la vista de todo el mundo, es que este gran evento debe ser desarrollado por una entidad autónoma e independiente del gobierno dominicano. Un organismo que actué utilizando el consenso de los escritores y promotores sociales, los mismos que educadores y personas entregada a la cultura.
De esa manera podríamos evitar los disgustos que se generan debido a los intereses encontrados. Cuando las cosas se imponen a la fuerza traen malas consecuencias, y cuando siendo así, aún se ignoran, resultan peor.

Hablando de libros, ¿quién no conoce al señor Cesar Gonzales? O sea ¿que un profesional de la literatura es quien vive de escribir, pero no quien promociona y se esfuerza para que el libro se venda y sea leído por los comunitarios, es un absurdo? Por favor. Nadie se merece un primer lugar en el espacio de la Feria del Libro Dominicano, donde mejor se le vea, que una persona como Cesar González que fue echado de su negocio por los contratos abusivos del proletario del edificio donde estaba Librería Calíope, y aun así, él continua vendiendo libros en las aceras de al Avenida Dickman. Lo mismo podemos decir del señor Lara Flores, aunque con una situación distinta.
 Debemos ser más cuidadoso para no herir de muerte nuestro legado. No importa si la solución es a largo plazo, pero si es importante que la solución se una perspectiva y que hagamos el esfuerzo para cambiar, pero no ha de ser así, si los afectadas no se siente referidos seremos como el cantor que no se calla.
 El problema del estado es que tiene demasiado poder en un país que aún se dirige con criterios dictatoriales. Por eso se facilita dedicar la Feria al Profesor Juan Bosch sin hacer mención del problema número uno de la actual administración, el de la corrupción, claro eso no es un problema, porque según parece, aún no hay un culpable. En un país en que la constitución ha sido definida como un pedazo de papel y con frecuencia se tiene como postulado que al poder no se renuncia y que el mismo se ejerce.

Otra vez, es una situación del gobierno que no tiene que embarrar la Feria del Libro Dominicano, ya que la misión del escritor es exponer lo que su arte le permite, pero no necesariamente ser juez acusador de nadie, eso será parte de la acción y la reacción de lectores consecuentes con esa realidad.
¿Con que criterio se puede decir que una güira sea tan gran que no quepa por la puerta de una escuela, si se le puede dar cabida en las páginas del libro de record Guinness? Por favor. No se trata de berrinches baratos de la gente, se trata de dejar la improvisación y trabajar de un año a otro con la gente que esta envuelta en la cultura, no importa si es un santo es un diablo.
La cultura no se elige cada cuatro años, y tomar control administrativo de los entes culturales de los pueblos es propio de gobiernos anti democráticos, no es un dicho, es un pragmatismo.
Personalmente dudo que el Comisionado de Cultura tenga una base de dato respetable que contenga los nombres de los escritores y cuantas publicaciones tienen cada uno, de tal manera que cuando hay que dirigirse a ellos, sepan quienes son y donde viven. Seguramente que mejor lo sepa Amazon que sabe como generar ganancias imprimiendo libros como nadie la había hecho antes. Vivimos una época en que estar presente no es lo mismo que hacer presencia, por eso estamos mas y mejor informado que lo que muchos piensan.

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