jueves, 24 de febrero de 2011

El abismo de una confesión

Eramis Cruz

Todo en la vida parece tener un precio excepto la vida misma que supera todos los valores. Ningún sector de la sociedad sufre como la juventud los impactos de una modalidad de vida determinada por el mercado globalizado que se perfila gracias a los avances de la tecnología. En el pasado reciente se animaba a la juventud a creer en el cambio como una constante y a luchar por un sueño, en el presente se le hace creer que vive ese sueño. En realidad no tarda en descubrir que más bien vive su pesadilla. Nadie parece asumir responsabilidad frente a mal colectivo que amenaza y desgasta el bienestar general del porvenir de los más vulnerables, excepto los padres, cuando no es demasiado tarde. Claro que existen excepciones, pero estas no son el centro ni el referente por tratarse de lo menos común en nuestras comunidades.

Luego de leer en dos líneas lo que parecía el desenlace de una relación destinada al fracaso, recordé a un gallardo y atlético joven que me dijo delante de los presentes como lamentaba ser el hijo de una aventura. Fue la primera vez que le escuché hablar de esa manera, reprochando a su propia madre una circunstancia sin carácter retroactivo. Uno no puede concebir que la madre no tuviera madre aunque el padre fuera siempre un perfecto desconocido. Me hizo pensar que uno se siente con ciertos derechos después de su nacimiento, el cual es certificado por otros que nos merecen entero crédito. Por tanto, es un error garrafal sentir culpabilidad por ser hijo de perencejo, mengano o sutanejo, un pobre personaje, o tal vez un príncipe que garantiza la línea descendiente de su linaje.

Con este argumento traté de hacer reflexionar a una chica que escribía en una página social que llamaría malo a su corazón. Expresaba sin vergüenza alguna que no creería en al amor, que en lo adelante si algún hombre venía a ella, lo disfrutaría y luego lo despacharía. Esta joven no reparaba en el bajo nivel que incurría mientras era confortada por algunas de sus amigas, pero con un tinte de ironía. La responsabilidad social del individuo a veces parece ser un desafío a la modalidad de vida de la tribu o la antología que se revela a ser negada, manifestando el libertinaje en la ADN de los sectarios y caóticos incapaces de adoptar algún tipo de disciplina.

Los expertos están de acuerdo en término de la manera acelerada en que maduran sexualmente los jóvenes o mejor dicho los niños de esta nueva civilización. Se lanzan en relaciones humanas sin la debida preparación psicológica y emocional. Consecuentemente se ven envueltos en circunstancias generadoras de conflictos que muchas veces terminan en tragedias, cuando no, los padres tienen que adoptar medidas extraordinarias para compensar y balancear una situación que tiene un transcurrir de largo plazo.

El ejemplo más típico es la niña Araceli de una familia que vive en un residencial público en el sur del Bronx. Ella le dijo a Lina, su madre, que tenía tres meces de embarazo. Se lo dijo mirándola a la cara como quien confianza una sutileza o travesura. Como siempre sucede, Araceli tuvo que decírselo dos veces ya que la primera vez las madres creen que lo que oyeron no puede ser verdad, que oyeron mal el mensaje, o fue una decodificación errónea del proceso comunicativo. Ella le repitió las mismas palabras y luego siguió un monologo desconcertante. Su mundo se volcó al revés y luego dio otro giro de 360 grados al pensar cómo le daría la noticia al padre que por suerte era todavía su marido.

El problema de esta madre no comenzó con el anuncio del embarazo de su niña a los catorce años de edad, sino tres años antes cuando Araceli comenzó a llegar tarde de la escuela para cumplir con citas clandestinas con jovencitos carentes de reputación en la vecindad. Lina quiso volverse loca el día que se informó que el padre había encontrado la muchacha con un niño mayor que ella en su habitación pintada de rosado y decorada con graficas de icono de los medios. Lina creyó morirse el día que el hombre sorprendió la niña de nuevo con una chica de de su edad y en la misma habitación. La adolescente le confesó que se había dado cuanta finalmente cuáles eran sus preferencias sexuales. Ellos terminaron aceptando la situación. Pero ahora todo había cambiado y había que pensar en qué hacer. No se detuvo a pensarlo, como lo haría un pedagogo, pero era el inicio de un panorama familiar que agudiza las relaciones en el seno del hogar cuando las niñas tienen niños, engendro de padres que son niños.

Hice un intento y advertir a la joven de la página social recordándole que la gente suele decir que los desarreglos de la juventud se sienten en los años seniles. Si uno no se muere a destiempo, el mañana siempre llega. Como permites que jueguen con lo que expones y dispones como artículos en baratillo, y luego te quejas de que nadie pagara el precio que merecías, no sólo lo que tienes sino también lo que eres. La estética existe en los ojos de quien la mira y creo, de la misma manera, que nuestros valores se elevan en la medida en que nos damos cuenta que les poseemos y que estos no dependen ni de la oferta ni de la demanda porque no están a la venta, no los determinan la competencia ni los desafueros.

La gente también dice que un clavo saca otro, pero aun así, depende de la madera que lo contiene, eso es válido cuando se intenta sacar el clavo, olvidando el efecto depresivo del hueco. En otras palabras, debemos evitar la reincidencia o los errores recurrentes, especialmente cuando el remedio es peor que la enfermedad. La dulzura de la venganza trae consigo sus amarguras, del mismo modo que el despecho puede traer peores consecuencias o inesperados resultados. En conclusión debemos reconocer que somos seres con responsabilidades, incluyendo aquella que nos debemos a nosotros mismos. “Quien siembra malos vientos, cosecha tempestades”. Me fascina esa canción que dice que “la gente tira a matar cuando volamos muy bajo”.

El joven de nuestra historia reprochaba una aventura de pasiones desaforadas de la mujer que le trajo al mundo hacía treinta años, pero la niña Araceli es de la época de Twitter y Facebook. Ambos casos tienen sus afinidades y demandan de la sociedad una mayor inversión en los medios que hagan posible la educación de la juventud en materia de sexo y aptitudes en término de la vida, en lo personal y lo social, para lograr un equilibrio en el entorno familiar.

lunes, 14 de febrero de 2011

QUIEN SE ENAMORA



Los efectos del amor
ES UN NEUROTRANSMISOR CAUSANTE DE LOS CAMBIOS FISIOLÓGICOS QUE SE EXPERIMENTAN CUANDO LLEGA EL ENAMORAMIENTO

Li Misol
li.misol@listindiario.com
Santo Domingo

Un intercambio de miradas, un roce o un apretón de manos es suficiente para desencadenar la atracción, sensación que se convierte en el gatillo que detona el enamoramiento. Todo el mundo lo ha sentido: “Te da una intranquilidad, falta de apetito, esa sonrisa que no se te borra de la cara y, por supuesto, las mariposas en el estómago te anuncia que estás queriendo a alguien de una manera especial”, dice Marcia, de 22 años. Y es que, en los primeros estadíos, hay más de físico que de espiritual en el amor.

Por años científicos de todo el mundo han ido tras la pista de Cupido y de los cambios que sus flechazos provocan en el ser humano. Nadie lo vive igual, pero hay efectos comunes que se producen cuando una persona comienza a gustar de otra. La psicóloga Evelyne Santos Cucurullo puntualiza que los esfuerzos de la ciencia en este sentido tienen sólo 13 años, pero los hallazgos han sido significativos.

Estudio del amor
Los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, postularon la teoría que asocia al sentimiento del amor con la feniletilamina, “un neurotransmisor que se desencadena con la atracción por otra persona y que se ha comprobado está presente en productos como el chocolate y el queso”, indica Santos Cucurullo. Así se comprueba que regalar chocolates un día como hoy exacerba todavía más las pasiones.

El amor no es un sentimiento meramente abstracto, no se resigna a la etiqueta de sublime o divino: es muy humano, muy físico. Las sensaciones y modificaciones fisiológicas que se experimentan cuando ocurre el enamoramiento (vigilia, excitación, taquicardia, enrojecimiento e insomnio) tienen su origen en la liberación de feniletilamina, sustancia que además es un precursor de la dopamina que es la substancia responsable de las sensaciones del amor romántico, según la teoría de Helen Fisher.

“Cuando alguien se enamora en su cerebro hay un desbordamiento, la persona suda, tiene un nudo en la garganta, siente algo en el estómago, pierde el apetito y el sueño, hay personas que se sienten ansiosas, nerviosas o intranquilas”, dice la psicóloga, pero quizás la sensación más perceptible es la euforia, debido a que la feniletilamina y la dopamina actúan como narcóticos.

El amor va de lo concreto a lo sublime
Después de la atracción inicial llega el momento del coqueteo, del mutuo cortejo, de la conquista. Para la psicóloga y sexóloga Ana Simó, del Centro Vida y Familia, cortejar no es más que una serie de permisos que se piden para llegar posteriormente a una relación amorosa, sea esta seria o no. Las señales son infinitas.

Los hombres, para captar la atención de una chica se estiran, se paran derechos y suelen exagerar los movimientos corporales. Las mujeres muestran interés con gestos muy femeninos como caminar moviendo más sus caderas, levantar la ceja, arreglarse el pelo, ruborizarse, mirar con timidez. Una vez hay contacto visual, no se puede ignorar ese “objeto del deseo”.

En el aspecto del coqueteo, todos son distintos, y hay una significativa diferencia marcada por el sexo. Mientras un hombre puede ser esencialmente visual, la mujer necesita fantasía o buena conversación.

Lo importante de este momento previo, es que puede dar la pauta en torno a si se continúa hacia una relación más seria, o si todo queda como una experiencia “light”.

De atracción a amor
La psicóloga y terapeuta Evelyne Santos Cucurullo explica que darse el tiempo necesario para elegir pareja es importante. “En nuestra cultura se promueve mucho que la gente se case y tenga hijos joven, pero no funciona igual para todos, algunos necesitan más tiempo, quieren conocer y decidir, por eso debemos educarnos en las relaciones afectivas, que comienzan en la infancia”, dice.
El sexólogo John Money planteó la teoría que a partir de los cinco años de edad la persona hace un mapa del tipo de pareja que quiere en la vida, de manera inconsciente.

Esto pone en duda el cliché de que existe o no la “media naranja”, el “alma gemela” o “la otra mitad”, la persona perfecta que está destinada a compartir la vida con cada uno o cada una. No se trata de encontrar complementos o suplir carencias, sino de compartir un camino.

Paso a paso
Para encontrar la pareja adecuada no es suficiente sentirse muy enamorado, ver por sus ojos, sentir que se es capaz de morir por esa persona. No olvide que la feniletilamina inunda el cerebro y obnubila. Para conseguir el éxito hay que vivir cada etapa de la relación. Primero está la atracción “que puede ser física o emocional”, dice Santos Cucurullo. Luego llega la incertidumbre, donde se empieza a dudar y a valorar si hay un futuro juntos.

“Después viene la exclusividad, que es donde te das cuenta de que esa persona es la que quieres”, indica la psicóloga, aunque detalla que puede ocurrir el desengaño. Más tarde sobreviene el ansiado compromiso, que deriva en muchos casos en la formalidad del matrimonio. Cada parte del proceso toma tiempo, y amerita de madurez y seguridad para poder ser honestos. No todo es color rosa o un cuento de hadas, sino muy al contrario, vivir en pareja es un reto constante.

Mantenerla
Si se llega a nivel de compromiso, quiere decir que se ha superado ese fuego pasional del inicio de la relación y que se establecen otros vínculos. La entrega, la fidelidad y una alegría más madura llegan en esta etapa, pero no significa que haya que descuidarse. “La vida en pareja implica ver al otro como un espejo, que lo que se dé sea recíproco, de lo contrario habrá depresión, tristeza y sufrimiento: un vacío emocional”, comenta Santos Cucurullo.

La especialista cita a Walter Risso en su libro “No morir de amor”, quien ofrece dos consejos para una relación de pareja exitosa. Primero hay que ser ser sutil y cuidadoso, es decir, no burlarse de los defectos y debilidades del otro. Sume a esto el no actuar con indiferencia, pues cuando hay un comportamiento distante hay abandono emocional “y esa es una forma de violencia”, dice la psicóloga.

LOS BENEFICIOS DEL BESITO MATUTINO
Más que solo cariño: Un estudio realizado en Alemania reveló las bondades del muchas veces ignorado beso matutino. “Se comprobó que un 30 por ciento de las personas acostumbradas a besar a su pareja en las mañanas ganan más dinero, sufren menos accidentes de tránsito, y están más positivas y productivas, además las relaciones fueron más duraderas”, dice Santos Cucurullo. Ese simple saludo es el mejor indicador de una relación sana.

Los tipos de amor
Eros: amor pasional, se nota en las primeras etapas del noviazgo. Filia: amor amistoso, el empático, que permite ponerse en lugar del otro. Ágape: amor que da, pero no como un sacrificio, sin esfuerzo, porque es recíproco.

Fuente: http://www.listin.com.do/la-vida/2011/2/13/177321/Los-efectos-del-amor

miércoles, 9 de febrero de 2011

No me basta ni bastante

Eramis Cruz

Tengo que insistir, yo creo en la liberación del hombre, de ese hombre o mujer que cuenta con este mundo ¿No es un mundo maravilloso? Enseñemos a nuestros hijos que deben contribuir con el bien de los demás. No es de cristiano enfatizar en el sufrimiento, en ver las guerras y los males de la tierra como una condición necesaria para poder alcanzar un futuro mejor, sea en esta vida en lo la próxima, para aquellos que así lo creen.

Me arrojan sobre la cabeza un baldo de agua fría aquellos que me tratan de engañar con cuentos de caminos, ¿hasta cuándo vamos a continuar con esto? El clero siempre ha estado al lado del poder, cuando no compartiendo el poder. Las religiones son las responsables de allanarle el camino a los opresores de los humildes, de la gran mayoría. Y no dejan de oprimirles hasta que los oprimidos se dan cuenta de la jugada. Esa es la gran conspiración de la humanidad desde hace mucho tiempo.

Los países que han causado grandes destrucciones en el mundo, son países que tienen a Dios como escudo y bandera, ejemplos simples son España, Inglaterra, Italia y Estados Unidos, para solo mencionar unos cuantos de los últimos tiempos. La misma biblia está saturada de historia de los más fuertes que hicieron la guerra contra los más débiles, según ellos con el consentimiento de Dios. Para que algo sirva para todo el mundo y todo el tiempo, debe de ser sujeto de imprecisiones que no resisten la disciplina de la ciencia o la investigación objetiva, en otras palabras, la fe está por encima de la razón. Lo que no se entienda por la fe ha de entenderse por la fuerza (armada o desalmada).

Pero no solo el opresor se ampara en Dios, también lo hace el alienado que cree que tiene algo que perder poniéndose en contra de quienes mienten y manipulan. Y también aquel que cree que se va a ganar la vida eterna gozando de lo lindo a cambio de unas cuentas verborreas baratas. Para hacerse un buen médico hay que tener la vocación, quemarse la pestaña en una universidad, especializarse y tener una buena reputación.
Toda para tener un estatus social, dar un servicio satisfactorio y ganarte un sueldo digno. Dicen que un buen médico nunca termina de estudiar y mejora sus habilidades con la práctica y la observación. Esto para solo mencionar una carrera entre muchas.

¿Para ganarte la gloria eterna que debes hacer? Lo primero es arrepentirte, porque aquello de amar a tu prójimo como a ti mismo sabes que no va a suceder, y cuando sucede el acto se pierde en el heroísmo o el ejecutor esta desvinculado de esas razones netamente espirituales. Se imagina usted que las sociedades hicieran exactamente eso, y los jueces no condenaran a los criminales porque dicen estar arrepentidos de corazón. ¿Por cuál razón las cosas divinas deben estar tan desvinculadas de las humanas si los hombres fuimos creados a la imagen y semejanza de Dios?

No podemos negar que hay mucha gente buena, humilde de corazón, y gente con quienes se llenará la casa del señor, a esos muy humildes, cómo es posible que les despejemos de lo único que les ayuda para tener una esperanza frente a la inmoralidad del mundo, frente a la opresión del el mundo. No creo que cuando se habla de los humildes nos estamos refiriendo a los pastores, obispos y señores eclesiásticos, incluyendo a las hermanas, bueno, pero ya sabemos, todo se puede arreglar en la viña del señor, nos referimos a los humildes de corazón, así se salve el alma. Según esa concepción que pretende hacerse eterna, el alma se salva después de la muerte, y el cuerpo que sufra para purificarla, mientras el sistema económico se aprovecha de la fuerza física del cuerpo que demanda de medios tangentes como salud, medina, alimento y educación.

Ese panorama tiene sentido bajo el supuesto cultural y desde una perspectiva donde las cosas son eternas, donde se retrocede de lo malo a lo peor, donde no se avanza de lo bueno a lo mejor. Se imaginan si Juan Pablo Duarte, Martin Luther King Jr, Gandhi, José Martí, e inclusive el mismo Jesucristo hubiesen sido hombres movidos por ese tipo de pensamiento o concepción. Ahí está el dilema, el uso y el abuso, toda una corriente del pensamiento, en el mismo centro de la concepción del mundo, donde la posibilidades de éxito, o la deriva hacia el fracaso depende de la medida en que el ente pensante escudriña y hace suyo lo que se le enseña como único, incondicional e imperecedero.

Peor aún, no eres libres para diferir, como no es posible quemarte, se te asume condenado al infierno después de la muerte, será colocado a la izquierda el día de gran juicio, como se la izquierda en verdad fuera peor que la derecha. A nadie le importará sobre los otros factores de tu vida, polvo eres, atrás quedaron los parámetros de tu estérica y los valores de tu origen, simplemente no tienes alternativa. Desde cuando esta ridiculeces pueden tener sentido, al menos que no sea por medio de la opresión moral o como producto de la ignorancia, una ignorancia que muchos no reconocen, porque reconocerse ignorante es cosas de hombre educado y cociente de sus límites, como una condición para descubrir la verdad que bajo los sofismas se nos oculta, con intención política o sin ella.

Cuando somos libres hacemos nuestra misión hacer libres también a los demás. Uno no es libre mientras en su interior es un esclavo de la mentira. Por eso toma tanta realza la expresión “conoced la verdad y la verdad os hará libres. El problema se complica y la complicación es más aguda debido a que los supersticiosos son diestros presentándose como dueños de la verdad absoluta y son la única alternativa moral de la sociedad. Para esto presentan a la sociedad como podrida, lo gobiernos guiados por el demonio y el mundo sin futuro ni luz. Dicen que todo pasará y que está profetizado, pero nada tiene fecha ni programa, todo queda en la incertidumbre. Está escrito y basta bastante. Lo escrito, escrito está sea sobre papiro o en disco compacto. La escritura realmente escaló a lo sagrado cuando el mundo era analfabeto o sin acceso a la grafía y era un privilegio de los predestinados y poderosos.

La primera víctima es exactamente Jesucristo, un hombre que hace muchos años murió de la peor manera y lo hicieron hijo de Dios para que su aspecto humano careciera de sentido. Esa fue una condición para convertirle en lo que es. Jesús simplemente era un hombre de su tiempo, un visionario, y sus verdades están ahí, pero son para ser predicadas, no practicadas sino por tontos útiles esclavos del miedo y oprimidos de la teología. ¿Por qué fue detenida aquella corriente cristiana llamada Teología de la liberación? No es que se menosprecie el trabajo social de las iglesias, pero este no pasa de ser paliativos a los males generados por el mismo sistema que estas sustentan.
Yo quiero insistir de nuevo, no me basta ni bastante, no se debe poner traba al camino de la felicidad, especialmente si se trata de la felicidad de tantos y tantas, sean estos tontas, tontos o superdotados. La razón por la que no logramos un mundo mejor ya está expuesta, un ciego no puede guiar a otro ciego. El que tenga ojos que lea, que esto no se ve en la televisión de alta definición.

martes, 8 de febrero de 2011

El tigueraje y las pandillas del terror

Eramis Cruz

No hace mucho tiempo el sistema le sacaba ventaja a las dictaduras cuando un dictador podía monopolizar el Estado en favor suyo y sus familiares, incluyendo sus allegados políticos. En la actualidad el llamado proceso de desarrollo sostenido se alimenta del libertinaje, el crimen organizado o no, porque un pueblo aterrorizado, con miedo de salir a las calles ve obstruida su libertad y sus derechos. Ellos lo saben y por eso no se preocupan por corregir el problema, pasa en muchos países, pero México es ahora el peor. Es difícil creer que el Estado con sus fuerzas armadas y otros recursos no pueda con las pandillas de muchachitos armados, pero cuando es el pueblo el que protesta, entonces si sacan sus tanques y sus ejércitos y policías, incluyendo a los calieses del servicio secreto y mercenarios al servicio de la CIA, como pasa en Egipto. Y por eso es que no hacen nada, porque les conviene que el pueblo viva con miedo al tigueraje, no olviden cómo Balaguer fue tolerante de la Banda Colorá, que no parece avergonzar a sus defensores, del mismo modo que Leonel Fernández es tolerante del tigueraje armado que mata por un celular a cualquiera. Claro que los intercambios de disparos en las esquinas por guardias y policías, es un modo de legalizar la situación, creen tener licencia para matar, como forestaros de películas del oeste.

Se sabes muy bien que el problema afecta directamente a los barrios marginados y sectores populares, no a los privilegiados de la clase alta, con algunas excepciones, que en la mayoría de los casos son de carácter conspirativo o del tráfico de drogas por los que hacen dinero que luego limpian en los bancos propiedad de accionistas de sacos y corbatas. Será mejor que hablemos claro. Es de esta manera que todo un pueblo resulta intimidado por grupitos criminales. La única razón por la que el Estado existe es para proteger y garantizar el bienestar general del pueblo, pero los ricos, los grandes empresarios, los mafiosos, y todo un conjunto, protegido en las instituciones, y valiéndose de la personalidad jurídica de éstas, usan el Estado para garantizar sus beneficios y tener control para hacer perpetua esa condición de poder.

La frustración social de mucha gente también contribuye con la violencia pandillera y el tigueraje, porque no hay empleos para los recién graduados, y los corruptos gubernamentales son ejemplo del decoro, mientras el tráfico de influencia debilita e invalidad el papel de las instituciones y la inviolabilidad de los derechos constitucionales. Algunos terminan resignándose a los que Dios quiera y se protegen con una manta fatalista reafirmado que la que está para uno no se tuerce y que cada cual viene al mundo predestinado para lo que sea. O como decía me padrastro “que lo cuaito poquito no son de nadie” y así justificaba una buena borrachera con su ínfimo salario.

Lo que más moleste es, es se quiera pasar gato por liebre, cuando se quiere tildar de terroristas a los trabajadores indocumentados, para disfrazar sus ataques a los económica y socialmente vulnerables a unas leyes de inmigración mal aplicada la cual se niegan a modificar, un referente a esta situación son los haitianos en nuestros país, y los latinos en Estados Unidos. Este país no está exento de esta situación con los que ocurres en las grandes ciudades y en los residenciales públicos.

Por eso es que los ciudadanos de un país, debe salir de la ignorancia y ganar conciencia, esa que no se consigue con la educación formal porque ella también está controlada por el estado. Lo mismo pasa con los medios de comunicación y con las iglesias o mejor dicho el clero. Pero como dijo Lincoln, no es posible engañar todo el pueblo todo el tiempo. Hoy cosas que no se tumban pero terminan cayendo por su propio peso.

El avance de la historia no es un círculo vicioso, y muchos que lo niegan porque no les conviene compartirlo. Toda lucha social es una lucha económica, aun este influida por otros factores y formulas. La violencia de las pandillas y el tigueraje es un obstáculo, expresivo fiel de la crisis producto de un mundo globalizado carente de muchísimas definiciones, que tarde o temprano terminara en una confrontación de fuerza. Los sectarios que se disfrazan con el término diafanidad, ignoran que el pueblo siempre tiene la razón.

sábado, 5 de febrero de 2011

José Martí y sus circunstancias




Por ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

Los datos biográficos esenciales de José Martí son harto conocidos por todos nosotros como para repetirlos ahora, y mucho menos si deben constreñirse al breve espacio de una charla.(1) Pero entendemos que lo que se espera de esta charla no es esa tarea que se disputarán la ninfa Eco y un salero de Cellini. De lo que se trata, en cambio, es de ver a Martí en diálogo con su época, la que le tocó vivir, la que contribuyó a hacerlo y él contribuyó a hacer. Aunque tampoco podemos anunciar novedades en este orden, un hecho es digno de señalarse desde el primer momento: que Martí nos dé la impresión de haber sido, y que nos perdone el Maestro emplear otro idioma que el suyo: The right man at the right place at right moment, lo que acaso pudiera traducirse más o menos: "El hombre apropiado en el momento apropiado". En su vida vertiginosa no parecía haber instante que pudiera desperdiciarse: sea dicho esto, por supuesto, sin la menor concesión a una suerte de fatalismo mágico. Ya sabemos que nadie escoge nada de su nacimiento: ni el hecho mismo de ocurrir ni progenitores ni lugar ni tiempo. Pero una vez que tales cosas (y otras) nos han sido dadas, no somos meros juguetes de ellas, aunque ellas nos impongan coyunturas insoslayables. De manera espléndida expresó este hecho Marx al decir: "Los hombres hacen su historia, pero no la hacen a su propio arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado". Eludiendo el escandaloso plagio hecho por Ortega y Gasset de estas líneas, intentemos ver a Martí y sus circunstancias inmediatas y mediatas.

Es bien sabido que Martí nació en el seno de una familia humilde en 1853 y en Cuba, una de las últimas colonias españolas en América, situada en las Antillas: o, como ahora se prefiere decir, en el Caribe. Estos datos, por sí solos, nos dicen cosas sobre Martí. Cinco años antes de su nacimiento, la Revolución de 1848 había conmovido a varios países europeos. En los más desarrollados de tales países, la burguesía y el proletariado iban a dar entonces, juntos por últimas vez, batallas comunes. De la traición de la burguesía a esa comunidad surgiría con mayor firmeza la validez del Manifiesto del Partido Comunista publicado en 1848 y redactado el año anterior por los jóvenes Carlos Marx y Federico Engels. (Ello conduciría en 1864, a la Primera Asociación Internacional de Trabajadores). En los menos desarrollados de aquellos países, la Revolución del 48 adquiriría visos de guerra de liberación nacional, y engendraría héroes en parte parecidos a los que en el primer cuarto de siglo habían peleado guerras relativamente similares en la América de Martí, y en parte similares al propio Martí. Por otra parte, dos años antes de nacer éste, era ajusticiado en La Habana el mercenario venezolano Narciso López, con lo que recibió un golpe el movimiento anexionista. Y en el propio año 1853 morían desterrados dos cubanos ilustres, el reformista Domingo del Monte y el primer gran pensador independentista de Cuba: Félix Varela.

La condición antillana o caribeña de Martí, como se ha dicho más de una vez, le es esencial. La fulgurante experiencia de Haití, cuya guerra de independencia inaugura la del resto de la América Latina, paralizó a los hacendados criollos de las Antillas, quienes, temerosos de ver repetirse con sus comarcas los sucesos haitianos, decidieron aceptar, antes que "la estrella que ilumina y mata", "el yugo" español durante muchas más décadas que sus pariguales del continente. Esto abriría posibilidades entonces insospechadas a clases populares, como aquella en que Martí naciera, y otras aún más oprimidas, que si bien tuvieron un papel destacado en las guerras independentistas suramericanas, fueron totalmente desplazadas del poder en los sucesivos y turbulentos gobiernos que siguieron a la separación de España en pueblos sin la osamenta estructural que les hubiera hecho posible un crecimiento semejante al de las trece colonias.

Primera formación de Martí

Volvamos por un momento al año del nacimiento de Martí. En el tomo seis de la voluminosa Historia general de las civilizaciones publicada bajo la dirección de Maurice Crouzet (Barcelona, 1960, p. 115) se lee lo siguiente: "Los años de 1853-1871 son singularmente agitados. Un soplo guerrero pasa por Occidente". Estos son los años de la primera formación de Martí. A continuación, el libro aduce algunos ejemplos de ese "soplo guerrero": la guerra de Crimea de 1853-56 (en la que, por cierto, participó como oficial Tolstoi, lo que le daría materia prima para su extraordinaria novela La guerra y la paz); las guerras de Italia de 1859, la guerra de los Ducados de Slewis y Holstein en 1864, las guerras austroprusianas y austroitalianas en 1866, que "transforman el mapa de la Europa central".

A esos enfrentamientos bélicos europeos se suman algunos de importancia en el hemisferio occidental. Así, entre 1855 y 1860, cuando fue ajusticiado en Honduras, el filibustero yanqui William Walker trató de repetir la aventura tejana en Centroamérica con la finalidad de anexarla al conjunto de estados esclavistas del país nacido de las trece colonias. (¡Qué resonancia adquiere en estos días ese torvo proyecto de lo que Martí llamó en 1891 "el águila de López y de Walker"!).

El propio país del águila no se encontraba aún, al concluir la sexta década del siglo XIX, suficientemente consolidado. Por una parte, se hallaban los estados del norte, industrializados, portadores de un capitalismo que requería crecer a toda costa. En los estados del sur, en cambio, una sociedad (...), con rezagos feudales, la hacía más afín a muchas de nuestras patrias que al norte de su propio país. El conflicto parecía inevitable, y, en efecto, estalló y dio lugar entre los años 1861 y 1865 a la Guerra de Secesión: una guerra históricamente positiva, porque hizo triunfar a un sistema más avanzado sobre otro más atrasado; y, a la vez, la única guerra grande que ha tenido lugar en el territorio de lo que hoy son los Estados Unidos, los cuales, como se sabe, han salido no solo incólumes sino fuertemente enriquecidos de las dos llamadas Guerras Mundiales de este siglo (siglo XX, n. de la R.). No es extraño que en los Estados Unidos, al hablarse, refiriéndose al pasado, de "la guerra", se está pensando en aquella, de la que nos separan más de ciento veinte años, pero en la cual perdieron la vida un millón 320 mil habitantes. Ni es extraño escuchar hoy a gente del sur de los Estados Unidos hablar con inapagado rencor de aquella contienda bélica como de una imposición del norte. Así fue, sin duda, aunque debamos repetir que el balance histórico resultó positivo, y no porque se hubiera propuesto y logrado la emancipación de los esclavos, como durante tanto tiempo se dijo que aún hay candorosos o maliciosos que lo mantienen, sino porque permitió la plena expansión del capitalismo, con la nueva esclavitud del proletariado, particularmente cruel con el negro; un capitalismo cuyas virtudes pronto iban a revelarse junto con sus defectos, y a pesar ominosamente sobre nuestra América. Sin embargo, es más que comprensible que el niño Martí viera con simpatía a aquel a quien años después llamó "el leñador de ojos piadosos": el astuto y larguirucho Abraham Lincoln, a quien también vieron con simpatía hombres tan inequívocamente revolucionarios como Marx y Engels.

La Guerra de Secesión terminó de consolidar en el continente un voraz proceso de crecimiento que había llevado a las ex colonias del litoral Atlántico hasta el Pacífico, y de las fronteras con Canadá hasta el golfo de México, en un proceso que incluyó una de las guerras más inicuas libradas en este hemisferio: la que entre 1846 y 1848 arrebató a México más de la mitad de su territorio.

Por otra parte, el propio México iba a conocer contemporáneamente la agresión de tres países europeos, España, Inglaterra y Francia, agresión que al cabo quedó limitada a esta última, entonces bajo la égida del "pequeño Napoleón", hecho poder en la resaca reaccionaria que siguió al fracaso de la revolución del 48, en circunstancias que Marx estudió magistralmente en su opúsculo El 18 Brumario de Luis Bonaparte. La agresión a México tenía como finalidad imponer al emperador Maximiliano de Austria, el cual giraba en la órbita del Segundo Imperio francés. Entre 1862 y 1867, esta pretensión costó a México una cruenta guerra en la que, de un lado, junto a los invasores, se alinearon las fuerzas más reaccionarias del país, mientras en defensa de este se juntaba el pueblo encabezado por los elementos de una naciente burguesía nacional en ascenso revolucionario que contó con la jefatura insigne de Benito Juárez con justicia llamado Benemérito de las Américas. El triunfo de las fuerzas revolucionarias, la ejecución de Maximiliano y al afirmación de aquella clase constituyen capítulos decisivos en la historia de nuestra América y ejercerían inmensa influencia (como en orden bien distinto los hechos estadounidenses) en la vida y el pensamiento de José Martí.

En Europa, entre 1870 y 1871 acaban de formarse las naciones italianas y alemana: al logro de la primera contribuirá una de las figuras más amadas por Martí: Garibaldi. En 1871, sobre la derrota francesa ante la potencia germánica lidereada por el canciller de hierro Bismarck, surge en París la relampagueante Comuna, el primer gobierno proletario del mundo, lamentablemente vencido en nos cuantos meses.

Mientras tanto, un notable acontecimiento tenía lugar en tierra cubana. El grupo más radical y consecuente de los hacendados cubanos de la parte oriental de la Isla lleva a cabo la hazaña fundadora de la nación: lidereado por el abogado Carlos Manuel de Céspedes, hace estallar la guerra independentista contra España en La Demajagua, el 10 de octubre de 1868. En la misma ocasión, Céspedes da la libertad a sus esclavos. Ha cortado así los dos grandes lazos que impedían el pleno desarrollado del país: la sumisión política a España y la esclavitud. Creo que todos estaremos de acuerdo en que este hecho fue la experiencia forjadora esencial de José Martí. Aunque con solo quince años al estallar la contienda, Martí es, y no debe olvidarse nunca, un hombre del 68, aunque no solo eso. Aquel adolescente precoz escribiría en favor de esa causa, y por ella sufriría presidio político y destierro. Su devisa, estampada en un texto periodístico juvenil: "O Yara o Madrid", no lo abandonaría ya nunca. "Yara" (donde tuvo lugar la primera acción bélica de los insurrectos) era para él la herencia nacionalista que ya había engendrado movimientos rebeldes rápidamente aplastados, y también figuras extraordinarias, como el Padre Varela, el poeta Heredia, el filósofo José de la Luz y Caballero, y su propio maestro, el poeta Rafael María de Mendive, a través del cual recibió mucho de esta herencia. En esa estela se habían formado hombres del calibre de Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte, que encontrarían en Martí un seguidor y un panegirista excepcional.

Experiencia española

Desterrado por patriota, Martí parte hacia España a principios de 1871. Demos por conocidos los estudios que allí realizó y las polémicas en favor de Cuba en que tomó parte, para insistir en lo que consideramos las cuestiones fundamentales de su primera larga estadía española, que se extenderá hasta finales de 1874. Por una parte, Martí conoce desde su interior el carácter carcomido y arcaico del régimen imperante en España, y en consecuencia de la metrópoli de su patria. En segundo lugar, su insaciable condición de asimilador lo lleva a incorporarse cuanto de vivo le ofrece lo mejor de la gran herencia cultural española, de su literatura a su arte, de sus moralistas a sus místicos. No menos importancia que lo anterior (y en ciertos puntos, más) tendrá el hecho de que en España Martí va a asistir al azaroso alumbramiento de la primera República española, cuando en 1873 Amadeo de Saboya, a quien Engels llamó el primer rey huelguista de la historia, abandona la corona española y precipita el advenimiento de una República a la que le faltaban maduración, lucha, pueblo. Si en 1871, recién llegado a la Península, Martí había denunciado en un desgarrador panfleto los males de El presidio político en Cuba, apenas ha alboreado la República cuando ya le enrostra otro texto capital; La República Española ante la Revolución Cubana. En él Martí insta al nuevo régimen a ser consecuente con sus presuntos ideales, y a otorgar a Cuba los beneficios que pretende para sí. Tal cosa no ocurrirá, y Martí podrá conocer las manquedades de un liberalismo que ve en sus estrecheces y ruindades. El liberalismo, sin embargo, era por obligación la ideología de los revolucionarios cubanos de entonces: lo que plantea al joven Martí un dilema cuya solución tardará años en resolver, aunque ya desde ahora se encuentra situado en lo que podría llamarse la extrema izquierda de esta postura. Esta realidad se radicalizará aún más cuando, derrocada la destartalada República por un golpe de Estado, Martí ve al pueblo de Zaragoza, donde habitaba a la sazón, defender en las barricadas un régimen que, aunque insuficiente, le ofrecía algunas esperanzas. Como en otras ocasiones, en uno de los poemas de sus Versos sencillos evocará esta experiencia (nos referimos, claro, a aquel que comienza: Para Aragón en España...).

En la América nuestra

Trasladado a México, donde llega en febrero de 1875 y donde permanecerá hasta finales de 1876, Martí entra, deslumbrado, en su América. En aquel país vivirá los últimos alientos de la etapa jurista, es decir, las consecuencias de la Reforma con que se había manifestado, de la manera mas radical posible para su circunstancia, la burguesía revolucionaria en ascenso del país hermano. Es otro el liberalismo que Martí ve allí. Y es muy otra la historia que asume de inmediato como suya. Este país ha perdido más de la mitad de su territorio a manos de los Estados Unidos; este país ha sufrido el intento de recolonización por Europa y ha vencido, decapitando a un monarca de aquel continente; este país ha mancornado la Iglesia católica, privándola de sus privilegios; este país, con un rico pasado aborigen, ha tenido a su frente a un indio puro, y muchos otros, o mestizos de español e indio, ocupan sitio prominente en la República; en este país ve surgir con simpatía las luchas obreras. Este país, que no es Europa ni los Estados Unidos, será para él el pórtico de lo que pronto habrá de llamar Nuestra América. Tienen razón los mexicanos cuando consideran a Martí uno de los suyos. En lo adelante, sin dejar de servir apasionada y minuciosamente a la patria chica que lo vio nacer, la patria verdadera de Martí, en camino hacia la Humanidad toda, será la que se extiende del río Bravo a la Patagonia, e incluye las que llamará "islas dolorosas del mar".

La causa por la que lucha se ha vuelto tan inmensa como las montañas, selvas y pampas del continente que lo llena de orgullo, alegría, preocupación y esperanza. Poeta, periodista, traductor, crítico, dramaturgo, animador cultural, luchador siempre, en México aparece ya el hombre de cuerpo entero que sus quince años anunciaban con tanta certidumbre. Pero en México también se topará Martí con uno de los males más arraigados de la política latinoamericana después de la separación de la metrópoli: el caudillismo, el cual, en este caso, verá encarnado en Porfirio Díaz. El triunfo militar de este último, a fines de 1876, sobre el gobierno legalmente constituido, abrirá además el camino a un sector de la burguesía mexicana plegado a los intereses norteamericanos y amparado en una versión del positivismo considerado por los llamados "científicos" como bandera del progreso: Martí rechaza esta versión con la misma energía con que rechaza el golpe de Estado de Díaz, abandonando el país.

Su próxima estancia latinoamericana, que ocurre en Guatemala, se beneficia de lo mejor de la mexicana, y en varios aspectos no difiere mucho de ella. También en la Guatemala de 1877 una burguesía nacional defiende sus propios intereses, y gobierna en un sentido de porvenir. Incluso su presidente, Justo Rufino Barrios, se ha atrevido, poco tiempo antes de la llegada del autor de Abdala, a reconocer la República cubana en armas, lo que tiene que haber influido muy favorablemente en la opinión que le mereciera a Martí. Tres aspectos al menos es inevitable señalar en la experiencia guatemalteca de Martí. Por una parte, abre hacia el horizonte continental mucho de lo aprendido en México. Basta recordar, y ya lo ha sido hecho otras veces, que es en Guatemala donde empieza a hacerse frecuente en Martí el uso de expresiones como "nuestra América" o "Madre América", que no solo no iban a desaparecer de su mundo de ideas sino que incluso adquirirían nuevas resonancias. En segundo lugar, durante el inicio de su estancia, y sin duda influido a la vez por lo que vio tanto en México como en Guatemala, Martí nos ofrece en su cuaderno Guatemala, que vio la luz en 1878, lo que podría llamarse una visión arquetípica de la república liberal latinoamericana.

Ello nos da idea de lo que pensaba entonces Martí sobre un extremo de tal importancia: pero no es en forma alguna su última palabra sobre tal extremo. Habrá que esperar a nuevas vivencias: como la Protesta de Baraguá y lo que ella revela, la reincorporación cada vez más directa de Martí a la brega política, y su larga, aleccionadora y dolorosa experiencia norteamericana, para ver a Martí sobrepasar aquella visión, si bien nunca llegará a ofrecernos otro modelo, trasliberal, presentado en una síntesis equivalente. La tercera experiencia de Martí en Guatemala tiene que ver con algo a lo que tampoco es ajena la experiencia mexicana, pero esta vez en su costado negativo: el de Porfirio Díaz. A Martí se le hacen inaceptables los modos bruscos, por decir lo menos del presidente Justo Rufino Barrios, y decide abandonar el país en 1878. Los estudiosos de Guatemala con criterio progresista suelen juzgar la política de Barrios de manera positiva (...). No parecen ser los propósitos de ese gobierno lo que Martí impugna, sino, como hemos dicho, el estilo excesivamente riguroso del gobernante.

En Venezuela, donde vive la primera mitad del año 1881, tendrá nueva ocasión para conocer el perfil despótico de este tipo de gobernante, esta vez encarnado en Antonio Guzmán Blanco. Sin embargo, Venezuela es la patria del Libertador Simón Bolívar, casi seguramente el hombre que más admiró Martí; Venezuela ha sido una de las principales cunas de la independencia de su América, y esto habrá de permearlo profundamente.

Por otra parte, si en Guatemala Martí hace un primer balance histórico de su América, ahora en Venezuela, cada vez más nutrido de conocimientos y vivencias (había conocido, además de las tierras y cultura mencionadas, otras como las de los Estados Unidos y Francia) es capaz de hacer un balance cultural, además de alcanzar su primera gran maduración literaria. Allí en la Revista Venezolana que dirige, y de la que solo llega a publicar dos números, aparecen las páginas iniciales de lo que ha de ser la nueva literatura de nuestra América: esta literatura que en años recientes ha encontrado reconocimiento internacional y cuyas raíces se remontan a José Martí.

Las breves estancias de Martí en Cuba, entre 1878 y 1879, y poco más tarde, durante este último año, en España, a donde es nuevamente desterrado, tienen importancia sobre todo porque revelan en Martí el renacimiento de su fundamental carácter de conspirador y combatiente. De tal modo, que cuando llegue a los Estados Unidos (donde ya había estado unos cuantos días en 1875 de paso para México), pronto lo vemos vinculado al Comité Revolucionario de Nueva York que había desencadenado la llamada Guerra Chiquita. Incluso llegará a ser presidente interino de este Comité, cuando Calixto García parta a la manigua. En Cuba, donde, como Martí dijo muchas veces, se encontraba siempre, donde quiera que estuviese, habían ocurrido acontecimientos de enorme trascendencia que seguramente pesaron profundamente en la evolución ideológica de Martí. Baste recordar que en el transcurso de la década de 1868 a 1878, durante la cual el pueblo cubano combatió contra España por primera vez de modo masivo, se produjo un desplazamiento capital en la jefatura cubana de la guerra. Si esta conoció desde el principio la hostilidad de los hacendados del oeste de la Isla, cuya riqueza medraba a la sombra del poder español y de la esclavitud, sin embargo había sido iniciada por hacendados o representantes de ellos, de la parte oriental de la Isla, que encarnaban lo más revolucionario de sus circunstancias. Pero esas circunstancias fueron variando y trayendo a planos visibles a figuras de extracción social más popular. El símbolo de este hecho vino a serlo el extraordinario general Antonio Maceo, campesino medio y mulato que asume la voz de la nación al protestar en los Mangos de Baraguá contra la Paz del Zanjón. Para entonces, los hacendados, sea cual fuere su signo, habían perdido la capacidad de estar en la vanguardia de su pueblo. Nuevas clases venían a ocupar tal lugar. Esas clases encontrarían sus voceros en hombres como el general Maceo y José Martí. En el caso de este último, tal hecho se pone de manifiesto cuando al pronunciar su memorable Lectura en el Steck Hall, en enero de 1880, diga cosas como esta: "Ignoran los déspotas que el pueblo, la masa desposeída, es el verdadero jefe de las revoluciones".

Vivencias norteamericanas

Como todos sabemos, aunque todavía quedan muchas cosas por estudiar sobre este punto, los años vividos por Martí en los Estados Unidos entre 1880 y 1895 (con la breve estancia venezolana de 1881 y las que a partir de la preparación de la nueva etapa de la guerra provocaron los viajes que se vio obligado a hacer por la región caribeña); esos años norteamericanos de Martí fueron sencillamente decisivos para llevarlo al grado de madurez que llegó a alcanzar. Es cierto que Martí no fue nunca un liberal clásico, y que, en todo caso, ocupó el ala más radical de esta postura, como se lee en su opúsculo La República Española ante la Revolución cubana, según ya hemos recordado. Quizás cuando más cerca se halló de identificarse con el liberalismo fue durante su estancia mexicana (y aún así, se trataba de lo que Reyes Heroles ha llamado, a propósito de otro autor "liberalismo social"), o al escribir su folleto sobre Guatemala. Pero ya en los pocos años que median entre la Paz del Zanjón y su Lectura en el Steck Hall, es patente que Martí está creciendo hacia nuevas formas de abordar la política.

Esas formas se pondrían a prueba dramáticamente durante sus cerca de tres lustros vividos en los Estados Unidos. Que Martí tenía reparos a propósito de este país, lo sabemos desde sus apuntes escritos durante su primera deportación en España, y especialmente gracias al descubrimiento, hecho por el equipo que trabaja en la edición crítica de sus Obras Completas (...) de dos artículos en que alerta sobre el peligro que volvía a representar para México la voracidad yanqui. Pero no es menos cierto que Martí vio a su llegada a los Estados Unidos aspectos positivos allí. No podía ser de otra manera: se encontraba en el que era entonces el país más progresista del planeta. Por ello no le escatimó elogios a esos aspectos, sobrevivientes de un pasado democrático, y admiró a no pocos de sus grandes hombres y mujeres. Pero el conocimiento cada vez más íntimo de la nación le fue mostrando lo que en 1894 llamó "la verdad sobre los Estados Unidos": los males del sistema que imperaba en aquella tierra, y que él había atribuido a Europa y esperaba no ver repetirse en ese supuesto país de la libertad. Es significativo, sin embargo, que en 1884, al referirse a los Estados Unidos, los llame ya "la América europea".

Hoy sabemos que Martí fue viendo surgir, en la década del 80, los rasgos de lo que después se conocería como imperialismo. El propio término imperialista aparece en él tan temprano como en 1883. Por supuesto, el vocablo no tenía todavía la connotación precisa que iba a adquirir en el siglo XX, porque esa realidad no existía aún en plenitud. Ni siquiera esa connotación precisa es la que tiene cuando aparezca por última vez en él el término en su carta inconclusa a Mercado de 18 de mayo de 1895. De lo que no cabe duda es que de que Martí no a posteriori, sino a medida que iban surgiendo, fue detectando, con pupila pasmosamente zahorí, esos rasgos que después reuniría en un haz Lenin en su obra clásica aparecida veintidós años después de muerto Martí. Autores como José Cantón Navarro y Ángel Augier han estudiado con suficiente claridad esta mirada preleninista de Martí.

Esa década del 80, en que iba consolidándose el imperialismo norteamericano, fue de inmensa importancia para el mundo todo. Precisamente como parte de esa entrada del capitalismo en su última etapa, el imperialismo se hizo necesario a las potencias desarrolladas abalanzarse cada vez más sobre el resto del mundo. Si la llegada de los europeos a América, así como el bárbaro traslado de africanos en calidad de esclavos, entre otras cosas, habían formado parte esencial de aquellas idílicas condiciones, de que hablara con sarcasmo Marx, necesarias para que se desarrollara en la Europa occidental el capitalismo, que surgió chorreando sangre y lodo por todas partes, ahora el advenimiento del imperialismo implicaba una nueva entrada de la civilización (occidental), en plan predatorio, sobre países materialmente más débiles. Considerados por sus invasores la barbarie. Así, Francia (que ya antes había puesto su garra sobre Argelia, participando con Inglaterra en las guerras contra China y organizado una expedición a Siria, además de la mencionada a México), se apoderó en 1881 de Túnez. En 1882, la lucha francoinglesa por Egipto concluyó con la victoria de Inglaterra, dueña a la sazón de numerosos territorios como Irlanda y la India. En 1884 Alemania conquistó Togo, Camerún, Sudeste Africano y Tanganica. En 1885 Francia se apoderó de Anam y Tonkín, e Inglaterra de Birmania: todo ello sin mencionar los territorios que de antiguo poseían muchos de estos países en el Caribe y otras regiones.

Las conquistas proseguirían hasta llevar al intento de los dinosaurios históricos de repartirse de nuevo el mundo repartido, lo que inevitablemente hubo de conducir a la Primera Guerra Mundial, y a la grieta por la que se hundirá el capitalismo. Pero hagamos un alto aquí para evocar una de las reuniones más repugnantes de las llamadas grandes potencias. Me refiero, a la conferencia celebrada en Berlín entre el 15 de noviembre de 1884 y el 26 de noviembre de 1885. La civilizadora finalidad de esa conferencia, en la que participaron quince países capitalistas, era repartirse África, como los buitres se reparten un inmenso animal herido. Ante acontecimientos de esta naturaleza, no puede uno menos que recordar el notable libro del guyanés Walter Rodney Cómo Europa subdesarrolló a África.

Frente al colonialismo y el racismo

Es evidente que Martí fue particularmente sensible a la cuestión del colonialismo. Él mismo era hijo de una colonia, obligado a vivir en el destierro por oponerse a esa condición. Por eso adquirieron una intensidad tal las líneas suyas que dedicó a defender a Túnez, Egipto, Irlanda, la India, Viet Nam y muchas tierras expoliadas más, además, por supuesto, de las que les eran más cercanas. ¿Podría no tener presente Martí las guerras de rapiña de las metrópolis, y hechos como la conferencia de Berlín, cuando los Estados Unidos convocan a las naciones latinoamericanas a la primera conferencia panamericana en Washington: esa conferencia de Berlín del hemisferio occidental, con un solo buitre...que se decía águila? Realizada entre 1889 y 1890, su meta ostensible era uncir aquellas naciones (las nuestras) al carro norteamericano. Las crónicas que Martí escribió en esa ocasión, así como su discurso Madre América y sus cartas sobre el tema a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, denuncian y rechazan con claridad y energía el proyecto norteamericano. A dichos textos hay que agregar otros, especialmente el ensayo capital Nuestra América y el que dedicó a la conferencia monetaria celebrada también en Washington, esta vez en 1891, como una secuela de la anterior y en la cual Martí participó como delegado del Uruguay, cuyo consulado en Nueva York ostentaba. Bien conocidos son estos materiales para que sea menester insistir sobre ellos. Recordemos tan solo que quien era ya proclamado como el mayor escritor de nuestra América, va a ser ahora su más profundo veedor político: y nos atrevemos a decir que la cabeza más lúcida con que contaba entonces lo que más tarde se llamaría, con mayor o menor fortuna, el Tercer Mundo. La finalidad ostensible de este Tercer Mundo o submundo era obtener o, en muchos casos, reobtener en plena independencia. En países en los que se disponía ya de tal independencia, las luchas libertadoras, por obligación, eran otras. Así, el año en que Martí inicia su combate contra la primera conferencia panamericana en Washington, 1889, la vanguardia de la clase obrera, numerosa ya en los países capitalistas desarrollados, crea en París la Segunda Internacional. Esta sincronía, que entonces pudo ser azarosa, revelaría su condición nada azarosa en años subsiguientes.

La lucha obrera no fue, ni pudo ser, el centro de la vida de Martí, que debía proponerse como meta inmediata obtener la liberación de su tierra. Pero se equivoca quien deja en la sombra que aquella lucha no le fue ajena a Martí. Supo de ella tempranamente, en México, y tomó partido en su favor, colaborando incluso en el periódico El Socialista y siendo electo delegado para el primer congreso obrero de aquel país. Sería sin embargo en los Estados Unidos donde "el colosal problema" iba a presentársele de una forma que no existía aún en sus atrasadas tierras latinoamericanas y caribeñas. Al morir Marx, en 1883, Martí, sin expresar identificación con su doctrina, le dedica cálidos elogios porque "se puso del lado de los débiles".

Por otra parte, la década del ochenta del siglo pasado (siglo XIX, n. de la R.) está particularmente sacudida por grandes huelgas de los obreros norteamericanos. Terminada la conquista del territorio continental y concluida la guerra civil con la victoria del norte industrial, la lucha de clases, a la manera de los países capitalistas europeos, se hace presente en los Estaos Unidos, como ha explicado Engels. Esas luchas adquieren particular incandescencia con los sucesos de mayo de 1886 en Chicago, los cuales encontrarán en Martí un comentarista en vías de creciente radicalización. Si al principio da crédito a las falaces versiones oficiales, su última crónica, de noviembre de 1887, a raíz del asesinato "legal" de los obreros a quienes se imputan aquellos sucesos, lo muestra enteramente a favor de esos obreros, y consciente de la falsedad del capitalismo norteamericano, sentado allí como el sistema capitalista todo, en el banquillo de los verdaderos culpables. Ello es lo que da un dramatismo particular a la expresión que restalla en esa crónica suya sobre el crimen:

"¡América es pues lo mismo que Europa!"

O dicho con los término que emplearíamos ahora nosotros: uno es en todas partes, y desastroso, el régimen capitalista. Recordemos que dos años más tarde, en 1889, la Segunda Internacional, en homenaje a los mártires de Chicago, escogerá el primero de mayo como Día Internacional de los Trabajadores. Martí, comentarista mayor de los acontecimientos desencadenados aquel día, no es un socialista científico. Pero mucho menos es un liberal. Se ha propuesto para designar su pensamiento de madurez -claramente expreso en líneas como las aludidas- la denominación de "demócrata revolucionario": denominación que es aceptable si no la consideramos como una nueva etiqueta paralizante, sino como una forma de acercarnos a la teoría y la práctica de un hombre en vías de ininterrumpido desarrollo hacia formas cada vez más radicales, que no solo lucha por la independencia de su patria, sino que conoce los males del capitalismo, la amenaza que, en su etapa de mayor madurez (el imperialismo), este representa para Cuba y para nuestra América toda, y la justicia de la causa obrera.

En los Estados Unidos, entre tantas otras cosas, Martí termina también de comprender las razones últimas de la discriminación racial, lo que lo lleva a ser uno de los antirracistas más irreductibles del siglo XIX: quizás sea útil recordar que el año de su nacimiento, 1853, Gobineau, uno de los egregios padres del racismo moderno, comenzó a publicar su libro fundamental sobre el tema; y también que en el siglo XIX y aún en el XX, el racismo inficionó a demasiados pensadores progresistas. Si ya a sus nueve años, en Cuba, la contemplación del espanto de la esclavitud del negro le hizo jurar a Martí "lavar con su vida el crimen" (véase el poema de los Versos sencillos que comienza: "El rayo surca, sangriento..."), y si en México y Guatemala había visto con indignación el abestiamiento del aborigen americano, lo que entonces era el resultado de una nobilísima reacción moral, iba a mostrarle en los Estados Unidos sus raíces políticas y económicas. La extinción de la esclavitud del negro en los Estados Unidos, tras la Guerra de Secesión, iría acompañada de un denigrante racismo en relación con el esclavo asalariado de tez oscura; mientras el aborigen -que en México dio hombres como Juárez y Altamirano- era en los Estados Unidos víctima de lo que, en libro que lo marcó, Helen Hunt Jackson llamó un siglo de infamia: víctima de crímenes, engaños, robos, alcoholización, hasta ser arrinconado, como animal de un atroz zoológico, en las sórdidas "reservaciones". No está de más recordar que aquellas realidades que Martí contempló, horrorizado, hace un siglo, siguen vigentes hoy en día.

Resumen y vigencia

El Martí que vivió para adherir a "la causa de Yara", defenderla y sufrir por ella presidio y exilio; que conoció por dentro la decadente España monárquica y la insuficiente primera República española con su liberalismo de pacotilla; que en el México de aliento juarista -y, en cierta forma, en la Guatemala de Barrios- entró en conocimiento de "nuestra América mestiza"; que supo del caudillismo y el atraso latinoamericanos; que conoció y repudió la rapiña colonialista que conduciría a la Primera Guerra Mundial; que vio surgir en los Estados Unidos el imperialismo y, en consecuencia, la inminente agresión de una nueva metrópoli sobre nuestras tierras; que, en aquel país entendió la justicia de las luchas obreras y la falacia de la discriminación racial: ese sorprendente right man at the right place at the right moment, comenzó a organizar en 1891, e hizo realidad al siguiente, con la experiencia que le daban los hechos mostrados y su participación en distintos proyectos políticos, el Partido Revolucionario Cubano, con la finalidad de independizar a Cuba de España, auxiliar a Puerto Rico en faena similar, frenar el entonces naciente imperialismo yanqui, y establecer en Cuba una República democrática "con todos y para el bien de todos". No en balde el Partido, aunque obligadamente multiclasista, tenía como columna vertebral a "los pobres de la tierra" con los que Martí había decidido "su suerte echar".

Insistimos sobre un punto anterior: sin lo que aprendió en los Estados Unidos -en su vida política, con sus feroces partidos mayores que no eran (ni son) otra cosa que las dos alas del partido único de la plutocracia yanqui; en su lucha social, con la brega obrera y de las masas discriminadas-. ¿Se hubiera dado el Martí capaz de identificarse plenamente "con los pobres de la tierra", idear, fundar y conducir el Partido Revolucionario Cubano de tan variados objetivos, rechazar con su violencia lúcida el racismo, como se ve en su texto "Mi raza" (1893 ?) Aquellas circunstancias norteamericanas que bebió hasta el fondo del cáliz, lo capacitaron, según lo que Marx gustaba de llamar la ironía de la historia, para ser el primer antimperialista cabal de nuestra América -y dejar lecciones válidas para otras partes del mundo-, y tomar medidas prácticas a fin de que sus ideales se hicieran realidad.

El resto es igualmente bien sabido. Desencadenada el 24 de febrero de 1895 la etapa de la guerra que debía independizar a Cuba de España e impedir, con ese hecho, "que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América" -según sus palabras insustituibles-, Martí muere en el primer combate militar en que participa, el 19 de mayo de 1895. No se suele tener en cuenta que también ese año fallecieron dos hombres bien diferentes entre sí que nada supieron de Martí, pero que tuvieron que ver con las luchas de este: uno fue el oscuro John Louis O'Sullivan, periodista y diplomático que cincuenta años antes había forjado, con vistas al futuro norteamericano, el sintagma "destino manifiesto", que tanto habría de pesar en ese futuro, y renacer con obras como La influencia del poder del mar en la historia (1890), de Alfred Thayer Mahan, verdadero tratado geopolítico para el imperialismo de los Estados Unidos; el otro hombre enteramente distinto, fue el luminoso Federico Engels, quien con Marx había sentado genialmente las bases del materialismo dialéctico e histórico, y abierto así la humanidad para el mayor vuelco que ella iba a conocer. Por su parte el gran continuador y enriquecedor de aquellos fundadores, Vladimir Ilich Lenin, al desaparecer Martí frisaba los veinticinco años, e iniciaba su magna carrera política.

No ha faltado el distraído a quien parezca extraño que se acerquen los nombres de Martí, Marx y Engels, y Lenin. Sin embargo, la historia no da la razón a ese distraído. Una buena biografía de Engels, debida a E. A. Stepanova, recuerda: "Federico Engels murió al iniciarse una nueva época, la del imperialismo y las revoluciones proletarias" (E. A. Stepanova: Federico Engels, trad. De L. Vladov y P. M. Merino, Montevideo, 1957, p. 309). Ni Marx ni Engels llegaron a estudiar esa nueva época (vivida y percibida por Martí, dadas las circunstancias en que él se movió), lo que sí haría, de modo magistral Lenin, y al frente de su imprescindible libro El imperialismo, fase superior del capitalismo, aparece mencionada la guerra que en 1898 los Estados Unidos libraron contra España para arrebatarles Cuba, virtualmente dueña ya de su destino por el abnegado combate de su pueblo, como pórtico visible del imperialismo. Esto lo había vislumbrado José Martí, muerto tres años antes con plena conciencia de los inmensos riesgos que pesaban sobre su país, su América, su mundo.

No hay que forzar la mano para señalar similitudes entre Martí y Lenin. En su Informe al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en 1975, el hombre que como nadie ha fundido las herencias de Martí y Lenin, Fidel Castro, expresó:

Bajo la guía de Martí, cuyo genio político rebasó las fronteras de su tierra y de su época, se organizó un Partido para dirigir la Revolución. Esta idea, que paralelamente desarrolló también Lenin para llevar a cabo la revolución socialista en el viejo imperio de los zares, es uno de los más admirables aportes de Martí al pensamiento político.

Y más adelante, después de mencionar la conciencia martiana de "la nueva tendencia imperial surgida del desarrollo capitalista de los Estados Unidos, que él supo ver con claridad impresionante", añade Fidel:

En este pensamiento y en la interpretación y calificación de Lenin de la guerra hispanoamericana como la primera guerra imperialista, se dan la mano dos hombres de dos escenarios históricos diferentes y dos pensamientos convergentes: José Martí y Vladimir Ilich Lenin. El uno símbolo de la liberación nacional contra la colonia y el imperialismo, el otro forjador de la primera revolución socialista en el eslabón más débil de la cadena imperialista: liberación nacional y socialismo, dos causas estrechamente hermanadas en el mundo moderno. Ambos con un partido sólido y disciplinado para llevar adelante los propósitos revolucionarios, fundados casi simultáneamente entre fines del pasado siglo y comienzos del actual.

Cuatro años después de publicado su libro sobre El Imperialismo…, triunfante ya la Gran Revolución de Octubre, Lenin diría en 1921, en el tercer congreso de la Internacional Comunista, al subrayar "el significado del movimiento de las colonias":

en las futuras batallas decisivas de la revolución mundial, el movimiento de la mayoría de la población del globo terráqueo, encaminado en sus comienzos hacia la liberación nacional, se volverá contra el capitalismo y el imperialismo, y desempeñará probablemente un papel revolucionario mucho más importante de lo que esperamos.

Estamos convencidos de que ese papel es el que le había encomendado Martí a la Guerra de 1895, la cual tiene así un carácter precursor de nuestra época, explica en toda su hondura la audaz declaración del compañero Fidel al proclamar la autoría martiana del 26 de julio de 1953, y hoy mismo revela en plenitud el valor de las líneas que en 1893 escribió el Maestro a su hermano Fermín Valdés Domínguez: "Moriremos por la libertad verdadera, no por la libertad que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo, y a otros en el dolor innecesario".


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Roberto Fernández Retamar (La Habana, 1930) Ensayista, poeta, profesor, editor. Presidente de Casa de las Américas. Premio Nacional de Literatura (1989). Textos suyos se han traducido a varios idiomas y ha colaborado con distintas publicaciones cubanas y extranjeras. La poesía contemporánea en Cuba (1954), Con las mismas manos (1962), Ensayo de otro mundo (1967), Calibán, apuntes sobre la cultura en nuestra América (1971), figuran entre sus obras.

Relación de notas.

(1) Charla ofrecida el 31 de octubre de 1984 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, para inaugurar el ciclo Vida y obra de José Martí, organizado por la Cátedra Martiana de dicha Universidad. 25 de enero de 1985 RC/VM/

lunes, 24 de enero de 2011

EL DESAFIO DE SCHOMBURG


Un hombre con una historia (Afroborinqueno)

Eramis Cruz

Arturo Alfonso Schomburg nació en Santurce, Puerto Rico, el 24 de enero de 1874. Su madre fue María Josefa, una negra libre de nacimiento de St. Croix y Carlos Federico Schomburg, mestizo mercader de descendencia alemana. Schomburg fue historiador, escritor, activista comunitario y un altisonante expositor de sus ideas en círculos de ilustres intelectuales. Su educación se inicia
en Puerto Rico, asiste al Colegio Popular de San Juan donde aprendió impresión comercial, y al Colegio de Saint Thomas en Islas Vírgenes donde estudió literatura negra, se conoce más bien como un autoeducado de dotes sobresalientes.

La gente demuestra empeño por saber en qué se inspiran las personas creativas, aquellas que impresionan a los demás con el fruto de su genio y esfuerzo. Sin embargo, las grandes creatividades, que toman una vida entera para acumular los meritos que se merecen, no siempre nacen de bellas experiencias ni momentos plácidos. Imagínese que un día viene usted al salón de clase motivado por sus altas calificaciones o a su empleo satisfecho por lo bien que viene desempañando sus funciones, y durante un intercambio su maestro o su jefe le diga que usted proviene de una raza que no tiene historia, no tiene héroes ni conquistas. ¿Cual sería su reacción? Posiblemente sienta que no viene de muy lejos y que su destino y el de sus descendientes es incierto, carente de inspiración o valor alguno.

Esto fue lo que sucedió a Arthur A. Schomber un día que su maestro le dijo que los negros
no tenían historia, héroes ni conquistas, según su propio testimonio. Pero este joven, aunque
tal vez sintió ganas de llorar, no se quedó allí estático, discriminado y humillado, su sentido
de la realidad era muy amplio, sabía que alguien lo discriminaría otra vez, con otras
palabras o en otro lugar, no era la voz de su profesor, era la elocuencia del distorsionamiento filosófico del opresor lo que había escuchado bajo el amparo del manto de la misión académica, institucionalizada, como la discriminación misma de nuestros días. En ese momento el insulto encendió en él la chispa originaria de una llama que permaneció iluminando su camino su vida entera para demostrar la falsedad de esa aseveración y al mismo tiempo documentar las razones de su
convicción de que la historia de los afro-americanos trasciende a la de los blancos anglosajones, no sólo en América sino en otros lugares.

Arturo Alfonso Schomburg hoy se conoce como el coleccionista, curador de libros, y fundador de una de las fuentes más amplias sobre el pasado histórico de los negros, de la literatura negra, de los remanentes que dejaron las emigraciones negras desde África hacia Europa, las América y otras áreas del globo.

Es un personaje de gran interés para los afro-americanos, los latinos y demás descendientes del continente del sol. Su gran mérito consistió en armonizar en un cuerpo los trabajos de otros (hombres y mujeres) negros prominentes. Dedicó su vida a restaurar y organizar, para hacer accesible, las fuentes dejadas escondidas, en diferentes formas y géneros, en algún lugar del mundo para
ponerla a luz y reflejaran sobre el espacio y el tiempo los argumentos de la historia. Su trabajo fue de gran importancia al servir a la creación de conciencia para las luchas civiles y políticas por restituir los derechos de igualdad y oportunidades de la gente de color en el siglo recién pasado.

Schomburg junta las evidencias, las huellas indicadoras de que los negros, no sólo de Estados Unidos, sino también los diseminados por otros países y etnias (los latinos, los mestizos, los indios, los mulatos, los de color chocolate), porque entiende que estos si tienen un pasado que debe ser
reconstruido desde sus propias ópticas para hacer posible realizar el futuro con perspectivas a la libertad y la prosperidad a que todos tenemos derecho.

Hoy esto se traduce a un lenguaje más digerible para los conservadores y manipuladores de la política y los monopolios económicos, al referirnos al derecho a viviendas, salud, educación, libertad de
expresión e igualdad de oportunidad de empleos dignos. Nadie tiene la culpa de nacer blanco o nacer negro, el color no es más que una percepción subjetiva carente de base para los prejuicios. Los colores existen para engrandecer y embellecer la naturaleza y los hombres, no para privarlos de sus valores esenciales.

Este hombre no era un coleccionista simplemente, no hacía su trabajo por amor al arte solamente, ni andaba en busca de curiosidades o raros artefactos para hacerse rico posteriormente, era un restaurador no sólo de los objetos obtenidos o las pagina olvidadas, sino de la historia misma de los
negros porque entendía que el orgullo de la raza del negro era el antídoto contra el prejuicio en su contra.

A diferencia de lo que se pueda pensar, Schomburg, igual que Gandhi o Luther King, no tenía odio racial, porque eso sería inconsecuente con sus principios fundamentales de que los hombres somos
iguales. El también trascendía por encima de esos bajos sentimientos porque igual que Pablo Freire sabía que la misión del oprimido es liberarse y a la vez liberar al opresor de sus jaulas mentales y ambiciosas, porque no existe racismo sin motivaciones económicas, aun se escondan detrás de los sofismas y los protocolos sociales, o detrás de aparentes ingenuidades, cuando no en creencias
dogmáticas.

Es importante entender que debido a que Arthur Schomburg nació en Puerto Rico e inmigró a los Estados Unidos, a Harlem, New York, el 17 de abril de 1891, nos benefició a todos con su trabajo intelectual e investigativo por su perfil multicultural y universalista. Entiéndase que con Arthur A. Schomburg ocurre lo mismo que sucedió con Audubon, no era hombre procedente de la cúspide
académica, como los que estamos acostumbrados a interpretar en los hombres sobresalientes. Schomburg fue un autodidacta que al igual que John James Audubon se mereció el respeto de sus contemporáneos por su trabajo honesto con propósito humanista, estos dos hombres no fueron
simples teóricos, sino que sus trabajos de colección, cada uno en su rama, eran irrefutables, objetivos, y para el servicio de todos.

Schomburg es conocido como el padre de la Historia Negra, él mismo se describía como Afro borinqueño (African-Puerto Rican), después de haber confrontado la discriminación por su color y descendencia. Desde su residencia en Harlem Schomburg comienza su trabajo de colección, estaba
interesado en todo lo que contribuyera con la historia, el arte, la literatura y los artefactos convertibles en documentos reales para revelar la historia de los negros diseminados por el mundo, pero especialmente con énfasis en los afroamericanos.

A la vez que trabajaba en esa dirección se integraba a la lucha. Por casi una década participó en el movimiento por la independencia de Cuba y Puerto Rico y fue miembro del Comité Revolucionario de Puerto Rico. Su accionar por la independencia de estas islas de las antillas, entonces dependientes de la España colonial, le asoció de modo muy cercano y directo con los prominentes líderes como José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo, también con su mentor político, Ramón Betances, a través del Club Borinquen.

En su opinión Puerto Rico no debería ser una colonia de España ni tampoco de los Estados Unidos, por lo que se hacía precursor de la lucha de Puerto Rico por la independencia, una tesis que sigue siendo un objetivo de muchos ciudadanos de ese gran país colocado en una pequeña isla.

También demostró que existen vínculos unitarios, raíces e intereses comunes entre los latinos y los afro-americanos, con la documentación de esclavos que llegaron a Virginia antes de 1619 en un barco español del 1526. Inclusive, Schomburg exploró los indicios de una colonia de africanos en Sevilla, España, demostrando lasos y evidencias históricas relacionadas con las raíces afro-latinas en los tiempos de la Europa colonial.

En 1892 Schomburg se hace masónico e ingresa a la Logia No. 38, llamada El Sol de Cuba que funcionaba en español. En esta logia fue electo Gran Secretario de la Gran Logia en el 1896. En ese año comienza a enseñar español en la ciudad de Nueva York.

El 30 de Junio se casó con Elizabeth Hatcher, procedente de Stauton, Virginia. Tuvieron tres hijos: Máximo Gómez, Arthur Alfonso, Jr., y Kingsley Guarionex. Elizabeth murió en el 1900, el se casó entonces el 17 de marzo de 1902 con Elizabeth Morrow Taylor procedente de Williamsburg, Carolina del Norte, con ella procreó dos hijos: Reginald Stanton y Nathaniel José. Morrow Taylor murió temprano, entonces Schomburg se casa en el 1914 con Elizabeth Green, una enfermera con la que tuvo otros tres hijos: Fernando, Dolores Marie, su única hija, y Plácido Carlos.

Por varios años Schomburg trabajó como mensajero, recepcionista o cajero (Clerk) para una firma legal (de Prior, Mellis and Harris) en la ciudad de Nueva York. En el 1906 comenzó a trabajar para el Bankers Trust Company. Tiempo más tarde tomó un puesto como supervisor en el Caribbean and Latin American (Mail Section) hasta que dejó el empleo en el 1929.

En 1911 Schomburg fue cofundador de the Negro Society for Historical Research (la
Sociedad de Investigación Histórica del Negro), fue electo presidente de “American Negro Academy”, la cual fue pionera en el desarrollo de la historia de los negros (afro-americanos).

Schomburg dejó expuesto en pocas palabras el propósito de su colección y de todo el trabajo realizado en el trayecto de su vida, “El negro americano debe reconstruir su pasado con miras a edificar su futuro”. Y agrega: “La historia debe reponer lo que la esclavitud arrancó, lo cual es el daño social de la esclavitud que la presente generación debe reparar y restablecer”, (The Negro Digs Up His Past, 1925).

En el 1926 La Biblioteca Pública de Nueva York compra la colección de libros de Schomburg, los impresos y manuscritos, con una subvención (grant) de $10,000 dólares proporcionada por la Fundación Cornegie. La colección fue ubicada en una sucursal de la Biblioteca Pública en la calle 135th de Manhattan. Fue la piedra angular para el establecimiento nombrado “The Schomburg Collection of Negro Literatura and History” en el 1973“. Mas tarde cambió su nombre por “Schomburg Center for Research in Black Culture”.

El Centro Schomburg para la Investigación de la Cultura Negra, es uno de los más importantes en el mundo para el estudio y la investigación de la historia y la cultura de los descendientes de África, sigue siendo una dependencia de la Biblioteca Pública de Nueva York. Esta ubicada en el 515 Malcom X Blvd. (Calle 135). Este centro posee más de cinco millones de libros y otros objetos y elementos que sirven de fuente a la cultura o a la investigación. El visitante puede observar manuscritos originales de escritores y poetas, objetos rarísimos, colección de arte africanos en bronce y en madera, armas y objetos religiosos, trabajos de artistas contemporáneos, artes de Jazz, pinturas y fotografías sobre la influencia de ese genero musical, documentos y fotos alusivas a Nelson Mándela, Imágenes del siglo 19 de los Negros en América del Sur y el Caribe, entre otras riquísima fuentes de
información y cultura de un elevado valor para la ciudad de Nueva York y el mundo.

Schomburg enfermó gravemente luego de una cirugía dental, muere el 8 de junio de 1938
en el Madison Park Hospital de Brooklyn y su resto descansan en Ciprés Hills Cemetery de ese condado de Nueva York.

viernes, 14 de enero de 2011

Isótopos en Los Haitises

Por: R. Osiris de León

Desde el 15 de abril del 2009, cuando fuimos consultados por la prestigiosa comunicadora Consuelo Despradel, respecto a la pertinencia o no de la instalación de una planta de cemento Portland en la región hidrogeológica de Los Haitises, dijimos públicamente que de acuerdo a los estudios hidrogeológicos que habíamos desarrollado para el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, INDRHI, en el periodo 1981-1983, dentro del Plan Nacional de Investigación, Aprovechamiento y Control de las Aguas Subterráneas, PLANIACAS, la región de los Haitises no admite ningún tipo de industria, y menos una cementera.

En múltiples conferencias, entrevistas y artículos que escribimos y publicamos en el año 2009, dijimos que la región cárstica de Los Haitises, con una extensión superficial de unos 1,617 kilómetros cuadrados, constituye uno de los ecosistemas de paisajes geomorfológicos de domos calizos y sumideros de aguas superficiales más importantes del país y del mundo, donde las lluvias anuales promedian unos 1,700 milímetros por cada metro cuadrado, y que esas aguas se infiltran rápidamente gracias a la alta permeabilidad de las rocas calizas y gracias al extenso sistema de cavernas que se intercomunican subterráneamente.

Dijimos, y escribimos en la prensa, que por sus grandes reservas de aguas subterráneas no contaminadas, el ecosistema cárstico de Los Haitises representa la principal alternativa para el futuro suministro de agua potable para unos 5 millones de habitantes de la ciudad de Santo Domingo y toda la región Este del país, y que cualquier actividad industrial que se desarrollare allí, especialmente una cementera que explotaría la roca caliza mediante el uso de explosivos elaborados en base a nitrato de amonio y fuel oíl, contaminaría rápidamente las aguas subterráneas, y que eso había que evitarlo.

Manifestamos públicamente, una y otra vez, que por tal motivo la cementera Estrella autorizada por el Gobierno y por el Ministro de Medio Ambiente debía ser emplazada en otro lugar, alejado de Los Haitises, porque en la República Dominicana hay miles de lugares donde se puede instalar una cementera, principalmente en toda la franja sur comprendida entre Bávaro y Pedernales. Nunca estuvimos en contra de la cementera, sino en contra del lugar que fue muy mal escogido.

Pero decir y sostener este criterio, el cual es estrictamente científico y ambiental, motivó que el Vicepresidente de la Republica, Rafael Alburquerque; el Ministro de Medio Ambiente, Jaime David Fernández; el Vice Ministro de Áreas Protegidas, Eleuterio Martínez; el vocero de Medio Ambiente, Mayo Rodríguez; el Director de Minería, Octavio López; el subdirector de Minería, Santiago Muñoz; el Director del periódico El Caribe, Manuel Quiroz; el articulista de El Caribe, Marcos Taveras; y los comentaristas matutinos Christian Jiménez, Oscar Medina y varios más, dijeran que nuestra oposición a la cementera estaba apoyada por los intereses económicos de las industrias cementeras privadas que no querían competencia en el mercado del cemento. Un argumento ridículo y falaz.

César Medina pidió en sus programas de radio y de televisión que ningún medio de comunicación entrevistara a Osiris de León, Manuel Quiroz instruyó a los periodistas de El Caribe para que ninguno entrevistara ni publicara nada dicho o escrito por Osiris de León, además de permitirle a Marcos Taveras el uso de las páginas de El Caribe para que dijera que los ecologistas son unos mercenarios, y es que el actual Gobierno, sus funcionarios, sus voceros y sus aliados, siempre quieren ganar los debates técnicos por descalificación, nunca por tener la razón.

Afortunadamente el Recurso de Amparo que interpusimos ante el Tribunal Contencioso, Tributario y Administrativo, fue tan contundente en su estructura analítica, que la juez Sarah Henríquez Marín falló a nuestro favor ordenando detener los trabajos de instalación de esa cementera, lo que obligó al Presidente de la República, Leonel Fernández, a solicitar la opinión técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

Ante tan delicado encargo, el PNUD se auxilió del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, y de más de una decena de especialistas internacionales, quienes luego de escuchar a todas las partes que opinaban al respecto, incluyendo a la Academia de Ciencias, y luego de estudiar la realidad hidrogeológica de la zona, concluyeron, en noviembre de 2009, que el proyecto de la cementera en Los Haitises “NO ERA VIABLE”.

Pero no obstante la contundencia de las conclusiones del PNUD, el Jefe del Ministerio de Medio Ambiente, y los Directivos del Consorcio Minero Dominicano, promotor del mal emplazado proyecto, expresaron su total desacuerdo con el informe del PNUD, y dijeron que dicho informe estuvo influenciado por nuestras opiniones técnicas contrarias a la instalación de una cementera en Los Haitises. Lágrimas propias de la derrota.

Sin embargo, ahora, un año después del informe del PNUD que rechazó la cementera en Los Haitises, el Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, INDRHI, ingeniero Frank Rodríguez, dice públicamente que el gobierno ha realizado una nueva investigación hidrogeológica en la región de Los Haitises, mediante la utilización de trazadores isotópicos radiactivos.

La investigación hidrogeológica fue denominada “Proyecto de Aplicación de Técnicas Isotópicas para el Estudio y la Evaluación Integral de la Explotación de Aguas Subterráneas en Los Haitises”, y fue realizada con la asistencia técnica y financiera de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), un organismo de las Naciones Unidas con sede en Ginebra, Suiza, y en coordinación con la Comisión Nacional de Energía.

Frank Rodríguez dijo que “La región de Los Haitises tiene un suelo compuesto principalmente por roca caliza de alta permeabilidad, que ocasiona que las aguas de lluvia se infiltren casi en su totalidad, impidiendo que las mismas circulen en fuentes superficiales, por lo que para la obtención del recurso se tiene que recurrir a la extracción de aguas subterráneas”. Tal y como habíamos dicho en el año 2009.

También dijo que “El principal hallazgo obtenido hasta ahora ha sido que en esa zona cualquier sustancia contaminante se transmite rápidamente, afectando los cuerpos de agua interconectados, ya que la velocidad de transmisión es de apenas siete horas, lo que pone en evidencia la alta vulnerabilidad del agua localizada en el subsuelo”. Similar a lo que habíamos dicho en el año 2009.

Pero lo más importante que ha dicho Frank Rodríguez, Director del INDRHI, es que “Esos resultados nos permiten afirmar que las aguas residuales por actividades agrícolas o de ganadería deben ser controladas y evitarse las actividades de tipo industrial, que acarrearían serios problemas a este singular ecosistema. Cualquier tipo de intervención o explotación en esta zona tendría consecuencias muy negativas sobre la calidad de las aguas, que se extenderían a las cuencas de los ríos en la Planicie Costera Oriental, la parte baja del río Yuna y parte de la cuenca del río Ozama”. Similar a lo que habíamos dicho en el año 2009.

Ya anteriormente la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena, había auxiliado al INDRHI en la utilización de trazadores isotópicos para determinar el sentido del flujo de las aguas subterráneas en el acuífero cárstico de la sierra de Bahoruco, y para determinar las vías de filtraciones en las presas de Chacuey y Maguaca, y en los tres casos los resultados fueron 100% coincidentes con nuestros resultados de 1983 y 1987.

Lo vergonzoso para quienes hicieron el ridículo público de defender una cementera indefendible, es que el INDRHI es una institución gubernamental adscrita al Ministerio de Medio Ambiente, lo que quiere decir que el nuevo estudio no lo ha hecho un “Geotodólogo enemigo del Gobierno”, como usualmente nos llaman algunos Geoignorantes que están al servicio pagado del gobierno, y habría que esperar a ver si ahora se atreven a acusar al Director del INDRHI de estar siendo pagado por las cementeras privadas para decir que en Los Haitises deben “evitarse las actividades de tipo industrial”, tal y como dijimos nosotros en el año 2009.

Lo penoso del caso es que ninguno de ellos tiene el valor de admitir que mintieron deliberadamente para intentar engañar a un país donde el 85% de la población dijo NO A LA CEMENTERA, ni el Ministro de Medio Ambiente tiene el valor de renunciar a su cargo por autorizar y defender un intento de agresión a un ecosistema estratégico que siempre había sido respetado por todos los ambientalistas y por todo el pueblo dominicano.

La reflexión final que podemos extraer de este nuevo estudio hidrogeológico realizado por el INDRHI, mediante técnicas isotópicas, es la de que cuando usted predica el evangelio de la verdad, puede sentarse tranquilo bajo la sombra de un samán a esperar que el funeral de la mentira y la calumnia pase discretamente en su camino hacia el cementerio construido sobre un suelo calcáreo que ha de neutralizar la acidez producida por la descomposición bacterial de las lenguas perversas que se accionan mecánicamente cada vez que reciben las 30 monedas de plata que sirvieron para que Judas vendiera a Jesús. Lástima que muchos de ellos no hayan leído a Mateo 27:5.

miércoles, 12 de enero de 2011

Los vanos cibernéticos

Eramis Cruz

Los hispanos tenemos una representación en Nueva York con un locutor considerado el más vano del mundo, aunque tratándose de locutores él no es el único que se le puede dar este apelativo, sin embargo no parece estar equivocado cuando usa la frase “y a mí que me importa”. Uno se da cuenta al invertir tiempo mirando Facebook y otras páginas sociales, de cuanta gente vacía escribe vacuidades. El mundo se puede acabar hoy y los frívolos no se dan cuenta o simplemente no les importa. No tienen inquietudes políticas, ni literarias, fueron a la escuela y se graduaron para ser tan comunes como el que más.

Y a mí que me importa, diría un superficial con título académico, mejor unas cuantas fotos para que miren mi perfil desde todos los ángulos, siempre fui inseguro de mi apariencia, de ese color de piel que niega mi afinidad con lo blanco y la filosofía de la pureza, esa duda era lo único que tenía y nadie se daba cuenta, ahora es diferente en Facebook, tengo el mismo beneficio de un espacio pagado en la prensa. Mírenme bien, éste soy yo, es mi foto.

A mí que me importa si el mundo se acaba, yo no fui que lo hice. No solo échame una mirada, mira también la intimidad de mi habitación, la comida que consumo y la muchacha que me gusta. Para que diablo escribir, una foto vale por mil palabras. Antes de Facebook, Twitter o Myspace nadie sabía que ella tenía unos pechos exuberantes. Ni la dimensión de sus atributos con los que complace a su marido, y a mí que me importa si a nadie le importa. Quiero saber si me vieron en Facebook, claro que si, recibo un correo electrónico cada vez que alguien toca algo en mi cuenta, sé que me vieron aprisionado entre los encantos de una mujer desconocida para la mayoría, qué diablo sucedía en aquel lugar, seguro que luego nada queda en la clandestinidad, lo que no se adivina se supone.

Para una juventud con poca preparación para hacer frente a los desafíos del futuro, la superficialidad, el menor esfuerzo, la corrupción en el lenguaje y el irrespeto a las reglas idiomáticas no resultan nada alegador, al contrario es lamentable. Con rapidez aprenden a cometer plagio y no tienen delicadeza en publicaciones gráficas o referencias a asuntos personales de carácter privado.

Lo que no me informa en el correo electrónico es quien finalizó un artículo publicado, o esa historia fascinante de un pasado reciente, y a mí que me importa si la lee o la arroja a la basura, ese autor no es el único que escribe palabras al viento. Los habilidosos del poder, manipuladores de las masas están más felices que nunca, ahora a mucha gente no le importa un bledo, si el mundo es el mismo mundo, y a mí que me importa si en el futuro próximo le pasa la cuenta con elevados intereses, después que no digan, los tantos indiferentes, que no se lo dijeron.

La baba abunda de tal manera en Facebook que se resbala con frecuencia el cursor hacia temas baratos y palabreríos sin sentido. Para la comunidad más joven las páginas sociales se han convertido en lo que son las telenovelas para los adultos desde el punto de vista de la sanidad psicológica y la incidencia en el comportamiento social en comunidades vulnerables de minoría que viven al margen de los beneficios económicos y sociales.

Las grandes compañías y agencias gubernamentales son las beneficiadas con la información contenida en estas páginas sociales, resultan ser medio de control y de estudio para la inversión de capitales o promoción de productos. También les facilita dizque la aplicación de las leyes pero que todo el mundo sabe que es una persecución política contra grupos étnicos sensitivos a los temas de inmigración. El usuario está consciente del yo, pero no está al tanto del nosotros. Se constituye en un medio que manifiesta los puntos débiles de una sociedad demarcada por el sistema llamado neoliberal, lo cual es un tema que por sí solo vale la pena estudiar y tomar en cuenta.

lunes, 10 de enero de 2011

Desde aquel día de mis dudas

Eramis Cruz

Un día desperté confundido, creí dormir doce horas continuas, lamentaba haber pasado un día sustraído de la vida. ¿Por qué nadie me despertó? Supe la razón de inmediato, todo el mundo estaba pendiente de su propio mundo, nadie me echó de menos, ni de más. Pensé que había estado peor que muerto ya que había visto como la gente atendía un muerto, toda la atención ofrecida al recién difunto, desde el momento que moría hasta que desaparecía debajo de la tierra luego de un protocolo nunca antes ofrecido, en ningún capítulo de su vida.

Era cierto, antes de que existieran funerarias por todos lados, y de que la gente perdiera la vergüenza de llorar, los velorios eran todo un espectáculo, especialmente durante las primeras horas con la llegada de los familiares y durante las últimas horas, cuando se sacaba al difunto o difunta por la puerta principal de la casa que fue su hogar. Y es que no es lo mismo salir del hogar muerto para no volver, que salir de un lugar público donde no les dueles a nadie, sino que han prestado un servicio para que todo aquello sea mas cómodo y se vea mejor el cuerpo maquillado.

El velatorio en el hogar se usa todavía, pero es más común entre los pobres sin recursos para pagar el servicio de una funeraria. En la funeraria todo es tan diferente, no hay que suportar ese olor característico a gente muerta, y todo el mundo viene curioso a ver como se ve el difunto, si por lo menos se parece a la persona que conocíamos. Recuerdo muy bien lo que pasó con la vecina, la mujer de Alonso, conocida como Lola la borracha, la gente decía que esa no era ella, sino una extraña, menos mal que tenía todavía el lunar en la mejilla y la verruga encima del ojo izquierdo que le identificaba.

Ese día y un tiempo después, pensé en esas cosas, que hace la gente cuando llora un muerto, por lo menos no hace nada para el ser fallecido, éste no se da cuenta de nada, si todo el mundo sabe que está muerto, posiblemente sea una manera natural del vivo para aliviar su propia pena, un paliativo para el vivo aliviar su conciencia, no para el muerto que no la tiene.

Al morir la gente cumple una ley de la vida que tiene la propiedad de ser más imponente que el nacer. Ese día terminan las dudas de cuanto se quería al ser amado que se despide, la única diferencia es que ahora no lo sabe ni tampoco le importa. Toda una vida compartida, entre maldiciones, insultos, cascarrabias y mal entendidos, pleitesía, contradicciones, críticas despiadadas, saludos hipócritas, sin decir nada que valiera la pena para mostrar el amor y después tanto alboroto, tanta algarabía, tanto desgarro interior por el hijo, por el padre, por la madre que trajo con dolor sus hijos al mundo, esa que sustenta a los hijos con un manantial de su pecho. Y uno lo ve todos los días, hijos crueles con las madres, incapaces de tolerarle las torpezas que llegan con el tiempo. Cuan hábil era cuando cambiaba sus pañales, cuando sostenía con cariño el biberón, como puede no recompensarse tanta nobleza, sin esperar el día cuando ya es demasiado tarde.

Uno se pregunta muchas veces, que hay después de la muerte, sin tener una repuesta congruente, es diferente cuando se cuestiona que tanto se puede hacer por la felicidad en la vida, que es corta y maravillosa. Uno se cansa del trabajo, pero se echa un sueño y al despertar está sustituida la energía, uno se molesta con alguien, pero lo piensa bien y luego vuelve a quererle, uno ofende a un amigo, pero luego de una reflexión reconciliación ayuda con más fuerza a ceñir los lazos de la amistad, uno se equivoca y luego de reconocerlo se complace en la verdad, en la lógica de los procesos, cuanto se simplifican las reglas. Tenemos esa capacidad de recuperación, de reivindicar lo que se pierde, excepto el tiempo mal invertido, o lo que se deja para después de la muerte.

Después de la tormenta, casi se paraliza la ciudad, del cielo cayeron toneladas blancas de nieve congelada, los fuertes vientos hostigaron todo cuando se movía esa noche de diciembre. Cinco días más tarde todo volvía a la normalidad, entonces volvió a caer un lindo rocío cuando la gente plácidamente dormía, la naturaleza pintó de blanco los arboles desojados de los parques de la ciudad. Un manto blanco y sereno era el terreno en la quietud de un amanecer que exhibió sus colores con el devenir de la luz. Sentí un deseo inmenso de detener el coche en medio del tráfico de la avenida y tomar una fotografía de aquella tarjeta navideña plasmada en el panorama.

Quisiera saber si pasé un día entero dormido, a los siete u ocho años de edad uno no es tomado en cuenta por los adultos con relación el tiempo, estos creen que un muchacho a esa edad es un proyecto para el futuro, y que se pasa la vida postergando su existencia para un mañana, del que no se duda con crecer. Todo es diferente cuando el crecimiento se detiene, hasta que comienzan esos cálculos naturales de capacidad decreciente o conciencia retroactiva. Lo de aquel día debió ser como una ilusión, una especie de nomenclatura química que rompió la línea divisoria entre la noche y el día. Con un sueño pesado, el niño se dejó caer sobre la cama, con la agradable temperatura del cuarto cayó vencido por varias horas, despertó con el bullicio de la gente que servía la cena de la familia, tratando de recordar la hora que se durmió o el día que le precedió. Con los años llegó a la conclusión de no pudo ser posible dormir todo un día después de una noche normal. Debió llamar la atención de alguien quien debió creerlo muerto durante el sueño, sin embargo nunca despejó la duda.

Es una sensación extraña, se parece a un viaje a un país lejano, con muchas horas de diferencia, uno cree que pierde un día. Pero perder un día no es lo más importante. Lo más importante es ganarlo, y para ganarlo hay que estar consciente, consciente de uno y de lo demás, uno no es nadie sin lo demás. Imaginaste solo en el mundo, sin un ser como tú con quien compararte, sin nadie para compartir lo que tienes o lo que no tienes. Lo que no tienes es tus sueño, tu anhelo, tu aspiración que también puede ser compartido y vivido con el otro y con los otros. Todos en este mundo somos pobre de algo, y ese algo es lo único que nos quita el sueño e intenta hacernos perder los días.

Que significa ser rico y vivir como pobre, no tanto, porque no disfrutas de lo que tienes, tienes temor que se terminen tus ahorros, y el miedo a perderlo no te dejas gastar lo que te mereces para compensar tu esfuerzo y el esfuerzo de que los explotasteis de alguna manera. Es difícil hacerse rico solo, si te hiciste rico, seguro que de algún lado sacaste tu provecho, dinero es trabajo acumulado, nos puedes trabajar más de lo que te es posible físicamente, de modo que si tienes más que los demás, seguro que los demás de te lo facilitaron. Si eres pobre, podría vivir como rico, la felicidad no está limitada por el dinero ni la riqueza, la felicidad es una estado espiritual. Todo depende de cuál es tu punto de enfoque. Hay gente que cuida muy bien de su salud, otra de las razones de sus luchas, otra pinta, canta, vive pendiente de sus amores, de esos panoramas insólitos de la naturaleza. Uno puede vivir, uno aprende a vivir, uno enseña a vivir, uno puede comprender como se puede vivir y aunque se pierda un día, se pueden ganar décadas reservadas para la eternidad. Es sabio no dejar al pretérito las prioridades, ni decir que es mejor tarde que nunca y creer que brinda mejor beneficio no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy.

La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...