lunes, 4 de enero de 2016

Bienvenido Lara Flores: La Chispa duartiana en el pecho


Sergio Reyes II

Casi cuatro décadas de ingentes iniciativas y descollantes logros caracterizan el transitar de este incansable quijote por los venturosos senderos de la babel de hierro, una ciudad que acogió como suya, en 1979, y a la que se ha entregado en cuerpo y alma desde entonces, metiendo las narices en todo aquello en lo que ha podido en aras de influir o ayudar en busca del logro de acciones positivas en favor de la comunidad dominicana e hispanos en general,  residentes en Nueva
York.

La jovialidad, que contagia a quien le conoce, la creatividad que define a sus proyectos  y la intransigencia que le caracteriza en las incesantes jornadas de lucha en pos de reivindicaciones comunitarias en las que de continuo se enrumba, le definen como un auténtico quisqueyano, filántropo, activista comunitario y Patriota a carta cabal.

Las calles de Washington  Heights e Inwood, en el Alto Manhattan,  así como el Bronx, Brooklyn y Queens, conocen de sus andanzas, con su abultada carpeta llena de proyectos bajo el brazo, avizorando mejoras y paliativos que puedan contribuir con la mejoría  en las condiciones de vida de sus compueblanos establecidos en la Gran Manzana en busca de una vida más auspiciosa para sí mismos y sus familiares establecidos en la lejana isla antillana de Quisqueya.

En pos de esos sueños, proyectos e iniciativas le ha tocado desempeñar múltiples cargos que van desde los estamentos consulares de la República Dominicana, con sede en NY, pasando por funciones en entidades comunitarias y patrióticas junto a labores de apoyo y coordinación con organismos deportivos y culturales, entre otras labores.
 

Por años, ha mantenido viva la lucecita del saber, el amor por la lectura y el estudio de la historia y la cultura en general de la Nación dominicana , gracias al sostenimiento, a veces en condiciones sumamente  precarias, de un ingenioso negocio de venta de libros que, precisamente por su condición informal e itinerante, ha podido mantenerse, en un mundo como el actual en el que la tecnología amenaza con aplastar a su paso  a la ancestral industria del libro impreso y la edificante y placentera vivencia que constituye el disfrute de la lectura de un buen libro entre las manos al tiempo de paladear un rico sorbo de café.
 

Como parte de esa labor, le ha tocado hacer las veces de mecenas literario y mentor de toda una pléyade de escritores, residentes en la urbe o recién llegados, quienes un buen día se avecinaron por los predios de su estantillo de venta de libros, con un paquete contentivo de la publicación en la que tenían puestas sus ilusiones y expectativas y que pretendían promover y difundir entre la comunidad hispana, contando con los buenos oficios del afable librero y activista cultural. 
Del apoyo recibido y del profundo significado que tuvo, en su momento, este espaldarazo, puede dar fe el suscrito. 

Pero, las andanzas y ejecutorias de Bienvenido Lara Flores van más allá.  
Como emulo y seguidor de las enseñanzas de Juan Pablo Duarte, se ha constituido en porta estandarte de las predicas del patricio  en territorio estadounidense,  para llevar, a cada rincón en donde habite un dominicano, el luminoso ejemplo del Padre  y Fundador de la República Dominicana. 
En esos afanes y en despliegue de trabajo creativo, unas veces solo, otras tantas acompañado de otros con iguales iniciativas y ardor patriótico, ha luchado porque se erija estatuas, bustos y monumentos, se coloquen tarjas y rótulos, se construyan y bauticen edificios, plazas y parques en los que, junto al disfrute placentero y el cultivo se las letras y las artes, también se honra y rememora, en forma solemne, el recuerdo del patricio dominicano y otras tantas figuras que forman parte de nuestra historia y prestigian la cultura nacional.

En varios condados  ciudades y barriadas del área triestatal así como en otros puntos de los Estados Unidos, se puede ver, a cada paso, la huella latente dejada por el incesante andar de este Patriota a carta cabal que responde al nombre de Bienvenido Lara Flores.

Precisamente en estos días en que los vientos de un nuevo año anuncian la necesidad de cambios, para mejor, el nombre de ese fecundo y altruista personaje se hace sentir como una opción de primer orden para asumir la dirección del Instituto Duartiano en los Estados Unidos  -con sede en Nueva York-, que se apresta  a la realización de sus elecciones para escoger una nueva Directiva.
 

Como viejo estratega de enconadas  y artificiosas luchas, Lara se ha lanzado al ruedo, portando un fardo de propuestas  en las que retoma lo mejor de sus ejecutorias anteriores al frente de la citada entidad, junto a novedosas  iniciativas que, como es característico en el se dispone a implementar  tan pronto asuma las riendas del organismo.

Con el lema DUARTE VIVE! -que identifica a su Plan de Trabajo-, el viejo  guerrero se dispone a dar, quizás, su más  decisiva batalla en pro del rescate y difusión de los ideales Duartianos y su enseñanza entre los integrantes de las segundas y terceras generaciones de dominicanos residentes en la gran manzana, quienes, en su gran mayoría, desconocen el inmenso legado dejado por ese grande hombre y la magnitud  de la deuda  que con el tenemos pendiente los dominicanos.

No albergamos dudas de que Bienvenido Lara se alzará con el triunfo en esta amistosa lid; más aún  pienso que todos debemos acompañarlo y apoyarlo en esta noble  cruzada.
 

Con Lara, el ideario y las aspiraciones nacionalistas  del patricio Juan Pablo Duarte estarán  depositados en las diestras manos del más experimentado timonel.

Sergio Reyes II 1. Escritor costumbrista, investigador historico y articulista de opinión

NYC. Enero 4, 2016.

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