martes, 21 de septiembre de 2010

¿Para qué sirven los intelectuales?




Andrés L. Mateo‏ [GUASABARAeditor]

Sábado 18 de Septiembre de 2010


Si se mira contra el telón de fondo de la aventura espiritual de los dominicanos, los intelectuales no sirven para nada. Todas las propuestas de regeneración social que el pensamiento dominicano del siglo XIX enarboló corno solución a la vertebración definitiva de la idea de nación, terminaron siendo frustraciones sublimes que el autoritarismo transporta al ridículo, imponiéndole a la imagen del intelectual una correspondencia abusiva entre pragmatismo y discurso ideal.


¿No es, acaso, demasiado espectacular que el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, muriera como un hechicero degradado de la tribu, asido a la crucifixión de encarnar un pensamiento, no un acto; mientras, por otro lado, la superficie triunfante del pragmatismo, Pedro Santana y los Bobadilla, refulgía en ese malentendido de la historia?


¿Qué es lo que se extrae del escándalo que se produce en el alma al leer a los pensadores del siglo XIX, los del XX, provenientes del positivismo hostosiano, cuya idea del hombre y la mujer totales se despliega en nuestra historia particular, en la falsedad de una simbólica que era igual a la imposibilidad genética de vivir en sociedad, de conformar un Estado moderno?


Los positivistas dispersaron a la colectividad en individuo, y al individuo concreto dominicano lo hicieron una esencia, pero todos sabernos que en el fondo esa mecánica ocultaba la inutilidad de un lenguaje empinado sobre la marcha de los acontecimientos.


Corno acaba de salir el libro de Mukien Sang, Una utopía inconclusa, ¿acaso toda utopía no lo es?, en el que se estudia la figura de Ulises Francisco Espaillat, el único ejemplo de expresión del liberalismo dominicano que llegó al poder e intentó mantenerse de acuerdo con sus principios doctrinarios, tendremos oportunidad de volver a este tema, que es un recurrente desgarramiento existencial de la dominicanidad.


Porque si los siete meses de Ulises Francisco Espaillat en el Gobierno marcan un momento de esperanza en la recomposición institucional de un país devastado, con el telón de fondo de lo que sucedió después se puede organizar una ópera bufa.


Espaillat sólo agudizó una tendencia que ha enfrentado en el poder a los intelectuales y a la factualidad del poder mismo, como si nuestra clase gobernante expresara un odio a la inteligencia.


¿Y existe, sin ningún género de dudas, un momento más lleno de autorrenunciación que aquel discurso en el que Manuel Arturo Peña-Battle, símbolo intelectual por excelencia de la cultura dominicana, renuncia a los soñadores y a los imaginativos, para entrar con todos los hierros en el autoritarismo trujillista?


La experiencia de esos primeros años –dijo entonces – nos hizo comprender que no siempre andan tomados de la mano el sentido de ficticia perspectivas teóricas y subjetivas con la real expresión histórica de los hechos en que se asienta la vida institucional de la República. El pueblo dominicano es cosa bien distinta de como lo han visto los soñadores y los imaginativos.


Esos soñadores e imaginativos a que se refiere Peña-Battle van desde Duarte hasta Américo Lugo, una procesión interminable de fracasados que la tradición ideal del pensamiento liberal criollo engendró desvinculados de los resultados concretos de la historia, cuya imagen sirve como el signo suficiente sobre el que se levanta la decepción del país. Y entre ellos, por ser el único liberal del siglo XIX que alcanzó el poder, la figura de Ulises Francisco Espaillat es refulgente.


Frente a cada derrota derivada de sus encontronazos con la fría objetividad de lo real, el intelectual dominicano planeó en el mito ambiguo que lo alejaba de la tierra sólida del sentido común. El descrédito era ése: ese ser sombrío no termina por echar raíces en el suelo de la patria verdadera, vuela lejos, suspendido en el vacío superior de sus ensueños. Y de ese rosario, sustentado en la cruda contabilidad de la existencia, surgió el antiintelectualismo que ha caracterizado a los sectores de poder en nuestro país.


Un Ulises Francisco Espaillat amargado en su farmacia de Santiago de los Caballeros, o un Pedro Henríquez Ureña muriendo en una provincia argentina, son dos ejemplos condolidos de ese final trágico que los acompaña.

¿Por qué, históricamente hablando, las relaciones de fuerza de la sociedad dominicana no han echado mano de la cultura para legitimarse a sí mismas?


Únicamente el trujillismo necesitó de una identidad cultural propia para enfrentaría a la haitianidad, y Peña-Battle llegó incluso a definir la independencia como un hecho esencialmente cultural. Pero la base ideológica del trujillismo deformó el hallazgo, convirtiéndolo en una caricatura alienante de lo domiiiicano.


Lo cierto es que el aparato ideológico con el que el autoritarismo predominante se ha justificado a sí mismo ha prescindido siempre de la cultura. Yo no tengo una respuesta satisfactoria de la fría complicación que se deriva de esta certeza, en las limitadas líneas de una columna de prensa. Pero ello ha significado una modalidad particular de asumir los procesos históricos por parte de nuestra clase dirigente.


Los intelectuales, en cambio enternecen por su candor en el manejo de las ciencias sociales.

¿Por qué la Antropología únicamente estudia el gagá, la sarandunga, los bateyes azucareros y el baquiní de los pobres?


¿Es que los antropólogos dominicanos no pueden hacer un estudio antropológico del Club Unión, del Club de Arroyo Hondo o de la Casa de España?


¿No puede hacerse, acaso, un estudio arqueológico de las fortunas dominicanas? Las estratificaciones dejarían surgir, sin dudas, los nombres de numerosas familias, a partir, por ejemplo, de la dictadura de Lilís.


Capa a capa, ¿qué puede surgir de un estudio sociológico que saque a flote el esquema organizacional del poder real en la República Dominicana de hoy?


Estas no son más que preguntas retóricas, pero sirven para ilustrar la idea de que el valor de los intelectuales se inicia allí, en el mismo lugar en el que las relaciones de fuerza de la sociedad lo juzgan inútil.

.....

*Dominicano. Doctor en filología y Premio Nacional de Ensayo, 1994.

Referencia: Mateo, Andrés L. Las palabras perdidas. Editora Cole. Santo Domingo, República Dominicana. 2000 http://www.okvenezuela.org/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=1521:ipara-que-sirven-los-intelectuales--andres-l-mateo&catid=41:cultura&Itemid=127

domingo, 19 de septiembre de 2010

Arriada de la barbarie


Eramis Cruz

Hace ya mucho tiempo que en medio del mar Caribe fueron descubiertas unas hermosas islas, que la gente asoció con las perlas y las imágenes sobrecogedoras de otras tierras. Es una historia fascinante repleta de aventuras y sorpresas que llamó la atención del mundo conocido e hizo una gran noticia las especulaciones y los afanes por encontrar caminos más cortos hacia las indias. La búsqueda de esa vía revela que los bárbaros provenían de un mundo plagado de peligrosos piratas y corsarios, pero que no era posible renunciar a las grandes y potenciales ganancias de las relaciones comerciales con el lejano oriente.
Dicen que un navegante italiano llegó por esos lugares del mundo acompañado de unos hombres dispuesto a jugarse la vida por conseguir fortuna. Cuando las naves tocaron tierra reinó la riza y la esperanza y tomaron cuerpo las razones para hacer el mundo diferente a lo que siempre fue, encontrar un continente no es una hallazgo cualquiera en una época que renacía con nuevos desafíos y redefiniciones. La travesía oceánica en dirección a lo desconocido fue una empresa muy grande apoyada por una potencia de Europa en necesidad de conquistar territorios para expandir su imperio. Los hombres envueltos no tenían una idea real de la dimensión del proyecto. Los que contaron la historia crearon un grave problema que todavía los pueblos isleños están rectificando porque fue el origen de la confusión de las razas y se convirtieron en códigos humanos los colores pigmentados.
La historia de la barbarie de estos exploradores es intensa y tan extensa que todavía no termina de escribirse, pero si se sabe que entre las islas descubiertas por estos hombres, porque no train mujeres por considerar esa empresa no sólo oficio de muchos, sino de machos, había una isla muy hermosa, donde encontraron ríos que en sus aguas deslizaban trocitos de oro en cantidades capaces de satisfacer las ambiciones de los monarcas. Así lo contaron los bárbaros que llegaron al Caribe cuando el daguerrotipo no tenía inventor para hacer posibles que fueran convincentes los reportajes y los rostros de indios decepcionados preparándose para la guerra. Por mucho tiempo habían combatido con un contendiente en igualdad de relación de fuerza, pero esta vez no se trató de una guerra sino de un exterminio prolongado a las generaciones marcadas por su capacidad productiva para el agrado de los invasores.
Cuando los fornidos hombres llegaron a esta tierra, la encontraron habitada por hombres y mujeres que tenían niños y bisabuelos, tenían costumbres e historia, inclusive su propia lengua y cultura, pero los bárbaros los consideraron salvajes porque ellos no eran como la gente del viejo continente, los civilizados que por mucho tiempo se hacían la guerra uno contra los otros justificando sus crueldades en la predicciones de los profetas. Salían a matar con la bendición del clero que siempre está en los mismos espacios de los monarcas, y salían creyéndose protegido por el mismo hijo de Dios, por eso le habían construido los templos mas impresionantes y habían entregado vidas para expandir la fe, sabían muy bien que el mantenimiento de un imperio no es posible sin una religión fuerte antes las desdichas de los infortunados y la incertidumbre del devenir.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y todavía mucha gente en estas islas cree que en verdad sus antecesores indios fueron tan salvajes como los desembarcados negros desposeídos, y que ellos tienen muchos habitantes incapaces de civilizarse. De manera que la gente diestra en cuestiones histórica fácilmente concluye que en verdad estas islas continúan sin superar su incivilización, especialmente esa que llamaron con término ibérico, por contar con tantos negros pobres y guerreros en sus confines orientales, y por eso creen que existen las Maras Salvatruchas, los sandinistas, fidelistas y chavistas de la Pequeña Venecia, e inclusive piensan que el Ché y los camañistas de Ciudad Nueva son descendientes directos del espíritu revoltosos de los indios y los negros del nuevo mundo, mucho antes de que las curvas desaforadas de Shakira se vieran en las pantallas de los celulares.
¡Pero que problema para el devenir! Alta tecnología yuxtapuesta a la ignorancia y al oportunismo, como si las cámaras digitales y las huellas digitales se hubiesen inventado de la mima manera aunque sirvan necesidades afines al daguerrotipo. Están acostumbrados a emburujarnos en el mismo grupo, los inmigrantes, los pandilleros, los comunistas, y las dictaduras son siempre las mismas, la de Augusto Pinochet y la de Fidel Castro, aquí radica la razón por la que los bárbaros globalitas de George W. Bush y sus sucesores no tienen éxito como invasores de zonas petroleras o tierras fértiles para multinacionales.
Sí, ahora nos damos cuenta, que en realidad siempre fuimos muy civilizados, que sólo se trataba de un oportunismo de los invasores para despojar a los invadidos. Recuérdense como fue que llegaron, armado y todo, dispuestos a hacer la peor guerra de la historia, porque sería una guerra muy larga, de muchas batallas, los generales se sucederían, y los imperios se sucederían, y se sucederían las armas eficientes. Porque a los invasores les vino bien descubrir que los invadidos usaban arcos y flechas, considerados por los ocupadores objetos muy rudimentarios y que los hombres de la tierra nueva no eran diestros entrenando perros para matar humanos en la guerra o descubrir la cocaína en los aeropuertos de los tiempos de ficción y la guerra por el petróleo, como sucedió varios siglos después cuando la historia ascendió a los peldaños de la doctrina del presidente Monroe.
Lo que sucedió fue que el concepto que trajeron los bárbaros del viejo mundo sobre lo que ellos entendían como civilización era tan antiguo como ellos mismos, y vinieron con eso para acá, para aplicarlo a los indios, a quienes nunca nadie les había hablado de esas cosas, no tenían esperanza de saber nada de la verdad, ni siquiera de aquellos que los defendieron antes los monarcas, para que le iban hablar esa gente de los horrores de la inquisición ni del renacentista Leonardo da Vinci. Mucha gente ni siquiera asociaría los cuadros espléndidos del pintor con la rebeldía araucana pintada sobre las montañas imponentes quisqueyanas.
Los bárbaros que llegaron entonces terminaron dividiendo la hermosa isla en dos partes, lo cual conllevó a establecer dos naciones sin necesidad, porque para qué había que dividir una isla, aunque fuera una de las mayores caribeñas, lo que usualmente se dividen son los continentes porque son muy grandes y así se hace más fácil su administración, pero en el caso de una isla no existe esa necesidad. Pero no sólo la dividieron, sino que a través del tiempo no han dejado a sus habitantes vivir tranquilos, no los han dejado ser autónomos, no les han permitido vivir ejerciendo sus derechos, y lo que pasó fue lo siguiente:
Cuando los bárbaros llegaron al Caribe, debido en parte a la larga travesía desde el viejo mundo, vinieron solos, no trajeron a sus niños, ni a sus mujeres. Como ha de suponerse, sabían que no regresarían en mucho tiempo, mientras otros nunca regresaron, de manera que entonces tenían que ejercer sus funciones biológicas con las indias y con las negras que habían traído como esclavas. Fue ese el origen de los población mestiza que hoy habita esa isla del Caribe. Fue así como los invasores se convirtieron en herederos legítimos, según sus leyes, de lo que no estaba supuesto a pertenecerle.
Cuando llegaron los bárbaros al Caribe, dizque los hombres que ellos llamaron indios pensaron que eran dioses, simplemente porque eran hombres blancos, y no tuvieron que rectificar su error, porque el Cristo hijo de Dios no era un indio ni un negro, sino un hombre blanco, que no es lo más común entre los hombres del oriente, pero de acuerdo a sus misterios esto debió ser creído, aunque desafíe los rincones del entendimiento, de acuerdo a los sagrado principios de la fe.
Los bárbaros enviaron a sus hombres a dar la buena nueva a los monarcas, y cuando regresaron vinieron bien preparados, y luego siguieron otros viajes que incluían armas para matar, perros para perseguir y asesinar, sacerdotes para someter a la religión, y todo un conjunto combinado para establecer la opresión en la hermosa isla, hasta que los llamados indios fueron exterminados gracias a que Dios respeta el libre albedrío de los hombres, según los bárbaros de entonces y los hipócritas de hoy, un criterio aplicado al pie de letra, cuando sabemos que no tenemos tanto problemas con lo que está escrito sino con la interpretación y la readaptación que hacen los teólogos usando los indicadores de la cosmovisión vaticana.
Los que no fueron exterminados, fueron asimilados, y las guerras no paraban en aquellas tierras. La gente se quedó con ese resentimiento contra los bárbaros, en la sangre tenían estos mestizos los genes rebeldes de los caribes y los otros indios, raza indomable capaz de morir antes que ser vencidos, según lo dejó mostrado con sus cicatrices indelebles el indio Enriquillo luego que le cambiaran su nombre que era Guarocuya para borrar la descendencia taína de su padre asesinado por los bárbaros. Quienes bautizaron el hijo provenían de la misma lejanía de los que asesinaron el padre, los bautizos de inocentes siempre ha sido una ironía de quienes profesan el principio de respecto al libre albedrío.
Y se sucedieron los generales, unos buenos y otros muy malos, y surgieron hombres defensores del pueblo cuando la madre patria de madre no tenía nada. Allí, en esa tierra de montañas, de poetas y héroes excepcionales flotaron las banderas de los imperios y sonaron sus armas apagando vidas de valientes, pero por cada invasor nacieron mil madres para dar los hijos dispuestos a levantar la espada, como fue aquel nombrado Máximo Gómez, y el siempre glorioso inspirador Gregorio Luperon, entre otros que supieron respetar los ideales de aquel hombre que se advino padre de la patria, Juan Pablo Duarte y Diez, cuyo pensamiento se constituye hoy en la guía para el camino hacia la liberación de esta media isla, o mejor dicho de la isla entera.
Qué busca Bonaparte entre los negros de Hipaniola, lo mismo que el almirante entre los indios, la propagación de la fe y la civilización, en definitiva ellos no fueron los primeros, primeros fueron las Cruzadas, cruces para crucificar a los más débiles, muchos, muchas y machos.
Hoy tenemos que olvidarnos de los imperios, de los nuevos monarcas en territorios carentes de minas de oro negro, no sabemos lo que quieren, además que nos importa. Para ellos somos lo indios de siempre, andamos con nuestras arcos y flechas en el alma, con nuestros atuendos originales, como Evo Morales, que primero es un indio y después un presidente, tal cual lo reprochó Rigoberta Menchú a los medios sensacionalistas.
Ahora no resta el reto, enderezar lo que nos torcieron los bárbaros, reconocer nuestros legado color canela, somos una síntesis multirracial, una expresión multicultural de singular característica, ese es nuestro orgullo, no nuestra vergüenza, pero que no se engañe nadie no, o se comparte lo que tenemos o viviremos de las ilusiones y los sofismas de los cuentos de los bárbaros.

viernes, 17 de septiembre de 2010

La memoria de aquella juventud


Eramis Cruz

Hay gente que olvida que fue joven, y no tiene memoria de los tiempos de la niñez. El olvido es lo peor que nos puede suceder. Tengo una familiar que dice que a ella nadie le hable del pasado. Especialmente su juventud, pues está asociada a un entorno repleto de limitaciones. No le perdono que quiera olvidar los malos tiempos, porque los malos tiempos estuvieron rebozados de sueños por tiempos mejores y fue así que pudo salir del atolladero. En los años 70s y 80s fuimos jóvenes que pendíamos de la esperanza. ¿Quién no los recuerda? Mientras un pequeño grupo de la elite y los oportunistas políticos se hacían millonarios, los jóvenes sufríamos juntos a nuestras familias una situación de miseria difícil de combatir.

Nos fue posible sobrevivir con las canciones de Sandro de América, Raphael de España, Leonardo Fabio, y otros que a través de la radio emitían hondas agradables al oído y confortable para el corazón. Lo otro era una pesadilla. Una rasquiña llamada la peseta, niños con tosferina, huelga de choferes y trabajadores de las fábricas, movilizaciones de estudiantes que terminaban en atropellos y hasta muertes.

Los jóvenes de entonces lo fuimos a las buenas o las malas, teníamos un espíritu indoblegable, había que impedir a toda costa que nos mataran los sueños. Para ello teníamos que aprender a vivir, a vivir enamorados, enamorados unos de los otros. Aprendimos a mirar al cielo, de día y de noche, mirando alto se descubría que la vida no tiene límite, sino aquel que uno mismo se impone. Después aprendimos a mirar desde lo alto, desde allá se puede ver que hay cosas que en verdad son pequeñas, que no superan la altitud de los grandes ideales.

El único hombre capaz de entender un joven es aquel que nunca envejece, porque no pierde las perspectivas ni el punto determinante de cada ángulo. Después de todo, ser joven tiene su desafío y sólo hay que decírselo a aquellos que lo olvidaron, especialmente a los de ese tiempo. Uno a veces se pregunta si los jóvenes del siglo veintiuno podrán entender lo que era ser joven en un país como la Republica Dominicana durante esas décadas. En el patio de mi casa se dejaba arroz sobre un saco extendido al sol, y había que espantar las gallinas para que no se lo comieran. Ahora el arroz se vende en bolsas plásticas para que no lo contamine la orina de los ratones. Estamos abordando una nueva civilización que pretende dejar de lado, los valores propios de esa relación del hombre con la naturaleza, echando a pique la memoria refrescante que dará sentido al futuro.

Era difícil de digerir la idea de que el hombre había llegado a la luna, era incomprensible que en América Latina no se podía hacer una sola revolución, aunque fuera la de Cuba, era cuestionable que en Chile los camioneros conspiraran contra su presidente democráticamente electo por el pueblo bajo un sistema compartido por los Estados Unidos, la democracia. Era difícil de creer que se asesinara un talentoso periodista llamado Orlando Martínez por el simple hecho de decir lo que todo el mundo sabía. Uno no concebía que mientras el presidente reconocía que muchos se hacían multimillonarios en su gobierno, la universidad del estado no contaba con un presupuesto suficiente para educar su cuerpo estudiantil. No tenía lógica la portada de la revista Última Hora titulada “Si Peña Gómez fuera blanco”, en el país más mestizo de América Latina. No lo hubiesen dicho si nadie hubiese estado dispuesto a creerlo, que Peña Gámez era haitiano y Juan Bosch un comunista, que la revolución de 1965 no era para que se restableciera los dictámenes de la constitución de la república y el gobiernos democráticamente electo, pero no, dijeron que todo era una mascarada para establecer el comunismo.

Todo esto solamente en el ámbito político, un mundo de ideas mirando hacia el futuro de la juventud, después restaba una realidad más directamente vinculada al diario vivir. El costo de la vida, el precio de los libros de texto, el desempleo, la falta de agua potable y la carencia de energía eléctrica.

Cuál salida podría ser considerada viable para los jóvenes de este país, untado por dentro y por fuera de las ideologías. No era suficiente el auge del género musical llamado disco, ni los pantalones campanas, ni la película “Fiebre del Sábado por la Noche”. Había mucho de divertido en todo aquello que estaba supuesto a llegarnos por añadidura. La vida pide repuestas, alternativas. Todo ser humano quiere saber adónde va y la razón por la que avanza en una dirección determinada.

Cuando no se vislumbra un desenlace en ese drama colectivo de los pueblos, hay gente que cede el paso, se resigna, baja la guardia, determina resignarse a la sobrevivencia. Otros se rebelan contra lo que sea, con causa o sin ella, que diablo importa cuando se rebosa la copa. Eso son los que dicen que debieron nacer de una familia de gánsteres, que ellos no viven mucho pero viven bien, sin someterse a ninguna ley, ni reconocer más autoridad que la suya, con bellas mujeres, bien armados y protegidos por sus hombres, buen vino en los salones más distinguidos, con muchos que dicen respetarles y adorarles, hacen vida pública y no logran encontrarles. Un encuentro con ellos es una escena para películas de Hollywood.

A otro no le gusta la idea de un Alcapone, prefieren hacer lo que está de moda, tomar una yola y cruzar el Canal de la Mona, llegar a Puerto Rico y con un acta de nacimiento terminar en Nueva York. Ese día que llega a Washington Heights comienza una carrera como el mejor Drug Dealer de América, inventor del Crak. Su destino se sintetiza en pocas palabras, mata o lo matan, que importa, vino a jugarse el todo por el todo. Sabe que vino sin nada y está seguro que volverá para hacer historia. Será exitoso y todos estarán felices de verle más blanco de lo que se fue y más rico que sus vecinos.

El otro, es aquel considerado más inteligente, claro que también dejó el terruño, pero vino a aprender Ingles, para luego inscribirse en el colegio comunal donde pasará más tiempo para graduarse, para un título que colgará de la pared de su apartamento. Consigue un empleo en Housing o Welfare para cobrar un cheque cada dos semanas con tantas deducciones que apenas le resta para hacer la compra y pagar la renta. Con el tiempo su sueño del regreso se debilita tanto que se hace una pesadilla. Tendría que construir una casa de diez millones de pesos y duda que convenza ni a hijos ni a nietos para que regresen a vivirla, esos preferirán ir a Punta Cana de vacaciones.

No todo dejaron el nido de la miseria de la misma manera, pero nadie saldrá de allí sin pagar un precio, y aquellos que no se fueron tuvieron que renegociar lo único que tenían, su dignidad. Una definición que ajusta bien a la palabra política la define otra palabra de semántica más precisa, se dice negociación. Si no te convierte en político tendrá que ser negociante y si eres negociante tendrá mucho en común con el político.

A los jóvenes de esas décadas no las pusieron tan difícil para ser jóvenes que nos quedamos jóvenes para siempre. No es cuestión de verse joven, es cuestión de sentirse tal. Y como decíamos al principio una persona no puede permanecer joven si carece de memoria. Una juventud sin memoria encierra un problema con cierta envergadura. A nosotros nos correspondió proseguir la memoria de nuestros padres y hasta de nuestros abuelos. Hoy la tecnología sustituye en parte la memoria del ser humano. Hasta no le extraña a uno oír decir a alguien que necesita más memoria (en su celular). Hay menos necesidad de almacenar datos y hechos, ya que podemos guardarlos en el disco duro.

Existe una necesidad imperiosa de que la juventud adopte una disposición más activa con respecto a la diversidad y extensión del mundo que determina su existencia. Más interés en el pasado para ser capaz de entender el presente, con una visión creativa para proyectarse hacia un futuro más prometedor para el mundo que le tocará vivir. “Juventud divino tesoro”, el mejor tesoro es tu memoria, no desperdicie ni su calidad ni su espacio.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La jornada

Eramis Cruz

Ese año los seminaristas no pudieron ir a la jornada, en cambio iría un grupo de jóvenes selectos para cumplir con la misión comunitaria asignada. Me dijeron que yo era uno de ellos. Apenas me dieron tiempo para pensarlo, de manera que tuve que hacer un equipaje de contenido muy limitado. El vehículo salió en la madrugada de un sábado de cielo claro. El trayecto de norte a sur fue tan divertido que apenas no cansamos. Entre historias divertidas y canciones desafinadas logramos pasar las horas. Una sola noche pasamos juntos a otros jóvenes de otras regiones, en un centro de espacio limitado, algunos se acomodaron como le fue posible y a mí me tocó dormir en un sofá que no me permitía extender las piernas.
La gente decía “llegaron los seminaristas”, y nosotros decidimos no desmentirle por el momento no resultaba difícil sentirnos usurpadores de tan delicada y pulcra carrera. El lunes nos dividimos como apósteles enviados a la predicación. Ya la mayoría no volvimos a vernos. Me presentaron al joven que sería mi compañero de jornada, su nombre era Ernesto. Creo que era algunos años mayor que yo. Nos dijeron que nuestra misión era convivir con la comunidad. En términos simples, una convivencia con los estudiantes, los religiosos y los agricultores. Al llegar a los Limones, una sección del municipio Gambita Garabito, en la provincia de San Cristóbal, mi compañero y yo nos separamos para quedarnos con diferentes familias de esa localidad. El nombre Cambita Garabito Me resultó curioso para esta municipalidad, luego me resultó placentero saber que la palabra se deriva de Camba, termino africano y Garabito era un apellido de pobladores de allí. Gambita Garabito es un lugar con su propia historia y cultura que tiene mucho que enseñar al dominicano amante de la erudición.
Durante la semana noté a Ernesto algo distanciado de la jornada que nos trajo hasta este lugar, pero yo estaba disfrutando de la compañía de la gente, y no me molestó la distracción de Ernesto de las actividades, después de todo, la agenda de la jornada era bastante flexible. Lo más impresionante para los dos fue aquel río de abundante agua diáfana que decoraba los Limones. Según nos dijeron los jóvenes de allí se conocía como Mucha Agua, para mí no había un nombre más apropiado, no sabía si era su nombre oficial.
La familia que dio alojamiento a Ernesto era muy acogedora y pasé mucho tiempo con ella, su única hija era una estudiante universitaria que estaba de vacaciones por aquellos días. Para mí no tenía ningún atractivo femenino, pero no fue así para Ernesto según pude deducir de su lenguaje corporal. Luego supe que Deborah estaba comprometida con un joven de esa comunidad.
Pasamos una semana muy divertida junto a los campesinos, especialmente con los jóvenes. Yo estuve alojado por una familia propietaria de la casa más grande de aquella comarca. Me dijeron que esa casa era de la viuda de un conspirador que participó en el magnicidio contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo. Este dato no era relevante para mi trabajo por el momento, razón por la postergué investigarlo. Esto debía ser verdad, ya que tenía coincidencia con la foto un blanco y negro de un militar de alto rango en la pared de la sala de la casa.
El domingo fue un gran día, llegaron los campesinos desde lugares remotos, a caballo y vistiendo camisas blancas mangas largas, las mujeres también vestían predominantemente de blanco. Todos estaban felices de conocernos. En el patio de la capilla se dejaron oír la güira, la tambora y el acordeón. Había comida en abundancia y mucha algarabía, especialmente después que terminó la misa en honor a la santa patrona del lugar.
Me llamó la atención la gente saturada en un rancho detrás de la capilla. Crucé la puerta e intenté sentarme en una de las sillas colocadas contra la pared, pero un campesino me detuvo para presentarme a la vieja que fungía de bruja en medio de la sala. Ella vestía de blanco y traía el pelo alborotado a pesar el paño sobre su cabeza. Me tomó de la mano para darme una vuelta completa diciendo algunas palabras o frases indigeribles. La bruja desistió con poco esfuerzo ante la evidencia de mi escepticismo.
La tarde fue una fiesta de gente sana, en la que todos parecían conocerse. Bajo las sombras de los árboles y con el ritmo del merengue, terminó la actividad más importante de la jornada, aunque yo seguí disfrutando de la compañía de los jóvenes hasta una hora prudente para el reloj de las áreas rurales.
Al otro día me comunicaron la dimensión del escándalo, poco faltó para que sucediera una desgracia a cause de los celos del joven comprometido de Deborah, Germán llegó armado y lanzando piedra contra la residencia de la familia. Germán, sin otra luz que la clara luna de la noche, gritaba furioso el nombre de Ernesto invitándolo a salir de esa guarida si era suficiente hombre. Luego llamó cobarde y traidor a Ernesto aludiendo a su pretensión de arrebatarle a su mujer. Con el puñal en la cintura y con el cabo tirado hacia adelante, Germán era un peligro para quien se le interpusiera en su camino, según me contó don Julio, el padre de Deborah, que más de una vez me dijo de la vergüenza que sentía por ser su hija el motivo de tan grave dramatización.
A Ernesto lo sacaron los hombres del lugar por un camino secundario, después que lograron calmar a Germán y que lo llevaron a casa de sus padres.
A la once de la mañana llegó un delegado del movimiento y me comunicó la determinación de mi regreso inmediato a la ciudad. Así quedó inaugurada una de las más hermosas experiencias de mi vida, cuando yo te tenía no más de veinte años de edad. Aunque no volví a Gambita Garabito ni tampoco a los Limones, ese lugar decorado por esa río llamado Mucha Agua por los lugareños.
Unos años antes de nacer mi primera hija, me soñé con ella tiernamente dormida en mis brazos en la rivera de aquel río mirando sus aguas onduladas deslizándose en forma de corriente pintada de luces y reflejos. Por nuestras vidas pasan episodios que marcan nuestra existencia con el acontecer rutinario de los personajes más simples que sin saberlo suelen ser razones complejas de los principios que surcan los caminos del porvenir.

domingo, 12 de septiembre de 2010

El día que vimos fuego en las torres


Eramis Cruz

Era hora temprana de un día de sol, los invitados a la actividad aun no llegaban y nos apresurábamos a que estuviera listo el café y el té para ellos. Ya las carpetas con los materiales de orientación estaban apiladas sobre la mesa. Fue un golpe repentino. Un estruendo estremeció el edificio, pensé que en el piso 28 algo muy pesado se había dejado caer. Pero no fue así, algo terrible había ocurrido en el Centro Mundial de Comercio. Desde la ventana no podía creer lo que mis ojos veían, una de las torres gemelas ardía. No me moví de aquel hueco con cristal del 250 Broadway. Lo que luego pasó fue inclusive de mayor megalomanía. Desde lo alto de la segunda torre se vio salir un pedazo del infierno, era un fuego multicolor pero más rojizo y amarillento. No sabemos el origen de lo que sucede, desde este extremo del bajo Manhattan no vimos avión alguno, como después revelaron las grabaciones de los aficionados.

No había dudas en nosotros, teníamos que bajar del piso 27 sin perder tiempo, algo grande estaba sucediendo y había que buscar el modo de evitar que la desgracia nos alcanzara. Cuando bajé a la equina formada por la Avenida Broadway y Park Place me di cuenta de la gravedad de la situación, la gente se nota perturbada, muchas personas tienen sus celulares en la mano, y en pocos minutos la comunicación era imposible. Opté por dar la vuelta a la manzana en medio del caos, en la calle Church se ven destruidos algunos faroles del tendido eléctrico, y hay desperdicio sobre el pavimento, son las huellas de que algunos proyectiles fueron disparados desde las torres gemelas, pero no hay incendio en la calle, ni se nota nadie herido en la cuadra. Todo lo que pasa sucede allá arriba. Cerca de la acera de la calle había una pieza de un avión que parecía parte de una turbina, pero nadie estaba allí prestándole atención. Ya la policía está desviando la gente para que se alejen del Centro Mundial de Comercio y comienzan a llegar los vehículos de emergencia.

Regresé al punto de partida, aquella esquina estaba repleta de gente que posterga una decisión apropiada para el momento. Algo en mi interior me dijo que en poco tiempo la transportación publica se haría caótica, de imediato descendí la escalinata al subway. Para mi sorpresa no tengo dificulta alguna en tomar el tren número dos hacia el alto Manhattan. Noto que los pasajeros del tren ni siquiera están informados de lo sucedido a las torres gemelas. No digo nada a nadie para no alarmar, además no creo que me hubiesen creído una palabra.

Al llegar al alto Manhattan, me doy cuenta que la gente está ya informada de lo sucedido. Hago un comentario a un amigo que encontré en la calle 187 esquina Saint Nicholas. Este me confirma que una de las torres gemelas ha colapsado. Me despedí de él para llegar a casa y confirmar la noticia. Al llegar encendí el televisor y vi lo que nunca había visto, una torre gemela solitaria en el bajo Manhattan, una imagen reservada al Empire State Building. Luego ya no pude despegarme del televisor. Lo siguiente es historia conocida por el mundo entero. A partir de ese día fuimos extraños de nuestro barrio comercial, se parecía al fin del mundo, andábamos con mascara en el rostro, el sector estaba ocupado por hombres portando armas largas, la zona cero era punto prohibido, y el olor a químico quemado no paró por muchos días.

Trabajé de voluntario por varias semanas en el Centro de Emergencia de la Ciudad de New York, desde aquel lugar se hacían los preparativos y se dirigían las operaciones para lidiar con la situación. Mi equipo pertenecía a NYCHA, y nos responsabilizaron de revisar la identificación de la gente que venía al Centro de Emergencia. Allí nos encontramos más de una vez con al alcalde Rudy Giuliani, el gobernador del Estado George Pataki y el ex presidente Bill Clinton.

Tomaron varias semanas para regresar a la normalidad en la oficina, pero con el tiempo aprendimos a vivir con aquel hueco que hoy se conoce como la zona cero. Esa imagen ha impedido que la vida fuera igual para nosotros y otros millones de personas lejos de aquí.

Resta la enseñanza de la historia para un mundo que reclama más humanidad, amor y tolerancia, siempre es más fácil buscar culpables en algún otro lugar. Queremos vivir libres y tenerlo todo, sin tomar cuenta el precio que otros pagan por la opulencia de una minoría ignorante y de la consecuencia de sus actos políticos. Los Estados Unidos de America, aun no termina de examinar a conciencia que no es el poder que creee ser debido a que es un pais sujeto a la voluntad de gente capaces de someter a pueblos hermanos para mantener el monopolio economico de las grandes corporaciones y sus accionistas.

Solamente un cambio de conciencia del pueblo de los Estados Unidos sobre sus relaciones economicas y politicas internacionales podra evitar que actos de guerra como el del 11 de Septiembre puedan ser evitado en su propio territorio.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Indicadores de principio y protocolo familiar


Existe una crisis de los valores familiares que emerge del uso y del abuso de los medios disponibles en los nuevos tiempos. La familia sigue y seguirá siendo un núcleo imprescindible de la sociedad. Y es indispensable observar principios y un protocolo a seguir y observar para el respeto mutuo y el éxito individual. Hablo para todas las familias, para que pare la falta de respeto. Sabemos que hace tiempo que corren chismes e indiscreciones en las familias, y no sabemos cómo confrontar la situación. Gritar: ¡Basta Ya! ¡Somos una gran familia! pero dejaremos de serlo si no cambiamos nuestra actitud. Esto es para todo el mundo. Nunca seremos iguales, siempre tendremos nuestras diferencias. La gente se casa y se divorcia, la gente se une y se separa, la gente critica, todos los sabemos, pero no existe mayor pecado que el escándalo. Todos nos queremos, no nos cabe la menor duda, pero no podemos andar por ahí siendo desconsiderados unos contra los otros.

Si alguien me comunica algo negativo de tu persona, y yo me creo tu amigo, especialmente tu familia, si no es verdad, debo rebatirlo, o decir que eso no me incumbe de ninguna manera. Pero si lo que se me comunica es cierto, debo de buscar la manera de cuidar tu reputación, y no atizar la llama para perjudicarte. Cuando alguien de la familia cae en desgracia, los demás familiares deben hacer esfuerzo en buscar una solución práctica, especialmente cuando hay hijos, madre o esposa que resultaran perjudicadas.

La familia debe continuar unida, no importa el precio, pero en la familia se necesita delicadeza, observar un protocolo. No es justo llegar a una actividad familiar, pensando compartir con familiares, y lo que uno encuentra es un grupo de desconocidos, y aquel que los invita no tiene la delicadeza de presentarlos a nadie. Las familias han crecido y seguirán creciendo y es normal que nos encontremos con caras no familiares en los actos sociales, pero no con desconocidos que nadie presenta a nadie. Si tú eres el anfitrión, debes de presentar a tus invitados. Si alguien viene como tu invitado, debes presentarlo al anfitrión y a los demás que sea posible.

Es normal que algunos se noten algo crecidos porque han escalado, sin embargo eso no va con la familia, no importa cuál sea su progreso, la familia y los familiares no tienen por qué aguantar su actitud ni prepotencia, es completamente incorrecto y desconsiderado. Consideremos que las casas se dejan con la muerte, los automóviles se dañan o se ponen viejos e inservibles, las mujeres y los novios terminan sus amores, el dinero se acaba e inclusive la juventud con los años. Lo único que perdura es lo bueno que uno siembra para el futuro y la felicidad interior. El empleo que tienes ahora lo conseguiste por medio de alguien, aun sea por un anuncio en el periódico, o el que te entrevistó omitió algunos de tus fallos mas visibles.
Los más mayores tienen que poner el ejemplo a los más jóvenes, y los más jóvenes deben demostrar talento y capacidad de superación. Las páginas sociales como Facebook o Twitter, son para implementar las buenas relaciones. No todo se puede exponer en ellas, ya que son lugares públicos. Es cierto que la tecnología nos permite grandes ventajas, pero eso no implica hacer un mal uso de ella.

Todos tenemos imperfecciones, todos de vez en cuando usamos juicio pobre frente a ciertas situaciones y casos, nuestros y de los demás, por eso debemos ser cuidadosos al juzgar a los demás. Es muy fácil hacer juicios cuando alguien se equivoca y le va mal en un proyecto o un plan.

No es extraño que alguien pierda su apartamento o su casa, debemos apoyarle, también a nosotros nos puede suceder en caso de infortunio.

No es extraño que alguien tenga un hijo o hija que no se le parezca, eso no te incumbe, no tienes evidencias para decir que no es su vástago.

No es extraño que se invite una ex o un ex a un evento o actividad donde tú también estarás, no asista si te vas a sentir incómodo/da, tú no puedes restringir la libertad de movimiento de una persona, ni acondicionar a quien tiene la liberta de mandar una invitación a quien le plazca.

No es extraño que alguien tenga una relación amorosa poco ideal, tú no eliges por los demás, cada cual tiene su preferencia, incluyendo los hijos y las hijas.

No es extraño que tus cosas las sepan los demás, para qué las dices si son delicadas. Si no tienes discreción con tu persona, como espera que los demás la tengan para ti.

No es extraño que alguien no tenga buen crédito, al final ese no es tu problema, no opines al menos que vayas a servir como su garante.

No hagas público aquello que teme perder, tu riesgo aumenta cuando se entera el dueño de lo ajeno.

Hay tantas cosas que no deben sernos extrañas, especialmente cuando ya hemos sufrido sus consecuencias, o no estamos libres de que un día nos afecten, o afecten a uno de los nuestros.

Somos una gran familia, debemos mantenerla unida, el respeto es lo primero, la sinceridad es fundamental, y la tolerancia es una condicional para elevar nuestros valores familiares.

No critiques, ni destaques defectos de los demás, y mucho menos de quien te estima.
No juzgue a los otros por sus propias acciones, mucho menos si derivan en fracasos, especialmente si no hiciste ninguna contribución para evitarlos, ni fueron de tu incumbencia.

Aprende a sonreír, a ser amable y amistoso o amistosa, No seas hipócritas, si nunca me llamas, no me haga creer que te importo, en realidad te importo un bledo, se que te interesa otra persona más que yo, porque de algún modo tiene más afinidad contigo, pero con una cosa no debes perjudicar la otra. Es de sabio conservar las amistades y las buenas relaciones. Las nuevas no sabemos si serán duraderas.

Nunca diga que no llamaste porque estaba muy ocupado, o tenía mucho trabajo, no hay nada más estúpido que esa excusa, ¿cómo crees que viven los demás, de brazos cruzados? Tú eres quien te ausentas, tal vez cuando quieras volver sea demasiado tarde.

Ten cuidado con esas fotografías, si no quedan bien no las publiques, a nadie la gusta verse mal en una foto. Si alguien no se complace en ser fotografiado, no insista, no se la tome.

No toque música ensordedora, ni en tu casa ni en tus eventos, para qué me reúnes con tu gente si no podré ni hablar con ella, especialmente esa música desafinada con tanto bajo que los altoparlantes rompen las bombillas.

Si una persona te comenta algo de alguien, no vayas a comunicárselo, ni a comunicarlo, no enviaron un recado contigo, además estás defraudando la confianza que esa persona te tuvo.

Si tienes un arma para tu protección, no la exhiba en público, ni se lo diga a nadie. Consideras el internet igual que un periódico, no coloques tus fotografías exhibiendo objetos conflictivos o riesgosos para tu seguridad y la de tu familia.

No comente tus relaciones íntimas, ni las intimidades de los demás, las personas pueden tener sentimiento ambivalentes sobre algo tan privado. Nunca se dice el nombre de aquel o aquella que compartió la cama contigo, se puede poner en juego la reputación y a veces hasta la vida de alguien, esas cosas son muy delicadas, a pesar de que siempre debemos evitar caer en la inmoralidad. Tu conciencia es tu mejor consejera, ella siempre te habla a través de tu intuición.

Debemos proteger a las jóvenes y los jóvenes, no es justo tomar ventajas de su inexperiencia en el sexo, los negocios y las cosas de la vida.

Aun sea tu familiar nunca pidas nada en su casa, acepta la bebida que te ofrezcan, y si no te brindan una cerveza, no exija, ni la extrañe.

Siempre que asista a una actividad o fiesta, previene como salir y como regresar, a veces no se puede contar con el medio de transporte de otra persona sin saber cuáles son sus planes a su salida.

Nunca hagas esperar a una persona, robar el tiempo de alguien es un hurto como cualquiera otro, aunque así no nos parezca. La puntualidad es una condición para el éxito.

No hables de problemas familiares, ni personales frente a extraños, los asuntos de la familia son de la familia y en la familia deben quedar.

No cuentes la historia de tu vida en reuniones o grupos de personas, nadie llegó allí a escucharla, y mucho menos confieses confidencialidades tuya o de algún otro familiar.

No menciones favores, que lo que tu mano derecha hace no lo sepa la izquierda.
Lo confidencial es confidencial y como tal debe ser tratado, de lo contrario tendrá consecuencia su divulgación.

“Di verdad y ten secreto para que tengan por discreto” dice un dicho popular.
No hagas alusiones raciales, ni armes discusiones, te conviene estar mejor dispuesto a escuchar a los demás antes que pretender de sabelotodo.

No pretenda ser chistoso, ni pretenda hacer reír a los demás con asunto de otra persona, especialmente si esa persona no está presente.

Autor: Eramis Cruz

sábado, 4 de septiembre de 2010

Escapes


La palmera

Todavía no lo creo, pero recuerdo la mañana, mi padre y unos hombres tomaban turno echando abajo la saludable palmera. Hacha en mano profundizaban el corte en el tronco. Yo, con once años, miraba entusiasmado, esperando la caída de aquel monstro. ̶ Se viró ̶ dijo uno de ellos. Yo traduje se nos viene encima y confundido corrí hacia el peligro, sentí las ramas tocándome la cabeza, una sombra funesta cruzaba el espacio compreso, pero guiado por el instinto, pude escapar a tiempo y evitar morir aplastado por aquellas toneladas de masa vegetal. Esa sensación de unos segundos en el precipicio de la vida o de la muerte es difícil de olvidar. Nadie se muere la víspera, solía de decir mi padre, parafraseando un dicho popular.

El lago en el codo del río

Con un cordón de nilón que en un extremo ataba un anzuelo, unas lombrices de carnadas, me fui de pesca sin decirle a nadie. Yo era entonces un adolescente solitario, obsesionado con ese deporte. Bajo la sombra de los arboles de la rivera, encontré un profundo lago en el codo del río, el silencio era sepulcral. Como pasa a veces, el día no me favoreció, el anzuelo intentó pescar algo inanimado en el fondo del río, después de varios alones, tomé la ingenua decisión de lanzarme al fondo a desatar mi único instrumento deportivo, olvidé que mi habilidad de nadador no garantizaba que pudiera sobrevivir. Pasé el susto de mi vida, fue un descenso hacia el abismo, no me podía detenerme, comencé a sentir que mis pies tocaban una tumba de hojas podridas, luego toqué tierra firme que aproveché para hacer un impuso hacia arriba. Estoy seguro que salí de aquella oscuridad, pero no puedo figurar la manera como lo logré. Cuando el tiempo pasa por entre las brechas de la vida y la muerte, lo único que te guía es el instinto que te adhiere a una mano invisible de un sujeto o un objeto cualquiera. Vivir para contarla, aparte de ser un privilegio de pocos, es una suerte del destino o la causalidad.


La vieja chimenea

Era la única chimenea visible de la ciudad, una distinción de la factoría, que siempre me pareció decadente. Cada vez que pasaba por aquella calle, me distraía buscando señales de vida para darle sentido aquel tubo que me parecía perderse cerca de las nubes. El día que decidieron reparar la vieja chimenea, le asignaron el contrato a mi único hermano carpintero, fui su ayudante más barato. Este comenzó a construir un andamiaje hacia el cielo. Yo permanecí en tierra, atando los pesados maderos y él lo subía a pura caña de muñeca. Para el cuarto día, ambos estábamos acostumbrados a las tareas. Nunca sabemos cuando la muerte acecha o cuando la vida se mantiene alerta para hacerle el juego. El madero y el lazo, debieron tener algún problema y fue el lazo el que liberó al madero, o fue el madero el que desprecio el lazo para poner en juego mi existencia. El proyectil obedeció a la ley de la gravedad, con deseo de herir la tierra, el grito de mi hermano llegó tarde a mis oídos, ya me había movido unos pasos en busca del próximo madero, sentí un celaje, algo que partía el viento, creí que se había derrumbado la vieja chimenea. Un extremo del pesado garrote impactó contra la tierra, mientras el otro extremo intentó besar una de mis rodillas, la hubiese desbaratado en pedazos, pero no logró sino un roce suave con la contextura de la tela de mi pantalón. ̶ La hora es la que mata̶ ̶ decía mi padre, parafraseando un dicho popular. Usted también tal vez se ha escapado de la muerte, la diferencia puede ser, no haberse dado cuenta.

Eramis Cruz

jueves, 2 de septiembre de 2010

Condiciones Hospital de Puerto Plata



Puerto Plata.- El hospital regional Ricardo Limardo, el único de esa ciudad, se encuentra en una situación calamitosa, sin ambulancias, con grietas en las paredes, filtraciones en el techo, así como puertas, escaleras y ventanas inservibles, al igual que tampoco funciona ninguna de las instalaciones eléctricas.

Los records de los internos se observan en el piso de los pasillos que dan la bienvenida a los pacientes en la sala de asistencia para las consultas. Los enfermos tienen que convertirse en malabarista, para vencer los obstáculos que encuentran en el centro de salud.

En el hospital "escampa fuera y llueve dentro"; más el desorden y el deterioro progresivo de las instalaciones hablan por sí sólo, por las condiciones inhumanas en la que encuentra el centro asistencia de Salud Pública.

Las filtraciones representan un dolor de cabeza para los pacientes, visitantes y galenos, ya que en cualquier momento una chorrera de agua puede aparecer y “bañarlos”. A esa problemática se suma el deterioro de las puestas, las ventanas, las escaleras, murales informativos e instalaciones eléctricas.

El ascensor principal del hospital se encuentra fuera de servicio, por problemas de alto voltaje, con un pequeño anuncio el cual alertando a los visitantes, empleados, pacientes y médicos, sobre la situación, pero sin ninguna protección.

Otro grave problema que presenta el hospital, son las unidades de ambulancias, que de tres sólo funciona una y en malas condiciones, ya que las otras dos se encuentran en un “cementerio” en el patio trasero del centro de salud, donde también existe un gran vertedero.

Equipos médicos, camas y la lavandería, están en condiciones desastrosas. Es notorio el abandono y la negligencia en el cuidado de los aparatos por parte de las autoridades. También llama la atención gran cantidad de medicamentos echados a la basura, principalmente jarabes para la gripe y fiebre, al igual que cientos de frascos de ampicilinas y otros fármacos.

La morgue de hospital no cuenta con aire acondicionado, ni los refrigeradores adecuados para conservar los cadáveres y el hedor que emana de la sala se extiende por varios metros. A esa situación se suma una cañada de aguas residuales que atraviesa el centro de asistencia de Salud Pública, ya que su nivel de contaminación es notable.

La estrecha sala de emergencia es otro problema que presenta el centro; donde los pacientes deben entrar de dos en dos para ser atendidos. Mientras el equipo de médicos y enfermeras que prestan servicios fuera de la sala, la gente se queja por la falta de atención.

El cuerpo médico del hospital no es suficiente para la gran cantidad de pacientes que acuden diariamente en busca de salud, obligándolos a permanecer por varias horas en los pasillos sin ser atendidos.

“Esto no sirve. Estoy aquí desde las 7:00 de la mañana y todavía nadie me ha dicho si me van atender o tengo que volver otro día”, dijo la señora Elvira Núñez a DominicanosHoy.com.

Los pacientes, además, se quejan porque dentro de las instalaciones del centro existen dos paradas de motoristas, que entran y salen del hospital a toda velocidad y sin miramientos, con el riesgo de accidentar alguna persona. http://dominicanoshoy.com/articulos/archivos/2010/agosto/articulo/hospital-esta-en-una-situacion-calamitosa-en-puerto-plata/
Publicado por GUASABARAeditor en 11:36 PM

La reunión privada entre Kissinger y Pinochet en Chile

Fuente: https://elpais.com/chile/2023-05-26/la-reunion-privada-entre-kissinger-y-pinochet-en-chile-queremos-ayudarlo.html?outputType=amp La ...