domingo, 6 de enero de 2019

Fray Antón de Montesinos VS Nicolas López Rodríguez


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Miguel Espaillat


1 El pasado domingo 21 de diciembre de 2018 (cuarto domingo de adviento) se cumplió el 507 aniversario del pronunciamiento de aquel memorable discurso de Fray Antón de Montesinos, conocido como “El Sermón de Adviento”, con este se inició en 1511 (en nuestra Quisqueya), la primera declaración universal de los derechos humanos.

2 Sobre este sermón de los dominicos, en varias páginas de la internet se puede leer lo siguiente: Lo elaboraron, después de ver y escuchar que los colonizadores trataban a los nativos como si fuesen animales, sometiéndolos a “tiránica injusticia y a execrables crueldades, sin compasión ni blandura, sin piedad ni misericordia”. Entonces, tras concienzudo análisis de la realidad, los dominicos, fray Bartolomé de Las Casas, el vicario Pedro de Córdoba y fray Antón Montesino acordaron denunciar desde el púlpito el “régimen de la encomienda” (repartición de indios), por considerarlo contrario “a la ley divina y natural.
3 Este sermón fue pronunciado en la iglesia de los dominicos (en La Española, Santo Domingo), frente a las autoridades coloniales de aquel entonces, entre ellos el virrey Diego Colon, hijo de Cristóbal Colon.

4 Su texto fue el siguiente: “Voz del que clama en el desierto. Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine y conozcan a su Dios y creador, sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis, esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad, de sueño tan letárgico, dormidos? Tened por cierto, que en el estado que estáis, no os podéis más salvar, que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe en Jesucristo”.

5 Tal como postula el articulista Alfredo Cruz Polanco, aquel sermón de adviento fue la primera manifestación de protesta, defensa, reclamación, denuncia y recriminación en América contra las autoridades, encomenderos y colonizadores españoles; en él se sintetiza la opresión, injusticias, crueldades, explotación, el trato inmisericorde, los atropellos y abusos, en que los colonizadores en su afán desmedidos por extraer el oro, sin ningún derecho ni justicia, sometieron a nuestros aborígenes a arduas e inhumanas labores, sin que se les suministraran alimentos ni curados cuando enfermaban, tratándolos peor que a los animales” (hasta matarlos a todos).

6 Este pronunciamiento religioso no les gustó a los colonizadores; incluso, ellos se sintieron ofendidos, agraviados, por lo que exigieron su retractación a fray Antón de Montesinos, y lo amenazaron, que de no hacerlo, lo acusarían de “deservicio ante el Rey”. Siete días después, fray Antón de Montesino volvió a subir al púlpito, y lejos de desdecirse, ratificó sus denuncias, pero esta vez le agregó: “ustedes no podrán salvarse si no dejan libres a los indios, e irán todos al infierno si persisten en vuestra actitud explotadora”. Este sermón provocó mayor alboroto que el del domingo anterior, y los oficiales reales, negando los hechos que se les imputaban a los angurriosos colonizadores, enviaron al rey cartas de protesta contra los frailes autores, del según ellos, “injurioso” sermón.

7 Los dominicos, para sostener sus criterios ante el rey y defenderse  de las acusaciones de “deservicio al Rey”, enviaron a Fray Antón Montesino a España,  quien tras muchos impedimentos, logró entrevistarse con el anciano monarca, a quien expuso un largo memorial de los agravios de los conquistadores contra los indios: “hacer la guerra a gente pacífica y mansa, entrar en sus casas y tomar a sus mujeres, hijas, hijos y haciendas, cortarles sus cuerpos por el medio, hacer apuestas sobre quién les cortaba la cabeza de un tajo, quemarlos vivos, imponerles trabajos forzados en las minas, flagelarlos, etcétera”.

Fray Bartolomé de las Casas, fray Pedro de Córdoba, fray Antón de Montesinos VS Nicolas L Rodríguez
507 años después de aquel memorable sermón y en esta misma tierra (hoy República Dominicana), todavía se sigue con aquella explotación inmisericorde del hombre por el hombre para conseguir riquezas.   En aquellos tiempos, esa explotación se hacía en las minas de oro, hoy se realiza en los campos de caña y en cualquier otra empresa, ya sea turística, industrial, bancaria o de bienes y servicios, con la diferencia, de que en aquellos tiempos hubo frailes que se opusieron a esa explotación, mientras que en esta época hay “algunos poderosos frailes” la ignoran y hasta la encubren. 

9 Un caso típico de esta explotación y su encubrimiento, es el que ha venido sucediendo desde cien años atrás, con los barones del azúcar (los Vicini, Trujillo, los Fanjul (los dueños del Central Romana, etc.).  Ellos se hicieron multimillonarios explotando inmisericordemente a los braceros haitianos y dominicanos.   Ante esta explotación, ciertos “vicarios de Cristo” de hoy, en vez de denunciar estos abusos, al contrario, cobardemente, en el momento en que salieron a la luz pública esta explotación y sus inhumanidades, optaron por encubrirlas, haciéndose así, cómplices de los poderes facticos que las practicaban y aún practican. Entre estos encubridores se destacó, Nicolas López Rodríguez.

Entra en escena el sacerdote inglés, Christopher Harley Sartorius

10 En este punto recordemos, que cuando por obra del sacerdote inglés, Christopher Hartley Sartorius,  se develó la explotación aludida de los braceros dominicanos y haitianos por parte de los referidos barones del azúcar, el cardenal Nicolas López Rodríguez y otros religiosos, negaron con vehemencia esta explotación, y todas las crueldades, asesinatos, robos, maltratos y las mil inhumanidades y diabluras denunciadas que cometían los susodichos barones del azúcar en sus ingenios contra aquellos braceros, alegando, que se estaba desacreditando a la Republica Dominicana, como si la Republica Dominicana fueran los Vicini, los Fanjul (el Central Romana), etc.

11 Fruto de esa denuncia, por parte del sacerdote inglés Christopher Hartley Sartorius con su película “El Precio del Azúcar”, más su texto, – “Esclavos en el paraíso: La esclavitud contemporánea en la Republica Dominicana”-.  También, esta denuncia cobró fuerza con la difusión de los libros “Esclavos en el Paraíso” de Jesús García, y “El sacerdote Ingles” de Carlos Agramonte, los cuales sacaron a relucir a nivel nacional y mundial las tropelías, las infamias esclavistas que los barones del azúcar cometían en sus ingenios contra sus braceros, que ellos consideran animales. Es de lugar recordarse, que el sacerdote Christopher y los escritores Jesús García y Carlos Agramonte, tuvieron que abandonar el país para salvar sus vidas en el tiempo del cardenalato de López Rodríguez.

12 En esos libros, películas y documentales, se dieron a conocer las vicisitudes e infamias de que eran víctimas esos cortadores de caña y demás obreros, cuyo trabajo esclavo hacia más ricos a gente ya multimillonaria y poderosa. Los barracones donde los hacinaban eran lugares infames, hechos de materiales viejos, piso de tierra, sin agua ni luz y hasta sin letrinas y muchas veces las desvencijadas camas, no tenían ni colchones. Está demás decir, que allí no había dispensarios médicos, ni seguridad social, muchos menos un sistema que permitiese un contrato de trabajo, ni la registración de los nacidos, ni la observancia del más minino de los derechos humanos. No había escuelas para los niños, sino que estos ayudaban a sus padres en el trabajo esclavo que comenzaba al salir el sol y terminaba con la puesta.  En esos bateyes, un guarda campestre podía golpear y hasta matar a cualquiera de estos seres humanos, sin que ello acarreara consecuencias penales, y se llegaba al colmo de enterrar clandestinamente al occiso, como si fuese un perro realengo.

13 La desnutrición, la sífilis, el paludismo, la tuberculosis, los parásitos intestinales, llagas de toda clase en la piel y decenas de afecciones más, así como toda clase de abusos e injusticias, era lo habitual en aquellos bateyes. En esos libros y documentos referidos precedentemente, se narra sobre la cantidad de personas que morían por falta de asistencia médica y por desnutrición, es decir por hambre.

14 Esa desnutrición y hambre es fácilmente comprensible, si recordamos, que con el salario que estos hombres recibían por su trabajo, les era imposible comprar carnes o cualquier otra fuente de proteínas, como por ejemplo un huevo.  Ese salario escasamente les daba, para comer algún arroz con sal y cosas parecidas.  Todo esto y mucho más, relata en su libro el padre Christopher, hechos que yo testimonio como ciertos, porque constaté esa situación, viviéndolas, mientras ejercí mi carrera de agronomía en pueblos cercanos a esos bateyes.

15 De esta situación, Nicolas López Rodríguez y otros como él, en vez de ponerse al lado de los explotados tal como hicieron los dominicos, fray Bartolomé de las Casas, fray Pedro de Córdoba y fray Antón de Montesinos, en vez de eso, cerraron filas con los explotadores para negar la inmisericorde explotación con sus inhumanidades, ya reseñadas.
16-Escribo sobre estos hechos, porque el supuesto “vicario de Cristo, su eminencia reverendísima” monseñor Nicolas López Rodríguez” aún está vivo, pues después que muera, mi pluma no le imputará ningún hecho, cuando ya no pueda defenderse.  Lo hago, siguiendo el ejemplo de los dominicos que nos ocupan, por que parafraseándolos a ellos, a Nicolas López Rodríguez le digo: Usted está en pecado mortal, en eso usted vive y morirá, sino se arrepiente de haber sido un cómplice y encubridor de la explotación inmisericorde de los braceros haitianos y dominicanos; pero también, antes de morir debéis de pedir perdón al pueblo dominicano, por elitistas, y por haber encubierto a los pedófilos de la iglesia, y por lo soberbio y arrogante que vos ha sido en vuestro largo ministerio.

Posdata
Enlace para leer el texto “Esclavos en el Paraíso. La esclavitud contemporánea en la República Dominicana. Mayo 2007”, pronunciado en Europa y Estados Unidos por el sacerdote Christopher Harley Sartorius en ocasión de la presentación del documental, “El precio del Azúcar”.http://www.missionmercy.org/esclavos-en-el-paraiso-la-esclavitud-contemporanea-en-la-republica-dominicana-mayo-2007/
Enlace película “El precio del azúcar”
Enlace de un artículo de mi autoría relativo al tema de la explotación que nos ocupa







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martes, 25 de diciembre de 2018

La utopía de vender el Vaticano


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Eramis Cruz

Por diferentes razones, eventos, y especialmente celebraciones, como las navidades y Viernes Santo, los críticos suelen reflexionar sobre aspecto que tocan la conciencia del pensante. “No vale la pena vender el Vaticano, me dijo un hermano, ¿para qué salir de la gallina de los huevos de oro, a dónde irían los beneficios por la subastación de sus millonarias reliquias?
O sea que se trata de los beneficios, de la gallina de los huevos de oro, se trata de un concepto completamente materialista, una posición de una iglesia que demanda de los cristianos, en todo el mundo, compartir lo que tienen, de manera que se declara que la iglesia no está en la capacidad de salir de sus bienes y dedicarlos a buenas causas, los que si están en esa capacidad son los humildes, simplemente porque no tienen nada del tesoro terrenal, específicamente en las áreas más miserables del mundo.

Jesús, mediante la evangelización de sus apósteles en ninguna parte mandó a acumular riquezas ni a fundar estado, con sistema protocolar para interactuar con 180 estados o gobiernos, incluyendo a los corruptos. No se trata de argumentos sino de principios.
El impacto de los cambios sociales de las iglesias en el mundo, es mínimo, es más, mueren más periodistas en el cumplimiento de sus deberes que sacerdotes. Pero la iglesia Católica no es la única que tiene magna riqueza, las demás también, inclusive en países con grandes necesidades. Los que no tienen riquezas son los que van a los templos, y no lo hacen porque creen en sus ministros, lo hacen porque creen en Dios.

Pero no es la megalomanía lo que es cuestionable, sino de qué manera la iglesia Católica se convirtió en el imperio que hoy conocemos, las extensas tierras que le fueron asignadas por gobiernos, reyes y emperadores, los escapularios y los perdones vendidos a cualquier influyente para librarle del infierno o de la Santa Inquisición.
Recuérdese que el Vaticano es una monarquía absoluta y, además, libre de impuestos. Lo curioso es que, que el Vaticano, al que hay que agregar la Santa Cede, a pesar de que Dios lo protege, cuenta con 130 policías, en contraste con el recién electo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le están sacando en cara por no protegerse lo suficiente con una amplia escolta, como lo hacían sus antecesores.

“En 1984, la Ciudad del Vaticano fue declarada patrimonio cultural y natural por la Unesco, de modo que todo el Estado está reconocido como "patrimonio moral, artístico y cultural, digno de ser respetado y protegido como un tesoro para toda la humanidad".1
Tengo la impresión que los testigos de Jehová, tienen más razón al creer que después de la muerte, lo que los católicos llaman la Gloria, será aquí en la tierra y no en el Cielo.
La iglesia Católica cuenta con 1,285 millones de miembros, un 17.7% de la población mundial, se supone que se trata de apósteles diseminados por todo el mundo. El clero compone alrededor de 466,634 apósteles. Si a estos sumamos los religiosos musulmanes, a los, hindúes y a los judíos, no tenemos que ir lejos para quedar convencidos de que hay un problema, con la práctica y la teoría con respecto al sostenimiento de la fe, desde el punto de vista teológico.2

Es inconcebible que entidad tan sagrada mantenga mentiras históricas tan garrafales, que están a la vista de todo aquel que lea o sea suficientemente responsable ante sí mismo y ante sus semejantes expresando la verdad. Claro que proponer que el Vaticano sea vendido o subastado, es una utopía. En el orden religioso a la utopía se le llama milagro y lo cierto es que son terminologías de semánticas afines; conceptos no permitidos por los creyentes religiosos. Para el religioso las cosas no necesitan lógica ni razonamiento, se cree por la fe y nada más poderoso para que todo sea posible en un abrir y cerrar de ojos. ¿A caso estos planteamientos son nuevos? No los son, pero mantienen vigencia y desafían el sentido de justicia, no de Dios sino de las religiones.  












La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...