domingo, 28 de septiembre de 2014

El gurú de la navegante enamorada




Eramis Cruz

Dionisia desde niña oía decir a su madre Nereida y a los mayores del vecindario que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, se aprendió la frase de tanto oírla pero no la comprendió hasta un día que leyó en la Biblia los años que vivió Matusalén. Entonces comenzó a pensar en las razones naturales por la que una tortuga podía vivir más tiempo que un ser humano. Según el cura amigo de Ernestino, su padre, el hombre y la mujer habían sido castigados en consecuencia por sus pecados. Pero la frase tenía otra dimensión para Dionisia en lo referente a los males que aunque no duren cien años pueden aquejar por mucho tiempo o tal vez la vida entera.
Pero a Dionisia no le preocupaba la filosofía ni la profecía sobre los males de la humanidad, sabía de sobra cómo Dios resolvía estos problemas si de repente se molestaba, tal como lo hizo con Sodoma y Gomorra o tal vez con un diluvio o un terremoto causado por un impacto contra el planeta a causa de un dislocado meteoro. Lo que en verdad le preocupaba era su vida personal, su corazón le estaba palpitando más de prisa, especialmente cada vez que pensaba en Euclides.
Dionisia y Euclides se conocieron en una fiesta de cumpleaños de una amiga del colegio que cumplía los dieciséis. Durante los ensayos se dieron cuenta que ellos dos todo lo hacían mejor juntos, era tal su gracia que terminaron siendo los preferidos chambelanes. El padre de la cumpleañera estaba dispuesto a gastarse una fortuna para complacer a su hija como lo hacían las más sofisticadas familias de aquella  sociedad. La madre por su parte era una perfeccionista con experiencia en este tipo de evento. Fue por esto que los ensayos tomaron tanto tiempo, un espacio que derivó en un constante rose físico entre Dionisia y Euclides.
Los dos jóvenes fueron como un imán uno para el otro, no dejaban trechos para las dudas ni puerta abierta para los desaciertos. Todo el mundo decía que ellos eran la pareja perfecta, pero como es normal siempre se piensa en las alternativas, en los desatinos de la vida, en los entornos donde habitan las tentaciones, en la necesidad del experimento o las aventuras para vivir otras experiencias. Estos pensamientos a veces invadían la armonía de Dionisia, una inquietud que le nacía del carácter dinámico de su  enamorado. Ella sabía que él no era persona pasiva y que la vida por su condición de hombre le brindaría opciones que eran limitadas para ella en los escalones de la sociedad.
Euclides en realidad era un joven admirable por muchas razones pero principalmente por su donaire, su padre quería que fuera a una escuela militar, pero él rechazó la oferta aludiendo que sería uno de los mejores abogados del país. Fue una pura coincidencia que esa misma noche Dionisia le dijo con gran  entusiasmo que tenía un sueño desde niña y que esperaba que él estuviera de acuerdo en su deseo de hacerlo realidad.
−Quiero ser marinero –le dijo ella sin preámbulos. Euclides de momento no supo qué decir, pero pudo emitir una serie de preguntas espontáneas.
−Pero ¿Cómo puede ser? ¿Estás hablando en serio? ¿De dónde nace esa idea si en este pueblo apenas hay un río pedregoso y de un pobre caudal?
−Perdona que no te lo dijera antes, pero déjame explicarte de qué manera mi abuelo tuvo tanta influencia sobre mi modo de ver la vida.
−¿Tu abuelo el señor Cáceres, Dionisia?
−Si, así es Euclides, Diomedes Cáceres.
Dionisia tomó un sorbo de aire y sin hacer pausa continuó hablando antes de ser interrumpida.
 −Mi abuelo mucho antes de yo nacer vivió por un largo tiempo en Europa y por muchos años fue capitán de un barco comercial. Como navegante conoció muchos países lejanos y tuvo aventuras y buenas relaciones con gente muy distinguida. Aprendió a vencer grandes dificultades aún siendo muy joven. Ya estaba casado cuando dejó la navegación comercial y entró a la marina de Gran Bretaña. El había obtenido la ciudadanía de aquella nación por vía de su previo matrimonio con una negra africana que también había estado casada previamente con un escritor de descendencia canadiense.
−¡Ah! Ahora entiendo mejor. Pero esa historia es de tu abuelo, es impresionante, pero ¿dónde se conecta contigo, Dionisia?
−Él nunca lo dijo pero yo sabía que para él yo era muy especial desde que nací, tal vez porque soy la única nieta siendo mi padre su único hijo. Él siempre me escribió desde cualquier lugar donde se encontrara, me escribía inclusive cuando yo era tan niña que aún no sabía leer, luego me di cuenta que fue mi mejor cuenta de ahorro. Sus historias me fascinaban y me enseñaban las bellezas de grandes edificaciones e imponentes montañas y describía con gracia las costumbres,  las culturas e iconos de otros países, aunque lo que más llamaba mi atención y despertaba mi curiosidad eran sus historias de navegante cruzando los océanos en barcos y submarinos. Mi abuelo me hizo enamorar del mar y la marina.
−Que suerte has tenido, cariño, mis abuelos habían muerto cuando yo nací. Casualmente anoche mi padre me sugirió que entrara a la academia militar de cadete, pero como tú sabes yo quiero ser abogado –le dijo y Dionisia al principio abrió sus ojos pero luego se decepcionó al saber que él no quería ser militar, pero al instante reflexionó.
−Para mí lo que tu decidas está bien Euclides –repuso como quien gana espacio para su causa.
Dionisia al principio creía que no podría ser marinero como fue su abuelo porque ella era mujer, pero el viejo la convenció diciéndole que había conocido a muchas mujeres exitosas en la profesión.
Ellos por su parte supieron cuán difícil les resultaría tener que separarse, pero ambos sabían que no había en el mundo nada ni nadie que pudiera impedirles volver en la búsqueda de su aliento. Ellos tenían la misma edad y muy pronto llegó el día de tomar cada uno su camino. Dionisia fue a la academia militar en la capital del país y Dionisia se trasladó al extranjero para estudiar en una universidad de Madrid. 
 El primer año pasó con suma rapidez. Se escribían con frecuencia y cada uno mantenía un diario testigo de sus afinidades. Vinieron de vacaciones pero Euclides se dio cuenta de inmediato que a su novia se le había apagado la alegría y que no tenía ese aspecto habitual que tan bella la hacía. Confirmó que algo andaba muy mal, lo leyó en la mirada de los familiares de Dionisia inclusive en el pestañeo de sus padres. Fue ahora que se dio cuenta de sus dudas escondidas en las cartas de amor de ella.
 −Necesitan hablar ahora, dejémoslos solos –dijo Nereida al tiempo que irrumpió en llanto y corrió al exterior de la casa.
 Euclides estaba al borde de la locura, sabía que algo grave había tomado lugar especialmente porque no se lo habían revelado. Percibió que aparentemente todo el mundo lo sabía en las dos familias.
 −Dionisia apretó sus manos envueltas en las suyas, hizo que se sentaran en el cómodo sofá y con  lágrimas brotando de sus ojos negros, le confesó el desatino de su vida. Lo hizo sin titubeo.
−Tengo un tumor canceroso que afecta mi columna, si no me operan acabará con mi vida y si me operan tengo noventa por ciento de posibilidad de quedar en una silla de ruedas de por vida –Le dijo como en una sola emisión de voz mientras Euclides la escuchaba como si fuera una sentencia de muerte para los dos.
−Oh Dios, si en verdad existe dime que no quieres este angelito contigo, permítenos concluir nuestras vidas –hablaba con los ojos cerrados y con ella contra su pecho.
−No pierdas la fe mi amor, hoy necesito ver la mejor parte de ti, algo muy dentro me dice que voy a sobrevivir, aunque me dolerán las limitaciones, la silla de ruedas, una posible depresión o tal vez hasta el abandono de mis anhelados sueños –le dijo ella temblorosa, en su adentro temía perder a Euclides si era que sobrevivía a su tragedia.
−¡Quiero que vivas! –exclamó Euclides en voz tan alta que se oyó en las afueras de la casa –Yo seré tu fuerza para llevarte a donde tú quieras, mis pies serán los tuyos y te prometo que no renunciaré porque nuestros amor es espiritual y no tiene fronteras físicas ni dolor que no sea capaz de hacer desaparecer. ¡Que sea lo que Dios quiera, pero que esta llama no se apague!
Llegó el día la cirugía de Dionisia, era como estar esperando dos posibilidades, la muerte o el premio de la lotería, unos se notaban muy positivos, otros completamente devastados. Estuvo lloviendo desde la media noche sin parar. Euclides dijo que no estaría en el hospital, sino que llegaría cuando Dionisia ya hubiese despertado. El esperó todo ese tiempo en una iglesia vacía. Le contó su historia al padre Rafael que con atención lo escuchó condescendientemente. Luego el cura sin decirle nada visitó a la muchacha al hospital aunque sólo habló con los familiares. Acordaron llamarle al final de la operación para que avisara a Euclides que regresara a ver a su amada.
Pasaron cinco horas de desesperación y angustia cuando finalmente contra las paredes de la iglesia hizo eco la voz del sacerdote.
−Acaban de llamar hijo, puedes regresar al hospital, ten fe que nada es imposible hay que tener fortaleza –le dijo el cura mientras lo ayuda a pararse del asiento tomando su brazo izquierdo.
Euclides, sintió algo dentro de sí, como una emoción de que las cosas serían mejores de lo que él había pensado. Caminó rápido a buscar su automóvil, abrió la puerta, presionó el freno, movió la palanca de cambios a la letra D, condujo su coche al carril sin acelerar y luego avanzó al carril próximo a la línea doble amarilla aprovechando la luz verde del Semáforo, pero en ese instante un vehículo a la izquierda se movió delante de Euclides. En una fracción de segundo la luz cambió y el vehiculó invasor paró de repente. Euclides quiso esquivarlo para no impactarlo, pero el asfalto mojado no brindó agarre a las llantas y el vehículo de Euclides se deslizó impactando el otro vehiculó que venía en dirección contraria y cambiaba de carril para doblar en la intersección. El impacto fue tan fuerte que ambos autos quedaron irreconocibles.
Mucha gente vino apresurada a ver aquella catástrofe, luces de las ambulancias y de la policía había por doquier y el temor de que uno de los autos estallara. Euclides estaba inconsciente y era difícil saber su estado de gravedad. Lo llevaron al mismo hospital en el que se había realizado la cirugía de Dionisia. El padre Rafael vino al hospital y trajo a la noticia a la familiares quienes no podían creer lo que oían. Ellos identificaron lo que parecía un cadáver.
Dionisia sobrevivió la operación y su cáncer fue erradicado completamente. Euclides quedó postrado a una silla de ruedas, pero eso no impidió que ellos fueran felices porque Dionisia fue para él no solo sus pies para llevarlos a donde él quisiera sino también su voluntad que le nacía de un amor espiritual que no conocía fronteras, aún fuera renunciando su anhelado sueño. Ellos muchas veces fueron con sus dos hijos a dar gracias por la vida a aquel templo en el silencio de la hora cuando la iglesia estaba vacía.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Vivir es un problema divertido



Eramis Cruz

La mejor manera de visualizar la vida es imaginarla como un camino en el que el caminante comienza su viaje sin saber precisamente hasta dónde llegará. Inicia su trayectoria cuando no tenía conciencia de la edad, pero sabe que para vivir necesita esa aventura. El camino se transcurre paso a paso, a veces se camina lento, otras veces se puede o se prefiere correr. Algunas partes del trayecto nos son conocidas, especialmente aquellas en las que retrocedimos para retomar la marcha de nuevo, el camino a veces demanda de reconstrucción y en ocasiones hay que detenerse hasta que esta termine. Hay caminantes que no llegan muy lejos, tienen miedo a los desafíos que puedan ocurrir en la noche oscura, inclusive durante el día claro.

En los márgenes del camino hay prostíbulos, transitan los borrachos, pululan los negociantes. Hay altoparlantes para los políticos y los pregoneros de los dioses, se distinguen los mausoleos de los cementerios. Desde lejos se oyen las murmuraciones de las viejas arrepentidas y el susurro de los ancianos conversando con los niños. A todas horas transitan los abanderados de la hipocresía y los traidores vendidos por unas cuantas monedas. Pero no te preocupes sigues tu camino, aprendes de lo que escuchas y dejas en tu mente cualquier residuo estético de lo que ves. 
Para un camino largo hay que salir preparado, y uno debe aprovechar la oportunidad cuando arriba a alguna estación para robustecerse y provisionarse de lo necesario según las expectativas que tenemos para confrontar dificultades y necesidades elementales. Los seres humanos somos nómadas del tiempo, por él transcurrimos cargando nuestras ilusiones y con gran pasión tratamos de atrapar los sueños.
 Un caminante inteligente sabe bien que debe evitar viajar solo cuantas veces le sea posible. Muchos caminantes prefieren viajar acompañados siempre, no porque tengan miedo a los cuentos de terror ni a los duendes de la imaginación sino porque saben que la unidad hace la fuerza y la soledad no siempre es una buena compañera. La soledad fue diseñada para los fuertes y mejores experimentados que viven de lo que le ha sobrado, es más común entre quienes recorrieron largos trechos.
La mejor habilidad de un buen viajante es la técnica para la sobrevivencia, sabe que los contratiempos se pueden presentar en cualquier lugar y en cualquier momento, no todo puede ser previsto, especialmente cuando se hace de la vida una aventura aún sea con los matices y los agravantes de la realidad que te pellizca la piel. No importa si “los valientes mueren jóvenes”, estos son los únicos que hacen de su exploración una apasionada misión en que el éxito se consigue no solo llegando al final sino logrando la acumulación de puntos cada vez que se vence un desafío.
No importa nuestra percepción del universo, que es como una telaraña rellenada de caminos por todas partes, pero interconectados. Las líneas paralelas son solamente una elisión del cerebro, de eso nos damos cuenta cuando llegamos al final del túnel donde la luz nos permite ver con claridad las vías invisibles que hacían de entradas y salidas, como en las autopistas.
Por esta razón podemos estar seguros que no viajamos solos, con nosotros marchan otros, algunos son partes nuestras, otros nos odian o nos envidian. Pero no importa, la mejor manera de lidiar con los malos compañeros, incluyendo aquellos que nos quieran negar la vida, es siempre ir adelante, nunca atrás. Dejarlos ir adelante es muy peligroso, nos pueden tender trampas o emboscadas en los recodos o en los precipicios. A todos nos asiste el derecho a la autodefensa contra los efectos de negros resentimientos.
Un caminante no obtiene experiencia antes de iniciar su camino, ésta la irá ganando sobre la marcha, en la medida en que confronta las dificultades. Entonces se dará cuenta que la vida no es para angustiarse sino para continuarla, que son inevitables los problemas y que la vida misma es un problema divertido. La diversión consiste en comprender con claridad la naturaleza de cada cosa y de cada caso. Por ejemplo, saber que todas las personas se pueden enfermar por los elementos que existen fuera y dentro del cuerpo. Saber que hay enfermedades que se curan u otras que no se pueden curar en el presente porque no se ha descubierto todavía cómo curarla, como se hizo con el descubrimiento de la vacuna. Saber que hay manera para evitar ciertas enfermedades, evadiendo exponerse a las infecciones y que para algo se existen métodos y técnicas que  ayudan a mantener en buen estado los alimentos que ingerimos, como es la refrigeración y la pasteurización, que fue atribuida a Luis Pasteur y que fue un gran aporte a la humanidad de ese caminante de la ciencia.
Para aún ilustrar mejor este recuadro sobre la vida como un problema divertido, es importante saber que para un caminante que tenga sobre sus hombros la seguridad y buen estado de otros caminantes que le acompañaran parte del trayecto o tal vez hasta el final, la prevención de los riesgos es imprescindible, aquella que por experiencia,  por habilidad, o por nuestras destrezas naturales conocemos. La gravedad de una situación personal no es sinónimo de fatalidad, uno se da cuenta cuando conoce a cabalidad el porqué suceden las enfermedades y las tragedias y también las calamidades colectivas. Tal vez la muerte sea un evento desgarrador pero no por eso deja de ser natural.
Nos referimos a aquellas que sabemos que nos hacen daño, pero no renunciamos a ellas por muy absurdo que nos parezca, a veces porque nos hacemos adictos o dependientes, como es el consumo de tabaco o de alcohol. Pero también podemos incluir los malos hábitos alimenticios como ingerir grasa, sal y exceso de azúcar. A estos se suma la ausencia de actividad física. Así el camino se complica cuando aparece un estado depresivo en el viajero producto de la impotencia y la frustración. Las cosas comienzan pequeñas y es peligroso dejarlas crecer dentro de nosotros sin saber su origen y su consecuencia, es como el cáncer que no se detecta a tiempo por descuido del paciente.
Tomando en cuenta que la vida es un caminar y que tenemos opciones de cuál ruta tomar en la telaraña virtual en la que nacemos, podemos concluir que el éxito no puede ser considerado una casualidad sino una determinación de la causalidad. Por eso cuando somos niños dependemos de nuestros padres para nuestra protección y sana orientación, también contamos con el amparo de las instituciones del estado, pero luego que nos hacemos adultos necesitamos recapacitarnos y asumir nuestras responsabilidades en el entorno personal y social y de una manera diáfana tener definidas las estrategias para convertirnos en triunfadores del camino.
Una de las mejores advertencias que puedo hacerles a mis compañeros de este caminar que demanda resolver un problema divertido, es tomar en cuenta que en el transitar de la vida no todo lo que se escucha o se dice es verdad, vivimos un trayecto transitados por muchos que no saben adónde van y para lo peor ni siquiera les importa. Por eso no se dejen guiar por otros ciegos o terminaran todos en el abismo. Aquí se incluyen aquellos que negocian con la mentira y tienen negocios utilizando a brujos y religiosos, que crean duendes que condenan tomando de base las primicias de asumidos principios morales,  aprendidas conductas o comportamientos que nos hacen súbditos fracasados del imperio del oportunismo. El hábito no hace el monje, no importa si lo ayuda.
Finalmente no se puede olvidar que el propósito de dormir es para continuar despierto y con al éxito no se llega sin enfoque ni consistencia. Todos tenemos éxitos en la vida pero muchos no saben verlo de esta manera porque erróneamente esperan llegar al cielo sin conocer la tierra. El mejor éxito es un respiro sucesivo para continuar la marcha.

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Y para qué carajo sirve el DIH?


Yris Cuevas

Para la mayoría de las personas, resultan desconocidas las siglas DIH e incluso su significado “Derecho Internacional Humanitario”, quizás por la falta de aplicación de este derecho.  

El Derecho Internacional Humanitario, también conocido como el “Derecho de la Guerra”, constituye un conjunto de normas internacionales de origen convencional y consuetudinario, dirigidas a ser aplicadas en los conflictos armados, internos o internacionales, que limita, por razones humanitarias, el derecho de las partes en conflicto a elegir libremente los métodos (modos) y medios (armas) de hacer la guerra y que protege a las personas y los bienes afectados o que puedan resultar afectados por ella.
Estas normas están contenidas en los denominados Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales,  con estos se busca restringir la barbarie de la guerra, es decir aquellas atrocidades que se comenten durante un  conflicto armado (guerra civil o entre dos o varias naciones), principalmente contra aquellas personas que no participan de las hostilidades (civiles, personal de salud, miembros de  organizaciones humanitarias), pero también protege a quienes resultan heridos en los combates, náufragos  o a los prisioneros guerra, así también a los monumentos, hospitales, iglesias y otras propiedades físicas, que se prohíbe ser atacadas o bombardeadas, salvo el algunas acepciones.
Sin embargo, poco se aplica este derecho y muestra de esto son los diferentes conflictos de los últimos armados de los últimos años, donde se ha acometido genocidio y destrucción masiva de edificaciones protegidas por este derecho.
  
Los  convenios de Ginebra se aprobaron  el 12 de agosto de 1949, por la Conferencia Diplomática para Elaborar Convenios Internacionales y entraron envigo en octubre de 1950.
El primero de estos convenios está destinado a proteger a las víctimas de la guerra y se refiere a la suerte que corren los heridos y los enfermos de las Fuerzas Armadas en campaña, pero no fue hasta 1950.
El II, para aliviar la suerte que corren los heridos, los enfermos y los náufragos de las fuerzas armadas en el mar. El III, es relativo al trato que deben recibir los prisioneros de guerra y el IV, el  que  nos ocupa en este momento, es relativo a la protección debida a  las personas civiles en tiempo de guerra.
Como muchísimos tratados, convenios, acuerdos y normas, estos instrumentos pasan desapercibidos y no se ponen en práctica, ni se sanciona a las naciones que los violan.
 En su artículo 1,  el convenio IV,  indica que; las Altas Partes Contratantes (firmantes) se comprometen a respetar y a hacer respetar el presente Convenio en todas las circunstancias.
El artículo 2,  establece: “Aparte de las disposiciones que deben entrar en vigor ya en tiempo de paz, el Convenio se aplicará, en caso de guerra declarada o de cualquier otro conflicto armado que surja entre dos o varias de las Altas Partes Contratantes, aunque una de ellas no haya reconocido el estado de guerra”.
En sentido general, este convenio establece en sus diferentes articulados, las medidas de protección que en toda las circunstancias se dará al personal civil, ya sea personas de la población, trabajadores y trabajadoras de los servicios  sanitarios, voluntarios, organismos internacionales y de socorro (ONU, Cruz Roja Internacional, etc), que no participan directamente de las hostilidades (mujeres, niños, niñas y jóvenes, ancianos), sin importar condición, raza, religión.
Ejemplo,  el artículo 24 trata de las medidas especiales en favor de la infancia
Y dice que:”Las Partes en conflicto tomarán las oportunas medidas para que los niños menores de quince años que hayan quedado huérfanos o que estén separados de su familia a causa de la guerra no queden abandonados, y para que se les procuren, en todas las circunstancias, la manutención, la práctica de su religión y la educación; ésta será confiada, si es posible, a personas de la misma tradición cultural”.
Las Partes en conflicto “favorecerán la acogida de esos niños en país neutral mientras dure el conflicto”, con el consentimiento de la Potencia protectora, si la hubiere, y si tienen garantías de que serán respetados los principios enunciados en el párrafo primero.
Además, harán lo posible por tomar las oportunas medidas para que todos los niños menores de doce años puedan ser identificados, mediante una placa de identidad de la que sean portadores, o por cualquier otro medio.
Pero la pregunta es,  qué pasa en conflictos como el que viven Israel y Palestina; se aplica el DIH?
Pues esta no es más que otras de las tantas normas violadas constantemente. El DIH, que forma parte del derecho internacional,  se remonta las normas dictadas por las antiguas civilizaciones y religiones, como normas reguladas surgió, precisamente a raíz de las crueldades que se cometen en las diferentes enfrentamientos armados y guerras modernas.  Este derecho, prevé la obligación de los estados de “respetar” y “hacer respetar” sus normas.
 La relación jurídica que se genera convencionalmente, vincula a los estados partes entre sí.
Este derechos prohíbe, entre otras cosas, los medios y los métodos militares que: no distinguen entre las personas que participan en los combates y las personas que no toman parte en estos, a fin de respetar la vida de la población civil, de las personas civiles y los bienes civiles; causan daños superfluos o sufrimientos innecesarios; usan daños graves y duraderos al medio ambiente.
El conflicto Israel Palestina es tan viejo como complejo,  y aunque la situación se ha visibilizado y se establece el origen de este conflicto  desde finales del siglo XIX, con el surgimiento de movimientos nacionalistas en Europa y Oriente Medio, no obstante, expertos e historiadores ubican este conflicto, miles años atrás,  en el ámbito religioso y ligado a la famosa promesa bíblica de la “tierra prometida”.  
El Estado de Israel nace en 1948,  y con él, a consideración de muchos, la inestabilidad geopolítica del Medio Oriente y el surgimiento del “terrorismo mundial de origen islámico”. 
 Los palestinos, no le perdonan a Israel  haberles desplazados de sus tierras, por lo que el conflicto entre ambos,  permanece latente y cualquier acción de una y otra parte, es motivo para iniciar las hostilidades, pese a las negociones que han realizado y de las que han logrado débiles acuerdos.
Desde el punto de vista bíblico, se dice que los palestinos,  habitaron esas tierras, mucho antes que los judíos, incluso, se dice que para lograr la llamada “Tierra Prometida”, los judíos, guiados por Moisés,  hace miles de años, quien tenía la misión de llevarlos allí desde Egipto, tuvieron que combatir con los pueblos que habitaban esas tierras para asentarse allí y fundar su nuevo hogar.
El territorio que ocupa Palestina es (una pequeña ´porción de terreno) situado en la costa del Mediterráneo Oriental, y con gran valor histórico y religioso. 
El movimiento sionismo formado durante el Imperio Otomano, este movimiento constituye  una rama del nacionalismo moderno y fue creado por el periodista Theodor Hezr, austro-húngaro de origen judío, la idea era lograr una entidad estatal para aquellos judíos que habían emigrado por el mundo, fue así como judíos europeos fueron haciendo sus asentamientos en ese territorio de Palestina, pese a ser un movimiento laico, por mucho tiempo Palestina permaneció bajo control colonial y otras provincias otomanas habían logrado su independencia.

Los inicios del conflicto se remontan al período colonial y al surgimiento de los movimientos nacionalistas en Europa y  Oriente Medio. Desde finales del siglo XIX, en las provincias árabes del Imperio otomano, se fueron desarrollando movimientos nacionalistas que reivindicaban la autodeterminación de la población autóctona haciendo valer su identidad árabe. Asimismo en Europa, al calor de la ola de nacionalismos, se articuló un movimiento singular, el sionismo, que propugnaba la creación de una entidad estatal para los judíos dispersos por el mundo.

Nadie sabe a ciencia cierta, quienes incurren en violaciones del DIH, de estos dos grupos en conflicto, Israel acusa al Movimiento de Resistencia Islámico, Hamás (la organización islámica palestina es el principal objetivo de la ofensiva israelí contra Gaza),este grupo gobierna a la Franja desde hace tres años, pero su origen es desde  finales de los años 70, cuando aparece un nuevo tipo de activismo islámico en los territorios ocupados y, desde los 80, la corriente de oposición islámica en Palestina estuvo representada por dos grupos principales: el Jihad Islámico y Hamas.

El recrudecimiento de este conflicto, que ha elevado la tensión en la frontera entre Israel y la Franja de Gaza,  aumentó el 12 de junio del presente año,  a consecuencia del secuestro y posterior asesinato de tres jóvenes israelíes en el territorio palestino ocupado de Cisjordania, los atribuyen a militantes de Hamas, este hecho, aunque estos niegan su participación alguna, e respuesta, un joven palestino de 16 años fue asesinado, corrió la misma suerte. La pérdida de vidas humanas desde ese momento se ha fijado en más de 400, principalmente de niños y niñas, los bombardeos israelís apuntan a los principales dirigentes de Hamas.

 Pero ambos se culpan de iniciar los bombardeos y de matar gente inocente, Israel asegura que se vio obligado a responder los ataques de Hamas, peor estos aseguran que lo que busca Israel es terminar de echar a los palestinos de los territorios que ocupan y desarticularlos por completo.
Israel dice que Humas en l últimas horas ha disparado más de 200 misiles desde la Franja de gaza. Para los que vivimos a este lado del mundo, se hace difícil entender las características del conflicto y quien de los dos grupos en conflicto, tiene la razón, Israel como Estado, dice que terminaran los bombardeos cuando Hamas deponga las armas, dicen que  solo atacan las estructuras de terror de Hamas, que no atentan contra la población civil, pero los partes de prensa, lo que ve el mundo es que de ambos lados se viola el Derecho Internacional Humanitario.
Israel ha expresado que este conflicto continuo es difícil terminar porque Hamas busca destruir a Israel como estado y no se van a dejar, (quién tiene la razón), lo único cierto en este caso es la cantidad de personas protegidas por el DIH, que han resultado lesionadas, en su mayoría muertas.
Estados Unidos y Egipto son los mediadores naturales en este conflicto, mediación que ha dejado mucho que desear. Hamas entiende que Estados Unidos, por mucho tiempo ha sido el mejor aliado de Israel y quien le ha proporcionado las armas con que “asesinan a cientos de palestinos”. También consideran que la Unión Europea y hasta Latinoamérica deben intervenir.
Hamas, dice jamás dejaría la lucha de hace 67 años por  su independencia y libertad, por lo que en este conflicto donde ninguna de las partes acepta responsabilidad, ni va a ceder de manera simple.
Mientras esto sucede, quien hará valer el DIH?
Realmente, hay debilidades en este derecho, sobre todo en los mecanismos de aplicación, cosa que han reconocido los organismos internacionales. En el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra, se dispone la concertación de acuerdos entre los Estados y los grupos armados, “lo que, a veces, puede facilitar mejores medios para imputar la responsabilidad”.
El sistema de las Naciones Unidas siempre, es quien  se ha encargado de dar seguimiento  y controlar el comportamiento de las partes en los conflictos armados., a través de sus organismos: La Asamblea General, el Consejo de Seguridad y actualmente, el Consejo de Derechos Humanos, mediante sus diversos mecanismos para hacer cumplir las responsabilidades de los Estados.
El presidente del Comité  Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberger, considero en el 2009, a propósito del 60 aniversario del DIH, que “hacer más operacional el artículo 1 entraña un gran potencial, y que hay acontecimientos alentadores a ese respecto, como, ejemplo, las Directrices de la Unión Europea, aprobadas en 2005, para fomentar la observancia del DIH por parte de terceros países y actores no estatales”. Si estas Directrices se aplican de forma correcta y rigurosa, son una herramienta única y posiblemente poderosa.
En definitiva, toda la comunidad internacional, así como los diferentes organismos y entidades a las que no le es vinculante el DIH, deben hacer causa común y hacer que se cumplan estas normas, porqué de “qué carajo sirve tener toda una normativa, sino se aplica y se defienden realmente los derechos que proveen”. 
Por: Yris Cuevas
   
Fuente: http://www.apuntodigital.net/2014/07/y-para-que-carajo-sirve-el-dih.html

La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...