martes, 18 de diciembre de 2018

ESQUELETOS DE CRISTAL


Chiqui Vicioso


Se denomina esqueleto de cristal, la condición que desarrolla la niñez desnutrida.  Estos niños y niñas, cuyas fotos nos horrorizan en Yemen (85,000), Siria y otros países de esas regiones lejanas, parecen réplicas de los esqueletos que son eje temático en imágenes del artista Posada, de México, y que mundialmente se denominan Catrinas.

Esos niños niñas tienen cráneos asimétricos, piernas arqueadas, protuberancia en la caja torácica, deformaciones en la columna, retraso en la formación de la dentadura, caries, baja estatura para su edad, flacidez en el tono muscular y los ojos profundamente hundidos en rostros que son la representación de las calaveras.

Leemos: Más de medio millón de niños y niñas se están muriendo de hambre y nos horrorizamos, desconociendo que en el Hospital Hugo Mendoza, antiguamente conocido como Robert Reíd, hay una Unidad de Niños con Raquitismo cuya carencia principal, en este país con el mayor crecimiento económico de la región y donde se habla de millones como cheles,  es la falta de alimentos, fundamentalmente la leche.

Leche procesada, pescado, vegetales verdes, hígado, luz solar, podrían ser la fuente de vitamina D que necesitan esos niños y niñas cuyos esqueletos de cristal se pueden romper al menor abrazo; niños y niñas cuyo dolor es difícil de imaginar.
Y, si esta falta de alimentos es tan aguda en el Robert Reíd, imaginen lo que es en los hospitales del interior del país, donde, según las monjas que manejan la Unidad, las subvenciones para alimentos no llegan.

Podría comenzar a rasgarme las vestiduras, como falsamente hace casi todo el mundo cuando se entera de noticias como esta, pero el problema es que esa rasgadura dura hasta el próximo escándalo y va creando una callosidad en el alma que nos inmuniza frente al dolor ajeno.

Por eso no voy a protestar sino a proponer dos cosas: Esta Navidad, y sin fanfarria, destine, aunque sea uno de sus regalos a comprar leche y apersónese al Robert Reíd.  Si logra convencer a su familia inmediata de que haga lo mismo entonces la cantidad de leche será mayor, y si puede llevar latas de atún, o vegetales verdes y frescos mucho mejor.
A nivel popular insisto en las propiedades de la Moringa, que tienes siete veces más calcio que la leche, y se puede consumir en sopas, te, con arroz, guisada, pero solo si el árbol tiene más de tres años.  Aclaro esto para que no se desate una euforia que arranque todas las maticas para venderlas en las esquinas.  Si el árbol no tiene tres años entonces sus ramas no nos sirven.

Hay que preservar el cristal de la solidaridad, aunque su abrazo nos haga añicos.


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