martes, 7 de agosto de 2012

La delincuencia patrocinada por el estado disfuncional

Eramis Cruz

Mientras la delincuencia callejera, el crimen organizado, los sicarios remunerados, sean una de las opciones sociales de los que quieren participar de la economía y al igual que los políticos y funcionarios corruptos, disfrutar de lo que se malgasta, los aportes del pueblo trabajador al Estado. ¿Quién no se ha preguntado cómo se llegó a tal calamidad, y por que el Estado no parece interesarse en buscar una solución al problema de la delincuencia?
No está en la agenda oficial, no molesta a los senadores y congresistas, no se ven las acciones concretas de las organizaciones de la comunidad. No se logra una acción conjunta, no se hace una declaración de guerra contra los delincuentes. La manera más efectiva para combatir la delincuencia es cortando la cabeza a los más fuertes, bloqueando las líneas de abastecimiento.
La delincuencia social, las actividades delincuenciales callejeras, son parte de los eslabones que nacen, crecen y se reproducen dentro de la sociedad como resultado del Estado fallido, de la falta de institucionalidad. Luego que se cae en una situación caótica, a un estado de disfunción, de sectarismo social, lo que llega es una generalidad que abarca a los sectores más vulnerables, y se hace realidad la expresión ya hecha popular de “sálvese quien pueda”. Luego los más sofisticados encumbrados y protegidos por los estamentos del Estado pescan en ríos revueltos. Cuentan con una plataforma de la vergüenza y la charlatanería para aplicar en ella sus fracasos políticos, y la ineficacia de sus funciones.
Desde esta óptica se encuentra razón de ser al auge de la violencia doméstica contra la mujer, acelerada por la presión que resulta de la ausencia de recursos indispensables para la vida humana. A donde puede parar un adolescente que mira hacia el futuro oscuro que le espera, aquel que no puede tener en casa lo que le muestran los videos musicales en la televisión o en el Internet.
Los medios pintan la vida como una fantasía, pintan los dramas sociales y familiares como vuelos de pájaros sobre jardines floridos, pero luego la juventud se golpea contra una realidad que le impacta como estruendo de olas contra desgarrados arrecifes. Hay que volver y situarse en el lugar de aquel joven que a nadie grita su desespero ni a nadie narra su frustración.
Para el gobierno que sale, y al parecer también para el gobierno que entra, no existe tal urgencia. No se han anunciado los planes concretos, las ejecutorias efectivas para acabar con la situación de una vez por todas. No importan los recursos que sean necesarios, la vida de niños, hombres, y mujeres caídos en las cuadras de la ciudades o en los puntos invisibles por la ausencia de la luz eléctrica no tiene precio.
El pueblo cree que cuenta con el Estado, espera que los impuestos que paga en compra en los supermercados pudieran ser utilizados para garantizar un mínimo de seguridad.
Algunos términos pierden resonancia de tanto decirlo, entre ellos se encuentra la palabra “diafanidad” en referencia a la honestidad en el manejo de los recursos del Estado. Creo que no ha pasado lo mismo con la palabra “institucionalidad”. Este es un concepto indispensable para poner en práctica en el país programas efectivos del gobierno en término de la seguridad ciudadana.
Si por un lado los delincuentes asesinan por una bagatela, un celular o cualquier nimiedad, también es cierto que la policía mata a los delincuentes en cualquier esquina en los cacareados intercambios de disparos. Como podemos ver, al Estado no se le ha permitido el privilegio de violar la ley a través sus representantes del orden público. La diferencia consiste en que al policía se le brinda impunidad, mientras que al  delincuente se le niega el derecho a la reivindicación.
En un Estado disfuncional como el de nuestro país, es claro que para dar un salto cualitativo a la institucionalidad, hay que comenzar aplicando la separación de poderes. En el argot popular esto se traduce como la independencia del poder ejecutivo, el poder judicial y el poder legislativo. La simplicidad de este concepto no le resta importancia a la imperativa necesidad de su aplicación como condición para el funcionamiento del sistema democrático.
El Estado no puede continuar siendo una escalera para el ascenso al prestigio de entes inescrupulosos y muchos menos un medio para el enriquecimiento de delincuentes libres de sacos y corbatas, trátese de quien se trate, la ley aplica al delincuente de abajo como al de arriba.
Un país dirigido por un estado delincuente no puede aspirar a vivir libre de delincuentes. Tampoco es posible acabar con el problema delincuencial sin una operación conjunta y participativa a todos los niveles de la sociedad. No es necesario un análisis tan profundo para obtener respuesta lógica y descubrir las fallas institucionales que han permitido el caos que facilita la delincuencia.
 Primero la aplicación de la ley, el sistema penal, y siguen los agentes policiales en función de prevención de la delincuencia y el mantenimiento del orden público, la educación y sus estructuras funcionales, y otra lista de elementos propios de la composición de una sociedad avanzada.
Es necesario enderezar el camino, aplicar programas efectivos de empleo, salud, educación, pero principalmente con una acción conjunta de la sociedad comprometida será posible hacer de la delincuencia callejera un fantasma del pasado, que ahora es el presente que a tanta gente mantiene en la zozobra.  

domingo, 5 de agosto de 2012

La importancia de los absurdos en los ridículos de nuestra vida


Eramis Cruz
 

Usted tal vez no lo ha pensado, y si no lo ha hecho debería detenerse un momento y pensar. Desde que nacemos iniciamos un proceso de preguntas. ¿Qué sería de nosotros como seres existenciales sin la capacidad de pensar? Esto es tan importante que hay gente que piensa tanto que nunca piensa en lo que piensa, y se la pasa pensando en cualquier cosa que le venga a la cabeza. Pensar es algo más que divagar ideas o aceptar como razonable lo que el mundo exterior nos hace concebir como real.
 Aquel que maneja las cosas fundamentales de nuestro pensamiento termina convirtiéndonos en sus esclavos. Esto es más común de lo que uno piensa. Y es una lástima que uno no piense en lo que piensa, sin darse cuenta que se pasó el día pensando en lo que pensó ayer, algo que repitió el día anterior.
Parece que para muchas personas pensar es un trabajo, un complejo de dificultades, sin embargo estamos de acuerdo que pensar en lo que place no cuesta trabajo alguno, ni siquiera se da uno cuenta que está pensando. Lo que quiere decir que mientras más difícil son las cosas, más difíciles es pensar en ellas. Y no solo las cosas, sino también las personas, los familiares, los amigos, los desconocidos, los ladrones, los falsos, los antipáticos, los deshonestos, los ignorantes, los políticos corruptos, los curas inconsecuentes, en general todos aquellos que nos causan una sensación desagradable, que parecen ser muchos, cuando en esa lista hay que incluir seres que son queridos, pero que nos decepcionan con sus oídos desconectados. ¡Bueno, no se lo tome personal!
Los procesos de la vida se comportan de la misma manera, porque estos se nos presentan generalmente relacionados a las personas. Eso quiere decir que la manera en que nos relacionamos los seres humanos no siempre es placentera, al contrario, debido a que median intereses comunes o particulares está determinada por factores que demandan de algún esfuerzo, como el trabajo, que no siempre se paga justamente y que inclusive fue la causa de la esclavitud y razón presente de explotación laboral.
Para poner en práctica el pensamiento, uno se pregunta si el Estado no nos causa problemas tan serios que nos puedan convertir en sus esclavos en nombre de la libertad que ofrece y no práctica. ¿Para qué nos vamos a engañar? El Estado se adviene en un problema cuando la gente no hace un mínimo esfuerzo y piensa con seriedad en el gran recurso que es el Estado, especialmente en el tipo de sociedad en la que vivimos en la que traspasamos todo cuando somos y tenemos al Estado como órgano en capacidad de protegernos.
Por culpas de los millones de personas que no quieren pensar, existe una clase de personas, una clase que piensa demasiado en lo que conviene a su clase, a sus empresas, a sus capitales, a sus bancos, no lo que conviene en general al país, el bienestar según lo que establece el orden constitucional, lo que esta supuesto a seguirse según las infraestructuras y las superestructuras creadas para beneficio de la mayoría dependiendo de un sistema social y democrático políticamente.
Pensar en lo se piensa no es una mala idea, inclusive pensar en lo que hemos estado pensando toda la vida. No se crea que es tanto, uno se pasa el tiempo repitiendo los mismos pensamientos, especialmente cuando sentimos que vivimos encasillados, encuadrados, encajonados, metidos en un medio encerrado donde el oxigeno no es suficiente ni para respirar. Sería útil abrir las puertas, dejar que entre la luz a nuestra vida, conocer la verdad para que esta nos haga libres. A veces uno piensa en lo que no ha pensado, inspirado por un razonamiento de carácter lógico.
El problema es el absurdo, lo absurdo existe, y suele pintarse de colores, camuflarse según la manera como caemos en él, a veces lo absurdo domina también el modus vivendi que nos presenta como ridículos. Por el hecho de que se crea que lo absurdo divierta, no podemos vivir como payasos, siempre buscando un motivo para reír, un calmante para el dolor que nos imponen otros. Eso de que “pienso luego existo” debe cambiarse por “existo y por tanto pienso”.
Como es un absurdo pensar que todo el mudo pueda hacerse rico monetariamente, hay quienes deciden hacerse ricos ellos, valiéndose de los absurdos de la mayoría de la gente, como es el hecho de que la mayoría trabaje para uno llamado el propietaria que nació desnudo, pero es un privilegiado de hecho y de derecho, como Michael Rubens Bloomberg, ex alcalde de la Ciudad de Nueva York, todo gracia a su 22 billones de dólares y el absurdo de que Dios lo ayuda más que a nadie.
No hay un absurdo para cualquiera en capacidad de pensar que una telenovela, seis horas diarias de telenovelas en Telemundo o Univisión sin pensar por qué son tan importantes para estas compañías las telenovelas. ¿Por qué por lo menos no ofrecen una hora, tan solo una hora de clase de inglés, aun sea a las diez de la noche a los miles de inmigrantes que no se pueden comunicar en ese idioma para cambiar por un mejor empleo?
Y ese no es el único absurdo que llega al colmo de las estupideces cuando en ello se piensa seriamente. Es un absurdo que la Ciudad de Nueva York, se pase el tiempo manteniendo y creando reglas estrictas de estacionamiento solamente porque estas aumentan sus ingresos fiscales, haciendo la vida imposible a los conductores que no encuentran donde estacionar sus vehículos. Y así se urbaniza sin área de estacionamiento, no se hacen para los nuevos edificios, ni para los parques públicos.
Lo absurdo es más común de lo que uno piensa, pero no es tan absurdo para aquél que obtiene gran beneficio en perjuicio de que quienes sufren las consecuencias. Pero el peor de los absurdos es el que nos imponemos nosotros mismos. El diabético que consume alimentos de alto contenido de azúcar a sabiendas que le puede costar la vida o minorar su calidad, pero nadie puede convencerle de que una dieta de acuerdo con su condición puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Lo mismo aplica al adicto, que fuma, que consume alcohol o cocaína, aplica al obeso que se niega a caminar una hora al día. Aplica a quien practica la violencia domestica contra quien le cuida o le estima en demasía.
Sin embargo el absurdo de mayor influencia en la vida de millones de personas es el de carácter religioso, especialmente el fanático, el que cree que la vida es solo su religión y las vacuencias que les enseñan a repetir como papagayo. Al fanático religioso no le importa que el clero viva en el privilegio, que viva mucho mejor que él sin hacer ningunos de los sacrificios que exige a sus fanáticos, el fin ni él ni sus fanáticos cumplen lo que dicen creer y predicar, simplemente el absurdo le sirve como medio ridículo de huir de otras responsabilidades y obligaciones terrenales, esto supera al fanático y alcanza a los teólogos que se pasan la vida inventando maneras de adaptar a los tiempos sus concebidas verdades que según ellos salieron de la misma boca de Dios.
A nuestro Dios absurdo no le importa el sufrimiento de la gente, no se deja ver por ningún lado concreto, le encanta que le adoren, demanda que se hagan cosa que no son naturales, y hace milagros que nadie ve, sino que cuentan. Ese Dios absurdo nos hizo a su imagen, pero no se asemeja a nosotros en nada, y es que su grandeza y poder es muy superior a su creación. Un Dios absurdo hecho para beneficio de los oportunistas que con su carácter clerical apoyan todo tipo de gobiernos terrenales aunque dicen que su reino no es de este mundo. Es tan absurdo que acepta que el Diablo tiene mayores éxitos entre la gente que él, ya que la mayoría le sigue, pero el Dios absurdo no puede hacer nada. Dice que ama sus hijos, a sus ovejas descarriadas, a sus sufridos del mundo, pero luego del juicio tiene planes de condenar a la mayoría, todos se condenan, pero el Dios absurdo no puede hacer nada y punto.
El Dios absurdo es el peor de los absurdos, pero por él existen todos los absurdos que lleva a millones a vivir ridículamente sin derecho a pensar en lo que conviene al mundo, ya que creen que el mundo de por sí está condenado y que la esperanza de la mayoría es el infierno.
Al final es fácil concluir que cuando uno nace les permite a otros pensar por uno, pero que muchos se crean que ese sea un derecho inalienable suyo es un absurdo. Nadie tiene el derecho a pensar por otra persona, y eso se está viviendo en el mundo actualmente. El gobierno pretende pensar por sus ciudadanos, cuando es lo contrario son los ciudadanos los que debe pensar por el gobierno, el gobierno se debe a la ciudadanía, no a un sector de esta, en todo el sentido de la palabra, de lo contrario el gobierno falta a su razón de ser.
Nadie puede aceptar que el sistema económico actual llegó solo a la cima de su capacidad productiva, ni siquiera ha llegado, sigue arrastrando consigo su problema principal, siempre ha sido que no puede prescindir de la fuente de su riqueza, de las fuerzas productivas. Se cambian los medios, y se establecen nuevas formas, pero no se resuelven los problemas fundamentales de la humanidad. Evitar que la gente piense sustituyendo cerebros por teléfonos celulares, es simplemente otro absurdo que solo agudiza la problemática. No quieren que la gente piense en lo que a los poderosos más les duele, la distribución de la riqueza. Elegir un presidente negro, es un absurdo si eso es lo único que se cambia.
Pensar es gratis, hacer pensar cuesta mucho más, he ahí la inefectividad del sistema educativo manipulador. Podría ser mucho más placentero cuando la gente piense en lo que piensa o por lo menos en lo que le hacen pensar.  


miércoles, 25 de julio de 2012

EL SINDICALISMO DOMINICANO

Jose Gomez Cerda

Para conocer el sindicalismo dominicano en la actualidad, es necesario hacer un análisis e interpretación de la realidad, en forma transparente, partiendo de la experiencia en el conocimiento y la práctica de la acción en el sindicalismo.
En los retos y desafíos del sindicalismo dominicano existen factores exógenos, que provienen del ambiente exterior como son las acciones de gobiernos y patronos contra el sindicalismo, nuevas tecnologías, elevado crecimiento del sector informal, alta tasa de desempleo, cambio en los valores de la sociedad, leyes que no protegen a las organizaciones sindicales; estos factores externos generan la necesidad de realizar cambios.
En cuanto a los factores endógenos, o internos, crean la necesidad de cambiar alguna estructura o comportamiento sindical, estos factores provienen del interior de las propias organizaciones sindicales y sus dirigentes, son producto de la interacción de sus participantes y de la tensión provocadas por la diferencia de objetivos e intereses, que se reflejan en la debilidad o crisis del sindicalismo dominicano en la actualidad.
PROBLEMAS EXTERNOS:
En la República Dominicana el Trabajo es precario e informal, que dificulta la organización sindical.
Acciones patronales y gubernamentales impiden el ejercicio de la libertad sindical.
Desde la caída de la dictadura de Trujillo los gobiernos se han especializado en destruir organizaciones sindicales, comenzando por la Federación Nacional de Maestros (FENAMA), y la Federación Nacional de Empleados Públicos e Instituciones Autónomas (FENEPIA), ha sido una constante de acciones gubernamentales contra el sindicalismo, que su punto más severo fue durante los doce años del Gobierno del Presidente Balaguer, y aún continua sutilmente.
Desde una reunión realizada por el Consejo Nacional de Hombres de Empresas, en Jarabacoa, para destruir los sindicatos de empresas privadas, hasta la fecha, existe una tendencia de los patrones de acabar con las organizaciones sindicales fuertes y representativas.
Sindicatos fuertes, como fueron POASI, UNACHOSIN, telefónicos, SITRACODE, Central Romana, sindicatos azucareros y de las empresas del Estado (CORDE), fueron desmantelados, en contubernios entre los gobiernos y los patronos.
Cuando la CASC hizo una huelga general contra el intento de duplicar las cuotas de los trabajadores en el pago del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, en 1964, el Estado obligó a sindicatos de empresas estatales como la Compañía Anónima Tabacalera, La Manicera, Molinos Dominicanos, y varios de los ingenios azucareros a desafiliarse de la Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC), decenas empresas privadas destruyeron sus sindicatos, y despidieron a cientos de dirigentes sindicales.
Estos problemas externos han afectado el desarrollo del sindicalismo dominicanos y desde hace alrededor de 20 años que las organizaciones sindicales no realizan manifestaciones masivas, ni huelgas combativas; se vive hoy lo que se ha llamado “PAZ LABORAL” por la falta de movilizaciones de las organizaciones sindicales, la disminución de los contratos colectivos de condiciones de trabajo y la reducción de conquistas sindicales.
La política de “paz laboral, pregonada por los gobiernos y los patronos, de que aquí no pasa nada, no hay movilizaciones, ni huelgas, es enarbolada por los gobiernos en las conferencias internacionales, especialmente en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se exporta a los inversionistas extranjeros, especialmente para las Zonas Francas, que consideran que aquí pueden hacerlo lo que ellos quieran, porque siempre estarán amparados por los gobiernos y su “paz laboral”.
Las leyes laborales dominicanas llevan retroceso a los derechos de los trabajadores y un ejemplo es la Ley No. 187 del 2007, conocida como el “pasivo laboral” que dispone que las sumas recibidas y aceptadas cada año por los trabajadores hasta el primero de enero de 2005, se consideran como saldo definitivo y liberatorio por concepto de sus prestaciones laborales; los empleadores que pagaron las prestaciones laborales anualmente a sus trabajadores quedan liberados de toda responsabilidad civil o laboral en cuanto a los años de servicios prestados por sus trabajadores hasta el primero de enero del 2005.
Esta ley que apoyada por dirigentes sindicales, una demostración de la debilidad del sindicalismo dominicano.
Las Leyes laborales no indican en ningún momento alguna mejoría en las condiciones de vida y trabajo para los trabajadores dominicanos, ahora el sector patronal quiere revisar el Código de Trabajo para eliminar la cesantía que reciben los trabajadores legalmente por el tiempo trabajado, además han manifestado que están opuestos a la ratificación del convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos laborales y sociales de los trabajadores domésticos.
PROBLEMAS INTERNOS
REPRESENTATIVIDAD:
Es positivo la tolerancia entre los dirigentes sindicales, especialmente las tres organizaciones mayoritarias (CASC-CNTD-CNUS), en un proceso de unidad programática y de acción.
El nivel de organización sindical en el país es muy bajo, no llega al 08%.
Hay que tomar en consideración que en la República Dominicana el 57% de las personas que trabajan están en el sector informal, y alrededor de un 18% de desempleados; sólo alrededor de un 25 % están en el sector formal, que es donde generalmente se organizan los sindicatos.
En el sindicalismo dominicano existe un estancamiento cualitativo y cuantitativo, no crecen los números de afiliados, ni de nuevos dirigentes, y muchos de los actuales directivos están agotados.
No hay sindicatos “grandes”, que sean modelos en organización, educación, movilización y representatividad, tampoco existen dirigentes que sirvan como modelos para los jóvenes trabajadores, y que ellos pretendan imitar en el futuro.
Los sectores dinámicos de la economía tienen un nivel muy bajo de organización sindical.
Otros sectores, como las ONG, sectores populares y la Sociedad Civil ocupan espacios que antes eran del sindicalismo.
Para los empresarios, el sindicalismo actual no representa ningún peligro, por el bajo nivel de organización sindical en los sectores industriales.
Se realizan HULEGAS, organizadas por sectores populares y barriales, por encima del sindicalismo.
Antes quienes organizaban las huelgas en el país eran las organizaciones sindicales, pero en los últimos 20 años casi no se realizan huelgas de trabajadores, aunque en el sector de transporte se realizan paros de labores.
Se pierden espacios de representatividad, ejemplo; el sistema de seguridad social, antes, en el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), los trabajadores organizados representaban el 33%, en forma tripartita, ahora son tres dentro de 17 miembros en el Consejo Nacional de Seguridad Social.
A las organizaciones sindicales les interesa la vigencia del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) porque tienen fuentes de empleos, para dirigentes sindicales y familiares, además privilegios para los dirigente sindicales que participan en el organismo de dirección.
No existe un dinamismo sindical.-
Los contratos colectivos de condiciones de trabajo se han reducido en un 70%, y los que existen son, en su mayoría, una copia del código de trabajo.
No hay expectativas sobre las posiciones del sindicalismo en los casos de crisis políticas, económicas o sociales.
POLITICA Y SINDICALISMO
Los partidos políticos no tienen departamentos sindicales dinámicos, como antes. Los sindicalistas que actúan en los partidos políticos sólo aparecen en las campañas electorales, no representan alternativas ante los acontecimientos nacionales.
Los gobiernos sostienen dirigentes sindicales que los obliga a mantenerse callados frente a las acciones gubernamentales.
Desde el inicio del nuevo sindicalismo dominicano, después de la muerte del dictador Rafael L. Trujillo, la política estuvo presente en el sindicalismo.
La primera organización que se creó en 1961, el Frente Obrero Unido Pro Sindicatos Autónomos (FOUPSA), fue una creación de Unión Cívica Nacional (UCN), en menos de tres meses se dividió por intereses partidistas, y se crearon tres organizaciones, FOUPSA CESITRADO, FOUPSA LIBRE y FOUPSA.
Los sindicalistas Miguel Soto y Américo Monegro fueron diputados por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), luego en cada elecciones surgían diputados procedentes del sindicalismo, como fueron los casos de Jacinto de los Santos, Henry Molina, Juan Pablo Gómez, Nélsida Marmolejos, Eulogia Familia, Fernando de la Rosa, Fernando Guante, y muchos otros.
A excepción de Juan Hubieres, que no se sabe si está como sindicalista, empresario o político, ningún partido político presenta dirigentes sindicales para cargos legislativos y aun existiendo cientos de cargos de vice Ministros, los dirigentes sindicales no son tomados en consideración por ningún gobierno, ni por los partidos políticos.
La política y la economía, que controlan el mundo de hoy, donde la globalización es un proceso que pretende eliminar todo debate ideológico, para que todo sea centralizado en la economía, el mercado, la competitividad y la eficacia, incluyendo el sindicalismo.
La globalización plantea un nuevo sistema, con una nueva agenda, para hacer olvidar los problemas de las clases sociales, las diferencias entre el norte y el sur, las tensiones entre países pobres y ricos, entre el primer y el tercer mundo, la deuda exterior y otros problemas que afectan a los sectores más pobres del mundo.
La globalización desea que exista « un pensamiento único », y que los que pueden pensar sean los que detentan el poder económico.
La historia demuestra que los trabajadores, y en especial los sindicalistas, tenemos nuestra propia visión de los problemas sociales, políticos, económicos y morales, aunque tenemos que admitir que actualmente el sindicalismo dominicano no ha interpretado los tiempos modernos, y el papel de los trabajadores frente a la globalización.
EDUCACIÓN:
Los dirigentes sindicales nacionales no progresan en su formación personal, ni ayudan a sus afiliados a mejorar la educación sindical.
Los secretarios de educación o formación de las organizaciones sindicales sencillamente no hacen nada, las organizaciones sindicales no tienen planes educativos ni culturales para sus afiliados, aunque se interesan mucho en participar en actividades educativas internacionales, pero luego no reflejan sus conocimientos ni siquiera en sus propias organizaciones.
La mayoría de los dirigentes sindicales no hacen ningún esfuerzo para capacitar a sus miembros o afiliados.
Las actividades educativas son muy limitadas. En su mayoría se realizan cuando son patrocinadas por organizaciones internacionales.
ANTIGÜEDAD DE LOS DIRIGENTES:
La mayoría de los dirigentes sindicales dominicanos del año 2012, son casi los mismos de hace 20 años, no hay relevos en la dirección, lo que motiva un estancamiento en la organización, formación y educación de los trabajadores.
Muchos dirigentes se mantienen indefinidamente en cargos, sin darles oportunidades a otros para desarrollar puestos importantes en la conducción de las organizaciones sindicales a nivel nacional.
La repetición de dirigentes es un modelo agotado, no representan cambios en la conducción sindical.
AMBIGUEDADES EN DIRIGENTES SINDICALES DEL TRANSPORTE
El sector de transporte es actualmente el más dinámico dentro del sindicalismo, los dirigentes y militantes sindicales no tienen un patrón directo que los someta a las leyes rígidas laborales, por eso pueden hacer movilizaciones, huelgas y paros, a nivel nacional.
La mayoría de los dirigentes sindicales del sector transporte, son además dueños de sus vehículos y en muchos casos patronos, casi todos son también dirigentes políticos partidistas, muy respetados en sus partidos porque garantizan movilizaciones de personas, para actividades nacionales, especialmente en los tiempos de elecciones políticas, y cuentan con un poder económico, que les permite realizar actividades importantes del sindicalismo nacional.
Cuando esos líderes son al mismo tiempo empresarios, políticos y sindicalistas, nadie sabe en cada acción cual es el tema que ellos desempeñan.
ASPECTOS POSITIVOS:
Las principales centrales sindicales han instalado servicios a sus afiliados que son positivos. Anteriormente el servicio más eficaz era el ofrecido por el Instituto Nacional de Formación agraria y Social (INFAS), organismo de la CASC, brindando servicios educativos, ahora tanto la misma CASC como la CNTD y la CNUS han creado nuevos servicios como son:
a) Las Administradoras de Servicios de Salud (ARS), creados por organizaciones de enfermerías, tanto de la CNUS como la CNTD son importantes, y cubren un área importante en servicios de salud a los trabajadores y sus familias.
b) La Asociación Mutual de Servicios Solidarios (AMUSSOL), de la CASC, incluye en el sistema de seguridad social a varios sectores que aparentemente son informales, convirtiéndolos en contributivos, junto con sus núcleos familiares.
c) La creación de una Escuela para formar trabajadoras domesticas, de la CNTD, profesionalizándolas en sus oficios, las capacita para tener mejores posibilidades de trabajos.
Estos servicios constituyen aspectos positivos para el sindicalismo dominicano. Falta ahora hacer una auditoria social, para determinar como esos servicios aumenta la capacidad en calidad y cantidad de las organizaciones sindicales que las patrocinan.
QUIENES ORIENTAN AL SINDICALISMO DOMINICANO
Quienes mayormente orientan al sindicalismo dominicano son las organizaciones internacionales como la Confederación Sindical Internacional (CSI), antiguas CIOSL y CMT, y la Confederación Sindical de las Américas (CSA), antiguas ORIT y CLAT, que son procesos de unidad de organizaciones internacionales, pero en las bases permanece la misma división.
EL MODELO DE UNIDAD SINDICAL DOMINICANO:
EL Consejo Nacional de Unidad Sindical (CNUS) fue una experiencia de 7 años de unidad de acción y programática, entre cuatro organizaciones sindicales nacionales:
- Confederación Autónoma Sindical Clasistas (CASC);
- Central General de Trabajadores (CGT),
- Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (C.N.T.D.),
- Central de Trabajadores Unitarios (CTU).
Durante esos siete años recibieron varios millones de dólares como colaboraciones de organizaciones sindicales de Suecia, Finlandia y otros países nórdicos, y de la AFL-CIO, de Estados Unidos, proceso que en principio se presentó como un modelo de organización sindical.
Sin embargo, no se lograron nuevas organizaciones sindicales importantes, cualitativa ni cuantitativamente, tampoco se creó un relevo para los dirigentes sindicales.
Ese proceso fracasó al intentar formalizar una unidad orgánica, y se ha retrocedido, ahora existen tres grandes centrales sindicales (CASC-CNUS-CNTD), y tres pequeñas (CTU-CITA-UGTD).
LA CSA.
El último Congreso de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), realizado en Brasil, acordó la “Renovación del sindicalismo”, incluir al movimiento de Trabajadores organizados, como el sector informal, los pensionados y jubilados, etc.,…Como lo había acordado la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) hace alrededor de 40 años, lo cual no es ninguna renovación.
ORIENTACIONES DE LA OIT:
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), es otro de los organismos internacionales que orientan al sindicalismo dominicano.
Como la mayoría de las organizaciones sindicales de América Latina, los dirigentes sindicales dominicanos consideran que los Convenios y Recomendaciones internacionales de la OIT son el techo de las demandas de los trabajadores.
Las decisiones de la OIT son acuerdos tripartitos: (Gobierno, empleadores, trabajadores), por lo tanto representan parte del interés de cada uno de esos sectores, que en algunos casos son el piso de las aspiraciones de los trabajadores; Una tercera parte, que se convierte en un 100%.
Las demandas, aspiraciones y reivindicaciones de los trabajadores no pueden ser interpretadas por las decisiones de la OIT, porque esos acuerdos no representan todo el interés de los trabajadores, sólo es una parte.
Igual que el proceso de globalización, muchos dirigentes sindicales repiten el mismo lenguaje de la OIT como la máxima aspiración de los trabajadores, por ejemplo; actualmente las organizaciones sindicales tienen como objetivos El trabajo decente, La igualdad de género, la Abolición del trabajo infantil, y el piso de la protección social, orientaciones que vienen de la OIT.
Y cuál es el lenguaje propio del sindicalismo? Lo que se pregonó durante décadas en todo el mundo: libertad sindical, derecho de asociación, mejores condiciones de vida y trabajo, la lucha sindical, la defensa de los más pobres…
El trabajo decente es sólo una demanda para los trabajadores del sector formal, que cada vez son menos; el sindicalismo representa el interés del trabajo, y nunca debe estar contra la abolición de ningún tipo de trabajo, ni infantil ni de adultos, sino en defensa del trabajo humano; la igualdad del género en el sindicalismo es el trabajo que realizan las mujeres en el campo sindical, no es con cuotas igualitarias que se realiza el sindicalismo sino con el trabajo, tanto de hombres como de mujeres; luchar por el piso de la protección social es por lo más mínimo, y esa no es la aspiración de los trabajadores, sino el techo en derechos y libertades, frente a los empleadores y gobiernos.
QUE HACER:
Para renovar el sindicalismo dominicano se debe partir de la educación de los militantes en las bases. Es posible que los dirigentes nacionales tengan una buena formación sindical individual, pero no la aplican para el conocimiento de los afiliados a las organizaciones de bases.
Las organizaciones de base, intermedias y superiores ( sindicatos, federaciones y Confederaciones), deben elaborar planes educativos, para despertar la conciencia crítica y política de los sindicalistas dominicanos, con contenidos basados en principios, valores y ética sindical, para superar la conciencia mágica e ingenua, además abordar los problemas, aspiraciones y objetivos de la clase trabajadora dominicana.
La educción no debe depender sólo de los eventos que patrocinan organismos internacionales, sino a partir de los intereses de los trabajadores.
¡Enseñar sindicalismo a los trabajadores es una profesión! Además del conocimiento de la disciplina, hay una competencia específica que tiene que ver con la transmisión del conocimiento y con el respeto por los principios, los valores y la ética sindical.
La organización de los sindicatos deben ser frutos de planes de organización, formación y acción sindical, partiendo de organizar a los sectores dinámicos de la economía nacional.
Las acciones, planes de luchas y reivindicaciones deben llevar a la confrontación con los poderes, tanto gubernamentales como patronos privados, siempre en defensa de los trabajadores, sin importar las ideas o partidarismo político, pensando que el sindicalismo es una organización mono clasista, que representa a la clase trabajadora.
Los dirigentes sindicales que tienen muchos años en cargos deben ellos mismos promover nuevos dirigentes que tengan capacidad para sustituirlos, se debe establecer un máximo de tiempo en los cargos directivos, por ejemplo que no duren más de dos periodos, sin poder ser reelectos.
Aunque cada dirigente debe tener plena libertad para pertenecer a un partido político, debe prohibirse la dualidad de ser dirigente sindical y tener un cargo en cualquier partido político.
Los sindicatos dominicanos perdieron importantes vínculos con otros sectores de la sociedad. También perdieron los planes de educación, sus bibliotecas, se tiraron los archivos porque eran viejos papeles, etcétera. Ahora estamos pagando un alto precio, porque el vacío que hemos dejado fue ocupado por las ONG, la sociedad civil y los movimientos populares, que hacen las tareas que realizaban las organizaciones auxiliares del sindicalismo.
El sindicalismo dominicano ha sido hasta ahora un instrumento para defender a los trabajadores como productores, pero ha olvidado que también son consumidores. El nuevo sindicalismo debe ser un instrumento que defienda el costo de la vida, los precios de los artículos de consumo de primera necesidad, los salarios, etc. Defender a los trabajadores como consumidores.
El rejuvenecimiento del mercado laboral, los cambios culturales en la mentalidad obrera, y la particular inclusión de los jóvenes en el mundo del trabajo, son tres pilares básicos nuevos e imperantes del mundo laboral actual que hacen reflexionar y plantear una renovación del sindicalismo en sus propuestas y sus estilos; el sindicalismo debe incluir a los jóvenes trabajadores, tanto hombres como mujeres, y hacer énfasis en los nuevos puestos de trabajo como son los trabajos digitales, las comunicaciones y otros trabajos especializados para jóvenes.
No se puede ser optimista en este momento. Todo parece indicar que en el corto y mediano plazo, el sindicalismo dominicano seguirá por el mismo camino tortuoso, los hechos demuestran que las fuerzas que puedan renovar el sindicalismo no aparecen, y los actuales dirigentes no se preocupan demasiado en buscar cambios, las perspectivas no pueden ser más negativas, pero llegará ese momento y contará con muchas mujeres, jóvenes y militantes sindicales dispuestos a renovar el sindicalismo.
En el sindicalismo dominicano es necesario reorientar los esfuerzos de reflexión, elaboración ideológica y estratégica; las políticas de formación de afiliados y cuadros, así como toda su acción sindical, en la dirección de potenciar su convicción y capacidad de que es posible y necesario, construir un PROYECTO ALTERNATIVO, desde la realidad cotidiana y de base, fundado en las aspiraciones reales, los derechos y la dignidad de las mayorías trabajadoras y populares, instrumentando racionalmente para ello los recursos de la economía y un desarrollo científico y técnico sin precedentes, para interpretar correctamente los intereses, aspiraciones y problemas de los trabajadores, y ofrecer un sindicalismo dinámico y alternativo, que supere la etapa actual.
- José Gómez Cerda es Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE), y Presidente de la Central Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores (CLATJUPAM).
Santo Domingo, Julio 2012


La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...