domingo, 13 de mayo de 2012

Mentalidad caótica dominicana en el transito y la democracia

Eramis Cruz

Quedó confirmado aquel día en el que quedé estupefacto al ver las luces del Puente Duarte, transcurrían los mediados de los años 70, eran los años de varilla y cemento del gobierno del Doctor Balaguer. Muchas cosas han cambiado desde entonces. Muchas aguas han caído, como dice el refrán, y todavía el tráfico vehicular no ha cambiado, es posible que la manera temeraria de manejar de los dominicanos concentrados en Santo Domingo diga mucho de cómo nos concebimos y concebimos a los demás.
Aunque resulte difícil creerlo, el desorden existe porque es impuesto y beneficia a quienes lo implementan. El sistema de tránsito puede ser el mejor ejemplo para explicar políticamente lo que es la democracia. En la capital dominicana manejar un vehículo de motor es simplemente como navegar en un mar repleto de tiburones, tu no sabes por cual ángulo puede ser atacado.
Uno se pregunta de qué manera se sobrevive en este lugar de fieras, de leones feroces, no parece que en esa aula de metal transite un ser humano. No se puede decir que sea un animal porque los animales en los últimos tiempos están resultando más civilizados que los humanos. Es una lástima que en un país con tanta belleza natural, exista gente tan desconsiderada. El caótico tránsito de la Republica Dominicana confirma y reafirma el dicho popular de que "el pez grande se come al pequeño". Camiones de cargas y autobuses son una amenaza a cualquier conductor con la errónea idea de que su derecho al paso podría ser respetado. El hostigamiento en la carretera es evidente y refleja una barbaridad.
Este es un problema que ni siquiera figura entre las principales metas de campaña de los partidos políticos, al menos que la prensa le formule la pregunta a un candidato politiquero. Especialmente ahora en tiempo de votaciones en elecciones presidenciales. Es difícil hacer un diagnóstico sobre cual está más enfermo, si el sistema de transporte o el sistema político dominicano. La manera de justificarlo es negando la realidad que escandaliza las estadísticas de heridos, discapacitados y muerte en calles y carreteras.
La solución al problema no parece ser tan complicado, solamente hay que aplicar la ley. ¿Cuál es el inconveniente con la aplicación de la ley? En primer lugar es la ley, las autoridades tienen el derecho constitucional para ejecutarla. Las multas generadas por las violaciones de tránsitos, con el pago de las penalidades se pueden emplear más policías para imponer el orden en las carreteras del país. Las leyes existen por una razón. Pero cuando el Estado es un irresponsable, entonces nada importa, no hay tiempo para discutir problemas como este ni recursos para aplicar un proyecto para salvar vidas en las calles y carreteras. Una sociedad sin disciplina ni civismo está condenada a vivir sectariamente.
¿Quién puede negarlo? Para dominicanos y extranjeros todo el litoral que bordea la isla impone sobre el espectador una belleza increíble, un paisaje relajante de tensiones urbanas. El trayecto desde el aeropuerto Las Américas hasta los puentes sobre el rio Ozama, pero que pasa, no se puede disfrutar el mar, uno no puede distraerse un momento, el peligro acecha por doquier, por ahí transitan conductores que son un arma de fuego lista para disparar. Está prohibido conducir al límite  legal de velocidad sin ser hostigado por otros conductores que manejan sus vehículos al doble de velocidad que permiten las leyes de tránsito.
No importa si en un vehículo son transportados niños o personas discapacitadas, la actitud es la misma. En ciudades como San Francisco de Macorís o en Sectores como Villa Juana en la capital, no existen señales visibles de transito. Manejar en vía contraria es un hábito aceptado por muchos como normal.
El derecho ajeno es la paz, si no respeta el derecho del otro, de qué manera podrán ser respetado los derechos de uno. Cuando la persona actúa como un animal de limitada inteligencia, o cuando usa su inteligencia para beneficiarse abusando del otro en una sociedad, y termina comprendiendo que la única manera de sobrevivir es con la competencia, con mantener alejado a todo aquel que sea una amenaza a su espacio vital, de la misma manera que lo hacen los animales en la selva o la sabana.
El Estado existe para proteger el bienestar la ciudadanía en generar. El presidente, los diputados y  senadores, los tres poderes del estado y los organismos administrativos, al igual que la policía y las fuerzas armadas existen para que combinen su poder y coordinen sus capacidades para proteger e implementar proyectos y medidas en beneficio del país, de la ciudadanía en general. Y si no se cumple con esto, los ciudadanos tienen el derecho a elegir personas y partidos que cumplan con sus deberes.
Ante esa caótica situación se cae en la dictadura, indiferente a los dictámenes de la constitución el estado y el funcionario impone su prepotencia y abuso de poder sobre la vulnerabilidad del ciudadano o ciudadana simple. Entonces todo el mundo comienza a decir que estamos bien, que al gobierno lo hace bien, que hay problemas pero que dónde no los hay, que otros países están peores. Se acepta como principio del fatalismo que no podemos ser mejores. "Esto no lo cura ni el médico chino", dicen. Hay que entender que los caudillos nos dejaron sin opciones, antes fue la dictadura de un hombre, ahora es la de un partido, sea esta blanco y morado, qué importa el color.
¡Claro que no todos! Aquí no le incluimos a usted, ni tampoco a su familia, ni siquiera le incluimos a su perro ni a su gato. Sin embargo analicemos  mejor nuestras responsabilidades para con nuestra gran nación tal vez usted tenga en un su mano el granito de azúcar para hacer más dulce la pena que provoca la dirección que sigue la Republica Dominicana. Este es un tiempo para tomar decisiones importantes en un país acorralado por la dictadura bipartidista. Su esperanza descansa ahora en aquellos que ignoran el poder que tienen en su condición de hijos de esa hermosa isla bañada por el agua tibia de sus mare: sus aguas que deberían ser tocadas por todos, al igual que los recursos que esta genera, pero solo nos queda preguntarnos, y ahora quien podrá defendernos, ¿dónde está el héroe que evitaría tantos problemas e inconsciencia que nos aquejan? dígame usted.

Es mejor precaver que tener que lamentar

Estar atento, caminar de prisa, transmitir que vas para algún lado, son ingredientes para evitar ser víctima del crimen callejero. Los ...