lunes, 5 de noviembre de 2012

Otra vez el despotismo dominicano


Eramis Cruz

Existe en el ejercicio del poder político dominicano una cultura del deportismo, se ha demostrado en casi todos los gobiernos llamados constitucionales que han tenido lugar desde la fundación de la república en el año 1844. Fue ese el año que vio nacer la primera Constitución del país la cual se ha venido modificando hasta el día de hoy.
La mayoría de los gobiernos que han tenido los dominicanos han sido de un perfil dictatorial, en el sentido de que en la práctica o ejercicio del poder han ignorado, no solo la constitución de la republica, sino las leyes que de ella se han desprendido.
En la actualidad y bajo una Constitución modificada en el año 2010, la nueva administración encabezada por Danilo Medina ha dado muestra de sufrir del mal congénito en la administración del Estado con la imposición de una reforma o imposición fiscal en perjuicio del pueblo dominicana.
A pesar del clamor de la ciudadanía, las organizaciones populares, y los partidos políticos, demandando que antes de esta llamada reforma fiscal se realizara un ponderada consideración de la disponibilidad de los recursos, y de la posibilidad de recuperar los hurtos millonarios cometido por los funcionarios de la administración anterior del Partido de la Liberación Dominicana.
Inclusive, expertos economistas han sugerido que la llamada reforma fiscal no es necesaria si se impone un plan de austeridad y se hacen los correctivos necesarios para evitar el mal gasto y el desperdicio de los recursos públicos. Pero no se ha logrado una reacción del gobierno que se muestra urgentemente decidido a llevar su proyecto hacia el poder legislativo para convertirlo en ley. Para esto ya obtuvo la bendición de la Iglesia Católica.
Es obvio especialmente para los dominicanos más sensatos, que con el aumento de los impuestos solo se busca un aumento de los ingresos con la finalidad de continuar el mismo despilfarro puesto en práctica por el gobierno de Leonel Fernández, de la misma manera que resulta claro para la mayoría de la gente de trabajo, que en la actualidad no existen las condiciones, ni para el sector productivo, ni para los consumidores, para un aumento de los impuestos sin la provocación de una situación que puede provocar una explosión social en el país.
Lo que parece no entender el presidente Danilo Medina ni sus asesores es que con esas medidas, pero más que todo, con esa actitud prepotente frente a la oposición de su gobierno y más directamente frente al mismo pueblo, está prácticamente provocando el caos en el país. Pero también está demostrando que está dispuesto a continuar con esa metodología de gobierno salpicada despotismo que han utilizado la mayoría de las pasadas administraciones.
Aparentemente no existe la necesidad de un cambio de dirección de la política oficial, ni siquiera en el momento más oportuno, cuando se está supuesto a poner en práctica las habilidades logística para establecer nuevas estrategias en la dirección del Estado luego de celebradas las elecciones generales.
El llamado a la manifestación o protesta pública para el martes, casualmente el cumplirse el 168 aniversario de la Constitución el 6 de noviembre del 2012, pues es una resolución validad de parte de los organizadores de las marchas y manifestaciones populares.
Luego de gobiernos sucesivos del PLD, de una administración que utilizó cuantiosos prestamos, uso los llamados bonos soberanos, permitió lujosos sueldos para funcionarios, diputados y senadores, uso recursos de venta de empresas del Estado, y aumento los impuestos en varias ocasiones, incumplió la ley con respecto a la entrega del 4% del PIB para la educación, no es justificable que ahora, sin explicar dónde esta parada la economía del país, se quiera hacer pagar el pueblo las habas que otros burros se comieron deliberadamente.
La costumbre de tomar el Estado como un arca tesoro para impunemente hacerse rico de la noche a la mañana tiene que descontinuarse. En un país en el que impere un mínimo sentido de la institucionalidad, esa desfachatez no puede ser permitida, no importa si se trata del presidente de la republica o del más humilde de los empleados. Nadie está por encima de la ley.
Con la admisión del doctor Joaquín Balaguer cuando felicitó a los nuevos 100 millonarios que gracias a su gobierno fueron posible entonces, además de su famosa declaración considerando la Constitución de la republica un pedazo de papel, se confirma la práctica despótica del estilo de gobernar en la Republica Dominicana.
Esta situación no cambiará al menos que el pueblo demuestre una actitud clara de intolerancia frente al abuse de poder. Que si fue cierto que durante el tiempo de la dictadura el despotismo estaba más que justificado con el use de la fuerza, no es menos cierto que en este país nos hemos superados a niveles más elevado de la civilización y la formación política. No importa el nivel académico de la mayoría de los dominicanos, ni de qué manera contribuyen con la economía de la nación, hay que salir a las calles y protestar contra el abuso, la prepotencia y despotismo de un gobierno que quiere presentarse como naciente iluminado de un proceso democrático.
Frente al silencio del gobierno saliente representado en la persona del doctor Leonel Fernández Reyna, y tomando en cuenta la actitud de la presenta administración dirigida en la persona de licenciado Danilo Medina lo único que resta es sentirse indignado y de manera firme manifestar la necesidad de contar con un gobierno del pueblo para el pueblo que muestre sensibilidad cuando la gran mayoría demanda que se escuche su voz y se tomen en cuenta sus intereses, los cuales están estrechamente vinculados al derecho que le otorga la constitución del país.

 

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Estar atento, caminar de prisa, transmitir que vas para algún lado, son ingredientes para evitar ser víctima del crimen callejero. Los ...