domingo, 25 de diciembre de 2016

La leyenda del azúcar

Declaraciones inéditas resumen el espíritu espléndido, vivaz y ocurrente de Celia Cruz.

Por:  UMBERTO VALVERDE  21 de julio de 2013   La leyenda del azúcar

El 7 de agosto de 1980 cambió mi vida. El empresario caleño Larry Landa me invitó a Barranquilla para conseguir cinco minutos con Celia Cruz y su esposo Pedro Knight, con el fin de exponerles el proyecto de un libro en el que necesitaba, sí o sí, de su participación directa y de sus testimonios y vivencias.

Larry Landa, quien trajo a la Fania All Stars por primera vez a Latinoamérica, inició la gira en Panamá, visitó Barranquilla, saltó a Bogotá –sin Celia, porque en ese entonces ella estaba impresionada por el infarto que le provocó la altura de Bogotá a Miguelito Valdés– y terminó en Cali.

Diez años antes, en el teatro Blanquita de México, me encontraba en las primeras filas con un grupo de amigos, cuando Celia –entregada como siempre–, bajó al escenario como una aparición. Entonces tocó mi mano. En ese instante mi memoria regresó a mi Barrio Obrero de Cali (cuando sonaba su voz en cualquier esquina) y entendí que ella era la única Diosa de mi vida y de la música. Que habían pasado muchos años de profunda admiración.

Aquella vez en Barranquilla, ya de frente a ella, Larry Landa dijo: “terminaron los cinco minutos”. Entonces Celia, quien hasta entonces no había participado de ningún proyecto editorial directo o indirecto, miró a Pedro Knight y le preguntó: “¿Qué tú piensas, Pedro?”. A lo que su marido, corto y seguro, dijo: “A mí me parece bien todo lo que ha dicho Umberto”.

Celia Cruz, con una risa en su boca, me dijo: “Umberto, prende la grabadora, no perdamos tiempo”. El comedor del hotel Golf en Barranquilla fue testigo. Ahí empezaron varias charlas.

La Fania marchó hacia Bogotá, donde fue a tener problemas. Mientras tanto, Pedro, Celia y yo viajamos en un vuelo Eastern, a Cali. La grabé en el aire.

Luego, la seguí a Nueva York, a donde iba a dar un concierto en el Madison Square Garden, donde me permitió estar en el camerino y conocer su silencio. Allá la acompañé a subir a las tarimas para comprobar como los aplausos la transformaban en una adolescente.

Hablé de Celia con los integrantes de la Sonora Matancera, tanto que terminé haciendo un libro sobre ellos. Hablé con Tito Puente, quien años después me pediría que le hiciera su biografía. Perseguí a Johnny Pacheco hasta los amaneceres más frenéticos, buscando la melodía de una noche extraviada por la rumba desenfrenada.

Por ese entonces, nadie especulaba con la edad de Celia Cruz. Entonces ella, con mucha discreción, me dijo: “Eso de la fecha de nacimiento déjalo para esos periodistas de pacotilla. Si tú quieres hacer un gran libro, eso no te interesa, ¿no es cierto?”. De inmediato pacté: “A mi ese dato no me interesa, de mi boca nunca saldrá esa fecha ni mucho menos la escribiré”.

Cuando falleció, todos especularon. La mayoría de los noticieros de televisión se equivocaron, los periódicos también, el único que entregó el dato cierto fue mi amigo de infancia Humberto Corredor, quien en un viaje a La Habana había adquirido una copia del certificado de nacimiento que decía así: Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso de la Santísima Trinidad nació el 21 de octubre de 1925.

¿Cómo fue su infancia?

Yo nací en Santos Suárez. En algún tiempo, cuando tenía seis o siete años, vivía en el Cerro, otro barrio de La Habana. Ahí me crié: en la calle Flores, entre San Bernardino y Zapotes. Nosotros éramos muy pobres, yo era muy pobrecita, pero al fin y al cabo feliz, nuestras ilusiones no eran muchas, queríamos aprender a leer para conocer el catecismo y hacer la comunión. Mi padre era fogonero del ferrocarril, se llamaba Simón Cruz y mi madre Catalina Alfonso. Éramos cuatro hermanos: Dolores, que se quedó en Cuba con Bárbaro, el tercero de la lista; yo, la segunda; y Gladys, que vive conmigo en Nueva York, es la última.

¿Cómo fue posible que llegara a cantar?

Con mis amigas íbamos a los bailes, a un club que se llamaba Los jóvenes del vals. También existían otros como El Antilla, Las Águilas y otro, más lejos, Los Tulipanes. Bailábamos de once a cuatro de la mañana. Al menear mi cinturita atómica armaba la rumba porque yo tenía la salsa y la pimienta. Mis amigas se fueron casando y yo me dediqué al canto. Yo fui maestra normalista, pero me dediqué a ir a los concursos porque daban premios en metálico y con eso compraba los libros para estudiar.

¿En esta búsqueda quién la ayudó?

Mi primo Serafín descubrió que yo cantaba y me inscribió en un concurso de aficionados que se llamaba La Hora del Té, que dirigía Edulfo Ruiz en Radio García Serra. Me gané una torta. Cuatro semanas después, en las eliminatorias, me dieron una cadenita de plata. A la vez me presenté al programa más famoso de todos, La Corte Suprema del Arte, donde obtuve el primer premio, algo así como 15 dólares. Como no tenía repertorio, me gané el premio cantando Nostalgia, pero no la canté como tango, sino que yo fui con un par de clavecitas y la interpreté rítmicamente, inspirada en Paulina Alvarez, sobre todo en una canción que me gustaba mucho, Dulce Serenidad.

Doña Celia, usted llegó a la Sonora Matancera por el azar. Fueron muchas las cosas que ocurrieron, por ejemplo, su presencia en las Mulatas del Fuego, la participación con la orquesta Anacaona y su inclusión en el espectáculo Sun Sun Ba Baé, en el que la canción temática era una guaracha compuesta por Rogelio Martínez, el director de la Sonora Matancera. ¿Un golpe de dados?

Es cierto. Es una historia larga de perseverancia, de intentar todos los caminos. Yo estaba en Radio Cadena Suaritos y Rogelio me soltó una frase que me dejó muda: “Nosotros queremos contratarla a usted para ver si puede trabajar con la Sonora Matancera, en Radio Progreso, porque Myrta Silva regresa a Puerto Rico”. Fui con dos arreglos: Nosotros no queremos chaperonas y El tiempo de la colonia. No salió bien porque estaban hechos para orquesta y la Sonora era un conjunto chiquito. Las primeras trasmisiones no gustaron porque el público estaba muy apegado a Myrta Silva y yo no me quería tanto. El mismo Rogelio Martínez, que no me mostraba las fuertes cartas que enviaba el público, decía que chillaba mucho. Hasta me dieron el premio Codazo, pero a mí me tocó el ‘codazo’ de dolor. Finalmente, Rogelio se puso terco y me salvó: le dijo a Sidney Siegal (el dueño de Seeco Records), ‘grabó con ella como sea’. Pactaron que si el disco no se vendía, pagaba la Sonora. Grabamos Cao Cao Maní Picao y Mata Siguaraya. Después de un tiempo grabamos Las frutas y mi son cubano, El disgusto de la rumba, Tatalibaba y Lacho. Sidney quedó sorprendido. Grabamos 74 elepés con la Sonora Matancera, exclusivamente para la Seeco. Por eso siempre estaré agradecida con Rogelio Martínez.

¿Cómo recibió el triunfo de la Revolución?

Yo estaba presentándome en el cabaret El Afro, en México. Regresé el 28 de enero y encontré que todo era distinto. No sólo empezó a morir el ambiente de farándula de antes, sino que ellos se convirtieron en el control total de los eventos que se realizaban. Mis amigos de la Sonora Matancera y yo entendimos que no teníamos futuro en Cuba.

¿Recuerda su primer encuentro con Fidel Castro?

Un famoso periodista de la revista Bohemia, Quevedo, nos invitó a su casa en los inicios de 1959. Yo estaba al lado del piano, cantando, y de repente sentí que los asistentes se revolotearon por la presencia de una persona. Era Fidel Castro. Quevedo se acercó y me dijo que Fidel me quería conocer porque en la sierra escuchaba Burundanga. Con respeto le dije a Quevedo que como cantante mi lugar era cerca del piano y que si quería conocerme que viniera hasta acá. No sé si él lo supo o no, pero nunca vino.

¿Cómo salió la Sonora de Cuba?

Me conseguí un contrato de varios meses para La Terraza de México y la Sonora Matancera para el Teatro Lírico. El 15 de junio de 1960 salimos en un avión con la Sonora Matancera. Cuando el vuelo atravesó aguas internacionales, Rogelio nos dijo a todos: “Este viaje no tiene retorno”. Me angustiaba la situación de mi padre, que se encontraba muy mal. También Ollita, mi madre, no tenía aliento para aguantar. No habíamos cumplido un mes en México, cuando murió mi padre, a los 78 años. Intenté regresar, pero se atravesó la Invasión a Bahía Cochinos. Ya en ese momento era la novia oficial de Pedro; él me apoyó en todo. Hablé por teléfono con mi mamá Ollita quien, muy dolida, me dijo: “Ven porque me voy a morir sin verte”. El 7 de abril de 1962 murió y yo estaba haciendo un show que saqué adelante a pesar de todo. Al otro día, me quise regresar a Cuba, pero no me lo permitieron. De verdad, nunca lo perdoné. El 14 de julio de 1962 me casé con Pedro Knight ante un juez. Lo festejamos con Rolando La Serie, su esposa, y Catalino Rolón, nuestros testigos de boda.

De ahí en adelante todo cambió, eran los tiempos del mambo y el chachachá. Pero también apareció una nueva musicalidad en Nueva York. En 1966 usted grabó el primer elepé con el gran Tito Puente. ¿Cómo fue esa época de cambio?

Yo me sentía cansada de hacer lo mismo, hablé con la disquera para romper con ellos. Primero me dijeron que les debía cinco elepés y después me dieron la carta de recesión. Luego Sidney se puso a llorar en su oficina. Tito me llamó para decirme que quería trabajar conmigo. En enero de 1966 grabamos el primer elepé, Celia y Tito. No pegó mucho porque faltó promoción pero, musicalmente, eran temas maravillosos. Las giras con Tito fueron muy exitosas. Además, fue mi gran amigo, mi hermano del alma.

¿Cómo ocurrió lo de la orquesta de Larry Harlow en 1973? Él declaró que, cuando grabaron: “ella disparó todo el número de arriba abajo, completo, sin equivocarse, sin repetir nada, me quedé abrumado, eso solo lo hace una Reina, una cantante única y excepcional”.

A Jerry Masucci, fundador del sello de la Fania, se le ocurrió que yo debería grabar Gracia Divina. Me aprendí el número el mismo día que lo grabé. Fue una sola versión que se hizo, de comienzo a fin. Parece que todo el mundo quedó muy impresionando, empezando por Harlow, quien ha contado muchos detalles de lo que sucedió.

Entonces ocurrió el encuentro de la vida: Celia Cruz y Johnny Pacheco en 1974. Un músico que admiraba a la Sonora y que le gustaba cantar como Caíto; y usted, que lo tenía en su cabeza para reencontrar ese sonido antiguo…

Yo me sentí siempre muy bien con Pacheco porque me recordó el estilo de la Sonora Matancera. Él grabó con dos trompetas, con la misma estructura de la Sonora. Utilizó bongoes y no timbalitos de Papaíto. En realidad, lo mío es un piano, percusión y trompetas. Cuando grabé con Pacheco sentí que regresé a tocar con la Sonora Matancera. El tema lo dice claramente: “Hace tiempo que buscaba que quien me acompañara, un ritmo que me recordara cuando a cantar yo empecé, pero por fin lo encontré, caña, guarapo y melao, y por eso estoy cantando con Pacheco y su tumbao”.

Después vino todo. El mundo se entregó a la ‘Reina de la Salsa’, grabó con Willie Colón Usted Abusó, con Papo Lucca y la Sonora Ponceña.

Ha sido un honor para mí estar con ellos, hacer propuestas musicales diferentes, adaptarme a los cambios de las épocas, mantenerme en tarima y ser respetada por las nuevas generaciones. Vivir para cantar, ha sido mi sueño y lo he cumplido. Humildemente he sido una triunfadora porque, si hubiera sido débil de carácter, con los primeros problemas me hubiera venido abajo. Todas esas cartas contra mí que llegaron a Radio Progreso, las reservas iniciales de Rogelio, el rechazo del señor de la Seeco. Nunca me doblegué.

¿Se considera la mejor cantante de este siglo?

Nunca he creído que sea la mejor. Pero acepto los elogios, sobre todo porque son expresiones de mucho afecto. Me encantó, por ejemplo, el título de tu libro Reina rumba. Y esas palabras en el prólogo de nuestro amigo Guillermo Cabrera Infante me producen mucha emoción: “Aquí y antes, en Cuba y en Nueva York, Celia muestra, demuestra que es una de las grandes creadoras del canto y del encanto negro. Ella está a la altura de Bessie Smith y de Billie Holyday, más allá de Sarah Vaughan y de Ella Fitzgerald y de Nina Simone. Celia es la canción: fue son y sonora, antes como ahora es la salsa. Celia es como su voz: generosa pero precisa, nada menos que la música. Esto si no la hace una diosa, la hace al menos una musa. No está nada mal para una negrita que sólo quería ser soprano y cantar en la ópera”. Tú libro sirvió para reencontrarme con Cabrera Infante, una persona muy especial. Además, mi amigo Dizzy Gillespie, cuando vino a Cali y estuvo contigo, me envió un libro en un sobre que decía: ‘Celia Cruz, Nueva York’. No sé qué pensó, pero el paquete me llegó.

¿Cómo ha sentido la muerte de sus compañeros de la Sonora Matancera?

Es inevitable sentir con gran dolor la muerte de Caíto (Carlos Manuel Díaz). Fue mi compañero desde que entré a la Sonora Matancera, además nos unía una buena amistad y una buena química. En vez de decirme mi hermana, me decía mi ‘herma’. También me afectó la muerte de Lino Frías. La desaparición de Carlos Argentino me dejó una mala sensación, yo era muy amiga de su esposa, Aydée. Me quería mostrar mucho la ciudad y lo hizo en un carro grande. Fue una como una despedida, estaba contento de hacerme feliz. Con Daniel Santos me ocurrió algo extraño, trabajamos en el teatro Blanquita y no presentíamos nada, a los pocos días ocurrió. A todos nos va llegando el momento, no podemos evitarlo, pero la gente de la Sonora Matancera es mi familia.

¿Cuál son tus mejores dúos?

Es una historia muy larga, no puedo olvidar grandes acompañantes como Bienvenido Granda, en el tema El Pai y la Mai; Celio González, con quien grabé muchas guarachas; Carlos Argentino, con quien hice Buenas noches, mi amor; Laíto Sureda, con quien grabamos un tema inolvidable En el bajío; Angela Carrasco, con La Candela; y claro, Oscar de León. También grabé con mi amiga Matilda Díaz.

¿Alguno se quedó sin hacer?

Muchos. Tengo versatilidad para hacer cualquier ritmo y no le veo obstáculos a nada. Me hubiera gustado hacer algo con el Joe Arroyo. Me llamó la atención el color de su voz. Si tú cierras los ojos, crees que está cantando una mujer. El una vez me dijo a mí: ‘Celia, aunque Ralph Mercado no me pagara, yo la haría, no me importa’. Sin embargo, no se pudo hacer.

La gente de la Fania es como tu segunda familia, pero ellos son de otra generación. ¿Cómo ves a tus ‘hijos’: Héctor Lavoe, Pete Conde, Alfredito?

Héctor no sabe quién es él. Con Pete Conde me siento tranquila, todos los cortes los hace perfectos. Cuando viene Alfredito (de la Fé) es una alegría especial, es mi ahijado.

El periodista José Pardo Llada le preguntó una vez en qué gastaba la plata y usted le dijo: “En pelucas, Pardo”. ¿Eso es cierto?

Es cierto. Cuando nos instalamos a vivir en Nueva York me sorprendió que había un procedimiento para las negras como alaciar el cabello y ponerle pelo artificial. Pero me pasaba horas en una peluquería, a veces llegaba a las siete de la mañana y salía a las cuatro de la tarde. Siempre me gustó brillar en el escenario, el maquillaje, los zapatos, las uñas largas… Por eso mismo no aprendí a tocar piano. Entonces, a finales de los sesenta, cuando las pelucas se pusieron de moda, resolví mis problemas. Con una peluca iba rápidamente a una entrevista y, claro, a mis presentaciones. Después compré muchas en Los Ángeles a través de catálogo.

Una faceta en su vida ha sido la de actriz, ¿cómo se sintió en ese terreno?

No voy a decir que soy la mejor ni nada parecido, pero fíjate que cuando grabé la telenovela Valentina alcancé mucho éxito. Se veía hasta en Rusia. Entonces yo le comentaba a Pedro: ‘mira, Celia Cruz en ruso’. En cine ha sido muy importante: Mambo Kings tuvo resonancia en el mundo latino y Pérez Family, igual. A mi gustaron siempre los retos y he tratado de superarme en todo sentido.

¿Cómo son sus hábitos alimenticios?

Nuestra vida ha sido de viajes, ciudades y aviones. Uno tiene que adaptarse, más aún cuando Pedro se vio afectado por la diabetes. Una vez le dije: ‘el único azúcar que te permito es el mío’ En realidad, siempre me gustaron las frutas, la comida saludable, y eso es parte de nuestra vida como artistas.

¿Licor?

Ni un trago, nunca. A veces, cuando se me afectaba la voz antes de un show pedía un cognac, pero solo para sentir caliente la garganta.

¿Cómo se siente en el mundo agitado de la Fania?

Como en la Sonora Matancera, todos me respetan. A veces, cuando veo que hay problemas entre ellos, les digo, ‘somos una familia’ y ya está.

¿Cómo recuerda con su marido esos viejos tiempos?

Recordar es vivir. A veces vemos esas viejas películas mexicanas, como Amorcito Corazón. Ahí veo a mi Pedro cuando estaba todavía más hermoso que hoy en día.

Cuando el médico le dijo que tenía cáncer, el 2 de diciembre del 2002, Celia Cruz le respondió: “Quíteme esa malanga”.

Grabó su última producción Regalo del Alma, con problemas. El pianista Isidro Infante, por teléfono, me comentó después del entierro: “Se le olvidaban las letras, el tumor hacía presión sobre la memoria y era duro retener los versos. Tres temas se quedaron sin grabar, otros dos no aparecieron en el Cd que se vendió al mercado”.

El 16 de julio de 2003, a las 4.45 de la tarde, Celia Cruz murió después de luchar con un tumor canceroso que invadió su cerebro. Humberto Corredor me llamó cinco minutos después. A partir de ese momento, recibí cientos de llamadas telefónicas desde los más extraños lugares del mundo.

Después de un entierro simbólico en Miami, coordinado por Omer Pardillo Cid, su agente, productor y jefe de prensa, su cuerpo regresó a la funeraria para estar los días 21 y 22 de julio, con el fin de recibir la visita de 75.000 personas. Dicen que la devolvieron a la funeraria ‘a ver si revivía’.

Fui a Nueva York para despedir a doña Celia Cruz. Cuando llegué a la funeraria, me encontré con Pardillo Cid y le pregunté por Pedro Knight. Estaba en el segundo piso, con un grupo de personas. Cuando entré la habitación, se paró y me abrazó y, llorando, les dijo a todos: “Aquí está Umberto, el biógrafo de Celia”. Ese mismo honor que ella me hizo cuando lo dijo ante 50 mil personas en un concierto en la Feria de Cali: “¿Dónde está mi biógrafo? Voy a cantar la canción del Cali, Pachito Eché”.

Lloré con Knight y nunca más lo volví a ver.

El 22 de julio, su cuerpo fue llevado al cementerio Woodlawn del Bronx, en un día de verano con lluvia y tormenta eléctrica. Pero Celia Cruz no fue exactamente enterrada gracias a que varios allegados pensaron en diferentes alternativas para la conservación de su cuerpo. Mientras decidían, el cuerpo fue a un congelador. La fecha de su entierro fue un oscuro secreto. Finalmente, tras la muerte de Pedro, juntos fueron a un mausoleo en Nueva York.

En Cuba, su sobrina Irene Hernández vive cerca del Solar de las Margaritas, en un tercer piso que es como una pocilga. Hoy, diez años después de su muerte, todavía Celia Cruz no se oye oficialmente en La Habana, aunque en un gran rumbeadero llamado El Sauce, Celia suena con Químbara y la bailan con frenesí.

El sueño de volver a tocar en La Habana siempre estuvo en su mente: “Cómo anhelo regresar y ver tus playas, ver la luna por el malecón, a pesar de la distancia no te olvido, Habana, mi Habana”, me dijo.

No hay antes ni después de Celia Cruz: ni por semejanza en su voz, ni por nada. Hace 10 años que la humilde Celia Cruz, hija de Catalina y Simón, ya no está entre nosotros. Ella es la música, es el son y el guaguancó, es el bolero y la guaracha. Es la única cantante que permaneció en primer lugar por más de 55 años.

Ella siempre lo cantó:

“No vayas a olvidar

A esta humilde guarachera

Así que nunca olvides mi nombre

Yo me llamo Celia Cruz.

Ay la bemba colorá”.

Sólo ella será la Reina Rumba. Celia Cruz: no hay un antes ni un después. Solo ella, la negra de la bemba colorá.

¡Azúcar!

UMBERTO VALVERDE
Revista Bocas

Fuente:


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miércoles, 21 de diciembre de 2016

ANTECEDENTES DE LA CASC

Jose Gómez Cerda

José Gómez Cerda, que estaba exiliado en Nueva York, siendo Presidente de la JOC hispana tuvo contactos con la JOC en Puerto Rico, Costa Rica y Cuba. En Costa Rica conoció a Monseñor Sanabia,el Padre Benjamín Nuñez, y en Cuba al Padre Fernando de Arango.

En Nueva York conoció a José Cardijn, el cura belga, fundador de la JOC. Ahí se reencontró con Henry Molina, además participaban otros dominicanos como Sabas Morillo y Rafael Peralta (Miguelito).


Siendo Secretario Juvenil del Movimiento Pro Liberación Dominicana, en Nueva York, Serafino Rumualdi, de Relaciones Internacionales de la AFL-CIO le otorgó una beca para estudiar sindicalismo en la Universidad de San Juan de Puerto Rico. Ahí compartió con otros dominicanos.

Tuvo contactos con organizaciones sindicales internacionales, y a través del Padre Salvador Freixedo, S.J. en su condición de Asesor de la Juventud Obrera Cristiana (JOC.)de Puerto Rico, se comunicó con Emilio Máspero, entonces Secretario General Ejecutivo para el Caribe de la Confederación Latino Americana de Sindicalistas Cristianos ( CLASC), que tenía asiento en Caracas, Venezuela. Abandonó la beca de la AFL-CIO, y con otros dominicanos residentes en Argentina Y Nueva York, formaron un equipo de jóvenes que tenían como objetivo capacitarse sindical y políticamente para luego trabajar en nuestro país.


Hicieron  un curso intensivo en Venezuela sobre Sindicalismo, Reforma Agraria, Política y Asuntos Juveniles, evento que fue organizado por la CLASC ( ahora CLAT), el Instituto Nacional de Estudios Sociales ( INES), de Venezuela, y DAFID ( Delegación de Ayuda al Frente Interno), dominicanos en el exilio, encabezados por Alfonso Moreno Martínez, Guido D’Alessandro y Mario Read Vittini.
          
El grupo estaba compuesto por: Henry Molina, Caonabo Javier Castillo, Prospero Morales, Prisco Morales, Ramón Harvey, José Antonio Brea, Cucho Rojas Fernández y José Gómez Cerda.

Los Profesores fueron el Dr. Rafael Caldera, Dr. Arístides Calvani, Dr. Luis Herrera Campis, Dr. Jiménez Landiz, y los sindicalistas Dagoberto Gonzáles, Eduardo García, José de Jesús Plana, Ramón Silva y Emilio Máspero.

Henry Molina y José Gómez Cerda participaron en el Congreso Extraordinario de la Confederación de Trabajadores de Venezuela           (C.T.V.), después del atentado de Trujillo contra el Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. Ese fue el primer Congreso de la CTV después de la dictadura de Pérez Jiménez. Además participaron en actividades sindicales organizadas por la Confederación Autónoma de Sindicatos Autónomos (CODESA).

El 24 de enero de 1962 se realizó en Primer Encuentro de Trabajadores Cristianos, en el local del Instituto Comercial Juan Pablo Duarte, en Villa Duarte, Santo Domingo. Esa reunión fue presidida por Emilio Máspero, Secretario General Adjunto de la Central Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos (CLASC). Entre los participantes estaban Jesús Caminero Morcelo, Porfirio Zarcuela, Gabriel del Río, José Gómez Cerda, Jorge Cruz Reyes, Henry Molina, Prisco Morales, Rafael Hidalgo y otros. Entre los primeros sindicatos afiliados a la CASC figura el de Astilleros de Santo Domingo.


El 14 de febrero de 1962 se realizó la primera reunión con dirigentes cristianos campesinos para dejar formada la Federación Dominicana de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC). A esa reunión asistieron Prisco Morales, Juan Antonio Brea, José Gil Santos, Ramón Vásquez, Tiburcio Díaz. José Ramón Rangel Parra, de la Federación Campesina Latinoamericana (FCL) y José Gómez Cerda, de la CASC. El 4 de marzo se constituyó la Liga Agraria  de Juan López Abajo, en Moca, la primera liga agraria dominicana. Esa reunión fue orientada por Rangel Parra, Ramón Vázquez Prisco Morales y José Gómez Cerda. La segunda Liga se constituyó días después en Jima, La Vega.

Por otra parte la CASC constituyó el Instituto Nacional de Formación Agraria y Sindical (INFAS), sus primeros cursos se realizaron en la Casa Manresa, en Santo Domingo y en el Seminario Menor en Santo Cerro, La Vega. Los cursos contaban con la colaboración de los Padres Manuel González Quevedo, José Arnaíz, José Llorente y Benavides, en Santo Domingo; y Francisco Guzmán, en el Santo Cerro.


El 25 de febrero de 1962 se constituyó la Confederación Nacional de Trabajadores Libres (CONATRAL), con dirigentes disidentes de la original FOUPSA, sus principales dirigentes eran Robinson Ruiz López, Antonio Checo y Diego Díaz.

En marzo los trabajadores de los Ingenios Catarey, Esperanza, Amistad y Monte Llano realizaron una huelga. La CASC los defendió, lograron un aumento salarial de 0.60 diarios a 3.20, inmediatamente esos sindicatos se afiliaron a la CASC, luego lo hicieron otros sindicatos azucareros de San Pedro de Macorís.

En Santo Domingo se afiliaron a la CASC los sindicatos de la Sociedad Industria Dominicana (La Manicera), Molinos Dominicanos, La Algodonera, M. González, Asbestos Cemento y otros sindicatos industriales.  En Santiago se afiliaron a la CASC  los sindicatos de la Compañía Anónima Tabacalera, Licorería Bermúdez,  Tienda El Gallo, Industria Nacional de Muebles, etc. En poco tiempo la CASC se convirtió en la principal fuerza sindical del país.

El 5 de abril de 1962,  se creó la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE. Entre sus fundadores estaban  figuras del periodismo dominicano y destacados escritores, entre ellos el Doctor Salvador Pittaluga Nivar,  Doctor Rafael Molina Morillo, Don Emilio Rodríguez Demorizi, Don Julio César Martínez y Germán Emilio Ornes, entre otros. 

La ADPE fue una asociación que enfrentó la situación política después de la muerte de Trujillo, representó dignamente a los profesionales de la escritura, y defendió los derechos humanos, la libertad de asociación y la profesión de los periodistas y Escritores.

La ADPE después creó el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP),  y los premios Caonabo de Oro.


El 1ro. de mayo de 1962 fue la primera ocasión de los trabajadores dominicanos se celebrar el Día Internacional del Trabajo en libertad. La CASC organizó una concentración de más de 3.000 trabajadores en el Estadio Deportivo de la Escuela Normal, de Santo Domingo.

El 19 de mayo se constituye el Sindicato de Trabajadores Telefónicos (S.T.T.), que agrupa a los empleados y trabajadores de la Compañía Dominicana de Teléfonos    (CDT).
El primer dirigente de la CASC que viajó para representar a los trabajadores dominicanos fue Henry Molina, que participó como delegado oficial a la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 1962. Con sólo 22 años era el delegado oficial más joven en esa Conferencia mundial.
Luego Gabriel del Río viajó a Alemania, para estudiar durante un año, con una beca de la Fundación Konrad Adenauer.

HUELGAS
En la Compañía Anónima Tabacalera: Ante la negativa de la empresa a firmar un Contrato Colectivo, después de haber sido discutido entre las partes, el Sindicato, dirigido por Julio Fermín, Luis Eladio Rigaud, José Hidalgo Paulino y Bertico Pichardo, con el asesoramiento y participación de José Gómez Cerda, hicieron una huelga de ocupación de la empresa, que duró tres días, y tuvieron que llegar policías especiales de Santo Domingo para sacar a los sindicalistas. Gómez Cerda fue hecho prisionero, pero todos los sindicatos de Santiago (alrededor de 30 en esa época), se presentaron ante la Policía y tuvieron que liberarlo a él, y a otros dirigentes del sindicato de la Tabacalera.
Otras importantes huelgas se realizaron en la Pepsi-Cola de la región norte, donde la empresa fue ocupada por los trabajadores. El propietario de la Empresa Horacio Álvarez, viajó de Santo Domingo a Santiago, con una caravana de Policías, desmantelaron la huelga, aunque los sindicalistas se pusieron como barrera humana para impedir la salida o entrada de vehículos, luego Francisco José Bidó y José Gómez Cerda, que encabezan la huelga fueron hechos prisioneros.
Otras importantes huelgas se realizaron en la fábrica de Camisas Bazar y en diversas empresas en Santo Domingo y Santiago.
 CONTRATOS COLECTIVOS:

Entre los primeros contratos colectivos de condiciones de trabajo que la CASC firmó fueron con la Compañía Anónima Tabacalera y J.m. Hernández, de Santiago y La Manicera, de Santo Domingo.

En la empresa J. M. Hernández, firma farmacéutica, se firmó un contrato progresista, que contenía un salario familiar para los trabajadores, participación de los trabajadores en los beneficios de la empresa, primas en caso de nacimientos de hijos, matrimonios, fallecimientos de familiares, etc. Esto motivó que algunos patronos e industriales protestaran ante el Consejo de Estado  pidiendo la deportación del patrón J. Roberto Hernández Asencio.

En la Compañía Anónima Tabacalera se firmó el contrato de mayores proporciones, no sólo por la cantidad de viviendas que lograron los trabajadores, sino porque se logró la participación de los trabajadores en los beneficios de la empresa por un equivalente de 4 meses de salarios. Este dinero fue negociado para la elaboración de un PLAN EDUCATIVO PARA LOS HIJOS DE LOS TRABAJADORES, que se concretizó con la instalación del COLEGIO LA ESPERANZA, con un aporte de los trabajadores de sus beneficios y la empresa hizo una aportación de 40.000 pesos. Además se logró un seguro colectivo para los trabajadores y sus familiares.

El COLEGIO LA ESPERANZA fue una idea del Padre Manuel González Quevedo y del sindicalista José Gómez Cerda. Para que los hijos de los trabajadores tuvieran las mismas oportunidades que las otras clases sociales en materia de educación escolar. En el principio el Colegio era controlado y dirigido por el Sindicato, con la entusiasta cooperación del Sr. Diógenes Silva, en representación de la empresa.

En junio se fundó el periódico sindical REVOLUCION OBRERA, que se editaba en Santiago, y se iniciaron  los programas radiofónicos Justicia Social, en Radio Caribe, en Santo Domingo, y La Clase Obrera, en Radio Cibao, en Santiago. Estos medios de comunicación eran de la CASC.

El 8 de julio la CASC celebra un pre Congreso para elaborar los Estatutos y preparar el Primer Congreso Nacional.

A fines de agosto de 1962 se celebra el PRIMER CONGRESO NACIONAL DE TRABAJADORES DOMINICANOS, organizado por la CASC, en el local de la Hermandad Cigarrera de Santiago, con la participación de 300 delegados oficiales, y con la presencia del Gobernador de Santiago Dr. Virgilio Maynardi Reyna. El Primer Congreso de la CASC eligió a Jesús Caminero Morcelo, como Secretario General. En la directiva estaban también Gabriel del Río, Porfirio Zarzuela, José Gómez Cerda, Rosendo López, Henry Molina y otros destacados jóvenes sindicalistas.

Era una época de protestas y manifestaciones. Se realizaron huelgas en las empresas de El Caribe, Molinos Dominicanos, La Tabacalera, Pespsicola, La Manicera, en casi todos los Ingenios Azucareros. FENEPIA Y FENAMA estaban constantemente en huelgas y las organizaciones afiliadas a  CASC realizaron 36 huelgas en el segundo semestre de 1962.

El 23 de septiembre quedó formada la Federación de Ferrocarrileros que agrupaba a los trabajadores del ferrocarril de los ingenios azucareros de Consuelo, Porvenir, Angelina, Santa Fe, Barahona y Haina, además de la Grenada Company.

El 30 de septiembre se realizó el Primer Congreso Nacional de Campesinos Dominicanos, organizado por la FEDELAC, en el Centro MADRE Y MAESTRA, de La Vega, Prisco Morales resultó electo Secretario General, además estaban en la directiva Luis Estrella, Ramón Vázquez, Luis Rufino y Rafaelito Bencosme.
Una delegación de la CASC, encabezada por Jesús Caminero Morcelo, participó en el IV CONGRESO de la Confederación Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos   (CLASC), realizado en noviembre de 1962, en Venezuela, bajo el título de “Los Trabajadores y la Revolución Latinoamericana”, donde se reeligió a José Goldsack, como Presidente de la CLASC, y a Emilio Máspero como Secretario Ejecutivo para la zona del Caribe.
En el mes de diciembre se realizaron las primeras elecciones políticas libres, resultando electo el Profesor Juan Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano (P.R.D.).


El 1ro. de diciembre quedó formada la Federación de Trabajadores de Manzanillo, y el 11 de ese mes se constituyó la Federación Provincial de San Francisco de Macorís.
La CASC realizó unidad de acción con diversas organizaciones sociales, entre ellas con el Bloque Revolucionario Universitario Cristiano (BRUC), que eran dirigidos por Bernardo Defilló, José Joaquín Puello, Lucas Rojas y otros líderes universitarios. 
También con la Juventud Obrera Cristiana (JOC), que estaba dirigida por José Enrique Trinidad, Chichí Mejía, Gabriel Fortuna, José Sosa y Ramón Martínez Portorreal. En Santiago estaban Herminio Almonte, Claudio Peña, “El Hindú”, y otros valiosos militantes. El Asesor era el Padre Fernando de Arango y como Colaborador estaba Alberto Cao Herrera, éstos dos últimos de origen cubano. También la CASC coordinó con la Juventud Revolucionaria Cristiana (J.R.C.), donde estaban Tom Lluveres y Enrique de León.
Al finalizar el año 1962 habían registrados 1.700 sindicatos en la Secretaría de Estado de Trabajo.

Los Empleados Públicos habían aumentado de 88.026, en 1961, a 110.340; 94.445 del Gobierno Central, 11.652 de los Municipios y 4.252 en instituciones autónomas.


NOTA. Extracto del libro digital EL SINDICALISMO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA, escrito por José Gómez Cerda.
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¿Estamos criando una generación de jóvenes inútiles?

Por Carolina Mila

La periodista Mickey Goodman observa que los chicos de la generación nacida entre 1984 y el 2002 (generación y o milenio), esperan conseguir todo lo que quieren inmediatamente y con facilidad, porque toda su vida han estado acostumbrados a la gratificación instantánea. Esto, por supuesto, les traerá grandes frustraciones en su vida diaria.

Cuando una universitaria recibió una C- en su primera prueba, tuvo, literalmente, un ataque en clases. Llorando, le envió un mensaje de texto a su madre quien llamó de vuelta, pidiendo hablar con el profesor inmediatamente (quien, por supuesto, se negó). Otra madre acompañó a su hijo a una entrevista de trabajo, para luego preguntarse por qué no había conseguido el empleo.

Un importante empleador comentó que durante una entrevista de trabajo, una candidata le dijo que estaría disponible para este trabajo en 18 meses más. Ni siquiera se le pasó por la mente que él había tenido que trabajar durante 20 años para llegar a su meta.

¿Suena loco?


Lamentablemente, todas estas historias son reales, comenta Tim Elmore, fundador y presidente de una organización sin fines de lucro llamada Líderes en Crecimiento, y autor de las series de libros “Habitudes” junto con sus guías para el profesor, kits de DVD y cursos por correspondencia. “La generación Y de chicos que nacieron entre 1984 y 2002 han crecido en una era de gratificación instantánea. iPhones, iPads, mensajes instantáneos y un acceso inmediato a información está todo en la punta de sus dedos,” comenta. “Sus notas en el colegio son usualmente negociadas por su padres en vez de merecidas y se les celebra por lograr cosas mínimas. Tienen cientos de amigos en Facebook y Twitter pero usualmente no tienen muchas conexiones reales.”

Para cambiar esto, Líderes en Crecimiento trabaja con 5.000 escuelas públicas, universidades, organizaciones del gobierno, equipos deportivos y corporaciones a lo largo del país (e internacionalmente también) para ayudar a los jóvenes, particularmente entre 16 y 24 años, a convertirse en líderes. “Queremos entregarles las herramientas que les faltan antes de que hayan pasado por 3 matrimonios y varios negocios fracasados,” nos cuenta.

Pero, ¿por qué han pasado los padres de enseñarles a ser independientes a ser padres que están siempre encima de sus hijos intentando protegerlos a cualquier precio?
La sobreprotección


Nos vemos consumidos por la actividad de protegerlos en vez de prepararlos para el futuro. No hemos dejado que se caigan, que comentar errores y que tengan miedo. El problema es que si no toman riesgos desde el principio, como colgarse de las barras y quizás caerse, tendrán miedo de todo lo que hagan cuando tengan 29.

Psicólogos y psiquiatras están tratando más y más jóvenes que tienen una crisis en el cuarto de su vida, así como también muchos casos de depresión clínica. ¿La razón? Los jóvenes dicen que es porque aun no son millonarios o no han encontrado a la persona perfecta.

Los profesores, asesores y ejecutivos reclaman que los chicos de la Generación Y tienen bajos niveles de atención y se apoyan en la motivación externa en vez de la interna. La meta de Líderes en Crecimiento es revertir esta situación y ayudar a los jóvenes a ser más creativos y más motivados para que puedan apoyarse en ellos mismos y no depender de una motivación externa.

El psicólogo familiar, John Rosemond, está de acuerdo. En un artículo de Febrero que apareció en la revista Atlanta Journal Constitution, comenta que nuevos estudios han descubierto que el sistema de premios usualmente genera problemas, produciendo el efecto totalmente opuesto al que se busca. Cuando un niño agresivo es premiado por no ser agresivo por un corto período de tiempo hay más posibilidades que repita este mal comportamiento para generar más premios.
Problemas de crianza


Los padres de esta generación le han dicho a sus hijos que sueñen en grande, y ahora cualquier acto pequeño parece insignificante. En el gran esquema de las cosas, los chicos no pueden cambiar el mundo instantáneamente. Tienen que dar pasos pequeños, que, para ellos, no significan ningún tipo de progreso. Nada que no sea fama instantánea es bueno. “Es tiempo de decirles que para lograr cosas grandes debemos empezar por las cosas pequeñas,” comenta.

Sus padres les han dicho que son especiales por ninguna razón en particular, no tenían una personalidad o habilidad sobresaliente y ahora los integrantes de esta generación demandan un tratamiento especial. El problema es que los chicos asumen que no tienen que hacer nada especial para ser especiales.

Han tenido todas las comodidades, y ahora lo quieren todo en el mismo momento. Y este mensaje lo escuchamos claramente. Nosotros también nos paseamos en frente del microondas, nos enojamos cuando las cosas no salen como queremos en el trabajo, peleamos con el tráfico. “Es momento de volver a darle importancia a esperar por lo que queremos, posponer los deseos de los otros y dejar nuestros deseos personales para ir tras algo que sea más grande que ‘el yo’,” dice Elmore.

Los padres de esta generación hicieron de la felicidad de sus hijos lo más importante, y ahora es difícil para ellos crear su felicidad como producto de vivir una vida llena de sentido. “Es tiempo de decirles que nuestra meta es permitirles descubrir sus dones, pasiones y propósito en la vida para que puedan ayudar a otros. La felicidad es el resultado de lo anterior.”
Las personas necesitan cometer sus propios errores


“Necesitamos dejar que nuestros hijos se equivoquen a los 12, lo cual es mucho mejor que lo hagan a los 42,” comenta. “Necesitamos decirles la verdad (con buenas palabras) sobre que la noción de ‘puedes hacer lo que te propongas’ no es necesariamente cierta.”

Los chicos necesitan alinear sus sueños con sus habilidades. No todas las niñas que tengan una buena voz lograrán cantar en el Museo Metropolitano de las Artes; no todos quienes sean una estrella en las Ligas para niños de baseball lograrán jugar en las ligas mayores.

Permíteles meterse en problemas y aceptar las consecuencias. Está bien sacarse una C-. La próxima vez esfuérzate más para que sea una A.

Balancea la autonomía con responsabilidad. Si tu hijo pide prestado el auto, también debe llenar el tanque.

Colabora con los profesores, pero no hagas el trabajo de tu hijo. Si le va mal en una prueba, deja que asuma las consecuencias.

“Necesitamos ser como ladrillos cubiertos en terciopelo,” comenta Elmore, “suaves por fuera y duros por dentro, y permitirle a los chicos que se equivoquen mientras son jóvenes para permitir que sean exitosos cuando lleguen a la adustez”.

Fuente: http://www.upsocl.com/mujer/la-generacion-acostumbrada-a-tener-todo-lo-que-quiere/


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viernes, 16 de diciembre de 2016

Discurso de Madonna al recibir el premio Mujer del año




"Hoy me presento ante ustedes como un felpudo, quiero decir, como una mujer que se dedica al mundo del espectáculo. Cuando me mudé por primera vez a Nueva York en 1979 era una adolescente, las personas se morían de SIDA por todos lados. No era nada seguro ser gay. No era para nada bien visto relacionarse con la comunidad gay. NY era un lugar muy atemorizante. El primer año fui raptada y apuntada con una pistola, fui violada en una azotea con un cuchillo cavando mi garganta y habían entrado y robado tantas veces en mi apartamento que dejé de cerrar con llave. En los años siguientes perdí a muchos de mis amigos a causa del SIDA, de las drogas o por disparos.

Como podrán imaginar, todos estos acontecimientos inesperados no solo me ayudaron a ser la mujer atrevida que está delante de ustedes, sino que también me recordaron que soy vulnerable y que en la vida no hay nada realmente seguro, excepto creer en uno mismo. Una cosa que he aprendido es que no soy la dueña de mi talento; no soy la dueña de nada en realidad, todo lo que tengo es un regalo de Dios. Gracias por reconocer la capacidad para continuar mi carrera durante 34 años, a pesar de un sexismo despiadado, misoginia y abusos constantes e implacables. Por supuesto que me inspiraron Debbie Harry, Chrissie Hynde y Aretha Franklin, pero mi verdadera musa fue David Bowie. Él personificaba al espíritu masculino y femenino, lo cual me iba perfectamente. Él fue quien me hizo entender que no hay reglas. Pero entendí mal, no hay reglas si eres hombre. Sí las hay, si eres mujer. 

Cuando eres mujer tienes que jugar el juego. Se te permite ser linda y sexy. Pero no parecer inteligente o tener una opinión que no esté alineada con el Status Quo. Se te permite ser acosada por los hombres y vestirte como una puta, pero no puedes apropiarte de tu putez. Y ni se te ocurra, repito, ni se te ocurra compartir tus fantasías sexuales con el mundo. Serás lo que los hombres quieren que seas, pero más importante, serás lo que las otras mujeres se sientan cómodas que tú seas alrededor de otros hombres. Y finalmente, no envejezcas. Porque envejecer es un pecado. Vas a ser criticada y denigrada y, definitivamente, no te van a pasar en la radio. Eventualmente me dejaron en paz por que me casé con Sean Penn, y no fue solo porque él era peleador, sino por que yo había pasado a estar fuera del mercado. Por un tiempo dejaron de considerarme una amenaza. Años más tarde, divorciada y soltera (lo siento, Sean), hice mi disco Erotica y edité mi libro Sex. Recuerdo haber sido el titular de cada diario y revista. Todo lo que leía sobre mí era condenatorio, me llamaron prostituta y bruja. 

Un titular me comparaba con Satanás. Entonces me dije "Paren un poco ¿No está Prince dando vueltas por ahí con medias de red y tacos altos y lápiz de labios y el culo al aire?" Y así era, pero él era un hombre. Esa fue la primera vez que entendí que las mujeres no tenemos la misma libertad que los hombres. Recuerdo un momento en mi vida donde deseaba tener un modelo femenino a quien admirar y para que me apoyara. Camille Paglia, la famosa escritora feminista, dijo que retrasé al colectivo femenino por haberme convertido en un objeto sexual. Entonces pensé "Ah, si eres feminista no tienes sexualidad, la tienes que negar", y ahí me dije "A la mierda todo, soy otro tipo de feminista, soy una mala feminista". Creo que lo más controvertido que he hecho es seguir viva. Michael se ha ido. Tupac se ha ido. Prince se ha ido. Whitney se ha ido. Amy Winehouse se ha ido. David Bowie se ha ido. Pero yo sigo viva. Soy una de las afortunadas y cada día doy las gracias. 

Lo que quisiera transmitirle a todas las mujeres de hoy aquí es esto: Las mujeres han sido oprimidas por tanto tiempo que llegan a creer lo que los hombres dicen de ellas. Creen que necesitan a un hombre para hacer bien el trabajo. Y hay muchos buenos hombres y son muy necesarios, pero no porque sean hombres, sino porque son buenos. Como mujeres tenemos que empezar a apreciar nuestro propio valor y el valor de las demás. Busquen mujeres fuertes para tener de amigas, de aliadas, de maestras, de colaboradoras, de inspiradoras, de apoyo, de iluminadoras. No es tanto para recibir este premio que he venido hoy sino para pararme y decirles gracias. No solo a la gente que me ha amado y apoyado a lo largo del camino, no tienen idea. No tienen ni la menor idea de todo lo que significa para mí ese apoyo. Pero también además para decirle a los que han dudado de mí y a los que me han rechazado y a todos los que me hicieron padecer y dijeron que yo no podía, que no lo haría o que no debía. Su resistencia me ha hecho más fuerte, me hizo empujar hacia adelante y me ha convertido en la luchadora que soy hoy. Me hizo la mujer que soy. Así que gracias." - Madonna, Reina de la Música.

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martes, 13 de diciembre de 2016

LOS JUDIOS EN LA REPÚBLICA DOMINICANA


POR EL SENDERO DE LA HISTORIA
Ramon Espinola

La presencia judía en lo que es hoy la Republica Dominicana tiene una historia muy larga. Antes de empezar la descripción es preciso mencionar algunos acontecimientos del pretérito quisqueyano.
Cristóbal Colon era un judío marrano, (1) por eso pudo convencer a otro judío llamado Luis de Santangel, tambien judío marrano que era tesorero de la reina Isabel la Católica para que el reino de Castilla y Aragón diera el dinero para la expedición. Otros dos judíos marranos que cooperaron con el viaje de Colon fueron Abarbanel y Abraham Senior. Indudablemente que las razones de la expedición fue económica. Se buscaba una vía más corta entre la Península Ibérica y la India para el comercio de las especie, tan necesarias en la época.
Es interesante decir que el tesoro de la monarquía estaba en bancarrota en 1492 precisamente por la expulsión de los judíos del territorio de la península.
La primera referencia judía importante en La Española fue la del brigadier cotuisano Juan Sánchez Ramírez, judío sefardí, que en 1808 encabezó un movimiento para desalojar del poder de la parte Este de La Española a Francia y reincorporarla a España, porque en principio Sánchez Ramírez era un importante ganadero y las autoridades francesas prohibieron exportar carne a Haití.
Luego 24 años después, otro judío sefardí, el doctor José Núñez de Cáceres pronuncia la separación de Haití español, (este pronunciamiento se ha llamado en la historia dominicana, como la independencia efímera) aunque sin recursos militares para lograrlo, poniendo la protección de su proyecto a La Gran Colombia que presidía Simón Bolívar, que tenía compromisos con Jean Pierre Boyer, que le suministró armas y dinero para su propósito de libertar a Venezuela del dominio español. (En ese momento Bolivar olvido que fue una criolla dominicana la que le salvo la vida en Jamaica y lo ayudo a retornar a la tierra firme de Sudamérica).
También 22 años después, Juan Pablo Duarte, hijo de don Juan José Duarte, judío sefardí, pronuncia la independencia y fundación de la República Dominicana, esta vez, apoyado por el general Pedro Santana que trajo consigo desde El Seybo a sus peones de su finca El Prado y los contingentes que se le unieron para producir la batalla del 19 de Marzo de 1844, inicio de la independencia dominicana.
Don Juan José Duarte era oriundo de Sevilla, Andalucía.
La goleta Leonor (primer navío de guerra del nuevo Estado dominicano) que buscó a Duarte a Curazao cuando se produce la Proclamación de la independencia era propiedad del judío sefardí Ibrahim Coen, que luego intercedió ante el general Santana para evitar que fusilara a Duarte, como describe el historiador haitiano Jan Ghasmann Bissainthe en su obra Los Judíos en el Destino de Quisqueya, página 124. El historiador haitiano también señala los pormenores relatados del origen judío sefardí de Sánchez Ramírez, Núñez de Cáceres y Duarte.

Los presidentes dominicanos Pedro Santana y Antonio Abad Alfau fomentaron la migración de familias judías venezolanas y canarias colocándolas en Puerto Plata y Samaná. El presidente Francisco Henríquez y Carvajal era de ascendencia judía sefardita, como los miembros de esa distinguida familia de escritores.


De la letra A hasta la Z, se registran más de 200 familias de origen judía sefardita en RD. Los judíos sefarditas eran los que poblaban España, mientras que los askenazíes poblaron a Alemania. Los sefarditas tienen un partido en Israel llamado Shas, con representación en el Parlamento (Kneset). Sefard era como los sefarditas denominaban a la Península Ibérica. Apellidos sefarditas en RD son los Pellerano, De Marchena, Dujarric, Lopez-Penha, Manzano, Coen, Carretero, Córdova, De Lemos, Espinosa, Báez, Briones, Bonilla, Botello, Cordero, De Haro, Curiel, Menéndez, Olivier, Paz, Pelayo, Peynado, Varela, Rodríguez, Cuello, Trípol, Villalta, Zafra, Quiroz, Romano, Román, Baba, Suárez, Valle, Vásquez con S y con Z, Yépez, Zerda, Russo, Rosell Rivas, Tarabres: Ulloa, Vega, Victoria, Romás, Rojas.
En 1938 el presidente de Estados Unidos, Franklyn Delano Roosevelt convocó una conferencia en Evian, Francia, con el propósito de facilitar la migración de cien mil judíos hacia distintos países de América para salvarlos del holocausto que iniciaba contra los judíos el dictador de Alemania, Adolfo Hitler. El presidente Rafael Leonidas Trujillo acogió la sugerencia del presidente Roosevelt y acogió 40 familias hebreas en el paraje de Sosúa, Puerto Plata, en 1940.
Trujillo donó a los judíos alemanes (askenazi) 26 mil acres, unas trescientas mil tareas en Sosúa, donde emprendieron un proyecto ganadero que con el nombre original de DORSA, creó Productos Sosúa, quesos, mantequilla y leche del ganado vacuno y embutidos del ganado porcino, convirtiéndola en la primera gran empresa que elaboró esos productos en una firma extranjera, en nuestro país.
(1) Judío marrano era un converso al cristianismo
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miércoles, 7 de diciembre de 2016

La sociedad socialista del conocimiento



Nuestra especie se autodenominó homo sapiens en este mundo natural que habitamos. «Humano sabio» debería traducirse, para disminuir los problemas en el buen decir contemporáneo. El género biológico homo tuvo otras especies que se consideran extinguidas al ser imposible identificar sus individuos actualmente, como es el caso de homo neanderthalensis.
A ese lo llamamos así por haberse encontrado sus primeros restos, accidentalmente, en una excavación del valle de Neander que es un bello rincón de la Renania del Norte alemana. Los rasgos moleculares de esos congéneres aparecen frecuentemente en no­sotros, los sapiens de hoy, por lo que deben de haberse podido mezclar con facilidad y durante bastante tiempo.
La historia de nuestra especie comenzó en algún lugar de África. Hoy lo sabemos a ciencia cierta e incontrovertiblemente porque nuestra sabiduría le ha seguido el rastro a ciertas moléculas muy especiales, portadoras de información, que llevamos en cada una de nuestras células. Su nombre científico no es muy amigable y se han popularizado como sus iniciales ADN, en español.
Tales rastros moleculares existentes en las poblaciones humanas actuales y en los restos de las ya fallecidas y dispersas están permitiendo averiguar con una certidumbre asombrosa sus rutas migratorias ancestrales y hasta las razones de nuestras diferenciaciones físicas actuales.
Prácticamente acabamos de aparecer como especie en este mundo, hace solo 250 000 años, miles más, miles menos. Los 3 800 millones de años que nos precedieron de vida en la tierra hicieron posible que la selección natural, la eterna adaptación de los sistemas vivos a su entorno, llegara a establecer una cierta cantidad de individuos genéticamente compatibles que fueron el núcleo originario del homo sapiens.
Aquellos superabuelos nuestros pudieron intercambiar mucha información entre ellos, almacenarla por sí mismos en forma de conocimientos y usarlos a voluntad. Eso ocurrió gracias a las herramientas naturales que se nos seleccionaron, como es la voz articulada, el oído, la vista, el tacto y un cerebro muy preparado. Dicho órgano se encargó de coordinar el ingreso y la expresión de información, de almacenarla y de recuperarla (utilizarla cuando se hace necesario).
Ruidos con mayor o menor diferenciación ya se habían seleccionado para emitirse y oírse en otras especies animales. Pero en nuestro caso la articulación y la variedad de sonidos voluntarios que podíamos emitir y entender era formidablemente amplia. Se podía intercambiar ideas completas en una conversación. Somos el producto natural más acabado del tráfico de información entre seres vivos, al menos hasta el momento.
Y no solo eso. Los conocimientos que fueron estableciéndose nos permitieron ir más allá de nuestra propia memoria individual y empezamos a escribirlos, a registrarlos en soportes permanentes fuera de nosotros, aunque mucho más recientemente.
En la misma Mesopotamia donde tantas convulsiones ocurren hoy, alguien pensó hace unos 5 500 años que con un palito podía grabar algunos símbolos que se harían equivaler a palabras habladas en una tablilla de arcilla blanda y lo realizó. Después se calentaba la arcilla y tales palabras se quedaban escritas tan bien que aún existen algunas de ellas. Los chinos y los egipcios no tardaron en imitarlos o inventar lo mismo con sus propias lenguas. En la actual América solo lograron hacerlo los Mayas parece que hace unos 2 000 años, y fue independientemente porque no pudieron copiar las experiencias de escritura del otro lado del Atlántico. La Universidad Brown, en los EE.UU., acaba de autentificar el más antiguo conocido de los códices mayas, el llamado «Grolier», que data del siglo XIII de nuestra era.
La sociedad que tenemos hoy en día es el producto de toda esa evolución. De sus rutas y andares, de sus luchas, de sus progresos y retrocesos, pero sobre todo del avance de la sabiduría de nuestra especie y del eficiente uso que comenzamos a hacer y seguimos haciendo de la información. Lo hicimos entonces con tablillas de barro y hoy con dispositivos electrónicos y sus redes de intercambio que llegan o pueden llegar a todo lugar donde exista una persona. No ha sido un progreso monótono lineal.
Han tenido lugar revoluciones de información, como la de la imprenta, la de la radio, la de las computadoras aún sin redes. La situación actual permite que un individuo pueda llevar consigo un dispositivo que lo capacita para comunicarse hasta visualmente con otro en el momento que desee, aunque esté en la luna. Y además puede tener acceso a toda la información almacenada por el hombre, o casi toda, también instantáneamente.
Los que pensamos que el presente y el futuro  de todos los seres humanos tiene que pasar por su máxima realización y felicidad personal y social, sin que nadie lo haga a costas de los demás, podemos ser optimistas. Tenemos que estar convencidos de que una sociedad que pretenda ese objetivo tendría que basarse en la solidaridad colectiva, donde el uso de las capacidades personales se ponga en función siempre del bienestar personal y también de todos los demás. Y que tales metas no se pueden obtener hoy, ni mucho menos en el futuro, sin que el intercambio de información que nos distinguió como especie sea el más eficiente e intenso de acuerdo con lo más avanzado de los tiempos.
El acceso irrestricto a las comunicaciones en cualquier lugar donde esté una persona, por aislado que sea, es una aspiración dentro de ese socialismo próspero y sostenible por el cual luchamos. También lo es que el acceso a toda información que se requiera es una necesidad. Las discusiones populares que fueron convocadas en torno a los más recientes congresos de nuestro Partido, así como los documentos que se discuten, así lo evidencian. No puede existir una sociedad socialista que no sea del conocimiento, universal, ubicuo. Si los fundadores de estas ideas cuando no se soñaba con internet o la telefonía inteligente vivieran hoy en día, seguramente que las tomarían como estandarte.
Lo demostró Lenin cuando planteó que comunismo era poder soviético más electrificación. En aquel entonces, la electrificación era de lo más excelso de los descubrimientos tecnológicos del saber humano. Sin embargo, por diversas razones entre las cuales el mayor peso lo lleva el bloqueo de Estados Unidos, y a pesar de la clara postulación de estos principios en la política de la Revolución, todavía es baja la penetración social e individual de esas nuevas tecnologías en el país.
Paradójicamente, al mismo tiempo somos de los mejor educados para aprovecharlas al máximo.
La difícil situación actual de Cuba con el uso masivo de las nuevas tecnologías de la in­formación y las comunicaciones contempla muchos factores, algunos de los cuales están fuera de nuestra acción directa, como es el caso del bloqueo; cuyo impacto se expresa en las posibilidades de adquirir hardware, software y conocimientos, pues todavía existen numerosos sitios de internet a los cuales no se puede acceder desde nuestro país. Es un impedimento que se enfrenta en el terreno político, pero en el que la decisión final  corresponde a quienes nos han impuesto estas onerosas sanciones unilateralmente.
Por tanto, tenemos que superar la situación —dentro de nuestras posibilidades— de la forma más acelerada a nuestro alcance; en­frentando los retos de toda índole y venciéndolos, nunca evitándolos, como hacen los revolucionarios verdaderos. Hay que hacerlo porque si no, como una vez dijera Fidel, estaríamos cada vez más cerca de nuestros ancestros homínidos («del mono», según sus palabras textuales) que del hombre del futuro que tantos soñamos. El mismo líder que planteó en el amanecer de la Revolución: «No le decimos al pueblo: cree. Le decimos al pueblo: lee» es un nonagenario que las usa intensivamente, tal y como le afirmó a la directora del diario mexicano La Jornada en una memorable entrevista del 2010.
Si existen barreras que no se pueden eliminar con nuestra voluntad, como es el bloqueo y las limitaciones de recursos, tenemos que usar la innovación propia, los conocimientos, y la ingeniosidad que nos sobra, para no perder ni una oportunidad de participar en el acelerado proceso que tiene que ser la informatización de todos en toda la sociedad cubana. Es preciso generar software de todo tipo, promover su uso y usarlo, y también obtener el máximo de nuestro hardware de transmisión y procesamiento.
Existe un campo enorme de progreso endógeno con las inversiones que se puedan hacer. Creemos en una sociedad mejor, que llamamos constitucionalmente socialista, y necesariamente del conocimiento. Por eso no debe-ríamos perder ni esperar un segundo para aprovechar cuanta opción exista. Cualquier barrera administrativa o conceptual, que se haya podido erigir en la mente de algunos  en cualquier parte contra este progreso, se convierte en antisocialista de facto.
De lo relatado antes acerca de nuestra historia como especie se hace obvio que cualquier acción para nuestro progreso socialista tiene que pasar por la optimización constante de sus procesos de intercambio de saberes, de conocimientos. Luchar por algo tan hermoso como la felicidad de todos tiene que estar ligado a ello en una sociedad como la que queremos construir.


*Presidente del Consejo Científico de la Universidad de La Habana


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domingo, 4 de diciembre de 2016

La reina humillada que venció a un gigante

Eramis Cruz

Reina  era una joven de una acomodada familia tan tímida  que no se atrevía a abrir la boca, la gente la acusaba y hasta la hostigaba por su manera de ser, gente hasta de su propia familia. Pero lo que nadie sabía era que desde que ella era una niña endeble y vulnerable había en su adentro una pequeña llama.
Por casualidad de la vida conoció a su mejor amigo, Alfonso, otro joven mayor que ella. El se dio cuenta de inmediato del gran potencial de aquella muchacha que se comunicaba con una especie de susurro. Tu no te llamas Reina, tu eres una −le dijo. Ignorando el recelos de los padres le tendió su mano amiga y le enseñó a tener confianza en si misma, a marchar por la vida con la frente en alto.
Ella tenía catorce años entonces, su pequeña llama comenzó a expandirse en el bosque que parecía obstruir su crecimiento. Su amigo le dijo que sus seres queridos le habían enlazado sus manos, pero que ella  había nacido con el código secreto para desatarlas. No volvió a llorar y de sus sueños se esfumaron las pesadillas de inválida espiritual.
Sacó del anaquel los trajes que nunca vestía, peinó su largo pelo negro, se pintó los labios y cautivó su mirada y sus gestos frente al espejo, aprendió a hacer amigos y bailar y algunas normas protocolares simples, como mirar siempre al punto medio entre los ojos de sus interlocutores. Desde entonces no volvió a preocuparse de quienes la habitan humillado con insultos inmerecidos. Se graduó con honores de la secundaria y obtuvo una beca para una de las mejores universidades del país.

Al terminar su doctorado, por sus credenciales académicas, le correspondió el honor de hablar ante un gran público en nombre de sus compañeros. Todo el mundo quería venir con ella a aquel evento. Ella solo aceptó a aquellos que le negaron el incentivo que su pequeña llama necesitaba para quemar sus limitaciones y de manera especial a su amigo que hizo todo lo contrario sin pedirle nada a cambio. Pidió al publico brindar de pies un aplauso para Alfonso. Los allí presentes esperaban una lista de obstáculos vencidos por ella, pero Reina solo fue enfática en el único que venció y que fue el tópico de su tesis: el miedo a sucumbir. 

La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...