domingo, 29 de julio de 2018

Notas biográficas -Eulogia Henríquez (Yoyo)


Eramis Cruz


Apuntes de la entrevista realizada con motivo de la publicación de la novela Por un Mejor Mañana en memoria a Ramona Henriquez. Las entrevistas fueron realizadas el 6 de junio de 2002 en la ciudad de San Francisco de Macorís, República Dominicana.

EC:            ¿Bartola, quién en realidad era Yoyo?

−Eulogia era conocida por el apodo de Yoyo. Ella era descendiente de españoles ya que su padre era un español, hombre alto, de ojos claros y de nariz perfilada y que en sus últimos años tenía blanca la cabellera. ÉL se dedicaba al comercio y fue muy exitoso, pero con el tiempo su empresa se fue reduciendo a la nada hasta que se convirtió en un abuelo retirado.

EC:            Todos conocimos a Eulogia y a José Santos, yo los visitaba con mi madre cuando ya Eulogia estaba mayor con una enfermedad la que la mantenía adherida a una mecedora.

−Eulogia Henriquez contrajo matrimonio con José Santos luego de vivir por muchos años “amancevados”, así llamaban en ese tiempo a los que no estaban casados por la iglesia Católica. Ellos aprovecharon una actividad cristiana que era conocida como el “Jubileo” y se casaron como Dios manda.

EC:            Pero ellos no vivieron aquí desde un principio, ¿verdad?

−Eulogia primero vivía en los Sancones y de ahí se mudó a la ciudad, exactamente a la Avenida Caonabo. Muchos años después se mudó con su familia a la cercanía del cementerio nuevo en una porción de terreno que bordeaba el basurero municipal. José Santos trabajó por un tiempo en las fincas de Nasario Rizek, más acá del río de Bijao.

EC:      Ese cementerio era un problema de sanidad y la gente no lo quería en ese                                 lugar.

−La población hizo esfuerzo para que el basurero fuera clausurado y finalmente fue logrado cuando decidieron construir el nuevo cementerio de la ciudad de San Francisco de Macorís. Las hijas de Eulogia se habían mudado, pero siempre cerca del mismo perímetro de ese lugar que la gente conoce como La Sabana de San Diego”. Estos son los nombres de sus hijas e hijos: Matilde, Ramona, Juanita, Lola, Luz María, Reina Santos (Niní), Bartola, José Santos (Chepe) y Pápa.

EC:            ¿Bartola y que edad tenías tu entonces?

−Para ese tiempo yo tenía unos diez años, yo nací en los Sancones y me bautizaron en las Joyas.

EC:            Yo siempre noté que tu y Ramona eran muy unidas.

 −Ramona y yo nunca nos separamos porque al ser Ramona mayor, ella vivía al cuidado mío. Nosotras éramos huérfanas, una de padre y la otra de madre. Ramona era una persona demasiado miedosa, pero conmigo ella resaltaba más en la familia. Un día ella me dijo desde Nueva York: Barto, yo estoy aquí, pero el día que yo amanezco con usted en la cabeza, es llorando que me la paso −decía ella.  Y yo le decía: confórmese y venga pronto.

EC:            Bartola hizo una breve pausa y luego agregó:

−En la familia todos son locos conmigo, no hay quien diga “Bartola no me cae bien”.

EC:            Aproveché que ella hizo otra pausa embargada por le melancolía y le                                           pregunté: ¿Bartola, quien fue el padre de la difunta Ramona?

−El Papá de Ramona era de apellido Bretón y la mamá de Ramona también, pero yo firmaba Santos Henríquez.


EC:            ¿Qué me puedes decir de ti, de tu vida en esos años en la familia?

−Mi madre murió cuando yo tenía dos años. Fue que nosotros nos criamos con nuestros abuelos, quiero decir con Yoyo y José Santos. Yo nunca conocí papá, papá que me echó al mundo yo nunca conocí. Yo conocí a esos dos viejos y desde entonces Ramona y yo nos quedamos como hermanas.

EC:            ¿Y qué pasó en adelante?

−Bueno, esos dos viejos me reconocieron como hija, me pusieron legitima en el papel de matrimonio.

EC:            ¿Bartola, que me puedes decir de ese casamiento de Yoyo y José Santos?

−Fue que ellos se casaron en el Jubileo, así le llamaban entonces. Si, en el Jubileo que hubo en el 1951. Venían unos padres católicos misioneros a la iglesia a casar amancebados. Yo se que esos padres no eran dominicanos porque venían de otro país.

EC:            ¿Como era el Jubileo?

−Mira Eramis, el Jubileo todavía se usa, pero no es como antes, porque antes era a la ciega, ahora hay que hacer unos cursillos pre matrimoniales.

EC:            Entonces nosotros si somos apellido Bretón ¿o no?

−Los Bretón, yo en realidad casi nunca me alié con ellos, porque nunca lo llegué a conocer bien.

EC:    Pero tu si conociste bien a la vieja Julia, ella era como una matriarca en la                      familia.

−Oh si, pero a la vieja Julia yo la conocí después de grande, pero yo nunca venía adonde ellos, digo los Bretón. Fíjate que al papá que me echó en el mundo yo lo conocí a los 42 años de edad, pero yo no lo quería, no me salía de aquí besarle la mano ni decirle papá.

EC:            El día siguiente yo me trasladé a la casa de Matilde pare conversar                                              con ella y con su hija Ramonita. Ya Matilde vivía más en la cama, siempre al                              cuidado de Ramonita y las atenciones de sus demás hijos. Cuando yo                                         formulaba una pregunta las dos intervenían para contestarla.

EC:            ¿Que me pueden decir de esta larga historia que queremos conservar para                                  nuestros descendientes? Es Matilde la que arranca:

−Yo vivía en la Marga. Recuerdo que en la Marga estaban tumbando los palos para sembrar pangola para el ganado. Fue aquí que Emiliano conoció a Eulogia. Ella era una mujer muy bella y él hasta le compuso una décima. Dos años después se casaron, pero Emiliano murió muy joven.

EC:            ¿Ramonita qué tu recuerdas de esa corta convivencia de Eulogio y                                               Emiliano?

−Bueno, mientras Yoyo trabajaba, un día Emiliano vino y se llevó a su hijo Negro y a su hija Matilde de diez años de edad. Se fue hasta los Arroyos detrás de su hermano. Ellos eran tres hermanos. Negro murió siendo ya un hombre, pero él era el más chiquito.

EC:            ¿Y dónde Matilde conoció a quien fue su marido de la vida entera?

−Lo que paso fue que Nene era del Ciguelillo, y Matilde vivía en esa localidad entonces.

EC:  Siempre oímos a los mayores hablar del mal tiempo del llamado                                                  Centenario, claro que esa era una referencia al aniversario de los primeros                               cien años de independencia de la república ¿Qué recuerdas Matilde?

−Para el Centenario yo tenía a Ramonita chiquita y a Pura, estaba embarazada de Jando que nació en el año 1945. El Centenario fue a fines de 1944. Hubo una gran sequía y no se hallaba que comprar para comer. No se conseguía un plátano, sino casabe que hacían de una planta que se parece a la yautía y que abunda en los montes. Había tanta escasez de comida que muchas familias hervían las guanábanas nuevas. Entonces se comía mucha harina de maíz con habichuelas; se comía el tallo de la mata de lechosa sancochado. Era que no se conseguía arroz en ninguna parte. Era una cosa increíble, uno con esos muchachitos sin encontrar que comprar.

EC:            ¿Y que hizo el gobierno de Trujillo?

−Ese no hizo nada. Si hubiese sido otro gobierno quizás hubiese pedido ayuda para el país desde algún sitio del extranjero. Era tan seria la sequía que uno no encontraba ni agua para tomar. Después fue que vino el terremoto, para acabarnos de arreglar. Para ese tiempo fue que se hundió la iglesia de aquí, de San Francisco de Macorís.

EC:            Matilde, quiero que me digas algo más de José Santo, de Ramona y alguien que                            fue muy conocido en Macorís y que llamaban Juan sin Miedo.

−Te digo que José Santos era un hombre tranquilo y muy trabajador que después que se casó con Eulogia, o sea con Yoyo, él más bien se dedicó al hogar y cuidar a su mujer y fue padre de sus hijos y de los de ella. José Santos primero vivía en la Vega y trabajaba para Trifón Munnnez. Ramona era Bretón, igual que Bartola, Chepe y Negro, aunque Negro murió muy joven. No todas las hermanas éramos hermanas de padre y de madre, pero Ramona no hacía diferencia, ella nos trataba a todos igual.


EC:            Matide o Ramonita, no se olviden de hablarme de Juan Sin Miedo.

−Los Breton eran de los Arroyos y se mudaron a la Rivera del Jaya. Juan Sin Miedo, como le decían por guapo, era hermano de Macheo. A ella todo el mundo la conoció como Macheo. Su nombre verdadero era Juan Bretón. Su esposo se llamaba Manuel Bretón. El era un hombre alto y mestizo de piel. Juan Bretón murió después de una vida afanosa y de muchos pleitos. Él era medio rabioso y no toleraba insultos personales, ni que le faltaran el respeto a él o a los suyos. El murió, pero nadie supo de qué, nadie supo calificar su muerte. Aquí, en el hospital le dieron por muerto. Era como las seis de la tarde cuando dijeron que había muerto, entonces disque que por la noche estaba sudando. Por esta razón se extendió el rumor de que lo habían enterrado vivo.

Matilde y su esposo Nene
 Ramona Henriquez





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