jueves, 11 de marzo de 2010

La tecnología digital es la que viene a usted, tenga cuidado

Domingo 31 de Enero de 2010 00:17 Eramis Cruz

Hay una canción titulada “Lo que son las cosas”, pero ahora quiero decir cómo son las cosas; le refiero porque a pesar de los avances de los tiempos, se suelen dar diagnósticos equivocados, resultados sorprendentes al respecto de cómo la gente, en general y en diferentes ámbitos, responde o se ajusta a las necesidades. Este principio ya está concebido como una ley de la sociedad que dicta que la necesidad es la madre de las invenciones. Primero lidiamos con la ciencia ficción y después esta se convierte en ciencia y de ahí desciende su aplicación.

Ya sabemos que los empleos no desaparecen, como se creía, con la llegada de la tecnología, simplemente se modifican o sufren transformaciones. La gente se da cuenta de ello en el área de la medicina y de la comunicación, entre otras. A la mayoría no le importa un bledo como se llega a los avances tecnológicos, sólo le importa los resultados en la modalidad de vida y su impacto en el costo para el consumidor. Por ejemplo la televisión análoga pasó de moda. ¿Quién no tuvo una en su casa? Sin embargo a excepción de los técnicos a nadie le importaba cómo funcionaba o que diferencia tenía ésta de la digital.

Esto es más importante de lo que mucha gente cree. Sabemos que si el Internet no existiera Barack Obama no hubiese llegado a la presidencia de Estados Unidos, porque sin los recursos obtenidos por ese medio hubiese sido muy difícil financiar su campaña y aparte de eso, muchas personas que votaron por él no lo hubiesen conocido. Ya sabemos que años atrás los medios tradicionales hubiesen distorsionado sus intenciones y su perfil por su condición de hombre de color.

La revolución digital ha cambiado nuestras vidas de una manera u otra, inclusive las de aquellos que no saben el significado de esa palabra y también las de aquellos a quienes no les interesa el tema. La tecnología es como la política, no hay manera de escaparse porque los humanos somos seres políticos por naturaleza.

Con el tiempo la palabra computadora perderá su connotación igual que la palabra digital, y una computadora no será como la conocemos ahora, sobre una mesa, con una impresora, un monitor y otros artefactos atados por cables pocos estéticos. Luego que su uso sea generalizado y aparezca insertada en todo lo que rinda alguna función a la vida de la sociedad y de la persona, incluida la persona misma, pues no será necesario referir a una parte como si fuera un todo. Un vehículo lleva una computadora y pocas veces nos referimos al carro de alguna otra manera.

En el presente cuando hablamos de tecnología la gente concibe que hablamos de algo ligado a las computadoras o tal vez al Internet, o algunos de esos aparatos en miniaturas que se usan para escuchar música en mp3, vídeos de YouTube, o se toman fotos digitales, se graban conversaciones y se pueden mandar mensajes en textos, o impresionamos con fotos en secuencias que denuncian hasta nuestras intimides. Estamos hablando de una industria monopolizada por varias compañías a nivel mundial, el pequeño comerciante sólo participa como distribuidor, y la persona común como consumidor. La revolución digital no está ni a mitad del camino, para mediado de este siglo las predicciones podrían ser increíbles para nosotros, no para la gente de ese futuro cercano. Pronto será posible que en vez de una aspirina te tomes un microchip, eso ya existe para hacer una colonoscopia.

Hay que saber que todos estos medios son sólo facilitadores, no un fin en sí mismos. En este contexto muchas personas resultan perjudicadas en vez de beneficiadas. Usan el lenguaje escrito en el chat, en Facebook, o cuando envían textos en los celulares sin ningún cuidado de las reglas del idioma, contribuyendo negativamente con su educación, lo que puede perjudicarles a la hora de competir por un empleo. Otros se hacen adictos a la pornografía o a los juegos de efectos especiales. Los casos más penosos ocurren en la explotación sexual de menores y el tráfico humano.

Debemos tener presente que igual que en la época del imperio Romano, hoy también existe el imperio de un sistema económico que usa la tecnología a su favor, para reducirnos a consumidores, y de esa manera desvalorizarnos. Tenemos que cuidarnos y cuidar el espacio de este mundo donde vivimos, la tecnología no debe ser un medio para perjudicarnos sino para beneficiarnos como familia y como pueblo, de otra manera no se debe pagar por ella. Primero la persona humana, después lo que este produce. Un vecino compró un celular a su hijo de cinco años, el niño renunció al aparato porque nadie le llamaba, el pequeño se sintió discriminado en relación a los demás usuarios mayores que él. Es verdad que debemos tener cuidado, cada objeto en su lugar y a su tiempo, como son las cosas.

El sistema de cartas electrónicas o mensajes electrónicos (e-mail) es uno de los medios más usado por personas y compañías. Uno recibe decenas de mensajes de personas y entidades que no conoce, ni sabe qué hay de tras del envío. Es aconsejable tener mucho cuidado y no ofrecer información personal de cierta discreción porque tarde o temprano le pueden sorprender sabe Dios de que manera. Pero a pesar de eso, tenemos otros grupos de personas en nuestra libreta electrónica de direcciones que son amigos, familiares o de algún modo nuestros relacionados. Algunos de ellos no los conocemos pero tenemos idea de su buena reputación por su posición social, les tenemos confianza e intercambiamos ideas y proposiciones.

Diariamente recibo mensajes de amigos escritores que poseen una libreta electrónica con cientos de nombres, hay otros que prácticamente tienen un periódico, o parece que poseen una oficina de correo para ellos sólo, y te envían diariamente hasta diez correos electrónicos con adjuntos extensos. Con el tiempo uno se familiariza con el mensajero y con los mensajes, y muchos de esos mensajes irán al zafacón porque no interesan. Cada cual tiene su manera propia de lidiar con el exceso de mensajes, pero para los menos hábiles es un verdadero hostigamiento, por lo menos al principio. Para mí esto no es un problema, hay muchos que ni los miro, no interesaran para nada o son “junk mails”.

Lo que sí es un problema, es la insensibilidad de algunos que se creen dueño de la verdad absoluta, y tratan a sus lectores como si no lo fueran, estos eventualmente dejaran de leerlos, mandaran sus trabajos al zafacón de la basura. Recientemente recibí un artículo de una persona, sobre un tema controversial. El asunto del memorándum era diferente al título del trabajo que era enviado, decía: “Lea, no sea ignorante”. A quien se le ocurre enviar un escrito con tan semejante insulto, y por cual razón la persona habrá de leer su trabajo, por bueno que sea, si la primera impresión que tuvo al recibirlo es denigrante. Finalmente no sólo aconsejo tener cuidado con la facilidad que nos brinda la tecnología, debemos también demostrar maduré en el modo de relacionarnos. Esto es imperativo si queremos tener éxito. En el aérea de la computadora o la tecnología ser respetuoso sigue siendo un requisito igual o mejor que antes, siga el consejo de sus abuelos, no fume su pipa pero recuerde sus palabras. ¡Como son las cosas!

Autor: Eramis Cruz

La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...