miércoles, 25 de julio de 2012

EL SINDICALISMO DOMINICANO

Jose Gomez Cerda

Para conocer el sindicalismo dominicano en la actualidad, es necesario hacer un análisis e interpretación de la realidad, en forma transparente, partiendo de la experiencia en el conocimiento y la práctica de la acción en el sindicalismo.
En los retos y desafíos del sindicalismo dominicano existen factores exógenos, que provienen del ambiente exterior como son las acciones de gobiernos y patronos contra el sindicalismo, nuevas tecnologías, elevado crecimiento del sector informal, alta tasa de desempleo, cambio en los valores de la sociedad, leyes que no protegen a las organizaciones sindicales; estos factores externos generan la necesidad de realizar cambios.
En cuanto a los factores endógenos, o internos, crean la necesidad de cambiar alguna estructura o comportamiento sindical, estos factores provienen del interior de las propias organizaciones sindicales y sus dirigentes, son producto de la interacción de sus participantes y de la tensión provocadas por la diferencia de objetivos e intereses, que se reflejan en la debilidad o crisis del sindicalismo dominicano en la actualidad.
PROBLEMAS EXTERNOS:
En la República Dominicana el Trabajo es precario e informal, que dificulta la organización sindical.
Acciones patronales y gubernamentales impiden el ejercicio de la libertad sindical.
Desde la caída de la dictadura de Trujillo los gobiernos se han especializado en destruir organizaciones sindicales, comenzando por la Federación Nacional de Maestros (FENAMA), y la Federación Nacional de Empleados Públicos e Instituciones Autónomas (FENEPIA), ha sido una constante de acciones gubernamentales contra el sindicalismo, que su punto más severo fue durante los doce años del Gobierno del Presidente Balaguer, y aún continua sutilmente.
Desde una reunión realizada por el Consejo Nacional de Hombres de Empresas, en Jarabacoa, para destruir los sindicatos de empresas privadas, hasta la fecha, existe una tendencia de los patrones de acabar con las organizaciones sindicales fuertes y representativas.
Sindicatos fuertes, como fueron POASI, UNACHOSIN, telefónicos, SITRACODE, Central Romana, sindicatos azucareros y de las empresas del Estado (CORDE), fueron desmantelados, en contubernios entre los gobiernos y los patronos.
Cuando la CASC hizo una huelga general contra el intento de duplicar las cuotas de los trabajadores en el pago del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, en 1964, el Estado obligó a sindicatos de empresas estatales como la Compañía Anónima Tabacalera, La Manicera, Molinos Dominicanos, y varios de los ingenios azucareros a desafiliarse de la Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC), decenas empresas privadas destruyeron sus sindicatos, y despidieron a cientos de dirigentes sindicales.
Estos problemas externos han afectado el desarrollo del sindicalismo dominicanos y desde hace alrededor de 20 años que las organizaciones sindicales no realizan manifestaciones masivas, ni huelgas combativas; se vive hoy lo que se ha llamado “PAZ LABORAL” por la falta de movilizaciones de las organizaciones sindicales, la disminución de los contratos colectivos de condiciones de trabajo y la reducción de conquistas sindicales.
La política de “paz laboral, pregonada por los gobiernos y los patronos, de que aquí no pasa nada, no hay movilizaciones, ni huelgas, es enarbolada por los gobiernos en las conferencias internacionales, especialmente en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se exporta a los inversionistas extranjeros, especialmente para las Zonas Francas, que consideran que aquí pueden hacerlo lo que ellos quieran, porque siempre estarán amparados por los gobiernos y su “paz laboral”.
Las leyes laborales dominicanas llevan retroceso a los derechos de los trabajadores y un ejemplo es la Ley No. 187 del 2007, conocida como el “pasivo laboral” que dispone que las sumas recibidas y aceptadas cada año por los trabajadores hasta el primero de enero de 2005, se consideran como saldo definitivo y liberatorio por concepto de sus prestaciones laborales; los empleadores que pagaron las prestaciones laborales anualmente a sus trabajadores quedan liberados de toda responsabilidad civil o laboral en cuanto a los años de servicios prestados por sus trabajadores hasta el primero de enero del 2005.
Esta ley que apoyada por dirigentes sindicales, una demostración de la debilidad del sindicalismo dominicano.
Las Leyes laborales no indican en ningún momento alguna mejoría en las condiciones de vida y trabajo para los trabajadores dominicanos, ahora el sector patronal quiere revisar el Código de Trabajo para eliminar la cesantía que reciben los trabajadores legalmente por el tiempo trabajado, además han manifestado que están opuestos a la ratificación del convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos laborales y sociales de los trabajadores domésticos.
PROBLEMAS INTERNOS
REPRESENTATIVIDAD:
Es positivo la tolerancia entre los dirigentes sindicales, especialmente las tres organizaciones mayoritarias (CASC-CNTD-CNUS), en un proceso de unidad programática y de acción.
El nivel de organización sindical en el país es muy bajo, no llega al 08%.
Hay que tomar en consideración que en la República Dominicana el 57% de las personas que trabajan están en el sector informal, y alrededor de un 18% de desempleados; sólo alrededor de un 25 % están en el sector formal, que es donde generalmente se organizan los sindicatos.
En el sindicalismo dominicano existe un estancamiento cualitativo y cuantitativo, no crecen los números de afiliados, ni de nuevos dirigentes, y muchos de los actuales directivos están agotados.
No hay sindicatos “grandes”, que sean modelos en organización, educación, movilización y representatividad, tampoco existen dirigentes que sirvan como modelos para los jóvenes trabajadores, y que ellos pretendan imitar en el futuro.
Los sectores dinámicos de la economía tienen un nivel muy bajo de organización sindical.
Otros sectores, como las ONG, sectores populares y la Sociedad Civil ocupan espacios que antes eran del sindicalismo.
Para los empresarios, el sindicalismo actual no representa ningún peligro, por el bajo nivel de organización sindical en los sectores industriales.
Se realizan HULEGAS, organizadas por sectores populares y barriales, por encima del sindicalismo.
Antes quienes organizaban las huelgas en el país eran las organizaciones sindicales, pero en los últimos 20 años casi no se realizan huelgas de trabajadores, aunque en el sector de transporte se realizan paros de labores.
Se pierden espacios de representatividad, ejemplo; el sistema de seguridad social, antes, en el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), los trabajadores organizados representaban el 33%, en forma tripartita, ahora son tres dentro de 17 miembros en el Consejo Nacional de Seguridad Social.
A las organizaciones sindicales les interesa la vigencia del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) porque tienen fuentes de empleos, para dirigentes sindicales y familiares, además privilegios para los dirigente sindicales que participan en el organismo de dirección.
No existe un dinamismo sindical.-
Los contratos colectivos de condiciones de trabajo se han reducido en un 70%, y los que existen son, en su mayoría, una copia del código de trabajo.
No hay expectativas sobre las posiciones del sindicalismo en los casos de crisis políticas, económicas o sociales.
POLITICA Y SINDICALISMO
Los partidos políticos no tienen departamentos sindicales dinámicos, como antes. Los sindicalistas que actúan en los partidos políticos sólo aparecen en las campañas electorales, no representan alternativas ante los acontecimientos nacionales.
Los gobiernos sostienen dirigentes sindicales que los obliga a mantenerse callados frente a las acciones gubernamentales.
Desde el inicio del nuevo sindicalismo dominicano, después de la muerte del dictador Rafael L. Trujillo, la política estuvo presente en el sindicalismo.
La primera organización que se creó en 1961, el Frente Obrero Unido Pro Sindicatos Autónomos (FOUPSA), fue una creación de Unión Cívica Nacional (UCN), en menos de tres meses se dividió por intereses partidistas, y se crearon tres organizaciones, FOUPSA CESITRADO, FOUPSA LIBRE y FOUPSA.
Los sindicalistas Miguel Soto y Américo Monegro fueron diputados por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), luego en cada elecciones surgían diputados procedentes del sindicalismo, como fueron los casos de Jacinto de los Santos, Henry Molina, Juan Pablo Gómez, Nélsida Marmolejos, Eulogia Familia, Fernando de la Rosa, Fernando Guante, y muchos otros.
A excepción de Juan Hubieres, que no se sabe si está como sindicalista, empresario o político, ningún partido político presenta dirigentes sindicales para cargos legislativos y aun existiendo cientos de cargos de vice Ministros, los dirigentes sindicales no son tomados en consideración por ningún gobierno, ni por los partidos políticos.
La política y la economía, que controlan el mundo de hoy, donde la globalización es un proceso que pretende eliminar todo debate ideológico, para que todo sea centralizado en la economía, el mercado, la competitividad y la eficacia, incluyendo el sindicalismo.
La globalización plantea un nuevo sistema, con una nueva agenda, para hacer olvidar los problemas de las clases sociales, las diferencias entre el norte y el sur, las tensiones entre países pobres y ricos, entre el primer y el tercer mundo, la deuda exterior y otros problemas que afectan a los sectores más pobres del mundo.
La globalización desea que exista « un pensamiento único », y que los que pueden pensar sean los que detentan el poder económico.
La historia demuestra que los trabajadores, y en especial los sindicalistas, tenemos nuestra propia visión de los problemas sociales, políticos, económicos y morales, aunque tenemos que admitir que actualmente el sindicalismo dominicano no ha interpretado los tiempos modernos, y el papel de los trabajadores frente a la globalización.
EDUCACIÓN:
Los dirigentes sindicales nacionales no progresan en su formación personal, ni ayudan a sus afiliados a mejorar la educación sindical.
Los secretarios de educación o formación de las organizaciones sindicales sencillamente no hacen nada, las organizaciones sindicales no tienen planes educativos ni culturales para sus afiliados, aunque se interesan mucho en participar en actividades educativas internacionales, pero luego no reflejan sus conocimientos ni siquiera en sus propias organizaciones.
La mayoría de los dirigentes sindicales no hacen ningún esfuerzo para capacitar a sus miembros o afiliados.
Las actividades educativas son muy limitadas. En su mayoría se realizan cuando son patrocinadas por organizaciones internacionales.
ANTIGÜEDAD DE LOS DIRIGENTES:
La mayoría de los dirigentes sindicales dominicanos del año 2012, son casi los mismos de hace 20 años, no hay relevos en la dirección, lo que motiva un estancamiento en la organización, formación y educación de los trabajadores.
Muchos dirigentes se mantienen indefinidamente en cargos, sin darles oportunidades a otros para desarrollar puestos importantes en la conducción de las organizaciones sindicales a nivel nacional.
La repetición de dirigentes es un modelo agotado, no representan cambios en la conducción sindical.
AMBIGUEDADES EN DIRIGENTES SINDICALES DEL TRANSPORTE
El sector de transporte es actualmente el más dinámico dentro del sindicalismo, los dirigentes y militantes sindicales no tienen un patrón directo que los someta a las leyes rígidas laborales, por eso pueden hacer movilizaciones, huelgas y paros, a nivel nacional.
La mayoría de los dirigentes sindicales del sector transporte, son además dueños de sus vehículos y en muchos casos patronos, casi todos son también dirigentes políticos partidistas, muy respetados en sus partidos porque garantizan movilizaciones de personas, para actividades nacionales, especialmente en los tiempos de elecciones políticas, y cuentan con un poder económico, que les permite realizar actividades importantes del sindicalismo nacional.
Cuando esos líderes son al mismo tiempo empresarios, políticos y sindicalistas, nadie sabe en cada acción cual es el tema que ellos desempeñan.
ASPECTOS POSITIVOS:
Las principales centrales sindicales han instalado servicios a sus afiliados que son positivos. Anteriormente el servicio más eficaz era el ofrecido por el Instituto Nacional de Formación agraria y Social (INFAS), organismo de la CASC, brindando servicios educativos, ahora tanto la misma CASC como la CNTD y la CNUS han creado nuevos servicios como son:
a) Las Administradoras de Servicios de Salud (ARS), creados por organizaciones de enfermerías, tanto de la CNUS como la CNTD son importantes, y cubren un área importante en servicios de salud a los trabajadores y sus familias.
b) La Asociación Mutual de Servicios Solidarios (AMUSSOL), de la CASC, incluye en el sistema de seguridad social a varios sectores que aparentemente son informales, convirtiéndolos en contributivos, junto con sus núcleos familiares.
c) La creación de una Escuela para formar trabajadoras domesticas, de la CNTD, profesionalizándolas en sus oficios, las capacita para tener mejores posibilidades de trabajos.
Estos servicios constituyen aspectos positivos para el sindicalismo dominicano. Falta ahora hacer una auditoria social, para determinar como esos servicios aumenta la capacidad en calidad y cantidad de las organizaciones sindicales que las patrocinan.
QUIENES ORIENTAN AL SINDICALISMO DOMINICANO
Quienes mayormente orientan al sindicalismo dominicano son las organizaciones internacionales como la Confederación Sindical Internacional (CSI), antiguas CIOSL y CMT, y la Confederación Sindical de las Américas (CSA), antiguas ORIT y CLAT, que son procesos de unidad de organizaciones internacionales, pero en las bases permanece la misma división.
EL MODELO DE UNIDAD SINDICAL DOMINICANO:
EL Consejo Nacional de Unidad Sindical (CNUS) fue una experiencia de 7 años de unidad de acción y programática, entre cuatro organizaciones sindicales nacionales:
- Confederación Autónoma Sindical Clasistas (CASC);
- Central General de Trabajadores (CGT),
- Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (C.N.T.D.),
- Central de Trabajadores Unitarios (CTU).
Durante esos siete años recibieron varios millones de dólares como colaboraciones de organizaciones sindicales de Suecia, Finlandia y otros países nórdicos, y de la AFL-CIO, de Estados Unidos, proceso que en principio se presentó como un modelo de organización sindical.
Sin embargo, no se lograron nuevas organizaciones sindicales importantes, cualitativa ni cuantitativamente, tampoco se creó un relevo para los dirigentes sindicales.
Ese proceso fracasó al intentar formalizar una unidad orgánica, y se ha retrocedido, ahora existen tres grandes centrales sindicales (CASC-CNUS-CNTD), y tres pequeñas (CTU-CITA-UGTD).
LA CSA.
El último Congreso de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), realizado en Brasil, acordó la “Renovación del sindicalismo”, incluir al movimiento de Trabajadores organizados, como el sector informal, los pensionados y jubilados, etc.,…Como lo había acordado la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) hace alrededor de 40 años, lo cual no es ninguna renovación.
ORIENTACIONES DE LA OIT:
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), es otro de los organismos internacionales que orientan al sindicalismo dominicano.
Como la mayoría de las organizaciones sindicales de América Latina, los dirigentes sindicales dominicanos consideran que los Convenios y Recomendaciones internacionales de la OIT son el techo de las demandas de los trabajadores.
Las decisiones de la OIT son acuerdos tripartitos: (Gobierno, empleadores, trabajadores), por lo tanto representan parte del interés de cada uno de esos sectores, que en algunos casos son el piso de las aspiraciones de los trabajadores; Una tercera parte, que se convierte en un 100%.
Las demandas, aspiraciones y reivindicaciones de los trabajadores no pueden ser interpretadas por las decisiones de la OIT, porque esos acuerdos no representan todo el interés de los trabajadores, sólo es una parte.
Igual que el proceso de globalización, muchos dirigentes sindicales repiten el mismo lenguaje de la OIT como la máxima aspiración de los trabajadores, por ejemplo; actualmente las organizaciones sindicales tienen como objetivos El trabajo decente, La igualdad de género, la Abolición del trabajo infantil, y el piso de la protección social, orientaciones que vienen de la OIT.
Y cuál es el lenguaje propio del sindicalismo? Lo que se pregonó durante décadas en todo el mundo: libertad sindical, derecho de asociación, mejores condiciones de vida y trabajo, la lucha sindical, la defensa de los más pobres…
El trabajo decente es sólo una demanda para los trabajadores del sector formal, que cada vez son menos; el sindicalismo representa el interés del trabajo, y nunca debe estar contra la abolición de ningún tipo de trabajo, ni infantil ni de adultos, sino en defensa del trabajo humano; la igualdad del género en el sindicalismo es el trabajo que realizan las mujeres en el campo sindical, no es con cuotas igualitarias que se realiza el sindicalismo sino con el trabajo, tanto de hombres como de mujeres; luchar por el piso de la protección social es por lo más mínimo, y esa no es la aspiración de los trabajadores, sino el techo en derechos y libertades, frente a los empleadores y gobiernos.
QUE HACER:
Para renovar el sindicalismo dominicano se debe partir de la educación de los militantes en las bases. Es posible que los dirigentes nacionales tengan una buena formación sindical individual, pero no la aplican para el conocimiento de los afiliados a las organizaciones de bases.
Las organizaciones de base, intermedias y superiores ( sindicatos, federaciones y Confederaciones), deben elaborar planes educativos, para despertar la conciencia crítica y política de los sindicalistas dominicanos, con contenidos basados en principios, valores y ética sindical, para superar la conciencia mágica e ingenua, además abordar los problemas, aspiraciones y objetivos de la clase trabajadora dominicana.
La educción no debe depender sólo de los eventos que patrocinan organismos internacionales, sino a partir de los intereses de los trabajadores.
¡Enseñar sindicalismo a los trabajadores es una profesión! Además del conocimiento de la disciplina, hay una competencia específica que tiene que ver con la transmisión del conocimiento y con el respeto por los principios, los valores y la ética sindical.
La organización de los sindicatos deben ser frutos de planes de organización, formación y acción sindical, partiendo de organizar a los sectores dinámicos de la economía nacional.
Las acciones, planes de luchas y reivindicaciones deben llevar a la confrontación con los poderes, tanto gubernamentales como patronos privados, siempre en defensa de los trabajadores, sin importar las ideas o partidarismo político, pensando que el sindicalismo es una organización mono clasista, que representa a la clase trabajadora.
Los dirigentes sindicales que tienen muchos años en cargos deben ellos mismos promover nuevos dirigentes que tengan capacidad para sustituirlos, se debe establecer un máximo de tiempo en los cargos directivos, por ejemplo que no duren más de dos periodos, sin poder ser reelectos.
Aunque cada dirigente debe tener plena libertad para pertenecer a un partido político, debe prohibirse la dualidad de ser dirigente sindical y tener un cargo en cualquier partido político.
Los sindicatos dominicanos perdieron importantes vínculos con otros sectores de la sociedad. También perdieron los planes de educación, sus bibliotecas, se tiraron los archivos porque eran viejos papeles, etcétera. Ahora estamos pagando un alto precio, porque el vacío que hemos dejado fue ocupado por las ONG, la sociedad civil y los movimientos populares, que hacen las tareas que realizaban las organizaciones auxiliares del sindicalismo.
El sindicalismo dominicano ha sido hasta ahora un instrumento para defender a los trabajadores como productores, pero ha olvidado que también son consumidores. El nuevo sindicalismo debe ser un instrumento que defienda el costo de la vida, los precios de los artículos de consumo de primera necesidad, los salarios, etc. Defender a los trabajadores como consumidores.
El rejuvenecimiento del mercado laboral, los cambios culturales en la mentalidad obrera, y la particular inclusión de los jóvenes en el mundo del trabajo, son tres pilares básicos nuevos e imperantes del mundo laboral actual que hacen reflexionar y plantear una renovación del sindicalismo en sus propuestas y sus estilos; el sindicalismo debe incluir a los jóvenes trabajadores, tanto hombres como mujeres, y hacer énfasis en los nuevos puestos de trabajo como son los trabajos digitales, las comunicaciones y otros trabajos especializados para jóvenes.
No se puede ser optimista en este momento. Todo parece indicar que en el corto y mediano plazo, el sindicalismo dominicano seguirá por el mismo camino tortuoso, los hechos demuestran que las fuerzas que puedan renovar el sindicalismo no aparecen, y los actuales dirigentes no se preocupan demasiado en buscar cambios, las perspectivas no pueden ser más negativas, pero llegará ese momento y contará con muchas mujeres, jóvenes y militantes sindicales dispuestos a renovar el sindicalismo.
En el sindicalismo dominicano es necesario reorientar los esfuerzos de reflexión, elaboración ideológica y estratégica; las políticas de formación de afiliados y cuadros, así como toda su acción sindical, en la dirección de potenciar su convicción y capacidad de que es posible y necesario, construir un PROYECTO ALTERNATIVO, desde la realidad cotidiana y de base, fundado en las aspiraciones reales, los derechos y la dignidad de las mayorías trabajadoras y populares, instrumentando racionalmente para ello los recursos de la economía y un desarrollo científico y técnico sin precedentes, para interpretar correctamente los intereses, aspiraciones y problemas de los trabajadores, y ofrecer un sindicalismo dinámico y alternativo, que supere la etapa actual.
- José Gómez Cerda es Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE), y Presidente de la Central Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores (CLATJUPAM).
Santo Domingo, Julio 2012


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