lunes, 1 de octubre de 2012

Males y remedios de un paraíso


Eramis Cruz
 
Sin ánimo de cometer plagio, sino de resaltar una gran responsabilidad de toda una generación, uso una frase que ha dado vida a una canción popular, "contigo porque me matas y sin ti porque yo me muero...". Es históricamente funesto no darse cuenta cuando cambia el tiempo, cuando se da una transición de una época a otra. En el mundo se desarrollan patrones, y se usa una simbología para definir las cosas y establecer protocolo de comunicación. Mucha veces una o dos palabras describen toda una era, un modelo económico, o un sistema político. Así tenemos “guerra fría”, “neoliberalismo”, “dictadura”, “Guerra Santa”, "los Templarios", Santa Inquisición”, “Renacimiento”, “guerra civil”, "Bolos y Coludos", "Gran Depresión", "Bretton Woods", "banda colorá", "comes solos", y "llegó papa", entre otras.
Existe un país pequeño con nombre grande, pero también con una historia larga, los habitantes de este país son tan valientes que se han declarado en guerra en múltiples ocasiones sin importarles si el enemigo es un vecino o un imperio. Su historia le resulta increíble a medio mundo. Llevan sobre sus hombros la fatalidad de arreglar lo que otros les descomponen.
Nunca fuimos ni la gloria ni el infierno, sino ambos a la vez. Nos contaron cómo se maravilló Cristóbal Colon, el almirante y explorador a quien no conocimos ni siquiera en retrato, cosa que no nos sorprende ya que tampoco conocimos retrato original de Juan Pablo Duarte y Diez. Se trata de dos seres excepcionales, uno por su temple y el otro por su honestidad. Pero sabemos que Duarte fue mucho mejor que los demás juntos, fue tan bueno que hasta lo echaron del país, y ahora vivimos y sufrimos con él, reímos y lloramos con él, como dice la canción, “ni contigo ni sin ti”. Duarte es el sueño que se antepone a todas las pesadillas, que nos llegan por el norte y no por el este, como creía la gente.
 Dijeron unos turistas que pagaban con dólares y euros, que esa tierra es un paraíso, se referían a sus playas y sus mares, a sus mujeres, las cervezas frías que transpiran las caricias, su música, el sentido del humor de su gente y la manara peculiar de hacerle el juego a los vericuetos de la vida. Se referían a lo que se ve, lo que no se ve es el infierno en míseros campos y barriadas.
Esa fue la evaluación del año, todas las demás fallaron en la última década. Esa “algo más de media isla” ha caído en un estado depresivo por el uso, el desuso, el abuso, lo cóncavo y lo converso de la orografía de la especulación y el engaño del más fuerte y por los nuevos vientos que azotan desde el interior, así como el torbellino de sus contradicciones internas. Mientras las grandes potencia disminuyen las funciones del Estado, esta "algo más de media isla" la acrecienta y tiene un congreso más grande que el de un continente. Su cuerpo diplomático provoca la risa del otro medio mundo que le cree.
 Se dejó de oír el eslogan femenino de que “no son  machos pero son muchas” para ceder el paso a la violencia de género” en completa desarmonía con el logo de campaña “llegó papá” que luego fue la premonición de aguafiestas de Miguel Vargas Maldonado, que no vende su partido por 30 monedas sino por 130 millones que no iguala su fortuna. Se hunde el paraíso por no decir la isla, porque no es sólo nuestra, pero el pueblo tiene razón cuando se coge la política de "relajo" hasta que se sienta ponderado, ya que públicamente Leonel Fernández se fue con Balaguer y Daniel Vargas Maldonado se fue con Leonel para que papá Mejía no llegara a la silla de los alfileres.
Pero es tiempo de pensar diferente, hace ya algún tiempo que lo es, digo para que por lo menos hagamos otro intento, ya que pensando solamente no se resuelven las contrariedades. Nuestra historia fue la de unos cuantos, si se toma en cuenta el hábitat por kilometro cuadrado en el tiempo de los bucaneros, el presente es ahora el de diez millones de personas con sus nuevos capítulos que se animan gracias a la estática con que se reconocen los 1's y los 0's para expresar los pixeles en un millón de colores.
Sufrimos en carne viva la vulnerabilidad de la democracia, después de aguantar el oprobio de la dictadura, “ni contigo ni sin ti”, diría un fatalista empedernido, o un religioso rey en el mundo de los ciegos. Ese país hay que buscarlo en el mapamundi con la punta de un lápiz, o el cursor del ratón de Bill Gates. A quien se le hubiese ocurrido la idea de hacerse multibillonario con el uso de un ratón. Pero este país no es tan pequeño como se cree, allá fue que mandaron 42,000 marines y más, solamente a la capital, y parecían robots detrás de las alambradas, aún  no sabemos para qué mandaron tantos, ya que no venían a pelear sino a buscar a unos gringos indocumentados que allí se encontraban cuando se armó aquella “vaina” en defensa del Profesor Juan Bosch. Después, así fue, ni uno, ni el otro, ni Peña Gómez por ser negro y haitiano, ni Juan Bosch por creerlo comunista. No olvidamos que los cristianos no son hermanos de los comunistas sino de los pecadores que no son los mismos ni que se empinen, el prójimo es aquel que nos conviene, no quien pretende distribuir nuestros bienes y propiedades, la comunión nos queda grande aunque el vino embriague.
Venimos descifrando los dilemas y atando los cabos sueltos para concluir que nos “jodieron” los caudillos, tanto los buenos como los malos, ellos nos dejaron pichones de dictadores, ladrones bien educados, y una idiosincrasia con tendencia de “aprovéchate de lo que no es tuyo”. En aquella “algo más de media isla”, casi todo el mundo es un buen político que confunde la democracia con el sectarismo y su resultado con el patrimonio personal.
Después de 1965 la juventud paso a ser rebelde sin causa. Mentira, eran los únicos con la razón. Ellos leyeron la historia y lo descubrieron todo. Que nos impusieron lo de dominicanos por los dominicos, la democracia por el capitalismo, la religión por la Iglesia Católica. Todo para no darnos el crédito sino el delito, que si hablábamos francés nos llaman haitianos, y si hablamos ingles dominican-york, para el colmo el español no era nuestro sino de España, pero el castellano también era de ellos." Esas aguas trajeron estos lodos", estuvo lloviendo desde el tiempo de la restauración, algo que evidencia la rabiosa valentía del bravo general Gregorio Luperón, a ese no lo mató nadie porque no creía en esa vacilación de “contigo ni sin ti”, o está con Dios o está con el Fondo Monetario Internacional.
En ese paraíso el pueblo se define como un gentío o un grupo de “pendejos” que gana los conflictos para beneficio de otros, algunos egresados de la UASD o de la Madre y Maestra neoliberalita, o el que escala al palacio, al congreso, a un ministerio, o escala la dirección de un organismo del partido, como el Revolucionario que no revoluciona o el de la  Liberación que no libera, “ni contigo ni sin ti”, diría el cardenal Nicolás López Rodríguez, un partidario de que manden a los niños criminales a las cárceles, esos que no son vistos como pecadores, los pecadores no son criminales, debido a que los pecadores van a las iglesias a pedir el perdón del día después y admiran al cardenal, los criminales matan a pecadores e inocente por igual.  “Dejad que los niños se acerquen a mí”, pero que no sean traficantes ni han de estar armados, diría el señor desde la basílica de Higuey. Y para que nos sirven los millones invertidos en la educación dizque para educar a los niños, incluyendo los colegios del cardenal. La opinión del cardenal es el juicio de un reaccionario que no se pierde en los estamentos del poder, después será fácil justificarse como lo hizo recientemente el padre Rafael Marcial Silva.
El pueblo sabe que el gobierno no funciona, pero también sabe que no funcionó antes, y el pueblo aguarda el momento oportuno, una vez esperó 22 años, otra vez lo hizo por treinta años. Ahora no se sabe por cuantos, Leonel Fernández tomó unas vacaciones luego que le aseguró  el empleo a su señora. Se va de viaje al exterior, él necesita renovarse, recibir títulos y aplausos para mantener la vigencia. El es el último caudillo, no es dictador pero lo controla todo porque lo sabe casi todo, inclusive que la memoria colectiva no existe para él.
Ahora todo es sostenido, inclusive la corrupción y uno se pregunta y los líderes dónde han estado, y los periodistas, dónde han estado, los sindicalistas, dónde los revolucionarios del proletariado, le dejaron los fusiles a los narcotraficantes mejicanos. Extrañamos los héroes que no murieron en la guerra, todo este tiempo dónde se ha ido tanta gente. Todos sabemos donde está  cada uno, uno en el silencio, otros sobreviviendo, otro compartiendo lo que se pueda. Todavía el coronel no tiene quien le escriba un e-mail.
Es fácil entenderlo, que hay mucha gente hablando en parábola, sin especificar casos ni nexos, o escribiendo metáforas bellas y profundas, como quien dice mucho sin decir nada. A unos les llaman resentidos sociales y a otros políticos rancios, y hay los que se llaman millonarios funcionarios o millonarios sin funciones.
Resta el otro subconjunto del conjunto, esos son los melancólicos, enfermos del pasado, que buscan la libertad que no tuvieron, que no renuncian a su egocentrismo, no caben dentro de sí, viven como “el coronel que no tiene ni Twitter ni Facebook”, esperando con paciencia la muerte, tal vez su nombre salga en un periodiquito digital o en “Vainas Dominicanas”. Uno tiene que aplicarse su medicina, el tiempo ha cambiado, y hoy vivimos con una nueva generación que merece un cambio de actitud para prepararlos para sus nuevas responsabilidades, uno no puede vivir prisionero del pasado, a pesar de quererle tanto, “contigo porque me matas y sin ti porque yo me muero”.

martes, 25 de septiembre de 2012

Feria del libro dominicano políticamente viciada


Eramis Cruz

La comunidad dominicana en los Estados Unidos, y esta vez, específicamente en la ciudad de Nueva York necesita contar con un organismo cultural fuerte y autónomo, independiente del gobierno en la Republica Dominicana. Para colmo, tanto el Comisionado Dominicano de cultura como el Desfile Nacional Dominicano carecen de capacidad moral para representar con autenticidad a la comunidad.
Esto quiere decir que carecen de capacidad para tomar decisiones por cuenta propia y de acuerdo a las necesidades e intereses de los dominicanos y sus instituciones de base.
En el caso del Desfile Dominicano, es de conocimiento público que este está secuestrado por Nelson Peña y un grupito que el controla con el apoyo de Alcalde de la ciudad. A esto se le arrima los problemas  confrontado por Alianza Dominicana, para empeorar la situación del panorama que presentamos frente a las demás comunidades y el mundo político y diplomático.
Es evidente que el cordón umbilical del Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos y el Partido de la Liberación Dominicana es prácticamente una instrumentalización política que marcha acorde con los males de la Republica Dominicana en término de la disfunciolinalidad institucional y los desafueros legales de las funciones administrativas del gobierno saliente, del entrante no sabemos aun.
Al arte, la literatura, los escritores, y la propia comunidad son tomados como instrumento para darles autenticidad a personajes cuestionados moralmente por su comportamiento y el  enriquecimiento ilícito aprovechando sus posiciones políticas y administrativas en el estado.
Nos referimos de manera directamente a la participación del doctor Euclides Gutiérrez Félix y exactamente para disertar sobre una temática relacionada al padre la nación dominicana, Juan Pablo Duarte. Pero hay otros también vinculado a estos programas que pescan en rio revuelto.
La VI Feria del Libro Dominicano puede ser aceptada como una actividad puramente gubernamental, pero no necesariamente esa sería la mejor manera de hacerla, ya que no todo el que escribe, hace arte o disfruta de él está de acuerdo con la justificación de un gobierno que ha funcionado alejado de los intereses del pueblo dominicano para favorecer a personas, instituciones con los recursos del estado supuestamente destinados al bienestar general del país.
Esto quiere decir que hay muchos en la comunidad que se presentan como reformadores y demandan cambios, pero cuando hay que demostrar una actitud coherente con su táctica política, fallan bajo el “pretexto de que no hay de otra”.
La razón por la que el Comisionado Dominicano de Cultura se ha librado de los recovecos de sus propias contradicciones, a partir de la fuente de los recursos, se debe al largo periodo de gobierno del PLD, una situación que aparenta darle una característica de estabilidad a la vulnerable institución cultural. Una cosa es la cultura, otra cosas el gobierno, una cosas es aportar recursos, y otra cosa my diferente es la autonomía.
Inclusive, estamos convencidos de que la razón por la que el Comisionado Dominicano de Cultura existe como punto de gestión cultural de mayor perfil se debe a la debilidad de la comunidad dominicana en término de una consolidación institucional con vista al bienestar cultural. Especialmente porque nuestro empresariado no se inclina en el patrocinio de mayor inversión por temor el oportunismo o carencia de visión corporativa en el sistema fiscal norteamericano.
Es esta irregularidad y distorsión la que permite que Fernando Mateo represente a los taxistas de Nueva York, el ex concejal Miguel Martínez en prisión, y Guillermo Linares apoyara al congresista Charles Rangel en las pasadas elecciones. Es un indicador de que estos problemas son nuestros, y son de aquí, que por debajo deja un el vacío utilizado por el mejor postor.
No hay nada mal con el evento como actividad cultural comunitaria, pero molesta que tanto La Feria del Libro Dominicano como Desfile Nacional Dominicano en los Estado Unidos estén secuestrados  con el apoyo de entidades gubernamentales.
La propuesta es que ambas entidades en cuestión se constituyan en autónomas e independientes para que sean auténticas y aptas para todos los artistas y la comunidad del libro en general.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Disfunciolidad del estado no motiva la lectura


Eramis Cruz


Los medios han reportado un alto índice de dominicanos que no leen. Es una lástima, y lo que más  duele es saber que es cierto. Podríamos defendernos diciendo que no somos los únicos, pero no vale la pena, mal de otro consuelo de tonto, dice el dicho. ¿Y por qué no nos decidimos y comenzamos a leer de una vez por todas? Hoy más que nunca hay más libros acaparando polvo en los estantes, y a pesar de que para algunos los precios son prohibidos, también es cierto que hay bibliotecas y otros medios donde se puede leer. “Si se quiere se puede”.
Como una imposición del sistema educativo elitista, piramidal y comercial, existe una concepción equivocada del proceso educativo en el que se asume que los centros académicos son los únicos en capacidad de enseñarnos y educarnos, dejando al margen la autoformación. Ninguna academia enseña a nadie todo cuando debe o tiene que saber, de ahí surge el autodidacta, pero también todo aquel que se supera más allá de los parámetros de su educación acreditada.
Hay que decir que una parte no lee porque no sabe, otra por falta de voluntad, y otra porque nunca hace nada que le exija algún sacrificio para interactuar en beneficio del conglomerado. Estos últimos son los egocentristas, los oportunistas y vividores del sudor ajeno, lo que no leen para que nadie escriba. Aun nos quedan esos remanentes trujillistas, ese megalómano que quería alfabetizar a sabiendas que pocos se atrevería a escribir por su propia determinación en esa era cuando el nacionalismo era él.
No se puede culpar al pueblo, fueron 12 años de dictadura de Ulises Hilarión Heuraux Lebert (Lilí), más 30 años de férrea dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina (Chapita), más 12 años de dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer Ricardo (muñequito de papel), más los años alternados de los gobiernos bipartidistas (PRD, PLD), que han sido incapaces de superar el analfabetismo ni motivar la lectura. En países como el nuestro enseñar el pueblo a leer es considerado siempre un acto conspirativo en contra de los intereses de partidos abanderados del modelo económico neo liberal. No lo dicen pero lo creen.
Aunque no vamos a permitir que nos ofendan generalizando una condición que existe en todas partes, debemos admitir que la mejor manera para resolver un problema es reconociendo que existe y mirando la consecuencia que acarrea.
La lectura tiene consigo una magia que solo se puede descubrir leyendo las fuentes que contienen esa maravilla, esa que está en la universalidad de la lectura, es que los libros y los medios de lectura se combinan para enseñarnos, para informarnos, y para formarnos. Lo lamentable es que durante la niñez se pierda la oportunidad de adquirir el hábito de leer y la mejor etapa de la vida para la asimilación.
Qué en un país un alto porcentaje de la población no lea, eso constituye en un problema social de alta envergadura. Porque de ahí se deprenden otros problemas sociales que están directamente vinculados con las condiciones económicas y el nivel de vida de la población. Especialmente en países con el llamado desarrollo sostenido, sostenido en beneficio de una minoría carente del sentido del bien colectivo. Y lo peor del caso es que no leen, inclusive, muchos con la capacidad de hacerlo.
El ex presidente Bill Clinton en su discurso de proclamación de la candidatura del Presidente Barack Obama, dijo que en los Estados Unidos hay empleos disponibles que no están ocupados debido a que hay que muchos trabajadores que no están técnicamente preparados para ellos, y eso que se trata de los Estados Unidos del Norte de América, imagínese, y nosotros ocupados con el habito de leer.
En el caso de nuestro país, lo más preocupante es que es sabido que este problema se viene arrastrando desde hace décadas y ni el Estado, ni las instituciones relacionadas por sus incidencias sociales muestran contar con un plan real para elevar el nivel educativo de la presente y la futura generación. El nuevo gobierno, y los gobiernos que vendrán, deben retomar este desafío.
Quisiéramos distinguir entre la educación formal y el hábito de la lectura. Pero no todo el mundo está en la capacidad y tiene la motivación de aprender a leer por sí solo. Si la gente se motivara a leer, estoy seguro que en poco tiempo la diferencia sería notable.
  Sin embargo debemos de reconocer que entre los que no leen se encuentran muchos profesionales. Y después están aquellos que leen, pero carecen de sensibilidad para vivir en una sociedad que necesita el apoyo de los profesionales.
 Cuando se habla de la inversión de por lo menos el 4% del producto interno bruto, se acepta la expectativa de la sociedad, que hace este esfuerzo por medio del Estado, reciba en cambio algún beneficio de parte de los graduados.
Parece irónico que muchos se hagan profesionales con la educación gratuita universitaria y luego se conviertan en seres prepotentes e inconsecuentes frente al ciudadano de menos recurso, pero que renunció al beneficio de los impuestos para hacer posible la educación de otros. Esta es una acción política de altura de parte de la ciudadanía, aunque no lea lo suficiente.
Necesitamos que se lleve a la práctica un proyecto combinado para descentralizar los medios y los recursos humanos y materiales de las grandes ciudades hacia todo el perímetro nacional.
Sin la pasión por la lectura, sin la motivación por la superación, sin el anhelo por ser mejor cada día, sin el empeño por saber cómo ayudar y como ayudarse, no hay forma de elevar el nivel de cultura a través de la lectura misma.
Esta científicamente demostrado que el ser humano necesita satisfacer sus necesidades elementales para luego ocuparse de lo que esta supuesto a venir por añadidura. Un padre de familia sin empleo, mal alimentado, en medio de la violencia callejera, inseguro de que unos de sus hijos pueda perder la vida en una esquina, en uno de los famosos intercambio de disparos, no va a pensar en leer, no puede leer, no tiene la estabilidad emocional para eso. Hay cosas que son más fácil de decir, pero son completamente difíciles para quien en realidad las vive. Contamos con una policía que ha cometidos más de 4,000 ejecuciones extrajudiciales  en los últimos años, impunemente. ¿Donde está la articulación entre la educación y el orden del desorden?
No hemos sido capaces de romper las cadenas, aquellas nos atan a la pobreza, a la marginación de esa gente maravillosa conglomeradas en los barrios de las ciudades. Ellos han tenido la fe de que un día llueva milagros, que llueva café, que llueva dólares green(go) home, pero al contrario, ha crecido el hueco entre los más ricos y los más pobres, dirán que para qué leer libros y escuchar operas de Luciano Pavarotti, si las telenovelas son gratuitas y gratificantes, no excuse la ironía.
Contrasta esta situación con la propuesta de Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez para que por ley se reconozca en el país el día de los Santos Reyes. ¿Para qué leer?, mejor que nos traigan los Santos Reyes la canasta familiar y que la coloquen en la despensa de la cocina, pero que no vengan en camellos, ya en la capital no se puede andar en esos animales. Uno no concibe a Melchor con un GPS en la mano montado en un camello por uno de nuestros elevados. Mejor que haga la orden usando amazon.com. Pero que no traiga “tirijalas”, ni muñequitas que no hacen nada, aquí ya los niños no creen en ese cuento, a pesar de que lean poco o no lean nada.

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Quién le miente a quién?


Eramis Cruz

 Es mentira, “él me mintió”, ella también lo hizo, y lo peor del caso es que lo hicieron en medio de todo el mundo. Uno cree que la gente tiene un mínimo de vergüenza, que es verdad que cree en Dios y que igual que Jesucristo es capaz de morir por la verdad. A Damaris la vi feliz en una foto de celular publicada seis horas antes en la Internet, fue en la mañana que la vi sonriendo junto a su marido, ambos muy encariñados, sentaditos en el balcón de trasfondo de color beige, y luego me informaron que ella había llamado a la policía para denunciar maltrato físico contra su príncipe azul. La vida le puede cambiar a cualquiera de la noche a la mañana mientras se pone empeño por ocultar los fracasos detrás de la cortina de éxitos aparentes, nunca la vida fue tan bella como en Facebook.
Escribir es siempre un riesgo, pero esta aminorado cuando la única verdad que pueden decirle a uno es la que todo el mundo conoce, que antes era un pobre y ahora un pobre diablo en la simpatía del señor. Uno no puede escribir al menos que esté dispuesto a afrontar críticas y reacciones.
Mentir a diestra y siniestra parece ser más placentero hoy que nunca, uno hasta se acostumbra no solo a oír las mentiras sino a leerlas y verlas, quien no las vas creer si vienen hasta documentadas con múltiples fotografías a colores.
 Hace poco confundí a Diana Celeste y a Cristian Guido con Romeo y Julieta, no eran palabras de amor, eran poemas completos, de esos que se escriben apresurados, sin tiempo para corregirles las faltas de ortografía. Ella con el corazón en la mano le dice que se iría al infierno con él y le aseguraba que ya el cielo lo tenía a su lado porque tan solo una mirada suya era suficiente para dejarla embarazada, no sé si quiso escribir embelesada o embriagada. Ya él le había dicho una carreta repleta de inspiraciones también apresuradas, dejando claro que la pasión es una diablura poderosa mientras el fuego no se apague, mientras las llamas sean atizadas por esa brisitas que tienden a convertirse en ráfagas ciclónicas. Para no dejar la menor duda y sin importarle si era verdad o mentira, se lo dijo con palabras simples, y lo hizo con tal claridad para que todo el mundo lo entendiera, que en su puta vida no había encontrado una mujer como ella, la vaina perfecta para su lanza de Cid Campeador.
Seguramente que ya una fotografía no cuesta lo mismo que antes, las cosas tienden a bajar de precio cuando abundan, y especialmente si dejan de ser competitivas. Todo el mundo lo creyó, una fotografía costaba el estimado de mil palabras, en nuestro tiempo cuesta mucho menos, no tanto por su contenido emocional, o sus cualidades de convicción, sino porque poca gente tiene la capacidad de escribir mil palabras, especialmente si se les restan las incorrectas y las mentiras disfrazadas de sinónimos.
Hasta me resultó difícil creerlo, meses mirando las fotos de Ana Delia y familia, ella que ha convertido la calzada, el patio y el callejón de su casa en una pasarela privada, donde la he visto luciendo vestidos largos apropiados para el verano u otros my cortos para su edad, o llevando unos pantalones blancos revelando el universo entres sus piernas, uno ni se lo puede creer, pero hay cosa que impacta más por su tamaño que por sus funciones. Pero quien no se anima a creerle con tanta alegría en su cara y tratándose de una persona conocida. Luego nos damos cuenta por qué  la globalización ha logrado sobrepasar todos los parámetros.
Pero todo era mentira, Ana Delia andaba llorando con sus tres niños. Lo primero que perdió fue a su marido, dicen que por culpa de cuernos inmerecidos, todo el mundo lo sabía menos él que se la pasaba trabajando noche y día mientras ella dizque feliz subiendo fotos a Facebook. Luego ella perdió toda la esperanza de sacarse la lotería, después perdió el trabajo que con tanto esfuerzo había conseguido y mantenido por siete años, cometió el error de hacer a su jefe amigo en su página social.
No pudo seguir pagando con puntualidad la renta, pagó tres meses con los mayores sacrificios, en el quinto le sacaron los muebles y sus pertenencias y le echaron de allí como a una cualquiera. Nadie supo nada. Lo último que perdió fue la vergüenza, comenzó a sufrir de sordera. Vive en un refugio público con sus tres criaturas, colectando cupones de alimento y esperando por una vivienda del gobierno. Todo el mundo pude vivir una vida de mentira, pero la verdad no desaparece por quererlo simplemente.
Hay que entender que las personas tenemos nuestra propia identidad, valores en la escala, uno no puede ser como lo demás quieran, hay que saber decir las cosas con sentido propio. Uno no puede vivir como Rigoberto, que todo se lo deja a su mujer, ella se encarga de sus asignaciones en la casa, ella hasta lo exhibe secándole el pelo en la sala de su casa, sin importarle hacerlo víctima de la ridiculez.  Ella determina los tipos de amigos que debe tener y cuándo y dónde puede pasar un momento con ellos. El es bueno haciendo chistes, y tiene una afinidad deportiva admirable. Ella es quien le mantiene su página social, donde determina qué se dice y que no ha de verse, pero él vive feliz como nadie a costa de que no le deje la última reina de sus amores. Es increíble, el siempre fue el mejor jugando “a la escondida”.
Uno no tiene que decirle su vida privada a nadie, al final como dice el dicho, “la gente critica pero no mantiene”. Sin embargo las falsas apariencias contribuyen con la manera con que  se pierde el sentido de solidaridad entre la gente, aquella que antes consideraban a su vecino como a su familia. También corremos el riesgo de convertirnos en seres sin sensibilidad frente al dolor ajeno.
La sensibilidad es algo muy importante entre las personas. Sabe usted lo que significa un médico sensible frente al paciente, un maestro sensible a sus estudiantes, o un policía sensible a la ciudadanía. Una persona sensible a sus semejantes puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, o frente a otras circunstancias de la vida de connotación menos trágica.
Hay tantas maneras de mentir, pero lo peor es cuando la mentira se hace un sistema, un espejo en el que uno se acostumbra a mirarse. La única razón por la que tenemos por lo menos un espejo en nuestra casa es para mirarnos en el. Queremos vernos como posiblemente otros nos ven. Tal vez hay algo en nosotros que no se ve bien, y podemos corregirlo para vernos mejor. Pero luego que nos acostumbramos a ver imágenes que no son nuestras, y reflejar un estilo de vida que no es nuestro, a mentirnos a nosotros mismos, lo que era simple se convierte en complejo, y resulta mucho más difícil de resolver.
La palabra persona etimológicamente está relacionada con la palabra mascara, es decir era aquella en el escenario detrás de la máscara. De nuevo en la vida moderna muchas personas pueden estar viviendo detrás de una máscara, en la que la sociedad no refleja su verdadera condición en término de los elementos indispensables para llevar una vida verdaderamente feliz.
“Lo que está a la moda no incomoda” pero una cosa es la moda y otra cosa es la vida. La vida implica una manera de verla, de llevarla. Uno sabe que no lo tiene todo, que hay cuentas pendientes, que quedan caminos por transcurrir, que existen desafíos en esta sociedad que de un momento a otro nos pueden convertir las mentiras piadosas en verdades crueles e indolentes.
La mentira no solo son las palabras que se dicen, también son las imágenes que se muestran, los falsos papeles y roles que se interpretan, las trayectorias fantásticas para hacer creer que lo hacemos mejor que nadie y como dice una canción “que sabe nadie”.  Ser auténtico es la mejor manera de uno verse a sí mismo, y es la mejor manera de que los demás vean lo mejor de uno. No tenemos nada de qué avergonzarnos. Hay muchas personas que tienen una condición física y tienen que vivir con ella, están en una silla de ruedas, personas que pueden ser ciegas, mudas, o tal vez tienen alguna condición de discapacidad mental y tienen que vivir con ella. No hay manera ni necesidad de mentir frente a esa realidad. Ellos aprenden que tienen que vivir de manera auténtica.
En las páginas sociales la gente miente todos los días y todas las noches. En los medios de comunicación nos mienten las 24 horas del día. Exageran las noticias, distorsionan la verdad, manipulan los criterios, presentan sus propias opiniones sobre los hechos y los acontecimientos. Los medios de comunicación redefinen las imágenes, editan las noticias y manipulan las opiniones para decir la verdad le conviene.
De esta manera se aprende y se enseña a vivir según la mentira. En las pantallas de televisión desaparecen a las personas de color, se transforman a las mujeres de pelo negro en clones de rubias inventadas.
¿Qué es lo que tenemos los latinos, o los de origen africanos que tenemos que vivir avergonzados? ¿Por qué tenemos que vivir negando lo que somos? No podemos renunciar a ser auténticos porque renunciando a ser auténticos renunciamos a ser íntegros.
      Quiénes han mentido todo el tiempo y a todo el mundo son aquellos prepotentes y colonizadores que han pretendido negar a nuestros pueblos su derecho a la felicidad. Echemos a la basura los sofismas de clase blanca o los complejos de clase negra y dejemos de nuestro lado lo autentico de la belleza de un mundo que nos ofrece un entorno para los sueños. Lo peor que uno puede hacer es mentirse a sí mismo. Tal vez uno pueda cambiarse la piel y hasta la fisionomía pero no puede cambiarse el alma, la integridad y la autenticidad de su persona. La manera como otros nos ven, es un problema de ellos, no tenemos que mentir para reconciliar la verdad ajena.

jueves, 30 de agosto de 2012

El hombre del Presidente



Apolinar matos González

[Cuento. Texto completo]

El Presidente le había prometido colocarlo en un cargo importante de resultar electo en las pasadas elecciones. Su partido lo había postulado como diputado por su provincia pero su candidatura no había tenido una gran acogida, sobre todo porque una persona como él que nunca había tenido el humor de sonreír ni de buscar poses baratas para la televisión, ahora tenía que adecuarse a maquillajes y tonterías de esas que se hacen para lucir elegante en los afiches de campaña. Algunos amigos le habían dicho que no se preocupara, cualquier retoque extra se corregiría a través de la computadora para hacerlo aparentar más aceptable al electorado.


Por más que quiso simular una imagen vendible para conquistar el voto de la población, no logró concitar la simpatía suficiente para lograr el escaño. Con todo y su sonrisa de oreja a oreja, las marchas que realizó por todos los barrios de su provincia ofreciendo que iba a dar lo que no tenía, que iba a reparar lo que aun no se había estropeado, que iba a poner la tierra para arriba y el cielo para abajo y hasta que iba a construir lo que cualquier ser humano pudiese imaginarse, sus esfuerzos no tuvieron el impacto esperado. Que importa, los políticos con más experiencia que él le habían dicho:
− “Promete en campaña, promete, este es un pueblo estúpido. Promételes que ellos no entienden y luego olvidan rápido”.
Le gustó la idea. Con una sonrisa sacada de donde pudo y una dentadura que casi se le sale de las comisuras de los labios, se lanzó sobre una camioneta todo terreno a saludar a todo el mundo recorriendo los barrios de su demarcación, haciendo ofrecimientos y promesas que solo un político en campaña puede hacer.
En realidad, era un trago amargo juntarse con la gente de extracci ón humilde. Un hombre de estilo formal que había inculcado en su casa una sobriedad y una limpieza impecables, acercarse a estas gentes malolientes tan solo para obtener su voto en las elecciones, constituía una prueba de mal gusto.
Luego de las campañas y largas caravanas, había instruido a su mujer a disponer de unas toallitas con alcohol y otras perfumadas para pasarse por las manos cada vez que saludara a tantos miserables y hediondos pobres diablos.
Le daba estupor cuando alguna que otra señora dedicada a los quehaceres domésticos, envuelta en harapos como vestimenta, despidiendo un olor impregnado en sus ropas al terminar de cocinar y con un aliento poco cuidado debido a sus escasos recursos económicos, viniera a saludarlo y hablarle de cerca a pedirle que le arreglara la cañada frente a su casa cuando ganara.
La nausea que le provocaba lo ponía histérico, tan solo mantenía la calma al recordar a su viejo líder:
− “Cuantas cosas tiene uno que hacer por estos miserables de la tierra.”
Era difícil aparentar lo que en verdad no sentía por dentro. Tantos años de rectitud le habían esculpido un carácter de hierro totalmente incompatible con los tiempos modernos de la política.
Pretendía ganar el escaño en la Cámara de Diputados, una significativa posición de influencia y renombre no solo entre los ciudadanos de su provincia, sino también en todo el país.
Se relacionaría diariamente con legisladores: diputados y senadores. Su categoría social sería diferente y no tendría por qué rendirles cuentas a los ciudadanos de su jurisdicción, sino obedecer a los designios de su partido. Una vez ganada la diputación, sus representados quedarán en el olvido.
Le interesaba porque esta posición le permite entrar a un círculo exclusivo de poder, de continua vigencia, de renombrados congresistas. Relaciones y poder que le sitúan por encima del ciudadano de la calle y hasta después, se sigue viviendo aferrado al pasado siempre con un título de “ex” precediendo las funciones realizadas con anterioridad para tener notoriedad en los años por venir e incluso de por vida.
Un puesto de gran significación en el cual no tendría gran cosa que hacer.
Por mucho tiempo contemplaba las ventajas y privilegios que obtendría, los elevados salarios, las exoneraciones, los gastos de representación y todos los parabienes relacionados con solo ir a dormir un par de horas en cada sesión y luego levantar la mano para la aprobación de cualquier proyecto de ley según las indicaciones expresas emanadas de su partido.
Siempre estaría presentándose por la televisión rodeado de gentes notables e importantes, con viajes al exterior que saldrán de su condición de legislador, pasaporte diplomático para él y toda su familia y lo más importante, la elevación de su salario, estipendios y gastos de representación estarán garantizados por ellos mismos, que son quienes hacen las leyes.
Podría caminar a sus anchas por todo el país haciendo lo que le venga en ganas, para eso dispondría de una denominada inmunidad parlamentaria.
Todo se fue abajo por no contar con los votos suficientes que le darían la diputación. De todos modos se olvidó de aquello y decidió estrechar sus relaciones con el Presidente.
Se había hecho de una fortuna cuando los perros se amarraban con longaniza y todo era posible de hacer, con ocultamientos, conciliábulos, asociaciones ilícitas y apropiaciones forzosas sin ofrecer explicaciones a nadie.
Era fácil cortarle la cabeza a cualquiera en medio de la confusión reinante a finales de la dictadura, que a pesar de los años, todavía tenía vigencia en el contexto de la naciente democracia.
Ahora se trata de mantener esa fortuna surgida en momentos de discordia, en la actualidad legalizada y establecido él como un hombre de trabajo que nunca le ha quitado un centavo a nadie y de cuya seriedad tampoco se puede dudar.
Evidentemente, todo lo pasado nadie lo recuerda. Con las pretendidas actitudes de benevolencia repetidas en la comunidad, su aureola de ángel de buena voluntad estará por encima de cualquier duda.
Había pasado por la universidad sin que la universidad pasara por él, calentando la banqueta lo suficiente para darse a conocer en el medio. Lo importante eran los resultados, posteriormente, cualquier título lo honraría a él, no a la profesión por la cual se le reconocería.
Además, no entendía la necesidad de dedicar tanto tiempo al estudio, ni a los libros, ni a las actividades académicas. Algunas compañeras edificaron una sólida y honrosa carrera utilizando los recursos de la seducción, de favores sexuales y cualesquiera otros disponibles.
De igual modo empleaba la habilidad, la sagacidad y los contactos pagando a quien le sustituyera en las pruebas, gestionando la compra de exámenes y de ser posible, sobornando profesores para lograr una buena calificación en las asignaturas.
Se manejaba con influencias en las instancias de decisión universitarias, anteponiendo el cabildeo político a todos los niveles para salir beneficiado.
− “Lo primordial es ser político, saber buscársela, todo lo otro es pérdida de tiempo”. Le explicaba a todo aquel con quien conversara, como una de sus normativas de vida.
Permanentemente ha criticado a estos políticos de hoy en día, que no han tenido el coraje para meter a cualquiera en cintura y poner las cosas en su puesto, solo hablando de transparencia y de democracia.
Por esa razón se decidió a meterse de lleno en la política, un hombre con coraje de más, de tomar decisiones al momento y lanzarse al ruedo incluso cuando las situaciones en caliente lo han exigido.
Pero también porque no hay un escenario más fácil y más conveniente para mantenerse con poder, prestigio y dinero que estando relacionado con la política, de otro modo el camino es largo y difícil para enquistarse socialmente.
A pesar de todo, en la política se requiere andar en puntillas jugándose la cabeza y cuidándose al mismo tiempo.
Aprendió de estas cuestiones mucho tiempo atrás, al lado de tantos que no supieron nadar y guardar la ropa, lo que les hizo salir del país con la sábana por un canto con lo poco de dinero que les quedó después de haber caído en desgracia. A otros les tocó saborear las frías paredes de los calabozos por unos cuantos años y después fueron objeto de vergüenza y señalamiento públicos al salir en libertad.
Por eso había que estar al lado del Presidente, metido de lleno en el partido en la dinámica política, mostrando lealtad donde pudiese haber perspectivas de futuro para lograr mantenerse, sorteando las zancadillas para salir airoso y aliado de quienes ofrezcan perspectivas de poder en cada coyuntura.
Estas claves de la política las aprendió observando detenidamente al Presidente, un hombre que escuchaba a todo el mundo pero hablaba poco y sonreía sólo cuando fuese necesario para reflejar la imagen de un ser sobre natural por encima del común de los mortales. Siempre quería aprender lo suficiente para mantenerse por tanto tiempo como él con una larga vigencia política.
Aunque no había salido electo diputado no perdía las esperanzas de estar de lleno en las instancias de poder, ese era el secreto de mantenerse vinculado a la actividad política de su tiempo:
− “Nunca te apartes ni te desvincules, siempre hay una oportunidad para insertarse.”
A pesar de todo, mantenía siempre presente la promesa de un cargo público que le había hecho el Presidente mucho antes de salir electo.
No había tenido contacto con él después de las elecciones pero su furor y su entusiasmo crecían cada vez más con la aproximación del día para la toma de posesión del futuro mandatario y la palabra empeñada del Presidente le confería la seguridad absoluta de que estaría de hecho en el gabinete.
Repetía con satisfacción a compañeros y amigos:
−“¡Ya estamos en el poder, ya ganamos!”.
Sus gestos habían cambiado, había mandado a poner una posta de vigilancia al frente de su casa y su vehículo lo sustituyó por uno de tracción 4 por 4 al que le tintaron los cristales para ocultarse de la gente.
Su aire de superioridad como predestinado para la política se incrementaba por el ascenso de su partido al poder.
Para un político lo primordial es darse importancia, pero también mantener la distancia con la finalidad de evitar que esos menesterosos de la calle intenten acercarse a su casa en busca de reclamos a tantas e innumerables promesas que había formulado en tiempos de campaña.
Había oído de la transparencia en política y sonreía con cierta socarronería. Se manejaba con la expresión de otro viejo líder:
− “¿Cuándo la política ha sido transparente? Transparente ni los cristales de mis espejuelos”.
Instruyó a su escolta para acompañarlo a cualquier lugar, hay que tomar en cuenta la seguridad.
− “Esos infelices por quienes uno se desvela son capaces de cualquier cosa”. Decía frecuentemente.
Se había acostumbrado a estar en ascuas continuamente como en los tiempos difíciles y por encima de todo, al acecho del enemigo:
− “Por más insignificante que sea hay que pensar siempre en el enemigo. No se puede uno confiar, el enemigo puede ser cualquiera, hasta quien uno menos se imagina”.
Ese modo de pensar le hacía ver al enemigo hasta en la sopa. Era precisamente lo que le había conferido la habilidad para tirarse al ruedo de la política, pero en definitiva no le funcionaba del todo cuando se trataba de concebirla como una actividad en beneficio de sus semejantes.
Su asistente le había cambiado el número del teléfono portable para evitar que la adulonería de los amigos y conocidos le hiciera la vida imposible buscando a través de él puestos y prebendas.
− “Hay que saber cuándo buscar a los amigos con la finalidad de utilizarlos y cuando sacarles los pies, si la ocasión precisa de ser necesario”. Recordaba como una de las máximas de la manipulación política manejada por otro de sus líderes preferidos.
De su líder había aprendido a saber contener los impulsos, a mantener la ecuanimidad y a sonreír con una muestra cínica en los labios, aunque estuviera lleno de rabia por dentro y quisiera estallar haciendo desaparecer a quien tuviera por delante.
Todo lo iba arreglando con el más mínimo detalle, su porte, su apariencia. Tendría que acicalarse con esmero para aparentar la estirpe de un funcionario del Presidente, hasta a su mujer la había instruido cómo debía arreglarse y específicamente buscar con dedicación el vestido que debía llevar en la ceremonia para la toma de posesión del cargo.
A sus hijos les dijo también como debían comportarse, insistiéndole específicamente a su hija mayor de qué modales asumir en cada ocasión, qué estilo usar al caminar y sobre todo la observación de no juntarse con toda clase de gente mundana en la universidad.
Posteriormente en su condición de funcionario buscaría la manera de cambiarla a otra de mayor prestigio o de enviarla, a través de una beca cabildeada por él debido a sus conexiones como miembro prominente del nuevo gobierno y pagada por el Estado, a una de esas renombradas universidades norteamericanas.
Sentía por dentro una gran efervescencia, una sensación de victoria y poder. Su euforia se la debía al triunfo logrado, se sentía parte del partido y parte del éxito ganado en las elecciones. A veces se le escuchaba decir cuando estaba en el baño:
− “¡Ya ganamos, ya ganamos!”.
Su caminar era diferente, sus poses eran casi las de un mandatario. En definitiva, ya olía a poder y como era de esperarse el poder era para ejercerlo con sagacidad y astucia, pero también para beneficio propio, de lo contrario ¿de qué valdría tanto sacrificio?
Los días se acercaban para la toma de posesión del Presidente y su afanar crecía con la disminución del período de tiempo en que definitivamente su líder ocuparía las funciones de Jefe de Estado.
No sabía en que específicamente, pero siempre recordaba la promesa del Presidente de nombrarlo en una posición importante en su gobierno. No había tiempo que perder.
Podría ser un cargo de poca importancia en su provincia de origen. Pero no, no creería que un hombre como él con tanta cercanía al Presidente, que se las ha jugado todas al interior del partido cabildeando y buscando el apoyo soterrado a las posiciones políticas del Presidente, un hombre que ha demostrado a carta cabal el dominio de las tácticas y las estrategias, las proclamas y las contra proclamas, que se ha lanzado al ruedo de la política a lo que sea, el Presidente le saldría con una designación de segunda categoría.
Le gustaría un cargo en el exterior, pero aparte de que él sabe a conciencia que no sirve para esos menesteres, no va a dejar sus negocios y sus haberes abandonados para irse a un país donde no conoce el idioma, ni la cultura, ni las costumbres, ni tampoco sabe de esas cosas de estar el día entero tomando vino y discurseando con palabritas bonitas en salones perfumados.
Su capacidad está en mandar y en hacer las cosas que le diga el Presidente.
Pensaba en voz baja:
− “Lo menos que me puede nombrar el Presidente es como Secretario de Estado de cualquier dependencia.”
Por momentos contempló la posibilidad de los institutos armados, pero estos políticos de ahora han complicado tanto las cosas, que a un hombre como él que pasó por las filas le criticarán el volver de nuevo a ponerse el uniforme. Para no crearle problemas al Presidente, lo mejor es dejarle en libertad para que lo nombre en el puesto más conveniente.
− “Pero eso sí, a mi me nombrarán como Secretario, eso no cabe la menor duda. Mi preparación, mi capacidad, mi don de mando, mi sacrificio por el partido, un hombre leal al Presidente y capaz de hacer lo que sea, no creo que vaya a nombrarme en un cargo menor”. Decía con determinación.

En varias ocasiones, su mujer lo sorprendió frente al espejo haciendo galas de su don de casi Primer Ministro, como se manejaría con los medios de comunicación y como dictaría las ordenes en consecuencia de su alta investidura.
Su cara adusta, seco, rígido, haciendo galas de poder y de decisión, olvidaría esas sonrisas y caras bonitas utilizadas durante la campaña. El tiempo para congraciarse con el pueblo había terminado, en lo adelante no tendría compromisos con nada, ni con nadie, tan solo con el Presidente.
No le importaba sin embargo que le sorprendieran en estas poses, era imprescindible ensayar todos y cada uno de los detalles necesarios para asumir tan alto cargo, los cuales incluían también los pormenores de su ministerio.
Había seleccionado entre sus familiares y amigos, quienes ocuparían los distintos cargos de su dependencia.
Sabía de antemano quién sería su secretaria particular, la esposa de su mejor amigo fallecido algunos años atrás, alguien a quien conocía desde la infancia en la escuela primaria y se trataban como hermanos.
En sus momentos de dificultades familiares y personales acudía a su casa, ellos conocían de sus sentimientos y sus andanzas, eran sus seguros confidentes.
Le convenía la viuda como asistente, así su mujer nunca sospecharía de sus amantes, sus queridas y sus enredos. Un poco cerrada de carácter y de poco hablar, asistía religiosamente a la iglesia los domingos. Después de la muerte de su esposo se había dedicado en cuerpo y alma solamente al cuidado de sus hijos.
No cabían dudas de la asidua compañía de su chofer a cualquier lugar. En tiempos de tragos y parrandas sabía los sitios que frecuentaba y todo el itinerario a seguir. Solo una señal bastaba para dirigirse como siempre a una de sus citas acostumbradas.
Fue colocando uno por uno a sus cercanos colaboradores en todas las posiciones de una Secretaría de Estado.
− “En fin, tanto que hablan de nepotismo. A quien voy yo a nombrar en los puestos públicos si no es a mis amigos y allegados. Para que soy yo el funcionario con poder que ha nombrado el Presidente”. Afirmaba de manera concluyente.
En una pequeña libreta que guardaba en uno de sus bolsillos, anotaba los nombres de cada uno de sus subalternos y al lado, las funciones a desempeñar en el ministerio que esperaba le asignaran.
Había calculado también como incrementaría su fortuna, como se haría la sobre valuación de las compras y suministros, como se conseguiría el dinero a través de las comisiones, que mecanismos utilizaría para beneficiarse del tráfico de influencias, de qué forma se harían los sobornos, como se ocultarían las expropiaciones.
En definitiva, como se realizarían las operaciones de dolo y peculado, cohecho y prevaricación, sin dejar rastros que permitan a auditores estatales o privados encontrar el hilo conductor del trasvase de fondos de la dependencia bajo su mando a su fortuna particular.
Con la asesoría de contadores expertos en el arte de mantener dobles registros contables, llevará por un lado las partidas con sus ganancias personales y por el otro las concernientes a su dependencia.
Podrá aparentar lo diáfano, pulcro y sincero de su gestión en el manejo de los fondos públicos enseñando a la ciudadanía las cuentas que a su conveniencia reflejen su discreción y el seguimiento a todas las normas jurídicas y administrativas.
Entre su círculo de entrañables amigos descansa la confianza y la confidencia. Acudirá donde ellos, propietarios algunos de firmas conocidas y compañías establecidas, con quienes se harán las contrataciones grado a grado sin necesidad de concurso ni licitación pública.
Ellos le guardarán sus comisiones por tantos años como sea necesario para no levantar sospechas. Si surgieran algunas críticas, esperará hasta cuando las aguas vuelvan a su nivel después de haber salido del gobierno y entonces podrá cobrar el fruto de su esfuerzo incluyendo los intereses devengados por el tiempo transcurrido.
Una vez sentado en el sofá de la sala de su casa se encontraba a solas meditando de manera relajada. Se estrechaba las manos con los dedos entrecruzados como si en efecto amasara la fortuna a obtener una vez terminado el período de gobierno que todavía no se había iniciado.
Posteriormente nadie podrá cuestionarle sus abultados haberes adquiridos con tanto trabajo, esfuerzo y sacrificio. Cuatro o cinco años antes ya los había declarado como suyos.
De aparecer algún cuestionamiento en cualquier medio de comunicación no habría inconvenientes, se hablaría de él por algunos días y después todo caería en el olvido.
Si en caso extremo algún opositor al gobierno lo sometiera a la justicia buscaría la forma de arreglar las cosas de la mejor manera posible, hasta comprando algunas sentencias si fuese necesario. La máxima popular “por la plata baila el mono” la mantenía constantemente presente en su mente.
El rumor público que cuestione su honestidad será el parecer particular de cada quien y por más fuerte que sea no pondrá en peligro su posición. Nunca pensaría renunciar al puesto que le asignará el Presidente.
El poder no se negocia, lo había aprendido con el viejo líder que se mantuvo por encima de la cabeza de todo el mundo por tantos años.
− “Esta posición me la dió el Presidente. Como funcionario del Estado, de aquí no me sacará nadie.” Sería su estrategia defensiva.
Sonreía cuando le hablaban de la relación entre ética, moral y política de los funcionarios públicos, conceptos que muy bien se aplican en algunos países europeos, pero en el país su nombramiento tenía por finalidad hacerse de lo suyo.
La justicia es débil y parcializada dependiendo de los gobernantes que estén en el poder, además, los hechos no tienen continuidad en el tiempo. Lo ocurrido hoy en el país, mañana nadie lo recuerda.
Algunos políticos iguales que él ya le habían dicho antes:
− “Este pueblo olvida rápido, es como si perdiera su memoria histórica, entretenlo con chismes y tonterías, entrégales regalos y bolsitas conteniendo comestibles, reparte aguardiente y ponle música y algarabía para que se diviertan, trátalos como hordas hambrientas, salvajes y desadaptadas”.
Pensó en la futura residencia que se daría: una humilde casita de varios niveles con todas las comodidades habidas y por haber, jacuzzis importados del extranjero, totalmente revestida en caoba centenaria, mármol y losetas italianas, con canchas para deportes y piscinas al aire libre.
Definitivamente, un hombre del Presidente no puede vivir en cualquier lugar que no esté a la altura de su investidura, tiene que destacarse como alguien importante, diferente y exclusivo.
Después, sacará el tiempo para reunirse con diseñadores, ingenieros y arquitectos para trazarle en planos y bocetos la mansión de su gusto, con diseños únicos y diferenciados de todos los existentes en el país, semejando modernistas estilos de vanguardia que todos querrán imitar.
La dependencia bajo su cargo necesitará de un jet ejecutivo para los viajes particulares del incumbente y ¿por qué no?, un moderno yate con todos los lujos habidos y por haber para sus paseos familiares, recrearse con sus amigos y amigas en alta mar bajo los influjos del sol y la naturaleza, apartado lo suficiente del bullicio, de la mediocridad del ciudadano común.
Con los amarres de que dispondrá en el Consejo de Administración, manipulará por lo bajo como en las reuniones al interior del partido, negociando con los representantes de los partidos contrarios, sobornando donde haya que hacerlo, comprando conciencias como se pueda y enajenando parte de los activos y bienes bajo su administración si fuese necesario, para lograr de éstos la aprobación de las disposiciones pertinentes, amparadas en la convicción de una necesidad de ahorrar tiempo para los viajes al exterior del ministro titular y por otro lado, del vínculo y el apasionado interés de su dependencia en las cuestiones medioambientales, desplegando un desvelo especial por la protección de la naturaleza, la investigación de la fauna y el ecosistema submarino.
Lo otro es solo cuestión de esperar que estos aparatos dejen de llamar la atención y luego pasen a su emporio particular. Apartados de la vista del público por un tiempo considerable, una vez remodelados, pintados y con nueva matriculación nadie se recordará de ellos.
Se propuso resolver el problema de los lugares en los cuales pueda tomarse cierto esparcimiento. Un funcionario de su categoría necesita relajarse tomándose un merecido descanso y esos resorts, hoteles y villas turísticas lo exponen a la vista de todo el mundo.
Comprará algunos apartamentos en las más altas, lujosas y modernas torres que se elevan por toda la ciudad en los cuales alojará a sus chicas preferidas, con quienes encontrará cierta paz y reposo desde las alturas, alejado de la muchedumbre.
Se detuvo a analizar cómo establecería contactos con quienes manejan esas sustancias llamadas controladas para enriquecerse de manera rápida, oculta y sin dejar rastros. Pero para esto hay que jugárselas el todo por el todo, saber muy bien con quien juntarse, obtener estrechos y seguros contactos en diferentes instancias de poder tanto en el país como en el exterior y lo más importante, no exponerse demasiado, porque si se le vincula aun por rumores, ya el pueblo le condenará y nunca dejará de señalarle con el dedo acusador donde quiera que se encuentre, aunque jurídicamente y supuestamente no haya nada que probarle.
Les había escuchado a ciertos eruditos decir: “la mujer del César no solo tiene que ser seria sino también demostrarlo”.
Ponía en dudas estas reflexiones. En primer lugar, nunca las había entendido a cabalidad y en segundo lugar, no le importaba lo que pensaran de él.
De todos modos, no creía necesario calentarse demasiado para evitar que los rumores lo condenen.
En verdad, no sería tan apropiado mezclar demasiado las cosas. Un hombre caracterizado siempre por dar la cara, se atrevería a afirmar incluso que el Presidente metería la mano por él en cualquier circunstancia. Aparecer ante los ojos de todo el mundo como una persona ligada al bajo mundo, tirando por el suelo su bien ganado prestigio, su honor y su seriedad no sería conveniente.
Todo se convertía en un proceso complejo, tormentoso. Posteriormente, una vez el dinero se haya obtenido, tendría que proceder a lavarlo y no precisamente con agua y jabón.
Mejor se decidió por buscarse lo suyo usando los métodos tradicionales que había aprendido desde mucho tiempo atrás, los cuales le permiten nadar en sus aguas sin dejar rastros ni señales, ni tendría cola que puedan pisarle.
− “Conviene más aumentar la fortuna para luego aparentar una gran honradez y no cerrarse los caminos en todas las direcciones”. Planteaba con determinación la que sería su estrategia de futuro.
A pesar de todos los análisis realizados, dejó abierta esa posibilidad en la perspectiva de enriquecimiento, entendiendo que cuando se está metido de lleno en la política, todos los caminos son posibles de transitar.
Trataba de localizar a uno de esos abogados quienes habían torcido el curso de su profesión, que los postulados del derecho los había inclinado para otro lado de conveniencia personal o económica; especialistas en legalizar lo ilegalizable, en esconder las evidencias y presentar las que mejor convengan al caso.
En definitiva, encargados en trastornar documentos para mostrar ante el pueblo profano la diafanidad, transparencia de sus bienes y la buena voluntad de un ilustre ciudadano como él.
Con otros profesionales del derecho proyectará unas cien o doscientas veces la cantidad de sus activos y haberes personales a través de una tal declaración jurada de bienes, que ahora se ha puesto muy de moda y a decir verdad no le gustaba en lo absoluto. Para qué dar cuentas, si su fortuna la adquirió con tanto esfuerzo en su dedicación a los demás y con tanto sacrificio por este pueblo.
Por último, se concentró en la tarea más importante de todas, la cual consistirá en colocar en un lugar seguro el fruto de la dedicación y el esfuerzo político por este país.
Investigará sobre esos paraísos fiscales cuyos bancos se reservan la identidad de los depositantes. Amigos cercanos le recomendaron abrir una cuenta en Suiza para guardar los dividendos y comisiones millonarias que obtendrá por la firma de contratos internacionales. Le llamó la atención sin embargo, las Islas Caimán, Panamá, las Bahamas, o quizás otro lugar más cercano en el cual pensaría posteriormente, donde no haya la necesidad de trasladarse tan lejos del país.
Había descartado cuentas con esos bancos norteamericanos.

− “Hay que dudar de la forma de proceder de estos gringos, de cualquier quítame esta paja le congelan el dinero de uno en los bancos del norte y hasta le cancelan el visado americano y entonces se pierde todo el esfuerzo realizado en la actividad política”. Razonaba de manera concluyente.
Todo lo analizaba con la mayor frialdad y conciencia posibles. Para una persona como él, con la dedicación de toda una vida al partido, que estará enfrentado a las demás fuerzas políticas y a los enemigos del progreso y la modernidad del país, al acoso permanente de los medios de comunicación; con una agenda por delante de tantos viajes al extranjero en su condición de funcionario visitando lujosos hoteles y hospedado en suites de primera, con el tiempo contado para pasar por sus oficinas a firmar algunos documentos solo para ser visto entrar en horas de la tarde, porque las mañanas son para visitar los medios de comunicación, las plantas televisoras y para asistir a los desayunos, recepciones y almuerzos para explicar las grandes realizaciones que lleva a cabo en su dependencia, no tiene nada de malo cobrarle a la patria sus grandes sacrificios personales.
En cuanto a las noches, están dedicadas fundamentalmente a las reuniones del partido. La vida del partido le da sentido y orientación a la política, es su razón de ser, es la entidad que condujo a la primera posición del Estado a su Presidente y al puesto público que posteriormente ocupará.

En definitiva había pensado en todo y tenía calculado el más mínimo detalle. Era cuestión de esperar solamente los próximos días para la toma de posesión del Presidente y luego éste diera a conocer los nombres de los altos funcionarios de su gabinete.
Se dedicó por su cuenta a propagar los rumores acerca de los ministerios en los cuales le gustaría ser nombrado.
Realizó toda clase de contactos con amigos y conocidos haciéndoles saber lo que anda diciendo la gente sin darles a entender que él mismo originaba estos rumores con la finalidad de que se convirtieran de por sí en una bola de humo, empezara a correr y de buenas a primeras llegara a los oídos del mandatario. El Presidente sabría de quién se trataba y lo tomaría en cuenta como un individuo capaz de ocupar el cargo.
Su designación no la dejaba al libre albedrío, para no ser sorprendido con el nombramiento en un área donde no haya nada que buscar, ni deje los beneficios necesarios para compensar su ambición personal.
Por esa razón, él mismo se encargaba de propagar los nombres de los posibles candidatos a los puestos de la administración pública, incluyéndose como parte de los mismos.
Rumores que llegaban también a los medios de comunicación donde se compra la conciencia de algunos comentaristas y su quehacer es igualado a un signo monetario. Parlantes que reciben lo suyo por debajo de la mesa y se les toca con limón con la finalidad de hablar bien de una persona.
Placenteramente, se amerita saludarlos con un manojo de papeletas y pasarles la mano por el hombro como masajeando el mensaje que se quiere transmitir.
− “Porque si bien te ensalzan, si no le mojas la mano te hunden o al menos no te toman en cuenta en sus comentarios sobre las posiciones y los cargos públicos”. Solía decir repetidamente.
La astucia en política le había enseñado muchas cosas, la más importante extraída del saber popular:
−“Hay que mantenerse siempre donde el capitán lo vea, para que sepan que uno esta ahí.”
Los días se reducían en el periodo de transición para la toma de posesión del Presidente.
Sólo faltaban horas para la juramentación del ejecutivo de la nación y el movimiento por lo bajo era sorprendente.
Los comentarios aumentaban su intensidad con el deseo desmedido de poder de cada quien, ampliando las expectativas de su propia designación en un puesto público.
Los amarres y cabildeos estaban a la orden del día. Todos en distintas direcciones, moviendo las fichas pertinentes contando con este padrino o aquella madrina, con personalidades influyentes en el país, con empresarios y figuras notables de la alta sociedad y de ser posible, con arrodillarse ante dignatarios eclesiásticos de cualquier fe religiosa.
Ya no se trataba de estar en el medio para que lo vean, si no de romper brazos para lograr la designación a través de la influencia del partido, de familiares cercarnos al Presidente, de algún resorte al que sea necesario acudir y en ultima instancia, hasta tocar cualquier tecla existente para lograr el propósito deseado.
Por fin el día esperado había llegado y el Presidente tomó posesión de su cargo en un ambiente de exclusividad en el cual, quienes lo eligieron contemplaron aquel espectáculo solamente por televisión.
La ceremonia contaba con la plena asistencia de distinguidos invitados especiales procedentes del extranjero y presidentes de otras naciones, autoridades civiles y militares, destacados notables, ministros plenipotenciarios, insignes representantes del mundo diplomático acreditados en el país y representantes religiosos de diversas denominaciones.
Se esperaba con extrema atención el discurso del Presidente, que en plena solemnidad expuso sus planes de gobierno, sus criterios políticos y sus propuestas para el progreso del país.
No se olvidaron los consabidos ataques a la oposición, que ahora salía del poder, para tomar distancia de ellos, ni se escatimaron esfuerzos en denostar sus realizaciones. Realzó sin embargo las grandes y gloriosas obras a ejecutar que lo diferenciarán de los anteriores en la moderna historia republicana del país.
Como siempre se refirió a la ecuanimidad, la transparencia, la disminución de la pobreza, la pulcritud en el manejo de los fondos públicos y las consabidas cruzadas anticorrupción de su nuevo gobierno, el desarrollo de la democracia y rebuscados términos discursivos, que algunos interpretarán, alabando tan célebre pieza oratoria y otros concluirán en la descripción del escenario del mejor país del mundo.
Su discurso se fundamentó entre lo que dijo y no dijo, lo que no dijo y se entendió que lo dijo, lo que quiso decir pero no llegó a decir. En definitiva, entre lo que insinuó decir y dejará como tarea de futuro para que el circo de intelectuales y analistas políticos en el país se entretenga por largo tiempo descodificando sus propuestas políticas.
En realidad, al pueblo no hay porqué hablarle clara y llanamente. Hay que envolverle las cosas y enredarle el contenido de las ideas, ahí descansa precisamente la hidalguía, la altura, la transparencia política y la insigne estatura de un Jefe de Estado.
La concurrencia se estremecería por completo con una estruendosidad de aplausos continuos y delirantes de los seguidores del Presidente. Con ligeros movimientos de cabeza de izquierda a derecha en actitud de asombro y apretando fuertemente los labios exclamaban: − “¡Tremenda pieza oratoria!”, −“¡Que galas de dominio del discurso!” y los demás: −“¡Superbo!”, −“¡Magnifico!”, −“¡Excelente locuacidad!”.
Después de las ceremonias de rigor que el protocolo aconseja para tales ocasiones, se daría paso a lo que todos esperaban, la gran incógnita: Quienes serán esos honestos, laboriosos, desinteresados, emprendedores y excelentes ministros que acompañarán al Presidente en tan magna tarea.
Solo faltaban horas para que el Presidente procediera a designar a los miembros de su gabinete.
Las galas se desparramaban por doquier con finos atuendos y perfumes de Paris y New York a la orden del día que colmaban el ambiente con una variedad inimaginable de aromas, compitiendo en suavidad y sutileza entre cada uno de los presentes.
La parafernalia del poder hacía acopio de la gracilidad, del glamour y la frivolidad para tales ocasiones.
Los invitados serían testigos de los momentos en que las grandes decisiones del país pendían de los designios del Presidente.
Las damas se abanicaban como forma de sofisticado donaire para mantener su delicado cutis y el cuidado de su maquillaje. La temperatura en el salón no ameritaba siquiera de aquellos menesteres, sin embargo, era la manera de mantenerse comedidamente con un hablar despacio casi inaudible, para mantener la solemnidad, la discreción y la altura que disimulaba el nerviosismo por conocer definitivamente si ellas o sus maridos saldrían beneficiados con las designaciones del Presidente.

Entre los presentes existía una tensa expectativa, susurraban entre todos innumerables comentarios sobre quienes ocuparían las posiciones del gabinete.
Acompañado de su mujer, luciendo un fino traje de la estampa de un notable diseñador internacional, él contemplaba como se desarrollaban los acontecimientos, simulando conversaciones amenas con falsos ademanes.
Las designaciones de los puestos del nuevo gobierno se efectuaban entre ajetreos y empujones que ni las más avezadas expertas en dislates televisivos de la crónica rosada podrían siquiera imaginarse.

Algunos salían del despacho del Presidente con un entusiasmo que desbordaba todo su espacio y su personalidad radiantes de alegría, como a un niño a quien se le entrega un juguete en el día de los Santos Reyes y no sabe dónde ponerlo. Otros no se veían tan satisfechos por el cargo que les asignó el Presidente.

Todas las expectativas se desvanecían en la medida en que se conocían a los nuevos funcionarios de la administración pública, completándose una por una las distintas dependencias.
Unos en puestos que quizás no reunían las condiciones para tales fines, otras en posiciones en que no serían tan eficientes como si estuviesen en el manejo de su área de experticio, algunas y algunos cuyos nombramientos ya se esperaban venir y por supuesto, una gama de desconocidos que no se sabía de donde diablos salieron, constituyendo la gran sorpresa en el nuevo gobierno.
Cuando todas las funciones de significativa importancia se habían otorgado, quedaba en el ambiente la sensación de sorpresa y amargura en muchos a quienes el Presidente no les tomó en consideración. Mostraban ante todos una ligera sonrisa que en verdad destilaba desamparo y descontento, fingiendo un saludo a los recién nombrados felicitándolos por su designación.
Quedaron sorprendidos, en suspenso, estupefactos, en una espera inagotable que llegaba a su fin y definitivamente su desconsuelo se traducía en quedar fuera del círculo de poder durante los próximos años.
Tanto esfuerzo y dedicación se habían desvanecido. Todo el tiempo invertido y el empeño en la política, en el partido y en lograr el ascenso del Presidente, habían caído al vacío de alguien que se había dedicado de lleno a la política, que había hecho todos los esfuerzos porque el partido llegara al poder, que incluso había dedicado parte de su patrimonio en las campañas y en todo lo que fuese necesario, siempre y cuando la necesidad de la política implicara algún sacrificio monetario.
Pero sobre todo, un hombre que se sentía cercano al Presidente. Sin la necesidad de convertirse en alabardero ni limpia sacos de nadie, porque sabía a ciencia cierta su disposición de trabajo, su dedicación al partido, las prolongadas, extenuantes y acaloradas discusiones en las cuales con su verbo, sus amarres, había logrado la aprobación de propuestas que beneficiaran las posiciones políticas sustentadas por el Presidente. Su defensa del partido de manera pública ante los demás adversarios y en cualquier situación en que se necesitara su consenso, su entrega en las campañas recorriendo palmo a palmo todo el país y su esfuerzo tesonero para que el partido llegara al poder.
Un hombre que había dado su cuota personal al partido sacrificándose por los demás y por un pueblo que nunca agradece, pero sin embargo por eso existen personas desprendidas como él, dispuestas a sacrificarse por su país.
Alguien que se creía ser de los hombres de confianza del actual mandatario, que por ser tan leal y entregado a la política había hecho y haría todo lo que fuese necesario para subirlo de nuevo y por tanto, se había creído la promesa de la designación en un puesto importante de la administración pública que le había hecho anteriormente el Presidente.

Queens, New York
4 de Julio, 2008.

La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...